—¡Rosie!

—Lily…

A decir verdad, su primita estaba resultando agobiante. Rose estaba ilusionada con el Baile, por supuesto, pero Lily estaba prácticamente fuera de sí. Planeaba todo, pensaba en todo, se imaginaba todo y especulaba sobre todo… era como tener una pequeña pulga pelirroja a su lado mientras ella trataba de estudiar. Por supuesto, Rose Molly Weasley no iba a permitir que un baile, por muy ilusionada que ella estuviera, interrumpiera su delicadamente armado calendario de estudio. Además, tenía que admitir que no era el baile precisamente lo que la entusiasmaba…

—Hola, Rose…

Sí. Ese perfume varonil con un ligero toque cítrico, y esa voz gruesa, que ya estaba terminando de cambiar… el chico estaba cerca de los dieciséis años, muy cerca, y, gusto aparte, cada día más guapo. Eso se notaba en las niñas que lo quedaban mirando en los pasillos, aunque… era Hogwarts, y por muchas cosas que hubieran pasado en la Guerra, el apellido Malfoy aún inspiraba respeto aunque fuera sólo por sus muy bien abultadas cuentas bancarias.

—Hola, amor… ¿En qué andas?

—Las vi y decidí acompañarlas… vas a la biblioteca, ¿Cierto?

—Sí…

A Lily sin embargo no la detuvo el hecho de tener al novio de su prima al lado, sino que siguió hablando como si nada la hubiera interrumpido. Que el vestido, que tenían que ir juntas a Hogsmeade o escribirle a su mamá para que las ayudara; que la música, que si sería verdad que traerían a ese grupo de Rock que a James le gustaba tanto; que Giovanni… y ahí Rose se perdía un poco. Le incomodaba hablar de su amigo, sobre todo porque se daba cuenta de lo prendida que estaba Lily de él, y Giovanni…

—¡Lily! ¡Aquí estás!

—Hermano… llévatela, yo tengo que ir a estudiar y necesita a alguien que la escuche con el tema del baile.

—A mi no me hables —Hugo miró a su prima con un poco de resentimiento, y luego miró a su hermana—. Me iré a casa ese fin de semana, así es que Lily tendrá que buscarse a otro público.

—¡No hablen como si yo no estuviera aquí!

Los dos hermanos se sonrieron macabramente mientras Scorpius miraba divertido a su novia y su… ¿Cuñado? Que Hugo ni siquiera lo escuchara llamarlo así, porque tendría al clan Weasley al completo encima de él.

Ya con Montello tenían suficiente.

El ambiente en el castillo se notaba distinto. Las muchachas hablaban más alto que lo normal, y los muchachos caminaban más rápido. Ellas hablaban de vestidos, y ellos de torturas, ellas de peinados y ellos de vergüenza… porque, claro, ¿Cómo invitabas a una chica al baile? Los de sexto y séptimo, con más confianza y varios con algún tipo de relación, parecían mucho menos torturados que los de cuarto, quienes miraban con pavor a los grupos de niñas. Scorpius sonreía al ver eso, recordando lo difícil que había sido tanto para él como para Albus el año anterior el tema del baile; él mismo quería invitar a Rose, pero tenía miedo de cómo reaccionaría su mejor amigo, o peor, ella, y por eso había aceptado ir con una chica de su curso de Slytherin, quien le había pedido ir juntos. Albus, enfrascado casi por completo en rondar alrededor de sus primas y su hermana, se decidió por invitar a Rose, quien risueña había aceptado. Conocía a Albus desde pequeña, y en realidad no le causaba nada ir al Baile con él. Recordaba que Rose le había contado que prefería a su primo que a cualquier resbaloso, y él, honestamente, prefería a Albus que a cualquier otro.

Rose esa noche se veía deslumbrante… o era que quizá para él siempre era la más hermosa. El pelo rojo le caía en ondas, amarrado por atrás, y llevaba una túnica de cortes rectos, color vino que hacía lucir su piel aún más blanca.

