Ayame:- *ô* Amo este cap
Hiei :- u////u
Capítulo 14 Nuestra madre, su madre.
La sala había quedado en silencio ante la aparición de Ruri. La mujer era una korime recta y elegante. Sin decir nada se aproximó a las dos koorimes inconcientes ante la mirada del resto. Primero vio a Yukina y Hiei sintió una mirada de reojo por parte de ella. Aparto la vista sin decir nada.
Luego camino hasta donde estaba Hanna, sus ojos denotaban una profunda tristeza, vio a Jaku y se acercó a su hermana examinando la herida. Tras unos segundos de silencio se volteó a ver a Genkai.
- Me alegro llegar a tiempo. Un segundo menos sería desastroso para ambas- cerró los ojos unos instantes- Ellas ya están de acuerdo.
- ¿Ellas? – preguntó Yusuke rompiendo el silencio de los demás. – Eh disculpe señorita ¿Quiénes son ellas?
La korime miró al chico quien no pudo evitar ruborizarse.
- Las dos personas que vienen conmigo.
- ¿Pero de que….? – Antes de que Sora pudiera terminar de hablar dos sombras azuladas fueron apareciendo tras Ruri. Las sombras fueron tomando la forma de dos mujeres igual de hermosas, una de ellas era parecida a Yukina y la otra a Hanna.
Kurama abrió los ojos sorprendido. ¿Pero cómo? No era posible que estuvieran vivas ambas ¿Verdad?
- Son espíritus- le respondió Genkai antes de que él formulara la pregunta- Nos costó mucho lograr sacarlas pero no había otra opción.
- Madre- fue lo único que articuló Jaku en ese instante y sus ojos se llenaron de lágrimas recordando como cuando era apenas un niño jugó varias veces con esa mujer. Kisa se acercó al muchacho con una sonrisa dulce y lo abrazó.
- Y la otra persona es…- Yusuke lo supuso desde que la vio. Se giró a ver a Hiei, la mujer al verlo trato de acercarse pero él retrocedió. En ese instante el collar que tenía colgado brilla con intensidad al mismo tiempo que el de Yukina.
- Lo sabía- murmuró Kurama.
- Hiei, cuanto has crecido.
- No se de que habla- dijo el pelinegro evitando su mirada. – Yo no tengo ninguna madre.
Los demás suspiraron, era compresible que actuara de esa manera.
- ¿Enserio? – el espíritu de la korime se le acercó cada vez más.
- Chicos- los demás se giraron a ver a Ruri – Primero atenderemos a Hanna por ser la más grave ¿entendido? – sonrió con tanta dulzura que el resto incluyendo Sora se ruborizó y le hizo caso.
- ¿De qué están hablando? – preguntó Hiei y para su sorpresa. Jaku tomó a Hanna en brazos, y todos incluyendo a Ruri y Kisa se alejaron lo más posible de ellos.
- ¡Bastardos! ¡Los mataré!
Una risa hizo que se detuviera. Sus mejillas enrojecieron y volteó a ver a la mujer espíritu. Hina estaba al lado de Yukina a la cual acariciaba a pesar de no poder tocarla por completo al ser un fantasma.
- Ella también ha crecido. Ambos lo han hecho- sonrió con su rostro lleno de lágrimas de felicidad- Me alegro que se así.
Hiei no supo que decir, estaba demasiado confundido.
- ¿Tú me odias, cierto? Por permitir que te lanzaran al vacío.
Al demonio le tomó por sorpresa esa pregunta. ¿La odiaba? No, no era a ella a quien odiaba.
- No tuviste la culpa.
Hina lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente. No sacaba ninguna perla por ser un fantasma, o eso pensó el chico.
- En fin ¿Cuándo le dirás la verdad?
- ¿Quieres que le diga la verdad?
- Eso me haría feliz y a ella también. – se acercó al demonio quien no la rechazó esta vez. Lo abrazó revoloteando su cabello. Hiei sintió una calidez y pureza que jamás había sentido, el cariño de una madre- Deja de sufrir- le dijo- Yo no me arrepiento de que hayas nacido. Me alegra que haya alguien al lado de Yukina para protegerla.
Hiei no supo que decir, tan solo permaneció ahí callado.
- Es tiempo de curar a tu hermana- dijo Hina separándose de él. La korime se aproximó a Yukina y tocó la perla que traía en su cuello. Al instante algo misterioso ocurrió. Ambas empezaron a brillar con intensidad. Hiei no sabía que hacer, solo confiar en ella. Al otro lado se escuchó un alarido de dolor, se giró a ver que pasaba y vio que lo mismo ocurría con Hanna y Kisa sin embargo Kisa ya no estaba. Un mal presentimiento recorrió el cuerpo del chico y se giró a ver de nuevo a su madre y hermana.
- Yukina, despierta- dijo la madre a su hija. Aunque ya estaba desapareciendo. La joven korime abrió los ojos y al ver a su madre sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Mamá- trato de levantarse pero su madre negó con la cabeza.
