Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me adjudico algunos personajes. La historia es producto de mi imaginación
Canciones que sonarán en el capítulo.
1. Athlete - Wires
Y allí nos encontrábamos... sudados los dos, cerca uno del otro. Besé su cuello y sentí mucha inseguridad al recorrer su cuerpo con mi mano, quería hacerlo, pero otra parte de mi... no se decidía.
—Bella no puedo. — musité alejándome de su cuerpo
—Edward por favor. — ella tomó mi rostro y lo acercó al suyo, iba a besarme
—En serio, no puedo. — me solté de su agarre y me levanté
—Creí que haríamos el amor, ¿por qué tanta inseguridad? — me preguntó
—Creí que podría, pero no. No sé porqué no me animo a hacerlo, creo que no es el momento indicado. — le dije acomodando la toalla que rodeaba mi cintura
—Bien, aunque no creo que haya otro momento para nosotros, no creo que lo hagamos. — me sonrió
—¿Crees que ésta era mi oportunidad? — fruncí el ceño
—Puede ser... aunque la has desaprovechado. — se dio la vuelta y miró hacia el respaldo del sofá
—Quizás tengas razón y he desaprovechado la oportunidad, pero no te haré el amor sin sentirlo, no fingiré.
—No es necesario fingir Edward, yo sé que tú quieres. Pero está bien, no pasará. — me dijo, dejándome sólo. Ella se levantó y se fue.
No quería pero a la vez si, me moría por hacerle el amor a Bella. Quería sentirla cerca, saber que nunca se iría, saber que estaría para siempre a mi lado.
—Bella, ¿dónde estas? — la busqué entre los barriles de vino
—Si me encuentras, me haces el amor. — murmuró y pude escucharla
—¿Es una broma? — reí buscándola
—No. — me dijo y pude escucharla, estaba detrás mío
—Aquí estas. — le dije dándome la vuelta
—¿Qué pasa ahora? — me preguntó acercándose a mi cuerpo
—Te hago el amor. — le sonreí cargándola en mis brazos
Ella rodeó mi cintura con sus blanquecinas y suaves piernas, tomando mi rostro, besándome desenfrenadamente. Me moví como pude y llegué al sofá, la recosté y me quedé parado. Alcé su pierna y la acaricié de arriba hacia bajo, nuestras miradas se conectaban y podía sentir que Bella estaba entusiasmada.
—Me da vergüenza verte desnudo. — murmuró
—Aún no estoy desnudo. — sonreí quitándome la toalla de un tirón
—¡Dios! — ella se cubrió el rostro y espiaba, estaba mirando mi pene con atención
—Tranquila. — reí abalanzándome encima de su cuerpo
La besé una y otra vez, carcomiendo su labio inferior una y otra vez, acariciando su cuello con mi mano. La miré y le quité la toalla que cubría su cuerpo, tirandola al suelo. En ningún momento dejé de mirarla, ya conocía cada rincón de su cuerpo, no hacia falta analizarlo. Deslicé mi mano por su barriga y ella se alteró, seguí bajando hasta su pelvis, jugando con esa zona.
—Me haces cosquillas. — rió rodeándome con sus piernas
Planté besos mojados en todo su cuerpo, desde su cuello hasta la parte baja de su barriga.
—Edward. — jadeó ella
—Bella tranquila. — reí jugando con su ombligo
Deslicé mi mano hacia su vagina y la acaricié por encima, masajee su clítoris con rapidez y ella me miró.
—Dios mío Edward. — gimió cerrando sus piernas
—No cierres tus piernas. — le dije tajante y ella sonrió
Introduje mi dedo índice en su vagina y ella estiró sus piernas, asegurando que estaba bien. Metí otro dedo en su cavidad y moví ambos con más velocidad, metiéndolos y sacándolos cada vez más rápido, mi pene se estaba mojando. Subí a su rostro y la bese, no dejé de masturbarla en ningún momento, masajeaba su clítoris para que llegase al orgasmo.
—Dios. — gimió enterrando su cabeza en el sofá
—Ya casi. — murmuré mordiendo su labio
Moví mi mano con más rapidez y ella me mordió en el labio, desahogando el placer en mi boca, dándome su cálido aliento. Quité mis dedos con cuidado y seguí besándola, su respiración era irregular, su rostro estaba sudado.
