Hola a todos, aquí la segunda parte, y como ya cumplí mi palabra de mandar a los RRBZ a la trama, ahora tenemos que seguir la historia desde otro punto de vista, que la disfruten.

Por cierto, el personaje extra que será mencionado es propiedad de los estudios Vocaloid, el cual tiene todos los derechos. Eso es todo.

Si quieren saber cual canción es y como suena en el fic, aquí hay un enlace: watch?v=JP06RF7RBdE


VIII

El Quinto Cuarzo

PARTE 2

De pronto se escucha las "Do Re Mi" de un piano que venía del patio, llamando la atención de todos.

- ¿Me parece haber escuchado un piano? –pregunta Kaoru.

- Ese debe ser Kento, está afuera con el piano que nos regaló la Srta. Dedos. Era cierto que solo sabía algo de música, pero eso no suena a partituras de una canción.

- No está tocando, está calentando.

- ¿Acaso conoces bien a Kento?

- No Momoko, solo sé la rutina. Vamos –y salen todos juntos al patio de atrás.

Sentado en esa silla redonda, abría y cerraba las manos muy dudoso, pues no sabía con qué partitura comenzar a tocar.

- Hmmm… Podría… No, no… Tal vez… No, muy fuerte… Piensa, piensa, piensa.

- Hola Kento ¿cómo te va? ¿Aún no tienes una canción?

- Ah, hola a todos. Es que me encantaría tocar algo especial, pero necesito algo que en serio me inspire.

- Yo tengo a alguien que me inspira a ser mejor heroína.

- Momoko, por favor, no necesitamos oír tus aficiones.

- No hablo de mis superhéroes, Miyako –y entonces saca su celular-. ¿Conoces a la cantante Hatsune Miku? –le muestra la foto.

- Pues claro, pasan sus canciones a diario en el supermercado donde trabajo. Y justo hay una que conozco, ¿tienes por casualidad su canción, "Anata No Utahime"? Sería excelente.

- Déjame ver, creo que… No –tomándole el pelo -. Es broma, está primero en mi lista de canciones, toma estos audífonos.

- Oh, gracias. Estoy seguro que su música me ayudará a tocar algo.

Y en un silencio, donde una brisa sopla las hojas de los árboles, Kento empieza a escuchar una dulce voz, y así con inspiración, empieza a interpretar la canción…

"Kono ie no kono pasokon ga watashi no atarashii ibasho nano
Kyou kara ha anata ga goshujin-sama zettai taisetsu ni shite yone
Chotto! Nani suru no! konna hiwai na kashi wo utawasenaide
Chanto anata no "kotoba" to "omoi" wo tsutaesasete…"

- Vaya, es muy bueno, incluso creo que puedo escuchar a la cantante acompañando esa canción, y creo que me está dando sueño –y Peach se duerme.

- Sí que es bueno. La manera como sus dedos fluyen en cada nota, me parece muy raro que no recuerde haberlo visto en la escuela de música, ya que cada persona que entraba allí, salía convertido en un excelente pianista –poniendo a Miyako muy dudosa-. O puede que sí haya ido, pero nunca lo vi.

Mientras ellos escuchaban a Kento tocar el piano, Brick, Boomer y Butch habían recibido la tarea de regresar todo a su lugar, continuando con el comediante lanzándolo fuerte y sin cuidado al frente de la escuela, luego se les ve llevando al sequito de Himeko, dirigiéndose a sus respectivas casas que vivían uno al costado del otro. De pronto, pasan de nuevo por el laboratorio del profesor y lograron escuchar una dulce melodía, lo cual se detienen a escucharla.

- ¿Ustedes escuchan eso? –pregunta Butch.

- Parece que viene del jardín de atrás. Supongo que han encontrado el piano.

- Sí Boomer, pero no olviden que aún falta devolver a este calvo. Aquí en esta nota dice que lo dejemos en su oficina de trabajo.

- Pero eso queda en el décimo piso.

