Capítulo 14: El milagro de Santa Laura.

Después de una semana Alphonse estuvo en condiciones de volver a casa a recuperarse para adquirir su miembro mecánico directamente fabricado por Winry. Tal y como era de esperarse, ella se emocionó en demasía al ver su precario estado de invalidez y comprendió la nula posibilidad que tenían de aclararlo todo, aunque eso no significaba que NUNCA lo harían, sólo que en estos momentos se postergaría, al menos Ed y ella ya estaban de acuerdo en que así iba a ser y por lo tanto ya no habría nada más que discutir, lo cual los tenía un poco más tranquilos.

Laura llegó a cuidar de él como enfermera las 24 horas del día, los 7 días de la semana por el tiempo que fuera necesario. Ella era una persona encantadora en todo el sentido de la palabra, tanto su personalidad como su aspecto lo eran. Su cabello era negro, largo y rizado; su piel era blanquísima; sus ojos eran grandes y vivos como de gato, color café con pestañas largas y tupidas; su nariz era respingada y en las mejillas, bajos sus ojos, habían unas cuantas pecas que parecían estar salpicadas sobre su carita; sus labios eran delgados y al sonreír formaban una perfecta línea con los extremos curvados; era tan alta y curvilínea como Win, pero un poco más delgada, lo que le otorgaba un inmaculado aspecto de elegancia e inmaterialidad, todo esto resaltado aún más por su impecable delantal blanco. Era tan amable como hermosa, educada, fina, delicada, sutil, femenina, cándida e inocente, su único defecto podría decirse que consistía en que a veces, por proteger a los demás, se descuidaba a sí misma.

En la casa, todas estas cualidades no pasaron desapercibidas por nadie. Alphonse, simplemente cuando ella estaba cerca dejaba de hacer lo que lo ocupaba, dígase comer, beber, hablar, cualquier acción, era como si para él el tiempo se detuviera en su presencia, más aún cuando ella lo curaba o lo atendía la observaba embelesado descaradamente y ella, consiente de esto, le dedicaba una tierna sonrisa y él como un niño se sonrojaba y volvía la vista. Eso no significaba que ya no amara a Winry con la efervescencia que había demostrado, era sólo que a esta chica daban deseos de mirarla, contemplarla y adorarla como si de una deidad se tratase.

Winry debía reconocer que se sentía una tanto aminorada a su lado, y bueno, quien en su lugar no lo estaría, la chica era casi como una diosa, ella sólo una simple mortal, aunque cabe recalcar que no eran problemas de autoestima, ella se sabía bella, y lo era, pero al lado de Laura cualquiera era fea y bruta. A veces Win se encontraba a sí misma comparándose y se reía de lo ridículo de la situación, ella aminoraba el dolor de las personas tan solo con su presencia y las curaba tal dulcemente que el enfermo se sentía aliviado en su agonía al sentir el contacto de esas suaves manos que parecían acariciar todo lo que tocaban. En cambio, ella vivía todo el día en medio de metales, tornillos herramientas, grasa, un asqueroso overol gris y guantes de cuero. Esta comparación la entretenía mucho, de ser diferente, estaría maldiciendo a la tal Laura, pero la chica era de estas personas exasperantes a las cuales es imposible odiar. Además mientras Edward no mostrara interés en ella, no habría inconvenientes.

Edward aceptaba todas las cualidades de la chica, pero tanta perfección siempre le resultaba sospechoso, es que para él era inaudito que al despertar una persona en la mañana amaneciera igual de peinada que el día anterior, o que cuando se cayera o cometiera algún error no maldijera. Al principio no le había caído bien y se mostró totalmente arisco a ella empalagado por su aspecto de Nefertiti, sin embargo, había logrado conquistarlo gradualmente, demostrándole que no era estúpida como él creía, porque según él, tanta belleza con un poco de inteligencia no eran compatibles. Además su presencia aturdía a su hermano, y él no dudaba que la chica lograba confundir sus sentimientos. Un punto más a favor para él.