—Scorpius… ¡Scorpius!

—¿Ah? —Rose lo miró con una ceja levantada, mientras Lily y Hugo sonreían.

—Te estábamos preguntando si creías que el verde era un buen color para Lily, tienes mejor gusto que yo.

—Quizá debiera probar el color vino… le sienta bien a las pelirrojas.

La reacción fue inmediata: Lily y Hugo se miraron intrigados y, cuando Rose miró asesina a su novio y se sonrojó hasta las orejas, decidieron que era mejor no saber. Los menores se despidieron cerca de la sala común, mientras Rose y Scorpius seguían camino a la biblioteca.

—No puedo creer que recuerdes eso.

—Te veías preciosa, ¿Cómo no recordarlo?

—¿Y qué color me recomiendas para este año?

—Uhm…

Al chico sin embargo se le ocurrió una respuesta poco apropiada, por lo que se negó a responder y prefirió besarla. Era increíble como la mandona, la centrada, la indiferente Rose Weasley podía responder un beso. Dulce a veces, a veces pícara, a veces decididamente enamorada.

Adoraba a esa niña…

Cuando llegaron, sin embargo, a la Biblioteca, los dos tomaron unos libros y se sentaron a estudiar. Rose amaba esos momentos, cuando los dos se quedaban en silencio leyendo, murmurando para sí, consultándose dudas… le parecía fácil convivir con Scorpius, aunque a veces discutieran…

—¡Rose!

—¡Lo siento!

La niña trató de limpiar el desastre que había quedado en la mesa. Por estar pensando estupideces, se dijo molesta, mientras ordenaba las plumas y aplicaba un hechizo a los libros manchados. Sintió las orejas calientes, y se dio cuenta de inmediato que era de rabia… últimamente estaba mucho más difícil de tratar que de costumbre, eso se lo había dicho su hermano, y eso también la molestaba.

—¿Estás bien?

—No… me carga esto, debí haber puesto más atención.

—Pero fue un accidente… le puede pasar a cualquiera.

—Pero me pasó a mí.

—Rose, cálmate… no siempre las cosas van a ser perfectas. ¿No crees que estás sobre reaccionando por un poco de tinta que, además, ya limpiaste?

La muchacha lo miró un segundo, no sabiendo si golpearlo o golpearse ella misma y, testaruda, se volvió a enfrascar en el tomo que estaba leyendo, ignorando olímpicamente a su novio…

—No —El chico la tomó delicadamente del mentón e hizo que desviara su atención del texto que, de todas maneras, la chica realmente no leía—. Salgamos de aquí.

Sin siquiera preocuparse de ordenar los libros el chico tomó de la mano a su novia y salió de la Biblioteca a la primera sala desocupada que encontró. Cerró la puerta y la miró, con una ceja levantada. Tenía que recordar que estaba con una Weasley, que su temperamento era explosivo y que no debía gritarle él porque no llegarían a nada… pero es que a veces le daban unas ganas…

—A ver… ahora me quieres explicar, ¿Qué demonios te pasa? —Que no le gritara no significaba que fuera amable.

—Nada, Scorpius… estaba estudiando, se cayó la tinta, me enfadé… ¿Ahora es un crimen?

—¡Eso! Rose… soy tu novio, se supone que debemos confiar en el otro… ¿Por qué no me dices qué te pasa, y así solucionamos esto?

—No me pasa nada… es nada, de verdad. Y eso me está cansando —La muchacha se sentó, frustrada, en uno de los pupitres llenos de polvo—. Simplemente me enfado por cualquier estupidez, y eso me molesta… ayer discutí con Hugo porque nos golpeamos al agacharnos a recoger la misma pluma, ¡Imagínate! Y con todo esto, los TIMO y otras cosas… no sé, es demasiado. Siento que todo me va a explotar en la cara, sobre todo cuando no logre los excelentes resultados que logró mi mamá, eso sí que va a ser humillante.

