Los personajes de Glee no me pertenecen, son propiedad de Ryan Murphy.
-Oye, tu novia me está viendo y te diré algo, si las miradas mataran estaría más muerta que un panteón -exageraba Santana y Rachel reía por lo bajo.
-Y según tu, ¿quién es mi novia?
-Pues Quinn, ¿no?
-No, no somos nada, simplemente salimos el Viernes pero no ha pasado de ahí, iremos lento -contestó esbozando una sonrisa.
-Tuvieron un bonito romance de verano, se acaban de encontrar después de tan largo tiempo y ¿quieren ir despacio? ¿en serio? ¡Dios mío! creo que les echaré una mano, ¿puedo? -preguntó con una sonrisa maliciosa.
-¿Qué es lo que quieres hacer? -preguntó sabiendo que la latina tenía un plan en mente que llevaría a cabo sí o sí.
-Sólo quiero jugar un poco con sus celos, prometo que no será mucho, ¿podemos hacerlo? -Rachel se encogió de hombros dándole a entender que podía hacer lo que quisiera. Santana empezó a decirle cosas al oído provocando que le dieran cosquillas y se removiera en su asiento, Quinn veía su interacción pero ya no sentía enojo, sentía tristeza. La latina se recargó en el hombro de Rachel, tomó su mano y le dio un beso para después volver su vista hacia Quinn, notando la tristeza en sus ojos, se acomodó lentamente para hablar con Rachel.
-Rach, creo que fue suficiente, ahora parece que quiere llorar- susurró Santana cerca de su oído, inmediatamente la castaña volteó a ver a la rubia que se sentaba algunos asientos atrás, comprobando que la latina no estaba mintiendo. Arrancó un pedazo de hoja y escribió en él para después aventarlo hacia Quinn, quién al principio miró el papel confundida pero después lo abrió.
Te veo en los lavabos en cinco minutos, por favor -R
Rachel salió rápidamente con la excusa de que se sentía mal, se dirigió al baño y cinco minutos después Quinn cruzaba la puerta de los lavabos -¿Qué pasa Rache... -la rubia no pudo terminar de preguntar ya que sintió los labios de la castaña sobre los suyos en un beso necesitado, lleno de pasión del cuál se separaron hasta que la falta de oxígeno se hizo presente -¿Qué rayos fue eso? -preguntó la rubia sorprendida por la acción que acababa de llevar a cabo la otra chica.
-Eh... no lo sé, sólo me apetecía besarte, ¿no puedo? -preguntó la diva bajando la mirada.
-Claro que puedes pero me resultó un poco extraño... Rach, quisiera preguntarte algo, ¿será que puedo?
-Seguro, soy toda oídos -la animó Rachel con una sonrisa ya que se veía un poco dudosa.
-Este... bueno, yo quería saber si tienes -suspiró pesadamente no queriendo hacer la pregunta- ¿tienes algo con Santana? -formuló por fin la pregunta con muchos nervios.
-Quinn, yo...
-Sólo responde Rach, por favor -pidió la rubia mirándola suplicante. Como Rachel no sabía si decirle que Santana era su hermana decidió irse por el camino fácil.
-Sí -contesto la diva bajando la mirada nuevamente escuchando sollozas por parte de la chica polaca -Quinn yo quisiera de verdad contarte...
-No Rach -la cortó Quinn- nos acabamos de encontrar de nuevo y tal vez tu ya estabas en proceso de relación con Santana.
-Pero no... ¡San está con Brittany!
-¿entonces la engaña? ¡Dios!, en las vacaciones me dijiste que no eras rompecorazones pero arruinas relaciones... no lo puedo creer, mejor me voy -dicho eso la rubia se alejó rápidamente de ahí dejando a Rachel llorando a mares. Después de unos minutos cruzaba la puerta una preocupada latina que se arrodillaba frente a su hermana.
-Rach, cariño ¿qué pasó? ¿te hizo algo Quinn? -la diva se limitó a mover la cabeza en señal de negación- Rach, dime por favor que es lo que te pasa.
-Es que como Quinn nos vio en el salón creyó que teníamos algo, vino aquí y me preguntó pero como yo no sabía si decirle o no que somos hermanas le contesté que si tenía algo contigo y ahora piensa que tú engañas a Britt conmigo -terminó de explicar Rachel preocupada.
-Rach, no te preocupes, puedes decírselo a quien quieras. Quinn es confiable ¿no?
-Sí
-Entonces puedes decírselo
-Gracias San, mañana aclararé todo con ella.
Quinn iba caminando tristemente hacia su casa, pensando en como Rachel tenía una casi relación con Santana cuando de pronto sintió vibrar su celular. No tenía registrado el número pero aún reconocía de quién era.
-¿Albert?