Alphonse obviaba intencionalmente su conflicto interno; por un lado amaba a Winry tanto como para querer casarse con ella, y por el otro sentía una inexplicable atracción por la enfermera. Cada vez que se atrapaba a sí mismo preso de estas sensaciones se regañaba internamente culpándose, cuestionándose si acaso Winry era de verdad el amor de su vida, o si el destino le depararía estar con Laura, tan de improvisto como que perdió un brazo de un día para otro. El pobre disipaba estas dudas convencido de que Laura había llegado para quedarse con Ed y que él sería feliz el resto de su vida con la rubia, y no eran especulaciones, sino afirmaciones. No podía ser de otra forma...no? Su hermano mayor comprendía perfectamente sus intentos por lograr interesarlo en la morena y también su propia confusión.

-no crees que Laura amaneció muy bonita hoy?- como de costumbre Al lanzaba esas indirectas a su hermano. En esta ocasión al desayuno.

-ella siempre está así...-respondió Ed indiferente, no especificando si trataba de halagarla o de ofenderla.

-lo tomaré como un cumplido Ed...-dijo ella divertida.-Al, hoy se cumple el plazo que debías esperar para la implantación de tu automail.- informó un tanto seria. Los demás se miraron emocionados.

-¡eso es genial! Te mostraré ahora mismo los modelos que he diseñado especialmente para ti Al- exclamó Win con los ojos vidriosos.- te prometo que quedarás conforme, que será tan bueno o mejor que el de Ed, he mejorado mucho...-lo abrazó llorando.

-no lo dudo Win, el solo hecho que lo vayas a confeccionar tú para mi ya me hace feliz y satisfecho...-correspondió al abrazo. Edward sonrió levemente y desvió la vista con un deje de tristeza, acción que no pasó desapercibida a los ojos de Laura.

Más tarde, la rubia se encontraba enseñando y explicando el funcionamiento de cada uno de los modelos al castaño. Quien la escuchaba fascinado sin interrumpirla.

-¿cuál te parece más adecuado?

-ah?-preguntó como si no hubiera oído.

-que cual es el que eliges. Debes pensarlo bien y asimilar que se tratará de tu nuevo brazo, que lo llevarás siempre contigo Al...-le recalcó la rubia.

-no sé Win, todos son fabulosos...hermano, podrías ayudarme?- Edward entró a la habitación seguido de Laura, ya que habían estado charlando trivialidades en el balcón.

-a ver...-miró los dibujos.- este se asemeja mucho al que yo tenía y funcionaba perfectamente...qué opinas Win?- ella se sonrojó y asintió. También Laura se percató de ello.- yo creo que es el indicado, te lo digo yo hermano...

-entonces está decidido, lo quiero Win, por favor...-le pidió con una mirada suplicante y enamorada tomándole la mano, a lo que ella la movió casi como por reflejo.

-claro Al, traerá todo ahora mismo...-salió rápidamente denotando incomodidad.

Laura no era amiga de ninguno, pero podía percibir actitudes bastante extrañas por parte de los tres hacia cada uno. Alphonse le había contado que estaba enamorado de Winry y que quería casarse con ella, sin embargo, su voz demostró inseguridad. Edward siempre estaba cerca de la rubia y aprovechaba cada oportunidad para quedarse a solas con ella sin que a ella le incomodara, de hecho un día en que iba caminando por el pasillo, los vio en la cocina, a él abrazándola de la cintura por la espalda y ella riendo muy complacida, le pareció extraño y decidió no entrometerse a menos que la hicieran plenamente partícipe.

Hacia la noche, Winry seguía trabajando incesantemente en el brazo de Al. El sudor corría por su frente, había estado tomando medidas una y otra vez, luego ensamblando piezas con tornillos y tuercas, engrasando, lijando, esforzándose al máximo, todo en presencia y compañía de Al, quien la observaba en silencio, enternecido con su tesón.

