Capítulo 13: "Tormenta"
Neji Hyuuga estaba tirado en su cama, mirando el cielo raso y deseando no sentir nada. Había aprendido a dejar de sentir desde mucho tiempo atrás, cuando su padre murió y su tío, su mentor, le había mirado a los ojos y le dijo aquellas palabras.
"Estas sólo. Si lloras, si ríes, te consideraran débil. Tu padre no era débil, no permitas que su memoria se manche"
Desde ese momento había jurado jamás mostrar el menor signo de debilidad ante nadie. Tal era su destino, tal era su obligación. Pero aún era débil en algunas cosas, Tenten Ama, era la prueba viva de que hasta el pilar mas fuerte tenía alguna muesca en su estructura.
No era malo tener esa muesca, al contrario, era un recordatorio constante de que necesitaba fortalecer su cuerpo y espíritu. La ruidosa compañera de clases que se había metido en su vida. En realidad no podía recordar con exactitud que día se dieron su primer beso, cuando le dio su primera flor. Eran detalles intransigentes para él, pero siempre trataba de mantenerlos frescos, ya que eso era lo que se esperaba de un novio, de un compañero perfecto.
Y justo cuando pensó que las cosas irían bien, de acuerdo a lo que se supone que debe de pasar. Ella lo llamó. Una llamada inusual en una hora poco común. Con el pretexto de acompañar a Hiashi-sama a alguna diligencia, aprovechó para ir a buscar a Tenten.
La chica lo estaba esperando en un pequeño café cerca del centro, un lugar pequeño y discreto. En ese momento Neji sonrió para sus adentros, pensando que algo de su propio sentido de discreción se había implantado en la mente de la muchacha. Una agradable señal de que iban por buen camino, hasta que vio que ella no sonreía, una mala señal, ya que la sonrisa a flor de labios era una de las firmas particulares de Tenten.
—Que bueno que llegaste pronto. —Dijo ella sin mostrar mucha emoción.
—No sería correcto hacerte esperar. —Las alarmas de Neji sonaban como locas, algo estaba pasando— ¿Entramos de una vez?
Si. Ese había sido el tono correcto, firme y sin titubeos, que ella viera a un hombre decidido. Pero la chica no estaba muy impresionada. Tan sólo dio un suspiro lastimero y entro al lugar, seguida de un reluctante Neji.
Tomaron algo de té, en silencio. Él esperaba a que ella diera pie a alguna plática y ella parecía sumida en su propio mundo. Aquello estaba empezando a tocar los límites de la paciencia de Neji Hyuuga.
—Neji… —Finalmente la chica decidió hablar, aunque no lo miraba a los ojos— No es justo que trates así a Naruto-kun.
Lo último que esperaba escuchar en una conversación con su novia, lo tomó de sorpresa y de momento algo muy parecido a los celos comenzó a brotar en su pecho, pero las palabras de Hiashi-sama y su propio autocontrol lograron evitar que las cosas fueran externadas.
— ¿Porqué el interés en ese "Naruto-kun? —Preguntó Neji poniendo las manos sobre la mesa.
—Yo sólo quiero que no te portes como un idiota. —Contestó Tenten aun con la vista fija en la taza— No es una mala persona y si tu prima escogió…
—No es una cuestión de escoger o de ser bueno o malo. —Interrumpió Neji— Naruto es una persona de otro nivel. Hinata debe de escoger a sus amistades a la altura de lo que representa.
— ¿Y que se supone que representa?
—Ella es miembro de la familia principal de los Hyuuga. Una persona de elite. Alguien quien sólo debe de estar con sus iguales.
Tenten tenía una expresión de desconcierto en su rostro.
—La época feudal paso hace siglos, Neji-kun.
—Esto no se trata de épocas. El mantener el orden de las cosas es algo que hace fuerte a una nación. —La voz de Neji se tornó repentinamente apasionada— Dejar que tipos como ese mocoso se mezcle con gente como Hinata-sama es inadecuado, es debilitante.
—No me gusta como estas hablando. —Tenten estaba empezando a asustarse— Suenas como esos tipos raros que andan clamando "Razas puras"
—Idiotas que no saben de lo que hablan. —Dijo Neji molesto— No me compares con ellos.
—A Hinata le agrada Naruto. No hay nada de malo.
