Mi padre ha muerto.- Exclamo fríamente Sesshomaru observando a los yokais que habían aparecido en escena ahora se encontraban arrodillados ante el. Suplicando.
-Estamos enterados de eso señor Sesshomaru.-Respondió Kuyatto
-Entonces ya no me sigan mas.- EL albino empezó a marcharse, con la esperanza de que aquellos individuos se marcharan y así permitir que Tsuki descendiera de aquel árbol. El solo hecho de la presencia de esos dos lo irritaba muchísimo. Detestaba que los demás monstruos inferiores le dirigieran incluso la palabra. Y en este momento tenia una humana a su lado, por lo que podrían considerarlo débil e intentar atacarlo, cosa que le parecía una completa perdida de tiempo.
-Por favor, espere... En estos momentos nos dirigíamos a la Isla Hourai para derrotar a los Shitoushin...- Suplico Kuyatto
-Era lo que deseaba su padre.- Agrego Setten mientras el albino se alejaba caminando. Este se detuvo un momento llamando la atención de ambos.
-No me interesa...-Concluyo el albino alejando se lentamente... Por lo que Kuyatto y Setten no tuvieron mas remedio que marcharse hacia el noreste, donde se encontraba la isla Hourai
Mientras tanto, Tsuki quien había observado todo atentamente, no pudo evitar sentirse invadida por un fuerte sentimiento de decepción... Le resultaba difícil de creer lo desinteresado y cruel que podía ser el albino con los de su propia especie. Si bien conocía como este se portaba con ella por ser humana, no esperaba que fuera de esa manera con quienes sirvieron a el y a su padre.
Pasaron solo unos pocos minutos antes que ambos yokais se marcharan devastados por la reacción de su señor. Por lo que la rubia se vio libre para descender lentamente de aquel imponente árbol en el que se encontraba. El albino apareció repentinamente frente a ella, al parecer su humor había cambiado bastante tras el encuentro con Kuyatto y Setten.
-Vamos.-Exclamo fríamente caminando en dirección hacia donde Jaken se encontraba.
-Sesshomaru... ¿Quienes son los Shitoushin?
-Enemigos de mi padre...
-¿Y ellos por que querían tu ayuda?-Insistió Tsuki
-No lo se Megammi, y tampoco me interesan los asuntos pendientes de mi padre.
¿ Y por que no ? Eran aliados de tu padre y precisaban de tus fuerzas.
-Eso no te interesa... Y a mi tampoco.
-¿Es que no puedes pensar en alguien que no seas tu? Yo te ofrecí mi ayuda sin siquiera conocerte...- El albino se detuvo en seco y volteo para verla directamente. Su mirada era fría e indiferente, nada comparado con lo que momentos antes reflejada.
-Esto no es de tu incumbencia... es un asunto que lleva pendiente desde mucho antes que tus padres nacieran. Así que no hables de ello...
-¿Y no te importa en absoluto cumplir la voluntad de tu padre? y si no es así, tu eres uno de los seres mas poderosos... Lo se. No te seria de dificultad ayudarles.-
-Mi padre no merece que cumpla su voluntad luego de lo que me ha hecho... Y ellos son seres inferiores. No merecen en absoluta la ayuda de un ser como yo. - Concluyo Sesshomaru volteando nuevamente para comenzar a caminar. -Y no quiero que vuelvas decir nada de eso Tsuki... Ya tuve suficiente de esto.
Tsuki sintió como la imagen de Sesshomaru caía a pedazos por el egoísmo que poseía. No entendía como podía negarle la ayuda a alguien que lo precisaba.
-Veo que estaba equivocada Sesshomaru.- Exclamo la chica bajando la mirada.
-¿Que sucede?- Pensó.¿Por que estas triste por ellos?- Musito el yokai de forma indiferente.
-No es por ellos Sesshomaru, es que... Pensé que eras diferente. Pensé que eras alguien mejor. Realmente no creí que fueras tan imbécil, me has decepcionado- Sesshomaru se sorprendió al notar que las palabras de la rubia retumbaron dentro suyo. La chica comenzó a caminar dejándolo atrás... - Por cierto, me marchare hoy a mi época y regresare en dos días. Espero verte aquí cuando regrese.
El albino bario enormemente los ojos al oír el mero tono con el cual ella había dicho aquellas palabras. Se sentía tan... distinto a como sonaba cuando ella se enojaba, o siquiera cuando estaba triste. Tsuki estaba severamente decepcionada, y Sesshomaru lo sabia. Ella se alejo lentamente dejándolo atrás, al igual que a Jaken, para atravesar el pozo y marcharse a su época.
