FILE 13: CAMINOS SEPARADOS –CONAN Y VERMOUTH-

Cuando los compañeros abandonaron el arsenal Vermouth se hizo con otro uniforme militar que sustituyo al maltrecho traje que había lucido en el Heaven Plaza. Después se deshizo de la mascara de Ivana Romanov eliminando todo rastro de aquel falso personaje. Conan no pudo evitar lanzar una mirada de desprecio al rostro original de su enemiga. Esta hizo caso omiso comprobando la munición de todas sus armas. Al terminar, ella y Conan y se lanzaron a la carrera en busca del despacho de Mikado. Un ascensor les llevaría a la planta 47, en la que se encontraba el despacho del magnate.

-¿Sabes? Es gracioso, pensé que la próxima vez que te viese te eliminaría de una vez por todas. Tendremos que posponer nuestro duelo final para otra ocasión.

-Estoy tan apenado como tu- contestó el detective irónicamente

-Podría haberte echo matar en el Heaven Plaza. Por si no lo notaste Chianti y Korn también estaban allí aunque con un poco de mi "camuflaje especial" encima- dijo refiriéndose a su asombrosa habilidad para los disfraces.

-Eso es mentira- dijo el detective- cuando se te torcieron las cosas nadie acudió en tu ayuda.

-Por que tenían órdenes de no hacerlo, además os las apañasteis muy bien sin ellos para salir de ahí.

-Claro, si Mikado hubiese tenido la más mínima sospecha de quien eres en realidad jamás te habría traído aquí. Reconozco que lo ideaste todo muy bien, ni si quiera esta vez pude ver a través de tu máscara, no distinguí a tus subordinados entre todos los asistentes de la fiesta y encima consigues que te ayudemos aunque nosotros también nos beneficiemos.

-Es un buen resumen de la situación- dijo Vermouth- ¿A dónde quieres llegar?

-A que no existen los planes ni los crímenes perfectos, un día cometerás un error fatal y entonces lo aprovecharé para borrarte esa maldita sonrisa de tu cara para siempre.

La llegada del ascensor salvo a Vermouth de un debate que seguramente habría perdido. La amenaza o el aviso del detective, no sabía como, le había impactado de verdad. Pensó que si en ese momento hubiese tenido un arma le habría volado la cabeza sin dudarlo.

-Vaya, veo que la APTX a parte de encogerte también te pone de un humor de perros- dijo a modo de broma para evitar que el detective leyese sus emociones.

El trayecto hacia la planta 47 entre dos personas que se odiaban mutuamente en un recinto cerrado se hizo interminable. Ninguno habló, invertían sus fuerzas en saber que pensaba el otro. Conan tenía ganas de parar el ascensor e interrogarla a fondo sobre la organización hasta que se acabase el aire o uno de los dos muriese pero había una prioridad mucho más grande, la ciudad de Beika y por encima de esta Ran Mouri.

El incomodo silencio fue roto repentinamente por una voz que sonaba entrecortada y apenas se podía distinguir.

-¿Cómo ira este cacharro?- decía una voz masculina

-Idiota ahí no, déjame a mi- dijo una voz femenina- ¿Conan, me recibes?

El detective recordó al instante el walkie que le había dado Kaito Kid en el arsenal y echó mano de el.

-¿Jodie?- preguntó el detective

-¿Qué tal con la bruja rubia?-dijo confirmando así de algún modo su identidad

-De momento se porta bien- bromeó Conan.

-Nuestro trabajo ya está hecho, tenéis vía libre, nos encontraremos en la planta 49. Corto.

Las palabras de la mujer se confirmaron cuando al llegar a la planta 47 las puertas abiertas solo dejaron al descubierto una oscuridad solo rota por las apenas útiles luces de emergencia, que servían como guía pero no para alumbrar.

Vermouth alzó enseguida las dos Smith & Wesson automáticas mientras Conan echaba mano de la única arma en la que confiaba, su reloj. Apretando un botón encendió la linterna que apuntó directamente al suelo.

-¿Por qué no te pintas una diana en la cabeza directamente?- dijo Vermouth- Ya han conseguido volar los generadores, lo mas seguro es que Mikado haya mandado patrullas para peinen la torre. Cuando llegue el momento escóndete mientras yo hago el trabajo sucio. A menos que quieras que te deje el AK-47 y te líes a tiros con ellos también.

-Guárdate el rifle para ti- murmuró Conan

Vermouth inició una marcha silenciosa con dos objetivos, no ser descubierta y descubrir a la vez a sus enemigos. No presumía cuando decía que se conocía perfectamente la torre Destiny pero adentrarse en sus pasillos guiada solamente por las luces de emergencia causaba en ella una leve inquietud.

-A este ritmo habrán volado Beika antes de conseguir los códigos-le reprochó el detective.