— ¡Es malo! —Dijo Neji dando un manotazo en la mesa— ¡Hisashi-sama a descuidado a Hinata-sama y le permite que ande con gente de segunda clase, pero yo no puedo dejar que el apellido Hyuuga se mezcle con el de un "pelagatos" como ese!
Tenten parecía estar en shock. Su desconcierto se había convertido en miedo.
— ¿Qué te esta pasando? Ese no es el Neji que conozco…
—Eso es lo que soy. Puedes tomarlo o dejarlo. —Neji se cruzó de brazos— Mi destino es proteger a la rama principal de la familia, puedes compartirlo o no.
La chica se quedó con la cabeza baja y después la levantó parara mirarlo directo a los ojos. Las lágrimas caían sobre su rostro. Aquella visión turbo al impasible Neji que hizo un intento por tocar el rostro de la muchacha. Pero ella apartó la cara y de un movimiento brusco se levantó y abandono el lugar, dejándolo ahí, con la mano extendida.
Cuando regresó a la casa se topo con Hanabi-sama. La niña le había preguntado si todo estaba bien. Él sólo dijo que habían terminado, que las cosas no eran tan importantes.
Pero en ese momento. Mirando el cielo raso de su habitación, se dio cuenta de que en realidad si eran importantes. Era como un golpe que empezaba a doler mucho después de haberlo recibido.
Y eso era. Dolor, era algo físico, le dolía el pecho, como una opresión. No estaba respirando bien y la imagen de Tenten llorando lo atormentaba. Se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro, tratando de detener ese desasosiego que lo estaba empezando a lastimar.
—Ella escogió, nunca le dije que se fuera. —Decía en voz alta mientras se llevaba las manos a la cabeza— Le dije… Nunca la obligué, nunca la obligué.
Se quedó quieto mientras una oleada de furor emergía de su pecho como una marejada incontrolable. Ahogando un grito golpeó con fuerza la pared, una y otra vez hasta que el último puñetazo le mando una línea de dolor que lo hizo caer de rodillas.
Golpeó mal y se había lastimado. Eso era, por eso estaba llorando, era el dolor físico, nada que ver con el hecho de que Tenten ya no estuviera con él.
—0—
Las clases después del último receso se tornaban particularmente tediosas. Quizá por el hecho de que se aproximaba la salida o por que era precisamente el momento en que tocaban cosas como literatura, civismo, filosofía…
Naruto estaba sentado como siempre en los últimos asientos de la fila que daba a las ventanas. Escuchaba la clase que daba el maestro, pero en realidad no estaba entendiendo. Tenía la mente en otro lugar. En un asiento vacío dos lugares delante de él.
Por tercer día consecutivo Hinata Hyuuga había faltado a clases y él no dejaba de sentirse culpable, de una manera u otra sabía que ella no iba a mostrarse en un rato.
Suspiró y trató de poner atención a la clase, pero no podía. Había tratado de hablar con ella, pero ni Ino, ni Sakura tenían su teléfono. Resultaba que la joven Hyuuga era más reservada de lo que había pensado. Tuvo la idea de ir hasta su casa pero desistió al ver que su primo pasaba mucho tiempo por ahí. Y no era que le tuviera miedo, sabía que si bien, la cosa podía ser difícil, él podría trapear el piso con el pretencioso ese. Pero sin duda eso molestaría a Hinata y eso no era lo que él quería.
Pero quedarse a esperar a que ella llegara tampoco era una buena opción.
El timbre se dejó escuchar y los muchachos se apresuraron a recoger sus cosas y salir corriendo. Naruto hizo lo mismo aunque con menos animo.
Salió al pasillo y casi choca con una niña de primaria que venía entrando a la carrera al salón.
—Fíjate por donde andas. —Dijo Naruto un poco molesto.
—Vengo a entregar la tarea de mi hermana. —Contestó la niña frunciendo el ceño— Y tú debes de cederle el paso a una dama.
—Cuando vea a una, se lo cederé.
Se quedaron viéndose de mala manera por un rato y entonces la niña abrió mucho los ojos y lo señaló con el dedo.
—Yo te recuerdo, eres el payaso que me quería robar los camarones.
— ¿Los qué?
