*CAP.11: "NO SABE NADA"*
SILVIA
Alucinada. No había otra palabra para describir mi estado anímico en ese momento. Simplemente… alucinada, si me pinchaban no saldría sangre… o quizá sí, saldría la sangre hirviendo, que era como la tenía en ese instante.
Aquello ya era rizar el rizo, si ya teníamos suficientes problemas… pues otro más, por qué no? A qué coño había venido esa tía ahora? Con lo bien que había hecho en largarse hace tiempo!
Mientras yo maldecía todo lo maldecible mentalmente, Pepa había aprovechado para ensanchar aún más su sonrisa, aquella preciosa sonrisa que me quitaba el aire… y que hacía tiempo que no me mostraba a mí.
Pepa- Qué haces aquí?
Duna- Sorpresa
No sabía decir cuál de las dos estaba sonriendo más. No quería ser celosa, odiaba ser celosa… pero lo estaba, y mucho. Además, algo me decía que aquello no iba a ser una visita temporal, con la suerte que tenía seguramente que se quedara allí a vivir por los siglos de los siglos. De verdad… no podía haber escogido otro momento para reaparecer? No, tenía que hacerlo cuando peor estábamos Pepa y yo… como siempre.
Pepa se levantó lentamente sin dejar de mirarla, con sus movimientos evidenciaba lo que pensaba… no se creía que Duna estuviera allí. Yo tampoco podía creerlo. Miré a mis amigas… y estaban igual, repasando visualmente a aquella… aquella intrusa! No tenía otro nombre!... bueno, sí, sí tenía otros cuantos nombres para ella…
Duna miraba a Pepa con la misma sonrisa tonta, ni si quiera se había molestado en saludarnos a las demás, no le quitaba ojo. Lentamente, Pepa se puso de pie quedando en frente suya. Eran las dos igual de altas… hasta en eso encajaban. Ese pensamiento pueril me hizo ver que sí, que estaba comida por los celos, y tan sólo llevábamos en esa situación minuto y medio. Minuto y medio que a mi parecer fueron horas, por qué nadie decía nada?
Paula elevó la vista hacia Duna, con cara de entre sorpresa y desagrado, y por fin, alguien abrió la boca.
Paula- Co-ño! Missis Robinson! ( Boquiabierta )
La única reacción que pude tener fue reprimir una risotada. Me había hecho mucha gracia ese mote, que por otra parte le venía al pelo. Hacía mucho que no lo escuchaba.
Duna la miró inexpresiva ( Olvidaba que ella era perfecta, jamás se enfadaba ) y Pepa enfadada. Esta levantó una ceja en señal de reprimenda hacia Paula.
Duna- Qu… qué me ha llamado?
Pepa- Nada, no le hagas caso que es idiota
En ese momento comenzó otra situación tensa, Duna y Paula empezaron a echarse un serio. La primera miraba a la otra sin entender a qué venía esa actitud insultante, la segunda miraba a la primera con rabia. Rabia? Jamás había visto así a Paula.
Pensé que sería una ida de olla más de las suyas… pero cuando miré a Sara, esta estaba en la misma actitud desafiante. Sonreí ,sin poder evitarlo, al ver que no era la única que sentía animadversión por la señorita perfecta.
Pepa pasó la mano por delante de la cara de Duna para atraer su atención, consiguiéndola. En cuanto volvieron a mirarse, la tensión desapareció en ellas y volvieron las sonrisitas… y mi fastidio.
Pepa- Cómo es que has vuelto?
Duna- Ya te lo dije, sorpresa ( Sonriendo )
Silvia- " Ya te lo dije, sorpresa "
Puse la típica voz de estúpida cuando imitas a la persona que te cae mal. Pepa se giró rápidamente para mirarme bastante enfadada… pero más enfadada miró a Paula cuando esta hizo el amago de vomitar, y Sara rió.
Duna no dijo nada, se quedó callada, mirándonos algo entristecida… pero a mí sus caritas de lástima no me la daban ya. Ella se cortó, pero Pepa… ella nunca se cortaba un pelo. Se giró hacia nosotras.
Pepa- Sois un poco estúpidas, no?
Miró hacia Duna.
Pepa- Pasa de ellas, vamos a dar una vuelta, que veo que aquí no se puede hablar
Dijo aquello más que enfadada,… por unos segundos me arrepentí de lo que habíamos hecho, quizá nos habíamos pasado y…
Duna asintió levemente, sonriendo, y se alejaron poco a poco de nosotras.
… y a la mierda el arrepentimiento. Me pasé las manos por la cara.
Silvia- Qué fuerte, qué fuerte… qué fuerte! ( Resoplando )
Me destapé cuando escuché unas risillas. Observé la cara divertida de Paula.
Silvia- Qué te hace tanta gracia? Porque yo no se la veo por ningún lado!
