Disclaimer: Los personajes de Naruto y los personajes de La Rosa de Versalles o Lady Oscar no me pertenecen, sino a sus autores Kishimito-sama y a Riyoko Ikeda, respectivamente, este fic lo hice solo y únicamente como diversión
Parejas: SasuxNaru y otras
Advertencia: Secuela del príncipe de los piratas, Contenido AU (Universo alterno), Mpreg, Violencia, contenido hetero, travestismo, entre otros
Beta: Usarechan
Aclaraciones:
Ana Leszczynska (Hermana de mayor de María Leszczynska)
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Capituló 14.- En camino a Versalles
El enviado de la reina los llevó hasta una elegante casa –propiedad de su familia –, a las afueras del puerto y lejos de las miradas curiosas. El lugar estaba desierto; Cédric los condujo hasta una de las habitaciones superiores, donde había un extenso guardarropa.
—Espero que sea de ayuda —habló Cédric en tono tranquilo —. Preparé habitaciones para que descansaran antes de partir a Versalles.
Todos concordaron que era lo mejor. Entre Caláis y Versalles había algunos días de distancia y lo mejor sería descansar esa noche y partir por la mañana.
—Es mejor que elijamos nuestros disfraces —habló Sai. Había muchos trajes y vestidos de las más finas telas; joyas preciosas, dignos de la realeza.
—Sai. Tú, Naruto, Gaara y los demás no vendrán con nosotros —dijo Sasuke en tono serio —. Mi madre, Oscar y yo iremos solos…
— ¡¿Es que están dementes ttebayo?! — les gritó Naruto escandalizado — ¡Van a una muerte segura!
—Es lo mejor —habló Roxiel con tranquilidad —. Esta misión requiere de absoluta discreción. Mientras menos seamos, será más fácil entrar y salir sin ser detectados.
Los piratas asintieron. Lo que la anterior reina pirata decía tenía mucho sentido, si bien no dejaba de ser una verdadera locura y aunque querían oponerse, sabían que sus dos capitanes habían optado por jugarse el todo por el todo por el bien de los suyos, aunque no todos estaban de acuerdo.
—No pienso permitir que Roxiel o Sasuke se expongan a tal peligro —habló tajante, el Zar de Rusia.
Rosa Negra lo miró molesta. "Tú no eres nadie para decidir lo que podían o no hacer" le había dicho con veneno y después agregó: "No te metas en asuntos que solo le conciernen a los piratas o de lo contrario terminaría en trocitos, sirviéndole de alimento a los tiburones". Aquellos comentarios, ciertamente hicieron felices al rey pirata y Barba negra; quienes no pudieron evitar una sonrisa; por otro lado, Itachi se había quedado helado, ¿Tanto lo odiaba? Suspiró pesadamente. Sintió como si su corazón se rompiera y más que nunca se arrepintió de haber insistido en saber la verdad sobre el origen de Sasuke… si tan solo hubiera dejado las cosas como estaban.
William miró a su amigo con pena. Aunque quisiera ayudarlo, no podía, pues él mismo se había metido en camisa de once varas y solo él podría salir, pasó su mirada a su hermana y un nuevo suspiro escapó del ojirrojo. Sería más fácil que los cerdos volaran antes de que su hermana perdonara al ruso.
— ¿Y que haremos nosotros mientras juegan? —habló Gaara. Estaba molesto ¿Es que acaso los habían traído para observar? — ¿Acaso venimos a vacacionar?
—Ustedes serán el apoyo —respondió Oscar —. André, dame el mapa por favor.
El castaño asintió, de su casaca sacó un papel doblado y arrugado, lo desdobló; colocándolo en una pequeña mesa que se encontraba en una de las esquinas, revelando lo que parecía ser el plano del palacio de versalles.
—Gaara, Sai y los demás nos esperaran aquí —señaló Sasuke en un punto del plano.
—Yo seré la carnada —dijo Oscar en tono tranquilo —, ustedes aguardaran a Sasuke y a madame Roxiel en ese punto para llevarse a Rozen.
— ¿Y que sucederá contigo, Oscar? —le preguntó Sai con preocupación.
—No te preocupes por mi, Sai —le dijo con tranquilidad —. Estaré en el punto de encuentro dos días después del secuestro —le aseguró.
—Por hoy nos limitaremos a descansar —habló Roxiel.
Rosa Negra les ordenó a William, Barba Negra y Morgan que regresaran al barco y prepararan todo. Por otro lado; los piratas habían logrado aislar a Francia, aunque solo por mar.
