Capítulo 14

Kari preocupada porque su hermano no regresaba cuando ya casi estaba saliendo el sol, salió con mucho sigilo de su cuarto, cogió su abrigo y se dispuso a salir sin despertar a sus padres. No quería preocuparlos más de la cuenta aunque ambos estaban al tanto de los últimos acontecimientos que estaban azotando sus vidas. Se quedó quieta un segundo en el umbral de la puerta al ver una cabeza rubia subiendo por las escaleras hacia su apartamento. Su corazón empezó a latir alocadamente pero cuando el individuo llegó al último escalón se borró esa ilusión. Era Matt. El chico rubio la miró y entendió perfectamente el pensamiento que había cruzado por la mente de la chica unos segundos antes.

─Lo siento, sé que no soy la persona que esperabas que fuese – dijo el mayor de los Ishida con un suspiro.

─No te preocupes, Matt – dijo Kari con suavidad mientras cerraba la puerta a sus espaldas.

─ ¿Está Tai?

─No, iba a buscarle, se marchó anoche a ver a Sora o a ver a Mimi.

─ ¿A Mimi? – reaccionó el rubio.

─Sí.

─ ¿No se ha decidido aún entre las dos?

─Por lo visto no. Lo cierto es que tengo un mal presentimiento. Algo no está bien.

─Myotismon dijo que nos dejaba tres días de margen.

─ ¿Desde cuándo confías en la palabra de alguien así? Te recuerdo que es él el que tiene a T.K.

─Ya lo sé. Kari, si quieres que te diga lo que pienso, no creo que Myotismon esté actuando solo.

─Ya me he dado cuenta y creo que mi hermano también.

─ ¿Crees que lo que gritó Tai en casa de Joe era cierto?

─Lo que sé, es que hay alguien actuando en la sombra y hay que destaparlo.

─ ¿Y dónde buscamos a Tai?

─Vamos primero a casa de Sora.

Los dos fueron hasta el apartamento de la pelirroja, ésta les abrió la puerta en pijama mientras se frotaba los ojos.

─Sora, ¿has visto a Tai?

─ ¿Tai? – dijo incrédula ante la pregunta de Matt –. No sé nada de él desde ayer.

─ ¿Vienes con nosotros a buscarle?

─ ¿Para qué?

─Sora, es Tai... – dijo Kari.

─Estará con Mimi – terminó la pelirroja –. Esperadme, me visto y voy con vosotros, voy aponer fin a todo esto.

Matt miró a Kari preocupado. Kari se limitó a mirar por la ventana del apartamento para perderse entre los edificios.

Los tres se dirigieron a casa de Mimi. Kari subió las escaleras y lo primero que se encontró fue la puerta de la casa de la castaña en el suelo, partida en dos, arrancada de su marco.

─ ¿Qué es esto? – casi gritó Matt.

Kari fue la primera en pasar por la puerta, el recibidor también estaba completamente destrozado, los muebles estaban llenos de astillas, todas las cosas tiradas por el suelo como si un huracán hubiese entrada en casa de Mimi Tachikawa. Los tres niños elegidos avanzaron sobrecogidos por el pasillo hacia el salón y allí en el centro del salón, estaban Tai y Mimi.

Inconscientes, su ropa tenía algún que otro corte y estaban cubiertos de polvo, yeso y astillas de la pared y los muebles destrozados. Kari se arrodilló junto a los jóvenes y le dio la vuelta a Mimi sacándola del nudo protector que formaban los brazos de su hermano Tai. Al hacerlo, del cuello de Mimi se deprendió una fina cadena. Kari la levantó del suelo sujetándola con suavidad.

─El emblema... – de la cadena cayó un fino polvo verde, los restos del emblema de la Sinceridad de Mimi –. Se ha roto...

─Mimi todavía amaba a Tai, no fue sincera con sus sentimientos y ha ocurrido esto... –murmuró Sora para el cuello de su abrigo.

─ ¿Están bien? – dijo Matt acercándose a ellos.

─Creo que sí. Tenemos que llevarlos a casa de Joe, tenemos que reunirnos todos. Myotismon ya ha empezado a atacar.

─Ka...ri... – los tres digielegidos miraron a Mimi.

─¿Mimi? – le habló Matt con voz dulce.

─Mi emblema... Tai... T.K...

─¿Qué pasa con T.K.? ¿Él os ha hecho esto? – preguntó Kari alarmada.

─Tai... – siguió murmurando Mimi como si no hubieses oído las preguntas de la pequeña Yagami.

─Tai está bien.. – dijo Matt en tono seco.

─Matt, tu emblema... – dijo Kari asustada al ver como éste empezaba a quebrarse.

─El mío también... – musitó Sora.

─Vayamos con todos los demás, Tai y Mimi no deben estar aquí, hay que prepararse – los otros dos asintieron ante las palabras de Kari, la cual estaba madurando a una velocidad vertiginosa.

Les llevó tiempo ir a casa de Joe, que se había convertido en punto de reunión y se pasaron el día cuidando de Tai y Mimi. No había manera de despertar a Tai y tampoco consiguieron hacer hablar a Mimi.

Kari observó como la noche se les venía encima, el día había trascurrido, solo les quedaban dos. Sin embargo, las cosas iban a peor. Los sentimientos Los sentimientos estaban a flor de piel. tai se encontraba en una encrucijada en Sora y Mimi,a su vez, las dos chicas correspondían a Tai y a su modo intentaban ganarse su corazón. Y luego estaba Matt, el cual parecía sentir algo por Mimi y le molestaba que la chica sintiese algo más que amistad por Tai.

Mientras pensaba esto, Kari notó como el móvil vibraba en su bolsillo. Antes de mirar la pantalla supo que era Davis el que llamaba, llevaba todo el día haciéndolo.

Sin embargo, cuando miró su móvil...

«No puede ser» pensó la chica. El número que parpadeaba en su pantalla, era el de T.K.