Intentó sofocar un poco la sonrisa.
Paula- Nada, que te ponemos un relojito en la mano, unos pitidos ensordecedores alrededor y ala…clavaica a Pepa!
Sara también rió… pero al ver mi cara cambió la actitud drásticamente.
Silvia- Yo es que no lo entiendo… esta tía… esta tía tiene un radar que le avisa de cuando estamos mal y viene, o cómo?
Necesitaba que mis dos amigas, mis voces de la conciencia me calmaran… me hicieran entender que era su amiga, que la echaría de menos…
Paula- A mí esto me huele a chamusquina, esta tía no trae nada bueno pero vamos! Clarísimo además
Sara- A ti no te caía bien?
Paula- A mí? Yo cuando he dicho eso?
Sara- No sé… como a ti siempre te cae bien todo el mundo…
Paula- Hasta que me dan motivos
Tragué saliva. Tan mal estaba el asunto?
Silvia- Qué… qué motivos?
Paula- Pues que motivos van a ser! Esta no se quedó a gusto la última vez con el no que se llevó, y viene a la carga en plan reencuentro sorpresa… no es lista ni ná…
Miramos en silencio a Paula durante unos segundos, esa actitud en ella no era normal.
Paula- Qué pasa? Yo después de lo de Aitor no me fío de nadie…
Silvia- Yo creo que Pepa no me haría algo así…
Paula- Ya, hasta que te lo haga
Sara- Paula! Que es Pepa!
Paula pareció despertar de un trance y se llevó las manos a la boca.
Paula- Joder… joder, que mala amiga soy! Pobre Pepa…Lo siento Silvia, es que a veces me dejo llevar por el rencor y me voy al lado oscuro… si ya lo dijo Yoda…
Silvia- Pero… tan mal lo veis? Ser sinceras…
Se miraron entre ellas, después al suelo…
Silvia- Chicas…?
Sara- Pf, Silvia… sospechoso es un rato. A mí esto me recuerda un poco a lo de la otra vez… llega la tía esta cuando Pepa tiene las defensas bajas y…
Paula- Y zasca! Las bragas por los tobillos!
Se me encogió el estómago del miedo. Cogí la botella de agua que Pepa había dejado en el banco y empecé a estrujarla con rabia entre mis dedos.
Sara- Ala! ( Mirando a Paula ) Qué tacto tienes, eh?
Silvia- No… si es que tiene razón, de esta tía no me fío un pelo, vuelve aquí con su sonrisa perfecta, sus piernas kilométricas, su cara de niña buena y… y no, esta vez no me la lía, esta vez no voy a dejarla!
Paula- Pues pa no dejarla se ha ido por ahí a solas con Pepa… ( murmuró )
Sara le dio un empujoncito a Paula.
Sara- Tía!
Las alertas se dispararon. Los celos y la desconfianza llegaron a su máximo nivel.
Silvia- Esta va lista si piensa que me va a joder otra vez, Pepa es mía!
Paula- Di quee sí, como si os estuvierais peleando por unas bragas en rebajas ( Aplaudiendo )
Pasé de ese último comentario mientras Sara volvía a darle una reprimenda. Esta vez no… no iba a meterse de por medio. A paso apresurado, intenté seguir a Pepa y a Duna… fue difícil, ya que la oscuridad ya había caído por completo y hacía minutos que habían desaparecido.
PEPA
Llevábamos cinco minutos caminando en la oscuridad… y no habíamos abierto la boca aún. Lo único que hacíamos de vez en cuando era mirarnos de reojo, sonreír… y volver a clavar la vista al suelo.
No sabía qué decirle… ya no estaba enfadada por cómo se había marchado… porque la entendía, aunque seguramente yo no hubiera hecho lo mismo, la entendía. Éramos muy diferentes, yo demasiado pasional y ella demasiado racional.
Y ella… supuse que no me hablaba por la vergüenza. Odiaba ser así, estaba contenta, muy contenta… aunque no supiera si iba a quedarse o qué, sentía unas ganas locas de sonreír, abrazarla… chisté, era una de las personas más importantes en mi vida y no sabía demostrárselo. Aquello no era una novedad. Yo y mis putos comportamientos fríos.
Cuando miré a mi lado, me di cuenta de que estaba caminando sola. Me giré para encontrármela parada a unos metros de mí, cabizbaja. Aquella imagen me encogió un poco el corazón, me llevé la mano al pecho sorprendida. Vaya, parecía que los sentimientos habían decidido volver para dejar de ser un bloque de hielo. Quizás un poco tarde.
Pepa- Qué pa…?
Duna- Sigues enfadada conmigo.
Alcé una ceja, negué suavemente con la cabeza intentando decir algo… pero no pude. Le había hecho sentir mal sin darme cuenta, como casi siempre me pasaba… yo había chistado presa de la impotencia, y ella se lo había tomado como un gesto de enfado.
