Mis sueños son nerviosos e inquietos, voces que se mezclan e imágenes que no sé si son completamente reales, pero finalmente me despierto mareada y sudada. Siento que mi cabeza va a implosionar en cualquier momento y que mi presión es una miertera montaña rusa que sube y baja a su antojo. Me pongo de pie con dificultad y frotándome la cara me arrastro a los baños, tal vez el agua fría logre despertarme mejor.
Como es temprano me quedo casi media hora bajo de la ducha, pero creo que nada va a poder sacarme este mareo. Me levanto lentamente y tengo que cambiarme muy despacio. Nunca me sentí tan mal. Tal vez sea porque ayer no comí demasiado, pero solamente con pensar en la cocina y mendigarle algo a Fry el estómago me da una vuelta completa.
Llego a la enfermería a rastras, aunque por suerte no hay nadie. Seguramente los shanks de ayer ya están mejor... o Jeff realmente se lanzó dentro del tanque. Me dejo caer en una de las camillas y me paso una mano por la cabeza, siento que el cerebro va a explotar dentro de mi cráneo, incluso me parece que cualquiera que me viese notaría las palpitaciones.
Al final creo que me quedé dormida, o perdí el conocimiento, no sé. Lo único de lo que estoy segura es que de pronto Clint me llama dándome unas palmaditas en la cara. Apenas abro los ojos pero la más mínima luz me hace daño. Clint me pone una mano en la frente y me mira asombrado.
– Wow, estás por explotar, shank, ¿qué hiciste anoche para terminar así? –incluso pensar lo que tengo que decir es como si me clavasen las uñas en el cerebro, apenas si logro gemir y taparme la cabeza con la almohada– Venía a buscarte, los demás se están reuniendo para una Asamblea, tienes que ir.
–¿Doy gracias si logro moverme y pretendes que vaya a la asamblea?
–Eres la Guradiana –responde él, como si esa simple razón pudieses curarme el dolor de cabeza mágicamente.
Dudo que alguno se dé una idea del esfuerzo que hago para ponerme de pie y bajar la escalera, llego hasta la habitación donde nos reunimos casi arrastrándome y le lanzo a Nick la mirada más envenenada que tengo. Sin embargo logro sentarme en la silla y enfocar mi vista en él sin desmayarme o vomitar en el proceso. Considerando mi estado lo catalogaría como un logro personal. Todos los demás están sentados y es claro que llevar un rato esperándome, igualmente nadie abre la boca.
–Bien, ya estamos todos aquí, podemos empezar –dice Nick frotándose las manos. Por el tono que usa parece que en realidad está abriendo una comida más que decidir quien va a joderse la vida en el Laberinto de ahora en más–, Alby.
–Necesitamos al menos dos corredores más –dice si esperar un segundo, seguramente quiere terminar con esto lo antes posible. Apoyo cualquier moción con tal de poder irme a descansar otra vez– El suplente que teníamos ocupó el lugar de Newt y ahora Joe quiere regresar al Blood House.
–Nadie escoge su trabajo –protesta Gally cruzándose de brazos. Hoy no es un buen día para escuchar su miertera voz–. Joe aceptó ser un corredor, que ahora se haga cargo de eso. Si permitimos que se vaya todos pedirán un cambio por algo que les guste más, o que signifique menos trabajo.
–Cada día me sorprende más lo rápido que puedes terminar con el orden de una reunión, Suckface –lo corta Nick golpeando su cuaderno en las piernas. Como siempre tiene un anotador para apuntar lo que vamos diciendo, en todo este caos a veces me sorprende lo estúpidamente burocráticos y organizados que somos. Una punzada me ataca directo en la sienes, casi como advirtiéndome que no tengo que pensar demasiado– Espera un miertero momento, ya te tocará hablar y decir toda la garlopa que quieras. Alby, sigue.
–Tenemos que decidir quienes harán las pruebas, yo propongo que sean Stephen, Jack, Alex y Johann.
Nick garabatea algo en su cuaderno y todo lo que logro pensar es que todavía faltan nueve opiniones más, además de la votación y todo lo que se puede llegar a discutir después y durante la asamblea.
Trato de abstraerme, lo cierto es que tengo mi decisión tomada desde anoche y además, no sé si podré retener todo lo que los demás puedan decir sin olvidar mi propio nombre. Apenas levanto la mirada intentando concentrarme en algún punto del vacío entre Frypan y Alby. Lo único bueno es que Gally se sienta dos lugares a mi derecha, así que no tengo que verlo. Increíblemente logro llegar al mismo estado que consigo frente a una situación límite en la enfermería. Cuando todo a mi alrededor desaparece al punto de que el ruido externo es un murmullo opacado en la parte trasera de mi cabeza, y no veo nada más que justo lo que hay frente a mi. Al menos el dolor de cabeza baja un poco, aunque eso hace aparecer otras cosas.
