Un mes había pasado desde la batalla con Sombras, y luego de eso Soraia recobró la memoria. Ella estaba sentada en uno de los bancos del muelle, observando el cielo. Junto a ella estaban Yaten y Taiki. Estaba estrellado, más de lo que alguna vez habían visto. Se podía ver reflejado en el río, todas las estrellas y la Luna, a pesar de que estaba nublado. Los tres, comenzaron a acordarse de los distintos momentos que pasaron...

****Flash Back****

-¡Jaia! - la llamaba su madre - ¡Jaia! Ah, aquí estas. ¿Por qué no vas a jugar a casa de tu amiguito mientras yo hago algunas compras? - le decía, observando a una niña de 5 años que estaba recostada boca abajo en su cama, jugando con unos muñecos. Su pelo era rubio y largo hasta su cintura. Sus ojos color miel brillaban de alegría.

-¡Si mamá! - dijo la pequeña, con una gran sonrisa en su rostro. Salió de su casa, y corrió por un valle cubierto de flores y árboles. Sus colores eran bellísimos.

-¡Seiya! - gritaba la niña, llamando a su amigo. El niño de su misma edad, de pelo negro platinado y ojos azules resplandecientes sonrió al ver a la niña correr hacia su casa - ¿Podemos jugar juntos? - preguntó la niña. El pequeño rió y corrió hacia ella, quien se apresuró para comenzar a jugar. Ambos correteaban por el valle, contentos de la vida, disfrutando de su niñez.

De pronto, la niña se tropezó y cayó al suelo. Se lastimó la rodilla, y comenzó a llorar. El pequeño se acercó a ella, agitado, y corrió hacia su casa.

-¡Seiya! - le gritó la niña - ¡No me dejes! - gritó luego, comenzando a llorar desconsoladamente. A los pocos segundos, el niño volvió con su amiga, con una curita en una mano, y en la otra, un baso de agua que se volcaba por estar corriendo. Se sentó delante de la niña, y esta lo miró con los ojos repletos de lágrimas. El pequeño vertió un poco de agua sobre la lastimadura y luego le puso la apósito. Después la chiquita se paró con la ayuda del niño. Aunque ya no lloraba, sus ojos estaban rojos.

-¿Te sientes mejor? - le preguntó el niño con timidez. La chica asintió con la cabeza. Luego se le acercó y le dio un beso en la mejilla. El niño se sonrojó, y la pequeña comenzó a reírse. El niño tan solo la miraba ruborizado, y parpadeaba sorprendido.

La misma pequeña, ahora más grande, de unos 10 años, usaba el uniforme del colegio y estaba siendo molestada por otros niños de igual edad en la salida del mismo. Le habían sacado su mochila y no querían devolvérsela. La chica intentaba quitárselas, pero no podía. Cuando comenzaba a llorar, un chico de pelo negro largo pero atado, se las arrebató de las manos, y lanzó a uno de ellos al suelo. Éste se levantó y les ordenó a sus amigos salir de allí. Se fueron corriendo. El moreno de ojos azules brillantes se acercó a la chica, quien lo miraba con asombro.

-Aquí tienes Jaia. - le dijo entrándole la mochila y sonriéndole.

-Gracias Seiya. - respondió la chica, devolviéndole la sonrisa. Luego le dio un beso en la mejilla y lo abrazó. El chico se sonrojó, pero seguía sonriendo.

Las personas corrían atemorizadas hacia todos lados. Tres sailors al frente de la batalla, intentaban detener a Galaxia, pero les era imposible. Era muy fuerte y ellas no tenían la capacidad suficiente para derrotarla. Protegieron a su princesa, porque Galaxia intentaba quitarle su semilla estelar. Había asesinado a muchas personas de su planeta por conseguir las semillas estelares, pero no dejarían que se llevaran a la princesa.

-¡Fighter! - gritaba Healer, una de las sailors - ¡Tenemos que encontrarla!

