Epilogo: Like a virgin.

Los personajes no me pertenecen, estos son de la autoría de Chinomiko, yo solo los tomo prestados con fines recreativos y sin ánimo de lucro [aún]

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Nathaniel no pudo evitar sonreír al ver el número noventaiocho encerrado en un círculo sobre su examen de Historia Nacional de la Literatura. Busco la mirada de su compañero castaño, el encontrarse este le sonrío mostrándole la misma calificación. Algunos podrían decir que se estaban conformando, pero solo eran relistas; todo el embrolló ocasionado por Alexy y su travesura les había hecho perder clases, y por consiguiente temas. Estaban felices por su calificación.

Se reunieron en la entrada del salón para poder salir después de haber visto su promedio final asentado en la lista de su anciano profesor. Al abandonar el aula los ojos miel se toparon con su novio; vestido de manera desalineada, con las raíces negras y su estuche de guitarra a cuestas. Tenía la apariencia de un chico malo y al rubio le encantaba.

—Castiel—llamó al otro, el de ojos grises le dedico una sonrisa sacando sus audífonos.

—Hola ¿Cómo les fue?—pregunto, intentando ser cortes. Ambos interlocutores respondieron, mostrándose contentos—A mí también me fue bien, ventajas de estudiar lo que te gusta—bromeó—Y ¿Quieren ir a un lado? A beber o yo que sé—pregunto más por amabilidad que por realmente tener ganas de salir.

—A mí me gustaría, pero Alex tiene el desfile de su proyecto final y me invito. Deber de novio supongo—se encogió de hombros.

—Con razón decía que venías muy elegante para haber escogido tú ropa—le picó el blondo. Ganandose una mala cara por parte del otro. Quien después de una serie de bromas más se despidió de ellos—¿En serio quieres ir a un lado?—pregunto observando a su pareja.

—La verdad no, estoy agotado—le dirigió una mirada cansada a su interlocutor. El exdelegado solo le sonrió comprensivo y le tomo la mano, acariciándola lentamente con el pulgar—Y si vamos a mi casa a que veas una película mientras duermo—el blondo se río, siendo correspondido por una sonrisa divertida del teñido.

—Claro, me encanta ese plan—respondió, mientras reía divertido. Ambos emprendieron camino a la casa del guitarrista.

Al llegar, a Nathaniel le sorprendió ver la casa oscura con la excepción del foco que alumbraba la puerta de entrada. Acarició la cabeza de Demonio mientras esperaba a que el otro dejara de jugar al tiro al blanco con la cerradura, se río por lo bajo ante la escena. Y aplaudió cuando el otro consiguió abrir la puerta.

—Nunca había visto una batalla tan épica—se burló.

—Es por el cansancio, no te burles rubia—regaño.

—Claro ¿Y Lys? Yo esperaba verlo por aquí. Incluso esperaba ver a Joy, así Lysandre y yo podríamos ver la película, mientras tú y ella duermen—bromeó, esperando una respuesta.

—Ambos salieron corriendo después de los exámenes—contesto—Querían alcanzar el último tren, van a ir a ver a la madre de Lys. Leigh y Rosalya los encontrarían en la estación de allá—explico.

—Entonces ¿pasaran las vacaciones con ellos?—siguió con la conversación, mientras el otro bebía un poco de agua.

—Solo la primera semana, después regresan—acotó—Al parecer el gamberro del amigo de Joy amenazó con visitarlos, no tengo que decirte que a mí amigo no le agrado mucho la idea—agregó.

— ¿Dakota?—el pelirrojo asintió mientras tomaba un poco más de agua—Ya veo, Kentin me había comentado algo. Al parecer salé con su ex-novia—comentó.

— ¿Con una de las gemelas?—cuestiono sorprendido. El rubio solo afirmó—Vaya—

—Si—y así dieron por finalizada la conversación.

Subieron a la planta alta y se dirigieron a la habitación del guitarrista. Estando ahí solo cambiaron sus ropas, para estar más cómodos, y se acomodaron en la cama. El de ojos amarillos recargado contra la cabecera viendo el televisor, y el ojigris boca abajo empezando a dormitar.

La oscuridad de la habitación solo era interrumpida por la luz azul del televisor y el ruido del mismo era acompañado por la respiración acompasada del teñido. Nathaniel desvió su mirada al contrario, observando su expresión serena.