-¿A donde crees que vas niña?- Pregunto Jaken al verla caminando seria en dirección al pozo de las almas. Pero la chica no contesto... -¡Hey! Te eh hecho una pregunta...
-Es hora de que vuelva a donde pertenezco Jaken- Dijo la chica montando sobre Ah Un
El pequeño sacudió la cabeza al oír aquellas palabras. -¿Te marchas? ¿Es que no vas a ayudar al amo Sesshomaru?
La rubia ignoro montando Ah Un para volver a su mundo. Jaken quedo atónito al ver que ella se marcho sin decir nada. Mientras tanto Sesshomaru apareció en escena quedando inmóvil viendo hacia donde Tsuki se había marchado.
-Amo... ¿Ella ya no va a regresar?- Pregunto tímidamente el pequeño Yokai. Pero su amo estaba estático, sin decir ni una sola palabra.
La rubia se encontraba abrazada a la bestia de dos cabezas mientras realizaban el viaje hacia el pozo de las almas. En ese tiempo la mente de la muchacha no dejaba de pensar en lo que habia sucedido en los últimos días, sobretodo en los últimos 20 minutos. Sesshomaru podía ser el ser mas cruel de todos, hiriendo a quien fuera con esas filosas palabras que le decía, sin embargo, cuando se encontraba de "humor" y podían hablar pacíficamente, se convertía en el hombre mas hermoso de todos.
Ah Un lanzo un bufido indicando que ya habían llegado, por lo que Tsuki le indico que descendieran. En el pozo la chica tomo avena de su bolsa y se las entrego gentilmente a ambas cabezas.
-Ya... jaja- Soltó entre risas acariciando a la criatura. Era realmente increíble lo mucho que le había tomado cariño. -Son lo mejor que he conocido desde que llegue aquí Ah Un. Prometo que cuando regrese traeré de la mejor comida para ustedes. Regresare en dos días y quiero que vengan a recogerme, aunque se que ustedes notan enseguida mi olor aquí.- Ambos asintieron con la cabeza y se quedaron allí hasta que la chica desapareció en el fondo del pozo.
-Maldita sea...- Exclamo molesta mientras trepaba las enredaderas del pozo de las almas. -Tengo que decirle a Yamato que ponga una escalera...
-No es apropiado maldecir en un templo Señorita Megammi.- Agrego la dulce voz de Hayate extendiendo su mano para ayudarla a subir.
-Hayate-Sempai. Lo siento... yo... no quise decir... Lo siento.
-Descuida Tsuki. No es eso por lo que te estaba esperando.- La rubia lo miro curiosa
-¿Por que me esta esperando Hayate-Sempai?
-Hoy iras a tu casa y volverás aquí en dos horas. Nos dirigiremos al templo Higurashi en Tokio.
-¿A Tokio? ¿Por que Hayate- Sempai?
-Allí se encuentra el pozo hermano del Pozo de las Almas. El guardián del Templo Higurashi responderá algunas preguntas que debo hacerle en privado que son de suma importancia.
-Pero eso no me dice que es lo que vamos a hacer- Refuto Tsuki algo nerviosa.
-Quiero que me acompañes porque necesito que el dueño de aquel templo te vea e intente determinar cuales son tus poderes espirituales.
La noche había caído, y Sesshomaru permanecía mirando el mismo punto desde que la rubia se había marchado. Ni siquiera la presencia de la imponente luna llena apartaban la vista de la dirección en la que Tsuki se había marchado. Hacia mas de seis horas que la rubia se habíamarchado, y aun así no lograba quitar las ultimas palabras de su mente.
"No es por ellos Sesshomaru, es que... Pensé que eras diferente. Pensé que eras alguien mejor. Realmente no creí que fueras tan imbécil, me has decepcionado"
-Maldición- Pensó inquieto. -¿Por que me afecta tanto?- Solo es una mera muchacha... muy hermosa, hábil con el arco, si tal vez algo molesta y habladora, e incluso interesante como para llamar su atención de vez en cuando... Pero solo eso. Sin embargo, había una inquietante realidad. Cada vez que Tsuki reía, el pecho de Sesshomaru se llenaba de una calidez exquisita. Por lo que cada vez que ella lloraba se sentía miserable. Y la sensación de decepción era demasiado molesta... Había que terminar con esto de una vez.
-¡Vamos Jaken!- Exclamo molesto caminando en dirección hacia el Noreste.