Es como si de pronto alguien golpeara una puerta para entrar a mi cerebro. Como si algo quisiese entrar de forma abrupta, casi violeta, pero el acceso está bloqueado por dentro. Y eso duele, cada vez que ese "algo" intenta pasar, cuando empuja y hace presión para llegar a la parte consciente de mi cabeza. Comienzo a marearme otra vez y siento como mi presión se va al suelo. De pronto, los discursos y discusiones de las chicos desaparecen por completo y en su lugar escucho susurros, son varias personas hablando en voz baja a propósito. A pesar del dolor trato de concentrarme, tengo el presentimiento de que puedo entender lo que dicen. Pero más importante aún, la que habla es una mujer. Eso es un recuerdo, es algo de antes de venir aquí.
–¡MARLENE!
Mi cabeza es un auto a toda velocidad y acabo de impactar con un vidrio pesado y gigantesco. El recuerdo vuelve a ese lugar oscuro e inaccesible donde nunca suele molestar, pero el dolor por intentar recuperarlo sobrecarga cada una de mis neuronas. Me agarro la cabeza, cierro los ojos y me cubro lo oídos, si me hubiese golpeado con un mazo sería mejor.
Casi en cámara lenta todo va regresando a la normalidad, siento que alguien me toma por el brazo y cuando levantó la cabeza me encuentro con Fry, creo que es la primera vez que lo veo preocupado por algo que no es su sartén llena de grasa quemada.
–¿Qué garlopos te pasa, Shank? –Inspiro varias veces tratando de calmarme y empujo lo más lejos posible todo lo que acaba de pasar en mi cabeza, no puedo saltar con una bomba así ahora. Finalmente logro calmar un poco el dolor y vuelvo a sentarme derecha, Fry no me suelta en ningún momento.
–Estoy bien –miento, aunque no sé cual será mi expresión–, es solo un dolor de cabeza.
Él hace un gesto pero termina soltándome resignado, vuelve a sentarse y es el turno de Nick de mirarme preocupado.
–¿Segura que estás bien? –me pregunta y asiento intentando quitarle importancia. Él tampoco parece convencido y escucho los farfullos de Gally a mi derecha– Entonces, tu opinión y tu voto.
–Creo que Alby tiene razón, además siempre lo hemos dicho: los corredores deben ser lo mejor de lo mejor, si alguien cree que no puede cumplir debemos sacarlo a arriesgar la única posibilidad de salir de aquí. Y aunque entiendo a Zart, creo que Stephen es una buena opción, así que para mi él, Johann, Alex y Jack van bien para las pruebas.
Nadie dice nada así que Nick mira a Winston, es el siguiente en hablar.
–En un punto Gally tiene razón, no podemos dejar todos crean que se puede hacer cualquier cosa…
–Van dos veces en la semana que escapa de un Griever –exclama Walt, el líder de los Slooper. Buen chico, pero tan escuálido y pequeño que no servía para demasiados trabajos cuando llegó– Tampoco podemos obligarlo a que sea suicida.
–Él sabía los riesgos –contesta Gally– cualquier Suckface sabe lo que hay allí dentro.
Veo como la mirada se Alby endurece un momento y la expresión de Newt se oscurece. En mi tiempo con los corredores y tratando a los que sufrieron El Cambio aprendí algo importante: nadie puede imaginarse lo que hay más allá del Claro, solo los corredores. He visto a varios regresar llorando, con crisis nerviosas o simples caras de pánico que te hacen pensar dos veces si quieres que regresen al día siguiente a ese lugar.
–Crúzate tu dos veces con un Griever y veamos si puedes contarlo esta vez –lo digo por lo bajo, pero no lo suficiente y la mirada de Gally se clava en mi.
–¡Al próximo que abre la boca lo lanzo por el Acantilado! –grita Nick antes de que alguien pueda respirar. ¡Miertero garlopo! es como si me clavasen una aguja caliente en la cabeza –.Terminemos con esto de una miertera vez.
Como no tengo que volver a hablar si no quiero, vuelvo a abstraerme el resto de la asamblea, pero por más que lo intento (y el dolor de cabeza me lo permite) no puedo volver a encontrar ese recuerdo perdido. De pronto Nick habla más fuerte y claro, es tiempo de la votación.
