Disclaimer: Los personajes de Twilight le pertenecen a la fabulosa S. Meyer la historia es de Kirsty Moseley pero yo solo la adapto a Twilight, espero que la disfruten y sea merecedora de sus comentarios, hacia mi adaptación y la magnífica historia de Kirsty…
Disfruten…
Muchas gracias a las chicas que leen y comentanLayraCristina, karen McCarthy, chamix, Guest, pili, Nicole, LicetSalvatore, mirylion, se los agradezco de todo corazón, este capítulo es dedicado a ustedes y las lectoras fantasma solo no me asusten jajaja…
Música_
Lo dejaría todo. – Chayanne.
=Capítulo 13=
Me desperté a las seis cuando mi alarma sonó. Gruñí porque había olvidado cancelarla. Supongo que no necesito sacarlo de mi cama temprano, ya no. me di vuelta y abracé a Edward. Siempre dormía a pesar del sonido de la alarma; juro que él dormiría mientras un terremoto tuviera lugar y no despertaría. Lo codeé ligeramente, decidiendo jugarle una broma.
-Seis en punto – dije, codeándolo de nuevo. Gruñó y lentamente se levanto de la cama, todavía medio dormido.
-Bien Ángel, te quiero, te veré después – beso mi frente y salió de la cama, sus ojos apenas abiertos. No pude evitarlo y rompí en carcajadas. Me miró confundido - ¡Shh! ¿De qué te estás riendo? – pregunto, frunciendo el ceño, poniéndose sus jeans.
-De ti – lo provoque, sonriendo felizmente.
-¿Qué hay conmigo? ¿Qué he hecho? – susurró, trepando de nuevo a la cama y arrastrándose sobre mí, presiono cada centímetro de su cuerpo contra el mío pero aun así mantuvo su peso lejos de mí de alguna manera. Miro a mis ojos, sonriendo felizmente por un rato y luego el entendimiento cruzo por su rostro. - ¡Mierda! ¡Tu hermano sabe! Entonces ¿Por qué diablos me despertaste Ángel? No tengo que irme – lloriqueó, envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo empuje para un largo beso.
-Solo estaba bromeando. Olvide cancelar la alarma, así que pensé en usar el tiempo de más para que pudiéramos besarnos. – él sonrió pícaramente.
-¿Quieres que nos besemos? – provocó, besando mi cuello. Jadeé mientras alcanzaba el sensible lugar cerca de mi clavícula.
-Mmm – susurré, deslizando mis manos por su espalda, arañando ligeramente con mis uñas, haciéndolo gemir. Trepo de nuevo bajo las sabanas y me beso tierna y suavemente, manteniéndome cerca. No hizo movimiento alguno para llevar las cosas más lejos que eso, lo que adoré. Él realmente era adorable.
(*.*)(*.*)(*.*)(*.*)
Salió de mi habitación poco después de las siete y media Edward me empujo en uno de los taburetes de la cocina, sonriendo así mismo como el gato que obtuvo el helado.
-Oye, consigo hacerte el desayuno sin que me grites hoy – dijo alegremente. Me reí y observe mientras me serbia una taza de cereal; sonrió y lo puso frente a mí, antes de hacer algo de tostadas para si mismo.
-¿No comes cereal? – pregunté, observándolo zamparse cuatro rebanadas de tostadas. Sacudió la cabeza, estirando a nariz.
-No me gusta el cereal, es asqueroso todo empapado – fingió un estremecimiento, pretendiendo tener nauseas, me reí de nuevo.
-De verdad que eres raro Edward. – me burlé, sonriéndole. Sonrió de oreja a oreja.
-Sabes es algo raro, que seas toda amable conmigo en el desayuno.
-Podría ser mala si quieres – ofrecí, encogiéndome de hombros. Se rio y sacudió la cabeza.
-No, me acostumbrare a ello con el tiempo. – camino hasta mi lado, m volví para verlo y puso mi cabello detrás de mi oreja, sus dedos demorándose en mi mejilla, haciéndome sonrojar. – de verdad eres la cosa más hermosa en el mundo. – murmuró, mi corazón se salto un latido por la honestidad en su voz, sus ojos azules penetraban en los míos, haciéndome sentir como la única chica en el mundo.