-¡Lo sé! - le contestaba. A pesar de que estaban a unos pocos metros de distancia, eran ruidos y gritos por todas partes y no podían oírse bien. Fighter miraba a todos lados, como buscando a alguien. Maker, la otra de sus compañeras lo tomó del brazo, haciendo que se volteara a verla

-No te preocupes. Va a estar bien. - le dijo, y Fighter asintió con la cabeza. Las tres sailors caminaron en medio del desastre y el caos, dirigiéndose al refugio donde se suponía que estaba su princesa. Había escombros por doquier y el cielo estaba muy nublado y tormentoso. El humo y la neblina no ayudaban en nada. Mientras iban caminando entre los cascotes, Fighter sintió una energía en algún lugar.

-Puedo sentirla... - susurró, deteniéndose

-¿Es la princesa? - preguntó Healer

-No lo sé... no estoy seguro. - respondió Fighter

-¿Dónde? - preguntó Maker. Fighter miró hacia todos lados, concentrándose en la energía que estaba sintiendo. Luego de unos cuantos segundos, comenzó a caminar en una dirección, mirando al suelo. En un momento, se detuvo

-¡Allá! - dijo, señalando con su dedo, un punto entre los escombros. Las tres sailors se acercaron al lugar. Vieron que había alguien atrapado debajo de los escombros, e intentaron sacarla. Para su asombro, no era la princesa. Era Soraia. Estaba tendida en el suelo, muy lastimada e inconciente. Fighter la tomó en sus brazos, e intentó reanimarla. Maker le tomó el pulso y aún estaba viva.

-Jaia... - le susurraba Fighter. Luego de moverla unas pocas veces, reaccionó - Jaia... - volvió a susurrar al ver que se despertaba

-¿Qué pasó? - preguntó al ver a las sailors allí

-Galaxia... - dijo con pena - Destruyó todo

-Mi madre... - dijo Soraia luego, al acordarse de todo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y no puedo retenerlas. Quiso levantarse, pero una herida en sus costillas se lo impidió

-No te muevas. Te sacaré de aquí. - le dijo Fighter. Healer lo miró algo enfurecido

-Seiya. - dijo y acercó a él - No podemos...

-¿De qué estás hablando? No voy a dejarla aquí - le dijo en voz baja

-Seiya, tenemos que encontrar a la princesa y sacarla de aquí. No hay nada que podamos hacer por ella. -le dijo Healer

-No, no voy a dejarla... - dijo Fighter conmocionado por lo que le decía. En ese momento, Soraia perdió el conocimiento - Ustedes busquen a la princesa mientras yo la saco de aquí. - les decía, intentando convencerlos

-Seiya, es nuestro deber encontrarla y sacarla del planeta. - dijo Maker

-Ella no lo logrará. - dijo Healer

-Claro que lo logrará, porque no voy a impedir que algo malo le pase.

-Seiya, comprende. Está muy lastimada, y si logras sacarla de aquí, no sobrevivirá. Además, corres el riesgo de que Galaxia los encuentre y los mate. - dijo Healer. Fighter lo miró sin comprender del todo lo que estaba diciendo. No quería dejarla allí, pero sabía que debía buscar a la princesa.

-¡Oigan! - gritó alguien de pronto a lo lejos. Al darse cuenta de que eran las sailors, se acercó a ellas - ¿Alguien está herido? - preguntó, luego vio que había una chica inconciente - Puedo llevarla a un refugio cerca de aquí para cuidar de ella.

-Seiya, deja que él se encargue de Jaia. - le dijo Maker - Y ven a buscar a la princesa. - Fighter dudó por unos segundos, y luego le entregó a Soraia al joven.

-Espera. - le dijo Fighter - ¿Cuál es tu nombre?

-Alejandro. - le contestó el joven. Éste se fue a paso aligerado, con la chica en sus brazos. Las sailors comenzaron a caminar apresurados por encontrar a su princesa. De pronto, una luz muy brillante salió de un lugar cerca de donde ellas estaban, y creyeron que era su princesa por el gran resplandor. Las sailors decidieron seguir el destello. Se convirtieron en estrellas fugaces y lo persiguieron. Al salir de la órbita de su planeta, Galaxia hizo que éste se desintegrara por completo. Las sailors se impresionaron al ver tal acto de crueldad por parte de la que se suponía que era otra sailor. Juraron vengarse de ella, y fueron detrás de la estrella fugaz, que se dirigió a la Tierra.

