Desperté con un calor sofocante y el peso de un cuerpo casi sobre mí. Rick. Estaba plácidamente dormido con gran parte de su cuerpo aplastándome. En realidad era una postura tierna y algo cómica, y me hubiera reído si no me costara hasta respirar. Estaba boca abajo, tenía su cabeza apoyada en mi pecho y su cuerpo descansaba sobre mi costado mientras me abrazaba fuertemente con uno de sus brazos. Sintiéndolo mucho comencé a despertarlo, llamándole, dejando caricias y hasta leves golpecitos, pero nada. No podía hacer mucho ya que no podía casi ni moverme, uno de mis brazos se encontraba bajo el escritor. Volví a intentar llamarle.

Rick. Venga, despierta, me estas aplastando. Rick... Repetía mientras intentaba moverle para despertarlo. Castle. Dijo alzando la voz, sonando más autoritaria, pero no conseguía nada. Era increíble el sueño tan profundo que tenía el escritor. Cuando ya se daba por vencida le miró y simplemente dijo.

Amor...

Los ojos celestes se abrieron con cierta dificultad y cuando consiguió mantenerlos abiertos la miraron con curiosidad y sorpresa. Ella se mordió el labio y se sonrojo un poco, pero recordó lo incómoda que se encontraba en ese momento y le habló.

Rick, venga, quita que me aplastas. Dijo intentando no sonar muy brusca y le despeinó con una mano más de lo que estaba. El escritor por su parte seguía mirando a su musa embobado pero comenzó a quitarse de encima suyo, aunque no se alejó mucho, ya que se tumbó de lado en el colchón lo más pegado a ella posible.

¿Te he hecho daño? Preguntó con la voz aún algo ronca de recién levantado.

No, tranquilo. Sólo no podía respirar. Dijo sonriendo para que él no se preocupara.

Lo siento, aunque la verdad es que estaba muy cómodo y no me importaría despertarme otra vez así. Dijo acariciando el abdomen de la detective por debajo del pijama.

Creo que no será la última vez. Bajó su cara hasta besar los labios de Rick. Buenos días. Dijo volviendo a besarle. Cuando el besó acabó tiempo después él la miró con adoración.

Buenos días, amor. Dijo viendo como volvía a sonrojarse, es adorable pensó. ¿Qué te apetece desayunar?

Mmmmmm. Pensó mientras veía al escritor levantarse de la cama y estirarse como un oso, haciendo que su camiseta se elevase ligeramente y que la detective mirara atenta la piel que iba quedando al descubierto, incluso inclinando la cabeza para tener mejor vista hasta que se cruzó con la mirada de Rick que la sonreía de forma orgullosa. Kate, en vez de achicarse, subió la apuesta mirándolo intensamente mientras se mordía el labio inferior, a lo que el escritor respondió acercándose peligrosamente al lado de la cama donde ella se encontraba y se inclinó para besarla. Cuando sus labios se rozaban la detective le dijo.

Fruta está bien. Y se escabulló rodando hacia el lado contrario de la cama. Cuando llegó a la puerta del baño se giró y le sacó la lengua antes de entrar a ducharse.

Rick resopló pasándose una mano por el pelo y se fue a preparar el desayuno.

Cuando Kate llegó a la cocina duchada y vestida vio a Rick cortando fruta y haciendo tostadas mientras hablaba con Alexis que, sentada en un taburete de la cocina iba comiéndose lo que su padre iba colocando en los bol, los cuales nunca se llenaban, ya que se vaciaban al mismo ritmo que se llenaban. Se acercó y después de dar los buenos días a la adolescente con un besó, que hizo que Rick sonriera ampliamente, robó otro trozo de fruta de uno de los cuencos, cosa que hizo reír a la pelirroja, pero no al escritor.

¿Tú también? Dijo fingiendo enfado. ¡Esperad a que termine!. Dijo haciendo un puchero. Yo cogí un trozo de fruta y se lo acerqué a la boca y el deshizo el puchero en una sonrisa abriendo la boca para recibir la comida, hasta que yo aparté mi mano de él y me comí la fruta mirándole con maldad mientras Alexis reía a carcajadas y Rick me miraba con odio. La pelirroja cogió los cuencos que ya estaban preparados y los fue llevando a la mesa, entonces me acerqué a él por la espalda rodeando la encimera y le abracé por la espalda como llevaba haciendo todas estas mañanas mientras él preparaba el desayuno.

