Bueno, de nuevo tarde, para no variar xD Ando muy líada con el instituto, así que lo siento. Pero bien, ya conseguí el siguiente capítulo. Muchísimas gracias a todos los que leeís y alos que dejaís reviews, me encanta leerlos ^.^ (y sería aún mejor si tuviera tiempo para contestarlos lo siento, no lo tengo). Gracias.


Ella se puso en el medio de la clase y Naruto tras ella, algo nervioso.

- bien, chicos, hoy habrá una clase especial. Este es Naruto Uzumaki. Él se presentará y os explicará como es la vida de un ANBU de élite.

Muchas exclamaciones saltaron de la boca de alguno y una sonrisa de boca de Hinata. Naruto al verla allí, sonrió. No tenía ni idea de que la charla la daría en clase de Hinata y eso le gustaba. De hecho, su mente ya estaba tramando alguna cosa interesante.

- bueno, chicos. Como ha dicho vuestra profesora, me llamo Naruto Uzumaki y soy un ninja ANBU. Supongo que sabréis de sobra qué es un ANBU, ¿cierto?

- Tampoco te va a pasar nada si lo explicas, ¿no? - le retó Hinata, sonriendo

- Bien, ¿Por qué no? Un ANBU es un ninja de élite al servicio del Hokage y de la nación del Fuego, así como de la Villa Oculta de la Hoja. Tratamos de proteger todo aquello que nos es importante hasta el punto... de dar la vida por ello - dijo, bastante misterioso, mirándola a ella

- ¿y que clase de misiones puede realizar un ninja de élite? - volvió a preguntar ella

- Veo que te interesa este tema. ¿alguna razón en especial? - indagó él

- Sí. Me gustaría ser como tu - contestó ella, simple

- Algún día, lo serás - aseguró él - tienes potencial y ganas no te faltan. Además tengo entendido que eres un imán para los problemas - la fastidió

- Eso no puedes saberlo - se defendió ella - pero mejor, sigue contando, ¿quieres?

Con una sonrisa, el rubio comenzó a desenvolverse ante la clase con soltura, con rapidez, incluso con ironía. Los muchachos le hacían preguntas sobre su vida, sus misiones... pero Hinata solo le miraba. Hacía rato que había dejado de preguntar para apoyarse en la mesa y suspirar cada poco al verle allí, tan cerca. Él sentía la mirada de ella y por eso sonreía. Entonces, puso en práctica su plan.

- ahora quiero proponeros un problema. Quiero que sepáis hasta que punto es duro ser un ninja, ya que a veces, las decisiones que tomas no son las correctas.

- ¿Qué tenemos que hacer? - preguntó un chico que se sentaba cerca de Hinata

- Bien, veréis... imaginad que sois ninjas en misión. Una misión de protección - sonrió pícaramente

Hinata se irguió. Aquello si que era interesante.

- ¿podrías ponerte en pie? - le preguntó a Hinata

- ¿Qué? ¿yo?

- Sí, por que no. Necesito ayuda con la demostración a tus compañeros

- Eh, Naruto... - le interrumpió Sakura, acercándose a él - tal vez no sea bueno que hagas la demostración con una alumna. Sabes que a mi no me importa ayudarte - susurró - además, entre nosotros hay confianza de sobra

- Ya, pero a diferencia de ti, ella es a quien quiero - murmuró, dejándola de piedra.

Ella le hizo caso y vio como él se acercaba a ella por la espalda. El rubio sacó uno de sus kunais y se lo mostró a ella.

- imaginad por un momento que vuestra misión es proteger a Hinata - les dijo a todos - y que, de repente y sin que os deis cuenta, ella comete una estupidez y desobedece las órdenes

La chica se estaba enfadando a la vez que sonreía. La estaba fastidiando con todo aquello, aunque sabía que no era más que un juego.

- entonces llega un novio celoso y la sujeta así

Sentir el brazo izquierdo de Naruto sobre su cintura la descontroló el corazón.

