Capítulo 14
Anteriormente, luego de obtener su cuarto listón, Steven le entrega la Piedra Llave a Serena, y con ello un sin fin de posibilidades en sus presentaciones. Gary Oak finalmente se dirige a la región de Alola, con el fin de ayudar al Profesor Oak en su investigación sobre las Variantes Regionales, mientras por el otro lado Drew y May, van rumbo de regreso a Hoenn con toda la intención de competir en el Gran Festival.
A la mañana siguiente…
—Bueno amigos, hemos llegado hasta aquí. ¡Necesitare la ayuda de todos ustedes si quiero ganar mi quinto listón! —dijo Serena entusiasmada a sus Pokémon.
Sus pequeños amigos se contagiaban por la felicidad de su entrenadora, Pancham se puso sus lentes en un ademán de que estaba listo para afrontar lo que sea. Luz se subió a su hombro, haciendo un gesto de victoria con sus dedos. Altaria y Sylveon se les veía una mirada de determinación, mientras que Braixen al lado de Serena se le veía decidida y con una sonrisa llena de confianza, satisfechos consigo mismos y por su arduo trabajo, mirando el porvenir con optimismo en su cabeza.
—Me gusta esa energía —acotó Dawn con seriedad mientras caminaban hacia la siguiente ciudad—, pero no te confíes. Esta competencia será dura y ni hablar del Gran Festival. Debes concentrarte en ganar este concurso.
—Eso es lo que realmente importa, la concentración —afirmó Yazir con dureza, mirando a ambas chicas—. Tienes que esforzarte si quieres ganar.
—Y no lo olvides —añadió la chica en un murmullo, acercándose a Serena—. Él también estará allí apoyándote.
—¡Dawn! ¡Por favor ya para con eso! —replicó en un susurro lleno de impaciencia y nerviosismo.
—Nunca me cansaré de esto —señaló Dawn riéndose con ganas—. Aunque parece que ya estas acostumbrada a la idea.
—De tanto que me lo has dicho cada vez me sorprende menos. ¡Aunque eso no cambia el hecho de que me incomoda que lo digas frente a Yazir!
—¿Decir qué cosa? —preguntó Yazir arqueando una ceja, interrumpiendo la conversación al escuchar su nombre.
—¡Nada, nada —se apresuró a decir Dawn, luego de dar un salto por la sorpresa de haberlas escuchado—, no es importante no te preocupes!
—¿Acaso será de nuevo...?
—¡Bien, creo que debemos continuar! —lo cortó en seco Serena alzando la voz—. Vamos a registrarme para el concurso.
—Pero...
—¡Ya dije! —Serena lo tomó del brazo y lo empujo a seguirla hacia el mostrador terminando la conversación.
Mientras tanto en Alola...
En el aeropuerto, el avión en el que estaba Gary finalmente aterrizó. Estaba emocionado mientras frenaba y maniobraba en la pista de aterrizaje ante la idea de comenzar un nuevo viaje, ansioso por bajar y que comenzara. A pesar de la emoción que le producía recordar los viejos tiempos con su amigo y antiguo rival, y la posibilidad de tener una batalla con él, debía cumplir con la razón principal por la que estaba allí, la investigación de las variantes regionales. Su encuentro con Ash podía esperar, aunque lo más seguro es que estuviese allí de todas formas.
Al salir, pidió un taxi para que lo llevara hasta la ciudad, que consistía en un vehículo impulsado por un par de Tauros. Luego de unos minutos de trayecto, llegó a la Escuela Pokémon. Contemplo el complejo, hasta que finalmente entró y preguntó por la oficina del director, tocando la puerta luego de haberla encontrado.
—Adelante, está abierta —le respondieron del otro lado, abriéndola mientras Samson levantaba la mirada—. ¡Gary, cuanto tiempo ha pasado, no te veía desde que eras un niño!
—Hola abuelo Samson. —dijo sonriente Gary.
—Cuanto haz crecido, te has vuelto tan apuesto como yo —dijo Samson Oak. «Ciertamente, esa clase de comentarios no la quería escuchar.», pensó Gary sin hallar donde meterse, incómodo—. ¡Qué esperas, pasa, pasa!
