Mentiras Que Cambian Vidas

Disclaimer: Los personajes pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, pero la trama es completamente de mi autoría, por favor digan no al plagio.

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Capítulo 14* Miedo

Faltando tres meses para el cumpleaños de Carlie, Enzo tenía que viajar a Londres a cerrar un contrato y no quería dejar sola a a Bella y Carlie, por lo que decidió que era una buena oportunidad para llevar a su hija a la ciudad en la que el creció.

Al inicio planeaban ir solo Enzo y Carlie porque Bella tenía trabajo pendiente en Seattle y no podía dejarlo para después, pero dos días antes, Eleazar se enteró de los planes que tenía la familia de su hija, y no queriendo que ella se quedara en Seattle por el trabajo, la convenció de que fuera con su familia y él se encargaría de su trabajo.

A Bella eso le había parecido maravilloso, pues hacia tiempo que no compartían los tres juntos unas vacaciones, siempre era Bella la que se quedaba con Carlie en casa por las clases, y algunas otras, cuando Bella tenía que viajar, Enzo se quedaba en casa con su hija.

Por lo que decidieron aprovechar la oportunidad que Eleazar les daba para viajar en familia, así que Enzo cambió los boletos que ya tenían en clase ejecutiva por otros en primera clase y añadió un boleto más para Bella.

Llegaron el viernes por la mañana a Londres; Enzo tenía que arreglar los asuntos de la empresa así que las llevó directamente a la casa en la que pasó gran parte de su vida. Era una casa hermosa; de dos pisos estilo barroco, también tenía un balcón que daba a la recamara principal.

—Esta es la segunda casa, pensé que les gustaría más— comentó Enzo cuando llegaron al frente de la casa

—¡Es como la nuestra!— comentó Carlie alegre en brazos de su padre

—Es hermosa, pero ¿Hay una primera?— preguntó Bella

—Es nuestra también hermosa— aclaró Enzo a Carlie dándole un beso en la frente —Y sí, hay una primera casa, esta la compró mi padre cuando comenzó a prosperar, la primera la veremos mañana.

—¿Podemos ir al London eye?— pidió Carlie

—¡Claro que si princesa! Porque no entramos, descanzan un rato en lo que yo atiendo la empresa y después nos vamos a donde quieran— propuso Enzo

—Me parece perfecto; necesito un baño antes de salir a cualquier parte— aceptó Bella

—¡Pero yo quiero ir con papá! — protestó Carlie

—Papá va a ir a trabajar, nosotras lo esperaremos y después saldremos a pasear los tres— aclaró Bella

—Pueden acompañarme si eso quieren, sólo tengo que firmar un par de contratos y tengo una reunión de veinte minutos con el personal— propuso Enzo

—¿Quieres ir cariño? — preguntó Bella a Carlie, rogando porque su hija rechazara la oferta, estaba cansada y quería relajarse un poco antes de salir.

Carlie sonrió complacida y dio un beso en la mejilla a su madre; Bella suspiró derrotada, si descanso se pospondría unas horas.

—¿Puedo darme un baño antes de irnos?— pidió Bella

Carlie y Enzo asintieron en conformidad, Enzo las llevó al interior de la casa y les mostró algunas partes, después subieron a las recamaras donde Enzo dejó a Carlie elegir su habitación; la pequeña encontró su favorita tras abrir tres puertas, era roja y muy diferente a su habitación en Seattle, pero tenía un ventanal enorme que dejaba pasar mucha luz y eso le fascinó a la niña.

La dejaron en la habitación arreglando algunas de las cosas que había llevado. Mientras que Enzo y Bella se iban a la habitación principal.

—Voy a bañarme, no creo tardar mucho— informó Bella

—¿Te ayudo con la espalda?— sugirió Enzo con dobles intenciones

—¿Tenemos tiempo?— inquirió Bella deseosa

—Siempre puedo llegar tarde, no hay nada estrictamente programado.

Aclaró él y le hizo un gesto sugerente con las cejas, Bella soltó una carcajada y caminó hasta la regadera quitándose la ropa en el camino y escuchó como Enzo la seguía.

Una hora más tarde, los tres salían de la casa rumbo a las oficinas de Hamiltion Enterprise en el auto de Enzo, para ellos era más fácil ir en subterráneo a todas partes pero Carlie quería ver la ciudad así que Enzo la complació yendo en auto.