—O sea que —Scorpius miró a su novia, con una ceja alzada y un amago de sonrisa que de inmediato suprimió para evitarse una cachetada—… estás así de irritable porque tienes miedo de no llegar a los mismos resultados que tu mamá, ¿Es eso?

—Más o menos.

—Bueno… ¿Y dónde quedó la Rose Weasley que decía que quería que la dejaran de comparar con su madre, que estaba harta de eso y que se labraría su propio camino?

What if I lead the way?

—¿Dónde está esa niña que no le importaba equivocarse, porque decía que era la única manera de aprender, que no se le olvidara y seguir?

What if I make mistakes?

—¿Dónde está esa loca que decía que no le importaba si su mamá había hecho cosas, porque ella también podía hacer las propias y mover un poco este mundo enfermo?

What if I change the World?

—Yo sé que estás ahí, Rose… es sólo que, por alguna razón, te dio miedo hacer todas esas cosas de las que hablabas cuando éramos más niños. Es tu oportunidad de hacerlo, y no puedes dejar que las comparaciones te asusten… ni siquiera te han comenzado a comparar aún. Eres inteligente, eres terca, eres sensata… y también eres endemoniadamente loca, bastante ingenua y más orgullosa que todos los Weasley y los Malfoy juntos… nadie espera más de ti que lo que tú das, porque te queremos —El chico le tomó la mano, limpiando con la otra una pequeña lágrima que se derramaba—. Yo te quiero, Rose, y voy a estar contigo, y vamos a pasar esto… yo estaré aquí.

Will you be there?

.

Hugo miró a su hermana llegar al comedor para cenar, con una sonrisa enorme en los labios y abrazada de Scorpius Malfoy. A decir verdad, Scorpius le caía mejor ahora… no le había gustado la idea en un principio, pero ahora que Ron Weasley había al menos tratado de aceptar que a su niña le gustaba ese hurón, a él no tenía por qué molestarle, ehm… tanto.

A pesar de que Scorpius le caía bien… pero si le hacía algo a su hermana…

—Hola, hermanito.

—Hola, hermanita. ¿Cómo estás?

—Mejor… oye, ¿Así es que te vas a casa este fin de semana?

—Sí… mamá prometió llevarme a ese parque de diversiones que abrieron en pascuas, ese del que nos contó la semana pasada.

—¡Oye, no es justo! Quedamos que iríamos juntos en las vacaciones…

—Míralo del lado positivo… podré guiarte cuando vayamos.

La sonrisa de Hugo la hizo sonreír a ella. Por supuesto que su madre iba a llevar a su regalón al parque, por mucho que ella los odiara él los adoraba, así es que hacía el sacrificio, al igual que, a pesar de no ser muy fanática de los dulces, le enviaba cada dos semanas su suplemento a su hijo, emulando sin recordarlo la costumbre de Narcissa Malfoy cuando su hijo estaba en Hogwarts.

El Gran Comedor bullía en actividad, como siempre. Las cuatro casas cenaban, conversaban, reían, discutían… era imposible distinguir qué hacía quién.

Y era imposible saber quién se escapaba con quién.

James Potter salía misteriosamente por la puerta de Roble, sin alertar a sus primos ni a nadie.

Detrás de una estatua, la misma donde se habían encontrado la primera vez, él en una ida nocturna a la cocina y ella volviendo de la enfermería. Esa vez había sido la primera en que la niña estaba con la cara despejada, ya que tenía el pelo amarrado en una coleta para que la enfermera pudiera tratar su oreja, chamuscada en un duelo que habían armado los de cuarto en la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Había tenido que mantener el pelo alejado de ahí si no quería que se manchara con la crema.