Las star lights iban junto con la princesa Fireball por el espacio, esperando encontrar un lugar donde rehacer sus vidas. En un momento, pudieron ver que había miles de semillas estelares y algunas estrellas fugaces reunidas en todas en un enorme grupo. Se acercaron hasta allí para averiguar qué estaba pasando. Cuando llegaron, quedaron sorprendidísimos de que eran todos aquellos que vivían en su planeta, antes de que lo destruyera Galaxia. Con el poder y la energía de todos, su planeta pudo resurgir más hermoso que nunca. Para celebrar sus regresos, hicieron una fiesta de bienvenida para todos, donde se reencontraron. Todos en el planeta estaban muy felices.

Seiya estaba junto a sus dos amigos, cuando comenzó a mirar hacia todos lados, como buscando a alguien.

-No te preocupes. - le dijo Yaten, al ver que estaba distraído

-Ya la encontrarás. - lo siguió Taiki. Seiya les sonrió, y de pronto, miró entre la multitud, y vio lo que estaba buscando. Su rostro se iluminó con una sonrisa, y corrió hacia donde había visto a Soraia. La chica también lo llevaba buscando por un rato largo, esperando encontrarlo. Cuando vio que venía corriendo hacia ella, también sonrió, y se precipitó a encontrarse con él. Cuando quedaron frente a frente, se abrazaron. A ambos se le llenaron los ojos de lágrimas pero lograron contenerlas.

-¿Estás bien? - preguntó él, aún abrazándola

-Ahora sí. - contestó ella con gran felicidad

-Lamento haber tenido que dejarte. - se disculpó, al separarse de Soraia

-No importa. Ahora estamos juntos de nuevo. - le dijo ella, con una sonrisa

-Pensé que no te volvería a ver. - le dijo Seiya - El día en que Galaxia destruyó el planeta, creí que no habían logrado escapar.

-Alejandro me ayudó. Sin él, no creo que hoy estaría aquí. - contestó Soraia, con algo de pena en su voz

-Lo siento, perdóname... yo no quería dejarte. - le explicó Seiya

-Tenías que hacerlo. Era tu deber. - dijo con pesar

-Gracias... por entenderme. - dijo Seiya con algo de duda

Tras haber pasado tres semanas del reencuentro de Seiya y Soraia, los dos chicos comenzaron a hablar de lo que hicieron en el tiempo que no estuvieron juntos. Estaban en casa de Seiya, apoyados en contra el marco de una ventana abierta, que daba vista a un hermoso cielo estrellado.

-¿Qué hicieron cuando Galaxia destruyó el planeta? - preguntó Seiya

-Junto con las personas que habían escapado con nosotros, nos refugiamos en un planeta desierto. Alejandro cuidó de mí y curó mis heridas. Por suerte, había distintos alimentos en la superficie del planeta, y pudimos vivir de eso. Aunque no fue algo muy lindo... - bromeó al final Soraia - Intentamos comunicarnos con muchas personas de aquí, incluso con ustedes, pero nadie nos respondía. ¿Y ustedes?

-Bueno... - empezó Seiya, dudando al pensar qué decir - Fuimos a la Tierra al descubrir la que princesa estaba allí. Pasamos buscándola algunos días, mientras luchamos contra algunos secuaces de Galaxia. Pero pudimos encontrarla, y derrotar a Galaxia.

-¡Emocionante! - dijo sorprendida Soraia - Y... ¿la derrotaron ustedes solos?

-Ehh... - dudó Seiya - Bueno, no... Otras sailors nos ayudaron.

-¿De verdad? ¿Cuántas eran? - preguntó curiosa

-Nueve. - contestó sin vascilar

-¿Todas...mujeres? - preguntó Soraia, al notar un tono de voz algo entraño en Seiya

-Si, todas mujeres... - respondió con un tono gracioso - ¿Por qué?

-No, nada. Es que... - dijo Soraia, sin saber si contestar o no - Siento que hay algo raro en ti desde que volvieron...

-¿Raro? ¿En qué sentido? - preguntó Seiya, ya algo irritado por el interrogatorio de Soraia

-Siento como si estuvieras atormentado por algo...