—No siento mis piernas. — susurró en mis labios
—Eso por la falta de sexo. — le sonreí besando su cuello
Sabía que su punto débil era su cuello y sus orejas, sabía que si estimulaba esas partes de su cuerpo, se excitaría.
—No hagas eso. — me dijo retorciéndose, estaba lamiendo su oreja
Acerqué mi pene a su vagina, hacía tiempo que no hacíamos el amor, era una sensación hermosa. Me adentré en Bella con suma delicadeza, para que no sintiera ningún tipo de dolor o molestia. Su mirada y la mía se conectaban de una manera especial, su rostro se veía cargado de placer y lujuria, deseo. La deseaba de pies a cabeza, extrañaba tocar su cuerpo como de costumbre, extrañaba que ella me tocase como solía hacerlo. Bella se aferraba a mis pectorales y movía sus caderas, al parecer le gustaba. Apoyé mi rostro en su hombro y aumenté la velocidad de las estocadas, haciéndolas cada vez más rápidas y placenteras. Ella estaba algo estrecha y eso me gustaba, las paredes de su vagina se aferraban a mi pene, parecía una masturbada. Pero no lo era, estaba haciendo el amor con una hermosa mujer, Bella Swan.
—Te amo. — murmuré y ella me miró
Era extraño no escuchar un -yo también- de su parte, pero no la obligaría. Continúe con movimientos circulares en su vagina y sentía que eyacularía en cualquier momento. Ella movía sus caderas y gemía sin parar, no sabía si fingía o de verdad estaba excitada.
—Bella... — jadee enterrando mi rostro en su cabello, llenándola con mi esencia
Bella aún no se corría, así que salí cuidadosamente de su interior y lamí sus pezones. Jugué con sus pechos un rato hasta que el orgasmo la sacudió por segunda vez.
—Dios. — murmuró mordiendo mi cuello
—Ay. — me quejé besándola
Carcomí sus labios y jugué con su lengua, sentía como su saliva se asentaba en mi boca, su aliento a chicle de frutas era riquísimo. Ella mordía mi labio superior y enredaba sus piernas en mi cintura.
—Eres sensacional. — susurró en mi oreja
—Salió el sol. — reí levantándome
Ella se cubrió el cuerpo con sábanas y terminó por dormirse profundamente, se veía agotada, exhausta. Salí fuera y encendí un cigarro, pensé y pensé en lo que había pasado. Recordaba los minutos anteriores y sonreía como un imbécil, un imbécil enamorado. Quería preparar algo para Bella, algo que la divirtiese, algo que la alegrase.
Tomé mi móvil y llamé a Emmett.
—Hermano, ¿por qué no vienes a la estancia con Rosalie? — le pregunté dando una pitada
—¿Para qué iríamos? — rió
—Puedes venir con Rosalie para pasar tiempo de amigos con Bella, quiero que los conozca con profundidad.
—Suena divertido, ¿beberemos? — preguntó burlón Emmett
—Claro, trae una moderada cantidad de alcohol y avísale a Jasper, dile que venga con Alice.
—Bien hermano, allí estaremos. Prepara la cena que llegaremos en la noche.
Entré al viñedo y Bella aún dormía, era muy linda. En pocas horas anochecería y debía preparar una rica cena, no tenía idea de qué preparar, así que tome a Bucéfalo y cabalgué hasta la casa. Allí encontré el número de una pizzería cercana al pueblo, ellos hacían entregas, así que pedí cinco pizzas de distintos gustos. La noche sería divertida, rodeado de amigos, y Bella. Regresé por ella al rato, volví a cabalgar hasta el viñedo, pero ella no se encontraba allí.
—Bella, ¿dónde estás? — pregunté en voz alta y nadie contestó
La lluvia había parado y un calorcito se asentaba, tan sólo podía oír agua caer, pero no tenía idea de qué era. Salí fuera y Bella estaba bañándose de alguna manera, tenía en su mano una manguera y sus ojos cerrados. Ella estaba desnuda y podía notar que disfrutaba su baño, sus pezones estaban erectos, quizás a causa de la brisa.
—¿Qué haces? — reí acercándome
—¡Dios! — gritó cubriendo su cuerpo con una toalla
—Tranquila, conozco todo tu cuerpo.