Duna- Yo… lo siento. Siento haberme marchado así, siento haberte hecho pensar que para mí no eras importante o… ( Suspiró ) No sé. Pero precisamente por eso me fui… ( Me miró ) por lo importante que eres para mí.
Abrí la boca, balcuceé… y nada. Era incapaz. Miré hacia todos lados intentando buscar algo que me diera la fuerza necesaria para decir lo que pensaba o sentía… pero no había manera. No podía.
Ella volvió a echar aire sonoramente otra vez… y bajó la cabeza. La miré… no entendía cómo podía ser así, como nunca era capaz de reconfortar a las personas que quería. Puto orgullo.
Agité la cabeza para expulsarlo fuera de mí, cogí aire… y me encaminé hacia ella rápidamente. Subió la cabeza esperándose cualquier cosa de mí… no me extrañó. Así que mi reacción la cogió más desprevenida de lo normal.
Cuando llegué a ella, tiré suavemente de su ropa para hacerla chocar contra mi cuerpo y la abracé. En un principio algo torpe… yo no sabía hacer aquellas cosas demasiado bien. Pero a los dos segundos, aprovechando la igualdad de nuestra altura, rodeé su cuello con mis brazos y escondí mi cara en su hombro, fruto de la vergüenza. Ella suspiró aliviada, sonriente, y me rodeó con los suyos.
Pepa- Lo siento
Duna- Por qué?
Pepa- Por haberte hecho pensar eso… yo… soy muy torpe, estas cosas no se me dan bien y…
Acabó con mi estúpida verborrea.
Duna- Te he echado de menos.
Contra todo pronóstico, y aprovechando que nadie me veía… sonreí. No contesté, pero ella pudo notar como sonreía y me respondió con el mismo gesto. Me conocía demasiado, supo captar mi silencioso " Yo también a ti ".
Unos segundos después, me separó suavemente y cogiéndome de la cara, besó mi frente. Sonreí avergonzada y bajé la cabeza. Para ayudarme a superarlo, me empujó juguetonamente y reanudó la marcha. Me puse a su altura. Después de carraspear para cortar el momento mimosín, y de que ella se riera entendiendo mi actitud, me decidí a hablar.
Pepa- Vas a quedarte?
Sin rodeos, necesitaba saberlo. Ella me miró sonriente y asintió. Mi sonrisa se ensanchó.
Pepa- Para siempre?
Duna- Hasta el fin de los días
Reí. La tensión ya no estaba… algo me decía que ese tiempo de ausencia le había servido para olvidarse de los sentimientos que tenía hacia mí.. aunque era posible que me estuviera equivocando. Preferí no tocar el tema.
Duna- Y tú qué tal estás?
Resoplé. Quería contárselo, desahogarme con ella… sabía que me iba a saber ayudar mejor que nadie, como siempre… pero temía hacerle daño con mis palabras. Entendió mi silencio y sonrió.
Duna- Me lo puedes contar
Sonreí aliviada, y lo hice.
… …
Duna- Joder… pues como está el patio
Había sido un breve resumen de diez minutos, pero no hacía falta mucho más.
Pepa- Pues ya ves… maravilloso todo, como siempre. Creo que es imposible que Silvia y yo estemos bien nunca… siempre pasa algo que lo jode. Si no soy yo, es otra persona y así sucesivamente…
Me miró un poco angustiada. Quise golpearme la frente al darme cuenta de mis palabras. Balbuceé.
Pepa- eh… eso… eso último no iba por ti, ni nada, o sea yo…
Duna- Tranquila
Pepa- No, yo quería decir que siempre aparece algún soplapollas!
Sus labios se encogieron en una mueca extraña.
Pepa- O sea! A ver, que no digo que tú seas una soplapollas, yo,,,!
Duna- Pepa, que te he entendido
Pepa- No, no me has entendido o sea… soplapollas ellos, no tú! O sea, su primo es el soplapollas, tu eres una tía de puta madre que…!
Duna- Pepa, ya!
Pepa- Yo lo que quiero decir es que…!
Me cogió de los hombros.
Duna- Pepa, relax… no hagas esto más tenso, te he entendido perfectamente, vale?
Asentí agobiada.
Duna- Continua
Seguimos andando.
Pepa- Pues eso… que no puedo con él
Duna- Y para qué te lo metes en casa? Te va la marcha?
Pepa- No! Pues… pues porque Silvia se piensa que soy una egoísta de mierda.. y tiene razón, porque me he portado mal y… esta es una buena forma de dejar de serlo…
Duna- Ahá… ya… y… dime, reina de las buenas ideas… cómo se va a dar cuenta si no sabe lo que estás haciendo?
Silencio.
