Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kisimoto, este fic es hecho sin fines de lucro.

Lamento si leyeron el capítulo trece notaron algún error. Ya se corrigió

En una enorme e imponente torre, que se asoma en el horizonte de cinco naciones, vive una mujer cuyo corazón está podrido, su alma vacía y con una sed de sangre insaciable. Ella observaba su objetivo, el reino de Suna; Sasori hasta el momento le ha sido útil guardando las apariencias. Sabía que no le traicionaría, después de todo, gracias a ella su aspecto no cambió en nada esos casi veinte años. Los mortales para Kaguya no son más que herramientas desechables: cuando el pelirrojo de ojos ámbar ya no le sirviera lo cambiaría por otro esbirro.

Sus planes siempre eran infalibles; aunque requirieran hasta siglos de espera, valía cada maldito segundo, mientras pudieran tener lo que deseaba. La torre que hoy habita, la obtuvo engañando a literalmente todo el mundo hace cientos de años. Les dijo que si lo hacían conseguirían la vida eterna, llegando un genio que habitaba en las nubes.

Una risa brota de sus labios que son de un color negro intenso. Sí, aún recordaba a ese montón de idiotas a los que luego solo tuvo que borrarles la memoria, y a los que intentaron sacarla de su hogar, los exterminó por completo. La mujer, que ahora es más demonio que humana, aprendió que todo se debía ganar por la fuerza, por las malas. Su vida desde que decidió traicionar a su propia familia, realizando el ritual prohibido de la inmortalidad, ha sido buena.

Si hubiera seguido las reglas como todos le ordenaban, seguramente hubiera muerto y envejecido hace años. Seguramente casada con un idiota que la engañaría y abandonaría por otra más joven, como su padre lo hizo con su madre.

No, esa no era una vida para ella. Se merecía más que eso, el mundo estaba bien por ahora.

Pronto, muy pronto.

Murmura mientras los inútiles humanos caminan a los pies de su edificación de mármol puro. ¿Qué acaso no sabían que pronto esa supuesta paz que gozaban no sería más que un mero recuerdo? Esa sin duda era la gracia de la ignorancia. Si ellos deseaban vivir felices el día a día esa era su elección. No los culpaba, después de todo, nadie sabía de su existencia en ese lugar. Ella mantenía alejada a los mortales haciéndoles creer que su torre estaba maldita, y que si la destruían o invadían, el responsable sufriría la peor de las muertes.

Eso se lo tomaba muy en serio. En una ocasión, un tonto rey intento hacerlo. Ella derritió su cuerpo, dejando solo sus huesos. Al ver un títere, piensa de inmediato en el idiota de Sasori, recuerda que hace tiempo no era más que un chiquillo inútil con miedo a la muerte. Tan desesperado estaba, que huyó de una turba que lo perseguía por creerlo un brujo, solo porque sus marionetas eran tan realistas que casi parecía que controlaba seres humanos.

Ahí lo vio, tímido y asustado rogando misericordia. Ella lo acogió en su torre, y manipuló las mentes de esos aldeanos ignorantes con su poder. Vio en ese corderito a un buen sirviente, a quien entrenó en las artes oscuras y le enseñó su propio camino a la inmortalidad. Don que solo ella podía quitarle, claro. Nunca le daría algo tan importante a cualquiera sin tomar precauciones. Sabía que Sasori algún día intentaría traicionarla. Era muy evidente. Era como ella, ambicioso y astuto, pero olvidaba algo: no intentes morder la mano que te da de comer. Al menor signo de traición lo acabaría.

Por eso no le dio las mejores gemas para empezar. No iba a arriesgarse a que intentase algo contra ella. Incluso las que iba a enviarle eran solo ligeramente superiores, pero no llegaban si quiera a un poder decente. Ella nunca le permitiría superarla.

—La ley del más fuerte.

Sus labios se curvaron al imaginar la muerte que le daría a ese pequeño muñequito de aparador si intentaba derrocarla. Aún no había visto lo peor de ella, si creía que lo había visto cuando aniquiló a un ejército ella sola, estaba muy equivocado. Cerró las cortinas y decidió dormir. En caso de que Sasori no le sirviera más, intentaría acercarse a la chica Hyuga, ella se veía más prometedora. Hasta entonces continuaría con ese inútil rastrero.

—Disfruta tus beneficios mientras puedas pequeño Sasori—Fueron sus últimas palabras antes de cerrar sus siniestros y aterradores ojos de espiral.


Las horas pasaron rápidamente, hasta que el cielo se oscureció y dio paso a la noche. Con la luna bailando sobre el negruzco paisaje, junta con las estrellas que hacían gala de su hermoso brillo. En combinación con el satélite luminoso, le daban al cielo un hermoso color azul turquesa que lo hacían parecer un segundo océano. Hinata miraba ese increíble paisaje desde la ventana de sus aposentos, aún no se atrevía a compartir el lecho con su ahora esposo.