Cuando llegaron a la empresa, las personas se sorprendieron de ver a la esposa y a la hija del jefe ahí, pues nunca iban a su espacio de trabajo. Carlie fue la sensación en la empresa

Ella era una niña muy sociable y a todos se presentaba con una sonrisa y diciendo muy orgullosamente que Enzo era su padre. Enzo y Bella la veían sonrientes, pues a pesar de que Carlie sabía que no era realmente la hija de Enzo, ella seguía viéndose como tal y siempre le decía a sus padres cuánto los amaba.

Subieron en el ascensor los quince pisos que los llevaban a la oficina de Enzo, la secretaría los recibió muy amablemente, ella era una mujer de edad media, pelirroja y con algunas libras de más en su cuerpo a causa de sus tres embarazos.

La mujer era muy eficiente e inmediatamente llevó a la oficina de su jefe un par de cafés y un vaso de jugo, le entregó los contratos pendientes a Enzo y le indicó que el personal lo esperaba en media hora. Él le agradeció a la mujer, cuyo nombre era Victoria y se dispuso a trabajar para partir lo más rápido posible de la oficina.

Bella y Carlie estuvieron sentadas en los sillones que estaban dispuestos en la oficina, conversando sobre los lugares que la pequeña quería conocer, mientras que Enzo estaba concentrado en los papeles que su secretaria le dio.

—¿Por qué yo no tengo hermanitos?— preguntó Carlie de repente

Enzo y Bella se quedaron pasmados, ellos no habían hablado del tema en ningún momento; si mantenían una vida sexual activa, pero Bella tomaba la píldora para regular su ciclo menstrual que desde el nacimiento de su hija se había vuelto irregular.

—¿Por qué lo preguntas cariño?— inquirió Enzo, que había dejado su trabajo por un momento

—Todos mis amigos tienen hermanitos, más grandes o más pequeños pero los tienen ¿Por qué yo no?

—Cariño, nosotros somos muy felices contigo y sinceramente, no nos habíamos planteado la posibilidad de darte hermanitos, pero lo podemos hablar después, en la casa ¿Te parece? — sugirió Bella, pues no le pareció apropiado hablar de ello en la oficina

Carlie asintió y retomó la conversación con su madre, hablándole ahora de lo mucho que quería comer Chesse Cake, pues su abuelito Charlie le dijo que era el favorito de su madre y ella le dijo que también amaba comer ese postre, pero como Enzo, su postre favorito sin duda eran las galletas de avena.

Enzo continuó con su trabajo, pero su mente no estaba concentrada en lo mismo, sus pensamientos estaban muy lejos, imaginando a Bella nuevamente con el vientre hinchado esperando a otro hijo o hija suya, con su princesa feliz por la llegada de un nuevo miembro a la familia. Sin duda era algo que anciana mucho, nunca pensó en ello como ahora y se dio cuenta de que lo que más deseaba era tener más hijos con Bella.

Después de la breve junta con el personal de la empresa, Enzo regresó a su oficina donde terminó con un contrato más y salió de la empresa con sus dos mujeres acompañándolo.

—Escuché que cierta princesita quería Chesse cake, podemos ir al London eye andando y después volver aquí por el auto, cerca del subterráneo hay un café parisino y venden un chesse cake delicioso— sugirió Enzo

—Suena como un plan, podemos ir después a un mercado y comprar algunas cosas para comer— propuso Bella

—No, durante nuestra estancia en Londres no cocinarás, las llevaré a mis restaurantes favoritos de la ciudad, estas vacaciones vas a descanzar.

Sentenció Enzo y Bella sonrió resignada, amaba cocinar para su familia y a Carlie le encantaban sus platillos. Pero su marido tenía razón, esas vacaciones descansaría de la cocina, ya habría oportunidad de consentir a sus personas favoritas en casa.

Como habían dicho, caminaron por las calles de Londres hasta el London eye, donde Carlie tomó cientos de fotos a ella misma y a sus padres, después fueron a Trafalgar Square donde pasaron el rato observando los diferentes espectáculos culturales, pero lo que más le agradó a Carlie, fueron el par de mimos que brindaban espectaculo frente a los leones de bronce.

Más tarde, Enzo las llevó a comer a un restaurante de la zona donde disfrutaron de una deliciosa comida, y para finalizar el día, caminaron de regreso a la empresa y algunas calles antes se detuvieron en el café parisino que Enzo les había comentado para comprar el postre.