- y sin dudarlo... - levantó el kunai con su mano derecha - amenaza su vida de esta forma

Naruto acarició el cuello de la chica con suavidad, apartándola el pelo y sintiendo como temblaba. Tenerla así le daba gusto, abrazándola sin que nadie dijera nada. Y a ella no es que le disgustara la idea de que su protector la tuviera así entre sus brazos.

- ¿Qué haríais?

- Pelear - dijo uno

- ¿pelear? ¿Cómo? ¿arriesgando la vida de tu protegida? - dijo en alto - favorita - la susurró al oído

- Pues entonces, ¿Cómo?

- Yo dejaría que se la llevara - contestó entonces un chico bastante raro, moreno y de ojos oscuros

- Eso no es una opción - contestó su compañero de mesa - tienes que salvarla, no dejar que los malos se escapen

- Chicos, recordad que las decisiones importantes se toman con calma y con la mente fría. Por favor, tu nombre... - preguntó al chico moreno

- Sai - contestó él

- Bien, Sai, llevas toda la razón. - empezó él

- Pero, ¿Por qué?

En un momento se formó una pequeña discusión entre los partidarios de la pelea y los pacifistas.

- Tranquilos - les gritó Naruto - Sai, ¿podrías explicar tus motivos? - preguntó, sin soltar aún a la chica

- Si permito que se la lleve, puedo seguirle y rescatarla más tarde. Si peleo, podría matarla. Y muerta, ya nada se puede hacer por ella - explicó el chico, con calma

- Muy bien razonado, si señor - susurró él - si permitimos que se la lleven, podremos asegurar que vivirá lo suficiente hasta que se la rescate. Por supuesto, eso sería de inmediato y totalmente coordinado para evitar heridos. Este tipo de decisiones son las que marcarán vuestro rumbo en la carrera del ninjitsu. Tenerlo muy presente.

Muchos de ellos aplaudieron y él comprendió que se había acabado el tiempo que tenía para estar tan cerca de Hinata. La soltó con cuidado, volviendo a guardar el kunai y se miraron a los ojos. Ella se separó un poco y también aplaudió.

- buena lección - le felicitó

- gracias a ti - contestó él - te espero fuera, recuérdalo

Ella asintió con la cabeza y, minutos más tarde, el chico se fue. Hinata estuvo ida prácticamente el día entero. No hacía otra cosa que pensar y pensar en ese rubio, con tan mala suerte que la última hora era clase con Sakura, biología. Siempre la tomaba con ella aunque no hubiera hecho nada, pero ese día, ella la dio motivos. Sakura la preguntó un par de veces y ella nunca contestó, ya que no estaba atendiendo. Cuando la clase terminó, se llevó a la chica fuera para hablar con ella.

Ya hacía varios minutos que Hinata tenía que haber salido de la Academia. Neji, Hanabi y el bebé ya estaban reunidos con el rubio, pero no había ni rastro de la chica. Naruto empezó a temer que ella se hubiera ido con Sasuke. Pero entonces, la escuchó chillar detrás del edificio de la Academia, en el jardín de cerezos. Dejó a los chicos con Shikamaru, que acababa de llegar en ese momento y corrió hacía allí. Y lo que vio le impactó. Sakura acababa de soltarle una bofetada de las fuertes a Hinata. El rubio se acercó cuando ella le miró.

- lo siento, pero no podía permitir que esa niña me hablara así - se disculpó Sakura ante él

- Hinata - susurró él, haciéndola mirarle - ¿Qué has hecho? - preguntó en baja, sosteniendo la cara de la chica entre sus manos

- ¿vas a creerme a mí? - preguntó ella a su vez

- Eh, no llores - murmuró - odio verte llorar - sonrió a medias - ¿Qué ha pasado?

- Esa niña a la que tanto proteges ha estado toda mi clase sin atender y además...

- Eso no me vale como excusa - dijo el rubio

- Ha desobedecido mis órdenes, Naruto. La dije que me contestara a las preguntas, la dije que saliera fuera de clase y nunca me hizo caso - se quejó ella

- Si yo la hubiera golpeado cada vez que me ha desobedecido - susurró, dándola aún la espalda a Sakura - ya la habría matado

- Y encima pretendió atacarme

- ¿Qué? - susurró Hinata. No esperaba ese argumento - mentirosa - murmuró

- Cállate, niñata - la gritó Sakura

- No, cállate tu, Sakura - gritó ella, alejándose de Naruto - y si de veras quieres que peleemos, así será

- Naruto, ¿vas a dejar que me pegue? - preguntó Sakura

- Es vuestra pelea, no la mía - dijo él, impasible

Entonces vio como Hinata adoptaba aquella extraña posición de danza que había hecho un día en el jardín. Sakura sonrió.

