¡LO SÉ, NO TENGO PERDÓN! ¿Cuánto tiempo ha sido? ¿3 meses? ¡No tengo perdón D:! Pero a partir de ahora me centrare y continuaré como es debido el fic :D, lo prometo. Sé, que por otra parte os merecéis una razón por la cual he desaparecido tanto tiempo, y la verdad es que tenia la cabeza tan vacías de ideas que por un momento pensé que no tenia ni cerebro D: y entonces ¡Bum! la inspiración llego (gracias a Merlín) :3. Así que lo prometido es deuda aqui tenéis el capítulo 14, solo espero que os guste y que disfrutéis de su lectura.

¡Un fuerte abrazo! :D 3

(Necesito un favor de vuestra parte así que en el final del episodio os diré de que se trata)


Me quede paralizada sin saber qué hacer, porque la verdad, no sabía que carajos hacer.

Tom me estaba besando y yo no lo vi venir, me pillo totalmente desprevenida.

Mi mente estaba totalmente en blanco y mi cuerpo no conseguía responderme, el ruido de un vaso cayéndose al suelo y partiéndose en miles de pedazos logro traerme de nuevo a la realidad.

Cruel realidad.

Con todas mis fuerzas puse las manos en el pecho de él y lo empuje fuertemente haciendo que por poco se cayera al suelo.

-¡¿Pero qué te crees que está haciendo?!-. Le grite furiosa.

-¿Acaso es malo darle un beso a mi futura novia?-. Dijo el con simpleza.

Yo lo mire atónita. ¿Acaso se había vuelto loco completamente?

-¡¿Tu futura novia?! ¡¿Acaso se te ha ido la olla del todo Ryddle?!-. Seguí gritándole yo.

-No, no se me ha dicho la cabeza, se perfectamente lo que estoy diciendo. Y te garantizo que no me equivoco en decir que serás mi futura novia, desde que te vi ese momento en los pasillos de Howarts hablando con Nagini supe que tenías que ser mía, costara lo que me costara-. Pronuncio él mientras clavaba su penetrante mirada en mí.

-¡Por Merlín bendito! ¿Te estas escuchando a ti mismo? ¿Seguro que no estas borracho? Porque tu comportamiento hace que dude de ti-. Le dije alzando las cejas.

-Puedo garantizarte al 100% que no estoy borracho, cada palabra que te digo es la pura realidad. Que serias mía, pero sin embargo no vi venir algunos molestos obstáculos en mi camino, pero no te preocupes pronto me desharé de ellos y podremos estar juntos-. Contesto el con una sonrisilla socarrona. Yo fruncí el ceño.

-Mira Ryddle quiero dejártelo claro porque solo lo repetiré una vez. TÚ y YO nunca estaremos juntos ¿De acuerdo? NUNCA, así que deja de interponerte en todo lo que tenga que ver con mi vida porque ya me estas empezando a hartar. Quiero que te quede bien claro en esa cabeza de serpiente que tienes que yo ya tengo a alguien en mi vida, alguien a quien quiero mucho y que no renunciare fácilmente. Así que date por vencido y búscate a otra que te aguante-. Le aclare mientras me daba la vuelta preparándome para irme de allí cuanto antes.

-Ryan, el famoso Gryffindor que se ha ganado el corazón de la chica más deseada de Slytherin, el más grande y molesto obstáculo que se ha interpuesto en mi camino. Desearía que desapareciera de una vez por todas del mundo-. Comento el molesto, yo me di la vuelta rápidamente encarándolo de nuevo.

-Te lo advierto Ryddle, hazle algo a él, ya sea un pequeño corte o un simple roce en el colegio y te juro por mi vida que desearas no haber nacido en este patético mundo-. Lo mire con toda la rabia del mundo, por un momento pude notar como la magia empezaba a crecer en mi interior, tenía que calmarme.

-¿Eso es una amenaza Rousse?-. Pregunto el burlón.

-De la primera hasta la última letra-. Fue lo único que dije antes de darme la vuelta y salir rápidamente de la vista de é.

En cuanto llegue adentro empecé a correr desenfrenadamente mientras empujaba bruscamente a la gente haciendo que esta me mandara una mirada desaprobatoria.

Por un momento pude escuchar la voz de mi padre llamándome pero sinceramente, no le eche ni la más mínima cuenta.

Quería salir de ahí tan pronto como pudiera, me estaba agobiando y sentía que me desmayaría de un momento a otro si permanecía ahí un segundo más.

En cuanto me libre de todo el montón de gente corrí cuanto pude para llegar a mi habitación, en cuanto llegue cerré la puerta de un portazo y me apoye en ella mientras mi pecho ascendía y descendía rápidamente.

Mi corazón iba a mil por hora y pensaba que iba a salirse del pecho, todavía notaba como la magia fluía por todo mí ser.

Era una sensación extraña pero a la vez agradable.

Tras unos minutos intentando tranquilizarme me desplace al baño arrastrando los pies, cuando llegue me mire en el espejo detenidamente.

