¿Cómo están todos, acompañantes de viaje en el rarísimo Universo de ToLove Ru? Paso a saludarles con este nuevo capítulo, que espero les agrade.

Un misterio desde distintos ángulos

Las campañas respectivas de cada uno de los candidatos llegaban a su clímax: Ahora que habían llegado al último día en que podían presentar sus alegatos ante los demás alumnos, la presión llega a tales niveles que algunos sufrían colapsos nerviosos que les obligaban a retirarse de esa dura carrera, y ello implicaba alguna cantidad de votos que se quedaban en el aire, así que los que habían quedado se disponen a batallar por la obtención de dichos votos, cuales bestias salvajes que se disputan una presa pequeña e insuficiente. Las candidaturas servían entonces para mostrar la fuerza de la que podían alardear para obtener esos votos flotantes, y si así era válido verlo, entonces se podía decir que Yui, Yami, Mea y Risa se vislumbraban como las chicas más fuertes en esa férrea batalla.

─ Increíble, apenas falta un día ─ dice Haruna ─. Todo este ajetreo ha sido tan intenso… Es como si apenas estuviera en el primer día.

─ A mí no me lo parece tanto, y me alegro que llevemos esto a su fin ─ dice Risa ─. Por cierto, Lala-chi, aún no he hablado contigo por haberme inscrito a traición, pero muy pronto podremos hablar como se debe ─ eso último lo decía con una sonrisa que reflejaba absoluta perversión.

Lala sólo reía mientras alegaba, por enésima vez, que la propia Risa había dicho que quería ser parte de aquello. Rito estaba apenas a un par de metros del grupo de chicas, y con él estaba Saruyama leyendo una revista (que no era precisamente de caballos).

─ Ya esto se termina ─ dice Rito mientras se recostaba de la ventana ─. Me alegra mucho que todo vaya a volver a la normalidad, aunque tenemos que esperar a que mañana sean las elecciones…

─ Sí, lo sé ─ dice Saruyama sin prestar atención realmente a lo que decía Rito, pues su vista estaba fijada en su revista ─. Ha sido una batalla realmente emocionante. Me gustaría que Riko estudiase aquí para que ella se lanzara…

─ Me sorprende que sepas de qué hablo, pues estás muy concentrado en esa revista ─ señala Rito ─. Y eso último que dijiste no sé qué tiene que ver.

─ Yo tampoco, pero igual me hubiese gustado verla manifestarse con contundencia como candidata ─ Saruyama cierra de golpe la revista y mira al frente con emoción ─. Tan solo habría que verla: animando a las muchedumbres con su dulce voz, y luego encontrándose conmigo para celebrar un día más de esfuerzos por lograr la presidencia, y cuando ganase podríamos ir juntos a mi casa para…

─ ¡Eh, mucho cuidado, Saruyama! ─ advierte Rito, que no sabía si estaba rojo de vergüenza o blanco de terror.

─ Me refiero a que compraría unos bocadillos realmente deliciosos y una cena lujosa para celebrar su victoria de una forma romántica, como seguramente a ella le gusta ¿Qué estabas tú pensando, Rito?

El pelinaranja prefirió no decir nada. Había caído redondo en una trampa que el propio Saruyama no era consciente de haber creado, y ahora Rito estaba avergonzado al pensar que podría haber quedado como un malpensado pervertido (bueno, lo de malpensado no fue para nada un desacierto), y entonces llega Yui para buscar sus cosas, y Saruyama esconde a la velocidad de la luz su revista.

─ Oye, Kotegawa ─ se acerca Rito a la presidenta ─ ¿Te importaría que nos viéramos en privado en la azotea?

En ese momento a Yui casi le da un paro cardíaco por lo que había dicho Rito, aunque las consecuencias apenas empezaban allí: a Saruyama casi le cae la mandíbula al suelo por la impresión, pensando que Rito estaba mostrando una audacia completamente insospechada en él; Risa y Mio, que estaban escuchando disimuladamente, quedaron con una cara de WTF que Lala y Haruna no comprendieron qué estaba pasando, e incluso Némesis tenía los ojos a punto de salirse de sus órbitas.

─ ¿Qu-qué fue eso? ─ dice Saruyama.

─ Rito… Eso ha sido sorprendente ─ dice Risa.

─ Parece que ahora más que nunca Rito ha madurado de verdad ─ dice Mio con una sonrisa gatuna.

Rito, me has enorgullecido. No te digo más ─ dice Némesis, aunque Rito no entendía a qué se refería.