—En la fiesta de los Uchiha —Dijo Hanabi girando los ojos, exasperada— Te metiste en la fila y…
— ¡Fuiste tú la que entró sin pedir permiso, dattebayo! —Entonces la recordó totalmente y una idea le vino a la cabeza— ¿Tú eres hermana de Hinata-chan?
La niña lo miró con desconfianza ¿Quién era ese tipo para referirse a su hermana con semejante confianza? Pero recordó entonces las cosas que Hinata le había dicho acerca de…
— ¿Tú eres Naruto?
—Así me llaman.
Antes de que él pudiera decir algo más, la chiquilla lo tomó de la mano y lo llevo a un sitio más apartado. Una vez que miró alrededor para asegurarse que nadie los vigilaba le hablo.
—Tienes que hablar con Hinata-neesan. No ha salido de su cuarto desde que te vio…
—Esa era mi idea. —Naruto se cruzó de brazos, pensativo— Pero no quiero meterla en problemas con su familia.
—Si te preocupa Neji-niisan, yo se cuando se va de la casa, puedo hablarte para que vayas.
—Eso sería estupendo. —Dijo Naruto sintiendo que había luz al final del túnel, pero se dio cuenta de que la niña estaba muy seria y no le quitaba la vista de encima— ¿Qué pasa?
—Hinata-neesan siempre esta triste… Pero desde que tú llegaste comenzó a sonreír… Un poquito, pero para mi es mucho. —Hanabi suspiró— No quiero que la lastimes ¿Me lo prometes?
—Oye… Yo…
—Por favor… Naruto-san, prométalo. —Hanabi bajo la cabeza y parecía muy humilde, aquella actitud lo desconcertó.
—Te lo prometo. —Dijo un poco dudoso y después mas firme— Haré todo lo que pueda para que ella no sufra más
La niña lo miró y sonrió un poco antes de ponerse roja y darle la espalda.
— ¡Baka, no te pongas lindo conmigo!
Bueno, eso le enseñaba una nueva lección. Las chicas eran raras sin importar la edad que tuvieran. Hanabi pareció recuperar la compostura.
—Ven hoy en la tarde a la casa. —Dijo mientras regresaba al salón de clases— Padre y Neji-niichan no estarán en todo el día.
— ¿Estas segura?
—Totalmente. Tengo que entregar la tarea de onee-chan. —La chiquilla se despidió— Llega después de las seis de la tarde.
—Después de la seis… —Naruto sintió una especie de espasmo en el estomago— Solo tengo que esperar un poco más.
—0—
—No creo que podamos esperar un poco más.
Anko puso una taza de humeante café en la mesa y se sentó al lado de Jiraya, quien parecía muy preocupado.
— ¿Porqué tanto apuro con eso? —Quiso sabe la mujer— Han pasado muchos años desde… Bueno no sé desde que pasó lo que sea que pasó.
—Me gustaría explicarte las cosas más claramente. —Jiraya tomó su café y le dio un sorbo— Pero entre menos gente sepa mejor.
—Oye, soy policía, entiendo eso de la protección.
—La situación es un poco más complicada que eso, Anko. —Jiraya estiró la mano, invitándola a sentarse en sus rodillas— Fui a hablar con el actual fiscal, para evitar que ese metiche de Ebisu meta mano en los archivos viejos, pero no logramos nada.
— ¿Qué vas a hacer entonces?
—Tal vez lo veré a medianoche y le pegaré un tiro. —Dijo Jiraya distraídamente, mientras tomaba su café. Entonces se dio cuenta de la mirada de enfado de Anko— ¡Ja, ja, ja, ja! Estaba bromeando.
—No bromees con esas cosas. —Dijo ella acomodándose mejor en las piernas del hombre— Sigo siendo un policía y si algo le llega a pasar a ese empleado de gobierno…
—No seas tan negativa. —Jiraya habló en un tono más serio— De cualquier manera tengo que asegurarme que ese tipo deje en paz a Naruto. Por el bien de todos.
Y como si hubiera sido invocado, Naruto entró a la casa con la misma delicadeza de un tornado. Saludo y sin más, entró a su habitación, los adultos se miraron extrañados y Naruto salió de nuevo, esta vez con ropa limpia y el infame pedazo de tela anaranjada que él llamaba "chamarra"
— ¡Regreso a las nueve, dattebayo! —Dijo mientras salía a la misma velocidad a la que entró.
