ADVERTENCIA: Los personajes de Candy Candy, son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic, sin fines de lucro.

Historia ficticia. Todos los personajes nuevos, son exclusiva invención de esta autora.

Notas de la autora: Miércoles, capítulo nuevo, recién salido del horno. Espero les guste.

Capítulo XIII

Festival de Mayo

-¡Ahí!...¡ahí!- el pequeño apuntaba directo hacia Ivo, que al ver a la serpiente en posición de ataque, se había quedado como de piedra, no podía moverse y el reptil, al verse amenazado entre tanta gente gritando atacó al francés, pero no alcanzó a llegar a él cuando una sombrilla amarilla atajó el ataque de la víbora, haciendo que esta enterara los colmillos en el accesorio y no en Ivo. El experto aprovechó el momento y pudo cazar al reptil devolviéndolo a su recipiente, asegurándose de cerrarlo más que bien

-Señorita, la felicito, fue usted muy valiente- dijo el experto a Fabienne, quien había salvado a Ivo de una muerte segura

-Solo fueron reflejos- dijo la chica casi con dificultad, ya que ella al ver a Ivo en peligro no lo pensó dos veces e interceptó a la serpiente con su sombrilla, pero luego al ver lo que había hecho, se desvaneció en los brazos de Archie que estaba a unos pasos de ella y la pudo afirmar para que no llegara al suelo, Candy que también estaba asustada por lo ocurrido solo atinó a prestarse auxilio a Fabienne echándole aire con su abanico hasta que volvió en sí

-De todas maneras, valentía fue lo que todos vimos, si no fuera por usted, su amigo estaría muerto- al escuchar esas palabras Ivo recién se dio cuenta de lo que su amiga había hecho por él y el peligro al que ella se había enfrentado

-Gracias Fabienne- dijo Ivo, y en un arrebato abrazó a la chica, sintiendo ternura y algo muy parecido a un golpe de corriente en todo su cuerpo, asociándolo al momento vivido

-De nada, creo que lo volvería a hacer si fuese necesario- dijo la chica con todo el sentimiento que esas palabras guardaban, aprovechando al máximo los segundos que duró el abrazo

Una vez todos afuera de la carpa donde se había dado el espectáculo, conversaron acerca del incidente, prometiéndose las chicas, no acercarse jamás a uno de esos reptiles en su vida.

Fabienne no escuchaba más que a su corazón, hablándole muy suavemente al oído acerca del francés que la había cautivado desde que lo conoció, del espontáneo abrazo de agradecimiento que recibió de su parte y de todas las sensaciones que disfrutó mientras el momento duró, llenó su corazón de niña del aroma del joven y de los latidos de su corazón, ella no podía saber que en el muchacho hubo un estremecimiento que el adjudicó al susto, pero sí sabía que Ivo era su alma gemela y estaba dispuesta a esperar que él… la viera.

Luego de salir del zoológico, se dirigieron a un salón de té, recomendado por Terry, para terminar el mejor quinto domingo del que todos habían disfrutado, nunca olvidarían la experiencia con la serpiente venenosa, pero sería un recuerdo de todos ellos que podrían en un futuro compartir con sus hijos, y ¿por qué no?, sus nietos.

Todos los chicos aceptaron a Neal en el grupo. Si bien es cierto, la única que no sabía las intenciones de Neal era Patricia, nadie iba a echar a perder el cortejo del joven hacia su tímida amiga, pero debemos reconocer que lo estaba haciendo bien, lento, pero seguro. A Terry como que le costó un poquito más aceptar a Neal en el grupo, pero si sacamos cuentas, no soportaba a nadie que le quitara tiempo precioso con su pecosa. Todo por la paz.

Archie y Lorna ya eran novios, pero no oficiales en el colegio, el joven pretendiente quería solicitar la autorización al padre de la escocesa y así poder comenzar un noviazgo con la chica, pero para eso necesitaba la presencia de sus padres, o al tío abuelo, o en último caso a la tía abuela

-Apenas pueda hablaré con la tía abuela, para solicitarle visite a tus padres y así poder oficializar nuestro noviazgo- decía un muy meloso Archie a Lorna

-Yo creo… que… que vas a tener que ir tú también- dijo Lorna en medio de un abrazo y unos muy deseados besos que Archie repartía en el rostro, ojos, nariz, boca o lo que encontrara de Lorna

-¿Por qué?- logró decir sin soltarla ni un poquito

-Mi padre no aceptará intermediarios, él querrá oír de tu propia boca la petición… él esperará conocerte Archie- dijo Lorna separándose un poco de su compañero

-¿Entonces, qué haremos?

-Esperar las vacaciones de verano- dijo la chica- tú y yo veranearemos en el mismo lugar… Escocia

-Pero es mucho el tiempo que debemos esperar, y sin su consentimiento y el de mi familia, las monjas no nos dejan acercarnos como a Terry y Candy- dijo casi haciendo berrinche

-Pero igual hemos sabido encontrar momentos para estar juntos…- dijo la escocesa con un sugerente movimiento de cejas

-Sí pero no es lo mismo- dijo Archie otra vez al ataque del cuello de Lorna

-Pero es más emocionante… ¿no te parece?

-Creo que en eso tienes razón- habló Archie con una sonrisa pícara en sus labios

Si bien es cierto que no podían dar rienda suelta a sus encuentros, Terry y Candy, Stear y Cinnia les ayudaban en lo que podían, ya que Archie y Lorna siempre tenían que encontrarse fuera del alcance de la visión de las religiosas, entonces su hermano y su prima le hacían de tapadera cuando se podía.

Stear y Cinnia, habían corrido con la suerte de que el domingo anterior al de la visita al zoológico, la italiana recibió la visita de sus padres y con un permiso especial por venir desde Italia, las monjas dejaron salir a la chica, y estando la tía abuela en Londres mientras los chicos estuvieran en clases, Stear, programó una visita a la casa Andrew, y solicitó la ayuda de la tía para los efectos de comenzar un noviazgo con autorización de ambas familias, George se encargó de sacar extraordinariamente ese domingo a Stear del colegio, dirigiéndose así a un almuerzo preparado para recibir a los padres de la italiana, resultando, que la tía conocía muy bien al padre de Cinnia, don Federico Raimondo Tabone, desde que era pequeño, ya que en algún momento el esposo de Elroy Andrew, se había interesado en la crianza de caballos criollos como los que se encontraban en posesión de la familia Tabone, visitando las tierras pertenecientes a la familia de Cinnia en Italia, en ese tiempo el negocio lo llevaba su abuelo Paolo Tabone y eso facilitó en gran manera el trámite.