-¡Quinn! ¿Cómo estás?
-Bien, gracias, pero ¿a qué se debe tu inesperada llamada? -preguntó la rubia extrañada.
-Pues tengo entendido que estás en Lima, y los Paoletti también, entonces estaba pensando en hacerte una propuesta.
-¿Cómo que los Paoletti están aquí? No es que no me agrade la idea pero desde que los dejé no había sabido nada de ustedes -Los Paoletti eran un pequeño grupo donde Quinn había estado de los 15 años a los 16 y medio, que fue su época de rebeldía, estaba formado por chicos y chicas de edades entre 15 y 18 años, todos corrían en carreras ilegales en Polonia. Este grupo se dividía a su vez en dos, los poetas y los arqueros, estos últimos lo que hacían era colocarse en los techos y lanzar flechas hacia las ruedas de las motos de sus contrincantes para hacer que perdieran.
-Pues la líder nos pidió mudarnos y como era de esperarse, la mayoría aceptamos, pero ese no es el punto querida Quinn. ¿Quieres regresar a los Paoletti? Alguien dentro del grupo te extraña mucho y le agradaría de sobremanera tenerte de vuelta... ¿qué dices? -preguntó Albert emocionado.
-No lo sé... bueno por supuesto que me gustaría regresar, el único problema es que aquí no tengo motocicleta y mi madre se negó a comprar otra.
-De eso no te preocupes, tu dime que sí y alguien te llevará la moto a tu casa en sólo unas horas, pero tendrás que competir contra algunos de nosotros para volver a entrar, no creas que la tienes muy fácil rubita -Quinn recordó lo que había pasado con Rachel y sintió la necesidad de liberarse con algo, ¿qué mejor que regresar a aquellas épocas de ilegalidad y adrenalina?
-De acuerdo, volveré... Pero recuerda que tengo un muy buen historial con las motos y le puedo ganar a cualquiera -decía Quinn divertida.
-Bien, bien... en seguida enviaremos la moto y a la media noche te vemos en las afueras de Lima ¿ok?
-Claro, nos vemos Al -terminó la llamada y se apresuró a llegar a su casa para que su mamá no atendiera la puerta cuando llegara la moto. Al llegar a su casa comió y subió rápidamente a su habitación para terminar su tarea lo más pronto posible. Al cabo de tres horas alguien llamó a su puerta y enseguida fue a abrir sorprendiéndose por la persona que la esperaba afuera.
-¡Valerie! -se lanzaba a abrazar a la chica pelirroja que tenía en frente- ¿Qué haces aquí? -preguntaba separándose de ella.
-Pues creo que eso es más que obvio, ¿no crees? -contestó caminando al costado y señalando la moto que estaba cruzando la calle. Era una BMW HP4 Competition de cuatro cilindros y cuatro válvulas de titanio por cilindro. El marco de color negro, así como las ruedas que hacían contraste con el acabado azul metálico y el resto es blanco con azul- ¿te gusta?
-¡Dios Valerie! No debiste haber hecho esto, seguro te salió en una fortuna, juro que te pagaré cada centavo que hayas gastado en esto Val...
-Quinn -la interrumpía sonriendo- no es necesario, sabes que me lo puedo permitir, ven -decía caminando hacia la moto- te la mostraré... Pesa 199 kilos así que no será problema para ti manejarla, puesto que pesa menos que tu moto anterior, la velocidad es de más de 200 km/h, trae el tanque al noventa por ciento y frenos ABS que, como ya sabes sirve para superficies mojadas. La silla tiene calefactor, es de seis velocidades, el tanque es de diecisiete litros y medio, creo que es todo lo que necesitas saber... ¡Ah! No tiene luces diurnas ni antiniebla, ahora sí terminé ¿qué te parece? ¿quieres probarla? -Quinn asintió emocionada- bueno, yo ya me voy. Práctica y te vemos a la media noche -le daba una sonrisa y se alejaba. La rubia se subió a la moto y fue a probarla, se sentía tan bien la velocidad después de tanto tiempo, fue a recorrer algunas calles de Lima que no conocía bien. A la hora de la cena ya estaba de vuelta con Matt y Judy.
-¿Qué tal te fue hoy en la escuela Quinnie? -preguntaba Matt mientras comía sus espaguetis.
-Bien, y ¿a ustedes como les fue en el trabajo?
-Igual, hoy tuve que traer trabajo a la casa porque el día estuvo algo pesado, pero bien en general
-Hija ¿cómo vas con la chica esa Rachel? -habló Judy por primera vez.
-Eh... hoy no fue un buen día con Rachel, creo que ella tiene algo con otra chica así que mejor no intentaré nada con ella por el momento.
-¡Oh! lo siento Q.