-¿Qué? ¿A qué te refieres? - preguntó más molesto que por no comprender

-No lo sé, tan sólo estoy diciendo que estas muy diferente a como eras antes. - dijo Soraia, al notar que Seiya comenzaba a enfadarse

-¿Qué yo actúo diferente? Soy como siempre fui, y el que haya ido a la Tierra no me ha cambiado en nada. - contestó casi gritando

-Sólo me refería a que tal vez te había pasado algo y que por eso estas así. - intentaba explicar Soraia

-Ahora que lo dices, algo me sucedió algo que no me había pasado antes: me enamoré. - dijo Seiya, haciendo que Soraia no dijera nada más

-De acuerdo... - dijo luego de unos segundos y volteándose para irse - eso lo explica todo... Lamento haberte hecho enfadar. - dijo, y se fue de la habitación, casi llorando. Seiya apoyó sus manos en su cara, y dudó por unos segundos si ir tras ella... o no. Solo bastaron otros pocos segundos para arrepentirse de lo que había dicho. Corrió afuera y la buscó con la mirada, y en cuanto la encontró, fue tras ella y la detuvo. Soraia estaba a punto de comenzar a llorar cuando Seiya la sujetó del brazo.

-Espera Jaia... - le dijo él - Lo siento, por favor. No quería contestarte de esa manera. Tienes razón, estoy herido y no tengo por qué tratarse así. Perdóname.

-Está bien... te perdono. - le dijo, con un nudo en la garganta

-Lo siento... - le repitió, abrazándola.

Al año siguiente, Soraia se estaba entrenando por ser star light, cuando Sailor Cosmos llegó a su planeta en busca de ayuda para derrotar a Sombras. Luego de la batalla, Cosmos le concedió parte de sus poderes y la princesa Fireball la nombró cuarta sailor star light. En honor a ella y en agradecimiento también a Sailor Cosmos, los habitantes del planeta organizaron una fiesta de antifaces.

Los tres star lights estaban preparándose para ir. Seiya se miraba al espejo, observando detalladamente su traje, con una mueca en su rostro. Era un traje negro y llevaba puesto unos guantes blancos, al igual que su antifaz.

"Que ironía" - pensó Seiya de repente. Su atuendo era igual al que usaba Tuxedo Mask, sólo que, claro, sin el sombrero. Yaten y Taiki usaban el mismo traje que Seiya, pero el primero de color celeste y el segundo de color beige, con antifaces blancos.

Ya en la fiesta en el Palacio Real, los ahora cuatro star lights comenzaron a hablar entre ellos. El lugar estaba repleto de gente. Soraia no pudo evitar sorprenderse al ver a Seiya vestido de esa forma.

-Nunca pensé verte vestido tan formal. - dijo entre risas la chica. Ella llevaba puesto un vestido blanco y largo, que usaba sin enagua. Ya era armado. Tenía detalles de pequeños bordados en forma de estrellas en el corsé, que no tenía tiras en los hombros. Tenía el pelo con brillitos y recogido hacia atrás con una media cola. Se veía realmente hermosa.

-Vaya, así que ahora eres toda una heroína. - la felicitaba Yaten, al mismo tiempo que le sonría

-Sí, lo se. - contestó ella

-Pero no creas que por lo que pasó ahora todo será más simple, tendrás más responsabilidades y deberás obedecer a la princesa. - dijo sin trabas Taiki aunque con una pequeña sonrisa

-Si, también lo sé. Gracias por darme ánimos. - rió Soraia

-Es verdad, ahora tendrás que tener más cuidado con lo que haces. - le recomendó Seiya - Tal vez deberíamos enseñarte algunas lecciones sobre cómo defenderte y atacar. - sonrió al terminar

-Si, tal vez... - contestó algo desanimada, y ya sin una sonrisa en el rostro. Los tres chicos pudieron notar eso, pero no entendieron por qué y no preguntaron nada al respecto

-Luego nos vemos. - dijo Soraia de pronto despidiéndose de sus compañeros. Yaten y Taiki le sonrieron y Seiya se le quedó mirando aún confundido.

-Luego regreso. - dijo Seiya cuando Soraia se marchó de allí. El chico fue detrás de ella, la llamó un par de veces, pero no lo escuchó.

