Capitulo 13
- No te preocupes mi amor – Le decía Terry a Candy tratando de calmarla – Todo estará bien
Terry había hecho subir a Candy a Mercedes para intentar tranquilizara un poco después de lo que había visto. Si a él le había impresionado, se imaginaba lo que podría haber provocado aquello en la rubia.
La policía llegó unos minutos después. Terry los había llamado inmediatamente.
Aparentemente, todo sugería que se trataba de un suicidio. Charles había perdido su trabajo y tenía deudas que pagar. Al parecer no lo había soportado y decidió terminar con su vida.
Como se trataba de una muerte violenta, había acudido al lugar un equipo de la policía científica, quienes después de reunir todas las evidencias necesarias, habían tomado declaración a Candy y Terry.
Caroline llegó cuando estaban retirando el cuerpo de su marido del lugar. Al verlo, sufrió un fuerte ataque de nervios y tuvo que ser internada.
Terry estuvo en todo momento al lado de Candy, no quería dejarla sola, pues, aunque su relación con Charles no era la mejor, era su padre de todos modos.
Candy no había querido que las cosas terminaran de ese modo. Si era cierto que su padre tenía deudas, ella le habría prestado el dinero necesario para saldarlas. Charles debió haber sabido que ella nunca le hubiera negado su ayuda. El suicidio era una medida extrema, que a Candy no le cerraba del todo.
Ella le hizo saber sus dudas a Terry, pero este le contestó que eso era lo que las evidencias mostraban, aunque el caso estaría investigándose.
- Tienes que estar bien Candy – Intentaba animarla él – No olvides que dentro de unos pocos días es tu debut como bailarina profesional. Tienes que ensayar mucho para que ese día sea un éxito.
- Lo sé – Aceptó ella – Gracias por estar conmigo Terry – Le dijo con una débil sonrisa.
- Una vez te dije que siempre estaría a tu lado
Candy lo vio a los ojos. Le dolía saber cuánto lo amaba y que nunca podrían estar juntos. Pero le gustaba saber que él estaría allí cuando ella lo necesitará.
Esa noche, Candy se había quedado a dormir en la mansión de Beverly Hills. Terry le había mandado a preparar una habitación. Le hubiera gustado dormir con ella, abrazados, pero quiso darle su espacio.
...
Candy se despertó al día siguiente a las diez de la mañana. Aún con su piyama puesto bajo a la sala.
En la mesa del comedor ya se encontraba Terry, impecablemente vestido como siempre. Candy sintió vergüenza. Nunca iba a estar a su altura.
- Buenos días – La saludo él – Te estaba esperando para desayunar... toma asiento.
- Tal vez debería cambiarme primero – Le dijo ella sonrojada.
- No – Contestó el con una sonrisa – Me gusta verte así. Recién levantada – Y era que a Terry le gustaba sentirse como si fueran una familia, como si ella fuera su esposa.
Candy tomó asiento frente a él, y la sirvienta les trajo el desayuno.
Charlaron amenamente mientras comían, entonces el teléfono sonó y Terry se retiro para contestar.
Volvió a los pocos minutos con una expresión seria en el rostro. Candy se asustó.
- ¿Qué pasa Terry? ¿Porqué estas tan serio?
- Me acaba de llamar el oficial Owen – Dijo Terry sentándose frente a ella. – El quien está a cargo de la investigación de la muerte de Charles
- ¿Han averiguado algo?
- Si – Contestó él – Tus sospechas eran ciertas. Tú padre no se suicido, ha sido asesinado.
- ¡Oh Dios mío! – Exclamó Candy - ¿Cómo lo saben?
- Al parecer, el ángulo del disparo no coincide con un suicidio. Alguien tuvo que haberle disparado.
- ¿Sospechan de alguien?
- Aún no hay sospechosos. No saben quién podría tener motivos para querer matar a Charles, por eso quieren hablar contigo.
- ¿Conmigo? – Preguntó Candy extrañada.