—Yo los espero aquí afuera, los pies están matándome

Informó Bella, Enzo y su hija la dejaron descansando en una mesita a las afueras del café mientras que ellos entraban por los postres y bebidas calientes para los tres.

Bella se sumió en sus pensamientos y su mente la llevó hasta el comentario de su hija, y ahora que lo pensaba mejor, no quería que su hija fuera como ella que esperó una década para tener a su hermana, Carlie estaba a nada de cumplir seis años, era una niña comprensiva y muy inteligente por lo que le pareció un buen momento para tener otro hijo; pero esa decisión tenía que tomarla con Enzo.

Si alguien le hubiera dicho siete años atrás que iba a encontrar al hombre de su vida en otro que no era Edward, sin duda se habría carcajeado a más no poder, pero aquí estaba, pensando en traer al mundo a un pequeño ser que sería producto del amor; del amor incondicional y más puro que ese otro hombre le enseñó a tener.

—¡Ya está mami! ¿Podemos comer aquí? — pidió Carlie

—Claro que podemos.

Contestó Bella con una sonrisa, saliendo abruptamente de sus pensamientos; Enzo y Carlie tomaron asiento a su lado y entre risas disfrutaron sus postres, no tardaron mucho en terminar y al hacerlo, Carlie se levantó primero de su asiento, Enzo y Bella también se levantaron y cuando Enzo volteó a ver a Bella, ella juntó sus labios en un beso en el que le demostraba su amor y sin palabras le proponía la idea que había dado Carlie, tener un hijo más. Al separar sus labios, Bella sonrió y siguieron su camino a la empresa para recoger el auto e irse a casa.

—¿Sabes? Yo si quiero otra pequeña princesa corriendo a nuestro alrededor — comentó Enzo cuando caminaban hasta su habitación después de arropar a Carlie en su dormitorio

—¿A sí? Pues yo también pero quiero a un guapo príncipe idéntico a su padre llamándome mamá a todas horas— le sonrió Bella, pasando su brazo por la cintura masculina

—Ahora que lo pienso, no estaría mal tener dos o tres... más.

—¿Cuatro hijos? Yo pensaba en dos— confesó Bella sorprendida.

—Fui hijo único, no te niego que era feliz, pero me hubiera gustado tener al menos un hermano más — aclaró él acorralandola contra la puerta de su dormitorio.

—Las familias numerosas son lindas— aceptó Bella

—¿Eso es un si? — preguntó Enzo sorprendido

—¿Y tu que crees?— contestó Bella moviendo sus caderas contra las ingles de su marido

—Que nos vamos a poner a hacer la tarea para darle un hermanito o hermanita a nuestra princesa.

Contestó Enzo, tomando los labios de Bella entre los suyos y aferrándola a él para llevarla a la cama y amarla.

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Al regreso de su viaje, Carlie no dejaba de hablar de todo lo que vio en Londres y entregó a todos los regalos que compraron para ellos. Carlie estaba emocionada, sus padres le habían dicho que iban a intentar darle un hermanito o hermanita pronto y la idea la tenía eufórica, pues ya había visto bebés en las casas de sus amigos pero ella quería tener a su propio hermanito con el cual jugar y compartir.

Enzo y Bella le habían pedido no comentar a nadie más el hecho de que buscaran agrandar su familia porque aun era muy pronto para hacerse ilusiones. Ellos preferían esperar a que el momento pasara.

Un mes después Bella estaba nerviosa, su periodo aun no había aparecido pero tenía miedo de ilusionarse con un bebé que tal vez aún no existía y mas miedo le daba dar falsas esperanzas a su marido y a su hija. Una semana después Enzo la encontró llorando en su habitación.

—¿Que tienes Bella? ¿Carlie está bien?— preguntó apresuradamente, nervioso de que algo malo hubiera pasado.

—Si, lo siento no quería asustarte.

Contestó Bella, aquel día su periodo había llegado y se sintió muy mal al darse cuenta de que el bebé que tanto anhelaba no estaba todavía en su vientre, Enzo había salido a New York, ella no pensaba que llegaría el mismo día.

—¿Que pasa entonces? No te quedes callada Bella, eres mi esposa te amo y juré estar contigo en las buenas y en las malas— le dijo Enzo preocupado

Desde esa mañana antes de partir a New York la había notado rara, distante y triste, peno quiso importunarla y ponerla mal. Pero al llegar y encontrarla llorando en su cama se preocupó mucho y pensó lo peor.