—Eso no importa, me da vergüenza. — cerró la manivela que daba potencia a la manguera y se secó con la toalla
—Te hice el amor hace un rato y ahora me dices que te da vergüenza. — le dije algo molesto
—No significa nada. — musitó colocándose su vestimenta
—¿Es broma? ¿No significó nada para ti? — quería llorar
—Edward ya pasó, olvídalo.
Ella se montó en Jessie y cabalgó hacia la casa, no podía entenderla. Creía que había significado algo, pero no, ella me había utilizado. Bella insistía con que le hiciese el amor, y ahora lo olvidaba.
Ordené un poco el viñedo y me monté en Bucéfalo, dirigiéndolo hacia la casa. Me apresuré cuando vi que un muchacho en motocicleta se acercaba por la ruta, era el repartidor de pizzas. Entré a la casa y busqué dinero, pagué las pizzas y entré nuevamente.
—Bella... — murmuré dejando las pizzas en una mesa
—¿Qué quieres? — me preguntó tajante
—¿Qué pasa contigo? — le pregunté
—Nada, no me pasa nada.
—No entiendo porqué reaccionas así Bella, trato de hacer lo mejor para que esto funcione.
—¿Esto? — Frunció el ceño — Esto no volverá a funcionar jamás Edward.
—Si que funcionará, juntos podemos hacerlo.
—No quiero hacerlo, no recuerdo nada ¡entiende!
—Te entiendo, te entiendo. Pero acaso ¿no te das cuenta? Te enojas por todo conmigo, no tengo la culpa Bella. Todo el peso recae en mí, ya no aguanto.
—No te pido que aguantes, tú insistes con todo esto, y sabes muy bien que jamás funcionará. Esto es un final Edward, no es un comienzo.
—¿Final? Bella no puedo estar sin ti, no me digas que es un final, lucharé. — mis ojos derramaban lágrimas
—Edward ya no, ya no hay nada.
—Por mi parte hay mucho Bella, mucho más de lo que imaginas. Quizás tú no me recuerdes en este momento, pero nos amamos.
—Edward no digas que nos amamos, yo no lo hago.
—Tu no eres tan fría, tu no eres así,
—Cambie y lo siento, pero así soy ahora. Puedes olvidarme o seguir insistiendo, cosa que no funcionará.
—No me rendiré.
—Te aconsejo que lo hagas.
—Bella por dios, no hagas esto.
—Tú no hagas esto, no quiero...
—¿Que no quieres?
—Quiero olvidarte para siempre — ella dio media vuelta
—¿Quieres olvidarme? — le pregunté
—Una parte de mi prefiere olvidarte.
—Bella...
—Edward no insistas.
No podía creerlo, me negaba completamente a creerlo, ella no debía olvidarme. Era la mujer de mi vida, era Bella, sólo la quería a ella.
Mientras me hundía en mis pensamientos, oí la puerta.
—¿Quien es? — pregunté secando mis lágrimas
—¡Tu hermano! — exclamó Emmett y abrí la puerta
—¿Como están? — saludé a todos, Rosalie, Emmett, Alice y Jasper
Los invité a pasar y se acomodaron en la sala, Bella saludó a todos muy sonrientes. Superando el momento incomodo que habíamos pasado minutos antes.
—¿Como han estado? — les pregunté
—Muy bien. — sonrió Rosalie, posteriormente la había presentado ante Bella
—Traje cervezas — rió Emmett colocando botellas en la mesa
—Creo que quiere emborracharse. — sonrió Jasper
—Eso no pasará. — rió Alice
—Creo que los dejaré un rato. — murmuró Bella yéndose a la habitación
—¿Pasa algo entre ustedes? — me preguntó Alice
—Discutimos, nada fuera de onda. Ella es diferente ahora, se queja por todo y anda cabreada. — les conté
—Tienes que hablar con ella. — me aconsejó Rosalie
—Lo intenté demasiadas veces y no se puede, es imposible hablar con ella. — bufé
—Hablare con ella. — me sonrió Alice levantándose
—Como tu prefieras. — le dije
Ella se levantó y golpeó la puerta de la habitación, esperó a que Bella le cediera el paso.
—¿Crees que podrán hablar? — me preguntó Jas
—No lo sé, Bella sabe que Alice es como su hermana y que jamás le diría algo malo.