-quédate quieto, sólo debo adherirlo, lo más probable es que te duela un poco al principio...-advirtió ella.

-está bien, confío en ti...

Todo ese día, Edward había estado acompañado de Laura conversando amenamente, más de lo que habían podido interactuar nunca. Ella le contó su vida, de sus orígenes, de sus padres, de los lugares donde vivió en su infancia y de cómo había resuelto convertirse en enfermera. Él dejó atrás sus prejuicios y se dejó encantar sin siquiera proponérselo por sus encantos.

La estabilidad que creían haber alcanzado esos días, se vio destruida en su totalidad por la escena que el ojidorado presenció en un simple viaje a cerciorarse que todo marchaba bien con el automail. Él confiaba en Winry y tenía la certeza de que ella no podría traicionarlo después de todo lo ocurrido entre ellos, sabía que ese beso que estaba contemplando no era intencional, que no habían sentimientos de su parte, que era robado, que su hermano la estaba forzando, que le insistía una vez más. Cierto? Aún así, sólo atinó a correr enfurecido a las afueras de la casa, dejando a una confundida Laura en la entrada con la pregunta de '¿qué ocurrió?' atrapada en la garganta, a una afligida Winry que intentó perseguirlo y a un decepcionado Alphonse que la detuvo, corroborando los febriles celos de su hermano.

Alphonse le había robado un beso cuando ella terminó de fijarle la extremidad al hombro. Fue tan fugaz, tan repentino, que ella no alcanzó a alejarse cuando ya Edward se volteaba y se marchaba corriendo. La chica se levantó en búsqueda de Acero sin reparar en Alphonse.

-déjalo Win, todavía no comprende...-dijo desilusionado tomándola del brazo.

-no! ¡Tú eres el que no entiende nada!, siempre complicas las cosas Al!!-se desahogó ella en su desesperación, zafándose del agarre.- todo iba bien y tuviste que hacer eso...

-Win, yo...-trató de disculparse, arrepentido y dolido por su reacción.

-terminamos por hoy, iré a dormir. Hasta mañana.- sentenció fría para retirarse de la sala en la cual habían pasado todo el día, ocupándola como taller. Subió al segundo piso rauda, sin preocuparse del ruido que emitieron sus pasos iracundos, luego se escuchó un fuerte portazo que hizo temblar las paredes.

-am...sucedió algo Al?...puedo ayudar?-inquirió tímidamente la enfermera adentrándose en el lugar, inquieta por el ruido.

-no lo creo Laura...lo mejor será que también duerma...-se levantó y subió pesado las escaleras, las mismas que la rubia había pasado corriendo. Llegaron a la habitación y ella cerró suavemente la puerta tras de sí, sin emitir siquiera el ruido de la perilla al cerrarse.

-te ayudaré con la ropa...-se acercó, se puso en cuclillas y comenzó a desabrochar los cordones de uno de los zapatos.-sabes?...tengo la impresión de que en esta casa todos se ocultan cosas entre sí y que fingir que nada ocurre los agobia y confunde...-agregó pensativa.

-eso crees? qué intuitiva...-comentó.

-no, sólo me gusta observar...-sonrió.

-Laura, puedo confiar en ti verdad...?- la miró a los ojos.

-claro...además de tu enfermera, me gustaría ser tu amiga.-le sonrió ampliamente y él sintió que se derretía.

-lo que sucede es que mi hermano está celoso de Winry y yo, no soporta la idea de vernos juntos y ella no quiere herir sus sentimientos estando conmigo.

-ya veo...-dijo para quedarse pensativa por un instante.-por qué salió corriendo afuera?-agregó.

-porque nos vio besándonos...-se sonrojó.

-mmm...-pensó en silencio- se besaron o tú la besaste a ella?-interrogó.

-yo la besé...-respondió sin dilucidar el punto de esa pregunta. Ella quitó ambos zapatos de sus pies, se levantó y comenzó a levantar la camiseta.

