¡Buenos días/noches! Uf, luego de traducir un capítulo de 11.000 palabras de otro fanfic, traducir esto fue muy relajante, la verdad xD En fin, cada vez son más los que leen este querido fanfic. ¿Quieren más? Tendrán más jaja

En el capítulo anterior, descubrimos que Blue tiene un déficit en la visión. Yellow y ella tuvieron una discusión, ya que la Perla azul esta haciendo todo lo posible para impresionar a la Perla renegada, incluso perjudicando su salud. Luego las Perlas se encontraron con Greg por primera vez y hablaron sobre el futuro viaje al Planeta Hogar.

Ahora veamos cómo siguen las cosas...


Capítulo 7

La inquietud de Blue crecía constantemente mientras los días pasaban. Fue suficiente para que ella apenas hablara con Yellow, pero Perla también había estado evitandola de forma notable en los últimos días, con excusas pobres para escapar de cualquier intento de conversación. Sin ninguna de ellas, ella comenzó a dirigirse a Garnet y Amatista, que habían aceptado ayudarla con un poco de entrenamiento adicional. Amatista, a pesar de la reacción instintiva que Blue aún sentía cuando le hablaba un Cuarzo, estaba cómoda con hablar o, más frecuentemente, sólo escuchar. Garnet, mientras tanto, le daba a Blue más espacio para hablar o pensar sin estar sola, y ella también apreciaba eso.

Ella alternaba su entrenamiento: las lecciones de Perla por la mañana y combate cuerpo a cuerpo con Garnet, Amatista o ambas por la tarde. Eso la dejaba agotada, pero estar cansada era mucho mejor que darse el tiempo para pensar en el hecho que ella era más que una carga para la Perla a quien siempre había admirado.

Sólo habían pasado cinco días desde su desacuerdo inicial con Yellow y unas semanas desde que ellas habían llegado, pero no estaba segura de cuánto tiempo más podría soportar esto. No era algo que había estado esperando por todos esos años y aquí, acostada boca arriba, sin aliento por ser arrojada al suelo, Blue quería llorar. Ella no quería fallar a las Perlas que había dejado atrás o a las rotas que guardaba en su interior. Pero incluso la renegada no creía que ella tuviera la oportunidad de tener éxito con su rebelión silenciosa, ¿verdad?

Sólo una Perla no se había sentido tan real en milenios.

—Vamos a descansar—, dijo Garnet, ayudando a Blue a levantarse del suelo.

Ella se encontró de pie sin darse cuenta que estaba moviéndose. —Puedo continuar—, dijo Blue al instante. —Todavía es temprano.

—Parece que estuvieras a punto de explotar—, argumentó Amatista. —¿Te golpeé muy fuerte?

—No—, respondió con rapidez. —Estoy bien, en serio. Necesito ser más fuerte.

—También necesitas relajarte—. La Cuarzo la tomó por los hombros y la sentó en la hierba. —Tomate un dia de descanso. Al menos trata de dormir.

—No estoy segura de cómo hacerlo—, dijo Blue. —Y no necesito descansar, necesito entrenar.

—Descansar es parte del entrenamiento—, dijo Garnet con firmeza mientras se unia a ellas.

Blue no queria decirle que estaba rotundamente equivocada, asi que observó sus piernas llenas de tierra, las pegó contra su cuerpo y enterró los dedos de los pies en la hierba.

—Lo estas haciendo muy bien—, dijo Garnet para levantar el ánimo.

—...No creo que lo esté haciendo muy bien—, murmuró. —Creo que debí quedarme en el Planeta Hogar.

—¿Qué? ¡No!—, exclamó Amatista. —En serio no quieres regresar allí, ¿verdad?

—N-No, no quiero—, susurró Blue, sus ojos clavados en sus rodillas. —Yo sólo... no estoy hecha para esto. Incluso Perla lo cree.

—¡Eso no es verdad! ¡Has mejorado mucho!

—Y Perla no piensa eso—, agregó Garnet. —Las dos necesitan hablar.

—Estoy muy segura que ella esta evitandome—, dijo Blue con un hilo de voz, forzando una sonrisa.

—Ya lo sé.

De alguna forma, esa confirmación lo hacía más doloroso. —...¿Por qué? ¿Qué hice mal?