Oscar, se encontraba sentada en la terraza que tenía su habitación, disfrutaba del aire fresco nocturno y de una buena copa de vino. Esa noche, la luna llena lucia aun más hermosa o al menos eso era lo que le parecía. Una inmensa paz se apoderó de su ser, ¿Eso era, acaso un aviso de que moriría? Quizás, pero no sin antes liberar a su querida Francia.
—Te vez hermosa, Oscar —habló André con voz sensual, se acercó a ella y besó ligeramente su frente —. ¿Qué tienes? —ella le respondió que no le sucedía nada, que tan solo sentía el nerviosismo y la preocupación de la inminente, ¿guerra?
—Oscar, ¿En verdad lo harás? —la rubia asintió.
—Para salvar a miles… hay que sacrificar unos cuantos —dijo seriamente.
—Oscar… no dejaré que mueras… no sola —aseguró el castaño, bajándola por la espalda.
La heredera de la familia Jarjayes sonrío para si. Se sentía tan bien entre los brazos de aquel hombre, estando con él, podía dejar que su femineidad –aquella que se le había negado desde su nacimiento –, saliera a flote.
Ellos dos no eran la única pareja, que en ese momento se encontraba disfrutando de su última noche tranquila. Gaara y Sai disfrutaban de una noche de pasión; por otro lado, Sasuke y Naruto, tenían una fuerte discusión.
— ¡No pienso quedarme aquí mientras tú te pones en peligro, ttebayo! —Naruto estaba furioso, ¿Por qué es que Sasuke simplemente lo ignoraba y hacia lo que quería? Creía que entre los piratas había igualdades, sin importar que fuesen hombres, mujeres o donceles; pero por lo visto eran iguales a todos los demás.
—Dobe, escúchame. Eres un príncipe de Inglaterra, no un pirata —dijo Sasuke molesto, aunque aun no lo suficiente como para perder los estribos —. Entiende, Naruto, esto no es un juego.
— ¡Ya lo sé ttebayo! — gritó Naruto, desesperado —¡Tú eres quien no entiende! —chilló exasperado. Quería hacer entender a Sasuke que no quería dejarlo solo en un momento como ese —Tú…
Naruto se calló de golpe. Sasuke lo estaba abrazando con desesperación, quería transmitirle el miedo que sentía. No quería perderlo, pero sabía mejor que nadie que Naruto no se daría por vencido y así se tuviera que ir caminando, iría con Sasuke.
Por lo visto, el plan debía cambiar un poco.
A la mañana siguiente; ya todos estaban listos: Roxiel utilizando un hermoso vestido de color blanco y rojo, con una enorme peluca blanca de peinado alto, su rostro estaba maquillado al estilo de una miembro de la nobleza; por otro lado, Sasuke también tenía puesta una peluca blanca –para disgusto de él –sus ropas eran azules; Oscar, usaba un vestido rosa claro, sus cabellos estaban teñidos de rojo, mientras que Naruto –quien se había salido con la suya –tenia el cabello teñido de negro y sus ropas eran del mismo color que las de Sasuke.
Todos –a excepción de Sai y Sasuke –estaban sorprendidos del hecho que el General Oscar se veía como una verdadera mujer, ¿Acaso era un doncel?
—Recuerden: usted, Roxiel, es Lady Victoria, hija de Ana Leszczynska —comenzó a explicar la ahora pelirroja —Sasuke… tú eres Lord Edward, hijo de Lady Victoria y yo soy Lady Fátima… tu esposa —aquello hizo que a Naruto le hirviera la sangre a causa de los celos que en ese momento sentía —. Majestad, usted será el hermano menor de Sasuke —el ahora pelinegro gruñó por lo bajo y asintió —André, necesito que tú ayudes a Sai y Gaara.
—Versalles es prácticamente una ciudad —habló Sasuke —. El entrar será más fácil que salir.
—Dependemos de ustedes para escapar —comentó Roxiel —. Más les vale estar en el punto de encuentro o les juro que si sobrevivimos, yo misma los lanzare a los tiburones —los amenazó la ojirroja.
Tanto Sai como André sudaron una enorme gota ante las miradas homicidas que Rosa Negra les enviaban.
Por otro lado, Itachi no había pronunciado palabra alguna, cosa que preocupaba a William, quien no se había separado del ruso, para apoyarlo.
—No te preocupes. Todo se solucionará —le había dicho el ojirrojo la noche anterior. Trataba de darle ánimos, asegurarle que Roxiel pronto lo perdonaría, solo tenía que esperar y ser paciente.
Continuará…
