Itachi se encontraba encogido sobre su costado izquierdo, casi rozando la orilla de la cama; ¿Cómo había llegado a esto?

Eran aproximadamente las dos de la mañana y no podía pegar el ojo, escuchaba la pausaba y armoniosa respiración del ser que le acompañaba en el lecho, el cual parecía descansar plácidamente, sin ningún problema que le molestase en ese momento, en cambio él, no podía destensar el cuerpo, aquel hombre le ponía demasiado nervioso; era sumamente vergonzoso el sentirse como una puberta enamorada.

Aquel maravilloso ser, dormía despatarrado sobre la cama, casi ocupando todo el espacio con su mala postura, en un principio ambos estaban a partes iguales sobre la superficie, pero en el momento en el que el rubio mayor cogió sueño, se soltó en los brazos de Morfeo sin prestar atención a nada mas, poco a poco iba ganando terreno, hasta lograr aprisionar a Itachi debajo de él, el de pelo negro se descolocó por dicha acción, se sonrojó hasta las orejas y jadeó sorprendido, con suavidad se fue desprendiendo del peso que le mantenía apresado y al lograrlo tomó la posición en la que ahora se encontraba.

Giró un poco su rostro hacia atrás y alcanzó a ver de reojo la figura de su acompañante, que descansaba boca arriba, con un brazo bajo su nuca y el otro sobre su abdomen y las piernas abiertas; las mantas que anteriormente le cubrían, ahora estaban echas un ovillo al lado de Itachi, por lo que se podía contemplar el cuerpo de aquel, que solo llevaba unos por demás pantalones cortos y una camisa de tirantes como pijama; su rostro denotaba tranquilidad, las finas y varoniles facciones lucían exquisitas y favorecidas por el sueño.

El mayor de los Uchihas suspiró, tratando de relajarse, pues la excitación no le permitía conciliar el sueño, y dudaba que lo pudiera hacer durante la noche, a menos de que el cansancio lo venciera.

Volvió a acomodarse en posición fetal, aun encogido sobre la orilla. Ese hombre, Minato Namikaze era imponente.

¿Qué si le conocía? Pues sí, sólo de vista y por algunos artículos que había leído sobre él, pero si le conocía; y como no hacerlo si era famoso en el mundo de las leyes, se había ganado el sobrenombre de Yondaime, haciendo alusión a los cuatro grandes abogados penalistas del país.

Itachi se conocía gran parte de la vida del Namikaze, o al menos la laboral, pues los tabloides no tenían demasiada información sobre la personal, sólo el hecho de que el rubio era viudo y sin algún otro compromiso sentimental, ese aspecto de su vida, el Yondaime la guardaba receloso, protegiendo la intimidad de su familia, y el azabache lo entendía a la perfección, la prensa puede ser demasiado abrumadora.

Sonrió recordando lo que el Namikaze significaba para él. Era su ídolo, su amor platónico, su patrón a seguir. De no ser por que tenia que hacerse cargo de las empresas familiares, él habría estudiado leyes, y hubiese buscado la oportunidad de trabajar al lado de Minato Namikaze, lamentablemente tubo que poner en la balanza el cumplir su sueño o velar por el bienestar de Sasuke y estaba claro que él siempre elegiría a su amado hermanito.

Jamás se imaginó que Naruto fuese hijo del prominente abogado. Y menos que se vería en la situación en que se encontraba ahora.

Flash back***

-Yondaime – susurró tragando saliva, nadie se dio cuenta de el repentino sonrojo de Itachi, exepto Sasuke que alcanzó a escuchar el susurro de su hermano y desde entonces no le quitó los ojos de encima.

-¡Papá! – gritó sonriendo Naruto, poniéndose de pie para ir al encuentro del mayor y regalarle un gran abrazo. – que bueno que has llegado, ya pensaba que no vendrías.

-Hola mi pequeño – saludó revolviéndole el cabello.

-Ya no soy ningún niño papá, no tienes por que ponerme en vergüenza delante de los demás. – se quejó el rubito haciendo puchero y cruzando los brazos.

-Sí, lo que digas – burlándose de la postura adoptada por su hijo.

-Hijo, que alegría que ya estés aquí.