—No pasa nada, abrazame por favor

Enzo se quitó su saco depositándolo en la silla del tocador, se acostó con ella atrayéndola hacia si y pasando sus brazos alrededor de su cintura. La escuchó hipar un poco y cuando se calmó encontró que era un buen momento para hablar.

—¿Y Carlie? — preguntó

—Mi madre vino por ella, es viernes y la iban a llevar al cine, se quedará con ellos— informó Bella

—¿Por qué llorabas Bella? No me gusta verte llorar.

—Solo... solo quería que no llegara...

—¿Que no llegara que, cariño?

—Mi periodo— confesó Bella ruborizada

Enzo comprendió sus palabras, Bella había dejado de tomar la píldora del día después para que tuvieran otro bebé, pero aun no se daba. La juntó mas a él y acarició su espalda con movimientos tranquilizadores.

—Sabíamos que sería difícil, hubiera sido hermoso que ahora mismo un bebé viniera en camino, pero si no ha pasado es por algo, no debes agobiarte por eso.

—Lo sé, pero cuando la semana en la que usualmente tenía mi periodo este no llegó me emocioné mucho pensando que había un bebé en mi interior, pero esta mañana mi periodo apareció y me sentí muy triste.

—Pronto amor, pronto podrás darme esa noticia que tanto anhelamos.

Enzo la abrazó hasta que se quedó dormida, acomodó una manta sobre ellos y se rindió al cansancio que había acumulado durante el día, sin dejar de pensar en las palabras de Bella.

El tiempo pasaba y Junio llegó, por lo general Alice y Jane ayudaban a Bella con la fiesta de su hija; el primer año que lo celebró Bella planeó todo y aunque había salido bien, sus primas le propusieron planear juntas cada fiesta infantil de sus hijos aunque ellas todavía no los tuvieran.

Jane se había casado con Demetri un par de años atrás y aún no tenían familia, pero Bella sabía que ya buscaban tener un hijo pronto.

Alice y Jasper habían formalizado su relación y tenían planes de boda para el año siguiente, en Febrero, justamente se casarían el catorce de Febrero, ese día se habían conocido, un año después Jasper le pidió ser su novia y ahora se casarían también ese día tan especial para ellos. Así que pronto habría más fiestas infantiles que organizar.

—¡Bella! ¡Dime que Carlie no está! Tengo cientos de ideas para su fiesta pero no puede escucharlas— habló Alice en cuanto Bella abrió la puerta.

—Ayer me hablaste para que la mandara a alguna parte con mi madre o con Charlie— rió Bella dejando entrar a sus dos amigas.

—¡Perfecto!

—Hola Bella— saludó Jane riendo por las ocurrencias de su amiga

Bella entró con sus primas y mejores amigas a la casa, las condujo a la sala, las invitó a sentarse mientras ella iba a la cocina por limonada.

—¿Y bien? ¿Que ideas tienes Alice?

Preguntó Bella cuando regresaba con una charola y la jarra de limonada acompañada de tres vazos con hielos. Pero cuando dejó la charlola en la mesa se mareó y trastablilló.

—¿Estás bien Bella?— preguntó Jane preocupada y la sostuvo para que no se cayera

—Si, seguramente levante la cabeza muy rápido — le resto importancia Bella

—¿Segura?— insistió Alice

—Si, no pasa nada— aseguró Bella tomando asiento al frente de Alice y Jane

Bella sirvió la limonada entregándole un vaso a cada una de sus invitadas, iba a tomar un sorbo de su bebida cuando la olió y unas ganas incontrolables de vomitar se apoderaron de ella, y sabiendo que no llegaría hasta el segundo piso, se levantó de su lugar y salió corriendo al baño de la planta baja. Alice y Jane la siguieron sorprendidas y asustadas.

—¿Bella? ¿Qué pasa?— preguntó Alice del otro lado de la puerta del baño

—Nada, no se preocupen en un momento voy.

Contestó Bella, pero sus primas se quedaron esperandola afuera del baño.

—Bella ¿estas enferma?— preguntó Alice en cuanto la aludida salió

—No Alice, lo que Bella tiene se cura en nueve meses y sale llorando por ahí abajo— comentó Jane

Pero Bella no lo podía creer, no quería hacerse ilusiones otra vez.

—¿No lo sabías? — cuestionó Jane sorprendida

Bella negó.

—Pues ahora mismo saldremos de dudas.