Paso un minuto entero antes de que Anko cruzara las piernas y mirara a Jiraya.
— ¿Fue mi imaginación o Naruto se puso tu colonia para después de afeitar?
—Y llevaba la camisa nueva que nunca se quiere poner. —Jiraya ladeó la cabeza.
—Presiento una chica en su vida. —Anko no quería sonreír, pero algo tiraba de la comisura de sus labios.
—Yo presiento más problemas en mi vida. —Jiraya no estaba especialmente emocionado con la idea.
—No seas tan pesimista. —Anko le dio un manazo en el hombro— Dale una oportunidad, además parece muy cambiado.
Jiraya la atrajo a él y la besó. Pareció pensarlo un momento y después se alzó de hombros. Al final siempre había una forma de sacarlo adelante.
—0—
La mansión Hyuuga estaba sumida en un inusual silencio. Los sirvientes habían terminado sus labores más temprano que de costumbre y los miembros de la familia habían salido o estaban en su habitación.
Hinata estaba sentada frente a su escritorio. En el bote de basura estaban el abrecartas y la pequeña navaja que solía usar. Decidió no volver a tener esas cosas cerca de ella, no volvería a hacer nada que lastimara a su hermana o a cualquier otra persona que le importara. Se sentía feliz por haber tomado la decisión y sobre todo por tener la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo. Tomó el plato que tenía en su escritorio y se terminó la rebanada de pastel que se había servido… La cuarta rebanada para ser exactos. Los nervios y la preocupación de no controlar sus impulsos le habían despertado el apetito, ahora se sentía mucho, mucho mejor.
— ¿Onee-san? —La puerta del cuarto se abrió lentamente y Hanabi se asomó— ¿Estás bien?
—Muy bien. —Hinata le sonrió— Gracias por ayudarme el otro día ¿Necesitas algo imotou-chan?
Hanabi parpadeó desconcertada ante la repentina demostración de su hermana mayor. Sin dudas, sin tartamudeos.
—El azúcar es buena para evitar las depresiones. —Casi canturreó Hinata levantándose.
—Si… Si. —Hanabi sacudió la cabeza para quitarse la visión de su sonriente hermana— Oye… Creo que hay alguien que te busca en la entrada.
La sonrisa desapareció como por arte de magia. Hinata se volvió a convertir en la gris y nerviosa muchacha de costumbre.
— ¿Naru-Naruto-ku-ku-kun? —Sintió la boca seca al ver la afirmación de Hanabi— Yo… Yo-yo-yo no pu-puedo salir ahora.
—Entonces le diré que pase…
— ¡¡No, no puedes!!
—Entonces ve afuera y dile algo. —Hanabi se cruzó de brazos— No te vas a pasar toda la vida escondiéndote.
Hinata hizo una serie de gestos, como si quisiera dar una replica pero finalmente bajó la cabeza y fue a la entrada arrastrando los pies.
Naruto estaba de pie, ante el enorme portón de la casa Hyuuga. Se estaba llevando a la boca su octava pastilla para el aliento cuando lo pensó mejor y la guardo en su chaqueta. El sonido del motor que abría la puerta lo hizo saltar. Lentamente apareció Hinata frente a él. Pequeña, tímida y silenciosa. Se sintió un poco más seguro, por lo menos era la chica que estaba acostumbrado a tratar.
—Ho… Hola, Hinata-chan. —Se sorprendió al oírse tan nervioso— No has ido a la escuela…
Genial, clamando lo obvio como si fuera la noticia del año, trato de sonreír para dar a entender que era una broma, pero Hinata no lo estaba viendo.
—No… No me he sentido bien última… Últimamente. —Contestó Hinata, deseosa de regresar a su cuarto y no salir— Creo… Creo que ma-ma-mañana podré llegar a la escuela.
Le hizo una reverencia a Naruto y se daba la vuelta para regresar a su casa cuando sintió que la tomaban del brazo, no de manera brusca, más bien como una suplica, una petición. Con las mejillas ardiéndole giro la cabeza para mirar a Naruto.
— ¿Podemos hablar un momento?
Hinata miró el camino a la seguridad de su casa y miró a Naruto y el enorme espacio de la calle que ahora se mostraba como un amenazante campo de dudas. Ahora quería correr, pero sentía aquel gesto de Naruto como un enorme y pesado grillete que no la dejaba moverse.