- Si. Quieren hablar con las personas que conocían a Charles para saber si tenía algún enemigo o alguien interesado en acabar con su vida.
- ¿Tendrán algo que ver las deudas que él tenía?
- Es muy probable – Contestó Terry seriamente – Charles le debía demasiado dinero a Neil Leegan.
- ¿Leegan? Pero él está preso
- Lo sé... pero muchas veces, criminales como Leegan continúan manejando sus "asuntos" desde la cárcel. Al parecer, la razón por la cual intento matarte, fue debido a la deuda que Charles tenía con él.
- Pero entonces eso quiere decir que... – Candy cambió su semblante al entenderlo todo – Mi padre lo sabía. Sabía que Leegan iba a matarme y no le importo.
- Lo siento mucho – Terry imaginaba como debía sentirse Candy al enterarse que su padre había sido capaz de permitir que alguien intentara matarla.
- Lo más gracioso es que yo le hubiera dado el dinero que necesitara
- No debes preocuparte más – Intentó tranquilizarla Terry – Tú no tienes la culpa de nada
Después de desayunar. Candy y Terry fueron a la estación de policías a rendir declaración.
...
Los días habían pasado rápidamente y solo faltaba uno para la puesta en escena de "Giselle".
Candy había estado viviendo esos días en la mansión de Beverly Hills. Aunque casi no veía a Terry, ya que ambos estaban muy ocupados.
Él estaba en su oficina haciendo su trabajo. Eran días agotadores para Terry ya que debía hacerse cargo de los asuntos de Albert mientras este se encontraba de luna de miel.
Entonces, sin pedir permiso, Susana entró en la oficina. A Terry comenzaba a fastidiarle esta situación. Después de la fiesta no la había vuelto a ver, por eso creyó que ya había desistido, pero esta vez estaba decidido a acabar con esa situación.
- Hola querido – Le dijo ella con una sonrisa dirigiéndose a darle un beso como siempre.
Terry se paró violentamente de la silla y la miró fijamente. Susana no se atrevió a seguir caminando.
- Si no sales de aquí en diez segundos, llamaré a la policía
- ¿Por qué tendrías que llamar a la policía? – Le preguntó ella burlonamente.
- Puedo levantar cargos en tu contra por acoso
- Pero si sabes muy bien que a ti te gusta que te acose – Le dijo con voz ronca.
- Sabes Susana... estoy comenzando a pensar que necesitas atención psicológica
- Estoy loca, pero loca de amor por ti
- ¡Ya está bien Susana! – La voz de Terry retumbó por toda la habitación – Se que vas tras mi dinero ¿Porqué no lo admites de una vez en lugar de hacer estas escenitas estúpidas?
Susana se dijo que lo mejor era ser sincera con Terry. Tal vez él le ofreciera una buena cantidad de dinero por dejarlo en paz.
- De acuerdo – Le dijo ella – Estoy en la calle. No tengo dinero ni trabajo. No tengo nada.
- ¿Y por eso has estado molestándome todo este tiempo? – Terry estaba cansado de que las personas lo utilizaran.
- Ya lo sabes
- Vete de aquí... no soporto seguir viendo tu cara. Me da nauseas.
- Espera – Le dijo Susana seriamente - ¿Vas a darme el dinero que necesito?
- ¿Por qué tendría yo que darte algo a ti? – Le preguntó él riéndose.
- Porque de esa forma dejaría de molestarte
- Eres tan estúpida – Él la miraba con lastima – Como te he dicho... si sigues acosándome llamaré a la policía.
- Si no me das dinero iré con esa chiquilla y...
- ¿Y qué? – Le gritó Terry – Si le haces algo a Candy te mataré con mis propias manos
- ¿Todavía planeas tener algo con ella? – Susana se reía – Ella te odia
Terry la miró con odio. Ella había sido la culpable de que Candy este enfadada con él.
- ¿Qué le dijiste?