Dijo Alice y salió disparada a la mesita de la sala donde reposaba el teléfono, marco de prisa un número y habló durante unos minutos.

—En quince minutos llegarán dos test de embarazo, pero yo creo que Jane tiene razón— explicó Alice con una sonrisa

Las tres subieron a la recamara de Enzo y Bella, obligando a su amiga a recostarse en la cama, quince minutos exactos después el timbre sonó y Jane bajó a recibir el pedido.

—Salgamos de dudas.

Habló Jane entregándole las dos cajitas con los tests a Bella, ella los tomó nerviosa y entró al baño, salió al cabo de algunos minutos y colocó los palitos sobre su tocador. Jane y Alice leían los instructivos de ambos tests mientras median el tiempo.

—¿Y bien? — preguntó Bella nerviosa.

—Aquí dice positivo, cuatro semanas— informó Alice observando el primer test

—Positivo también ¡Bella, estás embarazada!— chilló Jane feliz, pero su cara cambió al ver llorar a Bella —¿Qué tienes Bella? ¿Acaso...? ¿Enzo no quiere más hijos? — preguntó

—¡No, no es eso! Simplemente aun no lo puedo creer— confesó Bella

—Creelo Bells, nos darás otro sobrino o sobrina dentro de poco— la animó Alice

Y como si las palabras fueran mágicas, Bella sonrió y abrazó a sus amigas agradeciéndoles el estar con ella en ese momento, al separarse de ellas pensó en Enzo y en su hija, ambos se pondrían muy felices con la noticia.

—¿Pueden acompañarme al centro comercial? — pidió Bella

—¡Claro que si! — contestaron ambas

—Pero, por favor, ni una sola palabra del bebé a nadie, lo anuciaremos en el cumpleaños de Carlie.

Pidió Bella y las chicas asistieron en complicidad.

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—¿Qué pasa? ¿Estás bien?— preguntó Enzo preocupado

Bella lo había llamado pidiéndole que fuera a la casa, y no la dejó terminar porque ya estaba dejando a Carlie en el asiento de atrás del auto, él había ido a casa de Charlie con Carlie a pasar el día porque Bella tenía que planear el cumpleaños de su princesa sin que ella se enterara, pero cuando Bella lo llamó más temprano, mucho más temprano de lo que pensaba se asustó y salió corriendo de la casa de Charlie.

—¡Tranquilo! Estoy bien, no era para que vinieran tan rápido — lo tranquilizó Bella

—¿Que ocurre?— preguntó un poco más calmado

—Primero déjame ver a mi hija— rió Bella—Hola cariño, ¿Ya terminaste la tarea?— preguntó colocándose a la altura de la niña.

—Uhm, mi papá y el abuelito me ayudaron— explicó

—Eso me parece perfecto, así les doy la sorpresa más pronto.

—¿Qué sorpresa mami?— preguntó Carlie curiosa

—Si mami ¿Que sorpresa?— inquirió Enzo

—Paciencia saltamontes.

Bella los llevó hasta la sala donde habían dos cajitas de mediano tamaño reposando en la mesa de centro, ambas con papel decorativo amarillo. Enzo la vio inquisitivamente pero se acercó con Carlie a ellas pues su hija lo jalaba de la mano para que se acercaran.

—¡Esta tiene mi nombre papi!— chilló Carlie emocionada

—¿Qué es esto?— preguntó Enzo a Bella

—Abre la caja y sabrás.

—¿Una sonaja? ¿Para qué quiero yo una sonaja mami? Es bonita pero ¿Para qué?— preguntó Carlie

Enzo no podía creer lo que sus ojos veían, se apresuró a abrir la cajita con su nombre y en el interior estaban las dos pruebas de embarazo positivas y una pequeña camisetita amarilla que tenía escrito "El bebé de papá" observó a Bella, que tenía una sonrisa en la cara y un par de lágrimas caían por sus mejillas.

Rodeó la mesa y abrazó a Bella, le dio un par de vueltas en el aire y la dejó sobre sus pies nuevamente para llenar su rostro de besos.

—¿Qué pasa?— preguntó Carlie curiosa

—Cariño, ¿Recuerdas que nos pediste un hermanito?— preguntó Bella

—Si... pero ya no quiero— contesto la pequeña

—¿Por que bebé? Tu nos dijiste que querías un hermanito— cuestionó Enzo preocupado

Ambos tomaron asiento uno a cada lado de Carlie, y la pequeña comenzó a jugar con sus dedos, gesto que había copiado de Enzo.