-¡Corten esa mierda! Puede que haya dado mi bendición pero no necesito que me lo muestre en la cara durante el desayuno – gruño Emmett mientras caminaba en la cocina para preparar algo de cereal. Palmeo a Edward en la parte trasera de su cabeza al caminar por su lado, como era su costumbre. Todos nos reímos y Edward se paro detrás de mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura, apoyando su cabeza en mi hombro.
-Gracias Emmett, sé que me dijiste que me mantuviera alejado pero… - Edward dejo que las palabras quedaran al aire, mirando a mi hermano con agradecimiento.
-Lo que sea Edward, estamos bien. Solo no nos hagas tener un problema ¿de acuerdo? – respondió Emmett amigablemente. Los brazos de Edward se apretaron a mí alrededor.
-No lo haré – beso mi hombro ligeramente y Emmett fingió nauseas, haciéndome reír.
-Bueno vamos entonces tortolitos, supongo que necesitan llegar a la escuela un poco más temprano para poder anunciarlo juntos – afirmo Emmett, poniendo los ojos en blanco. Edward sonrió y asintió. Jadeé y sacudí la cabeza fieramente.
-¡Imposible! No podemos hacer eso – dije, mirando a Edward. Lucio realmente herido por alguna razón.
-¿Por qué no? – preguntó, tomando mi mano y mirándome confundido. Miré a Emmett, a él realmente no le iba a gustar esto.
-Er, tengo una especie de apuesta. La siguiente en acostarse contigo ganara el total. Realmente necesito el dinero – miré a Edward incómodamente, pero solo empezó a reír histéricamente. Emmett casi se ahogo con su bebida.
-¡Imposible! ¡No puedes hacer eso! – grito, sacudiendo la cabeza violentamente – no quiero saber que ustedes están teniendo sexo ¡No lo quiero! Me reí con su enojada y disgustada cara.
-Emmett no estamos teniendo sexo – me encogí de hombros, haciendo relajar su cara un poco – pero cuando lo hagamos, definitivamente quiero ganar la apuesta. No la ganare si las personas saben que ya soy su novia. – miré a Edward, insegura de si estaría de acuerdo con esto o no.
-Ángel, no quiero que estés conmigo por alguna apuesta – frunció el ceño, luciendo un poco herido. Le sonreí seductoramente.
-¿Crees que esa es la razón por la que voy a tener sexo contigo? Confía en mí, chico mío; no será por el dinero, eso es solo una ventaja más – se inclino adelante y puso su oreja junto a mi oreja.
-¿Así que cual será la razón? – susurró, enviando escalofrió por mi columna vertebral. Me mordí el labio.
-Mmm no estoy segura pero tendrá algo que ver con que me ruegues de rodillas – bromee, sonriéndole con suficiencia. Se rió y me beso, empujándome cerca de su cuerpo, enviando olas de deseo por mi torrente sanguíneo. Se aparto para mirarme, la lujuria escrita con claridad a través de su rostro.
-Te rogaría felizmente con gusto ahora, sabes. – palmee su pecho y di un paso atrás antes de que lo arrastrara de vuelta a mi habitación y rompiera sus sexys jeans y los botones de su camisa negra para ver su impecable cuerpo. Miré a Emmett que estaba mirándonos fijamente con los ojos muy abiertos, su boca abierta con sorpresa.
-Chicos, enserio no puedo soportar estas demostraciones de afecto – dijo, haciendo una mueca y sacudiendo la cabeza.
-Está bien las demostraciones terminaron. Solo creo que debemos mantener esto en secreto por un tiempo ¿Por qué no conseguir algo de dinero por hacer algo que eventualmente sucedería de todas maneras? Así es como yo lo veo – dije, encogiéndome de hombros. Edward y Emmett se miraron uno al otro.
-Supongo pero ¿podrás ganar? Quiero decir ¿la apuesta tenia algo que ver con hacerme terminar con mi novia o algo así? – pregunto Edward, frunciendo el ceño. Me reí tontamente y sacudí la cabeza.
-Nop, me aseguré de eso. Definitivamente solo se trata de la siguiente que te coja como tan elocuentemente lo dijeron. – Edward sacudió su cabeza, luciendo un poco disgustado.
-No puedo creer que las chicas hagan este tipo de cosas. – Emmett rió.
-¿Sabes qué? Creo que puede que sea el siguiente en anunciar que tengo una novia. Entonces solo puedo escoger a alguien y podemos dividir el dinero – dijo brillantemente, como si hablara enserio. Edward tomo mi mano y me empujo hacia la puerta.