- No te preocupes que para eso podemos volar. ¿Están conmigo?

- Está bien –diciendo muy exhaustos sus dos hermanos.

"Anata ni deatte kara no watashi no omoi ha himitsu nano
Kyou mo mata anata no lesson ga aru
Tanoshimi ni shite nanka inai wa
Kyou no legato jouzu ni utaete nakatta kana?...
"(Entonces la música se para)

- ¿Por qué paras Kento? –viéndolo Momoko confusa.

- Lo siento, ya no tengo ganas de terminar la canción. Si me disculpan voy a ir a comprarme un refresco, y luego volveré a casa –y Miyako sale detrás de él.

- Miyako –Kaoru le susurra por el oído-. Recuerda preguntarle.

Kento empieza a acelerar el paso, y ya con la lata de refresco en su mano empieza a beberlo descontroladamente, como si algo le incomodara.

- Kento, ¿podrías bajarle el ritmo? Estos zapatos no son especialmente para correr –y luego nota que no le hace caso-. (¿Pero qué le pasa?)

Pasando por un parque ya conocido, por las calles, por el tren eléctrico, hasta el vecindario que fue destruido por Mojo, Kento quería visitar su viejo hogar, el cual se había convertido en un lugar peligroso e inseguro.

- ¿Kento? ¿Estás bien? -se acerca y toca su hombro.

- Se puede decir que sí –toma su mano y la retira-, o puede ser que no a partir de los próximos minutos –mirando su casa mientras cruza los brazos.

- Se suponía que tenía que hacerte una pregunta, pero ahora tendré que hacerte otra. Serías tan amable de cambiar ese tono y decirme qué es lo que te pasa.

- (Él es lo qué pasa, de seguro se lo hizo a propósito.)

Kento saca su celular mostrando un mensaje que decía "Taka está lastimado y lo han transferido de nuevo al hospital. Sakamoto", y se lo lanza a Miyako

- ¿Qué es?–extiende sus manos y lo atrapa-. ¡Oh dios mío! Debió pasar durante su partido de fútbol. Pero no entiendo aún por qué estás molesto.

- Pues, mientras buscaba el piano este mensaje me había llegado…

- ¿Y entonces qué pasa?

- (No puedo disimular la verdad, ella notaría mis celos) Nada, solo estoy algo molesto de que algo así le pasara a Taka, es un gran amigo.

Kento intenta tomar su mano, pero ella voltea para dirigirse de frente al hospital. La verdad es que como él había sufrido un accidente había traído mucho la atención de Miyako, y como ahora Taka había sufrido algo peor tomaría bastante tiempo recuperar aquel cariño.

- Lo siento, pero tengo que irme, nos vemos en la casa a la hora de cenar.

- Está bien…–ve que desaparece de su vista- …pero…

Él intentando controlar sus acciones se aprieta con fuerza sus dientes, y luego vuelve a mirar su casa, y algo dentro de él lo obliga a adentrarse una vez más en los escombros, y con los trabajadores fuera de su horario de trabajo pudo entrar sin problemas, pero aún no controlaba la rabia por sus celos.

- Sabía que esto pasaría, y ahora tendré que quedarme solo una vez más –mirando a su alrededor-. Parece que no han limpiado del todo aquí dentro, me pregunto si aún hay algo que aun sirva o al menos no esté aplastado.

- "Algo como lo que te pasó es imperdonable, ¿verdad?"

Kento se para sobre unos vidrios rotos y el reflejo parecía ser otra persona, y que además éste le hablaba.

- Tú otra vez. No me sorprende que hayas respondido a mis gritos.

- "Tranquilo, ¿qué no puedo venir aquí a ayudarte?"

- ¿Y ahora qué es lo que tramas?, con eso de "ayudarme".

- "Bien –Kento luego lo ve frente a un espejo roto-, para no demorarme en ganarme tu confianza, mejor será que te lo demuestre."