—Ella ¿no me recuerda? — preguntó Rosalie
—No, ella no nos recuerda. — le dijo Emmett abrazándola
—Entonces no tiene sentido que estemos aquí. — bufó la rubia
—Rosalie, quise que nos reunamos para que Bella los conociese un poco más. Sólo eso. — le contesté
—Si tu crees que funcionará, excelente. — dijo con sarcasmo
—Esta reunión no es para discutir... es para divertirnos. — dijo Jasper abriendo las cervezas. — ¡Alice! ¡Bella! vengan aquí. — exclamó repartiendo las bebidas
—¿Qué ocurre? — ambas se acercaron
—Es una reunión divertida, no amargada. — dijo Jas
—Yo no tomo. — murmuró Bella sentándose a mi lado
—Vamos Bella. — le insistió Emmett dándole una botella de cerveza
—Solo un poco. — sonrió con timidez Bella, bebiendo
—¿Que les parece si jugamos a un juego? — preguntó Rosalie con picardía
—¿A qué juego? — le preguntó Alice
—El juego se llama "Cuestión de tacto". Se lo explicaré brevemente, se le vendan los ojos a alguien y otra persona debe tocarle espalda y manos, hasta que ese alguien adivine quién es. Puede ir avanzando y toquetear más de su cuerpo. — sonrió
—Podemos empezar por Bella. — propuso Jasper
—Bien, te vendare los ojos con éste pañuelo. — rió Rosalie rodeando a Bella con la suave tela
—Bien, ninguno de nosotros puede hablar. — Nos dijo Rosalie
—Correcto. — rió Emmett
—¿Quién empezará? — preguntó Bella
—Eso no puedes saberlo. — le dijo Alice
Aunque ya era obvio quién tocaría su cuerpo. Me puse de pie y me coloqué detrás de ella, respirando cerca de su oreja. Deslicé mi dedo índice por su cuello hasta su mano, ella sonreía.
—¿Tienes idea de quién puede ser? — le preguntó Rosalie
—Aún no. — rió Bella
Me posicioné delante de su cuerpo y planté un beso casto en su mejilla. Me sorprendí cuando tomó mi rostro y me besó. Dejándome sin aliento, pillándome de sorpresa.
—¡Así se hace! — alentó mi hermano
—¡De eso estaba hablando! — prosiguió Jasper
—Sabía que eras tú. — murmuró Bella en mis labios
—¿Cómo lo sabías? — le pregunté quitándole la venda de los ojos
—Reconocí tu olor, su piel tan suave.
—¿No más discusiones?
—No más. — rió abrazándome
Jugamos y nos divertimos un rato más, hasta la hora de cenar. La cual fue muy divertida y cómoda, me gustaba pasar tiempo con amigos. Era bueno saber que estarían siempre para mí, sin importar las circunstancias. Amigos y familia era todo lo que necesitaba a mi lado, necesitaba ser apoyado y entendido.
—Bien, ¿Qué les parece un brindis? — propuso Emmett
—Este brindis será de Bella. — sonrió Alice y todos tomamos nuestra botella de cerveza
—Tengo un poco de vergüenza, pero veré qué puedo hacer. — murmuró Bella
—Anímate. — la palmeó Jasper
—Quiero que brindemos por este día, por poder compartir esta increíble noche entre amigos. Sé que no recuerdo nada, pero ustedes son personas maravillosas. Quiero creer que con ustedes pasé momentos asombrosos, llenos de diversión y demás.
—Brindemos por eso. — musitó Alice, quien estaba lagrimeando
—Quisiera cerrar este brindis diciendo que… ustedes siempre me tendrán. Como un amigo, como un familiar, como un hermano, como todo. Siempre que ustedes me necesiten estaré. El caso peculiar que estamos pasando, y todo lo que pasó con Bella… deja en claro qué tan unidos somos y qué tanto nos queremos.
—Los quiero. — sonrió Bella alzando su botella
Después de ese emotivo momento, preparamos las habitaciones para dormir.
—Entonces, ¿nenas con nenas? — preguntó Rosalie cargando almohadas
—Suena divertido, las mujeres por un lado y los hombres por otro. — aprobó Alice
A la habitación de la izquierda la ocupamos los varones y a la de la derecha las muchachas. Me preocupaba Bella, ella necesitaba estar conmigo. Pero después de pensarlo un rato, llegué a la conclusión de que debía darle espacio a Bella. Dejar que ella haga sus cosas, que esté con Alice, Rosalie y pase tiempo de mujeres con ellas.