-y ella, levanta el brazo, correspondió?- él obedeció un tanto confundido mientras la morena quitó la prenda. (N/A: el brazo mecánico estaba fijado a él pero no funcionaba, permanecía como muerto entienden?)

-n-no, porque en ese instante ella vio a mi hermano y salió tras él...-explicó inocentemente sin haber logrado identificar lo que Laura le quería decir con esas preguntas 'poco relevantes'. La joven fue a la cajonera y volvió con un pijama doblado entre las manos. Desabrochó la parte superior y lo ayudó a ponérsela.

-y ella se enfadó contigo verdad? Mete el brazo en la manga por favor- el chico puso su nueva extremidad en la prenda pensativo.

-sí...-afirmó cabizbajo.

-ella...te ama a ti?- lanzó de frente al tiempo que abrochaba el primer botón, dejándolo helado, dudando de su respuesta. Ella alzó las cejas en busca de una, incitándolo a hablar.

-...claro que sí!- exclamó confundido- está insegura porque no quiere que mi hermano sufra, es todo...-él mismo corrió a Laura y trató de abrochar con su mano derecha el botón.

-Alphonse...-se acercó nuevamente volviendo a la camisa. Él miró hacia el lado. -deberías dejar de presionarla hasta que se sienta preparada para esto...evita las demostraciones de afecto, con todo lo que le has dicho ya es suficiente, además, parece que ella no ha demostrado de ninguna forma que siente lo mismo que tú...-acarició su mejilla con el dorso de su mano.-no me mires así, ¿cómo sabes que no has estado viendo lo que quieres ver y que es a ti a quien no quiere herir?- esta pregunta lo pasmó aún más y ella lo notó.-bueno, saldré para que te pongas el pantalón, llámame para abrochártelo si? Estaré afuera.- y sin más se marchó con una sonrisa un tanto culpable.

-qué?...-se preguntó a sí mismo en voz alta el moreno, ya estando solo.

Mientras esto ocurría, un rabioso e impotente chico estaba al pie del árbol con la cabeza escondida entre sus rodillas, abrazándolas con sus brazos como un niño pequeño. La situación era insoportable.

-"...se acabará todo, sea como, sea cueste lo que cueste así será..."- decidió al fin para posteriormente acostarse de espaldas sobre la hierba con los brazos y piernas extendidos, con los ojos clavados en el firmamento.-Winry...-susurró cerrándolos.

La rubia, por su lado, yacía tendida boca abajo sobre su cama con el rostro sucio de grasa oculto en las almohadas, perdida, enfadada, con deseos de correr por Ed, de aclararlo todo en ese mismo instante.

Pasaron alrededor de tres horas y ya todos dormían en sus respectivas alcobas, excepto, claro, el mayor de los Elric, quien aún permanecía junto al árbol.

Sigilosa la rubia se escabulló imperceptible a través de la casa con el objetivo de sorprender a su herido amante.

-Ed...-masculló llamándolo. Él atendió y se volteó en su encuentro sin emitir una palabra, aún dañado por lo ocurrido. Ella se agachó quedando a pocos centímetros de su rostro.- no te enfades por favor, él me tomó desprevenida...

-no estoy enfadado contigo, él es el problema...-ella tomó su rostro entre sus manos.-te vio alguien venir?-preguntó inspeccionando los alrededores con la vista.

-no, todos duermen. Creo que es tiempo de decirle, ya se ve bien y el automail estará funcionando mañana...

-mmm...sí.- afirmó. Tomó su cuello y la inclinó hacia sí para besarla efusivamente. Ella puso de su parte y se posicionó por completo sobre su cuerpo. Sus respiraciones comenzaron a acelerar su ritmo, sus bocas no se dieron tregua.

-para...-imploró a su pesar la agitada rubia.- Ed, para...debo volver adentro...-él la miró protestante.