-¿¡Eh hacia donde amo bonito!? ¿No era que la Srta Tsuki volvería en pocos días?
-No me obligues a repetirlo... o te aniquilare.
Jaken se estremeció y comenzó a seguir a su amo, tirando de las riendas de Ah un.
-Amo... ¿Hacia donde nos dirigimos?- Pregunto asustado el yokai verde. Pero para su infortunio, el albino perdió la paciencia y le golpeo fuertemente en la cabeza... siguiendo su camino lentamente, no había prisa... Tenia dos días para llegar a su destino y volver.
-Tsuki... Ella es Kagome Higurashi.- Indico amablemente Hayate presentando a Tsuki a la pequeña azabache que se encontraba vestida con su uniforme escolar.
-Mucho gusto Kagome... soy Tsuki No Megammi, y tengo 18 años- Exclamo la rubia estrechando la mano de niña-
-Yo... Tengo 10 años.- Respondió tímidamente la niña. -¿Tu, eres... una sacerdotisa? Me gusta mucho tu collar.
-¿Que dices?- Pregunto la rubia sonriendo de lado al notar la curiosidad de la pequeña. -Yo no soy una sacerdotisa
-Ah. Es que el abuelo ha estado toda la semana hablando de que vendría una sacerdotisa muy poderosa que llevaba un collar en forma de luna
La pequeña azabache era la nieta del dueño del templo Higurashi... Todos los años se reunía con el líder del templo en Yamanashi: Hayate. Este año Tsuki debía conocer el templo de Tokio y su líder, para que pudiera explicar algunos de los misterios que encierra el pozo de las almas. El abuelo Higurashi era un hombre muy anciano, y sinceramente algo ridículo, pero muy sabio al fin.
El anciano llego cuando Kagome termino de pronunciar sus inocentes palabras.
-¡Kagome! te dije que no era una sacerdotisa- Intento excusarse nervioso por su error mientras Hayate lo observaba pacifico.
-Pero abuelo, tu dijiste que seria una... -El anciano tapo la boca de la pequeña por lo que ella se defendió mordiendo su mano.
-Higurashi-sama.- Interrumpió Hayate... hemos venido para que conozca a Tsuki, ella... tiene habilidades para convertirse en exorcista, pero desconozco cuan grandes son sus poderes espirituales.
El abuelo Higurashi soltó a su nieta y se acerco a observar minuciosamente a la joven rubia. La chica mordió sus labios para no reír mientras en anciano le veía. Luego este tomo las manos de Tsuki y cerro los ojos por un momento.
-Hayate... he llegado a una triste conclusión.- Tsuki y el monje abrieron enormemente los ojos, sorprendidos ante la advertencia del anciano.- Esta joven jamas podrá ser una exorcista, ni siquiera una sacerdote, pues carece por completo de poderes espirituales, incluso he percibido cierta energía maligna proveniente de ella.
-¡Eso no es posible Higurashi!- Refuto Hayate nervioso. -Ella no puede tener energía maligna. ¡yo lo habría percibido!
-Lamento decirte esto Hayate. pero tiene una energía maligna poderosa, pero muy escondida el lo mas profundo de su ser, es algo muy difícil de encontrar, ni siquiera un Yokai o un Shinigami seria capaz de notarlo... figurativamente hablando
-Yo no creo que sea energía maligna abuelo.- Exclamo tímidamente la pequeña azabache acercándose a Tsuki mientras todos la observaban atónitos.
-¿Que quieres decir pequeña?- Indago Tsuki
-Creo que no tienes energía maligna. Cada vez que el abuelo trae un objeto maldito y lo guarda en la bodega, siento como si una niebla oscura invadiera la casa hasta que la sellan con algunos pergaminos. Pero tu no tienes eso, ni siquiera cuando te estreche la mano.
Tsuki sonrió de costado por la adorable explicación de la niña, al parecer era muy inteligente y guardaba en su interior algo muy puro que se noto en el momento en que estrecharon sus manos. La rubia se pregunto como su abuelo no había notado eso en su pequeña nieta, y sobretodo por que pensaba que el poder en ella era maligno.
-Kagome, eso que dices es absurdo.- Insistió el viejo obstinado.- Esta chica posee un poder escondido, y se muy bien que no son los poderes de una sacerdotisa, sino mas bien los de un demonio o de una bruja.
