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Lynn se vuelve totalmente loca
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-Lynn Loud patea el balón y sale de la cancha. ¡Los lobos de Lynn Lunática Loud ganan el partido! Raa Raaa!
Lynn comenzó a dar vueltas por el sótano mientras mordisqueaba unos panqueques. Usaba las latas vacías de comida como balones imaginarios y los arrojaba contra la pared mientras se imaginaba a ella misma ganar el partido de futbol de su vida junto a su imaginario equipo. Tenía a todos sus amigos en su equipo, y el tipo grande y grosero del último juego era su aguatero y masajista de pies del equipo.
-¿Lynn? ¿Lynn, estás allí abajo? –Polly preguntó detrás de la puerta del sótano –. Oye Lynn, algunas alucinaciones y yo estamos un poco preocupados de que el proyecto no avance.
-No puedo matar estoy comiendo –. Se metió medio durazno en la boca y pateó otra lata -. ¡Gan tio de Lynñ Loumm!
-Y un demonio ¡Adentro!
La puerta se abrió de un golpe. Polly entró encabezando un grupo de criaturas en las que se podía ver al viejo zorrito rojo de Lily, la nueva muñeca aterradora de Lucy, junto a al hombre de suéter rojo y negro armado con un rastrillo, y un viejo jugador de jockey armado con un machete. Los cinco la tomaron de los brazos y la arrastraron hacia las escaleras.
-¡No! ¡No! ¡Todavía no a iniciado el segundo tiempo! Polly, los estamos destruyendo. ¡Los estoy destruyendo! ¡NOOOOO!
Lynn pisó con fuerza el piso después de tomar el bat de metal que Lincoln había dejado inconcientemente junto a la puerta del sótano. Esto sería como un juego, y Lynn Lunática Loud nunca a perdido un juego.
-¡Todavía hay más! –gritó con fuerza cuando llegó a la mesa. La mesa estaba vacía y limpia, el único allí para saludarla fue Charles rascándose la oreja –. ¡Maldita sea!
-¡Todavía hay más!
Entro a la cocina agitando el bate y sonriendo como maniaca.
-Hey, Loud. ¿Cómo te portas? –Grouse estaba sentado en la mesa de los pequeños comiendo un plato de lasaña recalentada de microondas –. Tus me pidieron venir a ver como se portan y no pude resistirme.
-¡Por favor!
Lynn golpeó todas sus fuerzas la puerta de la habitación de Lincoln, la suficiente para causar un pequeño agujero por el cual meter su cabeza dentro. Había estado abriendo las habitaciones de sus hermanas, todas ellas estaban vacías y la de Lincoln era la única que tenía puesto el seguro.
-¿Quieren saber cómo matar a una familia en un fanfiction parodia de Los Simpson? Todo eso y más en mil cuatrocientas dieciocho palabras –sonrió perversamente al encontrar a sus hermanos –. ¿Qué están haciendo ustedes dos?
Lola estaba parada en medio del cuarto posando en su pijama con sus manos detrás de la cabeza mientras Lincoln estaba de rodillas en ropa interior sacando fotos desde distintos ángulos.
-¿Qué? Quiero saber cuan hermosa me veo en un cuarto oscuro iluminado solo por la luz de la Luna.
-¿A las once de la noche? ¿En pijama? ¿Con una tormenta de rayos cubriendo el cielo?
Lincoln y Lola compartieron una mirada complicada. Entonces Lola le arrebató la cámara a Lincoln y la rompió contra el rostro de Lynn cuando la arrojó.
-¡Ouch! ¡Hey!
-¡Lynn escapó del sótano!
La furia regresó al rostro de Lynn y la locura invadió nuevamente su cabeza. Podía escuchar a Polly gritando en lo más profundo de su cabeza que matara a ambos y le daría todos los submarinos que deseara. Ya podía saborear esas albóndigas dentro de su boca, y el único precio sería hacer lo que más le a gustado hace en toda su vida: agitar el bate con todas sus fuerzas.