-está bien...-cedió. Ella se incorporó torpemente, le dirigió una última mirada a su amante, cruzó el pasto del patio y de adentró en el hogar. Una silueta femenina también hizo lo mismo y volvió tan silenciosa a su alcoba como había llegado hasta el balcón, no sin antes musitar un compasivo 'pobre Al...'

Al parecer, cada vez que alguna situación tensa ocurría en la casa de los Rockbell, la noche se encargaba de borrarla de la memoria de sus habitantes, les renovaba el ánimo y francamente, ninguna persona se preguntaría si habían peleado.

Win se levantó alegre como era usual, Edward llegó a la casa con un aspecto fatal, tal y como ocurría cada vez que dormía en el patio, Alphonse se despertó con su ánimo condescendiente de siempre, y Laura con su hálito de bondad que la caracterizaba. Normales, al menos eso aparentaban. Los dos primeros disimulaban su nerviosismo, el tercero tenía la cabeza llena de dudas, absorto en las miles de preguntas que le había lanzado la morena el día anterior, y ella, no comprendía la facilidad de esa 'familia' para fingir que nada ocurría.

A pesar de sus esfuerzos, la atmósfera estaba densa. Ninguno hablaba más de lo necesario y evitaban mirarse a la cara.

-Alphonse, podrías decirle a Ed que el desayuno está listo?- pidió la rubia.

-claro.-subió las escaleras y golpeó la puerta del baño.- hermano, date prisa, el desayuno está servido.

-arggg, ya voy, ¿qué no puedo darme una ducha en paz?- gruñó como era habitual.

-solo te estoy avisando para que no reclames si no queda nada para ti...-advirtió divertido y bajó a sentarse a la mesa, ésta era rectangular. Uno de los dos lados más largos quedaba contra la ventana, por lo que las cuatro personas debían acomodarse en los tres lados restantes. Win y Al en cada una de las cabeceras y Laura compartiendo la arista más larga con Edward.

-ya llegué- dijo con su tono malhumorado el de cabello largo. Miró los puestos y se sentó en el único libre, junto a la morena.

-buenos días Ed- saludó ella.

-buenos días...

-dormiste bien?- preguntó con una risita que se propagó por los otros dos.

-como crees tú que se duerme a la intemperie...-respondió sarcástico. Todos rieron a coro.

-nadie te obligó Ed, además vas allá muy a menudo, seguro que no tienes un romance con algún insecto?- inquirió burlona la rubia, todos rieron.

-creo que hoy estoy de turno...-suspiró del que se reían.

-oye Al, tan pronto acabemos de desayunar terminaré con tu brazo y podrás utilizarlo completamente.

-que bien Win...-sonrió falsamente el castaño en su confusión mental.

-deberías estar feliz, ahora podrás disparar directamente sin necesidad de un arma normal...-acotó entusiasmado el mayor de los hermanos.

-lo estoy...-respondió desganado Al.

-pues no se nota- dijo serio el otro Elric.

-¡claro que estoy feliz de que la mujer que amo fabrique este automail para mí, lo que me tiene perturbado es lo infantil y celoso que es mi hermano mayor!- vociferó en colapso, levantándose de la silla.

-Al, cálmate...-masculló una nerviosa Laura.

-¡sí, cálmate! ¡¡Escucha la enfermera que también te quita el sueño al igual que Win!!-ahora ambos se gritaban.

-¡¡eres insoportable Edward, pareces un niño, ayer cuando saliste corriendo atormentado por tu celos enfermizos terminaste de caer del pedestal en que te tenía!! ¡yo pensé que te alegrarías, pero no, tú siempre quieres todo para ti!

-¡y tú siempre quieres ver lo que te conviene! Eres un tonto hermano, no te das cuenta de las cosas cuando están frente a tus ojos!

-ya basta Ed...-murmuró Win.-no de esta forma...-el aludido la miró y calmó su furia, sentándose en su puesto nuevamente.

