Cap 14. ¡Eres insoportable Eileen Snape!

Eileen se trenzó el pelo mientras se contemplaba sonriente ante el espejo. Se encontraba de muy buen humor aquella soleada mañana. La tarde anterior, se lo pasó muy bien. La había pasado en la grata compañía de su padre y se habían reído de lo lindo. Fueron a pasear por la orilla del lago, mientras su padre la divertía contándole una y otra vez lo acontecido esa mañana en el castigo de aquellas tres arpías. Se rió a carcajadas al imaginarse las caras de esas tres, cuando comenzaron a salirle espinillas por todo su lindo cutis… era una verdadera lástima que su padre no tuviera en su poder un pensadero, para poder enseñarle sus recuerdos y verlo por ella misma.

Su padre durante su paseo, habló muy seriamente con ella, sobre el asunto del sectumsempra. Severus con toda sinceridad, le explicó todo referente a ese maleficio… Eileen decidió no contarle que su profesor de herbología y ella habían estado hablando de ello esa misma mañana… Severus le preguntó de pasada por su castigo con el profesor Longbottom. Eileen le contó en qué consistió, sin tampoco explayarse demasiado en descripciones, obviando todo lo demás. Decidió no contarle nada de extraño "compromiso" con el profesor y lo de trabajar con el. Y por supuesto, no le contó cuando lloró… Su intuición de leona le decía que quizás a su padre, no le haría mucha gracia la historia y que "perdiera" el tiempo en una tontería como herbología, menos. Severus tenía cierta aberración por aquella asignatura.

Cuando se cansaron de pasear, se fueron al despacho de Severus, donde Eileen aceptó de buena gana leerle en voz alta. Al rato de estar enfrascada en su lectura, un ronquido la alertó, sacándola de su concentración. Su padre se había quedado profundamente dormido, una vez más, en aquel viejo sofá. Eileen al principio se enfadó, ya que estaba harta que se quedara dormido cuando le había insistido tanto en que le leyera… estuvo tentada en despertarle, pero el rostro relajado de su padre la contuvo, y le dejó dormir. A Elle le parecía increíble lo que dormía su padre, teniendo en cuenta que le había contado miles de veces el insomnio que había padecido casi toda su vida.

Decidió que sacaría provecho de aquello.

Con el más absoluto sigilo, sustrajo del armario personal de su padre ingredientes para cierta poción que pensaba realizar. Llenó su bolso con lo necesario, y tras besar a su padre en la frente, se escabulló de allí.

Con cuidado que nadie la viera, sobretodo cuidándose de los profesores, se adentró a un solitario baño de chicas de la segunda planta, que normalmente le servía como su laboratorio clandestino de pociones…

Eileen se miró intensamente al espejo, mientras hacía un repaso mental del día anterior… Rememoró el momento que se sintió rodeada por los brazos de su profesor de Herbología. ¿Por qué sentía aquellas extrañas sensaciones en la boca del estómago cuando recordaba aquel abrazo? Sólo había sido un inocente abrazo. Ella lloraba y el profesor había sido muy gentil. Eileen se asustó al darse cuenta que llevaba un buen rato pensando en lo bonita que era la sonrisa del jefe de su casa. Quizás recreándose en demasía… ¿Qué carajo estaba pensando? ¡Aaah! ¿Qué coño le pasaba últimamente que parecía que su cerebro no regía como debía? Sacudió su cabeza para vaciarla de pensamientos, pero la visión de su profesor aún seguía con insistencia allí… ¿Qué guardaría tras aquel hechizo? Lo que sentía ella era una simple curiosidad, era solo eso… seguro.