El reflejo que parecía tener la voz de Kento pero acompañado de un eco que se escuchaba por toda la casa, éste extraño sujeto levanta su mano a lo alto de aquel espejo y entonces algunas luces pequeñas despiertan dentro de la casa. Kento se dirige al primero que ve debajo de unas tablas y cemento, los retira y encuentra varias historietas casi intactas.

- Eh… ¿gracias? –se dirige a otra luz-. ¿Por qué me estás ayudando?

- "Honestamente creo que ya que los dos vemos, oímos y a veces olemos lo mismo, tenemos que ayudarnos para cuidar mi hogar."

- No veo como esto pueda ayudarte, si tu bien sabes que esto no representa odio ni ira, sino esperanza.

- "Bueno esa es tu deducción, si tomar esto como una ayuda, o dejar que esa herida siga sin cerrarse –mueve su cabeza-. Aún te falta uno haya arriba."

- No es una herida, solo un mal recuerdo. Mi mente no puede tomarlo de esa forma, pues mi corazón aún sigue sin tener dueño.

- "Aunque eso sea cierto, te falto uno por aquellos escombros; decía, debes admitir que tus oportunidades de estar con ella se están agotando. Antes recibías la atención que nunca habrías conseguido sin aquel incidente, pero ahora la intención está perdiendo fuerza y pronto ella apartará los ojos de ti completamente, de nuevo."

- Y allí viene ese acento maligno –revisa bajo otra luz y encuentra su máscara-. No te voy a hablar así que será mejor que te vayas, no quiero hablar más del asunto.

- "Pero…"

- Nada, tal vez hablemos más tarde, pero no ahora.

- "Kento cuidado, hay un…"

Tan frustrado se veía cuando hablaba con el extraño reflejo que olvidó que debajo de él estaba la puerta al sótano, y que además estaba abierta, claro está que después de que Kento cayese, la voz decidió poner fin al encuentro.

- "Muy pronto verás por qué debes seguir el camino que es mejor para los dos, solo espero que el momento llegue antes de lo esperado"

La forma del misterioso ser se desvanece en partículas negras, siendo arrastradas por el viento y desapareciendo del lugar.

- Sé que sigues allí -saliendo de aquel lugar polvoriento-. En serio, esto no podría… No, no lo voy a decir, tantas cosas me han pasado que siento que estoy siendo manipulado por un titiritero, y eso significa que no hay que decir esa frase.

En una bolsa pone las pocas cosas que pudo encontrar gracias a las luces de su ser interior que no tuvo la oportunidad de poseerlo. En ese momento, su mochila y lo había dejado bajo la puerta de la casa, y Peach, quien había sido enviado para investigar lo ve y se dirige despacio a la casa.

- Snif, Snif… Detecto pequeñas auras negras dentro de esa casa, seguramente allí está Kento, y si está él, también debe estar el cuaderno que busco.

- "Recuerda, solo busca el cuaderno"

- "Olvídate de Kento, pero si se transforma nos avisas."

- "¿Qué sabor de helado te gusta?"

- ¿Por qué estoy recordando eso último? -choca contra una pared-. Ya llegué.

Ve la mochila, pero no a Kento. Aprovecha la oportunidad y empieza a husmear.

- Tengo que buscar el cuaderno, sin que él detecte mi presencia. Veloz como un rayo, y suave como una pluma. No fallaré en…

- Hola Peach –lo sorprende por detrás-. Oye, contéstame. Pobre perrito, parece que se desmayó, será mejor que lo lleve de nuevo al laboratorio.

Mientras que en el hospital Aizawa, Miyako entra de urgencia al cuarto 305, y lo que descubre cuando a Taka con ambas piernas vendadas y bajo un magneto.

- Taka, Taka… Oh dios mío ¡¿qué te pasó?!

- Discúlpeme señorita, no puede estar aquí ahora, tengo que pedirle que se largue –tapando la vista de Miyako-. Solo familiares pueden entrar.

- No, por favor. Él… –se empieza a descontrolar-, él es mi novio.