-tú también Al, relájate, alterados no solucionarán nada...-apoyó la otra chica con voz suave.

-¡no! Tendrás que acostumbrarte a esto!- el castaño caminó hasta la rubia, la hizo levantarse y aprisionó sus labios en frente de los dos estupefactos espectadores. Él mientras la besaba observó satisfecho la mueca de dolor e ira de su hermano, ella intentó soltarse pero fue liberada cuando Alphonse vio atónito que el otro agarraba de la misma forma a la morena, besándola de una manera aún más salvaje, sujetando la estrecha cintura con un brazo y la nuca con el otro. Winry se heló, imposibilitada de reaccionar de modo diferente que llorar.

El ojidorado soltó la boca rosada de la morena con una sonrisa de autosuficiencia en la cara.

-intercambio equivalente hermano...-susurró pausadamente. La chica de zafó del agarre y corrió donde Winry a consolarla, ya que lloraba hincada en el piso con las manos en la cara.

-¡¡bastardo!!- gritó Alphonse y se abalanzó sobre él tan violento como nunca se había mostrado. Lo arrojó al suelo y se pusieron a pelear cuerpo a cuerpo, lanzando puñetazos y patadas al otro. Se había formado todo un circo.

-¡¡deténganse!!- imploró la enfermera, jalando a Edward del brazo para que dejara de golpear el rostro del menor en el suelo (Ed estaba con una pierna a cada lado de Al sentado). De improvisto Alphonse recuperó la conciencia y arrojó un certero puñetazo en plena boca al mayor.

-¡¡suficiente!!-gritó Win volviendo en sí y levantando junto con Laura a Ed, quien sangraba abundantemente. Al quedó apoyado en sus codos sobre el suelo con un hilo de sangre proveniente de la nariz y el rostro todo hinchado. Laura comenzó a mojarle el labio con el agua del lavaplatos al mayor. Win levantó a Alphonse del suelo e hizo lo mismo, interponiéndose entre los dos. Edward lanzó por encima otro golpe hacia su consanguíneo.

-¡basta! Par de estúpidos...-ordenó iracunda Winry yendo por unos cubitos de hielo.

-¡acéptalo de una vez, yo me quedaré con Winry! ¡yo la haré feliz, siempre quieres lo que no puedes tener!

-¡no creo que puedas hacerla feliz si piensas en Laura, cretino!

-¡¡paren de provocarse! ¡¡por favor!! Yo no tengo nada que ver en esto...-musitó apenada de ser un agravante de la situación.

-¡¡si siguen así me quedaré sola!! ¡¡no quisiera tener a un bueno para nada a mi lado!! ¡¡por mí pueden matarse a golpes, estoy agotada de ustedes!!- se quejó al tiempo que ponía un hielo la mano de cada uno para luego retirarse indignada por la puerta exterior de la vivienda.

-ven lo que originan?- dijo molesta Laura antes de salir en la misma dirección que la rubia, dejándolos solos, mirándose fulminantemente.

-Winry...-se sentó a su lado en el escalón de madera a la entrada de la casa. La chica lloraba amargamente.-lo siento, yo no quise...

-no importa Laura, yo lo sé, él te tomó desprevenida...estoy cansada de esto, siento que me rendiré pronto...

-tú...no es a Al a quien quieres verdad?- preguntó al fin lo que la había tenido inquieta todo ese tiempo. Acarició su espalda. Ella la miró a los ojos un tanto culpable, con eso le dio la respuesta. –lo sabía, es Ed...- afirmó con certeza la morena.

-sí...siempre lo ha sido- continuó llorando pero ahora en el pecho cálido de la morena, quien acariciaba su cabeza.- hace cuanto..?

- desde que llegué que me di cuenta. Los vi anoche al pie del árbol, yo...nunca quise entrometerme, discúlpame...

-no importa...-dijo un poco más aliviada.- me alegra que alguien lo sepa, es duro guardar un secreto así tanto tiempo...-confesó mientras secaba sus lágrimas con el dorso de sus manos.