Parece que has encontrado un nuevo ritual. Dijo acariciando las manos que le rodeaban la cintura con las suyas un momento y después continuaba cortando algo de fruta y preparando zumo.

Sí, creo que es mi postura favorita. Dijo acariciando el abdomen de Rick.

Bueno, no es que hayamos probados muchas. Dijo bajando el tono para que su hija no le escuchara.

¡Castle! Le regañó, pellizcándole bajo el ombligo y se separó de él, llevándose el zumo a la mesa.

No puedes enfadarte por eso, porque sabes que es cierto.

Castle terminó de colocar lo que faltaba para desayunar.

¿Qué es eso? Me preguntó enseguida. ¿Café?

Ayer te dije que te había comprado algo, espero que te guste. Dijo sirviéndole en un vaso una bebida. No es comprado, bueno he comprado los ingredientes, pero lo he preparado como a ti te gusta.

Kate miraba como llenaba el vaso y enseguida un olor característico inundó el comedor.

No lleva cafeína, así que lo puedes beber sin problema. Le dijo entregándole el vaso a la inspectora.

Rick... Dijo con una sonrisa tonta en la cara. No se podía creer el gesto tan bonito que había tenido el escritor. Muchas gracias. Le dijo recibiendo el vaso y percibiendo el olor a café más de cerca. Tomó un sorbo del vaso y cerró los ojos al notar el sabor a café. Está buenísimo Rick, muchas gracias. Dijo besando su mejilla, cuando oyó un casi imperceptible "siempre" que me ablandó el corazón e hizo que le besara lenta y largamente. Se separaron cuando el beso acabó y se miraron sonrientes.

¡Qué bonito es el amor! Gritó Martha. Buenos días chiquillos. Dijo bajando las escaleras ya arreglada para salir, acercándose a la mesa a saludar. ¿Qué tal has dormido querida? Dijo besando su mejilla y después haciendo lo mismo con hijo y nieta.

Muy bien Martha. Contestó pensando en la energía que tenía esa mujer siempre.

Ésta se sentó a desayunar con todos. Mientras charlaba a Kate se le pasó una idea por la mente y no supo si exponerla pero, como siempre Rick se adelantó y le preguntó en que pensaba.

Pensaba en que podríamos ir a comer fuera todos ya que es domingo.

Me parece estupendo. Dijo el escritor.

Tendréis que ir sin mi. Contestó la actriz. Ya tengo planes para el día, lo siento.

Que dice Lex, ¿te apuntas? Le preguntó su padre.

Claro. Dijo y se quedó pensativa. Aunque he quedado para estudiar esta tarde. Dijo mirando a Kate de reojo, la cual sonreía a sabiendas de los planes reales de la pelirroja.

Pero te da tiempo a comer con nosotros. Vente Alexis, por favor. Le dijo la detective.

Está bien. Dijo fingiendo pesar. Pero si vamos de picnic.

Hace muchos años que no voy de picnic, por mi bien. Sonrió la detective.

Después de desayunar Martha se despidió y los demás se organizaron para preparar la comida y prepararse ellos mismos.

Fueron paseando tranquilamente, Alexis y Kate adelantadas hablando en confidencia de la "tarde de estudio" que le esperaba a la adolescente y Rick tras ellas cargando con todo, aunque no se quejó, ya que la imagen que tenía frente a él valía eso y más.

Anduvieron por el parque hasta llegar al lugar donde solían ir el escritor con su hija, bajo un gran árbol que les proporcionaba una agradable sombra, ya que el sol calentaba. Colocaron toallas para poder tumbarse y sentarse sin mancharse y un gran mantel de cuadros rojos y Rick dispuso la comida sobre él.

De verdad Rick, sabía que eras un clásico, pero lo del mantel es pasarse. Dijo riendo la detective.

Las cosas o se hacen bien o no se hacen. Se defendió el escritor y se recostaron para poder saciar su hambre.