Duna- Ya veo…
Pepa- Joder Duna, es que si se lo digo va a pensar que no lo estoy haciendo de corazón, que sólo quiero ganar puntos…
Duna- No será mejor eso que tenerla mosqueada?
Me pasé las manos por la cara. Por qué todo me salía tan… raro siempre? Volvió a pararse frente a mí.
Duna- Pepa… tú no estás metida en ningún lío raro, no?
Tragué saliva. Cómo podía saberlo? La parte de mis salidas nocturnas me la había saltado.
Pepa- No
Duna- Ya
Pepa- Por qué dices eso?
Duna- Porque tienes una cara de pastillera que no es normal
Me reí… hasta que vi que ella no. Lo estaba diciendo en serio.
Duna- Te has visto la cara?
Pepa- Otra igual, que pasa que de pronto todas tenéis el MIR ?
Duna- Silvia sólo está preocupada por ti. Qué no me has contado?
Bajé la cabeza con fastidio. A veces odiaba que me conociera tanto.
Pepa- Nada
Levantó mi cara tomándome de la barbilla.
Duna- Dispara
No se lo podía decir… porque si se lo decía iba a querer ayudarme. Me quitaría de lo que estaba haciendo, querría darme el dinero ella …y no. Sabía que Duna venía de familia bien, que estaba forrada, el amor de sus padres no lo tenía pero su dinero, aunque a ella no le gustaba, le sobraba. Aunque aquello no viniera al tema, Duna nunca usaba el dinero de sus padres… salvo la casa, todo lo que tenía se lo había ganado ella,… así que no podía decírselo.
Las razones me sobraban. No quería obligarla a usar el dinero que tanto odiaba, traicionando sus principios. Y desde luego, después de todo lo que había pasado, me parecería de muy mal gusto aceptar su dinero para contentar a Silvia… era la mejor persona que había conocido, sabía que lo haría encantada.. pero no, no podía permitirlo… así que, con todo el dolor que me producía mentirla por primera vez…
Pepa- No te estoy ocultando nada.
No me creyó, era evidente.
Duna- Entonces esa cara?
Pepa- Pues… no sé, necesito evadirme de todo. Estoy saliendo mucho por ahí últimamente.
Duna- Y te parecerá una solución genial, no?
Su cara transmitía enfado… y empecé a alterarme. Estaba harta de reproches. Resoplé, y empecé a caminar dándole la espalda. Ella me siguió unos pasos por detrás.
Duna- No, no me des la espalda! No seas cobarde!
Apreté los dientes. Probablemente ese era el peor insulto que existía en el mundo: Cobarde.
Aceleré mis pasos, ella también. Su voz seguía a mi espalda.
Duna- Si estás mal, si tienes problemas… la solución no es perderse por ahí y beber o… o lo que se que estés haciendo.
Sonaba afectada.
Duna- Dime que no estás metida en drogas otra vez
Pepa- Yo ya no me drogo.
Cerré los ojos con fuerza y me llevé una mano a la cara. Había cometido un grave error, se me había ido la lengua. Duna corrió hasta a mí y se posicionó frente a mí, compungida.
Duna- Cómo has dicho?
Mi mayor secreto se había ido a la puta mierda por un descuido. Bajé la cabeza e intenté avanzar, pero no me lo permitió poniéndose en medio.
Duna- Ya no?
Pepa- Déjame
Apreté los dientes, me sentía avergonzada.
Duna- O sea, que antes sí?
Pepa- Sí! Antes sí, vale?! Antes sí, pero ya no! Me dejas pasar?
Duna- Júramelo
Pepa- No te tengo que jurar nada ( Sonriendo de lado )
Duna- No, no sonrías porque esto no tiene gracia. Si lo hicieras me decepcionarías muchísimo
Pepa- Qué pasa, que estás sorda? Te digo que ya no lo hago!
Duna- Desde cuándo?
Pepa- Desde antes de conocerte, tranquila que por tu cama no ha pasao ninguna yonki
La aparté de mí y me eché a andar.
Duna- Eso ha sido muy bajo
Sí, lo había sido, tan bajo como dudar de mí. Seguí caminando, y ella empezó a perseguirme a mi espalda como antes.
Duna- Tú sabes lo que le haces a tu cuerpo cuando te drogas?
Resoplé sonoramente, lo que me faltaba.
Pepa- Sabes? Mi madre murió hace tiempo, no me hace falta que venga otra postiza a echarme la charla.
Aquel comentario me había dolido más a mi hacerlo que a ella escucharlo. Miré brevemente hacia el cielo, pidiendo que si de verdad estaba allí… me perdonara por lo que acababa de decir. Bajé la vista.
Duna- Me da igual lo que digas… soy tu amiga y…
Empecé a sentirme un poco rara.
Duna-… preocupo… lo que haces o dejas de…
Rebajé la velocidad, extrañada. O ella hablaba raro… o yo a penas la oía.