Garnet levantó la mano y la inclinó de atrás hacia adelante con un movimiento regular. —Ella sólo esta abrumada.

—¿Por mi?

—Por la forma en que la tratas.

Ella suspiró, dejando caer su cabeza sobre sus rodillas. —Entonces, Yellow tenía razón—. Ella cerró sus ojos. —¿Qué debería hacer?

Garnet colocó una mano sobre su hombro. —¿Quieres un consejo?

—Por favor.

—No tienes que esforzarte tanto.

—Si, no tienes que impresionarla—, dijo Amatista, encogiéndose de hombros. —Perla es Perla. Mientras no intentes algo loco, creo que seria muy dificil para ti hacerla enojar. Ella sólo asustada porque tú... bueno, la estas tratando como si ella no fuera una gema real.

—¿Qué?—, ella levantó la cabeza. —Eso no es...

—La estas colocando en un pedestal—, dijo Garnet con voz calma. —El respeto es una cosa, pero nunca serás capaz de comunicarte si siempre la estas presionando a un nivel tan alto. Ella siente que no puede ser ella misma, sino sólo tu visión de ella.

La respiración de Blue era entrecortada, y ella asintió con rapidez. —Oh—, murmuró. —Eso... tiene sentido. Supongo que no me gustaría eso tampoco—. Ella levantó un poco la cabeza para mirar a Garnet, la pregunta estaba reflejada en sus ojos antes que pudiera decirla.

—Ve por ese camino y la encontraras—, dijo Garnet con una sonrisa, señalando.

—Gracias—, dijo ella, poniéndose de pie. —Voy... Voy a hacer las cosas bien.

—Lo sé.


—¿Perla?—, preguntó Blue, vacilante, a unos pocos metros de distancia.

Perla, sentada junto a un tocón de árbol rodeado de hierba verde y flores pequeñas, levantó la cabeza y la vio. —Oh, Blue, no te esperaba aquí.

—Lo siento. Garnet dijo que estabas aquí—. Ella avanzó unos pocos pasos. —¿Puedo acompañarte?

Perla asintió, sonriendo amablemente mientras le daba unas palmaditas al espacio a su lado.

—Gracias—. Blue se acercó, sentándose a treinta centímetros de distancia para su comodidad. —Um, es una vista hermosa.

—A Rose siempre le encantó—, agregó con una pequeña y melancólica sonrisa. Ella tocó con suavidad el tronco del árbol. —¿Hay algo que pueda hacer por ti?

Ella estiró con nerviosismo el borde de su camisa, recordando su antigua falda y cómo nunca se sintió tan antinatural estirarla. —Quiero hablar...

Perla asintió, esperando.

—Quiero disculparme—, se corrigió, incapaz de hacer contacto visual. —Creo que te estoy haciendo sentir incomoda, y lo siento.

—¿Qué? No... Bueno, quiero decir, es verdad, pero...—. Perla se quedó sin palabras, sus manos hacian gestos nerviosos en el aire.

Blue tomó el riesgo de mirarla y luego se acurrucó sobre si misma, sus manos abrazaban firmemente sus piernas. —Lo siento—, dijo otra vez.

—En realidad no tienes que...

—Te he admirado por prácticamente toda mi vida. He contado historias sobre ti desde hace miles de años. Pasé todos los días tratando de obtener al menos una pizca de tu valor—. Su visión era más borrosa de lo habitual, y ella contuvo las lágrimas no deseadas. Ella quería hacer esto sin avergonzarse mucho más. —Ni siquiera puedo creer que realmente tuve la suerte de conocerte. Que estoy aquí, que tú eres real.

—¿Eso es algo bueno?—, preguntó Perla en voz baja. —¿Que no soy sólo una historia?

—¿Qué?—, ella levantó la mirada, sorprendida. —Por supuesto que si, tú eres mucho más, eres... Estas viva, y eres genial, mucho más de lo que esperaba—. Blue se detuvo, confundida. —Y te estoy incomodando otra vez—. Se mordió el labio.

—Blue...