Lynn rompió la cerradura de la puerta con una patada y dio un paso adentro. Miró a sus hermanos temblando mientras la veían y se relamió los labios.
-No teman… serán muy felices como fantasmas –comenzó a acercarse a ellos –. Ser fantasma es lo mejor… No pagaran por entrar al cine… podrán atravesar las paredes… y asustar a la gente…
-L-Lynn… Reacciona, estás enloqueciendo.
-¡¿En serio?! ¡No me había dado cuenta, Lincoln! –Lynn se rió contorsionando sus brazos y saltando dos veces sobre el lugar.
Lola aprovechó el momento de locura de Lynn para arrojar el reloj despertador de Lincoln contra su cara y tirarla al piso.
-¡Mi reloj! Lola, deja romper mis cosas. Tuve que enviar muchas tapas de cereal para tener ese reloj.
-¡Olvídate de él y corre, Lincoln!
Lincoln tomó sus pantalones del piso y comenzó a correr tras Lola.
Lynn se levantó de un salto. No podrían escapar de ella, era la Loud más rápida, podría alcanzarlos antes de que llegaran a las escaleras y con su fuerza no le tomarían más de dos golpes dejarlos fuera de combate.
Lincoln lo sabía, en lugar de seguir corriendo hacia las escaleras, tomó el brazo de Lola y la arrastró con él hacia el cuarto que compartía con Lucy. Lynn solo pudo rozar el brazo con su bate antes de que Lincoln le cerrara la puerta en la cara. La habían burlado dos veces, y nadie se burla de Lynn Loud dos veces y sale intacto. Quizás Luan, pero ella estaba loca y a Lynn no le convenía buscar problemas con los locos, especialmente los que no tenían reparo en rociar la ropa interior con polvos raros.
Pateó la puerta con fuerza. Su puerta era más maciza y le costaría unos minutos tirarla abajo, pero lo haría. Entraría a su cuarto y terminaría con Lincoln y Lola, entonces Polly le daría sus balones y submarinos. ¡Todo el mundo ganaba! ¿Es que Lincoln no podía entender eso? Podía entender de Lola el ser egoísta, pero había esperado que Lincoln entendiera las ventajas del mundo fantasma.
-¡Abran la puerta! ¡Esto es por el bien de todos! ¡Abran! ¡Abran ya!
-Se volvió loca –Lola miró la cerradura de la puerta temblar por cada golpe de Lynn.
-Comienzo a entender porque Lucy insistió en que tuviéramos una pelota tirada en cada cuarto de la casa. ¿Cuánto tiempo crees que le tome recordar que su puerta no tiene seguro?
Uno de los tornillos de los goznes se desprendió con la última patada.
-Yo diría que la puerta terminará en el piso antes de que lo recuerde, Linc.
Sr. Lynn se había llevado sus celulares, la radio de Lincoln y, lo peor de todo, había desconectado la línea telefónica para asegurarse de que no hicieran llamadas, ¿Qué tipo de padre deja a sus hijos solos en casa sin comunicación con el exterior?
Rita y Sr. Lynn se encontraban abrazados en la cama mientras miraban una película en su habitación privada en el hotel junto a la playa. Un pequeño gusto que habían podido darse al no incluir a tres de sus hijos con ellos. No es que no estuvieran preocupados, pero estaban más que seguros de que el Sr. Grouse les llamaría si algo malo pasara, y esto podría ser una buena oportunidad de que sus hijos aprendieran un poco de responsabilidad.
Dejándolos sin comunicación con el exterior, sin entretenimiento y solo comidas sanas y saludables, ni un solo bocadillo o dulce. Una semana enteramente aislados del mundo y con sólo una chica de trece años para cuidar a dos niños.
-Soy todo un genio.
-Acéptalo, Lincoln. La inteligencia de Lisa no vino del lado de papá.
-¡Abran la puerta! ¡Es mi cuarto y quiero entrar! ¡Abran!