En ese momento había comenzado una aventura, sólo eso… un par de conversaciones, un coqueteo, ella embobada y él avasallador, como siempre. En realidad no supo cuándo esos momentos comenzaron a ser esperados, la siguiente vez que la vio bajar del dormitorio la siguió con la capa invisible de su padre y la asustó en una de las esquinas, por supuesto, sin revelar la existencia de la capa. A veces ni siquiera se besaban, simplemente conversaban. Conversaban de las clases, de Hogwarts, de sus compañeros… James sabía por qué Rose era odiada por sus compañeras, y, por supuesto, respetando la privacidad de Abigail, no le había dicho nada a su prima… lo que no significaba que dejaría que la pasaran a llevar, la seguiría defendiendo como siempre.

Porque ante todos eso no existía, por el bien de Abigail. No lo había dicho, pero Agatha era su única amiga y si ella sabía que le dejaría de hablar. Además, a James no le interesaba verse encasillado con una sola chica… estaba demasiado cómodo con su vida como para cambiar.

—Hola, Abby.

—James —La chica había superado en esos encuentros ese fanatismo que sentía por el hijo del niño que vivió. Si bien sabía fingirlo muy bien cuando estaba con Agatha, pero a solas… ella era Abby y él James, dos estudiantes… nada más.

—¿Vamos a las cocinas? Tengo un poco de hambre.

Ya todos los estudiantes estaban en el Gran Comedor, así es que no habían muchos rondando, de hecho tuvieron la suerte de no encontrarse con ninguno en su camino. Iban conversando de McGonagall y de Flitwick cuando el chico, distraído, le hizo cosquillas a la pera. Abigail aún se sorprendía cuando entraba, más de cien brillantes ojos mirándola con fascinación, esperando que ordenara para ellos cumplir lo más rápidamente posible.

—Oye, me estaba preguntando… ¿Qué es ese peluche que cuelga de tu mochila?

—Ahm… un chibi Ryuk. Anime.

—Cierto —Alargó un poco la frase, dando a entender que en realidad no entendía. Abigail siempre cargaba con algún peluche en su bolso, y algunos podían ser lindos, pero este era particularmente feo—. Es horrible.

—¡No, no lo es! Es adorable, hasta tiene su manzana. Riuk adora las manzanas, incluso en un capítulo queda todo tullido porque no podía comer, por un síndrome de abstinencia… ¡Fue tan divertido!

El chico simplemente se quedó callado mientras escogía entre un pastel de manzana y otro de durazno. La niña tomó distraída uno de manzana y, sonriendo, se lo comió. James a veces no entendía cómo podía ser dos personas tan diferentes, pero… le gustaba esta Abby, aunque Abigail le siguiera produciendo jaqueca.

—Y… James… ¿Con quién irás al baile?

—No lo sé.

—Pero te han invitado, ¿Verdad?

Por supuesto que lo habían invitado. Al gran James Sirius Potter lo habían invitado varias, y él por mera desidia no había elegido con cuál ir. Abigail se dio cuenta de lo mucho que quería invitarlo ella, pero… no se atrevía. ¿Qué dirían todos? ¿Qué diría Agatha? No se lo perdonaría.

.

La menor de los Potter soltó un gemido ahogado mientras desenvolvía el paquete que acababa de llegar de parte de su madre. Había llegado un vestido para ella y para Rose, ambos cortesía de Ginny Potter. Rose sonrió al recordar lo mucho que había buscado su madre el año anterior por un vestido; ella sabía que el punto fuerte de Hermione no era precisamente la ropa, a pesar de haber hecho un excelente trabajo durante años de reuniones y conmemoraciones en el Ministerio; por eso Rose había aceptado la oferta de su madrina de conseguirle un vestido a la par de Lily. Por supuesto, Ginny conocía lo suficiente a su ahijada como para no conseguirles a ambas vestidos muy parecidos… a pesar de que Rose también quedó sin palabras ante el vestido de su prima, realmente no se veía usándolo. Menos cuando vio esos zapatos, con un taco tan fino que parecía que se quebraría con sólo mirarlo.