- venga, ya, niña. Llevas meses intentando conseguir hacer esa técnica tan estúpida y siempre te caes - se mofó - no lo vas a conseguir ahora.

La chica la atacó con un kunai que sacó de su bolsillo, tratando de alcanzarla en plena concentración. Y Hinata estaba desprotegida ante esa arma, pero siguió mirándola fijamente, sin bajar la vista. Hasta que una melena rubia se interpuso. Ella escuchó el ruido de los aceros y luego, respiró hondo. Naruto se deshizo de Sakura lanzándola hacia atrás y luego miró a Hinata, considerando que Sakura no le atacaría a él.

- Hinata, espera - dijo él - Dijiste que era nuestra pelea. Déjame hacerlo - le pidió

- ¿para que vuelvas a torcerte un tobillo? No. Déjalo por ahora. Déjame... déjame enseñarte a hacerlo, Hinata - pidió el rubio

- ¿por que demonios te has metido en medio? Quiero pelear contra ella.

- Cállate, Sakura - susurró el rubio

- ¿y se puede saber por que la defiendes tanto? No es más que una cría muy malcriada que se cree que el mundo es suyo.

- Cállate - repitió Naruto

- Se cree que puede ser mejor que yo y que puede tenerte con ella hasta que la de la gana y eso....

- ¡cállate, Sakura! - gritó el rubio, girándose bruscamente a mirarla - si la defiendo así es porque confío plenamente en ella - aclaró - y por que se el tipo de mujer que eres

- No tienes ni idea - dijo ella

- ¿a no? Dime, ¿Por qué le diste aquella droga a Sasuke Uchiha? - interrogó

Ella se quedó sin habla.

- por tu maldita culpa, ese bastardo casi viola a Hinata - confesó - ¿eso era lo que querías?

- Sí - confesó ella - para ver si de una vez te alejabas de esa mocosa y volvías a mi

- Nunca volvería a ti, Sakura - aseguró - por que ahora ya se los motivos de Itachi para abandonarte.

Sakura hirvió de ira. Naruto se giró y miró a Hinata. Aún quedaban restos de lágrimas en los ojos de ella. Con delicadeza, acogió su cara entre sus manos y la limpió. Sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Estaba perdido en los ojos de Hinata; entonces se acercó a ella y la besó con suavidad en la frente. Luego, la abrazó.

- creo que ya ni te conozco, Sakura - dijo, muy serio - solo se que no quiero que vuelvas a acercarte a Hinata, ¿está claro?

- No podrás impedirlo. Ya no solo por que soy su profesora, sino porque me debe una pelea y la quiero - afirmó ella

- Cuando esté preparada, volverá - aseguró Naruto

- Pero Naruto, yo... - musitó ella - no puedo ganarla, es un jounin

- Shh, tu déjamelo a mi - susurró, guiñándola un ojo y haciendo que ella se abrazara más fuerte a él

- Nos veremos las caras, mocosa - dijo Sakura - ya lo creo que nos las veremos

Y con una ráfaga de frío viento, la figura de la chica se desdibujó y desapareció. Naruto suspiró y en ese momento, llegaron Neji, los niños y Shikamaru, preocupados. Cuando les explicaron lo sucedido, no se lo podían creer. Entonces Shikamaru recordó que la Hokage esperaba a Naruto en su despacho. El rubio partió de inmediato, dejando a los Hyuuga con el chico. Al llegar, apenas tocó la puerta pudo pasar.

- ¿Itachi? - dijo, al entrar y ver a su compañero allí

- Parece que últimamente nos vemos más de lo que creíamos, eh - lo saludó

- ¿Qué sucede, abuela Tsunade? - preguntó

- Cállate y escucha a Itachi, mocoso - susurró ella

- Verás Naruto, hemos conseguido atrapar a parte de la banda de los ninjas de la Villa del Sonido.