Duna-… algo irresponsable…
Agité la cabeza.
Duna- … que eras distinta… ( Cerré los ojos )… te parece que no pero…
Eco, voz distorsionada… me llevé las manos a la cara preparándome para besar suelo.
DUNA
No me estaba haciendo ni caso, pero no iba a dejar que se saliera con la suya sin escucharme. Aunque dijera que no lo hacía… lo había hecho, y eso era igual de grave, podía volver a hacerlo… si había sido lo suficientemente débil una vez para escoger ese camino de evasión, por qué no iba a hacerlo una segunda? Además, su cara no invitaba a la confianza precisamente.
Seguí increpándola mientras ella me ignoraba caminando hacia delante.
Duna- Me da igual lo que digas, soy tu amiga y me preocupo por lo que haces o dejas de hacer! Escoger ese camino para evadirse es algo muy cobarde e irresponsable y… y si es sólo por diversión además es estúpido! Pensaba que eras distinta pero…!
Bufé. Quizá ese no fuese el camino. Caminé un poco más despacio viendo que ella también lo hacía, quizá había conseguido que me escuchase. La observé fijamente mientras hablaba, sin prestar demasiada atención a sus gestos.
Duna- Oye, esto no es ninguna charla tipo madre… igual te parece que no pero, sólo es que me preocupo por ti. La gente suele tomarse ese tema a guasa, pero hay mucha gente que ha acabado muy mal debido a eso y…
Se desplomó ante mis ojos. Tardé unos segundos en reaccionar y asimilar que acababa de caerse de espaldas al suelo como si la hubiesen fulminado. A penas dos segundos después, y llena de miedo por el susto que acababa de llevarme y el no saber que le había pasado, corrí hacia ella tirándome al césped junto a su cuerpo, de rodillas.
Duna- Pepa!
Aporreé su cara con las palmas de mis manos un par de veces.
Duna- Pepa! Oye!
No reaccionaba.
Duna- Mírame! Ey!
… …
SILVIA
Llevábamos unos diez minutos caminando y nada, ni rastro… y yo ya empezaba a montarme paranoias imaginándome lo peor.
Silvia- Pero dónde narices se han metido? Estas dos ya le están dando al tema, y yo me voy a cabrear, y la voy a líar, y las mato, y…!
Paula le dio un par de codazos a Sara.
Paula- Lo ves, clavaíta a Pepa
Silvia- Paula… no está el horno para bollos
Bendito momento en el que solté la frase, mis amigas empezaron a reír por el doble sentido. Hice caso omiso y aceleré el paso.
Paula- Va Sil… no te ralles, que estarán hablando y ya está…
Sara- Sí, a buenas horas te pones a consolarla, después de haberle calentado la cabeza..
Silvia- Es que esto ya es lo que faltaba para el duro, que venga la tía esta aquí a… Pepa?!
A mitad de la frase, y a unos metros de nosotras, vi a Pepa tirada en el suelo con Duna subida encima de ella, dándole palmaditas en la cara. Las paranoias desaparecieron para dejar paso a la preocupación y arranqué a correr con mis amigas detrás.
Cuando llegué, me dejé caer a su lado.
Silvia- Pepa, Pepa! ( Asustada )
Duna- Silvia, tranquilízate!
Si hubiera sido posible, la hubiera traspasado con la mirada.
Silvia- Que me tranquilice?! Qué coño le has hecho?!
La empujé, aunque no conseguí moverla mucho. Mis amigas intentaron calmarme… estaba histérica, después de todo lo acontecido ver a Pepa de una manera parecida aquella activaba todos mis miedos de una manera irracional. Pasé de Duna y me incliné hacia Pepa, notando las lágrimas de terror salir disparadas de mis ojos.
Alterada de sobremanera, zarandeé el cuerpo de Pepa sin ningún tipo de cuidado. Duna tiró de mis brazos para que cejara en mi intento… lo que me inyectó más rabia aún.
La realidad es que intentaba calmarme para que no hiciera daño a Pepa… mi estado alterado me hacía caer en la ficción: Intentaba apartarme de ella.
Silvia- NO ME TOQUES!
Volví a empujarla una y otra vez sin que mis amigas pudieran hacer nada.
Duna- Silvia, cálmate! ( Forcejeando )
Silvia- NO ME TOQUES! ( Forcejeando )
En medio de la confusión, pasaron unos cuantos segundos más hasta que…
Duna- QUE TE CALMES!
…por primera vez en mi vida, sentí como me cruzaban la cara de lado a lado de un bofetón… por parte de Duna. Me paré en seco, ni siquiera me llevé la mano a la cara. Mis amigas se quedaron en el mismo estado que yo, mirándonos con incredulidad.
Duna me arrebató la botella que aún tenía entre las manos sin haberme dado cuenta. Desenroscó el tapón, y rápidamente vertió el agua que quedaba en la cara de Pepa… " resucitando " a esta de inmediato.