Fuera de los muros del colegio, una anciana recibía correspondencia de personas por ella casi olvidadas.

Mi muy estimada Elroy

Sé que esta carta ha llegado a sus manos con muchos años de tardanza.

Deseo pedir a usted una reunión en la que estará también presente mi esposa y deseo que Williams A. Andrew, también sea invitado. El ya es un muchachito mayor y el tema que debo conversar con ustedes les compete tanto como a mí.

Espero su respuesta a la dirección que menciono más abajo. Como verá, nos estamos quedando en Londres.

Espero tener noticias suyas muy pronto.

Atentamente XXXX XXXXX

Londres, abril de 1912

-¿Qué será lo que quiere?- dijo Elroy a su sobrino Williams que estaba junto a ella. Recordemos que mientras los chicos están de internos, Albert vive con la tía en su casa en Londres.

-No lo sé tía, ni siquiera se me ocurre- fue la respuesta de Albert

-¿Qué opinas? ¿Debemos ir y reunirnos con ellos?

-Tía, no perdemos nada con aceptar esa entrevista- fue el consejo de Albert

-Bien. Confío en que no se trate de nada grave

-Le diré a George que les haga llegar nuestra respuesta- fue lo último que se habló del tema.

El día en que se celebra el Festival de Mayo, llegó. Todo el colegio se vistió de fiesta, los muchachos usaron toda su imaginación para encontrar el mejor disfraz, todo estaba permitido por las religiosas, excepto aquellos disfraces que pudieran ir en contra de la moral y las buenas costumbres, ejemplo, ninguna corista de Molan Rouge.

Lo que hacía más especial el festejo de este año era que se había agregado una máscara al juego de los disfraces, y debían llevar puesto un antifaz durante todo el día para no ser reconocidos por sus compañeros, antifaz que solo se sacarían después de las 00:00 horas, con todo y beso de su pareja de baile al momento de dar la medianoche, luego acabarían la festividad alrededor de una gran fogata.

La mañana comenzó con el desfile de las flores, donde las doncellas participantes en el carromato diseñado para la ocasión, eran todas las nacidas en el mes de mayo, por ende, Candy y Fabienne ocupaban elegantemente su puesto en el carro junto a sus escoltas. El desfile iba guiado por una banda de jóvenes músicos vestidos de rojo. El gran carromato estaba lleno de chicas en él, lleno de flores y un gran arreglo floral central en forma de corazón, y los jovencitos que hacían de escolta caminaban a un lado del carro, justo al lado de la chica con la que desfilaban. A la altura donde se posicionaba Candy, Terry su escolta, jamás dejó de mirarla y admirarla

-Te ves realmente hermosa Candy- dijo Terry cuando vio a su pecosa novia vestida de hada, enfundada en vaporosa organza verde, que hacía juego con sus ojos, pero lo que tenía fascinado al muchacho, era el cabello de la rubia, todo suelto y lleno de flores estratégicamente colocadas para dar el efecto de la primavera. A Fabienne también le llegaron halagos de parte de Ivo, su vestimenta a diferencia de Candy, era azul.

El desfile es festejado en medio de una gran muchedumbre que se componía de los alumnos, las religiosas ataviadas con sus hábitos negros y los invitados que habían llegado temprano para acompañar a sus discípulos, hijos, nietos, amigos, familia como la de Candy, sus primos y amigas disfrutaban a más no poder de la festividad, y se sentían representados en el carro por la preciosa rubia y Fabienne…

-Ella no merece estar ahí- decía Elisa a una muy envidiosa morena que la estaba acompañando- ni siquiera sabemos en que mes nació

-Se lo debemos a Anthony y su muy mala idea de regalarle una flor y poner justo ese día como el de su cumpleaños- la mal sana envidia de Annie ni siquiera la dejaba pensar coherentemente, la chica no podía creer la suerte de Candy, ya que a ella sus padres fijaron su fecha de nacimiento el día en que fueron encontradas en medio de la nieve

-¡Pero qué suerte!- reclamaba Elisa- y yo aquí enferma… pero no me quedaré encerrada amargándome con no poder disfrutar del festival, no pienso perder el día completo… ya tengo mi disfraz y no lo voy a desperdiciar

-¿De qué te disfrazarás Elisa?

-Ya verás Annie… ya verás- dijo Elisa muy misteriosa

Las chicas arriba del carro, vestían todas iguales, solo cambiaba el color del atuendo, unas vestían de rosa, otras de rojo, más allá alguna de amarillo o verde como el que lucía Candy, todas con sus cabellos sueltos y adornados con flores de la estación

El desfile duró alrededor de media hora, luego Candy y Fabienne fueron a cambiarse de ropas, dejando a un lado la vestimenta de hada por un disfraz elegido de días. Candy vestía de Julieta con todo y peluca, sin olvidar su antifaz, era un regalo de su hermano Albert, a quien había invitado a la festividad junto a la tía abuela, que aún permanecía en Londres. Candy sabía que la tía conocía a Albert, pero Elroy no debía enterarse de que ella estaba al tanto de quien era en realidad. De todas maneras fue presentado como Albert W.A, amigo de los Grandchester.

Terry había invitado a su padre y hermanos, los tres se presentaron después del almuerzo pero solo los chicos llevaban disfraces, el mayor de los Grandchester se había ataviado con un traje de caballero del siglo XV.