Gracias a Merlín que Lily era todo lo dama que se requería para usar ese vestido. Definitivamente no aparentaba catorce años.

—¿A que es precioso?

La niña aún parecía sin aliento mientras pasaba la tela entre sus dedos. Era un vestido con una tela tornasolada, que variaba entre el lila, el rosado, el verde y el blanco, y que caía libre desde la cintura de la niña, con unos cortes ligeramente irregulares que inspiraban movimiento. Este efecto también se acentuaba con una gasa sencilla a modo de echarpe, de un tono lila. El vestido inspiraba delicadeza.

El vestido de Rose era más resistente. De color gris metálico, se ajustaba ligeramente al cuerpo de la niña, delgado, y le llegaba hasta poco más arriba de la rodilla. Era sencillo, pero contrastaba bellamente con el cabello rojo de Rose y, como la pícara nota de su tía le hizo notar, combinaba a la perfección con los ojos de Scorpius.

No era justo.

—¿Tú crees que le guste?

—¿A quién?

—¡A Giovanni, por supuesto!

—Lily…

—El vestido es precioso… mamá no pudo haber escogido algo mejor, me encanta. ¿Me ayudas a probármelo?

—Claro…

La mayor se dedicó entonces a ayudar a su prima y darle ciertos consejos respecto a su peinado. Se guardaría la opinión con ella, pero Giovanni no se le iba a escapar. Era un poco desleal, pero necesitaba asegurarse que la noche iba a ser especial para Lily… porque era su primita, porque la adoraba y, más que todo, porque sería una pésima Weasley si no lo hiciera.

Lily la ayudó a probarse su vestido también, aunque más por insistencia de ella que propia. Tenía que admitir que le gustaba cómo le quedaba, pero hasta ahí llegaba su análisis. De nuevo se sonrojó al recordar el halago que había recibido por la túnica del año pasado y, siendo completamente honesta, este vestido le gustaba más.

—Hugo, Albus y James tendrán que tener los ojos puestos en Scorpius… y el mismo Scorpius tendrá que cuidarte, más de alguno te pedirá un baile si vas así. Supongo que vendrás a maquillarte a la habitación de Dominique.

—A Dom no le gustan esas cosas.

—No, pero de todas maneras aprendió de Victoire, y se lo pedí ayer. Dijo que me ayudaría, y seguro lo hará contigo.

—Ehm… ¿De acuerdo? Iré… pero para ayudarla a soportarte…

—¡Rose!

Las carcajadas de la mayor culminaron cuando abrazó a la menor, sonriéndose con ganas la una a la otra.

.

Hermione pasaba entre sus manos, por enésima vez, la carta que la profesora McGonagall les había enviado respecto a Rose. Tal parece que la niña había estado irritable, según lo que Molly le había dicho a su profesora en clases. Minerva lo relacionaba con la presión de los exámenes y, sobre todo, con la presión de los resultados. Rose era una niña brillante, pero algo no la dejaba rendir al máximo… según Ron era su propia sombra, y eso la alteraba.

Eso, y el hecho de que Ron pudiera entender a un ser humano, por mucho que ella fuera su hija. Se sonrió con cierta ternura al recordar a su esposo; aun sabiendo de todas sus falencias, ella lo amaba.

Había llamado a Harry para que él y Ginny fueran a cenar esa noche a la casa. Ginny le había conseguido el vestido a Rose, ella misma lo había visto y aprobado antes de que la pelirroja lo enviara. Tenía que admitir que Ginny tenía un gusto maravilloso, el vestido era precioso.

El teléfono de la casa comenzó a sonar, haciéndola despertar e ir casi corriendo a contestar.

—¿Diga?

—¡Hermione!

—Hola, Harry. Dime.

—Me voy para allá, ¿Te llevo algo?

—Nada, tengo todo listo… ¿Te vienes con Ginny?

—Sí, vamos los dos.