-Vamos, lleguemos a la escuela entes de que tu hermano tenga otra brillante idea. – rió, sacudiendo la cabeza hacia Emmett.
…
..
.
Edward me guiño un ojo por el espejo mientras entrabamos al estacionamiento. Había más chicas de lo normal esperándolos. Todas fueron directamente a él tan pronto como su puerta fue abierta. Tanya como de costumbre estaba al frente, me reí.
-Buena suerte novio – me burle, guiñándole mientras me alejaba, balanceando mi trasero a propósito. Sabía que estaba observándome, cuando llegue a la puerta miré atrás sobre mi hombro para verlo empujar los brazos de una chica lejos de él, una expresión de mal gusto en su cara. Debió de haber tenido a veinte cinco chicas rodeándole, lucia verdaderamente enojado. Me reí y fui a encontrar a mis amigos; como de costumbre, estaban por los casilleros.
-Hola chicos- dije alegremente, cuando los alcancé.
-¡Guao alguien está de buen humor hoy! ¿Alguna razón en particular? – pregunto Jasper confundido por mi rostro feliz.
-Nop, ninguna razón en particular. Solo vi a Edward ser acosado por veinte cinco chicas, se ve verdaderamente irritado por eso, fue muy gracioso – explique, sonriendo salvajemente, justo entonces él camino más allá de mi con Emmett, tenia una chica coqueteándole a cada lado, y aproximadamente otras diez caminando detrás de él. rompí en carcajadas y me lanzo una oscura mirada, haciéndome reír más fuerte.
-No me sorprende que tenga a todas esas chicas detrás de él ¿Sabes en cuanto esta a apuesta ahora? – pregunto Rosalie sonriéndome con suficiencia. Asentí.
-Sí, lo sé Nancy me dijo que está como en ochocientos dólares o algo así. No lo puedo creer – sacudí la cabeza desaprobadoramente e intente no imaginar lo que se sentiría esa cantidad de dinero. Rosalie, Alice y Jasper intercambiaron una mirada, antes de romper en risas.
-No ese era el total de ayer. Hoy está a cerca de cuatro mil doscientos – dijo Rosalie. Sentí el color drenarse de mi cara mientras mi corazón se hundía ¡Santo cielo! Eso es como, ¡Oh Dios ni siquiera puedo definirlo! ¡Son como doscientas chicas, todas queriendo acostarse con mi novio!
-¡Oh Dios mío! ¿enserio? – pregunté mientras tragaba el nudo que rápidamente estaba formándose en mi garganta. La idea de todas esas chicas lanzándose así mismas hacia mí chico, literalmente me hizo sentir un poco enferma. Rosalie asintió y parecía un poco comprensiva; como si supiera lo que yo estaba pensando. Alice y Chellse solo parecían emocionados porque obviamente no tenían ni idea de que yo estaba con Edward. Afortunadamente, la campana sonó, así que todos nos dirigimos a clases.
(*.*)(*.*)(*.*)(*.*)
A la hora de comer comenzaría a hacer mi jugada por Edward. La gente necesitaba ver que al menos lo estaba intentando. No podía solo anunciar que había dormido con él, así que necesitaba que la gente me viera haciendo el esfuerzo, no lo había habado con Edward, pero un pequeño coqueteo inofensivo en el almuerzo no debía de ser tan difícil. Mientras llevaba mi bandeja de comida a través de la cafetería a nuestra mesa habitual, me voltee hacia mis amigos.
-Chicos voy a hacer mi jugada por Edward para la apuesta. Sentémonos con mi hermano hoy ¿sí? – Rosalie me dio una mirada de complicidad y me guiño el ojo y nos dirigimos a la mesa de los atletas. La mesa de los atletas estaba llena de chicas, todas ellas coqueteando desvergonzadamente con Edward. Sonreí ante su expresión; parecía incluso más enfadado ahora que antes. Miré a la chica sentada al lado de Edward; ella había terminado su almuerzo y estaba mirándolo fijamente, con una expresión coqueta en su rostro.
-Oye Siobhan, escuche que alguien golpeo tu auto en el estacionamiento ¿fue mucho el daño? – pregunte inocentemente. Ella jadeo y se puso de pie de un salto.
-¡Mierda! ¡Es el auto de mi mamá! – gritó, mientras se volteaba y echaba a correr. Escuche a mis amigos reír detrás de mí mientras se sentaban en la parte más alejada de la mesa.
-Hola Edward – le sonreí mientras me dejaba caer en la silla al lado de él.