Duna sonrió aliviada… yo también lo hubiera hecho si no hubiera estado en shock aún. Se inclinó hacia Pepa, que estaba totalmente desubicada.
Pepa- Qué… qué pasa…?
La tomó de la cara.
Duna- Estás bien?
Después de un silencio, asintió totalmente perdida.
Duna- Menos mal… que susto… ( Sonriendo )
… …
Media hora después…
Miré por el retrovisor, viendo a Pepa con la cabeza apoyada en el cristal con la mirada perdida. Había empezado a llover, y Duna se había obcecado en llevarnos a todas a casa en su coche. Ya habíamos dejado a Paula y a Sara en sus respectivas casas…a ninguna de las tres, sobre todo a mí, nos hizo gracia subir en el coche de Duna… pero después del susto con Pepa, no estaba el tema como para ponernos a discutir más.
Un par de minutos después, Duna paró el coche. Miré por la ventana… estábamos frente a la casa de mi hermana, no creí que fuera azaroso… lo había hecho a posta, me había dejado a mí para la última. Empecé a cabrearme, pensando que lo había hecho para no dejarme tiempo a solas con Pepa… aunque su voz interrumpió mis pensamientos.
Pepa- Gracias por traerme
Se estiró para abrir la puerta, pero Duna activó los cerrojos. Pepa, extrañada, se colocó entre nuestros asientos.
Pepa- Qué haces? Déjame salir
Duna no se giró. Apoyo uno de sus brazos en la ventana, dando soporte a su cabeza, y la otra mano la dejó en el volante después de apagar el motor.
Pepa- Me estás escuchando? Si es un vacile no tiene gracia
Duna- No es un vacile
Pepa- Entonces?
Seguí la conversación mirando a cada una sin decir nada. Yo tampoco entendía. Duna suspiró, pareciendo saber que se metía en terrenos pantanosos, y sin girarse :
Duna- Nos vas a explicar qué ha pasado?
Vaya, por lo menos había tenido el detalle de decir " Nos", integrándome. Qué considerada…
Pepa resopló.
Pepa- Ábreme la puerta
Duna- Contesta
Pepa- No me gustan las encerronas
La conocía, se estaba enfadando. Por primera vez vi algo en Duna que me gustó y que teníamos en común, ella tampoco cedía ante los enfados de Pepa, por muy descomunales que fueran. Aporreó la puerta.
Pepa- Que me dejes salir! ( enfadada )
Duna- Por mucho que te enfades y por muchas pataletas que te entren no voy a ceder, y lo sabes… así que ahórrate tiempo y rabietas y contesta
Pepa- Me estás tocando los cojones, y no te conviene
Duna- Ahora me amenazas? ( Sin girarse ) Está bien, pues venga, amenázame, pégame… como veas, seguirá sin funcionarte
Sonreí interiormente. Me gustaba que fuera así, siempre le había echado en cara a Pepa que usara su violencia para intentara salirse con la suya, y nunca le había dejado que me chantajeara a mí con eso.
Pepa soltó un gruñido enfurecida. Después, se dejó caer en el asiento cruzándose de brazos, ofuscada. Como una niña pequeña, sólo que cambiando el llanto por los arranques violentos.
Duna- Yo tengo todo el tiempo del mundo
Pepa- Que te jodan!
Duna sonrió. No parecía tomarse en serio para nada las actitudes desafiantes y ofensivas de Pepa… yo no llegaba a tanto. Volví a sentirme recelosa.
Miré a Pepa… me daba lástima verla tan frustrada. Tenía el ceño profundamente fruncido, cosa que hacía cuando no veía salida.
Silvia- Pepa… ( Cariñosa )
Fui a extender mi mano para acariciar su rodilla, pero Duna me miró " prohibiéndomelo ". Parecíamos el poli bueno y el poli malo. Cejé en mi intento, Duna tenía razón… si Pepa no conseguía chantajearme con violencia, sí que lo conseguía con su actitud decaída.
Pasaron un par de minutos, hasta que Pepa resopló vencida. Vi a Duna sonreír disimuladamente.
Pepa- Qué coño quieres?
Entonces sí se giró. Yo también.
Duna- Tú qué crees?
Pepa miró por la ventana.
Duna- Qué te está pasando? Porque sabrás que desplomarse así, de repente, no es ni medio normal
Pepa- Es que me gusta sorprenderos ( Cínica )
Empecé a mosquearme yo también.
Silvia- Puedes dejar esa actitud de chulería? No sé si lo que buscas es sacarnos de quicio, pero lo único que consigues es hacer el ridículo
Duna me miró satisfecha. Pepa en cambio…
Pepa- Pero… ! Pf, yo es que flipo, nunca os habéis tragado, y ahora venís aquí de mis mamis o qué? De qué vais?