—Porque si tienen un bebé, lo van a querer más que a mi, porque si va a ser su hijo de verdad, y mi mamá lo va a querer más porque mi papá no la hizo sufrir como el señor que no me quiso— explicó Carlie comenzando a llorar

—No cariño, a ambos los amaríamos por igual, ya sabes que Enzo es tu papá y te ama muchísimo, nunca dejaríamos de amarte tu eres nuestra princesa— explicó Bella

—Carlie— la llamó Enzo, pero la niña no contestó —Mirame cariño— pidió, tomó el mentón de su hija y suavemente la hizo verlo a los ojos —No pienses así de tu papá, él ayudó a darte la vida y sé que te quiere, todos los padres amamos a nuestros hijos...

—Èl no me quiere, nunca lo he visto, nunca se ha preocupado por mi— interrumpió Carlie

—No pienses eso princesa, yo sé que si te quiere, porque dime ¿Quien en toda la familia y amigos no te quieren? Eres una niña preciosa y muy buena— le explicó Enzo

—Entonces... si hay otro bebé ¿Me seguirán queriendo?

—¡Claro que si cariño! Tu eres nuestra primera hija, la mayor y eso nadie lo va a cambiar — contestó Bella abrazando a su hija

—Cariño, ¿Sabes para que es la sonaja?— preguntó Enzo después de algunos minutos, y Carlie negó—Pronto vamos a tener a un pequeño bebé por aquí, ¿Ayudarás a mami a cuidarlo?— preguntó

—Mami le cambiará los pañales, yo voy a jugar con él y lo voy a vestir— contestó la niña después de meditar su respuesta

Enzo y Bella rieron, era lógico que su hija no quisiera cambiar pañales, pero era muy gracioso que lo expresara así.

A la semana de haberse enterado de la llegada de un nuevo bebé, acudieron los tres a la consulta con la doctora de Bella, Angie, la misma que había llevado el embarazo de Carlie. Ella les confirmó que en efecto, Bella estaba embarazada de cinco semanas a la fecha, pero en la ecografía transvaginal que le realizaron a Bella, Ángela se dio cuenta de que no era un sólo bebé, sino dos los que estaban creciendo ya dentro de Bella.

—¿Eres feliz? Digo, con la noticia del embarazo múltiple— preguntó Bella, aunque internamente ya sabía la respuesta.

—Amor, feliz se queda corto con la emoción que siento, si la idea de un bebé me emocionaba, con dos estoy en las nubes, más ahora que Carlie ya no tiene dudas— contestó Enzo

Ese día Carlie había hecho fiesta literalmente porque en lugar de tener un solo hermanito, ahora tendría dos. Recién la habían arropado en su habitación y ahora ellos descanzaban en la propia.

—¿Y tu? ¿Que sientes?— preguntó Enzo mientras acariciaba tiernamente el vientre de su esposa.

—Yo... no sé como describirlo, es nuevo porque la primera vez que pasé por esto cometí y se cometieron muchos errores que han marcado mi vida y la de Carlie, pero me alegro de que hubieran pasado de ese modo las cosas, porque te conocí a ti.

—¿No bubieras preferido formar tu familia con el padre de Carlie?

—No, hace algún tiempo me di cuenta que a él si lo llegué a amar, pero era un amor platónico que fue bonito mientras duró, y gracias a ello tenemos a Carlie, y también gracias a eso te conocí, tu me enseñaste a amarte y lo conseguiste en muy poco tiempo porque hoy puedo decirte que te amo como nunca amaré a nadie más.

—Yo sabía que me amabas, pero no creía que fuera hasta ese punto y me siento completo ahora que lo sé.

Enzo dio un beso a Bella donde le demostraba la enormidad de su amor y devoción por ella y por sus tres hijos.

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¡Hola! Aquí les dejo el siguiente capítulo, tarde muchísimo en subirlo,lo sé, y pido mil disculpas por ello. Gracias a todos y todas las que leen, las que comentan ¡Chicas! ¡Mil gracias por sus comentarios! ¡Me dejan una sonrisa permanente en la cara!

Promocional: Les recuerdo que podrán encontrar adelantos, fotografías y mucho más referente a este y a mis otros Fics en el grupo de Fb Bella Readers (link en mi perfil)

Besos desde México, Bella.