Las palabras salieron de su boca en un intento vago y urgente de una explicación. —No estoy diciendo que creo que eres perfecta, y no estoy diciendo que deberías serlo, yo sólo... Me he esforzado tanto para ser como tú. Y sé que no he sido yo misma, como dijo ella... No sé cómo hablar contigo y exagero las cosas en el entrenamiento... Sólo tenía miedo de que yo no fuera suficiente—. Ella se rió débilmente, sus ojos encendidos. —Pero sólo estoy empeorando las cosas, Yellow no ha hablado conmigo en días y he sido horrible con ella y he sido horrible contigo sin darme cuenta y es miserable. Ya no sé qué más hacer y continuo arruinando las cosas...—. Ella cubrió su rostro con sus manos, ahogando un sollozo. —No quiero que me odies. Por favor, no me odies.

—Oh—, dijo Perla suavemente, acercándose. —Por favor, no pienses eso—. Su mano se posó con suavidad sobre la espalda de Blue. —No te odio. Por supuesto que no te odio.

Todo su cuerpo temblaba con cada sollozo y ella quería que se detuviera, ella no quería derrumbarse frente a Perla.

—No te odio—, repitió, y sus brazos lentamente envolvieron a Blue, una mano gentilmente enredada en su cabello y atrayendo a la Perla sollozante para que descansara junto a la estrella en su pecho, su mentón encima de su cabeza. —Lo siento por hacerte creer eso. Yo sólo... no estoy acostumbrada a que las personas me admiren, no de esa forma.

—Lo siento—, sollozó Blue. —Lo siento mucho, no tendrías que enfrentar todo esto, debería irme...

—Esta bien—, Perla sujetó su cabeza con fuerza. —Quedate—. Había algo maternal en su voz, un tono similar que ella utilizaba con Steven, y Blue se habría reído si fuera capaz de hacerlo a través de las lágrimas.

Sus manos se encontraron con la cinta en la cintura de Perla, y enredó sus dedos en ella con seguridad, tratando de mantener los pies en la tierra.

Y Perla, incómodamente inmóvil y en calma, le permitió llorar, derramar algo que había reprimido en su interior por miles de años.

—Estoy muy orgullosa de ti—, susurró Perla junto a su cabello. —Has hecho mucho. Por favor, no sientas vergüenza de eso, o de esto.

Blue jadeó entrecortadamente y sus dedos se cerraron con fuerza. —Gra-Gracias—, susurró con la voz rota. —Yo...—. Ella no podía encontrar las palabras, pero Perla esperó pacientemente, todavia abrazandola. —He pasado tantos años sólo... transmitiendo un mensaje, y pensé que esa sería toda mi vida. Yo estaba tan, tan feliz de que no lo fuera, que realmente logré conocerte en persona.— Blue se encogió. —Y no quería decepcionarte.

—Blue—, dijo amablemente, haciéndole levantar la cabeza. —Eres una de las gemas más valientes que he conocido. Y me siento honrada por ser una parte de tu historia, pero eres quien logró llegar aquí, quien decidió dirigir una rebelión. Me encantaría ser una parte de eso, como una amiga y como una Gema de Cristal, pero no necesitas mi aprobación. Has hecho tu propio camino, y deberías estar orgullosa de eso.

Ella miró a Perla con los ojos muy abiertos, el calor inundaba su rostro. —¿En serio?—, balbuceó.

—En serio.

Blue se estremeció, y el peso sobre sus hombros pareció aligerarse. Soltó a Perla y limpió las lágrimas de sus mejillas. —Gracias—, murmuró. —Creo que necesitaba esto.

Perla sonrió y extendió su mano para alisar su cabello revuelto, lo peinó y colocó la pinza de nuevo en su lugar. —De nada.

—¿P-Podemos comenzar otra vez, entonces? ¿Como amigas?

—Por supuesto.

Blue le dio una sonrisa pequeña, tentativa. —Okay.

Perla devolvió el gesto, luego la abrazó una vez más, brevemente. —Realmente no eres el desastre que pensabas que eras. Luego de ser tratada como un objeto por miles de años, tienes el derecho de cometer algunos errores.

—Gracias—, dijo.

—Muy bien—, dijo Perla, reorientando la conversación de manera poco elegante. —Ya que hemos solucionado tales problemas, ¿por qué no damos un paseo? Eso siempre me ayuda a despejar mi mente.