- Descansa, ahora estás a salvo.
- ¿Mamá? ¿Por qué estás aquí? - preguntó la pequeña. Hina sonrió y toco su cabello.
- Para proteger a los que quiero- se giró a ver a Hiei y la korime joven también noto su presencia.
- Hiei san- se levantó con cuidado pero perdió el equilibrio. El demonio la sostuvo en sus brazos negándose a soltarla de nuevo, la quería y no le importaba nada más.
- Me alegro que ambos estén juntos- les dijo su madre con una sonrisa pura- Sean buenos hermanos.
- ¿Hermanos? – se quedó consternada Yukina. Hiei se quedó de piedra sin saber que decir, una jugada sorpresa pro parte de su madre. Hina sonrió victoriosa y antes de desaparecer dijo:- Los quiero.
Y desapareció dejando a ambos con lágrimas en los ojos. Yukina miró a Hiei y este apartó la mirada nervioso.
- ¿Es verdad?
- ¡Yukina, estás bien! – Yukina se vio forzada a separarse de su hermano por que un Yusuke alegre la abrazaba llena de alegría- ¡También Hanna se encuentra mejor!
- ¿Llegamos en un mal momento? – le preguntó Kurama, tan solo recibió una mirada fría por parte del demonio de fuego.
- Dile a ese idiota que si no suelta a mí…a Yukina en tres segundos, lo mato.
Yusuke soltó a la sorprendida korime quien no entendía nada de lo que pasaba. Era claro que la intención de Yusuke para intervenir era no más para divertirse. El demonio de fuego quiso asesinarlo pero se contuvo por la presencia de su hermana.
- ¿Qué sucedió con esa bruja?
- También se curó – le contestó el kizune- Solo que ella no ha despertado. Ahora está con Jaku y Sora.
- Boberías- susurró Hiei molesto. No le había agradado mucho la idea de que siguiera viva esa bruja.
- Y ¿De que hablaste con tu madre? – le preguntó Yusuke divertido. Hiei reaccionó como un gato asustado ante la mención de la mujer. Tanto el kizune como el detective sonrieron victoriosos por su gran hazaña.
- Ustedes ¿Planearon dejarnos solos desde el principio, verdad? – Les dijo con furia, una ola de calor rodeo al joven y empezó a perseguir a sus dos compañeros mientras Yukina los veía con una gran gota.
- Disculpa Hiei san - Hiei se volteó a verla automáticamente. Los otros muchachos suspiraron aliviados. - ¿Eres mi hermano?
Hiei se quedó de piedra sin saber que responder, los otros dos estaban tratando de aguantarse la risa.
- ¿Qué te parece si vamos a ver como están los otros Yusuke?
- ¡Buena idea Kurama!
Ambos se fueron corriendo muy alegres. Hiei deseó matarlos en ese momento pero tenía otro asunto que atender.
- ¿Por qué no me dijiste la verdad? – le preguntó Yukina con tristeza- ¿Me odias?
Hiei respondió al instante.
- Yo jamás podría odiarte.
- ¿Entonces por que no me decías la verdad?
Hiei se pone nervioso, ¿Por qué? Tenía miedo de que su propia hermana se molestara con él por ser diferente, y por todos los crímenes que ha causado.
- Yo- no es capaz de decir nada más. ¿Por qué no tiene el valor de hacerlo? Pensó en las palabras de su madre, ella le dijo que no estaba arrepentida de que él naciera. No lo odiaba.
- Yo soy tu hermano.
Lo dijo, después de mucho tiempo pudo formular esas palabras. Los ojos de Yukina se llenaron de lágrimas y lo abrazó ante la sorpresa del pelinegro quien respondió al abrazo avergonzado.
- Ahora entiendo por que me protegías tanto.
- ¿Qué no es el deber de los hermanos cuidarse? - ¿Qué tipo de frase era esa? Estaba avergonzándose cada vez más. Era demasiado para él.
En ese instante el lugar comenzó a temblar y las rocas empezaron a caer del techo. Hiei abrazó a Yukina con fuerza para protegerla.
Yukina:- Hiei san * abrazndo a su hermano*
Kurama y Yusuke:- ¡Misión cumplida!
Yusuke:- Bien Ayame, ahora lo que nos prometiste.
Ayame:- ¡Buen trabajo chicos! ¡Aqui tienen los boletos del cine! * les da un para cada uno*
Hiei:- Ustedes ¿Me vendieron por unos boletos? ¿Qué tipo de amigos son? * furioso*
Yukina:- Ayame chan ¿Tienes otros boletos?
Ayame:- Claro * se los da*
Yukina:- Ven, hermano, vamos al cine juntos * Hiei se tranquiliza y asiente avergonzado*
Yusuke:- ¡Estamos salvados!
Ayame:- Yo no diria lo mismo.
Sora:- ¡Yusuke, vamos al cine! * secuestra a Yuske*
Yusuke:- Pero yo iba a ir con Keiko* alarmado*