Cogió con alegría su saeta de viento, la mar de contenta, ya que esa mañana por fin tenía entrenamientos de quidditch. También cogió su bolso de cuero negro, con la insignia de Gryffindor en la solapa y salió de su habitación a grandes zancadas. Las pequeñas botellitas de cristal que guardaba en el bolso soltaban un suave tintineo, al compás de sus propios movimientos. Bajó de dos en dos las escaleras que conducían del dormitorio de las chicas a la sala común. Sonrió con cierta malicia cuando comprobó que en la sala, ya había algunos chicos, casi todos de quinto, esparramados por los mullidos sofás, casi tirados de cualquier manera con las caras de un color amarillento pajizo.

Eileen los contempló apoyándose con chulería en el palo de su escoba y alzando una ceja, al más estilo de su padre…


James Sirius Potter creía que se iba a morir. Si sobrevivía a aquel día, sería un verdadero milagro. Sentía como su cabeza palpitaba de dolor, era como si alguien se la estuviera golpeando continuamente con un sacudidor de chimenea. Se duchó a duras penas, ya que el bote de champú se le escurrió varias veces de sus manos temblorosas, como si tuviera vida propia y reptó hasta la sala común… se dejó caer a peso muerto sobre un viejo sofá, al lado de otro chico de su clase, que intentaba casi en vano aguantar las ganas de vomitar que tenía. ¿Por qué coño entrarían al trapo con los de Hufflepuff? La resaca que tenían, era proporcional a la merluza que se habían pillado el día anterior… El viejo Finch había sospechado que estaban borrachos cuando los vio llegar, pero James le dijo al anciano que los gemelos Weasley y Pevees estaban en los pasillos del piso superior tramando algo contra él. Así que el portero corrió a la última planta, dejando su puesto en la puerta del colegio, pudiendo entrar todos los Gryffindors y Hufflepuffs borrachos. Ese truco lo usaban muy a menudo Eileen y él, lo bueno que el pobre hombre no lo recordaba de una vez a otra.

Además, había algo a lo que no paraba de darle vueltas. Era como un sueño, no sabía con seguridad si había ocurrido en la realidad… ¿tan borracho estaba que no recordaba las cosas con claridad? Sintió un vacío en el estómago. Ahora no estaba para plantearse nada, y mucho menos en pensar si aquello había pasado de verdad…

Sintió una leve patada en el pie. James levantó la vista y pudo ver a su amiga Eileen observarle con una sonrisita maliciosa en los labios.

-¿Quién ganó al final?- chilló Eileen a propósito, detonando las protestas del resto del los "moribundos", ya que su voz había sonado estridente en sus oídos.

El chico que estaba sentado al lado de James levantó el brazo a duras penas, sin hablar siquiera por temor a vomitar

-Mmm... ¿Le habéis ganado a los Hufflepuff? ¡Vaya! Me alegro que Gryffindor gane, hasta en apuestas estúpidas.- Eileen siempre había sido muy competitiva.- Anda, tomad.

Eileen le lanzó una de las botellitas con poción que guardaba en el interior de su bolso al que había levantado la mano, y otra se la pasó a su mejor amigo.

-A esta ronda invita la casa…- dijo con socarronería Eileen.

La poción contra la resaca de Eileen les fue de maravilla. Al momento dejaron de sentir nauseas, el dolor de cabeza se disipó instantáneamente y las molestias típicas, consecuencia de un exceso con el alcohol, desaparecieron. James se levantó muy feliz a besar a su amiga.

-¡Eh! ¡No me babees!- se quejó la chica, intentando quitárselo de encima.

-¡Eres la mejor amiga que puedo tener!

Eileen entrecerró los ojos.