- ¿En serio? Bueno, en ese caso, espere en el pasillo que en pocos minutos podrá entrar, ahorita tenemos que darle los últimos procesos de su tratamiento.

Miyako, sentada y enloquecida, razonaba en lo había dicho antes, sabiendo que solo era una plan para poder visitar a Taka, pero si él lo habría escuchado, entonces tendría que explicárselo. Raramente despierta en ella un calor que lo lleva a un mundo de nuevos descubrimientos, hablo de sentimientos. En fin, luego de que el reloj avanzara de golpe desde las cinco y cuarto a un cuarto para las seis, la enfermera Nanako sale.

- Listo, ya puede pasar, su novio lo está esperando –ve que Miyako se enrojece-. Sé que es inoportuno pero parece que él puso una cara muy extraña cuando usted apareció.

- Bien, muchas gracias. Solo será unos minutos.

Entra al cuarto y Taka mostraba los mismos gestos que cuando ya estaba harto de estar en ese hospital. Sin embargo, su estado mostraba que sus piernas estaban moradas y vendadas.

- Si tan solo no lo hubiese lanzado él tan largo, ahora estaría mejor que esto.

- Ah, Taka… –ve que él se mueve para verla directamente a la cara.

- Sí, amor –ella se asombra-. Es una broma, ¿querrías verme, no?

- Kento me aviso mientras regresaba del laboratorio. ¿Cómo es qué esto te volvió a suceder? ¡La enfermera estrictamente te advirtió que no llegarás al límite!

- Puede ser que lo haya olvidado –ella cruza los brazos-. Mi equipo me necesitaba, y ahora ellos ganaran el partido, por mí.

- Sé que tus deseos son llegar muy lejos y vivirlos a lo grande, pero para ello necesitas estar curado completamente. Tienes suerte que el profesor haya mejorado los equipos de curación del hospital, pero tomará un largo tiempo.

- ¿De cuánto estamos hablando?

- De tres meses de completo descanso.

En ese momento, la enfermera entra trayendo el almuerzo de Taka, esperando que el chico fuese más tranquilo que el otro a quien le tocó cuidar y vigilar.

- Espero que con esto extrañe menos el exterior –entra la enfermera -. Pero que…

- ¡Déjenme salir! ¡No quiero la cuarentena!

- Por favor, aguantaste siete años, ¿por qué no unos tres meses?

- Tenía que venir otro igual. Muy bien, suficiente. Se acabó la visita, despídanse con un beso o con un abrazo pero ahora el paciente debe descansar.

- Muy bien –le da un abrazo-. Te visitaré diariamente, vas a ver que vale la pena esperar –y sale por la puerta.

- Ok, toma primero tu comida, y luego descansa. Volveré en quince minutos con tu medicina para ver que hayas terminado.

Otra vez en el laboratorio, el profesor daba un breve repaso junto con su hijo respecto a lo que vendría en pocos días.

- Extrañamente "Los Elementos" que menciona el Prof. Pitium son cinco, pero en la actualidad solo se tiene cuatro de ellos en estos cristales.

- Como se sabe las fuerzas de los cuatro elementos que hay en esos cristales son: agua, tierra, viento y fuego –Ken sigue con la explicación.

- ¿Y cuál es el quinto?

- Ciertamente Momoko, es el del relámpago –y enciende el televisor en el canal del clima–. Según los pronósticos hay una tormenta con un poder tan grande que seguramente es el poder que falta para formar el quinto elemento.

- Un momento, a ver si entendí. Hace más de 200 años pudo atrapar cuatro de esos elementos, y luego de varios años aparece el quinto, eso no tiene mucho sentido –cuestionando Kaoru al profesor.

- Tampoco para nosotros; sin embargo, hay que atender este asunto y terminar lo que nuestro ancestro, el profesor Pitium, empezó.

- ¿Y cuándo será esa tormenta?

- En cuatro días, Momoko.

- Y el Mayor pidió que ustedes sean el equipo de seguridad para que cuiden la máquina en el momento que comience a activarla.