- Eso es bueno, ¿no? - interrumpió

- Más o menos. Están todos encerrados ya, no son peligrosos. Pero dos de ellos escaparon. - avisó

- Puede que fueran los dos que nos atacaron aquel día.

- ¿Qué os atacaron? - preguntó el pelinegro

- Sí, debían de estar buscando la cosa esta... la Técnica. Informé a la abuela Tsunade, pero no quiso poner más vigilancia.

- No lo creí conveniente, serían demasiado llamativos con un cortejo de ANBUs detrás de ellos. Y Naruto podía defenderse perfectamente - se explicó

- Pues bien, pero no solo esos dos andan sueltos por ahí - susurró - quedan otros tres. Los cabecillas, supongo. No sabemos nada de ellos. Ni quienes son, ni donde están, ni que piensan hacer.

- ¿podrían estar en la villa? - quiso saber el rubio

- Bueno, tengo patrullas por toda la villa y...

- Itachi, contéstame - pidió Naruto, nervioso

- Sí, podrían - suspiró el pelinegro

- Entonces me vuelvo con los Hyuuga... no puedo dejarlos solos - se excusó

- Shikamaru está con ellos, tranquilo.

- Lo se, pero no puedo calmarme si no se que están bien.

- De acuerdo, Tsunade - sama, le seguiré contando por el camino - se ofreció Itachi

- Gracias - susurró Naruto

Juntos, salieron del despacho de la Hokage para comenzar a caminar por las ya oscuras calles de la villa.

- ¿puedo hacerte una pregunta? - dijo el rubio

- Dime - respondió él

- ¿sabes algo de la señora Hyuuga? Hace tiempo que no tengo noticias

- Pues nada, sigue en la Villa de la Arena, intentando encontrar la maldita palabra que su marido dejó como contraseña.

- Que lata - susurró

- Realmente tú no quieres que esta misión acabe, ¿verdad? - soltó el pelinegro

Naruto le miró y se lo temió. Pero aún así, lo ignoró cuanto pudo.

- esto... y dime, ¿Cómo les encontrasteis?

- ¿a los del Sonido? Demasiado fácil. Al ser tantos, son muy ruidosos. Fue en una redada - empezó el pelinegro - les cazamos como a bestias enjauladas. Pero esos dos se largaron y no hemos podido seguirles el rastro. Aunque sí, lo más probable es que estén en la Villa.

- Me preocupa Hin... digo, los Hyuuga - se corrigió

- Dilo sin miedo - sonrió Itachi - he hablado con Shikamaru

- ¿Qué? oh, venga ya. ¿es que ya no se puede mantener un secreto? - comprendiendo a qué se refería con la pregunta que le había hecho antes

- Venga, Naruto, no seas así. cuéntamelo a mi también - pidió él

- ¿Qué quieres saber si ya te lo han contado?

- Confírmalo - casi ordenó

- Ay, que sí, que estoy enamorado de...

No llegó a decir su nombre. De repente, vio una enorme columna de humo saliendo del interior de la mansión Hyuuga. Ambos jounins corrieron hasta dentro. La humareda aún no se disipaba y apenas podían respirar, pero Naruto no hizo caso de los gritos de Itachi y entró. No podía quedarse esperando mientras los chicos se ahogaban... mientras la perdía a ella.

