Reconciliación

El dolor, la amargura, el miedo y la ansiedad seguían invadiendo el luga que debería ocupar el amor. Jasper aún no sabía cómo había logrado sobrevivir estos últimos dos días sin tener noticias de Alice.

A veces sentía la necesidad de correr hacia la casa, y esperar que Carlisle hiciera algo, como llamar el mismo a los Vulturi, a fin de cuentas su relación con ellos era cordial, pero por otro lado no quería exponer a su familia a sus continuos ataques de ansiedad, y mucho menos a los de miedo , los cuales no sólo lo harían verse como un débil , si no que destrozarían la estabilidad mental de cualquiera, porque esos sentimientos duelen, molestan, enferman.

Nadie en estos momentos podía abolir dichas emociones de su corazón. Podía con mucho esfuerzo a lo mucho, cubrirlas con una manta de indiferencia y no prestarles atención, pero lo seguían afectando por dentro, no había duda. No podía evitar sentirse desconectado, abandonado, solo.

Continuamente miraba al cielo en busca de respuestas, a pesar de no ser alguien religioso. El mismo se sorprendía de su comportamiento, pero, en una situación como la que estaba viviendo, no era extraño intentar buscar el consuelo en otro ser de existencia inexplicable como la suya.

"En estos momentos acepto el dolor, acepto la sangre y no me opongo a lo que está pasando; pero por favor haz que termine esta pesadilla "

La plegaria de Jasper no tardo en ser contestada, pues pronto sintió una vibración entre sus manos, al principio pensó que era producto de su propia tensión pero la música que acompañaba a la vibración le hizo reaccionar.

"You're my sunshine, my only sunshine
You make me happy when the skies are grey
You never know dear, how much I love you
Please don't take my sunshine away"

No podía creerlo, esa era la melodía que identificaba el móvil de Alice. Sabía muy bien que su corazón desde hace siglos no latía, por eso mismo no daba explicación a la sensación que sentía en su pecho. El celular seguía sonando, pero él no se atrevía a contestarlo, ¿y si no era ella?, cualquiera pudo recoger su pequeño teléfono rosa, y ahora se estaban comunicando al número que mas veces aparecía marcado, pero por otro lado, que tal si por un misterioso milagro era ella.

Cerro los ojos, y poniendo todas sus esperanzas en aquel pequeño aparato, se atrevió a contestar.

-¡Jazz lo logramos! – gritó una melodiosa voz – ¡y estamos los tres intactos! ¿Puedes Creerlo?

No, Jasper no podía creerlo. Quería hablar, quería gritar de la emoción de estar escuchando la voz más hermosa de este universo , la voz de la única persona que le daba sentido a su vivir, pero no pudo. Se encontraba totalmente paralizado.

-¿Jazz estás bien? ¿Sigues ahí?- Preguntó ella curiosa del silencio.

-No amor, no estoy bien. No estaré completamente bien hasta que te tenga en mis brazos y compruebe por mi mismo que esto no es un sueño.

Ella rió, y le mando un tierno beso.

-Estaré contigo en menos de 24 horas, así que prepárate. Edward ya se ha comunicado con Carlisle, así que ve con ellos, y asegúrate de que lleguen al Aeropuerto a tiempo.

-Lo haré, mi vida, lo haré.

En las horas subsecuentes, él se la pasó esparciendo la ansiedad de ver a su amada a todos los miembros de la familia. Él estuvo listo antes que todos, y fue el primero en abordar el auto camino al Aeropuerto, es más, él salió del auto antes de que Carlisle pudiera estacionarlo. Sabía que aún faltaba en promedio una hora para que el avión de su amada aterrizara, pero eso no era seguro, así que no se molestó en encubrir su velocidad vampirica al cruzar los pasillos que lo llevarían hacia la sala de espera.

Y su desesperación crecía cada vez que veía llegar a los pasajeros de otros vuelos. La espera le estaba pareciendo eterna, aún cuando no había estado en el lugar más de 30 minutos.

-Calma hijo- Alternadamente le decían Carlisle y Esme.

-No me pidan eso. No después de lo que he vivido estos últimos días- Y fue así cuando estaba en medio de una pequeña discusión con sus padres, cuando deslumbró a lo lejos a su pequeña niña dando pequeños saltitos atrás de Edward y Bella.

Su alma empezaba a reencontrar un estado de paz, así que su cabeza empezó a formular lo primero que le diría al verla.

"Nunca vuelvas a hacer una locura como ésta. Estuve a punto de morir pensando en todo lo que te pudo pasar."

Pero las palabras no fueron necesarias. Nunca salieron de su boca, puesto que en cuanto Alice posó su mirada en él, recordó que las relaciones significativas contienen demanda de amor, de reconocimiento, de lealtad, de apoyo y de ternura, exactamente todo lo que emanaba el pequeño cuerpo de Alice hacia él.

En ese momento todo el rencor, el odio, el miedo, se esfumaron. Su corazón estaba curado, pues se había reconciliado con su otra mitad.