—Solo un minuto. —Dijo Naruto— Y te prometo que te dejare en paz ¿Esta bien?
Hinata lo pensó, de la misma manera que alguien se detiene antes de saltar al vacío.
—Ca…Caminemos al parque de la esquina. —Dijo al fin.
Naruto sonrió y se hizo aun lado para dejarla pasar. Al irse cerrando la puerta de la casa pudo distinguir a Hanabi que le levantaba un pulgar en señal de buena suerte. El muchacho, dudoso regreso el gesto rápidamente para que Hinata no se diera cuenta.
—0—
En cierta manera Ebisu esperaba que Kisame Hoshigaki se mostrara desconfiado o reacio a hablar del caso Uzumaki. Después de todo era historia vieja y había coincidido con una investigación sobre corrupción que pesaba en su expediente.
Pero el hombre accedió de buena gana, citándolo en un bar alejado del centro, un sitio discreto para hablar sin problemas.
Mientras se detenía pudo ver el anuncio de neón que representaba una nube roja iluminando alternativamente la calle. Un bar aparentemente de mala nota. Bueno, no se podía pedir más de un policía como Hoshigaki.
Entró al local, débilmente iluminado y lleno de humo, El aire apestaba a cerveza barata y cigarros corrientes. Sentado en la barra estaba el mencionado Kisame, vestido ya con ropa de civil.
—Ebisu-san, por aquí. —Dijo Kisame levantando una mano para hacerse notar. Una vez que el hombre se sentó a su lado una mujer de cabellos azules, que atendía la barra le dejó un tarro de cerveza a la mano.
—La mejor cerveza de Konoha. —Dijo Kisame dándole un trago muy largo a su tarro— Ahora dígame señor mío ¿Cuál es el interés en un caso tan viejo?
—Investigación, simple investigación. —Dijo Ebisu en un tono casual— Usted sabe ¿Recuerda algo de ese caso?
—Fue hace once años. —Kisame parecía tranquilo— En ese tiempo tenía un compañero… Zabuza Momochi. El está retirado. La hace de guarda espaldas o algo así, en fin. Todo lo que hay del caso esta en el informe.
—El problema es. —Dijo Ebisu sin tocar la cerveza— Que no hay nada en el informe, dice de una mujer apuñalada y que ustedes dos llegaron en el momento. Pero incluso la dirección es dudosa.
— ¿Dudosa?
—La calle que menciona en el informe no existe. Es muy peculiar eso.
—Ciertamente muy peculiar, pero yo escribí todo lo relacionado al caso y se lo pase a mis superiores, si ellos la cagaron al traspapelar los archivos no es mi problema ¿De eso se trata, no?
—En realidad no se trata de quien perdió esas cosas. —Ebisu sintió algo de agresividad por parte del policía— Me interesa saber más de esa persona, Uzumaki ¿Tenía familia? ¿Cómo se llamaba su esposo?
De repente calló. Sintió algo extraño a sus espaldas y mirando discretamente sobre su hombro se encontró con un tipo muy alto, vestido con traje sastre y el cabello pintado a dos colores. Le sorprendió no haberlo visto antes.
—Mi jefe quiere hablar con usted. —Dijo el hombre con una voz casi robótica— Ahora.
—Vamos Zetsu. —Kisame parecía divertido— Es mi invitado y sólo tomamos unas cervezas.
—No es una petición.
Ebisu iba a protestar cuando vio que dos sujetos más se acercaban. Un hombre de cabellos rubios y ojos azules y un muchacho pelirrojo que sin duda era mayor de lo que se veía, los dos vestidos de traje sastre de corte muy similar al del tipo llamado Zetsu.
—Ya escucho "amiguito" —Dijo el tipo rubio— Síganos y no haga ruido, unh.
Fue entonces cuando Ebisu entendió las palabras de Jiraya, la razón de porque tanto misterio alrededor del muchacho. Miró a Kisame, quizá buscando un poco de ayuda, pero el hombre con sonrisa de tiburón se alzó de hombros y pagó la cuenta de las cervezas.
—Espero no le moleste Ebisu-san pero tengo cosas que hacer, lo dejo con sus nuevos amigos.