—Gracias. — respondió Gary.
Se sentó frente al escritorio del director, Samson tomó asiento también en frente de él luego de ofrecerle un refrigerio y preguntarle sobre su vuelo.
—Bueno, vamos al grano directamente —agregó acomodándose en su silla—. Mi primo te envió para ayudarnos a estudiar las variantes regionales de Alola, según entiendo.
—Sí, así es —respondió Gary—. Su investigación es fascinante, pero mi abuelo quiere conocer más sobre ello de primera mano. Además, si lo analizo desde otro punto de vista, tal vez pueda descubrir algo.
—Mmm ya veo —añadió el director. «Esta muy decidido a superarnos. Debes estar orgulloso primo, estoy seguro que algún día lo hará.», pensó.
—Y que dices abuelo, ¿me permites echarle un vistazo a tus notas y observaciones?
—Antes de eso, debes tener esto también. —Se levantó de su asiento y le entrego la Rotom-dex—. Es la Pokédex de esta región, contiene información sobre los Pokémon de Alola y algunos detalles de las variantes regionales, te ayudará a identificarlas.
Un Rotom salió volando de uno de los interruptores y se metió en la Pokédex, dándole vida, dándole el mensaje de bienvenida.
—¡Qué conveniente! —dijo Gary observando el aparato impresionado.
—Bien, ahora sígueme.
Salieron de la oficina del director y se dirigieron al laboratorio de Samson que se encontraba cerca de allí. Gary pudo observar algunas de las anotaciones de su abuelo y algunas fotografías, estudios y otros elementos.
—Son varios Pokémon ¿eh? Y no solamente cambian su aspecto físico, sino sus tipos elementales y habilidades. —agregó Gary mientras leía.
—Todo parece indicar que en algún punto de la evolución de cada especie, se adaptaron a las condiciones de las islas, su clima, el ambiente y a la manera de encontrar alimento. —acotó Samson.
—Sin duda uno de los más interesantes es Raichu, no solamente cambia su forma, sino que también tiene su propio movimiento Z.
—¿Estás familiarizado con esos movimientos?
—Un poco —respondió Gary.
—Bueno sobre eso, Kukui te puede dar más información. —afirmó el director, observando una pantalla cerca de él.
—Lo que me recuerda... mi abuelo y la Sra. Ketchum me dijeron que Ash está aquí. ¿Tiene idea de donde estará?
—Ash... mmm, debe estar en clases en este momento con Kukui y los demás, aunque no debe faltar mucho para que termine el día —añadió el director pensando sobre su paradero, viendo su reloj.
Luego de un rato, salieron del laboratorio de Samson y se dirigieron nuevamente a la Escuela Pokémon. Caminando por uno de los pasillos, vieron a Ash salir de uno de los salones junto con el resto de los chicos. Hablaba alegremente con ellos cuando volteó la mirada, encontrándose con su antiguo rival, dando la impresión de que hubiera visto un fantasma, totalmente perplejo, restregándose los ojos para estar seguro que no se trataba de una ilusión o que su mente le estuviera jugando una mala pasada.
—No puede ser… ¡Gary! —exclamó el azabache sin salir de su asombro, incrédulo por lo que veía—. ¡No lo puedo creer, ¿qué haces aquí?! —Se acercó al chico y al director, extendiendo su mano.
—Hola Ash, cuanto tiempo ha pasado —saludó Gary con cordialidad sin sorprenderse mucho por la reacción de su amigo, devolviendo el gesto—. Fui a visitar a mi abuelo en Kanto y me dijo que necesitaba mi ayuda con una investigación aquí en Alola, así que decidí venir a ayudarle un poco y colaborar con el abuelo Samson.
—Ya veo… ¡No esperaba encontrarte por aquí! —agregó Ash.
—Sigues siendo el mismo Ash a pesar que quedaste sub-campeón en Kalos. Que no se te suban los aires a la cabeza. —señaló Gary, con su típico gesto que hacia molestar a Ash.
—¡Veo que tú tampoco has cambiado mucho que se diga! —replicó enojado.