-Paciencia enano, el KOS-MOS ni tan solo habrá alcanzado la órbita terrestre todavía.

Su conversación se vio interrumpida por un estallido cegador procedente de una granada. La mujer tapó rápidamente sus ojos y los del detective antes de que la luz les dejase ciegos.

-¡Al suelo!- dijo dándole un fuerte empujón.

Varios hombres empezaron a salir de todas partes, rodeando a la pareja. Pensado que Vermouth había quedado ciega una avanzadilla de tres hombres se dirigió a apresarla pero en ese momento la asesina alzó sus dos armas y aniquiló al primero de ellos. Los otros dos abrieron fuego sobre ella pero fue en vano. Vermouth había usado el cadáver de su víctima para cubrirse de los disparos. Lanzó aquel cuerpo inerte con fuerza contra su otro enemigo que victima de la confusión cayó fulminado de otro disparo. El tercero no tardó mucho más en correr la misma suerte.

-¿Estas bien?- preguntó al detective ayudándolo a ponerse en pie

-Mierda, veo borroso- confesó Conan

-Es cosa de la Stunt, se te pasará dentro de un rato. De momento será mejor que no te separes de mí.

-¡Eh, los encontré!- gritó un soldado

Sin levantar la mirada y guiándose solo por la procedencia de la voz Vermouth apuntó con su arma y disparó. El hombre que había dado la señal no volvería a ser un problema.

-¡El despacho no está lejos, vamos!

Desde el corredor que cruzaba con el que transitaban Conan y la asesina aparecieron mas soldados dispuestos a eliminar a los intrusos. Uno de ellos ingenuamente intentó accionar la alarma. Un par de intentos después se dio cuenta de que el apagón había inutilizado también las alarmas. Conan aprovechó su distracción para estamparle uno de sus balones en toda la cara. Víctima de una convulsión el soldado efecto varios disparos al aire que alcanzaron a dos de sus compañeros. Vermouth los remató al poco tiempo y después al soldado que había recibido el balonazo. Aquellos hombres ya no sabían si estaban enfrentando a una mujer o a un demonio inmortal de cabellos rubios. Otra guarnición de soldados, esta vez más numerosa se dirigía a su encuentro. Todos se agolparon en el pasillo mientras Vermouth enfundaba las Smith & Wesson y echaba mano del AK-47. Sin embargo el arma se negaba a cumplir el mandato de la mujer.

-¡Mierda se me ha encasquillado!- gritó

Conan actuó con rapidez, distinguió en el pasillo una figura roja que no tardo en deducir lo que era, todavía víctima de la leve ceguera descubrió de qué se trataba. Sin perder un segundo agarró la pistola de uno de los soldados caídos y de un solo disparo logro acertar al objeto.

Los soldados de repente se vieron envueltos en una marea de humo blanco producida por aquel extintor reventado de un disparo. Cuando los primeros componentes de la fila se aturaron con una visibilidad nula se formó un tapón en aquel estrecho pasillo. Vermouth asió una granada de mano, cortesía de una de sus víctimas y la lanzó al pequeño corredor. Conan se alegro de haber reventado el extintor y ahorrarse la escena de ver aquellos hombres morir, el sonido de la explosión se le clavó en la mente y el corazón como un puñal. Había sido cómplice de la muerte de los soldados de Mikado pero al fin y al cabo era gente sin escrúpulos como Vermouth que matarían a otros sin pestañear…pero gente al fin y al cabo.

-Ven, hemos llegado- dijo Vermouth abriendo un par de puertas dobles cuyo ruido sacó a Conan de sus pensamientos.

El detective intentó no darle mas vueltas al asunto y entró en la estancia con Vermouth. Para su sorpresa, el despacho de Mikado estaba completamente iluminado. El Magnate sabía como asegurarse que nunca le faltase de nada, ni si quiera luz. Aquel despacho era posiblemente más grande que la casa de Ran. Más que un despacho parecía una gigantesca sala de estar con sillones, televisión, una gran librería e incluso un acuario con especies que el detective no había visto en su vida. Situada ante un gran mirador, una de las pocas ventanas que tenía la torre Destiny, había una gran mesa de Caoba que pareció todavía más grande al posar su vista sobre el único objeto sobre ella. Un ordenador portátil era todo el equipo que tenía Mikado.

-No te engañes, ese pequeñín tiene mas potencia que todos los ordenadores de la NASA juntos- dijo Vermouth con su vista clavada en el aparato- Me llevará un rato hackear esto, tú siéntate y descansa, ciego no me sirves para nada.

Conan se sentía cansado, demasiado incluso como para discutirle a aquella odiosa criatura por lo que se limitó a espatarrarse sobre uno de los confortables sofás de cuero.