—Bien muchachos, es hora de acostarse. — dijo Emmett apagando la luz de nuestra habitación
—¿Crees que todo será como antes? — me preguntó Jasper, ya recostados
—No lo sé, Bella y sus cambios de humor… — murmuré
—Tienes que apoyarla hermano. — me dijo Emmett
—Lo hago, pero llega tal momento que no sé que hacer. — les dije fregando mi cabello
—No piensas dejarla, ¿o sí? — me preguntó Jas
—No, creo que ella me necesita más que nunca.
—¿No crees que ella necesita estar sola y empezar desde cero? — me dijo Emmett
—No, claro que no. Ella necesita estar conmigo. — le dijo algo cabreado
—Yo también creo que debes darle su tiempo, ella necesita acomodar las ideas de su mente. — aseguró Jasper
—¿A qué ideas te refieres? — le pregunté
—Edward, ella tiene un pasado. Quizá Bella quiera regresar a él.
—Sé a qué te refieres, y no. No dejaré que regrese a Arizona, eso no pasará. — le aseguré
—Quizás estés errado. — murmuró Emmett
—Hasta mañana muchachos, estoy algo cansado. — me di la vuelta
Acomodé mi cabeza en la almohada de plumas y pensé una y otra vez en las palabras de Emmett y Jasper. Tenían algo de razón, yo estaba muy apegado a Bella y estaba mal. La estaba asfixiando y no podía verlo. No sabía lo que ella quería, yo creía que sólo me necesitaba a mí.
2 horas después.
—¿Estás despierto? — Bella me sacudió desde la oscuridad
—¿Qué sucede? — le pregunté sentándome en la cama
—Vine contigo porque las chicas me dejaron sola. — sonrió sentándose a mi lado
—¿Cómo dices? ¿Dónde están? — le pregunté
—Rosalie en la otra habitación con Emmett y Alice en la cocina con Jasper.
—¿Qué hacen?
—Están teniendo sexo. — rió
—Son terribles, no nos respetan. — bufé avergonzado, oyendo los gemidos de Rosalie
—Menuda vergüenza. — Bella se ruborizó al oír a Emmett gozar
—Se me ocurre algo. — le dije
—¿Qué cosa? — me preguntó ella
—Sal por la ventana y espérame en el porche. — le indiqué
—¿Tú qué harás?
—Saldré en un minuto.
La ayudé a salir por la ventana y me adentré en la cocina. A hurtadillas abrí la heladera, por lo oscuro para que nadie me viera. De la oscuridad del sofá salían gemidos agudos de Alice y se escuchaba con claridad cómo se movía el sillón.
Tomé dos cervezas y encaminé hacia el porche, oyendo como Alice y Jasper lo hacían.
—¡Lo lograste! — celebró Bella al verme
—Fue difícil. — reí dándole una botella pequeña de cerveza
—Gracias. — me agradeció sentándose en la escalerilla
—Por nada. — me senté a su lado
Pasamos una hora de la madrugada contemplando las estrellas, hablando.
—¿Tú extrañas Arizona? — le pregunté bebiendo un poco de cerveza
—Si, extraño.
—¿Regresarías?
—Quiero regresar lo antes posible.
—¿Crees que puedo acompañarte?
—Creo que necesito hacer ese viaje sola.
—¿Por cuánto tiempo será?
—No tengo planeado regresar. — me dijo frunciendo sus labios
—Bella, no puedes dejar todo lo que tienes.
—¿Qué tengo? — preguntó
—Tienes amigos, familia que te quiere muchísimo. Y me tienes a mí, me tienes aquí.
—Creo que debo olvidar todo lo que tengo aquí.
—No creo que estés en lo correcto. — le dije
—¿Sabes una cosa? — Me preguntó y negué con la cabeza — En mi adolescencia tenía planeado mi futuro, y era hermoso. Planeaba terminar mis estudios, conocer a un hermoso hombre, casarme, tener hijos y muchísimas cosas más. Pero ¿sabes qué? Nada de eso pasó ni está pasando. Todo por el maldito golpe en mi cabeza, pero tranquilo, no te culpo. Sé que me proteges.
—Bella, estás a tiempo de cumplir todo eso. Juntos podemos lograrlo.