Para sorpresa de Archie, también se presentaron los padres de Lorna, y digo sorpresa, ya que la chica no le había contado nada y ver al Laird Russo entre tanta gente y poder diferenciarlo gracias a su porte y estado físico, intimidó al refinado muchacho. Archie se estaba preparando psicológicamente para hablar con el padre de su chica en vacaciones, ya que Lorna a grandes rasgos había descrito las características físicas y emocionales de su progenitor, haciendo que el joven pretendiente se pusiera nervioso aún sin conocerlo, y ahora encontrárselo a boca de jarro, no era lo más ideal para él

-Tómalo con calma Archie- decía Lorna- podremos presentar a mis padres con tu tía y ver la manera de conversar con ellos al respecto- decía ella toda práctica y libre de nervios

-Pero tu padre… ¿no has visto como me miró cuando me lo presentaste?

-¡Te miró como hubiese mirado a cualquiera Archie!- exclamó la chica ya casi sin paciencia, ella era muy valiente para afrontar cualquier cosa y le molestaba mucho la actitud algo cobarde del que pretendía ser su novio

-Está bien- aceptó Archie su derrota frente a la mujer que tenía en frente- creeré a tus palabras y apenas tengamos oportunidad presentaremos a tu padre con mi tía abuela

En eso estaban cuando llegaron los hermanos de Cinnia directo desde Italia y disfrazados para poder disfrutar de la fiesta junto a su hermana y de paso conocer al flamante novio del que sus padres también hablaron cuando llegaron a su hogar. Stear estaba disfrazado como científico, no un científico loco como se disfrazan en nuestros días, sino como un científico normal para esos años, pero la que sacaría premio al saber de lo que se disfrazaría Stear, fue Cinnia, quien se disfrazó como una mujer Frankestaine, llevando un ceñido vestido negro y una alta peluca haciendo juego con su maquillaje y antifaz.

Ivo también recibió la visita de sus padres, que venían por primera vez en meses, el chico estaba feliz, no se esperaba tamaña sorpresa.

Fabienne y Annie, no recibieron visitas.

La abuela Martha, fiel a su única nieta, se presento por la tarde para acompañar a Patricia, conociendo a un muchacho que no se despegaba del lado de la chica, en ese mismo momento la anciana pudo reconocer el interés existente en Neal por su muy amada nieta Patricia.

Neal estaba disfrazado de Robin Hood, haciendo combinación con el disfraz de Patricia que era estilo cortesana del Medioevo. Él había sabido sonsacar a la chica, que tipo de disfraz llevaría y se le ocurrió Robin y Meriann.

En otro lugar del establecimiento, la hermana Grey, yendo por un pasillo del colegio junto a otras dos monjas…

-Todo está saliendo muy bien ¿verdad hermana Grey?- preguntó una de las religiosas contagiada con la festividad

-Hay que seguir la tradición, pero a mí no me hace ninguna gracia- fue la seca respuesta de la rectora cuando en su camino se encontró con Terry y Candy quien ya estaba usando su disfraz de Julieta junto a su galante caballero del siglo XV

-Buen día hermana Grey- saludaron los chicos

-Buen día muchachos

-Muchas gracias por patrocinar tan lindo festival hermana Grey- dijo Candy

-Es tradición Candy, nada más que eso- dijo y siguió su camino dejando a la pareja

-¿Por qué será tan amargada?- decía Candy a Terry en un susurro que solo él oyó

-No lo sé… desde que la conozco, siempre ha sido igual, quizás sus actitudes tan parcas, son la manera de mantener el respeto

-Es una pena, pudiendo disfrutar de las cosas bellas…

-Ella se lo pierde- dijo Terry levantando los hombros, él sabía perfectamente bien lo que era perderse el festival por no tener ni un solo motivo para asistir

Los chicos, luego de encontrarse con la hermana Grey, se dirigieron hacia la colina, corrían y reían como dos pequeños niños, llenos de felicidad

-¡Qué hermoso día!- exclamó Terry al llegar a su lugar favorito y sentándose en el suelo junto a Candy dijo- un día como hoy es que fui de picnic

-¿Qué?- preguntó la pecosa para estar segura de lo que escuchaba, Terry no acostumbraba a hablar de su vida

-Tení años…- continuó Terry como perdido en sus recuerdos, no veía a nada directamente, solo mantenía su vista fija en el horizonte lejano- no recuerdo bien, pero fue el único día en que disfruté con un cielo tan hermoso- en su recuerdo él se veía en brazos de su padre, lleno de felicidad jugando con él- las caras sonrientes de mis padres y los buenos momentos a veces vuelven a mi mente- decía el chico envuelto en melancolía recordando a su madre, tan joven y hermosa

-Estoy segura, que tú madre era tierna y cariñosa- le decía la chica disfrutando de lo que Terry le contaba- y es un muy hermoso recuerdo

-¡Pero es uno solo!- se quejó el joven- mi padre y mi madre juntos

-Algún día te bastará… yo en cambio no tengo ninguno…- después de un momento, Candy pidió- Vayamos alguna vez de picnic ¿quieres?- le sugirió toda melosa a su caballero del siglo XV

Terry al escuchar las palabras de su pecosa, sintió como que apretaban su corazón… es verdad- se decía- ella siempre tan feliz y contentándose con tan poco y yo que lo he tenido todo…

-¡Candy!- la llamó el muchacho sin responder a la sugerencia de la pecosa ya que una hermosa melodía lo distrajo y poniéndose de pie- ¿escuchas la música? Linda ¿verdad?.. Princesa Julieta, ¿puedo tener el honor de este baile?- la muchacha al escuchar a su caballero inglés solicitarle un baile sonrió con el corazón y colocándose en posición comenzaron a bailar, ahí mismo en la colina

-Recuerdos felices- se decía la pecosa al recordar que esa misma melodía, la había bailado con Anthony alguna vez en el pasado- pero ahora es Terry quien está conmigo, quien llena mis días y mis momentos más sombríos…- Candy suspiraba en medio del baile y los sentimientos que en ese momento la envolvían

-¿Te pasa algo Candy?- Terry quiso saber

-¡Eh!... bueno… la primera vez que escuché esta música fue en un baile en la casa Andrew

-Debo suponer que bailabas con Anthony- dijo con algo de amargura, que no dejó pasara de ahí

-La verdad sí, bailaba con Anthony, luego con Stear, después con Archie, y volví a bailar con los tres más de una vez… y así- dijo la pecosa, haciendo reír al muchacho

-Sabes pecosa- dijo esperando la atención de ella en medio del baile- ahora ya no me siento tan celoso de Anthony… pero te quiero pedir que nunca me vayas a comparar con él

-Nunca Terry, nunca podría compararlos

Luego del hermoso momento vivido en la colina, Terry y Candy regresaron al salón donde se daría el baile, para encontrarse con sus amigos

-Stear… Archie- saludó la pecosa a sus primos y amigas

-Pfiuuu- silbaron los chicos que no habían visto a Candy con el disfraz de Julieta

-Te sienta muy bien ese disfraz, Candy- Stear tan encantador

-Gracias…- dijo, y cambiando el tema exclamó- ¡esto es muy divertido!