Silvia/ Duna- Nos preocupamos por ti!
Duna y yo nos miramos alucinadas por haber soltado eso a la vez. Pepa se rió, burlona. Me giré enfadada.
Silvia- Puedes dejar esa actitud cínica? No te importamos lo más mínimo o qué?
Me fastidió tener que decir " importamos"… pero ya estaba hecho. Igual que una cría… fue decir eso y cambiar su carita de enfado a una remordimiento.
Pepa- Sí que me importáis
Silvia- Entonces no nos trates así
Bajó la cabeza.
Duna- Qué te está pasando?
Pepa- No me está pasando nada, me he desmayado, ya está
Silvia- Por algo será, no?
Me miró empezando a enfadarse de nuevo.
Pepa- No lo voy a decir más veces… no-me-estoy-drogando, vale?
Quería creerla, pero su cara, las ojeras,la actitud agresiva constante, la palidez y ahora esto…
Pepa- No me crees?
No contesté, me dolía mucho… pero es que no me podía creer que eso fuera porque sí, tenía toda la cara de estar haciéndolo. Asintió lentamente.
Pepa- Genial ( Miró a Duna ) Tú tampoco?
Duna- Pepa, entiéndenos… nos dices que no, pero tampoco nos cuentas por qué estás así
Pepa- Porque salgo…! Salgo, y estoy cansada, joder!
Me miró.
Pepa- Y tú me pides confianza?!
Cerré los ojos. Pepa volvió a aporrear la puerta, cada vez con más fuerza.
Pepa- Ábreme!
Duna se quedó impasible, indecisa.
Pepa- QUE ME ABRAS, JODER!
Resopló… y lo hizo. Abrió… y yo no aguanté más, según Pepa bajó del coche, yo hice lo mismo. Duna se quedó dentro.
Silvia- Pepa!
Avancé unos pasos detrás de ella, que se encaminaba hacia la puerta de casa. No me hizo caso hasta que la agarré del brazo.
Silvia- Espera!
Se giró.
Pepa- Qué quieres, Silvia?
Silvia- No te enfades…
Pepa- No te enfades! Me estáis llamando yonki y no quieres que me enfade?
Silvia- Lo dices como si fuera la primera vez que lo hicieras!
Su gesto empalideció. Miró hacia el coche.
Pepa- Te lo ha dicho ella? ( Voz quebrada )
Yo también empalidecí, solté su brazo. Sentí algo romperse dentro de mí.
Silvia- Que… que si me ha dicho qué..? Yo me refería a la vez que… que apareciste en mi jardín huyendo de los policías y estabas…
Cerró los ojos con fuerza, consciente de que había hablado demás.
Silvia- Me dijiste que sólo fue esa vez… que no quisiste pero…
Pepa- Pues te mentí ( Sin abrirlos )
Miré hacia el suelo. Sentía dolor, decepción, tristeza, preocupación… demasiadas cosas a la vez.
Pepa- Sí, adelante, júzgame! Llevaba una vida de mierda, no tenía familia, no tenía a penas amigos, no tenía casa…! ( Haciendo aspavientos con los brazos ) Sólo tenía una cárcel en la que un cabrón narcotraficante me molía a palos… cada día que me levantaba me quería morir, y sí! Me metía de todo, lo hacía, no soy perfecta, vale?! Te quedas más tranquila?
Negué con la cabeza, llorando de nuevo. No era por decepción… era tristeza, ella no se había merecido aquello.
Pepa- Pues ya está, ya lo sabes! Soy una mierda y vosotras sois perfectas, buenas noches!
Se giró para entrar, pero no la dejé. Tiré de ella y me abracé a su espalda.
Silvia- No eres eso… lo siento…
Sentía que hubiera tenido que vivir aquellas cosas. Sentía impotencia. Suspiró. Hice que se girara.
Silvia- Te entiendo, y no te juzgo pero… las drogas no solucionan nada
Se llevó las manos a la cara.
Pepa- Dios! Es que no me drogo! Tan difícil es de creer? ( desesperada )
Así no iba a conseguir nada. Volví a acercarme a ella, abrazándola.
Silvia- Me puedo quedar contigo hoy?
Lo necesitaba, necesitaba estar con ella. No me gustaba verla así, mal, enfadada… débil, y sin ni siquiera saber por qué, porque no quería contármelo. Bueno, sí me lo había contado… pero estaba segura de que mentía. No sabía por qué, pero no me creía que eso fuera fruto de inocentes fiestas nocturnas… y aunque así fuera, me preocupaba igual o más.
Pareció dudar unos segundos. Creí que iba asentir, pero su gesto cambió rápidamente.
Pepa- N..no!
Silvia- Por qué no? ( Entristecida )
Pepa- Porque no… y tu padre?