-Hola Ángel – respondió, sonriéndome. Miré alrededor para ver si estaba recibiendo miradas mortales de todas las chicas cerca, obviamente porque ya me había ganado una sonrisa – ¿alguien golpeo el auto de Siobhan? – preguntó, comiéndose su sándwich de atún. Me encogí de hombros y sacudí la cabeza.
-Nah, solo lo dije porque quería sentarme aquí – se echo a reír.
-Sabía que me deseabas – bromeó, guiñándome un ojo.
-Bueno, quien no lo hace – respondí, sonriendo y mirando alrededor de la mesa a las chicas que estaban tratando de matarme con los ojos. Agarré mi botella de agua y fingí tratar de abrirla – Edward ¿puedes abrirla por mí? – pregunté, haciendo pucheros ligeramente.
-Ángel, si sigues haciendo pucheros, el viento cambiará y te quedaras atorada así. – bromeó, sonriendo y quitándome la botella. La abrió fácilmente y me la paso de nuevo.
-Gracias – sonreí, haciendo caso omiso de su comentario – vaya nunca me di cuenta de lo fuerte que eres. Debes ejercitarte un montón ¿eh? – ronronee, deslizando mi dedo hacia abajo por sus bíceps, mordiéndome el labio seductoramente. Me miró con lujuria, con los ojos fijos en mi boca. Solo a partir de la expresión en su rostro, podía decir que quería darme un beso. Él no respondió - ¿Entonces? ¿Te ejercitas mucho? Porque debes hacerlo, quiero decir, tu cuerpo es mmm… - mi voz se desvaneció y lo examine lentamente. Trago.
-Er… si un poco – murmuro, mirándome todavía un poco sorprendido y desconcertado. No quería que esto llegara demasiado lejos; por el momento solo estaba estableciendo el escenario para mi victoria. Rompí el contacto visual y comencé a comer mi comida, lentamente dejando que el tenedor se quedara en mi boca más tiempo del necesario.
-Oh Dios – gemí, cerrando los ojos mientras masticaba lentamente – esto está tan bueno – jadeé, lo escuche gemir en voz baja a mi lado y supe que mis ruidos sexuales estaban llegándole, lo miré – Edward, deberías probar esto – ronroneé seductoramente, él tenia una expresión adolorida en su rostro mientras me miraba fijamente con la boca ligeramente abierta. Sacudió la cabeza un poco, como si estuviera tratando de alejar un pensamiento y yo me trague una risita. Oh mierda iba a hacerme pagar por esto más tarde.
-Er, ok si – dijo, sonreí y agarre un tenedor lleno de pasta y lo guie hacia su boca para alimentarlo. Un pedacito de pasta cayó del tenedor a sus pantalones negros vaqueros.
-¡Oops lo siento tanto! – hice una mueca, mirándolo a modo de disculpa.
-No te preocupes por eso Ángel – me sonrió y lo sacudió con su mano.
¡Ok, podía hacer que esto funcionara a mi favor! Agarre una servilleta y le limpie los pantalones vaqueros con ella. Era a medio muslo, así que me asegure de limpiar solo un poco más arriba, mientras lo miraba a través de mis pestañas. Lo escuche tragar audiblemente mientras un ligero bulto comenzó a aparecer en sus pantalones el cual rápidamente cubrió con su brazo.
-Ahí, listo – coquetee.
-Er… gracias – murmuró, cerrando los ojos y suspirando. Sonreí triunfalmente ¡Ja! ¡Tomen eso chicas! Miré alrededor de la mesa para ver si todas estaban mirándome. Ya sean expresiones sorprendidas o enojadas, estaban pegadas a cada rostro femenino. Solté una risita y le guiñe el ojo a Tanya, que se había vuelto roja por el enfado.
-Mejor me voy. Tengo que hablar con la Sra. Cope acerca de mi proyecto científico – dije, levantándome y sonriendo de oreja a oreja. Edward agarró mi mano y me jaló de nuevo hacia el asiento.
-¿Qué fue eso? – preguntó, luciendo ligeramente confundido. Me encogí de hombros y le sonreí.
-¿No tengo permitido ser amable contigo Edward? Quiero decir, eres el mejor amigo de mi hermano después de todo, siempre estás pasando el rato en mi casa, así que solo pensé que debería ser cortés.