-Siiii…- respondió Stear mirando hacia la gente- ¡cuántos invitados hay en esta fiesta!

-Sí, yo invité a la tía abuela- dijo Candy, obviando que también había invitado al tío abuelo

-¿Elisa no vendrá a al festejo?- preguntó Stear a Neal a la hora del almuerzo al ver que la chica no estaba por ninguna parte

-Ayer estaba algo enferma del estómago, estuvo en enfermería durante la tarde, supongo que no amaneció mejor- fue la respuesta de Neal, y todos se quedaron muy tranquilos al saber que la chica no estaría molestando en ese día tan particular para todos los chicos

-Muy buena tarde- dijo una voz al lado de Terry, era un joven mayor que ellos por unos seis años, disfrazado de mosquetero, Candy y Terry no lo reconocieron de inmediato pero…

-¡Albert!- exclamaron al unísono al percatarse de quien se trataba.

-Me costó reconocerte sin tu abundante barba- dijo Terry al momento de levantarse de la mesa para saludar a su amigo

-Es cierto, lo mismo me sucedió a mí- dijo Candy al igual que Terry

-Chicos- habló Terry a los reunidos en el lugar- ya todos conocen a mi amigo Albert

-Buena tarde Albert- saludaron los chicos, a excepción de Fabienne y Neal, que nunca le habían visto

-Mira Albert- dijo Candy- ellos son Fabienne, que es nueva en el colegio y Neal que también es mi primo- dijo la pecosa

-Mucho gusto Albert- saludó Neal recibiendo un sincero apretón de mano de parte del rubio

-Siéntate amigo, comparte con nosotros un momento- invitaba Terry- ya estamos terminando y pensábamos ir a disfrutar un poco de este festival

-Gracias- dijo Albert, aceptando la invitación.

El almuerzo pasó entre chistes y coqueteos. Compartieron cerca de media hora más, cuando Albert fijó su mirada en una chica que iba disfrazada de gitana…

-¿La conoces?- fue la pregunta que muy privadamente el rubio le hizo a Terry

-No, creo que nunca la había visto, quizás es una invitada- fue la respuesta del castaño

-Creo que tengo que conocerla- se dijo el rubio sin comentar con nadie más sobre la chica, ya encontraría el momento para acercarse y conversar con ella, si es que aún permanecía sola. La muchacha en la que había puesto sus ojos el rubio, iba disfrazada de gitana, al estilo "El jorobado de Notre Dame", llevaba un amplio faldón lila con un pañuelo color morado alrededor de la cintura, y de él colgaban unos adornos en amarillo, una blusa blanca y sobre ella un corsé a rayas celestes y amarillas, el cabello suelto y alborotado, sostenido solo por un cintillo rosado oscuro, grandes aros de argolla, pulseras en ambos antebrazos y pie, con todo y pandereta… Albert no podía quitarle los ojos de encima.

Terminado el almuerzo, todos juntos fueron a disfrutar de los juegos al aire libre que el colegio aceptó de parte de los padres más entusiastas. Durante la tarde se hicieron presentes la tía abuela, el padre de Terry y sus hermanos que habían llegado con muchos deseos de pasarla bien y como a ellos la encantadora novia de su hermano les había robado el corazón igual que a su padre, disfrutaron de la tarde como hace mucho no lo hacían.

Gracias a la influencia de Candy, pensaba el Duque, Terry y su padre se estaban llevando mucho mejor, y que decir de sus hermanos, mientras no estuvieran cerca de la nefasta presencia de la duquesa, los chicos podían ser ellos mismos, y como hermanos que eran, había un cariño entre ellos, que la mujer del duque nunca había querido que existiera, haciendo hasta lo imposible por poner a sus hijos en contra del "bastardo" como lo llamaba ella

-Tengo que contarte algo hijo- dijo el Duque entre feliz y molesto a la vez a su hijo mayor

-¿De qué se trata padre?- dijo en medio de una pequeña caminata para apartarse de los ojos y oídos curiosos

-Hace unos meses, mi relación con tu madrastra no es de las mejores… hemos tenido algunos problemas de convivencia y Claudina se ha estado comportando a momentos muy cambiante…

-¡Espere padre!- pidió el chico- yo no necesito saber esas cosas

-Te entiendo, pero debes escucharme- dijo, y tomando aire dijo- ayer en la mañana estaba pensando en pedir el divorcio, ya que no puedo seguir engañándome a mí mismo, pensando en que algún día todo se volcará en algo mejor, ya había tomado el teléfono para llamar a mi abogado y consultar con él, cuando ella entró al despacho

-Richard- dijo después del portazo que la anunciaba

-Aquí estoy- dijo el duque con voz cansina dejando el teléfono en su lugar

-Tengo que darte una noticia, espero te guste- comenzó la duquesa

-Por favor Claudina, sin rodeos, ve al grano

-Bien… estoy embarazada- soltó mirando fijamente a su esposo y al duque se le vino el mundo encima, no sabía que decir, él que estaba pensando seriamente en divorciarse de la duquesa ya que sus hijos estaban grandes y entenderían su decisión, ahora esta noticia dejaba todo a medio camino, ya que él no dejaría a un hijo suyo aún antes de nacer

-Y… ¿para cuándo sería la llegada de este bebé, Claudina?- pudo decir el duque sin que la mujer se diera cuenta de todas las emociones y sentimientos encontrados de su esposo

-El doctor dice que a mediados de diciembre, si es que todo sale bien- fue lo único que respondió

-Nada va a salir mal Claudina, ya has tenido dos embarazos y salieron bien, son muchachos sanos y tú también

-Lo sé, pero los años no pasan en vano Richard- dijo la duquesa

-No pensemos en lo peor, solo dedícate a cuidar de ti y del bebé que llegará a nosotros cerca de navidad

Cuando el duque finalizó su relato dijo

-Y así es como me entero de que voy a ser padre por cuarta vez

-No sé que decirle padre. La llegada de un bebé siempre debería llenarnos de alegría, pero en su caso, lo está amarrando a una mujer a la que usted no ama- dijo el muchacho, demostrando su nobleza- cuente conmigo para lo que necesite padre

-Gracias Terius- dijo el hombre visiblemente emocionado

-¿Qué dicen mis hermanos?