—Me parece genial—. Ella se levantó, sacudiendo el polvo de sus piernas.

Perla parecía aliviada. —Maravilloso. Hay un lindo camino por allí—. Ella guió a Blue por los campos y los arboles a su izquierda.

—Creo que tengo que realizar una última disculpa—. Blue suspiró cuando comenzaron a caminar, frotándose los ojos.

—¿Yellow?—, preguntó Perla, aunque ya lo sabia.

Ella asintió con cansancio. —Dije algunas cosas que no debía decir, aunque ella también lo hizo.

—¿Acerca de esto?

—Mayormente—. Ella acarició su gema con la punta de sus dedos, y luego sacudió la cabeza para desestimar sus pensamientos. —Entonces, ¿haces esto con frecuencia?—, preguntó.

—¿Caminar?—, Perla sonrió. —Cuando el tiempo lo permite. A Rose y a mí nos gustaba explorar juntas, antes, por lo tanto me ayuda a sentirme cerca de ella. Las otras vienen conmigo a veces, también.

—Nunca he estado segura—, comenzó de forma titubeante. —¿Ustedes dos eran... iguales? Yo sólo te vi una vez, y los informes carecían de detalles que consideré irrelevantes.

—Lo éramos—, respondió. —O intentamos serlo, entre todos los estigmas del Planeta Hogar contra tales cosas. Fue más fácil con el tiempo.

—¿Lo es?—, pensó Blue para si misma.

Perla no respondió, sólo siguió caminando a la par de Blue.

—Me acostumbré a estar sola—, dijo suavemente. —Porque así debía ser, y porque era más seguro para todos.

—Pensé que tú y Yellow...

—Somos un poco más que extrañas—, dijo ella, con un tono de amarga tristeza en su voz. —Ella solía tener miedo de mi. En realidad, probablemente aún tiene miedo—. Su garganta se sentía apretada. —Pero ella es la primera Perla en... en soñar junto a mi. Ella no es perfecta de ninguna forma, pero ella me hace sentir... No lo sé, ella sólo creyó en mí, en mis acciones, y pensó que importaban. Las otras Perlas me escuchaban, pero ella me respondía. Ella no me abandonó.

—No creo que eso pueda considerarse sólo como "extrañas"—, dijo Perla suavemente cuando ella estaba segura que Blue había terminado de hablar.

—Tal vez no—. Blue inclinó la cabeza hacia atrás para mirar el cielo. —No sé cómo llamarlo—. Ella volvió la cabeza ligeramente hacia Perla. —¿Cómo llamabas a Rose Cuarzo?

—No estoy segura de haber encontrado un nombre apropiado—, respondió. —Ni en el Planeta Hogar ni en la Tierra. Rose siempre insistió en que no se deben categorizar las relaciones... Son orgánicas, crecen y se desarrollan con el tiempo—. Perla se encogió de hombros con timidez. —No siempre estaba satisfecha con eso, pero tampoco sabía cómo nombrarlo. Ella era sólo "Rose". Eso en sí, era muy asombroso.

—Oh. Yo...me gusta. La parte de no categorizar. Estoy harta de ser categorizada.

—Suele ser bastante agotador a veces.

Ella miró de reojo, con una sonrisa tentativa. —He estado de pie junto a Diamante Azul por siglos y juro que lo más difícil que he hecho es contener la risa cuando ella me felicitaba por ser la Perla con el mejor comportamiento en el planeta.

Perla sonrió. —Debes haber cumplido tu papel muy bien.

—Tenia que hacerlo—, respondió rotundamente, rodando los ojos. —Por mis estrellas, la odiaba. Maldita estupida.

Una pequeña risa se escapó de la boca de Perla.

—¿Qué?—, preguntó Blue, nerviosa.

—Eres diferente cuando no estas tratando de halagarme. Por favor, habla con libertad—, agregó cuando Blue abrió su boca para disculparse. —Es refrescante, estar con otras Perlas luego de tanto tiempo.

—Si quieres a alguien para insultar a los Diamantes, Yellow es más creativa que yo. Ella es un poco asustadiza, todavia es nueva con la idea.

—Ella es muy admirable, por ir tan lejos con algo que acaba de aprender.