Milagrosamente, parecía no haber presión de su parte para consumar el matrimonio; aunque notaba que él sí tenía deseos de cumplir ese deber al momento de darle el beso de buenas noches que ahora se daban. Ahora notaba que comenzaba a abrirse más en sus sentimientos. Cosa que la hacía muy feliz, antes le temía porque contaban que él estaba maldito, que llevaba una marca de maldición que le permitía controlar la arena, y podía convertir el desierto mismo en un arma. Esa habilidad fue la que lo hizo temido y respetado. Lo que consiguió que él conquistara varios reinos casi sin oposición.

Los pobres tontos que se atrevían a llevarle la contraria perecían ahogados en arena caliente. Le daba terror imaginar una muerte así. Sentir esos diminutos trozos de polvo ardiente entrar en todos tus orificios, mientras el propio peso de la ola de arena aplasta tu cuerpo, reventando órganos internos, huesos y músculos. Causando a su vez un sangrado interno, que propiciaría una muerte lenta y dolorosa.

Hinata se estremecía de solo pensar que ese fin pudo esperarle a su pueblo si ella se negaba a irse. Entonces miraba a su esposo como una bestia sedienta de sangre y poder, que no deseaba otra cosa más que el sufrimiento ajeno. Pero recientemente ha podido ver en esa supuesta bestia un milagro, un halo de luz en su alma, que ella anteriormente creía marchita.

Ya no es un monstruo para ella, ahora es su querido. Suspira resignada al recordar que Neji la estaba vigilando, usando a Shikamaru para ello, pero el ver que pasaba más tiempo con Temari discutiendo sobre cómo trabaja el gobierno del pelirrojo la calmaba un poco, ya que con eso podía pasar más tiempo a solas con el sultán en su tiempo libre. Descubrió que tenían algunas cosas en común.

A ambos les gustaba la lectura, los días soleados, la jardinería y muchas otras cosas más. Parecía algo alucinante que alguien a quien antes detestaba resultara ser su alma gemela en esos aspectos. Aún tenían mucho que pensar antes de pasar al siguiente gran paso que era la consumación del matrimonio. Todavía era muy pronto para eso, tenían que profundizar más el uno con el otro para que eso pasara. Mientras tanto solo se conformarían con gestos simples y no menos tiernos como abrazos y besos.

Después de arreglar su atuendo para el día siguiente y apagar la vela cercana a su mesa de noche, la princesa se preparó para entregarse a los brazos de Morfeo.


Ella ahora se encuentra en una mesa gigante mirando versiones enormes de ella misma y Gaara. Puede ver que ambos se están besando de forma más apasionada y ardiente de los que normalmente se daban. Ve que ambos se desnudan y se entregan al placer. Eso la desconcierta un poco, el color de su rostro se asemeja al del cabello del sultán, al que observaba como manoseaba de forma dulce las curvas del cuerpo de su versión gigante, mientras la otra Hinata no se queda atrás y también acaricia el esbelto y formado cuerpo de su marido. Ella nunca lo vio desnudo, pero pudo apreciar, en las contadas ocasiones en que se abrazaron, que sus músculos eran fuertes y tonificados; aunque su cuerpo no era muy robusto se podía apreciar que estaba en forma. Notó que ninguno de ellos pudo percibirla, los dos estaban ocupados en otro asunto. Que era ser uno.

Podía ver que posiblemente no estaba viendo la pérdida de su virginidad, ya que a la intromisión de su esposo, el rostro de su otro yo era de placer: más parecía que rogaba por más.

Y eso recibió, los empujones que daba el pelirrojo pasaban de ser pausados y lentos, a furiosos, terminando en un clímax para ambas partes. Ambos cuerpos se lanzaron en la cama, agotados y jadeantes, con una fina capa de sudor por el esfuerzo empleado.

Te amo Hinata, nunca olvides eso querida mía.

El corazón de la joven de cabellos azabache da un vuelco, al oír esas bellas palabras viniendo de su estoico marido.

Eso nunca lo olvidaré mi amor —responde su otro yo, con un rubor suave en sus mejillas de alabastro.

Ella coloca sus manos en su pecho, sintiéndose plena al ver esa escena, nunca en su vida se había sentido así. Toda su vida estuvo sumida en labores reales, junto con los deseos de su padre. Realmente nunca pudo hacer algo por los demás que no fuera predecir fortunas o desastres, y es la primera vez que puede ver su propio futuro. O al menos eso cree, se siente muy realizada al ver la forma en que va a avanzar su relación.

Eso significa que si llegaré a su corazón —Murmura, mientras observa cómo ambas figuras colosales duermen en su lecho.