- Le dije que estaba esperando un hijo tuyo – Susana lo miraba y se reía con maldad – Incluso le mostré una ecografía que encontré en internet. La muy estúpida se lo creyó todo
Entonces Terry recordó el día en que Leegan había intentado matar a Candy. Sam le había dicho que, antes de salir corriendo, ella había estado hablando con Susana.
- ¡Eres una maldita arpía! – Le gritó él con furia. Susana había borrado la sonrisa de su rostro, nunca había visto a Terry tan enfadado. – ¡Vete de aquí! Si vuelves a acercarte a mi o a Candy te denunciaré con la policía, y yo mismo me encargaré te encierren en la cárcel.
Susana se asustó, sabía que Terry no amenazaba en vano. Salió rápidamente de la oficina. Ya encontraría otro idiota que la sacara de la pobreza.
Terry se desplomó en el sofá. Ahora estaba seguro que ella no volvería a molestarlo. Estaba demasiado asustada como para hacer caso omiso a sus advertencias.
El teléfono sonó. Terry se levanto para atenderlo, era el oficial Owen. Tenía nuevas noticias, pero no del caso de Charles, sino del de Candy.
...
Candy no había tenido noticias de Caroline y Annie. Sabía que estaban muy afectadas por la muerte de Charles, y los más probable era que no quisieran verla. Tampoco se habían molestado en llamarla para saber cómo se encontraba.
Caroline tenía que afrontar todas las deudas que Charles había dejado, así como también el costo del tratamiento de Annie y el bebe. Cuando pasara el debut del ballet, iría a verlas y les ofrecería su ayuda económica. Después de todo, eran su familia.
Pero en esos momentos, lo primordial era el ballet. Estaban en su último ensayo y todo tenía que salir perfecto.
- Candy ¿Puedes venir un segundo? – La llamó Alyssa desde el escenario. Candy se dirigió hacia donde ella se encontraba - ¿Puedes pararte aquí un segundo? Necesito revisar la iluminación.
- Claro – Le contestó ella.
Candy se quedo parada en medio del escenario como Alyssa le había dicho. Entonces vio a Terry entrar al teatro. La miró a ella y luego hacia arriba. Lo último que supo fue que Terry estaba corriendo hacía ella y luego sintió un golpe y un fuerte estruendo.
...
Terry había salido inmediatamente hacia el teatro donde se encontraba Candy después de haber colgado con el oficial Owen. Él le había comunicado que, al investigar la muerte de Charles, habían reabierto la causa de Candy, que se había cerrado al ser Leegan encarcelado. Entonces habían descubierto algo que les había llamado la atención. Los resultados de las huellas digitales que se habían encontrado en la caja que Candy había recibido hacía varias semanas estaban allí. Los papeles decían que las huellas pertenecían a Alyssa Blackstone, ex -bailarina de Los Ángeles Ballet Company. Ella había ocupado el lugar que ahora era de Candy.
Terry tuvo un horrible presentimiento. Al llegar al teatro, había la visto parada en medio del escenario. Algo no estaba bien. Entonces algo llamo su atención en el techo y vio como lentamente, las luminarias del teatro comenzaban a caer sobre Candy.
Corrió más rápido que nunca, hasta que logró llegar al escenario y empujar a Candy. Ambos cayeron al piso, y a unos centímetros de ellos, las luminarias.
La policía apareció segundos después.
- ¿Qué es todo esto Terry? – Le preguntó Candy confundida - ¿Qué haces aquí?
- Ya habrá tiempo para respuestas ¿Dónde está Alyssa? – El resto de los bailarines y tramoyistas se acercaban a ellos para saber que había sucedido.
- ¿Alyssa?
- Si. Ella ha sido quien te envió la caja con la paloma muerta. Fue quien intentó matarte recién – Le dijo poniéndose de pie y ayudándola a ella a levantarse
- No puedo creerlo...
La policía comenzó a revisar el teatro. No les fue muy difícil encontrar a Alyssa. Estaba escondida en uno de los camarines.
- ¿Porqué lo has hecho? – Le preguntó Candy mientras la llevaban hasta la patrulla.
- Porque me quitaste lo que me pertenece – Contestó Alyssa con una mirada de odio.