─ Y-Yu-Yuuki-kun… N-no sé qué decir… ─ Yui se cubre el rostro con ambas manos, obviamente por el rubor y el nerviosismo que se le notaba a la legua ─ D-digo… C-creo que te estás a-apresurando y… ¿p-p-pero qué digo? E-eso ha sido muy desvergonzado de tu p…

Rito toma repentinamente a Yui de la mano y se la lleva del salón, sorprendiendo a los demás. Lala y Haruna estaban completamente confundidas, y con la mirada claramente pedían que alguien les explicara qué estaba pasando.


Con Mea

Aprovechando que tenía todo el descanso por delante, Mea saca el teléfono y empieza a revisar toda la complicada agenda que había preparado, incluyendo sus hipotéticas primeras acciones como presidenta del comité disciplinario de la escuela. Realmente no había escatimado esfuerzos para tener un programa mensual bastante bien formado, e incluso tenía aparte planes de contingencia para enfrentar cualquier inconveniente. Estaba lista tanto para lo mejor como para lo peor, y no podía sentirse más orgullosa de ello.

─ Mea, ¿tienes un momento?

Era Nana acompañada de Momo, y ambas llegaban, increíblemente, movidas por la misma razón. Mea aprovecha para saludar alegremente a ambas princesas y mostrarse dispuesta a escuchar lo que tenían que decirle.

─ Necesitamos que nos ayudes en algo muy importante ─ dice Momo ─. Resulta que Rito llamó al correo para quejarse por aquel envío errado que había llegado a manos de Mikan días atrás, y que por ello hubo una serie de problemas bastante extraños.

─ ¿Qué se supone que voy a hacer? ─ se interesa Mea con sinceridad.

─ Nos vamos a colar en la oficina de correos más tarde, después de que terminen las clases ─ explica Nana ─. Mikan vendrá con nosotras, y trataremos de averiguar qué pasó con el encargo que en realidad debió llegar para nosotras.

─ ¿Y qué era lo que les debió llegar?

─ Unas camisetas hechas por la madre de Rito ─ responde Nana ─. No sabemos cómo serían específicamente esas camisetas, pero hemos podido ver la habilidad que tiene ella como diseñadora, así que te digo que es una pérdida tremenda la que estamos sufriendo por ese error…

─ Claro, pero hay algo que creo que deberían hacer en lugar de eso ─ Nana y Momo miran extrañadas a Mea ─ ¿No era un informe médico lo que llegó a casa de ustedes? Lo que tienen que hacer es localizar la clínica o el hospital donde se hizo el informe, pues los informen siempre incluyen ese detalle, y logrando averiguar la procedencia exacta del informe por medio de los procedimientos que le fueron aplicados, encontraremos de inmediato el despacho en que se encuentra la otra copia de los resultados del examen, y este sin ninguna duda incluirá el nombre de la persona que se lo hizo.

Nana y Momo estaban totalmente boquiabiertas por lo precisa y completa que había sido la explicación de Mea, y Momo tarda unos segundos antes de reaccionar y decir:

─ ¿Realmente eso va a funcionar?

─ Sin ninguna duda. Los informes nos permitirán llegar a la persona que es la verdadera dueña de los informes, y de ese modo podremos confirmar el error del correo, pues lo más probable sería que esas camisetas hayan llegado específicamente a las manos de esa persona. En caso contrario sí haría falta pasar por la oficina de correros y revisar los historiales, aunque ese trabajo va a ser bastante lento y frustrante, les adelanto.

─ ¿Cómo es que de pronto sabes tantas cosas? ─ dice Nana entre sorprendida y admirada.

─ Es mi nueva vida. La política exige conocimientos completos y mucha cultura para su correcto ejercicio. Definitivamente no es algo que cualquiera pueda hacer ─ dice Mea con presunción ─. Además de eso, también cuento con un plan adicional para que así pueda convertirme en presidenta, y verán que no voy a fallar. Para el final de día de mañana, ya yo seré presidenta, y lo digo sin ningún margen de error.

─ ¿De verdad? ─ suelta Nana.

─ Sin duda alguna, Nana-chan, Momo-chan.

A Momo se le eriza el pelo de la nuca por el extraño énfasis que había hecho Mea al mencionarla precisamente a ella. Era como si ya supiera por adelantado qué tenía pensado hacer para arreglar las elecciones, y si así era, pues entonces contaba con una rival que realmente no le convenía. Mea era de pronto más efectiva y lista que nunca por ese cambio de aires que había asumido, y si estaba dispuesta a obstaculizar sus planes para facilitar la victoria de Risa, entonces lo tenía realmente difícil para lograr sus planes. Un obstáculo bastante importante para el plan del harem de Rito había surgido, y Momo tenía que replantear sus planes con total dedicación si deseaba superarlo.