Paso los dedos por los ahora largo cabellos, observando las raíces negras y detallando el límite donde se tornaban rojas. Durante esos dos meses Castiel no había intentado incumplir los acuerdos impuestos; había besos y caricias, he incluso algunos roces más íntimos…pero antes de cruzar el límite el otro se detenía e intentaba enfriarse.

Eso le bastaba al exdelegado para saber que el pelo teñido se tomaba esto en serio. Y mentiría si dijera que no extrañaba a su novio en "ese" sentido. Con eso en mente, el blondo se recostó quedando a la altura del otro e inicio a regalar besos por la mandíbula de su pareja, apartando un poco los cabellos del otro poso sus labios en la parte del cuello que tenía a su alcance.

El "pelirrojo" comenzó a abrir los ojos lentamente, encontrándose con la mirada miel de su novio. Desperezándose comenzó a responder los besos, de manera suave, simplemente repartiendo toques en los labios ajenos. El rubio los separo, dándole permiso al otro de invadir su boca y dando comienzo a un beso más intenso. La humedad compartida de sus bocas hacia que su temperatura aumentara y las manos aventureras de ambos solo acrecentaban el calor.

El exdelegado no supo en que momento quedo boca arriba y tampoco le importaba. Soltó un gemido lánguido, al sentir al otro rozar su erección contra la propia. Sus manos se adentraron bajo la camiseta del otro, acariciando la amplia espalda, y sintió un escalofrió al sentir las manos frías del guitarrista acariciar su cintura y subir por sus costados hasta llegar a sus pezones.

—Castiel—gimió su nombre al sentir los dedos del otro sobre las protuberancias en su pecho. Al escuchar su nombre el teñido se detuvo, sosteniendo la mirada del otro. El blondo se mordió los labios y bamboleo sus caderas, rozando nuevamente su intimidad con la del otro, ganándose un gruñido placeroso—Te quiero—susurró tragando saliva con esfuerzo, recibiendo una mirada contrariada de parte del otro—De esa manera también—concluyó, humedeciendo sus labios.

Eso basto para que el guitarrista siguiera con lo que había dejado. Atrapó los labios contrarios en un beso más agresivo, que al de ojos aleonados le parecía miel. Se dejó morder los labios, mientras ansioso buscaba el borde de la prenda superior de su amante. Al encontrarle le arrebato la prenda, dejando a sus manos acariciar con devoción el torso contrario.

Imitando las acciones ajenas, el de mirada oscura decidió despojar al otro de la parte inferior de su vestimenta. Con movimientos lentos coló sus dedos dentro del resorte del bóxer, logrando bajar las dos prendas de abajo juntas. Sin estar satisfecho se deshizo de la musculosa también, dejando al delegado desnudo y a su disposición.

Al terminar su auto encomienda, volvió por la boca del blondo. Sin detenerse mucho tiempo ahí descendió, regalando besos a cada milímetro de piel expuesta en su camino. Con la punta de su lengua recorrio el abdomen y al llegar al bajo vientre deposito otro beso, haciendo ronronear al receptor de sus caricias.

Continúo bajando hasta encontrarse con la dureza del chico bajo él. Sin pensarlo mucho lamió desde la base a la punta, besando el glande al encontrarse con él, disfrutando de los deliciosos temblores del pálido cuerpo de su querido. Siguió su descenso, ahora ayudándose de sus manos para separar los firmes muslos del muchacho. Presiono el perineo con la lengua escuchando un quejido agudo como reacción. Con fuerza y abrazo la cintura, elevando la parte inferior del cuerpo ajeno, dejando el trasero de Nathaniel cerca de su cara.

El ambarino, pasos su brazos por encima de su cabeza, intentando apoyarse mejor sobre el colchón. Estrujo las sabanas bajo sus dedos y busco refugió en su brazo, queriendo ocultar su cara de placer ante el roce de la extensión de la boca de su amado sobre su entrada. Sintió sus extremidades temblar y los dedos de los pies contraerse a la entrada del mojado apéndice en su esfínter. Jadeo excitado y sintiéndose en desventaja busco con los dedos la erección ajena.

Sonrió al sentir la húmeda punta e intentando no perder la concentración, empezó a rozarla delicadamente, como no queriendo hacerlo. Un gruñido hizo vibrar la boca sobre su ano, arrancándole un gritillo casi agónico. El mayor dejo caer con cuidado las caderas del otro sobre el colchón, se recorrió y estiro rebuscando en su buró. Al encontrar lo que buscaba volvió a su posición sobré el rubio. Dejó una botella con un par de condones cerca de la cabecita dorada, y con cuidado lo acomodo, buscando una posición cómoda para ambos.