- ¿Qué te he quitado? – Candy parecía confundida.
- Mi lugar en el ballet. He sido la Prima Ballerina de Los Ángeles Ballet Company desde hace más de 20 años. Y luego llegas tú y robas mi lugar.
- Yo no te he robado nada – Le explicó ella – El señor Fielding es quien me ha dado este lugar dentro de la compañía.
Alyssa fue llevada a la estación de policías. Candy no podía creer, que nuevamente habían intentado matarla.
- Todo ha pasado ya – Le dijo Terry mientras la abrazaba.
- Gracias por salvarme Terry
- Sabes que daría mi vida por ti – La besó en la boca y ella le correspondió.
Siguieron besándose sin importarles la gente que los miraba a su alrededor. De pronto, Candy se soltó de su abrazo.
- Esto no es correcto Terry – Dijo poniendo sus manos sobre el pecho de él para apartarlo. – Tú y yo no podemos estar juntos - Terry rió. Esta vez comprendía porque ella le estaba diciendo esas palabras - ¿De qué te ríes?
- De que no hay nada que nos impida estar juntos
- Claro que sí. Tú vas a tener un hijo con Susana y tienes que estar a su lado – Le dijo ella llorando. Todo era demasiado doloroso y para colmo, él seguía riéndose.
- No existe ningún hijo
- No me mientas. Yo he visto la ecografía
- Susana te ha engañado. Me lo confeso todo esta mañana. Esa ecografía que te mostró era falsa, cualquiera con acceso a internet puede conseguir una. Además... Susana no puede tener hijos, se hiso una ligadura de trompas hace algunos años.
- No sé qué decir – Candy se sentía como una estúpida. Había creído las palabras de Susana, cuando todo había sido un invento para separarla de Terry.
- No digas nada – Dijo él acercando su rostro al de ella – Solo bésame
...
Los ensayos terminaron y Candy se fue a su casa que compartía con Terry. Se sentía feliz. Los fantasmas que días atrás la habían atormentado ya no existían, se habían esfumado. Ahora estaba segura que podría ser feliz junto al amor de su vida.
Terry la llevo hasta la habitación. La desvistió lentamente y la acostó en la cama. Ese día hicieron el amor incontables veces. Parecía que nunca se cansarían de demostrarse su afecto. Todo era demasiado perfecto.
- Hay algo que quiero preguntarte – Le dijo Terry mientras acariciaba el cabello de Candy. Ambos estaban acostados en la cama. Ella apoyaba la cabeza en el pecho de él.
- Dime...
- Espera – Terry se inclino para sacar algo del cajón de la mesita que estaba junto a la cama. Era una pequeña cajita de terciopelo verde. La abrió frente a ella. Dentro había un hermoso anillo de oro blanco incrustado de diamantes con una esmeralda en el centro. – Candy... ¿Quieres casarte conmigo?
Ella tenía lágrimas en los ojos, no podía creer que Terry le estuviera proponiendo matrimonio. El día de la boda de Albert, había soñado que eran ellos quienes daban el "sí" frente al cura. Ahora su sueño se convertiría en realidad. Ella iba a llegar vestida de blanco hasta el altar y Terry estaría esperándola allí.
- ¿Porqué no me dices nada? – Preguntó Terry nervioso - ¿Es que no quieres ser mi esposa?
Candy comprendió que tenía que darle una respuesta, y no hacía falta pensarlo demasiado.
- Si – Le dijo ella feliz – Si quiero casarme contigo Terry
- Me has hecho el hombre más feliz de la tierra – Le dijo él dejando escapar un suspiro de alivio. Al ver que ella se quedaba callada, temió que lo rechazaría. Eso no podría haberlo soportado nunca.
Terry le coloco el anillo en el dedo. Ambos se sentían felices. Ahora no había nada ni nadie que lograra separarlos. Su amor podría soportar todas las adversidades.
Esa noche, Terry y Candy durmieron juntos, acurrucados el uno del otro.
Continuará...