Repentinamente, comienza a sentir un enorme temblor azotarla y alejarla de tal hermosa visión, arrastrándola a un nuevo panorama.
En donde puede ver un mundo cubierto en llamas, caos y muerte. Hay una enorme bestia, en forma de mapache arenoso, que destruye varias casas, arrasando con gran cantidad de la población. En el hombro de dicha criatura, ve a Sasori, el consejero de su esposo que porta dos gemas en su traje. Una gema verde en un brazalete, y una gema azul en un collar. Este le daba órdenes a la grotesca bestia, que rugía una sola oración.

¡El odio será el rey! — Grita el mapache de arena, mientras lanza lo que parece un rayo de luz a un palacio desconocido.

Hinata puede ver que en lugar de suelo hay una especie de baba morada, que se convierte en un vórtice que traga a varios de los sobrevivientes, desapareciendo en el acto.

Esas imágenes atormentan a la joven, que no puede hacer más que gritar e intentar cubrir sus ojos, boca yoídos para no seguir observando esa tortura visual. Lastimosamente es inútil; aunque intente evitarlo, los gritos que escucha no pueden ser silenciados.

¿Aun crees que hay esperanza? No me hagas reír mocosa.

¿Quién eres tú?

Soy una fuerza que no puedes controlar o neutralizar. Destruiré a todo y a todos los que amas, y usaré a tú amado para conseguirlo.

¡N-no te lo permitiré! — grita algo insegura la joven de ojos blancos como las mismas estrellas del firmamento.

El suelo debajo de ella tiembla y aquel vórtice morado se convierte en una extraña mujer. Con cuernos en su cabeza, piel de color violeta muy claro, cuyos ojos tenían impreso ese horrible e inquietante vórtice similar al que mató a esas pobres personas que acaba de ver morir.

¡Tú no sabes con quien estás tratando!— Su voz retumbaba como un eco enloquecedor.

Hinata se cubrió los oídos para soportar el dolor que le generaba la voz de esa mujer, dándole la oportunidad a aquella bruja de tomarla en la palma de su mano.

Ella forcejea para liberarse, pero es inútil. Puede oír como la bruja se ríe de su sufrimiento.

Es un chiste ¿verdad?

Hinata la mira con odio, mientras intenta nuevamente liberarse de sus garras.

Es inútil resistirse, pronto todo será mío. Tú misma lo estás viendo es inevitable.

¡No lo es! ¡El futuro no está escrito en piedra, hay miles de posibilidades, muchas cosas pueden ocurrir!¡La visión que me das no es definitiva!— Grita en su defensa la bella joven.

¡Ja! ¿En verdad piensas que podrás evitar esto? Fuera de ver lo que pasará, no puedes hacer nada más. No tienes otra cosa que te haga especial, solo puedes ver como otros triunfan o son vencidos y nada más ¿me equivoco?— pregunta la horrenda mujer violeta cruzándose de brazos.

Hinata baja la cabeza triste, porque no tiene idea de qué responderle. Ya que, en cierta forma,está en lo cierto. Hasta el momento no posee ninguna otra habilidad que no sea predecir el futuro, su única esperanza es que hubiese algo más; aunque hasta el momento no sabía nada. Solo puede mirarla con rencor.

No importa lo que pase, no permitiré que esto se haga realidad.

Sigue soñando linda, disfruta el presente ¡Porque el futuro es mío!— Grita la bruja aplastándola.

Ella despierta cubierta en sudor frío, se revisa mirando que todo esté bien y al parecer no ha pasado nada. Suspira aliviada al notar que ese mal rato no fue más que solo una horrible que podría hacerse realidad, ve que aún es de noche. La joven de cabellos negros reflexiona su sueño y trata de analizarlo. Es consciente que podría hacerse realidad, ya que sus visiones más fieles siempre comienzan como sueños.

Algo que nunca le ha comentado a nadie es sobre cómo funciona su poder de ver el futuro. Ella puede ver varios resultados de lo que podría ocurrir en un futuro no muy distante, estando consciente. Es más frecuente que una visión que contempla en un sueño se haga realidad, y eso la aterra. No quiere que nadie muera, que ese monstruo que vio exista y mucho menos que esa bruja violeta y Sasori gobiernen el reino. No puede permitirlo. Este ahora es su hogar y lo va proteger.

Se levanta de su enorme cama de satén y comienza escribir en un pergamino dicho sueño, eso siempre le ha funcionado para nunca olvidar ningún detalle de sus visiones que involucran muerte y desastre. Ahora debe proteger y ocultar dicho pergamino ya que de ese pedazo de papel es la única cosa que puede salvar al reino y posiblemente al mundo de su destrucción.

Gracias a todos los que han esperado el regreso de este fic, mención honorifica a Formin por el review reciente y a Pitukel que se que estará ahí