—Algunas cosas nunca cambian. —agregó riéndose el investigador.
—Me doy cuenta —dijo el azabache lamentándose—. Dejando eso de lado, te presento a mis amigos. Ellos son Lana, Sophocles, Kiawe, Mallow y Lillie. —los presento acercándose a cada uno de ellos—. Amigos él es Gary, un viejo amigo de la región de Kanto y antiguo rival, crecimos juntos.
—¡Hola, un gusto! —saludaron todos al unísono.
—¿Fuiste rival de Ash? —preguntaron Mallow y Lillie.
—Así es —afirmó con ahínco Gary—. Pero soy el mejor de los dos debo admitir.
—¡Oye! Recuerda que te vencí en Jotho —respondió tajante Ash—. ¡¿Y quien derroto al octavo gimnasio de Kanto antes que tú?!
—Sí es verdad, pero todo eso fue porque tuviste suerte.
—¡Gane limpiamente, no me vengas con eso!
—Igual tengo más victorias acumuladas, torpe. —agregó su rival.
—¡Serás...! Eso lo arreglaremos en otro momento…
—Esa era mi línea —lo cortó Gary en seco, con mucha confianza en su mirada—. Aunque tenga tiempo sin luchar, no te será fácil derrotarme, no me rendiré sin darlo todo.
—¿Eres entrenador igual que Ash? —preguntó Kiawe.
—No —respondió Gary cordialmente, interrumpiendo sus recuerdos del pasado—, ahora soy Investigador Pokémon. Me dedico a estudiar a los Pokémon y desentrañar sus misterios ocultos. Espero algún día superar a mis dos abuelos, Samson y Samuel Oak.
—¡¿En serio?! —saltó Lillie de entre los demás— ¿¡También eres investigador!?
—Eeh… sí. —afirmo el chico, mirando con extrañeza a Lillie.
—¡Y de paso eres el nieto de dos de los más grandes del mundo! ¡Caray, es realmente un gusto conocerte! —Lillie se acercó a él rápidamente pasando por encima de Ash, quedando aplastado en el piso con las marcas de los zapatos de Lillie en su ropa, ignorando por completo el ligero «auch» que dejo escapar Ash desde el suelo.
—Eeeeeh gracias... creo. —respondió Gary con nerviosismo, viendo a aquella chica rubia.
—¿Por qué no aprovechas y das una vuelta por la isla? —preguntó su abuelo—. Así te familiarizas más con el lugar y compartes un rato con ellos.
—No es mala idea. —opinó Gary.
—Entonces, andando chicos. Ya tenemos a otro turista interesante que enseñarle los alrededores. —destacó la peli verde sonriente, tomando a Gary por una mano y llevándoselo junto a los demás.
Mientras tanto en Hoenn, al día siguiente…
—Bien chicos, vamos allá, deséenme suerte. —dijo Serena preparándose para su quinto concurso, mientras Yazir la observaba en la distancia.
—Ánimo Serena. —exclamó Dawn guiñándole un ojo a su amiga.
Se dirigieron a las gradas, esperando la actuación de Serena en la primera ronda. Logró pasarla sin dificultades. Después de una dura batalla final, logró obtener su último listón.
Cenaron en celebración del logro de Serena que iba a poder competir en el Gran Festival. Aunque en un instante, la peli miel se entristeció ya que Ash no estaba junto a ella para brindarle su apoyo, sin lugar a dudas él le hacía falta, su presencia y su sonrisa, sabía que de alguna forma él estaba cerca, pero no era lo mismo; se encontraba perdida en sus pensamientos hasta que escucho a Yazir levantarse de su silla, en busca de un baño.
—El Gran Festival se celebra en Ciudad Portual, debemos dirigirnos hacia allá —dijo Dawn viendo a Serena; la chica tenía una mirada distante mientras veía su plato vacío—. ¡Oye Serena, ¿me escuchaste?!
—¿Eh? ¡Sí sí, te escuche!
—A ver. ¿Qué dije?
—Bueno pues… mmm… —dijo pensativa.
—¿Otra vez pensando en Ash?
—¡No, claro que no! —respondió rápidamente, observando la expresión del rostro de su amiga, indicándole que era mala mintiendo.