El exdelegado solo se dejó hacer, sabiendo que seguiría copero separando más sus piernas, dejando al guitarrista disponer de su cuerpo. Pronto los hábiles dedos siguieron con el trabajo iniciado por la boca y sus extensiones. Amplio el interior y al mismo tiempo estimulo la sensible cavidad, haciendo gemir quedo pero sin descansó a su adorada rubia.

—Estas tan estrecho—le susurró con voz ronca—¿Acaso ha pasado tanto tiempo?—pregunto más para sí que para su interlocutor.

Interiormente el blondo contesto, no pudiendo articular algo con sentido. Sin alargar más la espera, el pelo teñido se puso el pedazo de látex y le coloco uno al otro "para no tener que limpiar" pudo entender el ojimiel. Nathaniel no pudo evitar buscar algo que apretar al sentir la irrupción en una zona tan íntima y tampoco pudo impedir que las puntas de sus pies se hundieran sobre el colchón buscando apoyo.

El bermejo ciño sus manos a las caderas ajenas y hundió su cara en la corva del cuello del cuerpo contrario. Beso la piel a su disposición con veneración—Como aprietas—susurró, haciendo al rubio estremecer. Y Castiel pudo sentir la piel enchinarse bajo sus dedos ante la primera estocada.

Más embestidas le siguieron a esa y él pasivo podía decir que sentía claramente como su interior se expandía, para posteriormente volver a vaciarse. La sensación era más intensa que la de la última vez. Quizá era porque estaba en sus cinco sentido y no había ninguna sustancia extraña en su interior; tal vez, solo era que había pasado mucho tiempo. Pero podía asegurar que las manos rasposas y con callos en las puntas de los dedos de su novio lo acariciaban con cariño, con devoción y con delicadeza.

Se sintió enderezar, quedando sentado sobre el regazo de Castiel. Enredo paso los brazo por los hombros, enredándolos en el cuello y sumiendo sus dedos en la melena roja. Se impulsó con las piernas, sincronizándose con el ritmo impuesto por el guitarrista, emitiendo quejidos angustiado al sentir su punto dulce ser estimulado violentamente. A pesar de ello, no pudo evitar hacer rotar su cadera, estimulando aún más su próstata.

Estrecho un poco su interior, haciendo al pelirrojo apretar los ojos y fruncir el ceño. Fue besado con brusquedad y recibió una estocada violentamente profunda en compensación. Sus manos se sujetaron a los hombros ajenos para ganar movilidad y anclo sus dedos ante la abrumadora sensación que le brindaba la velocidad. Sintió sus cabellos ser jalados con fuerza para estrellar sus labios en un nuevo beso.

—Te amo—soltó el rubio al separarse del ósculo, con los dientes apretados y en un tono agudo, casi lastimero.

—Yo también—tomo aire—Te amo…demasiado—correspondió el ojigris, con la voz rasposa y más grave.

Nathaniel juró ver pequeños puntos blancos ante eso, intento retener el gemido agudo que quiso escaparse al irse. No pudo sostenerse más y se dejó caer sobre el colchón. Se mordió los labios mientras el músico lo seguía embistiendo, haciendo a su sensibilizado cuerpo amplificar su resiente orgasmo, y con un ronco ronroneo el teñido pudo llegar al suyo.

—Te amo, te amo—repitió constantemente el "pelirrojo", con la frente apoyada sobre el pecho de Nathaniel—Te amo, te amo tanto—siguió, el rubio río de manera risueña.

Podía escuchar levemente lo que el otro le decía sobre el pitido que también oía. Tomo entre sus manos la cara de su novio y lo beso, sintiendo como el miembro en reposo de este abandonaba su interior. Frunció levemente ante la sensación. Se separaron y cado uno se quitó el condón, lo anudaron para después botarlo fuera de la cama.

Agotado, el de ojos grises se tumbó de lado. El ambarino le imito pudiendo ver la cara adormilada de su novio, y volvieron a unir sus labios en un beso perezoso, lento y tranquilo.

—Castiel, te amo…mucho—el aludido volvió a besarlo largo y tendido, pasando un brazo por encima del otro. Al separarse no pudieron evitar depositar uno más en los labios del contrario, para después disponerse a dormir.