—Si—, dijo Blue con una leve sonrisa. —Ella lo es. Debería... Debería hablar con ella. Eso es lo mejor, ¿verdad?

—Probablemente.

—Lo haré, entonces—. Tocó su gema ligeramente. —Tienes razón, ella no es una extraña. No debería haber dicho eso. Ella es importante para mi.

Perla asintió, dejando que Blue tomara la delantera por un rato. La otra Perla corrió hacia adelante de forma esporádica, su atención capturada por una cosa o la otra, con un asombro que hacía tiempo que había superado pero recordaba con cariño.

Blue no podía reconocer todo lo que la Tierra le hacía sentir, pero sabía que le gustaba. Las cosas eran vivas aquí, y por lo tanto, ella también, a pesar de lo difícil que era. Los errores no significaban un castigo, podía decir lo que pensaba, y no importaba qué clase de gema eres. Gema de Cristal era suficiente.


No fue hasta muy tarde, cuando ambas dieron la vuelta y se dirigieron a casa, que Blue habló de nuevo. Ella estaba repleta de preguntas, tanto grandes como pequeñas, ahora que al fin sentía que podía hablar libremente, y ella no sabía por dónde empezar.

—¿Perla?

—¿Si?

Ella se mordió el labio, al fin reuniendo el coraje para preguntar acerca de la cosa más importante, la cosa que habia estado en su mente desde que se habían establecido en la Tierra. —...Tengo una pregunta.

—Voy a responder lo mejor posible.

Blue vaciló, juntó las manos delante de su pecho y luego las separó cuando se dio cuenta que había vuelto a caer en sus hábitos de las cortes. —He leído que los humanos siguen costumbres particulares cuando alguien muere?

—Ah, si, las tienen. ¿Por qué lo preguntas?

—M-Me estaba preguntando si... ¿si hay lugares designados para tales rituales?

—No estoy segura de entender, pero si, por lo general existen. ¿Por qué?

—¡Oh! Oh cielos, fue una pregunta muy extraña, ¿verdad? No quiero que reacciones mal por...—. Blue colocó una palma sobre su gema. —Hay... Tengo... Quiero enterrarlas de forma apropiada. Algunas de las Perlas que no sobrevivieron.

—¿Las has traído contigo?—, preguntó Perla sorprendida.

Ella asintió. —No quería que el Planeta Hogar se quedara con ellas.

—Eso es... Es muy noble de tu parte, aunque poco ortodoxo. ¿Cómo...?

—Aquí—, dijo, tocando su gema ligeramente con sus dedos.

Perla retrocedió de inmediato, el horror se extendía por su rostro mientras se detenía por completo. —¿Dentro de ti?

Blue dio un respingo. —¿Si?

—Al menos las encerraste en burbujas, ¿verdad?

—No, no sé cómo hacer eso.

—Liberalas ahora mismo—, dijo Perla. —Por favor.

Ella lo hizo, con rapidez sacó la pequeña caja con los restos.

—¿Están todas aquí?—, exigió Perla, apenas mirando su contenido cuando la arrebató de las manos de Blue.

—Si.

—¿Estás absolutamente segura?

—Si, lo estoy, pero...—. Ella miró como una burbuja pálida envolvía la caja en las manos de Perla. —¿Por qué?

—¿Acaso tienes idea de lo peligroso que es eso?—, preguntó Perla, sus ojos iban de un lado a otro entre la burbuja y la gema de Blue. —¿Puedo...? ¿Te molestaria si envio esto al templo para su custodia?

Su reacción inicial fue decir sí, pero ella sabia que podia confiar en Perla (y las otras) para cuidarlas por un tiempo. —Adelante.

Perla tocó la burbuja, enviándola al templo. —Blue, mirame—, insistió ella, tomándola por los hombros. —¿Por cuánto tiempo han estado allí?

—N-No lo sé. Comencé a guardarlas hace... ¿tres mil años? Las guardaba cada vez que podía, no lo hice una unica vez.

Blue.

—No lo entiendo. ¿Por qué estas molesta?

—¡Porque es un milagro que no estes corrompida ahora mismo?

¿Corrompida?