-En pocas palabras entendieron lo mismo que tú de esta noticia, que me ata de manos cuando yo quería solucionar mi vida sin Claudina en ella

-Los chicos lo aman padre, ellos no son ciegos y han visto el trato que su madre le ha dado a usted todos estos años- Terry hablaba entendiendo a su padre

-También entienden por lo que has tenido que pasar tú… nunca debí internarte hijo…

-No diga eso padre, aquí estoy más que feliz

-Candy…- dijo su padre

-Sí…Candy

-Debes cuidarla hijo, chicas como ella no están en todas partes- aconsejó el duque

-Lo sé, espero no desilusionarla… - dijo

-No lo creo, has madurado mucho estos meses desde que la conociste, eso te ayudará a cuidar tú relación con ella

-Gracias por aceptarla padre, a pesar de su…

-Nada hijo. El verte feliz compensa todo aquello que en ella pueda faltar, y no hay nada más importante para mí hoy, que la felicidad de mis hijos

Conversar con su padre, estaba siendo inmensamente gratificante y necesario para el joven. Cada vez que tenían oportunidad, entablaban largas charlas. Terry de vez en cuando seguía escapándose del colegio, pero en vez de irse de farra, iba directo a su casa o al parlamento en busca de su padre, el duque ni siquiera pensaba en llamarle la atención, su hijo no cambiaría su forma de ser por un reto, es por eso que prefirió aprovechar esos momentos para acercarse a su hijo, recibir de él todo lo que le quisiera dar.

Durante la festividad, los chicos perdieron de vista a la tía abuela por un rato, pero pensaron que se había encontrado con alguna de sus conocidas que había encontrado en el baile.

Albert había salido detrás de la gitana, y la había encontrado junto a otra chica que llevaba un disfraz algo escandaloso, de primera vista parecía llevar un atuendo como de la realeza, pero no era de buen gusto, por lo menos para él

-Buena tarde señoritas- se atrevió el rubio uno vez llegó al lado de la gitana, y esta volteándose a verlo sonrió y saludó

-Buena tarde mosquetero- la gitana sonrió y Albert pensó que era la mejor sonrisa recibida en años, la muchacha estiró su mano y recibió del rubio el beso en sus nudillos. Albert no quitaba sus ojos de los de la gitana, tratando de leer en ellos algo que le dijera quien era la chica

-Muy buen disfraz señorita…- Albert dejó a medio terminar la oración esperando que la chica le dijera su nombre

-Solo gitana- dijo la chica leyendo la intención del rubio- no quitemos el misterio hasta media noche, ¿no le parece más… interesante?

-Si lo pone así, tiene toda la razón. Entonces yo también seguiré siendo solo el mosquetero, ¿te parece?- contestó Albert y el juego de la seducción comenzó en esas dos almas que no tenían idea en lo que se estaban metiendo

-Te presento a mi amiga, mosquetero- dijo dirigiendo la mirada a la "reina"- según ella… la reina Victoria- presentó la chica

-Mucho gusto reina Victoria- saludó el rubio

-Mucho gusto mosquetero- contestó la otra chica

-¿Desean dar un paseo?- invitó Albert rogando que la gitana aceptara y la reina se hiciera humo

-Puessss…

-Ve, no te preocupes por mí- dijo la reina Victoria y Albert saltaba de alegría en su interior

-Entonces vamos… hermosa gitana- dijo Albert y tomando a la chica por el brazo comenzaron a caminar y conocerse dentro de lo posible

En una glorieta que se encontraba en uno de los patios que el establecimiento había puesto al servicio de festival, se encontraban todos los chicos reunidos, jugando y riendo, estando presentes los hermanos de Cinnia, el duque y sus otros hijos, los familiares de Ivo, la abuela de Patty y Fabienne que permanecía sola, pero a la vez muy bien acompañada de todos sus amigos

-¡Miren!, ahí viene la tía abuela- dijo Candy y desprendiéndose de los brazos de Terry, fue a alcanzar a la anciana- Tía abuela, ya nos estábamos preguntando que sería de usted, de un momento a otro despareció sin decir nada

-No te preocupes Candy, estaba con unos conocidos- respondió la anciana sonriendo y aceptando el brazo que le ofrecía Candy para caminar junto a ella. Cuando llegaron a la glorieta, la tía abuela fue presentada a todos los presentes, ella muy contenta de conocer al fin a Terry

-Tía, le presento a mi novio, Terius Grandchester- dijo la chica más alegre que de costumbre

-Mucho gusto señora Andrew- saludó Terry con todo y beso en la mano, derrochando clase y buenos modales

-El gusto es mío joven- dijo la anciana quedando gratamente sorprendida por los modales del muchacho y que decir de su galanura, pero que podría esperarse del hijo de un duque. Luego Candy presentó a Sir Richard y entre la anciana tía y el padre de su novio comenzaron una amena conversación, y Candy diciendo algo al oído a su novio se pusieron en marcha hacia el edificio principal del colegio

-Tía abuela- habló Archie- deseo presentarle a la señorita Lorna Russo- dijo el joven y a la anciana casi se le sale todo el aire, no pudo evitar notar el parecido que la chica tenía con Candy

-Mucho gusto jovencita- logró decir la anciana sin dejar de mirar a la chica

-El gusto es mío- respondió Lorna

-Tía abuela- habló nuevamente Archie- necesito pedirle un gran favor

-Un favor… ¿de qué se trata hijo?- dijo con la seriedad acostumbrada

-Lorna y yo somos novios tía- dijo el chico esperando que la noticia hiciera poner el grito en el cielo a la anciana

-Y- solo dijo…y…

-Este… eh… nosotros quisiéramos que usted… nos ayudara a formalizar nuestra relación…- decía un Archie muy nervioso

-¿Formalizar?... yo no conozco a la señorita ni a su familia ¿Cómo quieres formalizar sin su tutor o padres aquí, para coordinar una reunión?