-Cortés, claro. – contesto, sonriéndome. Le lancé un guiño y me levante para ir con mis amigos. Cuando pasaba junto a Tanya y las porristas me incline hacia abajo y le susurré al oído.
-Supera eso – me burlé, partiéndome el culo de la risa. Agarré la mano de Rosalie, haciéndola caminar un poco por delante de Alice y Jasper, quienes estaban conversando algo sobre una galería de arte a la que Alice quería ir el fin de semana. Alice estaba un poco chiflada por el arte. – Ros, creo que necesito tomar la píldora ¿Todavía está abierta al público la clínica de planificación familiar en la calle Rose después de la escuela? – pregunté, asintió en confirmación, sabía que ella sabría, había tenido un pequeño accidente hace aproximadamente un mes con un condón roto y había ido ahí por la píldora del día siguiente.
-Sí, desde las cuatro hasta las ocho – respondió, mirando por encima del hombro para asegurarse de que nadie pudiera oírnos – así que vas a dar el paso ¿eh? Creo que es genial. Definitivamente deberías tomar la píldora ¿Quieres que vaya contigo? – preguntó de forma casual. Sabía que lo decía en serio; era la mejor amiga que una chica podía pedir.
-Todavía no estoy lista, pero no quiero quedarme corta o algo, quiero decir, debe tomar un tiempo que entre en tu sistema o algo ¿Entonces no te importa venir conmigo? Realmente lo apreciaría – admití, mirándola con agradecimiento. Estaba muy nerviosa acerca de ir por mi cuenta y no se sentía bien pedirle a Edward que viniera. No era exactamente el tipo de cosas que un chico hace.
-¡Por supuesto que no! tú has estado ahí conmigo un montón de veces – ella entrelazo su brazo a través del mío – y también hoy tengo mi auto, así que ni siquiera necesito caminar. – sonreí.
-Gracias Rosalie – suspire felizmente y nos dirigimos hacia los casilleros. Agarré todos los libros que necesitaba para la tarde, metiéndolos en mi bolso – solo necesito decirle a Emmett que lo veré en casa. Te veré en clases – expliqué, volteando hacia el casillero de Emmett. Divisé a Emmett y Edward conversando con alguno de sus otros amigos del equipo – hola chicos. – canturreé a medida que me acercaba a ellos. Todos me miraron sabía que le gustaba a algunos de los chicos del equipo; era obvio por la forma en que me miraban fijamente. Sin embargo nunca ninguno hacia un movimiento… eso era probablemente obra de Emmett.
-Hola Bella ¿Cómo estás? – preguntó Nahuel, examinándome lentamente.
-Bien gracias ¿y tú? – pregunté educadamente.
-Mucho mejor por verte – respondió, sonriéndome. Emmett le dio un puñetazo en el brazo, haciéndome reír.
-Amigo, hermana menor – chillo furiosamente.
-Emmett solo quería decirte que no iré a casa contigo esta noche. Rosalie necesita que vaya a hacer algo con ella después de la escuela. Simplemente te veré en casa más tarde – dije, sonriendo. Pude ver a Edward frunciendo el ceño luciendo un poco decepcionado.
-Bueno, tengo trabajo esta noche, así que habría sido Edward quien te llevara a casa de todas formas. – respondió Emmett, encogiéndose de hombros casualmente. Miré a Edward y sonreí.
-Cierto, si, lo olvide. Bueno, lamento perderme eso – él me regreso la sonrisa y mi corazón casi se detuvo porque era tan apuesto. Me giré para irme caminando antes de detenerme de nuevo, con una idea formándose en mi cabeza. Volteé de nuevo hacia él y lo miré burlonamente. – oh por cierto Edward, el bote va por más de cuatro mil dólares ahora. Eso son más de doscientas chicas. – sus ojos se ensancharon.
-No me jodas ¿en serio? – pregunto, luciendo sorprendido, y francamente un poco asustado. Emmett estaba partiéndose de la risa y los otros chicos a nuestro alrededor estaban mirándonos como si nos hubiésemos vuelto locos.
-En serio. – confirme, guiñándole un ojo a Edward y alejándome, riéndome de su cara de disgusto.
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Qué tal, cuatro mil por Edward, joder yo si me anoto para ir por esa apuesta. ¿Quién de ustedes también? Nos vemos en la siguiente actualización. Besos.
Dejen un lindo comentario para saber que les está pareciendo.
Así que si, aquí seguiremos hasta finalizar.
Cambio y fuera….
Locura realizada…
By:antoCullen::