—No creo que juntos podamos. Creo que yo debo buscar eso, no me gusta recibir ayuda ni nada de eso.
—Tengo el deber de ayudarte.
—Edward, no. Agradezco todo lo que haces por mí, pero creo que cortar esto de raíz es lo mejor.
—¿Cortar esto? — fruncí el ceño
—La relación que tenemos, que es difícil de comprenderla. Prefiero terminar con todo. — escuchar eso había sido un baldazo de agua helada, pero traté de tomarlo de la mejor manera. Todo ya estaba apostado.
—Bien, lo que tú prefieras. Siempre aquí te esperaré. — la refugié en mis brazos
—Gracias por ser tan bueno conmigo, eres hermoso. Y lamento ser una idiota a veces, lo lamento en serio. Porque sé que a veces soy muy tonta.
—Y si lo eres… eres mí tonta, mí idiota, toda mía, mía.
—Aunque no estemos juntos siempre me tendrás. — me dijo mirando mis labios
—Aquí siempre. — la besé
(1) Ese sería nuestro último beso, ¿Quién sabía? Todo estaba perdido, todo estaba apostado y para perder. Disfruté con Bella el resto de la noche, vimos juntos el amanecer, abrazados.
—¿Qué hacen aquí? — Nos preguntó Jasper desde la ventana
—Tomamos aire freso, queríamos librarnos de sus gritos. — le dije
—Eso es… — murmuró avergonzado
—Ustedes si que no se cansan. — bromeó Bella
—Creo que… — Jasper no sabía qué decir
—Mejor ve a dormir. — reí poniéndome de pie y ayudando a Bella a levantarse
—Con Alice no tenemos sueño, estamos muy activos. — rió
—¿Qué hay muchachos? — Emmett salió de adentro cargando a Rosalie
—Era hora… — murmuró Bella
—Acabamos al fin. — rió Rosalie
—Lo notamos. — le dije
—¿Ustedes no lo hicieron? — preguntó Emmett
—No, Emmett. — le dijo tajante Bella
—Al parecer se nos ha ido el sueño a todos… — dijo Alice, abrazada a Jasper
En ese instante un teléfono celular se escuchó sonar dentro. Todos nos miramos y resultó ser el de Bella, que se levanto rápido y contestó.
—Buen día mamá. — dijo ella
—La bruja. — dijo Alice y todos contuvimos la risa
—Está bien, regresaré lo antes posible. — murmuró Bella y colgó
—¿Regresar? — le pregunté cuando salió
—Mi madre me pidió que vuelva lo antes posible a mi apartamento, al parecer ya están los pasajes hacia Arizona.
—¿Qué? ¿Regresarás? — preguntó Alice sin entender
—Sí. Bella regresará a Arizona, y le he dicho que está todo en orden aquí. — les dije
—Lo de ustedes… ¿acabará? — preguntó Jasper con seriedad
—Así parece. — murmuré mirando a Bella
—Creo que es lo mejor para nosotros, dejar todo estancado es mejor. No quiero intentarlo, es obvio que no funcionara. — explicó Bella
— ¿Cómo sabes que no funcionara si no lo intentan? — retrucó Rosalie
—Porque por mi parte no quiero intentarlo. — dicho esto, Bella entró a la casa
—Ella no está pensando bien las cosas. — dijo Emmett
—Sí, está pensando. Miren, hablamos de esto todo la noche. Es una decisión que entre los dos tomamos. Olvidar es mejor, el tiempo curará todas las heridas. Quizás en ella sanen más rápido, pero al fin y al cabo… todo sana. — les dije a todos
—Edward no finjas ser fuerte con nosotros, te conocemos bien y sabemos que quieres llorar. Y lo que mejor sabemos es que no quieres dejar a Bella, quieres estar con ella. — dijo Jasper
—Sí, quiero estar con ella. Pero no puedo, ella no quiere eso. Bella prefiere regresar y hacer su vida.
— ¿Estás seguro de esto? ¿No te arrepentirás? — me preguntó Alice
—Creo que es lo que tengo que hacer. — fruncí mis labios y entré
Bella estaba acomodando sus cosas, la ropa en su bolso. No le dirigí la palabra, sólo le sonreí y acomodé mi ropa también. Los muchachos también recogieron sus cosas, cargando todo en el vehículo de Emmett. Yo por mi parte tomé el bolso de Bella y lo cargué en mi coche. Cuando todos estuvimos listos, partimos hacia la ciudad. En el coche de Emmett iban Rosalie, Alice y Jasper. Bella subió conmigo, en un aire incómodo, callado.