—Bueno como sea, tenemos que ir a Ciudad Portual —dijo la peli azul, ignorando la distracción de su amiga—. Pero creo que por hoy es mejor quedarnos en este Centro Pokémon.
—Podemos ir de compras hoy y relajarnos un poco entonces.
—¡Me leíste la mente amiga! —dijo Dawn con ojos brillantes y una sonrisa—, ya tenemos a alguien que cargue las cajas y todo.
—¿De qué hablan chicas? —preguntó Yazir que se había sentado nuevamente en la mesa.
A ambas se les vio un ligero brillo en los ojos al verlo que le causó a Yazir cierto miedo, cada una lo tomó de un brazo y lo jalaron fuera del Centro Pokémon hacía la ciudad.
En otro lugar de la región de Hoenn, en Ciudad Petalburgo...
—¡Hola mamá, papá, ya estoy de regreso! —saludó May entrando por la puerta junto a Drew que llevaba sus maletas.
—¡Hola hija —saludo Norman abrazándola—, te ves muy bien! —volteó la mirada hacia el peliverde—. Hola joven, ¿cómo estás?
—Buenos tardes Sr. Norman, estoy de maravilla. —respondió Drew devolviendo el saludo.
—¿Cómo estuvo el viaje? — preguntó Norman.
—Un poco largo, pero ya estamos aquí.
—Veo que cuidaste bien de May —señaló Norman mirándolo seriamente en un principio, mostrando luego una ligera sonrisa—, te lo agradezco.
—No fue nada. Aunque ella es fuerte, no necesita un guardaespaldas.
May lo miró con una sonrisa de oreja a oreja, sintiendo como su corazón latía más rápido, orgullosa y muy complacida por el halago del coordinador. A pesar que en un principio era molesto, pesado y le dijo que no se tomaba los concursos en serio en aquel entonces, se había convertido en un gran amigo, aunque poco a poco eso fue cambiando por otra cosa. Durante su viaje por la región de Jotho, las cosas cambiaron entre ellos, haciéndose más cercanos que antes, lo que le producía mucho placer, sonrojándose un poco por eso, tratando de controlar lo mejor que podía sus ganas de abrazarlo para no ser tan obvia en lo que sentía, aunque de alguna manera el parecía saberlo.
—Aunque claro a veces se deja llevar por sus emociones y su orgullo, puede cometer algunos errores y eso puede causar problemas. —agregó muy serio, ocultando lo mejor que podía el tono de broma en su voz. El rostro de May cambio su gesto en una milésima de segundo de alegría a enojo.
—Tan bien que íbamos —respondió May con un tono irritado luego de dar un suspiro—. ¿¡Tienes que decir algún comentario que me saque de mis casillas tan a menudo!?
—Ya me conoces —le respondió en tono de broma—. Bueno, supongo que tienen muchas cosas que hablar, me voy. Avísame por el holomisor dónde nos veremos para partir a Ciudad Portual, estaré en el hotel de la ciudad.
—De acuerdo —añadió— nos vemos pronto.
—Seguro —le respondió Drew con un tono de confianza y con su clásico gesto con la mano—. Hasta luego. —Se despidió de Norman y de May (guiñándole un ojo), evitando que su padre lo viera, luego salió por la puerta.
—¿Cómo te fue?
—Bastante bien —le respondió May muy complacida de sí misma— ¿Cómo ha estado todo por aquí? ¿Dónde están mamá y Max?
—Tu hermano está entrenando en este momento en el patio trasero de la casa y tu madre salió a hacer las compras —comentó su padre. Vio la Piedra Llave que estaba alrededor del cuello de su hija—. Supongo que tu Blaziken es capaz de mega evolucionar en este momento.
—Supones bien —le dijo su hija emocionada, colocando una mano sobre su Piedra Llave—. Voy a participar en el Gran Festival de Hoenn y esta vez sé que me llevaré la victoria.
—Esa es la actitud —agregó Norman, feliz con el entusiasmo de May. «Se nota que es mi hija», pensó—. ¿Quieres saludar a tu hermano? Ha estado entrenando duro para participar en la Liga Pokémon.