-¡Si están!- dijo Lorna

-Sí tía, ellos están en esta festividad. En realidad, debieran estar aquí…

-¡Ahí vienen!- dijo Lorna y Archie palideció, el chico no podía evitar sentirse intimidado por el padre de su novia

-¡Qué bien! Así podré conocerlos y quedar para reunirnos…

-¡No!- exclamó en forma apresurada Archie

-¿No qué?

-Nosotros queríamos saber si podría usted acompañarnos a conversar con los padres de Lorna, hoy mismo- el chico hablaba demostrando su ansiedad por que las cosas se hicieran los más pronto posible

-¡Hoy mismo!- exclamó la anciana

-¡Sí!- respondieron los dos al mismo tiempo

-Bueno… si los padres de la señorita están de acuerdo en lo que ustedes proponen, yo no soy quien para oponerme

-¡Muchas gracias tía abuela!- dijo Archie regalándole un tierno beso en la mejilla a la anciana tía

-¡Tía abuela!- escucharon a Candy llamarla

-Candy… ¿Dónde te habías metido?- la anciana se dirigía a Candy muy cariñosamente, todos los chicos de la familia lo notaban y estaban muy felices de ver que la relación entre ella mejoraba día a día

-Fui a buscar un obsequio que hice para usted tía abuela- Habló Candy extendiéndole un paquete a la tía

-Siiii… ¿Qué será?- dijo la anciana abriendo el paquete en el momento, parecía una niña con juguete nuevo. Del envoltorio sacó una bella funda bordada por Candy- Es muy hermosa Candy- dice la anciana emocionada

-Mire tía- la rubia señalaba una parte específica del bordado- aquí apliqué el punto que usted me enseñó- hablaba la chica muy orgullosa de que su regalo le hubiese gustado a la anciana mujer

-Gracias Candy- dijo la anciana abrazando a Candy por primera vez

-De nada tía. Lo hice pensando en usted

-Es muy bonito Candy- apoyó Cinnia

-Sí pecas, está muy hermoso- Terry se sentía orgulloso de lo que su pecosa era capaz

-Lo usaré todos los días- la anciana estaba feliz

La tarde pasó volando y llegó el ansiado baile.

Albert llegó al gran salón del brazo de una hermosa gitana que a decir verdad, nadie conocía, pero Terry reconoció que su amigo era muy perseverante y había logrado su cometido de conocer a la chica que había llamado poderosamente su atención.

El duque y los hermanos de Terry habían tenido que abandonar la fiesta, ya que un mensajero de la casa de Grandchester, llegó buscando a su señor con malas noticias desde su casa, la duquesa había estado con mucho vómito y malestares, tanto así que el médico decidió llamar al duque, teniendo este que dejar el festejo

-Espero que lo entiendas hijo- dijo Richard

-Sí padre, no se preocupe usted- hablaba Terry aparentando calma y comprensión, pero él sabía en su interior, que la duquesa arruinaría de alguna manera tan perfecto día.

El baile estaba siendo todo un éxito, los presentes disfrutaban de la fiesta, en especial los chicos que estudiaban en el lugar ya que esta festividad se daba solo una vez al año, bailando a más no poder cada melodía que los músicos tocaban, era todo alegría y compañerismo.

Albert y la gitana, no se quitaban los ojos de encima. Habían estado conversando varias horas de todo y nada

-¿Qué edad tienes?- quiso saber Albert

-Quince, en realidad estoy por cumplir quince años- dijo la chica coqueta… ¿y tú?

-Tengo veinte y trabajo en los negocios de mi familia- resumió un poco Albert

-Saliendo de este internado, supongo que mi madre querrá casarme con un buen partido- dijo la gitana con algo de pesar, y Albert se prometió estar al pendiente de esta bella gitana desde este maravilloso día hasta que la muerte lo llamara.

Terry y Candy, no se separaron en todo el día, y eso tenía a Annie, que vestía un chabacano disfraz de reina, en un estado de envidia y rencor que no se soportaba ni ella misma

-¿Te sucede algo Annie?- era Ivo que no cesaba de hacer intentos de acercarse a ella, en cada momento del día esperó su espacio para llegar a ella y entablar una conversación

-No me pasa nada… ¿Por qué?- dijo tratando de componer su humor

-Es que parece que estás enojada con algo o alguien- afirmó él dirigiendo su mirada hacia donde miraban los ojos de la chica que le robaba el sueño, viendo desde su lugar a Terry muy abrazadito a Candy, entendiendo así la molestia de Annie

-No, no estoy molesta- negó tratando de serenarse y cambiar su actitud respirando repetidas veces como les había enseñado el profesor de teatro

-El no es para ti Annie- dijo Ivo sabiendo que no era de su incumbencia ese tema, pero no aguantaba que Annie no se diera cuenta de que Terry tenía ojos solo para Candy

-Eso tú no lo sabes- contestó y haciendo evidente su envidia, agregó- ya veré la forma de que él se dé cuenta de su error- e inmediatamente se alejó del lugar

-Espero que no hagas nada tonto Annie- suspiró Ivo mientras arreglaba su traje de Cristóbal Colón, alzando su mirada al sentir un olor a jazmín que ya podía reconocer a unos cuantos pasos hizo una gran reverencia y saludó- Su Majestad, no había tenido el placer de verla en todo el día

-¡Ay Ivo!- dijo Fabienne con su acento tan particular, era muy entretenido ver a un francés y una austriaca conversando, con sus acentos tan marcados, ella iba disfrazada de Isabel La Católica- estuve por ahí, conversando con amigos, pero ahora que comenzó el baile, ya me quedé sola, hasta Patty tiene buena compañía- habló mirando hacia donde se encontraban Neal y Patty en amena conversación y complicidad, Ivo dirigió su mirada hacia ellos y sonrió

-Espero que a Neal le resulte con Patricia- todos sabían lo que sucedía ahí, pero ya se estaban demorando mucho

-Sería muy bonito, hacen una linda pareja… ¿verdad?