-No te levantes mamá – insistió al ver que la mujer estaba por ponerse de pie, Jiraya por su parte sonreía al ver el cuadro familiar. – permítanme ir a lavarme las manos y vuelvo para acompañarlos y que me presenten a todos.

-Esta bien Minato, así le pido a Shizune que te ponga un lugar a la mesa.

Unos minutos después y el rubio mayor se unía a la cena, llevando a cabo las presentaciones, el ambiente se respiraba tranquilo y acogedor, todos le habían regalado una gran sonrisa, a excepción de Itachi, que estaba demasiado cohibido.

-¿Estas bien hermano? – preguntó Sasuke por lo bajo, pues la actitud de Itachi le preocupaba, el de coleta jamás se había comportado de esa manera, se le notaba nervioso y callado.

-Eh… si, no te preocupes.

Minato lanzaba miradas furtivas hacia el Uchiha mayor, le había causado una gran impresión, tenía la sensación de conocerlo o de al menos haberlo visto en alguna otra ocasión.

-Itachi, me parece que tu yo hemos coincidido anteriormente ¿me equivoco?

-No señor…

-Ahaja, no me digas señor. – lloriqueó, frustrado.

-Cuñado, mi padre tiene el mismo complejo que mi abuela, no les gusta sentirse viejos, por algo se ven mas jóvenes de lo que de verdad son. – aclaró Naruto al ver que Itachi se sorprendía con la actitud de Minato.

-Eso es verdad – coincidió Jiraya – mi hijo y su madre son una rara obra de la naturaleza, esta les a bendecido haciendo que parezcan mas jóvenes de lo que son.

Tsunade comenzó a apretar los puños en clara muestra de que el comentario de su marido no había sido nada cortes, y estuvo a punto de golpearlo, afortunadamente Naruto entró a la platica, evitando así que su abuelo siguiera echándose la soga la cuello.

-Sí Itachi, mejor llámale Minato, no se te ocurra llamarlo Yondaime, que también sufre un poco de egolatría.

-¡Oye, no seas irrespetuoso! – le reprendió Minato, Naruto sólo emitió una risilla socarrona en contestación.

-Esta bien Minato, como te decía, coincidimos hace varios años en un juzgado, fui becario en el caso que llevó en contra de Kiubby el terrorista que mató a varias personas en un ataque.

-Oh, sí, ya lo recuerdo, ¿así que eres tú? Por algo tu apellido me sonaba conocido, aunque no recordaba muy bien de donde.

-No lo culpo, han pasado varios años y en ese entonces apenas tenia dieciséis años.

Minato asintió pensativo, después de todo, el principal defecto de los Namikaze y Uzumaki era el ser demasiado despistados en ocasiones.

La cena transcurrió entre risas y anécdotas, la mayoría de los líos en los que Naruto se metía cuando era niño y alguna que otra de cuando Jiraya se llevó al pequeño rubio en un año sabático a recorrer algunas partes del país, viajando con mochila al hombro, pidiendo aventón; la excusa de Jiraya era sus investigaciones para el libro que estaba por escribir, Naruto contaba en ese entonces con catorce años y fue una gran experiencia, que confiaba en poder contarle algún día a sus hijos, claro que omitiendo uno que otro capitulo subido de tono.

-Bueno, supongo que a sido un viaje pesado, lo mejor será que vayan a descansar – sugirió Tsunade a los presentes – recuerden que mañana salimos temprano a cabalgar, tenemos planeado un día de campo y algunos juegos al aire libre.

-Si abuela, yo estoy molido – coincidió el rubito – apenas me puedo mantener en pie, tuve que trabajar un turno de 24 horas seguidas para poder venir, además le debo otra a Sai por cubrirme de nuevo.

-Bien Naru, tu recamara esta lista, compartirás con Sasuke.

-Pe-pero – titubeó el azabache menor.

-Oh vamos Sasuke, soy vieja, pero no anticuada, sé perfectamente que las parejas de hoy en día duermen juntos antes de la boda, así que quita ese sonrojo, no es nada del otro mundo, prometo mantener a raya a Jiraya para que no les espié – terminó con una risilla picara.

-Vamos cariño, no seas tímido – le picó Naruto cogiéndolo por la cintura.

Sasuke se resistió y volteó a mirar a Itachi, como pidiéndole ayuda con eso, pero el mayor simplemente se encogió de hombros.