Con eso dio por terminada la comunicación. Hermione tuvo que esperar escasos dos minutos para que sus amigos se trasladaran por Red Flu, a la que Harry aún no se terminaba de acostumbrar.

—Te entiendo, a mí tampoco me gusta —Hermione le sonrió mientras les indicaba el sofá—. Prefiero mil veces un vehículo.

—¡Es demasiado lento!

—Al menos tú te acostumbraste al celular, Ginny. Yo aún no consigo que Ron use el suyo, insiste en enviarme lechuzas… son tan lentas.

Harry y Ginny se rieron de la frustración de su amiga. Ambos habían sido testigos de los intentos de Hermione que su marido se aviniera mejor con la tecnología muggle, pero no había resultado. Más allá de la obtención de Ron de su licencia de conducir, el hombre prefería seguir haciendo las cosas al modo "normal", por mucho de que Hermione se quejara de la lentitud de las lechuzas comparadas con el celular.

—Por cierto, Ginny, Rose me escribió. Dice que adoró el vestido, y que apenas tuviera alguna oportunidad te iba a escribir para agradecértelo.

—Me alegro que le haya gustado. Me costó decidirme para ella.

—Irá con Malfoy, supongo…

—Sí, Harry, irá con Scorpius. Es un buen niño, Rose me comentó que quiere ser medimago.

—¿En serio? —Harry se enderezó en el sofá mientras miraba a un punto perdido en la pared—. Curiosa decisión siendo un Malfoy… pensé que los hurones se dedicaban apenas a los negocios y eso era todo.

Potter simplemente les sonrió a su esposa y a su concuñada, quienes se miraron un segundo exasperadas. Hermione se imaginó que ese era el momento de tocar el tema de su hija, pero Ginny interrumpió con otra pregunta.

—¿Y cómo lo lleva Ron? ¿Ya se resignó a que su princesita se pasee con un Malfoy?

—No, no se resigna, sólo lo… aguanta. Digamos que logré convencerlo que confiara lo suficiente en su hija y, por último, en mí. Rose jamás cuenta mucho, así es que no podemos enterarnos directamente… es necesario que Rose sea lo más abierta posible para saber si algo está pasando.

—¿Tú crees que Scorpius le puede hacer daño?

—No más que cualquier otro chico, Harry. No más que cualquier otro chico.

Era increíble la confianza que la mujer tenía en su hija y en el mini hurón. Harry, por otro lado, quería ahorcarlo sólo por acercarse a su ahijada… aunque ni siquiera podía imaginarse si hubiera sido su hija. Por eso, y sólo por eso, entendía a su mejor amigo.

Pero una cosa era lo que ellos pensaran y otra muy distinta era que pudieran hacer algo. Habiendo sido Harry amigo de Ron y Hermione por casi treinta años podía decir que eran las personas más tercas que conocía. Eso significaba que Rose Weasley, siendo copia fiel de sus padres, era otra terca más… y muy terca.

.

El día del baile había llegado. El castillo se había vaciado de muchachas alrededor de las cinco de la tarde, mientras los muchachos se paseaban, molestaban o simplemente vagabundeaban por el castillo. Cuando ya faltaba poco para las ocho se dirigieron a sus habitaciones para ponerse sus túnicas de gala. El color predilecto era el negro, aunque también se veía mucho el azul oscuro, el gris y el verde oscuro. Las chicas de Gryffindor aún no habían bajado, y Albus ya estaba nervioso. No había heredados las dotes de baile de su madre, para su desgracia, a diferencia de James que se lucía y que estaba sentado relajadamente en una de las butacas, con su impecable túnica de color gris oscuro, casi negra.

Vio bajar a su hermanita, que se veía preciosa y definitivamente más adulta. Eso despertó al hermano mayor que tenía en el interior, y la abrazó por la cintura susurrándole en el oído:

—Estás preciosa, y más le vale a Montello que tenga sus manos donde pueda verlas si no quiere que lo tire de la torre de Astronomía.