-Higurashi... mi viejo amigo- Interrumpió Hayate sin paciencia, intentando sonar amigable para no dañar la amistad con aquel anciano parlanchin. -Tu sabiduría ha sido de gran ayuda amigo mio, sin embargo, creo que deberías dejar de decir eso, puesto a que nuestra querida Tsuki va a romper en llanto si nombras una vez mas el hecho de que sus poderes son malignos.
Tsuki lo miro extrañada. ¿Que rayos le sucedía a todos? parecía que la uncia que dijo algo acertado era la pequeña Kagome. O al menos era la que lo dijo con mas seguridad y por lo visto en aquel anciano Higurashi, sus palabras no eran de fiar.
-Creo que pasaremos la noche aquí y luego regresaremos a Yamanashi mañana por la mañana. Esto que me has dicho ha sido mas que devastador para ambos
-Lo siento Hayate- Dijo el abuelo poniendo las manos dentro de sus mangas. -No quise lastimar a tu aprendiz con mis palabras. Tal vez me equivoco y no se trate de poder maligno. Aunque eso seria algo extraño. El poder sobrenatural que no es maligno o de una sacerdotisa es algo imposible en humanos...- El hombre hizo una breve pausa para acotar algo en tono burlón. -A menos por supuesto que existiesen esto que llamamos yokais.
-Tanto la rubia como el monje se miraron. Tal vez el anciano no estaba tan errado en las ultimas palabras que había dicho. Tal vez todo se debía a que desde el momento en que nació su destino era caer en ese pozo. y tal vez, sus poderes realmente provenían de un yokai.
-Ahhhhhhh- El grito de agonía de Kuyatto mientras las llamas la envolvían acabando con ella envolvieron de ira a Setten mientras observaba a su contrincante de cabello rojo uno de los Shitoushin.
-¡Maldito seas!- Soltó Setten furioso antes de ser envuelto en llamas también y ser quemado vivo -¡Agh! ¡Amo Sesshomaru! ¿Por que?
El asesino de cabello rizado los vio sobre el hombro con una mueca burlona - No han dejado de nombrarlo... Tomare estas armas. Ellos ya no las necesitaran.- Agrego acercándose a los cuerpos de ambos monstruos para tomar el abanico que Kuyatto había dejado atrás. Sin embargo un látigo verde hizo que se alertara de la parecencia del albino que lentamente aparecía en escena. El pelirrojo salto esquivando el ataque de Sesshomaru y con un movimiento de su nueva arma destrozo el latigo venenoso como si se tratara de cristal.
-Que sorpresa tan inesperada- Exclamo al ver a Sesshomaru acercandose -Tu eres el "Amo Sesshomaru" del que tanto he oido... y ahora finalmente nos conocemos.
-Así es...- Refuto el albino observándolo con asco... -¿ te llamas a ti mismo como un "Dios"?
-Absolutamente- Agrego el Shioushin sonriente
-Ridículo...- Soltó el albino preparando solo sus garras cuando el otro comenzó a correr hacia el... solo bastaron algunos pasos y un golpe para que su enemigo desapareciera entre agonías en unas llamas. Derrotarlo había sido ridículamente sencillo. Sesshomaru se reincorporo sin mirar lo que había quedado del pelirrojo. -Mi padre... luchando contra sujetos tan débiles. Esto no tiene ningún sentido...
-¡Pues valla!- Chillo el Shitoushin emergiendo de las llamas que quedaban el el suelo. Se trataba solo de su rostro, ya que el albino había destruido su cuerpo, que había quedado disperso por todo el lugar. -Eres poderoso Sesshomaru... Pero nunca subestimes el poder de Un Dios...- El rostro flotante se abalanzo sobre Sesshomaru, aunque este lo aparto con un simple golpe. Sin embargo, eso solo había sido una distracción, ya que el albino fue atacado por la espalda por los múltiples trozos de fuego que yacían en aquel lugar.
El dolor era insoportable, mas de lo que se habría imaginado por parte de aquel imbécil.
-Ahora que tienes mi marca no podrás librarte de mi... Nunca...- La voz se hizo cada vez mas lejana y el shitoushin desapareció lentamente, mientras el albino se reponía de los cuatro golpes que había recibido, quedando marcado para siempre por uno de los hermanos de la isla Hourai...
¡Hola gente! Bueno aca les traigo otro capitulo de esta historia. Espero que les haya gustado y que me disculpen por tardarme un tanto. Ahora negociemos... ´Por cada comentario voy a tadar un dia menos(? nah mentira comenten si quieren (si comentan mucho mejor) y nos vemos en el proximo capitulo... ahi van a conocer a alguien imoportante...
nos vemos :D