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Kentin se miró en el espejo del baño, y decidió enjuagarse la cara. Anoche habían llegado a casa de los gemelos a las dos de la madrugada. Él podría asegura no saber casi nada de moda, pero podía decir sin miedo a equivocarse que su chico era talentoso. No es como si supiera de vestidos del clasicismo, pero el vestido que hizo su peli azul era precioso y resalto mucho la belleza vikinga de la modelo que le toco. Además el "sobresaliente" en la nota final acreditaba el hecho.

Bostezando se dirigió a la cocina y el aroma del té que se preparaba su novio. Debido al poco tiempo que tenía para su arreglo personal, Alexy había optado por teñir de un azul más oscuro su cabello, así no tendría que preocuparse por las raíces. No todos podían ir por la vida con aire de chico malo como Castiel, él tenía una reputación que mantener y eso aplicaba también para su melena. Ahora mismo se sentía realmente relajado, y la ropa holgada y caída lo acentuaba.

Las manos grandes del castaño rodearon sus caderas un pico se depositó en su hombro, el gemelo no pudo evitar sonreír y voltearse para reclamar un dulce de la boca de su príncipe bajito—Buenos días—pronunció al separarse.

—Buenos—respondió con una sonrisa el de ojos verdes. Que se dispuso a servirse un vaso de jugo y a tomar una de las tostadas con mermelada que el aspirante a diseñador de modas puso en la mesa—Ah, no te lo pude mencionar antes—los desnudos ojos azules se posaron en el más bajito, incitándolo a continuar—Las gemelas vendrán para la segunda semana de vacaciones…Emmeth vendrá con Dake—el mellizo asintió, no queriendo parecer celoso—Y, me dijeron que Fer vendría con ellos también—el teñido casi se atraganta, el cadete se paró a darle suaves palmadas y extenderle un poco de jugo pudo parar la tos del otro.

—¿En serio?—preguntó con voz rasposa y los ojos llorosos. El trigueño solo asintió—Vaya, no esperaba volverlo a ver—Kentin se mordió un el labio, ese muchacho no era un buen tema de conversación.

—Por eso Eme me dijo que te avisará, no quiere que te sientas incomodo—apunto.

—No tengo porque—hizo una pausa—Bueno, si tengo, pero eso sería darle la razón a…él—bajo el tono—Él es agua de otro vaso y yo estoy tomando jugo—el de cabellos cafés no pudo evitar reír ante eso.

—Eso fue un romance tórrido ¿No?—él más alto lo miro con cara de no incredulidad—Vamos, yo te conté de mi inexistente experiencia sexual. Merezco saber un poco sobre eso ¿No crees?—el gemelo hizo una mueca apesumbrada, pero se dispuso a hablar.

—No fue un romance, solo nos gustamos y las cosas se dieron—expresó—Todo fue tan rápido y tan…tan intenso—suspiro casi con placer, haciendo al de ojos esmeralda fruncir el ceño, el de ojos cerúleos carraspeo—Pero las cosas terminaron de mala manera…terriblemente—señalo—Él tiene una personalidad retorcida, el alma negra y lanza malas vibras, pero no puedo evitar que me caiga bien—acoto desesperado—Lo odio tanto—finalizó.

—Intenso ¿Dices?—enarco una ceja con cara de molestia.

—¡De todo lo que dije decides quedarte con eso! ¿En serio Kentin?—cuestiono indignado.

—Si no lo hubieras dicho con expresión soñadora no me hubiera quedado con coló eso— señalo y su interlocutor no pudo evitar verlo con cara de asombro.

—Del él saque todos esos actos imprudentes que tanto te molestan—expreso con un puchero—Es una mala influencia, que se mueve bien en la cama ¿Feliz?—finalizó, acrecentando su mueca de "bebé molesto" haciendo reír a su novio—¡Ahora te ríes de mí!—una cara de "estoy completamente indignado ¿ves esa planta de ahí? Pues también está indignada" se instaló en su cara. La risa del militar se convirtió en una carcajada, molesto el gemelo se dispuso a encerrarse en su alcoba.

—No te enojes bebé—lo atrapo el castaño.

—¡Tú me haces enojar! Preguntas y luego te molestas, y al final te burlas de mi—tomó aire—Eres muy malo, tu cuerpo está lleno de maldad…como los chihuahuas—el de ojos verdes no pudo evitar volverse a reír, evitando la obvia alusión a su estatura. Tomando de los muslos al otro lo subió a uno de los banquillos, colocándose entre las piernas de este.