Silvia- Bueno, le digo que estoy aquí, es la casa de mi hermana, no pasa nada…
Pepa- Que no, mejor que no
Se separó de mí.
Silvia- Por qué…?
Pepa- Joder, porque no, Sil! Estoy cansada y me apetece estar sola y … dormir
Otra vez se había alterado sin razón… y quería que me lo creyera? Rápidamente, sentenció.
Pepa- Nos vemos
No se acercó a darme un beso, ni siquiera en la mejilla… aunque eso tal vez fue culpa mía por haber puesto tanta distancia entre nosotras con aquello del tiempo. Y sin más, desapareció de mi vista dejándome allí sola.
Mee giré, viendo el coche de Duna. Lo había olvidado… tenía una charla esperándome. Teníamos unas cuentas pendientes.
… …
PEPA
Después de esquivar a mi familia alegando que estaba cansada y que no tenía ganas de cenar, llegué a mi cuarto. En él, lógicamente estaba Ángel, sentando en mi cama, leyendo con la luz de una linterna.
Encendí la luz bruscamente, sobresaltándole.
Ángel- Qué susto!
Ni le contesté, no estaba para tonterías. El enfado y el cansancio que llevaba encima eran de dimensiones orbitales. Realizando movimientos bruscos, y sin importarme de que estuviera ahí me desvestí para ponerme el pijama.
Pepa- Has cenao?
Ángel- Sí, Ari me trajo algo ( sonriente )
Seguí a lo mío.
Ángel- Qué tal el día?
Suspiré.
Pepa- Desde cuando nos hemos convertido en un matrimonio?
Ángel- Hoy estás más borde de lo normal…
Pepa- Ángelito, no me hinches las pelotas ( Amenazante )
Se levantó.
Ángel- Te ha pasado algo?
Pepa- Sí! Me ha pasao de todo, he discutido con todo Dios, te vale?
Ángel- Con Silvia también? ( Preocupado )
Aquello fue la gota que colmó el vaso. No podía preocuparse por mí, por mis cosas… tenía que ir a Silvia directamente. Apreté los dientes y me giré.
Pepa- Tanto te importa que no puedes disimular?
ÁNGEL
Vi como apretaba sus puños. Me acojonaba bastante cuando se enfadaba.
Ángel- Sólo me preocupaba por…
Pepa- Ya, ya veo por qué te preocupas
Cada vez estaba más alterada. Me eché unos pasos hacia atrás, ella venía hacia mí amenazante.
Ángel- Qué te pasa?
Pepa- Que qué me pasa?
Sonrió durante unos segundos. Bruscamente, cambió su sonrisa a un gesto petrificante, me agarró del cuello y me estrelló contra la pared. Susurró como una psicópata.
Pepa- Me pasas tú. No me fío ni un pelo de ti, y estoy segura de que en cuanto puedas me la vas a clavar por detrás… o se la quieres clavar a mi novia? Eso te gustaría más, verdad?!
Agarré su mano en mi cuello. Nunca había visto una chica con tanta fuerza.
Ángel- Es…estás loca!
Pepa- Y una mierda! Yo no estoy loca, los demás están ciegos. Tú escondes algo ( Sonrió ) y no sé lo que es pero…
Acercó su cara a la mía y apretó más.
Pepa- … lo voy a acabar sabiendo. No te quepa duda.
Tragué saliva. Estaba acorralado.
Pepa- Por mis muertos que mañana soluciono esto y sales de aquí silbando melodías, pero no te voy a perder de vista así que ten cuidado. A mí no me la vas a jugar, príncipe
Su cara se había transformado en la de una auténtica psicópata. Eso, su mano en mi cuello, y esa voz susurrante… no ayudaban a tranquilizarme.
Pepa- Ten cuidadito, y ándate con ojo.
Me soltó y se dio la vuelta.
Pepa- Y ahora me voy a costar, procura no hacer el mínimo ruido que he tenido un día de mierda. Sólo me faltabas tú… y no sé, quizá enterarme de que en el pasado Silvia y tú os habéis liao o…
Palidecí. Tragué saliva. Mi corazón se aceleró. La miré asustando… no me estaba mirando.
Ángel- ( Cálmate, cálmate o se va a dar cuenta, lo ha dicho de coña, no sabe nada… )
Había seguido enumerando una lista de posibles malas noticias, pero no las escuché. Mi sangre se había congelado con esa primera.
Pepa-… o algo de eso.
Bostezó… y me miró.
Pepa- Qué haces, atontao?
Ángel- Eh?
Pepa- Que apagues la luz y te metas en la cama!
Ángel- Sí, sí…
Mi corazón se fue estabilizando lentamente. Por un momento pensé que se había enterado, que quizá por eso había discutido con Silvia… no quise ni pensarlo. Sin hacer ruido apagué la luz y me metí en su cama. Suspiré.
Ángel- ( No sabe nada )