-¡Qué pelota eres! ¡Me voy al entrenamiento! Toma.- Eileen dejó en sus manos su bolsa de cuero negro- Ya sabes, a galeón cada una… lo que saques vamos a medias. A ver si reúno el dinero para el examen de aparición… me gustaría presentarme el mes que viene…


Eileen llegó al campo de Quidditch dando grandes zancadas, con su escoba apoyada en el hombro. Era la última en llegar, ya que se había encontrado varios Hufflepuff preguntando si tenía poción para la resaca… sus pociones eran más que famosas en todo el colegio. También vendía algunas pociones para el pelo, el cutis… así siempre había conseguido un dinerito extra para James y ella para emplearlo en lo que quisieran. Siempre lo había compartido todo con él, como lo hubiera hecho con un hermano…

-Eileen… ¡Llegas tarde!- la censuró el capitán molesto, desde lejos. Eileen entrecerró un poco los ojos, pero decidió no contestar. Saludó con la mano mientras se acercaba a los miembros de su equipo. Ann y Mike la saludaron correspondiéndole con una gran sonrisa.

-¡Eh! ¡Snape! Me han dicho que este año no cogerás ni un resfriado.- le gritó Mike divertido, para comenzar a picarla.- Creo que estás hecha una pena…

-¿Qué dices chaval?

Eileen, que ya casi había llegado al corrillo donde se reunían sus compañeros, sonrió con suficiencia y decidió cerrarle esa bocaza. Casi sin esfuerzo, dio una voltereta en el aire, posando sólo una de sus manos en el suelo, volviendo a caer con gracia al suelo.

-¿Qué decías Mike?- dijo dándole un leve puñetazo en el brazo, cuando llegó a su lado.

-Eileen, deberías seriamente plantearte tu actitud… meterte con alguien que te saca dos cabezas y abulta tres veces más que tú, no es buena idea.

El resto del equipo rió la broma de Mike, incluido Lupin.

-Bueno chicos,- llamó la atención Ted de todos sus jugadores- en dos semanas tenemos nuestro primer partido...

-¿Contra quien nos ha tocado?- preguntó con curiosidad Ann, apoyándose en su magnífica Barredora 3000.

-Slytherin serán nuestros primeros contrincantes.

-¡Genial! ¡Con las ganas que tengo de darle una lección a ese mequetrefe que tienen por buscador!- Dijo Eileen mientas daba leves puñetazos en la palma de su propia mano.- Ya se acordará de lo que me hizo en el último partido…

El resto del equipo puso los ojos en blanco, resoplando. Eileen era la más competitiva y rencorosa de todo el equipo Gryffindor. Se la tenía jurada al buscador de Slytherin, Jeremy Anderson, porque en el último partido que habían disputado, el chico la agarró marrulleramente de la trenza para evitar que cogiera la snitch… aunque no logró sus propósitos, a Eileen le sentó fatal que la cogiera del pelo.

-Bueno… empecemos con el entrenamiento de una vez. Comenzaremos dando un par de vueltas al campo...- dijo el capitán Lupin.

-Excremento de escreguto el último.- gritó Eileen dando una patada en el suelo y elevándose rápidamente en el aire.

-¡A ver quien consigue tirarle de la trenza a Elle!- gritó Mike siguiendo a Snape.

-¡Tengamos el entrenamiento en paz!- pidió el capitán antes de ponerse él también en movimiento.


El entrenamiento de Quidditch había estado genial. Eileen llevaba todo el verano aguardando con ansia, el momento de volver a volar en el campo de Quidditch de Hogwarts. Con mala gana se cargó en el hombro su saeta de viento, disgustada de que el entrenamiento hubiera acabado y se encaminó al castillo, luciendo orgullosa su túnica de quidditch de Gryffindor, con su apellido en la espalda en letras doradas.

-Eileen… ¡Espera!

Elle se paró en seco sin saber muy bien que hacer y tras dudarlo un momento, siguió su camino.

-¡Snape! ¡Quiero hablar contigo! ¡Espera por Merlín!- escuchó su voz a sus espaldas, pero ella ni se volvió siquiera.

Una mano la aferró fuertemente por el brazo. Ella frunció el ceño, revolviéndose.

-¿Qué carajo quieres Ted?- espetó la chica- ¿Por qué no me dejas en paz?