-Así lo creo yo también… ¿quieres bailar?- preguntó de pronto haciendo que Fabienne pestañara repetidas veces antes de contestar

-Sí, sí quiero- y dándole la mano a su compañero, se mezclaron entre todas las parejas que bailaban en ese momento, tan cerca de la medianoche, Fabienne iba a recordar este día durante todo el resto de su vida

Terry y Candy, vieron llegar a la pista de baile a Ivo y Fabienne

-Sí Ivo la notara- habló Candy con pesar

-A veces las cosas no resultan como uno lo hubiese querido- contestó el castaño- pero es una gran cosa que la haya sacado a bailar tan cerca de la medianoche- dijo con su que, haciendo que Candy de momento se alegrara

-Si llegan hasta las cero horas bailando, quizás la bese- entusiasmada Candy besaba a su Romeo del siglo XV y Terry reía con la espontaneidad de su pecosa

-Que pena que no lo sabremos…

-¿Cómo que no?... si estamos cerquita

-Si pecas, pero yo te estaré besando a ti- y la sonrisa de Candy se ensanchó

-Es verdad… me gusta más ese panorama que el otro

-A mi también- y se besaron, aunque aún no daban las 12:00

Neal y Patricia, habían pasado todo el día juntos, pero el chico no se había atrevido a hablarle de sus sentimientos, ya cerca de la medianoche, cuando el baile daría término

-¿Quieres bailar?- Patricia lo mira tratando de descubrir cuales eran las verdaderas intenciones del chico y leyendo en su mirar algo transparente y cariñoso, acepta y le cede su mano

Neal toma a Patricia para dirigirse a la pista de baile donde ya se veían muchas parejas, una de ellas eran Terry y Candy, más allá vio que su hermana bailaba con un desconocido y solo pensó que era bueno que no se había perdido la fiesta, Stear, Archie y sus chicas, también disfrutaban estando juntos, si hasta Ivo y Fabienne bailaban juntos y pensó- si Patricia me aceptara, nos veríamos tan felices como ellos.

La medianoche estaba por llegar, y Neal quería declararse esa noche, ya no quería esperar más, daría a conocer sus sentimientos entre antifaces y sabría si Patricia correspondía a sus sentimientos

-No sabía que bailabas tan bien- dijo Neal a Patricia

-Hay muchas cosas que no sabes de mí- lo miraba a los ojos, ella misma se sorprendía de sentirse tan segura en los brazos de Neal- mi abuela contrató un profesor de baile para estar preparada en caso de cualquier cosa

-Algo como hoy- Neal escudriñaba en la mirada y los gestos de Patricia mientras trataba de tener un acercamiento a ella, sin que la chica se asustara. El moreno sabía que había ganado la confianza de su bella acompañante, y no quería perder la camaradería con ella por ningún motivo

-Sí… algo como hoy- Patricia creía que estaba muy segura detrás del antifaz, que él no podría leer en sus ojos lo anhelante que estaba, esperando a la medianoche para saber si Neal la besaría o no

-Patricia- habló Neal con algo de ansiedad al momento en que acercaba a la muchacha un poco más hacia su cuerpo, siempre dentro de las buenas costumbres para la época - yo quiero… quiero decirte- Neal no podía creer que las palabras se le atoraran en la garganta y no quisieran salir… dieron las 00:00 horas- Patricia… yo… perdóname- dijo Neal y la atrajo hacia él tomándola firmemente por la cintura con una de sus manos y terminando de acercarla a su cuerpo al poner su otra mano en la nuca de la chica. El moreno había estado conteniéndose de besar a Patty durante toda la noche, por que no quería asustarla, entonces planeó esperar a la medianoche, ya que la tradición le daría permiso de besar a su tímido tormento y tantear así el piso que lo sostenía.

Neal, nunca había sido delicado y en este momento tampoco lo haría, acercó sus labios a la boca de la chica, y cuando ya sentían sus alientos

-Perdóname Patricia, pero te voy a besar- y sin esperar respuesta, juntando sus labios a los de la chica comenzando por sentir la suavidad de los de ella, tan deseados, tan anhelados, acariciando los suyos.

Patricia no lo podía creer, ella pensaba que soñaba que estaba siendo besada por Neal, y no dejaría pasar la oportunidad de devolver el beso al moreno que no se conformó con solo rozar los labios de ella, sino que demandaba en medio de su beso, el derecho de entrar en la boca de ella, a pesar de la rudeza de Neal, Patricia sentía que él le daba un beso suave, tierno y necesitado. Patricia con su autoestima por los suelos, creía que Neal la besaba porque la tradición así lo permitía, por eso sacó valor de no sabe donde y aprovechando el momento, puso sus dos manos en la nuca del chico, y abriendo sus labios dio autorización al joven de invadir su boca y ella lo beso de vuelta sin pensar en nada, solo se concentró en el beso que Neal le daba y que ella muy gustosa correspondía.

Neal no podía creer lo que estaba sintiendo, apenas Patricia le dio acceso a su boca él se volcó en besar a la muchacha con todas las sensaciones que el beso le regalaba. Patricia se entregó y él tomó lo que ella le ofrecía

-Patricia- suspiró Neal, sin separarse de ella, solo lo necesario para poder hablar- me gustas- y siguió besándola estrechando aún más el abrazo al ver que ella no lo rechazaba

Patty no creía lo que sus oídos oían, pero sabía que lo había escuchado muy bien, que no era imaginación, que las palabras de Neal eran reales y respondió

-Tú también me gustas Neal- y poniendo distancia entre ellos, se sacó el antifaz y Neal logró ver que su tímido tormento decía la verdad… Neal y Patricia se entendieron en ese baile soñado…

Ivo al ver que había dado la medianoche y tenía una hermosa dama en sus brazos en medio del baile interrumpido solo por las sonoras campanadas que anunciaban la hora, no lo pensó dos veces y miró a los labios de la austriaca sintiendo que lo llamaban a rosarlos con los de él, húmedos y provocadores, se acercó a ella lentamente para asegurarse de ser o no aceptado, si bien es cierto, ella había tenido el valor de defenderlo de la serpiente no tenía ni la más mínima idea de que él ya tenía un sitio en el corazón de la muchacha, y ella viendo lo que venía, acortó el espacio facilitando así el beso de sus sueños

-Me va a besar- pensaba- me va a besar- y sí, se besaron sin saber que en ese pequeño beso donde solo rosaron sus labios, estaba quedando grabado en el otro, el sabor de un sentimiento que nacía esa noche.