- ¿Y por qué tiene que haber seguridad?

- Porque con todo lo que ha pasado estas semanas, seguramente Mojo y los demás trataran de ir por los cristales, ya que brindan mucho poder para destruir ciudades o incluso, países enteros.

- ¿Y podemos ver el cristal?

- Lo siento Kaoru, lo verán el día de la tormenta. No podemos arriesgarnos a que lo rompan –dice Ken al notar su actitud.

- ¿Acaso no confían en nosotras? –se oye un segundo de silencio-. Bien pensado.

- Bueno, entonces nos iremos para avisarle a Miyako, nos vemos en cuatro días –salen las dos y cierran la puerta.

Después de que pasa un tiempo Ken y el profesor reciben a Kento que entra para devolverle a su amigo, Pero ellos sacan conclusiones muy malas.

- ¿Qué le has hecho a Peach? –Ken es el primero en reaccionar.

- Nada, solo le dio un ataque de miedo, pero parece que querría esto.

- Ese cuaderno, ¿de dónde lo sacaste?

- Ustedes debería saberlo profesor, siempre están curioseando en las cámaras –ambos agachan la cabeza avergonzados. En fin, ya no me sirve esto, ya lo leí suficientes veces como para que me ayude en nada.

Lanza el cuaderno verde que encontró en las ruinas de Tokio a la mesa más cercana, y aún conservaba el polvo de aquel incidente con Mojo.

- Si me disculpan, tengo que volver a casa.

- Un momento, ¿que llevas allí? –viendo la bolsa gigante que sujetaba.

- Solo son cosas que pude recuperar de mi vieja casa.

- ¿Y para qué fuiste a ese lugar tú sólo? –pregunta Ken.

- Pues, eh… eso no es de su incumbencia –ocultando la bolsa de su vista.

- Puede ser, pero…

- Entonces no me molesten niño. Ya me voy.

- Recuerda que mañana también tienes que volver –se lo dice el profesor.

Y sin parecer que le haya escuchado, Kento cierra la puerta de golpe.

- Vaya carácter. ¿Tienes el cuaderno papá?

- Sí, al fin tendremos las respuestas.

- Ay, mi cabeza.

- Peach, al fin despertaste.

- Me dio mucho miedo, Ken.

- ¿Acaso fue porque él te sorprendió?

- Tal vez, aunque no sé si era él al que encontré.

- ¿A qué te refieres?

- Cuando creí haber encontrado a Kento pude detectar un aura negra, parece ser que le está ocurriendo lo mismo que a aquel amigo de Miyako.

- Debemos anotar esto en el informe. Manos a la obra Ken.

Esa noche, todos estaban más preocupados de lo normal, ya sea por diferentes motivos, todos deseaban respuestas, y Momoko, quien observaba las estrellas desde su cuarto, también se cuestionaba algo.

- ¿Por qué para muchos, el amor es muy difícil de encontrar?

Ve a Kento pasar por la calle, siguiendo el camino a la casa de Miyako.

- Parece que él también tiene el mismo problema –sonríe mientras cierra su ventana-. Estoy segura que pronto me tocará a mí, lo presiento.

- Mira hermana, me voy a comer tu cena.

- ¡Señor Pulpitos! ¡Aleja tus sucias manos de mi plato!

Y graciosamente sus pensamientos le habrían jugado otra mala pasada, dejando que su hermana se terminara también su plato.

Faltando cuatro días, todos estaban concentrados en lo que estaba pronosticado, una fuerte tormenta que podría decidir el destino de la ciudad de Tokio; y aunque todos los misterios parecieran haber sido respondidos, aún quedaba una preguntar que rescatar. ¿Con quién conversaba Kento en el espejo?


¿Les gustó? Si quieren dejen algún comentario, y si es posible, den ideas de como debería terminar la trama, o ideas sobre la batalla que pronto se va a liberar. También hago mención del otro fanfic que es un spin-off de la serie,y que espero también se pasen. HASTA LUEGI.