—Tu gema no esta preparada para almacenar otras gemas—, le dijo Perla, con los ojos muy abiertos por el miedo. —No por mucho tiempo, y ciertamente no restos desprotegidos como esos. Yo accidentalmente coloqué un artefacto de gemas activo en la mia una vez, y sólo eso fue suficiente para enfermarme... ¡Has estado haciendo esto por miles de años! ¡¿Quién sabe qué clase de daño puede hacer?!

Blue bajó la mirada hacia su pecho, con una sensación de mareo. —No tenía idea—, susurró. —Es... ¿Voy a corromperme? ¿Qué me han hecho?—. Ella levantó sus manos temblorosas para cubrirse.

—Oh, mis estrellas, no estaba tratando de asustarte—, dijo Perla, colocando una mano gentilmente sobre la de Blue. —Si nada ha sucedido hasta ahora, estoy segura que estas bien. De todas formas, es mejor no tentar a la suerte.

—No lo haré. No voy a hacerlo otra vez. Oh, mis estrellas—. Ella escondió su cara en sus manos. —Me siento tan tonta, por supuesto que eso es innatural...

—Está bien—, dijo Perla dulcemente. —Esta bien, estabas haciendo lo que podías—. Ella esperó con paciencia hasta que Blue levantó la cabeza, todavia pálida. —En respuesta a tus consultas anteriores, si, puedo ayudarte a encontrar un lugar para enterrarlas.

—Gracias—, dijo con una pequeña sonrisa.

—Y sólo para estar seguras, voy a llevarte a la fuente de Rose, para asegurarme que tu gema no necesita curación. ¿Esta bien?

—Por supuesto—. Ella dejó que Perla tomara la delantera, sus piernas temblaban. Siempre han habido ciertas constantes en su vida luego que ella aprendió sobre la rebelión. Ella hablaba a las otras Perlas sobre la renegada, ella escuchaba y recordaba lo que se decía en las cortes, se comportaba bien en todo momento para su propia seguridad, y rescataba los restos de sus hermanas cuando podía. Estas facetas, que había elegido para sí misma, formaban su existencia, eran las bases donde había construido su forma de autoconservación en un mundo peligroso. Había suficiente peligro en el exterior, ella nunca hubiera pensado que se estaba haciendo daño a sí misma con sus acciones.

¿Qué le había hecho exactamente?

Blue corrió tras Perla, ansiosa por llegar a su destino. La hacia sentir vacía, no tener los restos allí, pero la idea de tenerlas allí otra vez la hacía sentirse enferma.

Hay tantas cosas que nadie les dice a las Perlas en el Planeta Hogar.


—Lo siento por asustarte—, se disculpó Perla de nuevo, ayudando a Blue a entrar en la fuente. —No había forma de que conocieras el peligro de eso.

—Debí saberlo, sin embargo. Y esta bien, me alegra saberlo ahora—. Blue se sumergió hasta el cuello, las puntas de su cabello se mojaban cuando rozaban el agua. —Mm, esto se siente bien.

—Claro que si—, dijo Perla con una pequeña sonrisa, hundiendo los dedos en la fuente y luego colocándolos en su frente. —¿Está ayudando?

Ella se tomó un momento para reflexionar la pregunta. —En realidad no—, dijo con tono de disculpa. Sus ojos miraron el agua, a Perla y a las hermosas plantas que las rodeaban. —Quiero decir, esta haciendo algo en mi visión, al menos. Siempre tiene la costumbre de ir y venir, y esto definitivamente esta mejorando el espectro. Pero...

—En realidad no esta solucionando nada—, finalizó Perla. —Lo siento. Valía la pena intentarlo.

Ella asintió agradecida, saliendo del agua y dejando que las últimas gotas se secaran en la luz del sol mientras se acercaba a la Perla en el borde. —Gracias por traerme aquí.

—De nada.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Creo que esta es la parte donde se supone que debo indicarte que ya lo has hecho.

Blue parpadeó, tomándose un momento para procesar antes de reírse, escondiendo su sonrisa detrás de sus dedos. —Supongo que lo hice. De todos modos, la pregunta es: ¿Cómo conociste a Rose Cuarzo?

Perla se rió, sacudiendo la cabeza. —Esa es una larga historia, y probablemente voy a terminar llorando si la cuento.