—¿Ya tiene las ocho medallas?
—Sí, pero decidió tomarse un tiempo para entrar al campeonato.
—Ya veo… Bueno vamos a saludarlo, así tal vez lo pueda ayudar en algo. —puntualizó la chica sonriendo, ansiosa de ver lo fuerte que se había vuelto su hermano.
—Por cierto, ese chico que viajo contigo a Jotho y llego contigo, ¿pasa algo entre ustedes? —preguntó con un tono muy serio a su hija.
—¿Eeehh!? ¡Po-por supuesto que no! —le respondió rápidamente May con nerviosismo—. ¡Digo... es un gran amigo! Y me hizo compañía por toda esa región participando en los concursos, somos muy cercanos, pero nada más. —la chica vio la expresión de su padre, que no estaba satisfecho con su respuesta, mirando al frente nuevamente.
—Bueno si tú lo dices… Solo procura tomar la decisión correcta en su momento ¿de acuerdo? Mientras seas feliz por mí está bien.
May se quedó muda ante las palabras de su padre, mientras caminaban hacia el patio trasero de la casa.
Unos días después…
May y Drew partieron hacia Ciudad Portual. Estuvieron viajando durante algunos días hasta llegar a la ciudad.
—Hemos llegado —dijo May—. ¡Caray que recuerdos me trae este lugar!
—Tienes razón —la secundó Drew mirando los alrededores—. Veremos que tal estará la competencia este año, sin duda voy a ganar.
—¡Ja! Esta vez no te será tan fácil. —le respondió tajante May.
—Ya veremos si eres capaz de mantener esa energía hasta el final, esta vez iré con todo desde el inicio. No seré compasivo como en aquella ocasión.
—Sí, esa vez lo fuiste ¿verdad? —le dijo la castaña con una mirada perspicaz—. No conocía esa faceta tuya.
—No… no sé de qué hablas. —dijo Drew desviando la mirada.
—¿¡Mmm, será!? —espetó May con una sonrisa pícara disfrutando de la incomodidad de Drew para variar.
—¡Bueno como sea, esta vez ganaré!
—Sí claro como digas, no mientras yo esté aquí… —De repente, la mirada de May se detuvo en un pequeño grupo de personas.
—¿Qué sucede May? —preguntó el peliverde con curiosidad al observar la reacción de su compañera.
—No puede ser... imposible… ¡Acaso ella es... —esforzó un poco su vista viendo a uno de los miembros de ese grupo—, sí, es ella!
Salió corriendo hacia ellos, Drew también corrió detrás de ella con desconcierto.
—¡Dawn! —gritó May alzando la voz. La chica volteó la cabeza en la dirección que la llamaban, reaccionando con gran sorpresa al ver de quien se trataba.
—¡May! —exclamó incrédula la chica mientras se acercaban.
May se detuvo en seco dándole un abrazo, riendo ambas emocionadas.
—«Un segundo, creo haber escuchado a Dawn mencionar ese nombre... —pensó Serena al escuchar el nombre de May, buscando en su memoria—. ¡Ya recuerdo! Vaya quien diría que la encontraríamos aquí, aunque sea su región natal es mucha coincidencia.»
—¿¡Cómo has estado Dawn!? —pregunto May con emoción—. No te veía desde aquella ocasión en Sinnoh.
—¡Bastante bien! Has cambiado May —le respondió la peli azul sonriente, también emocionada—. ¿Cómo estuvo tu recorrido por Jotho?
—Productivo —respondió May señalando su nueva Piedra Llave—. Te presento oficialmente a Drew, él fue el que me invitó a esa región.
—Hola, un placer Dawn —saludo cordialmente Drew—. No sé por qué pero… ese nombre se me hace conocido.
—Es porque te hablé de ella —contestó May en tono de réplica—, pero tal parece que no prestaste mucha atención cuando te lo dije.
—Se trataba de algo aburrido seguramente, no lo recuerdo. —le respondió el chico con su típico gesto de cabello.
—¿¡Qué dijiste!? —preguntaron ambas en voz alta, notablemente molestas.
—¡Tranquilas, solo era una broma!