—Edward, no quiero que me odies por esto. — musitó Bella
—No te odiaré, es lo mejor para ambos. O para ti.
—Mi madre me mandó un mensaje de texto… — murmuró ella
—¿Qué ha dicho?
—Me estará esperando en el aeropuerto de Boston.
—¿Ya?
—Ella acomodó todo en mi apartamento, dejó todo en orden y me puso en el texto que no había motivo para que yo regresara.
—Hija de puta. — dije entre dientes
—¿Disculpa? — me preguntó Bella, no había escuchado
—Nada, todo está bien. Te llevaré directo.
Mientras conducía tomé mi móvil y le mandé un mensaje de texto a Alice. Había llegado a odiar a Reneé, ¿Por qué ella había cambiado tanto conmigo? Al principio decía quererme y decía también que era el hombre ideal para Bella, pero ahora me odiaba.
Edward – 9:31hs.
La bruja le mandó un mensaje a Bella, la está esperando en el aeropuerto.
Alice – 9:33hs.
¿Qué haremos?
Edward – 9:34hs.
No podemos hacer nada, la alcanzaré hasta allí y la despediremos de la mejor manera. Es el fin.
Alice – 9:36hs.
Bien, nos encontramos.
Conduje por unos quince minutos más hasta el aeropuerto y estacioné el coche en el estacionamiento subterráneo. Emmett aparcó detrás.
—Aquí estamos. — le dije a Bella
—Mi madre debe esperarme en el control de maletas.
—Bella, ¿Quieres irte o lo haces por tu madre?
—Necesito regresar.
—Te apoyo. — le sonreí acariciando su mejilla
Bajamos del auto y todos juntos encaminamos hacia donde decía estar Reneé. El aeropuerto era muy grande, pero no fue difícil encontrar a la brujilla.
—Allí está mi madre. — murmuró Bella
—Te extrañaré tanto. — lloró Alice abrazándola
—Yo también Alice. — ahora Bella llorisqueaba
—Aunque no me recuerdes debes saber que fuimos las mejores amigas más buenas del mundo entero, siempre nos protegimos la una a la otra. — Alice abrazó fuerte a Bella y la besó en la mejilla
—Adiós. — Jasper abrazó a Bella y le dijo algo al oído, algo que no pude oír con claridad
—Adiós Bella, espero que seas feliz. — Emmett la alzó en el aire y ella rió
—Siempre estaremos para ti. — Rosalie le sonrió y la abrazó
—Creo que es mi turno. — reí acariciando su mejilla
—Adiós Edward. — me dijo ella
—Adiós preciosa. — la abracé muy fuerte y la besé en la frente. — Aquí te esperaré siempre, eres la mujer que marcó mi vida Bella, no olvides eso. Te amo con mi vida entera.
—Edward, gracias por absolutamente todo. — me besó en la comisura de los labios.
Encaminó hacia donde estaba Reneé y volteó para saludarnos con su mano, al igual que la bruja.
—Maldita vieja, no sé para qué nos saluda. — dijo Alice
Cuando la brujita nos saludó, todos le hicimos 'fuck you'. Ella sólo abrió su boca asombrada y notamos que estaba enojada.
Dimos media vuelta al ver que Bella se alejaba.
—La extrañaré. — dijo Alice
—Yo también, la extrañaré como un maldito. Pero el tiempo sanará todo. — le dije frunciendo mis labios.
—Ella se hizo querer mucho entre nosotros. — Rosalie secó sus lágrimas
—Debo ir al baño, espérenme aquí. — les dije
Encaminé hacia los baños públicos y entré a uno individual. Bajé la tapa del inodoro y me senté ahí.
—¡¿Porqué?! — lloré amarrándome la cabeza
Todos los pensamientos negativos plasmaban en mi mente, Bella se había ido para siempre. La mujer de mi vida había partido, y estaba arrepentido. Ya nada podía hacer, ya la había perdido. Bella había tomado esa decisión y yo la había apoyado, jamás la volvería a ver.
¡Gracias por leer! ¿Qué les pareció?
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El próximo capítulo se llamará, "La flama eterna". :)
Anbel.