Con Yami

Era su momento, sí que lo era.

Delante de la rubia habían decenas de alumnos que esperaban pacientemente por ella para que diese uno de sus últimos discursos. Justo cuando estaba por llegar al final de su campaña, ella estaba lista para hacer frente a la mayor concentración que haya tenido hasta el momento.

¡Yami, Yami, Yami, Yami…! ─ se les oía corear mientras la referida se tomaba un poco de agua y se comía un par de taiyakis para sentirse lista.

Ella sabía que había logrado convertirse en una de las favoritas para ganar la presidencia, pero no podía confiarse, porque el hecho de ser "una de las favoritas" obviamente implicaba que habían otros candidatos (desde luego ya ella sabía quiénes eran) que también peleaban fuerte dentro de ese favoritismo. Si se confiaba podría perderlo todo en el último momento, aún si estuviera en el primer lugar de forma holgada.

─ Yami-san…

Su mirada carmesí voltea en dirección de Tearju, la cual le miraba con ojos de júbilo. Yami no sabía que decir, aunque ya ella podía adelantar lo que la mayor iba a decir.

─ Vengo a desearte buena suerte, y esfuérzate al máximo, ¿de acuerdo?

─ Sí. Eso lo tengo muy claro ─ dice Yami casi en un susurro.

─ Sí, y sé que también comprendes que esto te lo digo con seriedad, y también con todo mi cariño, Yami-san.

Yami no sabía qué más decir en respuesta a las palabras de Tearju. No lo había tomado mucho en cuenta, pero ambas se habían juntado mucho más en el breve tiempo que ha durdo la campaña. Incluso el día anterior Tearju había traído algunos dangos que ella misma había preparado, y Yami no pudo evitar sentirse como cuando era pequeña y hacía la prueba de las dotes culinarias de ella. Los dangos no estaban del todo bien hechos, pero le eran deliciosos a Yami, e incluso había guardado algunos para comerlos luego. En su vuelta de sus recuerdos, Yami oye nuevamente los coros desde el otro lado de la puerta.

─ Mejor no te detengo más. Ve y demuestra lo que eres capaz ─ anima Tearju con una gran sonrisa que de alguna manera consiguió contagiar a Yami.

─ Lo haré. Con esto termino todo, y lo haré a lo grande ─ es lo último que dice antes de abrir la puerta y entrar al salón donde la esperaba la muchedumbre.


Azotea

Yui estaba nerviosa a más no poder, y no era para menos, si se encontraba sola con Rito (aunque en realidad no fuera así, no por Némesis, sino porque estaban también siendo espiados por Saruyama, Mio y Risa), y además la razón del encuentro en ese lugar todavía no estaba aclarada. Cómo no sentirse nerviosa.

─ Kotegawa, hay algo que necesito que hagas. Necesito que me ayudes en algo muy importante ─ dice Rito muy serio.

─ ¿Y eso es…? ─ anima Yui a continuar.

─ Verás, hace unos días llegó a mi casa un sobre con informes que supuestamente eran para mí, pero que contenían unos resultados médicos de un examen que nunca me hice, y las camisetas que mi madre envió a casa nunca llegaron. Al parecer hubo un intercambio accidental, pero no podido todavía descubrir con quién.

─ ¿Y por qué me dices a mí esas cosas? ─ salta Yui algo confundida ─ Si así son las cosas, lo mejor que puedes hacer es llamar a la oficina de correos, y si no te ayudan entonces llama a la policía…

─ Pero hay algo más, y es que tengo un presentimiento, como si por alguna razón ya hubiera visto a la persona que tiene las camisetas… ─ tanto Yui como Némesis estaban tensas por esperar a oír la concluir a la que quería llegar Rito ─ Es sólo una corazonada, pero las camisetas cayeron en manos de una persona de esta escuela, y estoy seguro que sabe de dónde proceden, pero no las quiere devolver. Por eso es que necesito tu ayuda, Kotegawa, para descubrir quién es.

El asunto estaba totalmente fuera del contexto de su deber, y sabía que Rito tentaba mucho al azar con esas alegorías, pero Yui asiente a la propuesta de Rito. Era extraño, y sin duda se regañaría a sí misma por acercarse tanto a un chico de ese modo, pero en ese momento estaba más que dispuesta a ayudarlo en lo que fuera.

─ Cuenta conmigo, Yuuki-kun.

CONTINUARÁ…


Capítulos finales de infarto, como realmente tienen que ser 😃. Ya saben, pronto he de regresar para traerles el próximo capítulo, y mientras tanto espero por sus reviews a ver qué tal quedó lo que acababan de leer.

Hasta otra