—Bueno, ya he llorado sobre ti, así que creo que esto puede igualar las cosas—, respondió suavemente. —Esta bien si no quieres, sin embargo.

—Tal vez en otro momento—, agregó amigablemente. —Estoy segura que Yellow estará interesada tambien, y me atreveria a decir que puede ser la hora de contarle a Steven también. Bien podría hacerlo una sola vez.

—Eso tiene sentido—. Blue golpeaba la piedra ligeramente con sus pies, pensativa. —Sabes, si estoy dañada...

—Oh, por favor, no te vuelvas paranoica con eso, yo no quería...

—No, no, no lo haré. Pero si estoy dañada... Y definitivamente esa puede ser la razón de por qué mis ojos están deficientes... ¿Tal vez es también por esa razón que yo no soy tan fuerte como tú y Yellow?

—La diferencia es insignificante, teniendo en cuenta tu habilidad con las armas, pero entiendo lo que quieres decir.

Ella se ruborizó profundamente. —Um, gracias. Pero parece extraño, cuando todas somos Perlas...

—Sí, supongo que es posible—, dijo Perla cuidadosamente. —Alguna clase de declive lento, tal vez.

—Es extraño—, murmuró Blue, bajando la mirada. —Nunca sentí nada.

—Bueno, ellas no eran hostiles—, respondió. —Estoy segura que podrían haber hecho algo peor.

—¿Crees que ellas sabían que estaba intentando ayudar?

—Yo no diría eso—, dijo Perla. —Creo que, si algún atisbo de conciencia todavia existe alli, ellas debieron reconocer a una de su clase. Y una compañera Perla nunca es un enemigo.

—Ah. Entonces, espero que ese sea el caso—. Ella arrastró sus dedos sobre el borde liso de la fuente. —Voy a intentar tener más cuidado de ahora en adelante.

—Bien—, respondió Perla, levantando una ceja. —¿Eso significa que también estás de acuerdo con realizar un programa de entrenamiento menos drástico?

Blue se rió, avergonzada. —Si.

—Excelente—, Perla se puso de pie. —No esperes que sea menos exigente contigo, sin embargo. Aún eres capaz de hacer un entrenamiento de seis a ocho horas al dia, y estoy decidida a lograr que invoques un arma antes de hagamos una visita al Planeta Hogar.

—¿Hagamos?

—Soy la renegada original, ¿verdad? Alguien tiene que enseñarte cómo se hace.

Ella se levantó y dio un paso hacia adelante con rapidez, sonriendo ampliamente mientras estrechaba la mano de Perla por un breve momento. —Gracias.

—De nada—, respondió con una sonrisa. —Ahora vamos. Necesitas descansar por esta noche, pero me gustaría mostrarte algunas de las otras armas que tengo en mi colección. Vamos a modificar la práctica un poco mañana.

—¿Puedo probar otra cosa aparte de mi espada?

—No tienes que sonar tan entusiasmada.

—¿Puedo probar con dos espadas?

—A veces tienes un extraño parecido a mí al comienzo de la rebelión.

—¿Eso es un sí?

—¿Por qué no?


Quiero con todo mi corazón un fanart de la escena de Blue llorando y abrazada a Perla. AHORA.

Este capítulo tuvo una buena dosis de feels, como todo lo relacionado con Steven Universe. Pobre Blue, hay muchas cosas que aún debe saber. Por ejemplo, no comportarse como una fanática loca al hablar con Perla. Al final Yellow tenía razón.

Me gusto mucho eso de no categorizar. ¿Por qué todo tiene que tener una etiqueta? Es innecesario. No todo tiene que tener un nombre para entenderlo.

Por cierto, eso de la corrupción por llevar gemas en tu gema (valga la redundancia)... Da miedo. Mucho miedo. Blue básicamente estaba gestando una enfermedad sin saberlo. Esperemos que no haya efectos secundarios, además de la deficiencia en la visión.

En fin, sólo falta la reconciliación entre Yellow y Blue, que al parecer será en el proximo capitulo :D Paciencia, chicos, paciencia.

La paciencia es lo que me falta para esperar estos seis días antes del Steven Bomb 5. ¡Los spoilers nos invaden! ¡ENTREN EN PÁNICO! jaja

¡Saludos!