–¿Alguien está en contra? –pregunta. Como siempre, solo una mano esta arriba, la de Gally, que va en contra hasta de sí mismo. Veo que algunos dudan, Zart levanta la mano pero después nadie más se mueve.
Nick anota todo y da por terminada la asamblea, cuando salgo por la puerta siento tal alivio que me cuesta ocultar la sonrisa. Estoy por subir la escalera cuando alguien me para por el brazo, cuando giro me encuentro cara a cara con Nick.
–Tu y yo, tenemos que hablar.
Ya todos están afuera para cuando Nick vuelve a meterme en la sala de Asambleas. Suspirando vuelvo a sentarme en la silla donde estaba hace menos de cinco minutos y él se pone frente a mi.
–¿Qué pasó? –me pregunta cuando está seguro de que nadie escucha y su expresión me dice que no puedo escapar con una excusa tonta.
Trato de pensar la mejor forma de decirlo, es decir, esto nunca antes había pasado. Nadie, excepto aquellos que pasaron por El Cambio, han recuperado una mínima parte de sus recuerdos… y en realidad yo tampoco sé demasiado.
–Creo… creo que recordé algo –digo por lo bajo, casi un susurro que apenas se escapa de mis labios. Decirlo en voz alta suena tan absurdo que quiero golpearme contra la pared. ¿Lo peor? la expresión de Nick no cambia en absoluto, simplemente baja la mirada y recorre la habitación una vez más antes de volver a mi y suspirar.
–¿Cómo sabes que no es solo un sueño? –descontando el hecho de que realmente no me dormí en la Asamblea, tengo otra cosa. Vi más que solamente una puerta.
–La hora –respondo fijando mi mirada en él –el horario estaba bien.
–¿Qué? –la cara de Nick se contrae en una mueca entre sorprendida, molesta y confundida; y escupe esa pregunta casi como si se preguntase porqué está perdiendo el tiempo allí.
–En los sueños no puedes ver la hora –explico tranquila. Como siempre tengo una respuesta que no sé de dónde saqué–. Ves símbolos extraños, horas inexistentes o intervalos de tiempo incoherentes. Por en este apenas pasaron dos minutos en un reloj que había en mi muñeca. Es un recuerdo, Nick.
Esta vez sí parece más consternado, se frota los ojos mientras suspira y después se acomoda más pesadamente en la silla.
–¿Qué viste, shank? Y quiero que me lo digas todo, detalladamente.
–No era mucho, y cada vez es más difícil recordarlo –digo atropelladamente pero cuando veo su impaciencia decido terminar con todo esto rápido –… creo que estaba intentando escuchar una conversación, estaba detrás de una puerta y la gente hablaba en voz baja… susurraban. Ni siquiera recuerdo bien qué decían.
–¿Y dónde estabas?
Niego. solo recuerdo la puerta, siquiera si era una sala o un pasillo.
–¿Y esas personas? ¿Quienes eran? ¿O qué hablaban?
El dolor vuelve a cada pregunta, como agujas calientes en mi cerebro intentando sacar algo que no debería estar allí. Entierro las manos en mi pelo y suspiro, esta se parece más a una jaqueca que un simple dolor de cabeza.
–No lo sé, lo siento.
Nick tamborilea un segundo en sus rodillas nervioso, entonces me mira directo a los ojos y por un momento me siento terriblemente incómoda.
–Quiero que cierres tu miertera boca –dice de modo aplastante–, nadie puede enterarse de esto, absolutamente nadie. Ya has causado bastantes problemas desde que a Gally lo picaron, si de pronto resulta que eres la única que puede recordar algo sin ser picada, estaremos todos jodidos. Tú más que nadie.
Se levanta de un movimiento y se rasca la nuca, parece frustrado, como si de pronto hubises más problemas de los que puede cargar. Solo cuando llega a la puerta me pongo de pie y sin decir nada salimos, regreso a la enfermería y me quedo allí bastante tiempo, intentando aliviaran el dolor y comprender qué es lo que está pasando conmigo.
Hola, si, lo sé, me retrasé. Mi culpa. ¿Qué les pareció el capítulo de hoy? ¿Alguien me extrañó? Bueno, como último aviso quiero anunciar que a partir de ahora se acabó lo que se daba. El en cap que viene llegará nuestro amado Chuck y en dos a más tardar, Thomas llegará al Claro para complicar todo. Ya veremos qué es lo que hace Marlene con todo esto. Espero que todo este... "Preámbulo" no les haya sido demasiado tedioso o aburrido.
Como siempre, espero sus críticas, comentarios y opiniones. ¡No teman dejar cualquier tipo de Review, todas son igualmente importantes!