-¿Por qué eres tan cabezona, Eileen?- preguntó Ted aún con la respiración agitada por la carrera que se había dado para alcanzarla- ¿Por qué sigues enfadada conmigo?

-Porque eres idiota.

-Te he pedido perdón, a pesar de ser verdad que no escuché nada… he intentado reconciliarme contigo muchísimas veces, pero siempre me rechazas. ¡Eres insoportable Eileen Snape!

-Pues si no me soportas… ¿Por qué no me dejas en paz? Vete con tu amiguita cabeza hueca Weasley… - Eileen se zafó del agarrón de Lupin, su corazón latía a mil por hora- Seguro que tenéis miles de cosas "interesantes" de las que hablar.- dijo con sarcasmo.

-Ella no me importa. Me importas Tú.- le chilló.

Y cogiéndola de su túnica de Quidditch, la atrajo para sí, estampando sus labios sobre los de la chica.


El profesor Neville Longbottom salió de su despacho. Había pasado la mayoría de la mañana leyendo plácidamente en la cama, aunque él era más que madrugador, pero le había apetecido tomárselo con tranquilidad. No había bajado ni a desayunar al comedor, así que sentía un hambre considerable, pero en realidad le quedaba poco tiempo para almorzar.

Miró su reloj de pulsera. Aún le daba tiempo de sobra para acudir al invernadero para regar algunas de sus plantas y quizás echarle un vistazo a su zona particular… eso lo llevó a pensar en Eileen, y como la mañana anterior había aceptado ir todos los sábados tarde a ayudarle en sus tareas en el invernadero. En realidad, se lo propuso dando por hecho que lo rechazaría sin pensarlo. Los chicos no estaban por la labor de cuidar plantas, la mayoría estaban interesados en otros temas y la herbología no era una asignatura muy popular... Pero la afirmativa de Eileen cayó como una grata sorpresa para el profesor… será una delicia tenerla allí. ¿Una delicia? ¿Acababa Él de pensar eso?

Se acordó del tacto de su pelo, grabado a fuego en sus manos… no pudo evitar ruborizarse y bajó la mirada al suelo, avergonzado de sus propios pensamientos... sin saber porqué.

Salió del castillo en dirección a su amado vivero. Regaría a lo Muggle, un poco de trabajo manual evitaría que pensase en tonterías… Definitivamente se había quedado trastocado tras la boda de Luna. Pensó por un momento en su amiga, aquella a la que tanto había amado… sintió que el dolor que había sentido dentro de su ser, se habían disipado un poco. Decidió que ya era suficiente, dejaría de machacarse con el recuerdo de Luna de una vez. Aunque ya había dejado de sentir esa opresión en el pecho, como si se ahogara… cada día pensaba menos en ella y a veces, se pasaban los días y siquiera la recordaba…

Levantó la vista del suelo y se paró en seco. Lo que vio le dio un vuelco a todo su ser. Una oleada de sentimientos dormidos hace muchos años en un rescoldo de su alma, se despertaron con vehemencia, arrasando todo sentimiento positivo. Celos, rencor, amargura… todo aquello recorrió su cuerpo. ¿Cómo era posible que le molestase tanto lo que estaba viendo? Comenzó a respirar con violencia, casi híper ventilando. Aquello que sentía no podía ser… Eileen… se estaba besando con Ted Lupin. Cerró los puños con fuerza, clavándose los dedos en la palma de sus manos.

¡Hola a todas/os!

Hasta aquí un nuevo cap, espero que os guste y no me lancéis muchos crucios por dejarlo ahí. Jejejejeje No tardaré en actualizar…

Por cierto, lo de Snape durmiéndose por las esquinas tiene una explicación y los que padecemos insomnio lo sabemos. A veces, pasamos unas benditas épocas, donde nuestro sueño es normal… y nuestro Sev ha conseguido superarlo. jejeje

Un besiño muy fuerte para todos y como siempre, espero vuestros crucios. ^^

Anita Snape