El detective miró el reloj, había pasado una hora y media desde el aviso de Mikado. En media más Beika y todos sus amigos serían historia sin embargo el esfuerzo sobrehumano de todos los miembros de la Operación Supernova no podía dar mas de si. Para evitar no pensar en la macabra visión de su ciudad consumida por el fuego destructor del KOS-MOS Conan se levantó e inspeccionó con más detenimiento la sala, fijándose sobretodo en la gran librería. Aquellas tablas estaban coronadas con las diversas y más grandes obras de la literatura universal, todas encuadernadas en piel y traducidas al japonés gran parte de ellas. A Conan le llamó la atención una en particular. Era mas gruesa que las otras y la tonalidad de su color resaltaba por encima de las demás: "Genji no monogatari"

-"El cuento de Genji"- leyó Conan

-¡Joder!- exclamó Vermouth desde su butaca

-¿Qué ocurre?- preguntó el detective alarmado

-Los códigos de anulación y autodestrucción están protegidos, cosa de esperar en parte. Si no introduzco la contraseña secreta correctamente el programa te hace una pregunta, si la contestas mal borra todos los datos.

-Igualito que el Messenger, solo que no te borra todos los contactos si no la respondes correctamente. Estamos listos- dijo algo abatido.

-Saa meitantei-san, anata no mahô wo oshiete kure (Vamos gran detective, muéstrame tu magia)- dijo la mujer

Vermouth introdujo una contraseña aleatoria que el programa confirmó como errónea. En ese momento apareció la pregunta secreta junto a un cronómetro que marcaba solo 30 segundos.

-Vaya esto es nuevo- dijo sorprendida aunque restándole importancia al asunto.

"¿Cual es la fuerza mas poderosa del mundo?" decía la pregunta

-Esta tirada, KOS-MOS- dijo Vermouth convencida- ¿A que esperas, cabezón? No puede ser más simple.

Conan dudaba mientras el reloj marcaba 10 segundos 9, 8, 7…

-No puede ser tan obvia- concluyó el detective

Antes de que la mujer pudiese discutirle, Conan pulsó las teclas O-K-A-N-E y pulsó ENTER. Con un ruidito el ordenador confirmó la validez de la contraseña y mostró una larga lista de números que formaban los códigos de anulación y autodestrucción del arma.

-Para Mikado la fuerza mas poderosa del mundo es el dinero- Dijo Conan respirando aliviado.

-¿Y como sabías que era en japonés?

-Por qué en inglés habría sido muy obvio también, además gran parte de su colección literaria está en japonés.

Vermouth no perdió el tiempo en halagos y rebuscó entre los cajones de Mikado en busca de algo para grabar los datos. Conan ya se le había avanzado y del lazo transformador de voz extrajo un pequeño cable que conectó al portátil. Los códigos del KOS-MOS se copiaron al instante.

-Voy a tener que fichar a ese profesor amigo tuyo- dijo Vermouth

-Ni se te ocurra- le cortó Conan.

El detective informó a sus amigos a través del walkie que tenía los códigos y se dirigían al punto de reunión.

Ames, el único soldado que no había muerto en la explosión se levantó, gravemente herido y sumido en la oscuridad. Su visión borrosa a causa de la perdida de sangre no le impedía distinguir la figura de la mujer que había acabado con todo su equipo. Con la mano fuertemente aferrada a su pistola se dispuso a vengar a sus compañeros. La mujer mantenía una acalorada discusión con el detective, esa distracción sería su fin.

Die dammed..

A Conan le llegó la maldición del soldado, todo sucedió muy deprisa, la bala salió disparada y su trayectoria acababa en la nuca de Vermouth pero el detective fue mas rápido, se abalanzó contra la mujer y la tiró al suelo.

-¡Cuidado!- gritó mientras los dos caían

En ese pequeño lapso que ocurrió como si fuese a cámara lenta Vermouth comprendió lo que ocurría. Agarrando su arma disparó en dirección al fogonazo y Ames murió antes de lamentar el haber fallado el tiro.

-Tú… ¿Por qué? Quieres verme muerta tanto como ellos ¿Por qué lo has hecho?- le preguntó Vermouth confusa mientras todavía se recuperaba del ataque.

-¿Se necesita una razón para salvar a alguien?- dijo el detective repitiendo las mismas palabras que le dijo en Nueva York durante el caso Golden Apple.

-La compasión será tu perdición algún día- dijo la mujer con una sonrisa sardónica

-Puede, pero no quiero cargar con más muertes en mi conciencia.- respondió lacónicamente el detective.

-Eres raro, Shinichi Kudo.

Y dicho esto los dos se pusieron en camino hacia la planta 49.

-No, si que tengo una razón para que no mueras, mientras tu vivas ella estará segura- pensó el detective y la imagen de Ran vino a su memoria- según Jodie estabas dispuesta incluso a matar a Calvados para defenderla. Mientras sigas respirando ella nunca será el objetivo de la organización.