—Te amo—le susurro cerca de los labios.

—No me vas a comprar con eso, lo sabes—voltio la cara.

—Me encantas—tarareo en su oído—Y te quiero tomar justo ahora—beso la piel detrás de la oreja, haciendo al más alto derretirse y bajar todas sus defensas. Maldito el día en que el otro se dio cuenta de sus debilidades.

Volvió el rostro, dejándose besar los labios y abrazando los anchos hombros de su novio. Con firmeza tomo los glúteos ajenos y acerco sus caderas hacia su pelvis, haciendo al teñido soltar el abrazo para poder detenerse en la barra del desayunador. El trigueño bajo los pantalones del otro junto a su ropa interior, el gemelo detuvo con una mano el movimiento.

—Armin está en su cuarto—señalo entre besos.

—Entonces hay que ser rápidos—explico, dejando las prendas atoradas en las rodillas para poder subirlas rápido de ser necesario.

Jaló un poco más hacia sí al mellizo, haciendo que el apoyo de este sobre la barra recayera en sus hombros y dejando sus caderas fuera del banquillo. Humedeció sus dedos con la saliva ajena y los dejo colarse en el interior del más alto. Amaso el interior, estimulando el punto feliz del otro, Alexy suspiro de placer llevando su cabeza hacia atrás. No había mucho que dilatar realmente, a diferencia de la otra pareja, ellos llevaban una vida sexual bastante activa.

Finalizando con los preparativos previos, Kentin bajo su ropa, dejando libre su excitación ante la vista expectante del gemelo. Escupió en su mano, y mezclando la saliva con el líquido pre seminal, lubrico lo mejor que pudo su miembro. Tomo de nueva cuenta las piernas del peli azul, separándolas apunto a la entrada y presiono con firmeza comenzando a ingresar en el interior de su novio. Los ojos cielo no se apartaron de la escena, se mordió el labio sintiendo como la erección del contrario entraba lentamente. Ronroneo con gusto y de nueva cuenta llevo su cabeza hacia atrás al sentirse completamente invadido.

El de cabellos chocolate no pensó en perder tiempo y comenzó a embestir con un ritmo constante, ocasionando jadeos y murmullos complacidos en su compañero. Sintiendo que el banquillo estorbaba, lo quito, al perder el apoyo en su parte baja el de cabellos azules enredo sus piernas en las caderas del más bajo y levanto los brazos hasta poder sostenerse de mejor manera contra la mesa. Inconscientemente la posición logro hacer las embestidas más profundas y ante al andar de las manecillas del reloj, el militar decidió aumentar el ritmo de su bombeo.

—Oh dios—murmuro el mellizo. El de ojos jade metió la mano entre las piernas del otro, comenzando a estimular su erección también—Oh no—expreso, alargando la última vocal en un ronroneo.

Las embestidas y la posición creaban un efecto de columpio, haciendo más rápidos los movimientos y la batalla contra el tiempo más fácil. Kentin se inclinó, alcanzando los labios de su chico besando de manera hambrienta y acelerando aún más sus movimientos de cadera contra el de ojos azules.

—Cielos, Kentin—canturreo—Más arriba—jadeo, intentando sentir más presión en su punto dulce.

—¿Ahí?—cuestiono, intentando complacer al otro.

—¡Justo ahí!—afirmo gustoso, arqueando levemente la espalda contra el desayunador. De pronto el sonido de una puerta cerrándose, lo saco de su ensoñación—¡Es Armin!—afirmó asustado. Su boca fue cubierta por la mano ajena.

—Entro al baño, tenemos un minuto—señalo, como si estuviera en alguna clase de misión peligrosa. Aumento más el ritmo de las estocadas, arrancando gemidos escandalosos al otro siendo silenciados por la mano del trigueño, que dejo libre la boca del otro para poder sostenerse de la mesa. En esa nueva posición, comenzó un vaivén frenético sintiendo las rodillas de ojos cielo junto a sus costillas.

—No Kentin—rogo el otro, cuando la vaina sobre su miembro también aumento su ritmo. Volvió a arquear la espalda al sentir el estímulo en ambas partes.

El ritmo era de locos, y el más alto no pudo explicar la repentina fuerza en su abdomen, piernas y brazos. Supuso que era la adrenalina o alguna clase de morbo al pensar en ser atrapados por su hermano teniendo sexo en medio de la cocina, esperaba que eso no sucediera. Sintió el calor centrarse en su vientre bajo y vio la cima cerca.