—Tú también te ves muy bien, hermanito… y no digas estupideces.

El chico miró un poco apenado su túnica azulina y desvió la mirada mientras su hermana lanzaba una risita. Se dedicaron a esperar, mientras James miraba a su hermanita menor con el entrecejo fruncido. La hubiera llevado él feliz al baile si ella quería ir, ¿Por qué tenía que ir con el descarado ese de Montello? Le caía bien, pero… era su hermanita.

—¿Y tú, James? ¿No me vas a decir nada? —El chico la miró de arriba abajo, como analizándola y pensándolo seriamente, hasta que la muchacha soltó un ruido como maullido de gato enfadado y él le dedicó una sonrisa tierna que no se veía pocas veces.

—Te ves preciosa, Lil…

Y realmente, la menor de los Potter parecía flotar con la gasa del vestido, que cambiaba de tonalidad con cada rayo que le arrancaba la luz.

—¿Y las demás, Lily?

—Están terminando de arreglar a Rose. Se… resistió un poco.

Un poco era minimizar bastante el asunto, sin embargo. Poco más que la habían tenido que amarrar a la cama y sedarla para que se estuviera quieta. Al final habían logrado sujetarla, y estaban terminando de maquillarla cuando Lily se había decidido a bajar para tranquilizar a los chicos por la tardanza de las demás.

Sin embargo, la pelirroja acababa de terminar de reírse cuando bajaron Dominique, Molly, Roxanne y Rose, esta última aún con mirada de remordimiento hacia sus primas. Lucían todas preciosas, cada una en su estilo: Dom tenía parte de los genes de veela de su madre, el cabello rubio haciendo juego con la túnica color plata; Molly y Roxanne iban una de verde oscuro y la otra de azul fuerte, con maquillaje a juego y el pelo tomado; y Rose, finalmente, con la vestimenta dos tonos más oscura que la de Dominique y ligeramente maquillada. Después de las palabras de halago de sus primos, Molly buscó a su compañero y bajaron todos juntos al vestíbulo. Mientras Lily conversaba con James de alguna cosa y Albus se había desaparecido —tal parece que acompañando a Dominique a buscar a su pareja, es que Albus se pasaba de protector con todas ellas—, Rose ubicó a Giovanni y con una sonrisa nerviosa se le acercó.

—Giovanni, hola.

Bellisima!... te ves hermosa, Rose.

—Gracias. Giovanni, tengo que hablar contigo —La muchacha lo apartó un poco de la multitud y, de paso, puso unos cuantos grupos entre ellos y su prima—. Es sobre Lily.

—¿Qué pasa con ella?

—Giovanni… esta noche es especial para Lily, es su primer baile y… sé bueno con ella, ¿De acuerdo?

—¿A qué quieres llegar, Rose? —El ojiverde cambió de postura y miró a la inglesa con un ojo levemente más cerrado que el otro.

—A que Lily tiene muchas expectativas de esta noche, y es mi prima… haz que todo salga bien para ella, ¿De acuerdo?

No podía ser más clara, y por sobre todo no podía romper la confianza de Lily. A pesar de que su prima no le hubiera dicho nada al respecto, Rose sabía que se había dado cuenta que ella sabía más de lo que decía, e implícitamente se había obligado a guardar el secreto. Por eso no podía hablar más… pero tal parecía que a Giovanni le había bastado, y con una sonrisa la tomó del brazo y la condujo hacia el grupo, donde le hizo un par de cumplidos a su compañera en italiano mientras ella le daba una sonrisa reluciente. Poco después los alcanzó Scorpius, quien miraba embelesado a su novia.

—Rose… estás preciosa.

—Tú también estás muy guapo —El chico vestía una túnica negra que resaltaba lo blanco de su piel.

—¿Me hará el honor de permitirme escoltarla esta noche, mi bella dama?