Albert había conseguido llegar a la medianoche bailando con la gitana, que todo el día estuvo dispuesta a pasarlo con él. La chica no se había dado a conocer, y él tampoco le había dicho su nombre, pero sabía que la muchacha pertenecía a una buena familia ya que estudiaba en el San Pablo, solo tenía que averiguar quien era ella y su apellido, pero en este momento solo quería saber como sería besar aquellos labios que lo habían estado tentando toda la tarde, y como todos quienes estaban bailando en el momento en que el reloj tocó la medianoche, besó a la chica con toda la pasión de que era capaz, fue el mejor beso que había dado, experimento lo que con ninguna otra había sido posible, a ella le supo a gloria, sintió las mariposas y los fuegos artificiales, ninguno supo que es lo que había sucedido en ese beso, lo único que les quedaba claro, era que querían repetirlo, que habían dejado en él su alma que deseaba ser amada, en ese momento fue cuando cada uno despojó del antifaz al otro y Albert se quedó helado, susurrando solo para él…

-¡Elisa!- cuando el joven magnate estaba que no lo podía creer, alguien, no se sabe quien fue o lo que sucedió, apagaron las luces que alumbraban todo el lugar, siendo iluminados nada más que con el resplandor de la llamas de la gran fogata que se había encendido en medio del patio. Albert junto a Elisa estaban alejados de la fogata, así es que la luz de ella no llegaba hasta ellos y Elisa sintió como era abandonada por el rubio de hermosos ojos azules que la había hecho soñar con el beso que le regaló, Albert la había soltado, y en medio de la oscuridad en la que encontraron mientras no había luz, él aprovechó y la dejó, cuando las luces volvieron, el mosquetero soñado había desaparecido de la vista de la gitana cabellos de fuego…

Continuará

Más notitas: Por favor no me linchen, solo lean.

Dajimar: Veo que te gusta el personaje de Ivo, un francés apuesto y caballeroso que puso sus lindos ojos en una cara bonita.

Anmoncer: Tus mensajes siempre son un inspiración para mí. Te gusta Neal? bien, entonces en esta capítulo te gustará más. Gracias por tu presencia en esta historia.

Skarlet Northman: Tus mensajes siempre de pocas palabras pero concisas en su esencia. Gracias.

Angye: Aquí estoy, no me he ido. También preocupada por Ivo, eso me alegra, quiere decir que el personaje gustó.

Becky 7024: Consideras peor o mas peligrosa a Annie que a la serpiente. Annie no estaba en el paseo del zoológico, a decir verdad era muy buena tu idea... jajajaa

Invitada: Tenemos otra invitada entre Blanca G y Becky 7024, eres muy bienvenida en el caso que sea tu primer mensaje, la próxima vez agrega un nombre para poder conocerte. Tu comentario me dice que eres sensible al dolor de nuestro amado futuro actor o duque, depende de como se de la historia. Saludos especiales para ti.

Blanca G: Esperemos que sea como tú te lo imaginas Blanca, que Ivo se olvide de una vez de Annie.

Aurora: Si mis registros no se equivocan, esta es la primera vez que dejas un mensaje, eres muy bienvenida a seguir participando de la lectura de esta historia. Annie es la mas mala aquí, y no sabría decir todavía, si Susana aparecerá o no, no lo he decidido aún.

Saragirlhere: Muchas gracias por tu apoyo. Por ahora seguiré subiendo un capítulo semanal.

Nally Graham: Tienes mucha razón al decir que de alguna manera Candy pudiera descubrir a Annie, pero Candy no es así. Esperemos unos muchos capítulos más y veremos en que termina la envidiosa de Annie.

Yen: Tienes mucha razón, las dos son igual de malas, pero vivirán situaciones que las colocarán en el lugar del otro o algo parecido.

Invitada: Tenemos otra invitada entre Ely y Yen. Quiero que sepas amiga que no tienes que sentirte mal por abandonar la lectura. No te gusta Neal, yo lo respeto, muchas veces yo me he bajado de alguna historia por lo mismo, no me gusta como van los personajes. Espero encontrarte en otra de mis futuras historias.

Eli: También preocupada por Ivo. Espero estén más tranquilas con lo que le sucedió en la carpa con las serpientes. En cuanto a Annie, no se, creo que causará uno que otro problemita.

Stormaw: Gracias por tus saludos. No te gusta Neal, bueno es comprensible, a mí tampoco me gustaba pero si nos ponemos seria, todos tenemos derecho al amor.

Anjiluz: Si súper recelosas las Patty y Cinnia, pero igual cuando la serpiente escapó sus novios llegaron de carrerita a cuidarlas o estarían arrancando? jajajaaa

Invitada: Otra invitada entre Maritza y Anjiluz. Muchas gracias por tus palabras, realmente me animan. Te pido que en el próximo mensaje que me regales, dejes un nombre para identificarte y no solo llamarte "invitada". Saludos.

Maritza: Creo que en este fic a nuestros enamorados les costará un poquito más estar juntos, pero las vueltas de la vida siempre girarán en torno a un final feliz.

Conny de G: No tengo idea de que es un "guarache" amiga, pero espero que haya sido algo parecido a lo que hizo Fabienne con la serpiente. Gracias por permanecer conmigo. El duque es encantador, y hará todo lo que esté al alcance de su mano para que la sonrisa de su Terius permanezca ahí en su muy linda carita.

Gracias a todos los lectores de esta humilde historia. Recuerden que es mi segunda vez escribiendo, espero ir mejorando en el tiempo y las historias.

Dejen sus mensajes. Bye... nos leemos.