A Kate no le sorprendió sentirse tan confortada en compañía de el escritor y su hija, y se relajó, pudiendo robar algunos besos a éste. Al cabo de un tiempo, se sintieron hartos de comida, la cual en lugar de darles energía les provocó cierta somnolencia. A Kate no le pasaron desapercibidos los continuos bostezos de los dos Castle, por lo que cogió el libro que estaba leyendo, que siempre llevaba en el bolso y se apoyó en el árbol a leer.

Pronto se sintió rodeada, ya que el escritor se tumbó atravesado y apoyó su cabeza sobre sus piernas estiradas y se dedicó a mirarla desde abajo, recibiendo de vez en cuando alguna sonrisa cuando separaba sus ojos de la lectura y más de una caricia distraída con la mano que le quedaba libre sobre su pelo. No lo reconocería nunca (o al menos no todavía), pero le volvía loca el pelo sedoso de su novio.

Alexis contemplaba la escena, deseando poder ser parte de esa imagen tan azucarada cuando su mirada se cruzó con la de Kate, que la sonrió y le indicó que se acercara palmeando el trozo de toalla que se quedaba a su lado. Al verse invitada no pudo más que acomodarse junto a la detective, terminando apoyada sobre su costado sintiendo las caricias de esta sobre su pelo. Rick, al notar la ausencia de mimos por parte de su novia abrió los ojos y sonrió viendo que alguien estaba acaparando su fuente de caricias, pero al momento algo pasó por su cabeza.

Alexis, no te apoyes en Kate. Justo a ese lado tiene la herida.

La pelirroja abrió mucho los ojos y se levantó pensando en la incomodidad de Kate, pero esta por su parte la sujetó y la volvió a recostar.

No me hace daño Rick. Le contestó seria, para que viera que no le mentía. Si así fuera se lo diría.

¿Seguro? Preguntó aún preocupado.

Todo está bien. Sonrió. Túmbate.

Y así pasaron varias horas, en las que se relajaron y hablaron de tonterías, hasta que el escritor le hizo un gesto a Kate, que comprobó que la pelirroja se había dormido, por lo que hablaron en susurros durante un buen tiempo, hasta que la detective decidió despertar a la chica.

Alexis. Repitió varias veces, pensando en lo difícil que era despertar a esta familia. Despierta. Dijo dejando un beso es su pelo.

¿Te hago daño? Fue lo primero en oír, y no pudo más que sonreír.

No, no te preocupes. Pero te tienes que ir, ¿recuerdas?

Cierto. Dijo levantándose y cogiendo la mochila que se había llevado con libros. Me voy ya, cuanto antes mejor. Dijo algo nerviosa. Hasta luego. Besó la mejilla de su padre y la de Kate y se dispuso a irse.

Suerte con el estudio. Le gritó la detective, haciendo que Alexis se girara y ruborizada le hizo una mueca de nerviosismo. Te irá bien, lo sé. Y ambas sonrieron.

Cuando la chica se hubo ido Rick miró a Kate confuso.

¿Me contarás de que fue todo eso? Le preguntó viendo la sonrisa misteriosa de la castaña

No. Dijo riendo.

No sé si me gusta que tengáis secretitos vosotras dos. Dijo con el ceño fruncido sentándose junto a la detective.

Reconoce que te encanta, porque eso significa que nos llevamos bien. Dijo acercando su cara a la del escritor, que le sostuvo la mirada unos segundos y luego simplemente sonrió con gran felicidad al reconocer que era así.

Tú ganas. Dijo besando sus labios.

Yo siempre gano. Dijo colocándose sobre él continuando el beso.

Cuando separaron sus labios Rick apoyó la frente sobre la de Kate y le preguntó.

¿Tengo que preocuparme de que Alexis no me cuente sobre lo que sea que estuvierais hablando?

Para nada. Se que terminará hablando contigo. Dijo dejando un beso en su nariz, intentando que lo olvidara.

Bien. Contestó, y devoró sus labios mientras acomodaba sus manos en los costado de Kate, la cual no hizo otra cosa que dejarse llevar y responderle de la misma forma mientras enterraba sus dedos en su pelo.

Hasta aquí este capítulo, espero que os guste y si es así me lo hagáis saber