- ¡Hinata! - chilló, sin poder evitarlo

Entonces sus ojos se volvieron rojos y, por alguna extraña razón, le permitían ver entre todo aquel polvo. No tardó más de dos minutos en dar con ella. Estaba tumbada en el suelo, inconsciente. Con los brazos temblorosos la levantó con sumo cuidado, como si temiera que la chica fuera a romperse entre sus brazos. Entonces, salió de allí tan rápido como pudo. Pensaba dejar a Hinata con Itachi y entrar a buscar a Neji y a Hanabi, ya que Shikamaru ya había salido con el bebé. Pero entonces, antes de soltar a Hinata, se dio cuenta de que ellos estaban a salvo. Al mirar a Itachi vio aquellas pequeñas imágenes tribales en una pupila roja y entendió que su compañero le había ayudado, como en los viejos tiempos. Y al mirar un poco más allá vio que Neji no estaba solo. Al parecer, Ten - ten se había enterado muy pronto de lo sucedido y estaba colmando al Hyuuga de besos y abrazos. Entonces el chico dejó a Hinata en el suelo y comprobó si respiraba. Se asustó al no notar los latidos de su corazón. Podía sentir como se derrumbaba por dentro, como le salían lágrimas involuntarias por los ojos mientras trataba de obligarla a volver a respirar. Pasaron dos penosos minutos en los que no sintió nada. Al final, se agachó sobre ella y, abriendo su boca y tapándola la nariz, introdujo todo el aire que pudo en sus pulmones. Sino hubiera sido un momento de tensiones y miedo, habría disfrutado de aquel primer beso. Aunque fuera en aquellas circunstancias, sentía los dulces labios de Hinata rozando los suyos y se sentía en el cielo. Eran suaves y rosados y llegó un momento en el que empezaron a responder a su contacto. Ante aquella sensación, el rubio se separó, sonrojado. Hinata comenzó a toser fuertemente y se incorporó de golpe. Respiraba bocanadas de aire enormes, ya que sino se ahogaba. Naruto la sujetó por la espalda y la calmó.

- shh, respira hondo, tranquila. Así, con calma - susurró, cuando ella le miró

- había sellos... - empezó ella, aunque entrecortada - por todas partes y... - se detuvo a toser - estallaron....

- Basta, Hinata. No hables más. Tranquilízate, por favor, pequeña - la susurró

- Abrázame - musitó ella, temblando

El rubio lo hizo con gusto. Sentía el cuerpo de la chica temblar entre sus brazos y frunció el ceño. Odiaba verla así. La acunó un poco entre sus brazos y comprendió que nada de mencionar el boca a boca que acababan de tener. Con cuidado, cargó de nuevo con ella y, cuando los de las patrullas especiales acabaron en el fuego y el humo, provocados en el inmenso jardín, Naruto subió a Hinata a su cuarto. Quiso decirla que estaría con ella, que no tuviera miedo, pero cuando la tumbó en la cama, ya estaba dormida. Se limitó a sonreír y a besarla en la frente, para luego arroparla y salir de allí. En las escaleras se encontró con Ten - ten, seguida de Neji, que cargaba con el bebé y a Itachi, que cargaba con Hanabi. Parecía que Hanabi acababa de encapricharse de otro ninja que no era Naruto por la manera que tenía de abrazarse a Itachi.

- ¿estáis bien? - preguntó el rubio

- Sí. Nos vamos a dormir - dijo el moreno, completamente agotado.

- ¿puedo... quedarme esta noche? - le preguntó la chica a Naruto

- ¿Por qué me preguntas a mi? Esta es la mansión Hyuuga - sonrió Naruto

- Solo dame permiso, por favor - pidió ella

- De acuerdo. Cuídale mucho - la susurró

- Lo haré - dijo, agradecida, entrando en la habitación de Neji detrás del moreno.

- Estos muchachos de hoy en día... - susurró Itachi - la habitación de Hanabi es aquella, ¿no? - preguntó

- Sí. Tan solo déjala en la cama - dijo él - ah, y dala un beso de buenas noches - casi gritó, mientras el pelinegro entraba en el cuarto de la pequeña.

Minutos después los refuerzos estaban listos. Naruto, Shikamaru e Itachi, que se ofreció a ayudar. Además, llegaron Kiba y Kakashi, para reforzar a seguridad. Tan solo sería esa noche, después Naruto seguiría al mando en la casa. Además, los nervios se notaban en el ambiente. Apenas había pasado una hora, menos, desde que se encontraran con el panorama en la mansión y Naruto reconocía que estaba asustado aún. Todos estaban vigilantes, pero Naruto estaba entre preocupado y nervioso. Y lo peor era que no sabían a que atenerse hasta que no capturaran a todos los miembros de aquella banda de asesinos de la Villa Oculta del Sonido.