—Me alegro que se hayan reencontrado Dawn —dijo Serena con felicidad, sacando a Drew de aquel aprieto, respirando aliviado por eso. May le dirigió una mirada curiosa, examinándola de arriba abajo, buscando en su memoria si ya se conocían.
—May, te presento a Serena, ella viene de la región de Kalos. Es una Artista y Coordinadora Pokémon, esta aquí participando en el Gran Festival. Y no solo eso, al igual que nosotras, es amiga de Ash.
—¿Ah sí? Ya veo… Mucho gusto Serena. ¡Me encanta el color de tu blusa, y ese listón te queda bien!
—¡Gracias May! —respondió alegre Serena—. Que coincidencia que estemos las tres aquí.
—Sí en realidad, qué casualidad. —respondió Dawn pensando sobre ello sorprendida—. La competencia estará dura, ya tengo tres oponentes muy complicados de vencer.
—May, te presento a un amigo —jalo a Yazir al lado de ella—, su nombre es Yazir.
—Si… mucho gusto May. —saludó el chico un poco distante.
—Hola —saludo May alegremente—. Supongo que ya sabes quién es Drew. —dijo parándose a su lado.
—Un gusto. —saludó Yazir sin poder evitar el mismo tono de frialdad.
—Lo mismo digo. —respondió Drew con cierta desconfianza, dándose cuenta del tono de Yazir.
—¡Se ven bien juntos! —agregó May observando a Serena y Yazir.
—¡Eeeeeh! ¡Oye él no es mi novio ni nada por el estilo es solo mi amigo, ¿verdad Yazir?! —dijo Serena con nerviosismo mirándolo con impaciencia.
—Pueees... —comenzó a decir, pero recibió un pisotón de Serena que lo detuvo en seco—. Sí, solo somos amigos. —logro decir disimulando el dolor.
—Los que sí parecen ser unidos son ustedes dos. —dijo Serena con malicia.
—¿¡De qué hablas!? —saltó May alarmada.
—¿Por qué dices eso!? —dijo Drew un poco exaltado.
—«Les cuesta admitirlo a estos dos.» —pensó Dawn riéndose por lo bajo.
—Te equivocas con respecto a Serena y Yazir, en verdad sí son solo amigos. A Serena le gusta otra persona. —masculló Dawn a May en voz baja.
—Oh, ¿sabes quién es? —pregunto la chica con picardía en un susurro.
—Sí, pero no puedo decírtelo, rompería el código del silencio. —le respondió Dawn.
—Bueno, qué les parece si vamos al centro comercial de la ciudad. Tenemos tiempo de sobra mientras inicia el Gran Festival y estoy algo cansada, me apetece un refrigerio. —propuso la chica bajando un poco la voz, notándose el cansancio por el largo viaje.
—Me parece una buena idea —respondió Yazir.
—Apoyo la moción —puntualizó Dawn.
—¡Bien no se hable más, vamos! —May secundó la idea con una sonrisa. Tomó del brazo a Drew y se dirigieron hacia el centro comercial.
Mientras caminaban hacia allá, una persona se le acerco a May para devolverle algo que, al parecer, se le había caído de su bolso.
—Disculpa, creo que esto es tuyo. —le dijo extendiendo su mano, en la que se encontraba un objeto que le llamó la atención a Serena.
—¡Oh vaya, mira nada más! Hubiera sido muy malo haberlo perdido, muchas gracias. —le respondió May con gratitud. Siguieron su camino luego de ello.
—¿Eso es un listón de concurso? —preguntó Serena observándolo con cuidado, notando que estaba roto por la mitad.
—Sí, lo es —afirmó la chica—, pero este es especial.
—¿Por qué? —preguntó Serena.
—Este listón lo comparto con Ash, él tiene la otra mitad. Me hace recobrar el ánimo en momentos difíciles, recordándome siempre que no debo rendirme.
—Ya… veo. —se le escucho decir a Serena, en tono distante, casi en en susurro.