Iba a pedirle ayuda, iba a exigirle que actuara como un representante de la ley, pero entendió que sería inútil. Si no estaba coludido con esos hampones, le habían pagado para que no se metiera. El hombre llamado Zetsu lo tomó del cuello de su saco para obligarlo a pararse los otros dos se apostaron a su lado para evitar la mirada de los curios, aunque fue innecesario. Los parroquianos del lugar no miraban o simplemente parecía no importarles.
—Los esta esperando en la oficina. —Dijo la mujer de cabellos azules que atendía la barra— También esta Tobi-san.
—Parece que nuestro amiguito sacudió el avispero, unh. —Se burló el tipo rubio.
Lo llevaron hasta una puerta que daba a un cuarto contiguo al bar. Lo último que Ebisu alcanzó a ver fue a Kisame despidiéndose de él…
—0—
Y a pesar de que habían salido para hablar. Naruto se descubrió sin ni una sola cosa que decirle a la muchacha.
"Maldita sea, dattebayo" Pensó mientras se llevaba las manos a los bolsillos de la chaqueta por enésima vez "Se supone que sería más sencillo ¡Valor, Uzumaki, valor!"
—Todos en la escuela se preguntan donde estas. —Dijo llevándose las manos a la nuca— Es raro ver tu asiento vacío.
—Yo creí que a nadie le importaba. —Dijo Hinata apenas en un susurro— Nadie me habla, sólo Ino-san y tú.
—Te olvidas de Shino-kun y de Kiba. —Respondió Naruto— Ellos también se preocupan… Incluso Sakura-san.
Hinata no hizo comentarios al respecto, pero notó como Naruto había usado el "san" en vez del "chan"
—Mucha… Mucha gente sólo me habla por-por-por mi apellido.
—Ellos no son así. —Dijo Naruto con mucha seguridad— Y yo no sabía que significaba ser un Hyuuga hasta hace poco.
Eso era verdad, podía ver que ninguno de ellos estaba interesado en hacerse fama por ella, muy a pesar de lo que su padre había comentado una vez. Ellos habían demostrado algo más allá de lo que se suponía… Y ella los había olvidado.
Se sintió culpable, siempre estaba pensando en lo mal que se sentía que no llegaba a ver a los demás cerca de ella. A excepción de Naruto, que por mucho se había convertido en el centro de su universo.
Y precisamente él le estaba recordando que había mas gente a su alrededor, más allá de su "Me siento miserable" y eso, paradójicamente, la estaba haciéndose sentir todavía más miserable.
—Ne, oye, Hinata-chan. —Dijo Naruto como si acabara de recordar algo— Sobre lo que pasó el otro día… Cuando te traje la rosa…
Hinata enrojeció a más no poder y comenzó a jugar nerviosa con el dobladillo de su blusa. Trató de mirar a Naruto pero no pudo, sentía como un enorme nudo en el estomago de sólo pensar en levantar la cabeza.
—Lo que yo dije… Lo que yo dije… Na-Na-Naruto-kun… Perdo-perdóname.
— ¿Lo decías en serio? —Naruto se detuvo— De verdad Hinata, es importante.
Hinata finalmente levantó la cara, tenía una expresión de vergüenza y angustia más allá de lo que Naruto creía que se podía expresar. Ella asintió un par de veces con la cabeza y desvió la mirada. Él suspiró hondo, sintiendo el estomago duro como piedra.
—Yo… Yo puedo… Es decir… Tu, tu, tu también, dattebayo
La expresión de vergüenza desapareció de la cara de Hinata que ahora parpadeaba sin entender del todo.
—A lo que me refiero… —Naruto se rascó la nariz— Es que tu… Bueno, tú me ayudas mucho y te importa escucharme y cuando comíamos juntos en el parque, pues, pues era muy agradable… En realidad nunca me había gustado alguien además de… Tú sabes… No sabía si esto era pues, pues real. Yo creo, yo creo que si, que de verdad tu me gustas también.
Ahí estaba, lo acababa de decir, no tan claro y directo como hubiera querido pero no podía haber dudas de lo que le estaba diciendo, no era como una declaración romántica pero expresaba muy bien sus sentimientos a la chica que yacía inconciente en el suelo…
¡¿Inconciente?!