-él te...

-sí, me ama mucho, nos amamos mucho...-respondió antes de que la otra preguntara.-discúlpalo por lo de hace un rato, lo hizo para molestar a Al, es muy impulsivo...

-no hay cuidado, comprendo. Winry, me gustaría saber toda la historia, si no te molesta, claro... Alphonse ya me contó desde su perspectiva.

-por supuesto, creo que tienes derecho a saber, además me inspiras mucha confianza. Pero vamos al pie del árbol, es una larga historia y ahí no nos molestarán...

-esto es tu culpa, tú y tus tontos celos. Eso, vete a tu habitación, la verdad duele no es así?- lo culpó Alphonse. Acero, en vez de seguir con la discusión decidió que lo mejor era rendirse, muy en contra de su orgullo, pero le importaba más la rubia, por ella había callado.

-ahora que lo sabes, debes ayudarnos...a ninguno de los dos nos da el valor, ya ves lo entusiasmado que está...-suspiró hondamente la rubia.

-lo haré, pero a mi no me corresponde decirle, eso es algo que deben hacer ustedes, unidos por su cariño, si han sido capaces de sobrevivir con esta mentira todo esto tiempo, creo que podrán enfrentar a un Alphonse herido...-le tomó la mano en señal de apoyo.-yo prepararé el terreno, pero el momento será en la noche, y no podrán vacilar.

-está bien, estoy de acuerdo. Muchas gracias Laura.- la abrazó.

-no hay problema. Quiero verlos juntos y felices, además, sé que esto contribuirá a la propia felicidad de Al en el futuro...

(N/A: Todo esto transcurrió a lo largo del día, como hasta las seis de la tarde aproximadamente)

-recuerdas lo que te dije ayer?- se sentó en la cama.

-qué de todo lo que dijiste Laura- se esforzaba por no sonar enfadado aunque lo seguía estando. Miró por la ventana sentado en la silla al frente de ésta.

-de lo último...-respondió pacientemente.

-no recuerdo...-mintió.

-claro que sí, de hecho te estuvo atormentando mucho, por eso estallaste al desayuno...-acertó. Se puso de pie a su lado. Él desvió la vista.- prepárate, en poco tiempo más sabrás qué quise decir con eso...

-no...-dijo él hundiendo la cabeza contra el vientre de la morena, rodeándola con sus brazos, negándose a que escucharía aquello que había comprendido al fin.

-hablé con Laura...- dijo la chica mientras seguía poniendo hielo en el labio de su golpeado amante. Ambos tendidos en el lecho de ella.

-y?- interrogó él.

-ya sabe todo...

-todo?- la apartó un poco pasmado.

-sí, no te preocupes, nos ayudará, ella es genial...

-cómo...?-inquirió preocupado.

-preparando el terreno para que nosotros hablemos con él de una buena vez, en este instante está con él en la alcoba.

Acero respiró profundamente, cerró los ojos entre aliviado y resignado. Recibió un corto y suave beso que apenas le rozó los labios.

-ahora podremos estar juntos sin remordimientos...-dijo ella con una sonrisa.

-por fin...-agregó para besarla de la misma forma.

-Alphonse...nosotros...-Win tragó saliva antes de proseguir y apretó la mano de Acero con la suya. El castaño con cara de resignación observaba el piso desde su silla, con Laura parada atrás de él reconfortando sus hombros con sus pequeñas manos.

-desde que te fuiste que estamos juntos...-soltó valientemente Edward. Al sólo lo miró sin expresión alguna.- sé que me pediste que la cuidara hasta que llegaras, que fui al primero que le contaste sobre lo que sentías por ella, por eso, te lo digo conciente de que vas a odiarme y de que ya no seré más tu hermano...

-lo ocultamos todo este tiempo porque ninguno de los dos quería destruir tus ilusiones...-el oyente apretó los puños (N/A: sí, ya funciona su automail.) ante las palabras de la rubia.