La habitación estaba totalmente vacía, todo lo que quedaba eran los mensajes aterradores de Lynn cubriendo todas las paredes. Sr. Lynn se había asegurado de llevarse cualquier cosa que Lynn pudiera usar como bate, y no había nada que pudieran usar como arma para defenderse.
Afuera la lluvia seguía cayendo con fuerza, los truenos iluminaban el cielo al mismo tiempo que Lynn pateaba la puerta. Lincoln sentía su corazón latiendo con desesperación mientras seguía buscando una salida. ¿Podrían ocultarse detrás de la puerta y emboscar a Lynn? Su hermana mayor era más fuerte y estaba entrenada, no creyó que pudieran hacer mucho contra ella, aun si la atacaban por sorpresa.
-¡La ventilación!
¿Cómo pudo haberse olvidado de la ventilación? Lincoln se sintió como un idiota mientras saltaba sobre la cama de Lynn. La ventilación siempre estaba abierta, Lucy la usaba para moverse por distintas partes de la casa a toda hora.
-Lincoln, no estás sugiriendo que me meta allí dentro, ¿Verdad? Este pijama es de la seda más fina, y todo ese polvo y suciedad arruinará mi cabello –Lola se quejó con una mueca de asco.
-¿Tú cabello? Lola, Lynn trata de matarnos –señaló la puerta –. Te compraré todo el shampoo que quieras, pero antes tenemos que salir con vida.
-Egh. No me voy a meter allí dentro, Lincoln.
-¿Tienes una mejor idea, Lola?
Lola lo pensó por un segundo –. ¿Telepatía? Lo vi en una película de horror la semana pasada. Estaba este niño que llamaba a alguien con la mente, entonces había algunas escenas donde se veía a este hombre llegando hacia un hotel en medio de una nevada… solo para morir de un hacha en el estómago.
-Lola, ¿Cunado viste esa película? ¿Mamá y papá saben sobre eso?
-No, y no se van a enterar –se cruzó de brazos –. A menos que quieras que se enteren del tipo de revistas que ocultas bajo el colchón, Lincoln.
-Muy bien, tu ganas. Prueba con la telepatía, pero si no funciona nos vamos por mi camino –señaló la ventilación abierta detrás de él.
Lola cerró los ojos y comenzó a concentrarse. ¿A quién podría llamar? ¿Lana? Le habían preguntado mucho sobre la telepatía entre gemelas en la escuela, era hora de probar su era cierta.
-Lola a Lana. Lola a Lana. Lana, Lynn se volvió loca y está tratando de matarnos. Nos encerramos en su habitación, pero no tardará mucho en entrar. Llama mamá y papá. A la policía. Regresen a casa. Regresen a casa. ¡Te lo ordeno! ¡Regresa a casa!
En una cabaña dentro del bosque en las afueras de Royal Woods. Un viejo ermitaño escuchaba la radio antes de dormir.
-¡Oh! ¡Una niña está en peligro porque su hermana adicta a los deportes trata de matarla a ella ya su hermano pecoso de cabello blanco solo por la ausencia de balones, submarinos y el canal de deportes! ¡Tengo que salvarlos!
Tomo su vieja y confiable hacha y salió corriendo de su cabaña todavía en su pijama blanco y gorra para dormir.
-¡Allá voy pequeña!
-Ah, esto no funciona. La telepatía apesta.
-¿Ahora podemos ir por mi lado? –Lincoln ya sujetaba los bordes de la ventilación y se preparaba para saltar.
-Supongo que no me queda otra opción… Espera, ¿Los golpes se detuvieron, Linc? –Lola se acercó a la puerta. No se había dado cuenta de cuando Lynn había dejado de golpearla con furia, pero el escandalo había pasado.
-Creo que eso me asusta más, Lola. Podría estar esperando afuera, o recordando que solo tiene que girar la perilla para entrar.
-¡AAAAHHH!
La cabeza de Lynn salió de la ventilación con un grito y espuma blanca saliendo de su boca. Lincoln cayó de la cama con un grito.
-¡Corre otra vez, Lola!