El muchacho le ofreció el brazo con una leve reverencia, mientras Rose se sonrojaba. No estaba acostumbrada, pero le encantaban esos detalles que Scorpius tenía con ella, esos detalles que la hacían preguntarse si, por error, se había colado en uno de los cuentos de hadas muggle que su madre solía leerle de pequeña.

Porque Scorpius era un príncipe, sin duda.

Conversaron un rato más en lo que se abrían las puertas. Se les unieron Lily y Giovanni en lo que James aparecía con su pareja, una Ravenclaw preciosa. De pronto Rose sintió las risas de Albus y se dio la vuelta, pero no alcanzó a buscarlo con la mirada porque las puertas del Comedor se habían abierto y la misma multitud los empujaba. Sin embargo distinguió que Scorpius miraba directamente a Giovanni, y murmuraba "espero que no le arruine la noche". Curiosa, aunque imaginándose para dónde iba el asunto, distinguió el perfil de Isabella —quien se supone estaba en Italia— tomada de la mano de… su primo. Albus había llevado a Isabella al baile.

Muchas cosas pasaron por su mente en ese segundo, pero un pequeño traspié con los benditos tacones que no estaba acostumbrada a usar la trajeron de nuevo al baile, y le mereció la atención de Scorpius, quien simplemente le sonrió y puso más firmeza en el brazo, como previendo otro tropezón.

—No, Scorpius, no me voy a caer.

—Espero que no, no quiero terminar esta noche en la enfermería. Aunque, a tu lado, no me importaría demasiado, pero no creo que quieras que ese hermoso vestido no se luzca.

—En realidad el vestido me da lo mismo, pero preferiría ahorrarme la visita.

—Te quiero, Rose…

La muchacha alcanzó apenas a sonreírle, antes de que la directora McGonagall se levantara en la mesa principal para darles la bienvenida.


N/A:

Qué taaaaal! Seh, he vuelto ANTES DE LO QUE MUCHOS PENSABAN! jkasjkasjkskksas... me dio cargo de conciencia mi aberración del capi anterior, y ahora tengo dos cortas horas para terminar mi parte de un informe, dormir decentemente seis horas y ... voila! xD...

Bueno... Les gustó? No? Quieren matar a alguien? Lily se ve preciosa, me da ternura imaginarla! Y Scorpius ta enamorado, pobre hombre xD... quise incluir algo de los adultos, extrañaba escribir de ellos... y... eso xD... los hermanos Potter son lo más celoso que se puedan imaginar.. ¿Y qué les pareció la historia de James con Abigail? xD... ¿Y Albus llevando a Isabella al baile, después de haberle dicho que se fuera? ¿Qué pasó ahí?

Muchas gracias a Alfy-Malfoy y Maane deLaasa, por recordarme que hay gente del otro lado! Sus rr son encantadores, y ojala este capi les haya gustado.

En el siguiente... BAILE! xD... al fin... den ideas, den ideas! ¿Qué quieren que pase? ¿Peleas? ¿Reconciliaciones? ¿Drama? ¡Apuesten, apuesten! Tomaré ideas :D xD...

Así es que... eso... no prometo la misma rapidez que con este capítulo... este trabajo lo entrego el viernes, estudio para una prueba, me voy a mi casa, estudio para tres pruebas más... terrible, no creen? xD... pero Dios mediante el 16 de junio estaré libre nuevamente... qué va, probablemente reciban algo antes, mi cerebro funciona bajo presión ¬¬

Eso... gracias a los que leen! Y muuuuuuuuuuuchas más gracias a quienes comentan!

Nos vemos, esperemos, muy pronto! ^^

P.S: CASI LO OLVIDO! El tema del principio, de la conversación de Scorpius con Rose, es de Simple Plan... y se llama "What if"... un EXCELENTE tema, lo adoro con toda mi alma, y fue la inspiración para esa escena... ahora sí publico, nos vemos !