-entiende que te queremos demasiado para hacerte sufrir, que no fue fácil para nosotros, de eso se encargó nuestra conciencia, y créeme que lo hizo, personalmente me sentí como el peor de los traidores...

-lo eres, al menos tu conciencia no se equivoca...-articuló por primera vez Alphonse.

-yo traté de decirte todo esa noche, pero tú entendiste mal desde el comienzo...-una lágrima rodó desde un ojo del castaño.-escuchaste lo que querías escuchar...y yo no fui capaz de contradecirte, te veías tan feliz...-la rubia se agachó frente a él, buscando su mirada.

-tú nunca me negaste nada, jugaste con mis sentimientos...ustedes son iguales...-dijo decepcionado Al.

-ella siempre quiso decirte todo desde un comienzo pero yo no se lo permití por miedo, por miedo a que me odiaras como lo haces en este minuto, hermano.

-Alphonse, yo siempre he amado a Edward, y cuando te fuiste debo reconocer que me sentí feliz de estar esos meses sola con él...-Al se masajeó la frente con las manos, imaginando todo lo que pudieron haber hecho en su ausencia.

-te la cogiste...-sentenció mirando al mayor iracundo, enfrentándolo de pie, cara a cara.- mientras yo estaba allá trabajando como perro para los militares...-lo tomó del cuello de la camisa.

-sí! Una y otra vez...-respondió dolido y su hermano menor lo soltó bruscamente.- porque yo también la amo...

-Al, si me hubieras propuesto matrimonio no habría aceptado. No podría pasar el resto de mi vida haciéndote infeliz por querer a otro...

-con el tiempo llegarías a quererme...-dijo llorando con el rostro rojo e inflamado.

-ya te quiero Al, pero como a un hermano, nada más, como a mi más querido hermano.

-...parece, que una vez más me has ganado Ed, como en todo...-concluyó con una sonrisa triste. –fui un tonto. Tienen razón, vi lo que quise ver...- se plantó frente al mayor con una mirada decidida e intimidante.-cuídala, haz que no se arrepienta de su elección dándole toda la felicidad posible...-comenzó a subir la escalera.- les deseo lo mejor, en serio.- dijo dignamente, seguido por una silenciosa morena con delantal blanco.

Alphonse decidió que lo mejor sería marcharse a central con los militares, creyendo que el trabajo curaría cualquier herida de su corazón, aunque sin saberlo el destino le proporcionaría una cura proveniente de manos expertas. No volvió nunca más a Rizembool, permitiendo a Ed y Win ser plenamente felices, al menos esa era su intención, es decir, lo eran, pero no completamente. Con Al se habían ido grandes partes de sus corazones.

Un año después les llegó una carta de Lara diciendo que se había casado con Alphonse y que ahora vivían juntos en un departamento cerca de sus trabajos. Ellos también recibieron una carta de Win, diciendo que esperaba su primer hijo de Edward y que los invitaban a su casa. Por supuesto no fueron.

Uuuffff!! Nunca me había costado tanto escribir un capítulo!! Por Sasuke que fue duro!! XDXDXD

Me falta solo el epílogo y chaooo!!

Qué más quieren? Hay golpes, lágrimas, una enfermera sexi, sexo, violencia, este fic lo tiene todo! XDXDXD

Muchas gracias por leer esta historia, que fríamente es bastante mala, simple y básica, de verdad, muchas gracias a los fieles lectores que la siguieron capítulo a capítulo! Y a mis adoradas amigas que me dieron ideas e inspiración cuando no las tenía.

Voy a llorar!! TTTT

Nos vemos en el epílogo y no se olviden, que aunque sea el penúltimo capítulo, igual necesito reviews! Así que apreten Go! Ahí abajo, recuerden que si quieren que los ame tienen que hacerlo.

Chauuu!!

ñ.ñ