-No te preocupes mamá -decía mirando el reloj que marcaba las once- disculpen, estoy algo cansada, me iré a dormir -levantó su plato de la mesa y se acercó a Judy para darle un beso en la frente- descansa ma, hasta mañana Matt -sin esperar respuesta se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa, llevando consigo una blusa pegada color negro, una chamarra de cuero, pantalones ajustados negros y unas converse. Al faltar diez minutos para la media noche, asegurándose de que nadie más en la casa estuviera despierto fue al garage y sacó sigilosamente su moto, la llevó sin encenderla Dos cuadras después se puso el casco y subió a ella dirigiéndose al encuentro con sus antiguos compañeros del desorden social. Al llegar se encontró con 17 motociclistas vestidos de negro, con túnicas color vino y dijes de los Black Veil Brides.
-Bueno, me parece que es hora de empezar, ¿no creen? -dijo la chica pelirroja de ojos verdes, iba pintada con delineador negro y sus labios eran de color carmín- veamos que es lo que tiene preparado Quinnie para nosotros.
-¿Quienes van a correr? -pregunto Quinn.
-Correrán Emily, Annabel, Samantha y sorpresa... ¡Yo! -confirmó Valerie acercándose a Quinn.
-Pe... pero tu eres la líder ¿no? -temió la rubia.
-¿Quieres regresar, no? -preguntó Albert sonriendo maliciosamente- Tendrás que competir con ella.
-Está bien, empecemos que ya me quiero ir.
-Bien, será de la siguiente manera -Valerie hizo una pausa- correremos ocho cuadras, dos vueltas, cada dos cuadras doblamos, aquí será el punto de partida y la meta, sin nada más que decir ¡todos a sus motos! -los cinco corredores subieron a sus respectivas motos mientras Albert dibujaba la línea de salida, se colocó en medio, subió los brazos con unos banderines y esperó unos segundos para después bajarlos dando la señal de salida. Emily tomó la delantera por el lado izquierdo, tras ella Valerie y Annabel disputando el segundo puesto, Quinn con esfuerzos se mantenía en el cuarto puesto, mientras Samantha a penas arrancó perdió el control estrellándose en algún lugar dejando inservible su moto, en la primera vuelta la primera en cruzar la línea de salida fue Valerie, seguida por Quinn y atrás Emily, la rubia luchaba con la líder por el primer puesto pero cada vez que la polaca aceleraba, Valerie se interponía en su camino, al llegar a las últimas dos cuadras, Quinn aceleró y esquivó a Valerie. Albert al ver que estaba a punto de ganar la rubia dio instrucciones a los arqueros de disparar hacia una rueda de la moto de Quinn. Todos subieron a los techos, uno dio un paso en falso y se disparó una flecha sin querer, la cuál fue a dar a la pierna de Quinn, al principio sólo se removió del dolor y consiguió llegar a la meta, sin embargo al cruzar la línea perdió el control de la moto cayendo estrepitosamente. Valerie al ver lo que había ocurrido aceleró- ¡QUINN! -gritó llegando a su lado- Tenemos que llevar al hospital, alguien, llame a una ambulancia.
-No... no quiero que mi madre se entere por favor Val
-No te preocupes, no la llamaremos pero tenemos que ir al hospital -decía preocupada mientras sostenía con su mano la cabeza de la rubia. Quinn estaba empezando a perder el conocimiento -No... no mi vida no te duermas por favor -pedía entre sollozos la pelirroja- ¡Imbéciles! cuando esto haya pasado me gustaría saber quién fue el idiota que dio la orden y quién fue el estúpido que disparó mal, ¿entendido?
-Sí -contestaron todos los arqueros al unísono bajando la mirada. La ambulancia llegó rápidamente y subieron inmediatamente a Quinn que aún no cerraba los ojos.
-Quinn por favor no cierres los ojos, ya vamos hacia el hospital -en ese momento la polaca rubia no pudo decir nada más porque perdió el conocimiento. La pelirroja lloraba desconsoladamente, estaba a punto de llamar a la madre de Quinn pero recordó lo que le había pedido y decidió revisar que contactos tenía agregados recientemente, encontró dos y marcó el segundo.
-¿Bueno? -contestaba una adormilada voz al lado del teléfono- ¿Quinn?
-No... yo-yo soy Valerie -decía entre sollozos la motociclista.
-¿Por qué estás llamando del teléfono de Quinn? -preguntaba la voz un poco más despierta y preocupada a la vez.
-Ella... Quinn está en el hospital.
-¡¿QUÉ?!
-¿A quién creen que llamó Valerie?
-Es un amor la pelirroja ¿eh? :3
-Valerie: Marissa Von Bleicken
-Otra cosa, si no saben cuál es el dije de Black Veil Brides, mi avatar lo es.