-Jaia... - le dijo Seiya al llegar a ella ya fuera de la fiesta y agarrarla del brazo - ¿Te encuentras bien? - preguntó algo preocupado por su actitud anterior

-Si. - contestó con una voz muy dulce - Lamento haberme ido de esa forma, es que... yo... - titubeó. Seiya la miró por unos instantes esperando que respondiera. Vio que sus labios estaban temblando por el frío del viento que corría, y que sus mejillas estaban sonrojadas pero tal vez no por lo mismo... Bajó la cabeza.

-¿Qué sucede? - preguntó Seiya al no obtener respuestas. Ella tardó unos segundos en contestar, pero finalmente lo hizo

-No sé si quiero seguir siendo una sailor star... - le dijo levantando la cabeza y mirándolo a los ojos. Tragó un poco de saliva mientras hablaba y se notaba algo insegura. Seiya la miró extrañado

-¿Qué? Pero... ¿por qué?

-No lo sé, es que... siento que no estoy preparada para ser una sailor. - respondió lamentándose

-¿A qué te refieres? - preguntó aún sin comprender

-No estoy lo suficientemente entrenada para serlo.

-No te angusties por eso, tú aprendes muy rápido. - dijo con una sonrisa en los labios

-Nunca fui buena para las batallas. A la primera de un problema voy a arruinarlo todo. - dijo Soraia mientras sonreía. Seiya notó un tono extraño en su voz que no sabía bien qué era, pero lo más cercano que se le ocurrió que podía ser, fue miedo...

-Jaia, acaso... ¿sientes temor por lo que pueda pasarte? - preguntó Seiya. Ella lo miró a los ojos por unos segundos y luego negó con la cabeza

-Es por lo que pueda pasarte a ti... - dijo Soraia sin quitar su vista de los ojos de él - o a cualquiera de ustedes. - terminó, bajando la mirada al piso y algo sonrojada

-Oye - empezó a decir, haciendo que la chica lo mirara otra vez a lo ojos al levantarle el mentón con las manos -, somos un equipo y estamos todos juntos para protegernos los unos a los otros... - le dijo con una mirada tierna que hizo que a ella se llenaran los ojos de lágrimas

-Gracias... - contestó Soraia con cariño. Luego lo abrazó y Seiya le correspondió. Al principio fue un abrazo suave, pero ella no pudo contener las ganas de abrazarlo con todas sus fuerzas. No dudó demasiado y lo hizo, y Seiya se estremeció. En ese momento, aunque ambos se sintieron bien al estar rodeados por los brazos del otro, tuvieron una extraña sensación de que a su alrededor había peligro. Se separaron con lentitud, y ella no pudo evitar decirle algo.

-Seiya, si algo llegara a pasar... - comenzó Soraia. Él intentó interrumpirla, pero ella se lo impidió colocando cariñosamente su dedo índice sobre los labios del chico en posición vertical. Seiya abrió los ojos sorprendido y conmocionado por eso - Si algo llegara a pasar, prométeme que jamás te olvidarás de mí. - Soraia retiró su dedo al terminar de hablar y Seiya colocó sus manos sobre los hombros de la chica. La miró a los ojos con el mayor cariño y aprecio con el que jamás había visto a nadie

-Prometo que pase lo que pase nunca te olvidaré... - contestó luego de unos segundos en los que sus miradas se cruzaban constantemente - ¿Y tú? - preguntó con una sonrisa

-Juro que siempre te recordaré, pase lo que pase... - contestó devolviéndole la sonrisa. Seiya y Soraia se acercaron despacio sin dejar de mirarse y cuando estuvieron a pocos centímetros de encontrarse, cerraron los ojos. Centésimas después, ambos sintieron los labios del otro posándose sobre los suyos. Al principio, se besaron lentamente y entregándose dulzura y cariño. Seiya comenzó a besarla con más pasión y amor. La rodeó con sus brazos y ella hizo lo mismo con él. Ninguno de los dos sabía cuánto tiempo iba transcurriendo mientras se besaban, tal vez segundos, o tal vez minutos... Ambos habían estado esperando ese momento, y ahora no querían separarse. Pero tuvieron que hacerlo, aunque pausadamente, para poder tomar aire. Luego de varios intentos fallidos de seguir besándose sin tomar demasiado aire, se separaron, se miraron a los ojos y, al ver que el otro estaba sonrojado, sonrieron.

Esa sería la última vez que se verían antes de que Sombra, poseyendo aún el cuerpo de Alejandro, intentara secuestrar a Soraia.

