Capítulo 12: Un Baile sin Motivo
Severus
Minerva estaba fuera de sus cabales, había aceptado que la tonta de Beaumont organice una fiesta en el Gran Comedor este viernes sin ningún motivo, solo para festejar.
Esto me traía mala espina, eran finales de noviembre, miraba por la ventana los terrenos del castillo cubiertos de una fina manta de nieve blanca para esperar a mi alumna y novia Hermione Granger.
-Profesor Snape, me ha informado Hagrid que tiene la sangre de un dragón bola de fuego chino que necesitábamos para las pociones-sonrió mi dulce castaña.
-Pongámonos en marcha-le dije caminando a su lado por los fríos pasillos para llegar a la casa del profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas.
La bruja rozó mi mano mientras caminábamos por los terrenos desiertos del castillo poco antes de llegar a la casa del guardabosque.
-Hermione-susurré seriamente y luego reímos juntos hasta la puerta de madera.
Los ladridos del pulgoso perro alertaron a Hagrid de nuestra visita.
-Hermione, Profesor Snape adelante- ambos pasamos, ella se sentó junto al fuego, yo conversaba sobre animales haciendo algo de equilibrio debido a que el semigigante colocaba en mis manos cuernos, garras y algunos frascos que nos servirían, me gustaba venir a visitarle para recibir gentilmente todos estos ingredientes, me parecía casi increíble que el hombre no se diera cuenta de lo valiosas que eran las cosas que me obsequiaba mensualmente.
Luego de conversar unos minutos más nos retiramos para ir a mi aula personal y dejar nuestras nuevas adquisiciones.
Cerré la puerta de mi aula secreta y veía como sus brazos se cerraban alrededor de mi cuello, rápidamente me deshice de las cosas que traía.
-Solos-murmuró pícaramente atrayéndome con lentitud.
-Solos-susurré en su oído dejándome llevar por sus manos que me atraían hacia su rostro juntando nuestros labios en un largo beso.
-¿Irás hoy a la tonta fiesta?-susurré.
-Si, Luna me insistió en que los acompañara a ella y Neville, me sentiré una paleta de novios pero no me queda otra, Ron va con Lavender y Ginny ya tiene a Harry.-dijo evadiendo el tema.
-Alguien te invitó a ir, dime-susurré tratando de alejar mis nervios.
-Nadie Sev, terminemos el tema-murmuró soltándose para arreglar los nuevos ingredientes en las estanterías.
-Oh vamos, tenemos confianza-hablé lo mas firme que pude sujetando su cadera, estaba colocando unos frascos en un lugar alto ayudada por la escalera.
La sujeté entre mis brazos y le di un casto beso.
-No te bajaré hasta que me cuentes-le advertí.
-No quiero que le ensañes con gente de mi casa, no acepté ninguna invitación, solo de Luna y Neville y aun así me siento ñoña, desearía ir contigo.-dijo nerviosa.
-¿Gente de tu casa?, me contaste lo de Weasley y ya lo sabía, ¿te invitó a ir?-me tranquilicé pensando que el zanahorio le pidió compañía, ella estaba bastante enojada con el desde que le contó sus sentimientos hacia mi, sonreí para mis adentros, mi leona en verdad me quería.
-No, fue Seamus Finnigan-sentenció y la bajé despacio.-mira este cuerno de rinoceronte, ¡que buen estado tiene!-exclamó tratando de cambiar de tema.
-¿Ese renacuajo te invitó al baile?-gruñí sin pensar.
-Te dije que nada de escenas, no quería ir con nadie, no te pongas celoso- me regañó.
-Me pongo celoso porque te quiero-susurré algo tonto y ella con prontitud comenzó de llenarme la cara de besos.
-Si fuera profesora le bajaría puntos a tu casa porque eres un tonto-dijo entre dientes.
-Hoy le bajé puntos a mi casa-hablé apesadumbrado, éramos rivales y Gryffindor iba a la cabeza pero no pude dejar pasar esa falta.
-¿El loco de la mazmorra perjudicando a Slytherin?, ¿Qué ocurrió?-preguntó con interés.
-Zabini y Malfoy tenían un interesante duelo en uno de los pasillos del segundo piso, no se de donde saca agallas pero Zabini utilizó un conjuro de magia negra africana muy peligroso que pasó rozando por la cabeza de Malfoy quien lanzaba sectumsempras hacia todos lados, le quité cincuenta a uno y ochenta al otro-le relaté.
-¡OH!, Draco es un idiota-susurró misteriosamente tratando de esconder su rostro entre sus rizos.
-¿Algo que me quiera confesar Señorita Granger?-siseé sabiendo por donde venía su expresión.
-¿Te vas a enojar?-preguntó.
-Si-dije rotundamente-pero no contigo-terminé la frase y me miró suspicaz.
-Draco me invito al baile, lo rechacé pero el oyó cuando Zabini me preguntaba en el pasillo del segundo piso-solté un bufido.
-No me digas mas, leí la mente de Zabini y la de Malfoy-sentencié para dejarme rodear por sus cálidos brazos.
-Sev, ¿Cuándo dejarás de ser un tonto celoso? Si sabes que yo te prefiero a ti-sonreí al escucharla pero aún el monstruo de celos que vivía en mi pecho rugía, ¡tres imbéciles quisieron llevarla al baile!
-Cuando todos los idiotas dejen de mirarte de forma estúpida, ellos no te conocen, no imaginan que eres mucho más valiosa de lo que piensan-murmuré molesto.
-Por eso yo te elijo a ti, mi tonto-susurró junto a mi boca.