Naruto se apresuró a levantar a la muchacha, Hinata virtualmente no pesaba nada. La llevó hasta la banca del parque y luego corrió a remojar el pañuelo que siempre le daba Jiraya en la fuente. Se quedó parado un momento viendo el pedazo de tela, de repente era como si Jiraya supiera que lo iba a necesitar. Se sacudió la cabeza para alejar otras ideas de su mente y mojó levemente el pañuelo, después regreso corriendo a donde una débil Hinata parecía estar recuperándose de su desmayo.
—No te muevas, puede que estés lastimada o algo, dattebayo. —Naruto paso el paño húmedo en la frente de la muchacha que se volvió caliente de improviso— Puedo llevarte al consultorio que esta…
—Lo dijiste… —Dijo Hinata con una mirada algo difusa— De verdad lo dijiste…
—Era toda la idea. —Dijo Naruto poniéndose rojo— Si tu quieres… Entonces podríamos…
Los ojos de Hinata comenzaron a humedecerse, como el ambiente en el parque, la chica se llevó una mano a la boca para apagar un gemido y a lo lejos se escuchó el distante sonido de un relámpago.
—Naruto-kun. —Dijo ella mientras las lágrimas se le resbalaban por las mejillas— Naruto-kun… Si quiero… ¡Si quiero!
La chica explotó en llanto mientras se lanzaba a sus brazos. Naruto no pudo mantener su equilibrio y cayó de sentón en el piso con la muchacha en su regazo.
No era ni por encima, la reacción que había esperado, ella había dicho que sí, pero eso de soltarse llorando de esa manera no estaba en sus planes ¿Qué cuernos se suponía que debía de hacer? Trató de palmear su espalda, eso parecía tranquilizarla ¿Pero porque se soltó llorando de esa manera? Era como si le acabaran de levantar un castigo o algo por el estilo. La situación era confusa, pero agradable, el cabello de Hinata olía muy bien. Suspiró involuntariamente. El sonido de los relámpagos se hacía cada vez más intenso.
—Va a llover. —Dijo Naruto deseando quedarse mas tiempo en esa pose— Mejor te regreso a tu casa, dattebayo.
Hinata finalmente se separó del muchacho y lo vio a los ojos. Los tenía hinchados y rojos por el llanto pero brillaban de una manera más viva, era como ver a otra Hinata.
—Está bien, Naruto-kun. —Dijo ella sin titubear— Nos veremos mañana para comer.
—Suena genial. —Naruto se levantó y ayudo a Hinata, de nuevo se dio cuenta lo ligera que era ella— Puedo llevar una ración triple de ramen y…
—So-sólo lleva un poco. —Dijo Hinata sonriendo un poco— No como mucho.
"De verdad es linda cuando sonríe, dattebayo"
— ¿Naruto? —Dijo Hinata sacándolo de su ensoñación.
— ¡Si, si, porciones sencillas! —Dijo el muchacho con cierto apuro— Olvidaba que las chicas cuidan mucho su dieta.
Hinata ladeó un poco la cabeza e iba a decirle algo cuando vio a un grupo de personas caminar hacia ellos. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Naruto levantó la cabeza y miro al cielo, seguro de que la lluvia se iba a desatar en cualquier momento, cuando notó que Hinata se detenía y se ponía muy tensa, era como si le estuviera transmitiendo su sentir. Bajó la vista y se topó con Neji Hyuuga y un grupo de cuatro muchachos, evidentemente del equipo de fútbol, que se aproximaban a ellos. Conocía la mirada en el rostro del primo de Hinata. Era la clásica "Te voy a dar de patadas hasta dejarte seco" Un rayo cruzo el cielo, seguido por el retumbar de los relámpagos, algunas lámparas del parque se apagaron. Las nubes estaban muy oscuras.
Entonces sintió que Hinata le tomaba de la mano y la apretaba levemente. La chica estaba temblando pero no parecía querer irse de ahí.
—Di-di-dije que si, Naruto-ku-ku-kun. Yoyoyo te apoyaré.
El chico sonrió, una gota de lluvia caía sobre su cabeza mientras el grupo de Neji se acercaba a ellos.
CONTINUARA.
—0—
Notas del autor:
No hay mucho que decir. El tren naruhina acaba de salir de la estación con más problemas de los que quisieran y las cosas alrededor de Naruto se empiezan a poner más complicadas.
próximo viernes: "Los pecados del padre"