-No quisiera faltarle el respeto a esta familia – rebatió Sasuke – tal vez lo mas correcto sería que…

-No te preocupes Sasuke, que no nos ofende en nada el que compartas habitación con nuestro nieto, además aunque la casa sea grande, pues me temo que no hay mas habitaciones, por ahora sólo somos nosotros, sin embargo mañana llegan algunos amigos y familiares a los que también tendremos que hospedar y…

-¿Quién vendrá abuela? – interrumpió el rubio menor con alegría y ansiedad.

-Pues tu tío Nagato y Yahiko, con la pequeña Konan, Asuma, el viejo Sarutobi,

-¿Konohamaru también?

-Sí, también, Kiba y Shino también confirmaron, Shikamaru , Gai y Kurenai, en fin, algunos otros de los amigos de la familia. Así que la mayoría tendrá que compartir cuarto.

-Que bien.

Sasuke tubo que dar su brazo a torcer, tampoco es como si le quedara de otra, resignado dejó que Naruto lo tomara del brazo, no sin antes despedirse de los demás y desearles buenas noches.

-Bien, Jiraya lleva a Kakashi y Sakura a su habitación, mientras yo llevo a Minato y a Itachi a la de ellos, tendrás que compartir habitación con mi hijo, Itachi, espero que no te moleste.

El de coleta sintió que su corazón latía demasiado rápido, se contuvo de emitir un sonido ahogado y solamente asintió.

-No se preocupe, por mi no hay problema.

-Que bueno – sonrió el Namikaze – por mi parte tampoco lo hay.

Minato e Itachi habían llegado ya hasta la recamara, el azabache se introdujo al baño que había en la habitación para ponerse el pijama, y lavarse los diente, por su lado Minato decidió cambiarse en la propia recamara, sin tomar en cuanta que Itachi podría sorprenderlo en cualquier momento.

El Uchiha mayor salía ya con el pijama puesto y jamás pensó encontrarse con aquella erótica imagen, el rubio se encontraba dándole la espalda, para ser exactos el trasero, pues estaba inclinado sacándose los pantalones, al terminar se dio la vuelta y sin ningún pudor dobló la ropa acomodándola sobre una silla que tenían cerca de la cama.

-Veo que ya estas listo – comentó al ver al otro parado en el marco de la puerta del baño.

Itachi le veía con la boca abierta, casi dejando salir la baba, tuvo que poner todo su autocontrol para comportarse de manera normal y fingir que no le afectaba para nada el verlo en paños menores.

Minato se erguía sin ninguna vergüenza, llevando sólo unos slips negros, le sonrió y comenzó a ponerse unos ligeros pantalones cortos, que fue subiendo poco a poco por sus caderas, con elegantes movimientos, por ultimo cogió la playera de manga corta y se la colocó.

-Voy a lavarme los dientes y enseguida estoy contigo – se disculpó el rubio entrando al baño, luego de unos minutos salió e Itachi aun se mantenía como petrificado, lo cual cambió al escuchar la melodiosa voz dl Namikaze.

-Ven, vamos a dormir – dijo palmeando la cama con ingenuidad.

"¿se podía ser mas sexy?" pensó Itachi conteniéndose de caerle encima y pedirle que lo tomara por favor.

End flash back***

Se encontraba en una posición por demás cómoda, un agradable calor lo envolvía, incitándolo a seguir durmiendo, y habría seguido haciéndolo de no ser por que sintió que algo le hacia cosquillas sobre las mejillas, algo finito y peludo, desperezándose se movió un poco, y algo le llamó aun mas la atención, un agarre sobre su cintura, algo o alguien lo estaba abrazando, poco a poco intentó abrir los ojos, pero le era un poco difícil hacerlo, estaba demasiado aturdido, y el calor seguía envolviéndolo, demasiado reconfortante, hizo un esfuerzo y volvió a abrir los ojos, tratando de enfocar la imagen ante sus ojos, llevándose la mayor sorpresa de su vida.

-Buenos días – susurró el rubio amodorrado con una linda sonrisa en sus labios, pero eso no era lo perturbarte, si no que este le mantenía abrazado, demasiado cercano a su cuerpo – espero que hayas dormido bien.

Continuara…