****Fin Flash Back****

Una lágrima rodó por la mejilla de Soraia el recordar su último momento junto a Seiya. Sintió que una voz la llamaba una, dos veces...

-Soraia. - la llamaron por tercera vez haciendo que la chica al fin reaccionara. Volteó a ver a sus dos amigos. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero les sonrió tiernamente - Sería mejor que entremos antes de que empiece a llover. - dijo Yaten al ver que relámpagos empezaban a aparecer entre las nubes. Los dos chicos se pararon y comenzaron a caminar hacia la casa de Serena, donde se suponía que comerían todos juntos. Al notar que la chica aún permanecía sentada en el banco, se detuvieron y se acercaron a ella y vieron que estaba llorando, aunque en silencio.

-¿Soraia...? - dijo Yaten sentándose a su lado - Él no hubiese querido que estés así...

-No voy a volver... - dijo ella de pronto, casi en un susurro. Los dos chicos la miraron sorprendidos

-¿Cómo que no vas a volver? - preguntó Taiki

-A nuestro planeta. - contestó - Ya tomé una decisión, y no quiero volver. - una lágrima bajó por su rostro

-Pero Soraia... - comenzó Yaten, y siguió con un gran nudo en la garganta - ahora que... ahora que Seiya no está con nosotros, la princesa necesitará de nosotros tres para protegerla a ella y a nuestro planeta. Tienes que volver con nosotros.

-Lo sé... - dijo Soraia sollozando - Pero también sé que hay mejores guerreros que yo y que no les será ningún problema encontrarlos.

-Soraia... - dijo Taiki, quien estaba muy serio a pesar de la sorpresa de las palabras de la chica - Sabes que puedes volver cuando quieras.

Soraia se volteó a verlos y les sonrió agradecida por haberla entendido.

-Te estaremos esperando. - dijo Yaten con una sonrisa también, y luego ambos chicos procedieron a irse de allí.

Soraia quedó sola en aquel banco, y recordó el acontecimiento más triste y doloroso que había pasado...

****Flash Back****

-¡No nos separaremos! - dijeron todos a la vez, haciendo que una enorme energía que emergía de sus cuerpos se elevara y se juntara como en un remolino, dirigiéndose hacia Alejandro, quien no pudo hacer nada para defenderse. La luz entró en él, y toda la oscuridad salió de su cuerpo y se destruyó al intentar huir.

-¡Sailor Moon! - le gritó Cosmos, al ver que dos grandes luces emergieron de él. Adivinó que eran las almas de Darien y de Seiya. Alejandro, librado de mal, cayó al suelo.

-¡Dulce melodía del corazón! - dijo Sailor Moon, elevando su cetro, queriendo impedir que las luces se desvanecieran. Un resplandor enorme inundó el lugar.

Luego de unos segundos, pudieron ver que una de las luces que habían visto anteriormente, se posaba en Darien, ingresando en él. Inmediatamente, recobró el conocimiento y Serena lo ayudó a levantarse, junto con Lita. La primera lo abrazó con gran alegría.

Soraia volteó la vista hacia donde se encontraba el cuerpo de Seiya, pero sobre él, no había nada. Ella se estremeció y buscó con la vista a la otra luz. Cuando la encontró, vio que ésta se alejaba inevitablemente del lugar, haciendo que Seiya se desvaneciera lentamente.

-¡Seiya! - gritó corriendo hacia él. Los demás se voltearon a ver por qué había gritado, y se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Soraia se arrodilló a su lado e intentó que despertara. Lo zarandeó varias veces, pero no había respuestas. Buscó nuevamente la luz, pero ya había desaparecido. Soraia sollozó incomprensiblemente junto al cuerpo ya muerto de Seiya, mientras desaparecía. A los pocos segundos, ya no estaba, y Soraia, aún arrodillada, golpeó sus manos contra el suelo y lloró. Rei se acercó a ella dudosamente y se arrodilló a su lado. Intentó calmarla un poco, pero fue imposible. La abrazó, esperando que se desahogara, y Soraia no podía contener las miles de lágrimas que querían salir. Lloró desconsoladamente sobre el hombro de Rei, mientras ella y los demás, lloraban en silencio, con mucho dolor y tristeza.

****Fin Flash Back****