Su cuerpo se seguía moviendo, aunque desligado por completo de su mente, que en ese instante se detuvo en seco, escuchando únicamente sus propios pasos. Las palabras de May no paraban de darle vueltas en la cabeza sin parar; al igual que ella, compartía un vínculo especial con Ash, no pudo evitar comenzar sentirse triste, notando como su estado de ánimo descendía en caída libre sin detenerse, acompañado del creciente temor que le producía la noticia de acababa de recibir.
Su corazón dio un vuelco, mientras el vacío se hacía presente en su pecho, llevándose una mano al listón azul que le había regalado Ash. ¿Acaso May se sentía igual que ella con respecto a él? ¿Tenía una rival en el amor? Pero esta vez era muy diferente a su rivalidad con Miette, pensó. Esta era mucho más complicada, empeorando al recordar el hecho que habían viajado juntos tal como ellos lo hicieron por Kalos. Inevitablemente, no pudo evitar la desesperación y el enojo, tratando en vano de no mostrarlos en su rostro; dio la impresión que la gravedad había aumentado su fuerza, aplastándola contra el suelo donde estaba parada, mientras trataba de no derrumbarse internamente.
Notó la distancia entre ellos en ese momento, incluso mayor que antes. Bajó la mirada cuestionándose si siquiera Ash la había notado en todo ese tiempo. ¿Quién era más importante para él? ¿Qué significaba para él haberle entregado ese listón azul? Mientras más pensaba, peor se sentía, y más añoraba el estar cerca de él, solo que esta vez daba la impresión de que se hacía más extraña, menos interesante y más distante, en vez de acercarse. Los recuerdos que tenia de Ash, pasaron de ser felices y placenteros, a dolorosos y llenos de tristeza, mirando de reojo a May con mucho enojo y con un creciente rencor.
—¿Qué ocurre Serena? ¿Algo te está perturbando? —preguntó Yazir notando el cambio en Serena, aunque no le contesto—. ¡Oye Serena!
—¡Ah! ¿¡Qué!? ¿Me hablabas? Lo siento, estaba distraída. —respondió.
—Se te nota —le dijo Yazir en un susurro—. ¿Qué tienes? Desde que May te respondió sobre ese listón a la mitad, estás perdida en el limbo.
—No me pasa nada Yazir, tranquilo. —mintió Serena lo mejor que le permitía su estado de ánimo en ese momento, aunque sin éxito.
—¡Sí, y me viste la cara de tonto! —masculló Yazir entre dientes, frunciendo el ceño—. Dime qué te pasa. ¿Tiene algo que ver con ese tal Ash? —solo recibió un incómodo silencio por parte de Serena.
—Yazir, viste que la tienda de artículos de entrenador tiene descuentos. ¿Por qué no vas a ver si encuentras algo bueno por ahí? —sugirió Dawn con una mirada seria, mientras el chico la veía por unos instantes.
—May, Drew ¿Que les parece si visitamos esa tienda de allí? Luego podemos pasar por la de coordinadores, hay cosas en oferta.
—Sí, me gusta esa idea —dijo May secundándolo, ansiosa por las ofertas—. Dawn, Serena ¿vienen con nosotros?
—Vayan ustedes, luego los alcanzamos. —Yazir se le acercó un poco a Dawn antes de irse.
—Te la encargo Dawn, trata de subirle el ánimo, hacía tiempo no la veía así. Tal parece que a mí no quiere decirme nada —le susurró al oído.
—Entiéndela, cosas de chicas —añadió en tono de réplica, entre susurros—, yo me encargo.
—¿Qué sucede? —preguntaron May y Drew.
—No es nada, no se preocupen —se apresuró a decir Yazir. Luego miro a Drew—. Oye señor concursos, tal parece que a pesar de ello eres un entrenador competente. ¿Qué te parece una batalla luego? Veamos de qué estás hecho.
—¡Nadie me había desafiado de esa forma antes! —señaló Drew en voz alta, algo enojado—. Te voy a dar una lección, así como también a respetar a tus superiores, espero que estés preparado para lo que se avecina después.
—Hmpf, veamos si eres capaz de lograrlo. —terminó diciendo Yazir con frialdad.
—¡No lo dudes! —respondió el peliverde—. Vas a caer en cuestión de segundos.