—Kentin voy a—no podía decir más el placer hacía eco en su cabeza impidiendo poder hilar una frase coherente.

—En mi mano—fue la respuesta obtenida y a si fue arqueando una vez más la espalda, y enviando la cabeza hacia atrás llego al orgasmo. Apretó sus paredes internas y el estímulo hizo al castaño llegar también.

El ojiverde salió y bajo las piernas del otro con cuidado. Intento ayúdale a incorporarse, hazaña que al otro le parecía imposible, sentía sus extremidades entumecidas y temblorosas. Kentin hizo una cuna con su mano, intentando mantener la semilla del otro en ella, estiro la mano hacia el lado derecho y logro tirarla en el lavabo. La pareja se sonrió cómplice y depositaron un beso dulce en la boca contraria. El sonido del wáter y de una puerta los devolvió a la realidad. Se acomodaron las ropas, y mientras el bajito se lavaba las manos, el hermano mayor intentaba peinarse.

Se recargo en el banquillo cercano, aun con las piernas temblorosas. Vio a su hermano asomarse por la entrada del pasillo, el moreno los miro con los ojos entrecerrados, poniéndolos nerviosos.

— ¿Qué hacían?—pregunto cauteloso

—Nada—respondieron a la vez, intentando sonar naturales.

—Voy al baño—dijo el teñido, intentando no caminar como astronauta. Dejando solos a los otros dos, Armin se acercó a la alacena y saco un paquete de galletas, después hizo una parada en el refrigerador cogiendo un litro de leche saborizada. Después solo se viro hacia su cuñado.

—Son unos cochinos—apunto, desapareciendo por donde vino. Dejando a un muy avergonzado castaño en medio de la cocina. Y pensó que, sería mejor que su novio no se enterara de ese pequeño detalle. Se guardaría esa vergüenza para sí mismo.

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Del otro lado de la ciudad un pequeño rayo de luz se colaba entre las cortinas gruesas de la habitación del pelirrojo. La pareja acurrucada sobre la cama ya estaba despierta, pero no tenían intenciones de levantarse. El rubio acaricio la cabeza del otro, masajeando el cuero cabelludo, el guitarrista solo cerró los ojos con gusto. Paso uno de sus brazos por la cintura y acaricio cariñosamente el área, para después apretar más el abrazo entre ambos.

—¿Te retocaras las raíces?—preguntó casualmente, delineando con su dedos el área mencionada.

—¿Debería?—el de ojos miel solo se encogió de hombros, restándole importancia a la situación. Y después correspondió al abrazo.

—Me gusta como se ve—señalo.

—Entonces no las teñiré, me lo dejaré crecer—concluyó, ganándose una mirada curiosa de su compañero—Extraño el cabello negro—soltó con simplicidad.

—Lo voy a hacer con un moreno, que excitante—comento sugerente, haciendo reír al guitarrista.

—¿Deberé preocuparme por Armin?—bromeó.

—Mhmm no creo, solo me gustan los guitarristas—respondió robando un beso juguetón—A menos que se vea irresistible con la guitarra del Guitar Hero. Entonces, quizá, debas empezar a preocuparte—rio.

El de ojos grises se hizo el ofendido, haciendo reír hasta hacer lagrimear al otro. Se acomodaron mejor en la cama y el exdelegado dejo escapar un suspiró. Se sentía tan feliz, que podía incluso agradecer a Alexy por su mala broma. Esperaba poder pasar un largo tiempo con Castiel, incluso quería imaginar un futuro juntos y una vejez compartida. Hacer reuniones con sus amigos y compartir los momentos importantes, las bodas, los hijos y los nietos.

Pero ahora solo quería disfrutar el presente y disfrutar el hoy con la persona que estaba a su lado. El futuro podía ser escrito lentamente, a él no le importaba.

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¡Por fin! Con esto finaliza Con derecho a Roce, perdón por la larga espera, pero de pronto evolucione de "Estudiante universitario" a "Graduado desempleado que necesita escribir su ensayo de titulación" Me extendería, pero no quiero llenar de eso la nota final…Así que haré un "capitulo" solo con los agradecimientos y, en el caso de Wattpad, una pequeña imagen que hice para conmemorar el momento —si no están leyendo esto en esa plataforma intentaré facilitarles el link a la imagen.

También haré un par de anuncios y eso.