—Mientras más grande el orgullo, peor la caída. —terminó diciendo Yazir.
Los tres se levantaron de la mesa y se dirigieron a las tiendas del centro comercial, luego de ello tendrían su batalla. Mientras tanto Serena seguía decaída.
—Bueno Serena, solo estamos tú y yo ahora, nadie más está escuchándonos. Cuéntame, ¿qué sucede? ¿Por qué tan decaída de repente? —inquirió la chica con curiosidad, acomodándose en su silla con expresión seria. Serena desvió su mirada hacia abajo y sostuvo el listón de su pecho en una de sus manos.
—Lo que dijo May me preocupa —confesó Serena en voz baja y quebradiza y temblorosa—. No lo sé, ella comparte algo muy simbólico parecido a lo que tengo yo con él. Además, eso puede significar que hay algo más entre ellos, siento que tengo una rival y que me está ganando por mucho frente a Ash, tal vez yo no tenga ningún vínculo con él…
—¡Vamos Serena, no exageres! Tú también eres importante para Ash. Después de lo que paso entre ustedes dudo mucho que vaya a olvidársele tan fácilmente. May no hizo lo mismo que tú a pesar de que comparten un listón; eso no significa que haya algo más allá entre ellos.
—¡Sí, pero el problema es que no sé cómo se siente él con respecto a lo que pasó en Kalos! Él es demasiado denso a veces; yo estoy muy consciente de que es lo que quiero y de cómo me siento, pero con esto no puedo evitar pensar que… que lo puedo perder. —dijo Serena con voz apagada, notándose a angustia en sus ojos.
—Yo te dije que en aquella ocasión cuando los vi, solo vi amistad en ellos, nada más.
—Pero… ¿Cómo estás segura de eso? —inquirió Serena tratando de contenerse, en tono de súplica— ¿Sabías sobre ese listón? Eso cambia el panorama.
—No, no lo cambia —destacó Dawn en tono tranquilizador a su amiga—. Solo hubiera cambiado si ella hubiera dicho que siente algo por él, y por lo que sé, te puedo asegurar que no es el caso, eso es lo que vi en Sinnoh hace ya tiempo. Solo dijo que lo usaba para recordarlo, así como su consigna en la vida. Recuerda que tienen tiempo sin verse.
—¡No puedo evitar preocuparme y entristecerme! —le respondió Serena algo irritada, notándose en su voz—. ¡No voy a perderlo sin hacer nada, yo realmente lo quiero!
—¡No te precipites Serena! Entre ellos no hay nada, cálmate —le dijo Dawn poniendo una mano en su hombro—. Si quieres averiguarlo, habla con ella y busca la verdad para salir de la duda de una vez, pero lo único que haces con esto es mortificarte y angustiarte. Esto te saca de foco y estamos a escasos días del Gran Festival, no puedes estar triste u enojada, con la mente en otro lugar, o te irá mal.
—¡Ya lo sé, ya lo sé! —señaló Serena subiendo un poco el tono de voz, tratando de calmarse—. Ya bastante es no tenerlo cerca de mí, recibiendo su apoyo y viendo su rostro, para ahora enfrentarme a algo como esto, es como si uno formara parte del otro. Estoy preocupada.
—No te mortifiques amiga —la aconsejó Dawn, poniéndose de pie—, solo hay una forma de salir de la duda y ya te la dije. Ahora deberíamos ir con ellos, antes de que sospechen que algo pasa.
—No queda de otra. —respondió Serena desanimada, levantándose de la mesa. Vio que Dawn se puso frente a ella colocando sus manos en sus hombros, con una mirada comprensiva.
—Serena no te preocupes, no vale la pena. Estoy segura de que Ash no te ha olvidado, él jamás haría algo como eso y mucho menos luego de lo que pasó entre ustedes. Trata de calmarte, respira profundo y averigua todo bien, pero no quiero verte con cara larga de nuevo. Si Ash estuviera aquí no le gustaría verte así, mira que pierdes tu encanto. —destacó Dawn, dedicándole una sonrisa y un rápido abrazo.
—Espero y tengas razón Dawn. Vayamos con los demás…
Continuará...