Abrí el grifo y me eche agua en la cara, haciendo que todo el maquillaje de corriese y tuviera ahora debajo de los ojos una mancha de color negro.

Cogí una toalla que estaba a mi lado y tranquilamente empecé a limpiar mi cara cuidadosamente, una vez que termine deshice el peinado y me quite el vestido dejándolo a un lado.

No tenía la intención de volver a bajar a ese infernal baile, y mucho menos si tenía la posibilidad de encontrarme de nuevo con Tom.

Solo quería darme una ducha rápida, ponerme mi cómodo pijama y tumbarme tranquilamente en mi mullida cama para leer un rato hasta quedarme dormida.

Tras unos minutos ya estaba lista para echarme sobre la cama, no sin antes guardar aquella prenda de ropa en su caja.

En cuanto mi piel hizo contacto con la suavidad de las sabanas y mi cuerpo pudo descansar, emití un suspiro de alivio.

-Por fin…-. Susurre bajito de mientras que ponía el brazo encima de mi cara tapando la luz de la lámpara.

Estuve así durante unos segundos antes de coger el libro que había sobre la mesita de noche.

5 minutos más tarde me encontraba en la misma línea de la misma página.

Maldita sea.

Aquel beso se me venía a la cabeza una y otra vez sin parar a mi cabeza, interponiéndose en mi objetivo de disfrutar un poco de la lectura.

Gruñí molesta y cerré el libro de un golpe, lo lance a un lado y baje los párpados intentando dormirme de una buena vez.

Pero parecía que hoy todo estaba en mi contra.

Y una vuelta, y otra, y otra.

-¡Agg!-. Exclame moleta sentándome en el filo de la cama, mientras miraba fijamente la luna a través de la ventana.

Todo el paisaje era bañado por su luz y por el gran y bonito manto de estrellas que había a su lado.

Sonreí complacida por aquella fabulosa vista.

Y de repente una voz muy familiar se hizo presente en la sala sacándome inmediatamente de mis pensamientos y haciendo que pegara un salto debido al susto.

-Vaya vaya, parece que a nuestra princesita se le han declarado jeje-. Volví la vista hacia el origen de eso y me sorprendí al verme a mí misma reflejada en el espejo, sin embargo ella estaba sentada con una pierna sobre la otra, con el codo apoyado en ella, y con su cara descansando en la mano.

Me miraba con una sonrisa pícara.

-No tengo ganas de bromas así que solo déjame tranquila-. Le dije sin fuerzas.

-¿Y esos ánimos? ¿No deberías de estar contenta porque se te ha declarado uno de los chicos más deseados de Howarts?-. Continuaba ella chinchándome.

-¡Cállate! Aparte ¿Tu que sabes? Solo eres mi reflejo-. Le grite molesta.

-No te confundas pequeña, antes de ser un simple reflejo también fui humana y como cualquier adolescente también me enamore-. Dijo tranquilamente.

-¿Acaso has venido a darme una charla sobre el amor?-. Comente sarcásticamente.

Ella emitió una pequeña carcajada.

-He vivido más que tú así que si quieres podría hablarte sobre ello-. Comento burlona.

-No gracias, no quiero que mi otro yo empiece a hablarme sobre el amor y esas cosas-. Alce los hombros.

-Como tú quieras, pero primero que todo quiero advertirte sobre algo-. Dijo llamando mi atención.

-¿Qué?-. Conteste algo brusca.

-El destino de él y el tuyo están unidos mucho antes de que ustedes nacierais, no, mejor dicho, llevan unidos desde hace siglos-. Sus palabras me sorprendieron muchísimo.

¿Desde hace siglos? ¿Pero que estaba diciendo?

-¿Qué? ¿Acaso tú también te has vuelto loca?-. Dije sobresaltada.

-No puedo volverme loca, recuerda que tú eres yo y yo soy tu, somos la misma persona-. Comento.

-¡Ya lo sé! No hace falta que me lo recuerdes-. Gruñí molesta.

-Recuerda que el hilo rojo del destino os ha unido para siempre-. Me informo ella.

-¡Cállate de una vez y vete de aquí!-. Grite furiosa mientras cogía una almohada y la lanzaba hacia el espejo.

Segundos después observe que ya mi reflejo volvía a la normalidad y que esta hacia todos mis movimientos.

¿Hilo rojo del destino?

¡Y una mierda!

Todo eso eran mentiras y tonterías que han sacado de los cuentos de hadas.

Y con más furia de la que ya tenía antes me volví a tumbar con la intención de esta vez quedarme dormida.

Pero como mi mente era tan hija de su madre hizo que en mi cabeza apareciese de nuevo aquella escena del beso.

Sin saber porque mi corazón pego un brinco y en mi estómago empecé a notar mariposas revolotear de un lado a otro.

Inconscientemente lleve una mano hacia mis labios.

Todavía podía recordad el tacto de sus labios contra los míos, me sorprendí al saber que eran muy cálidos, siempre pensé que serian fríos como el hielo.

De repente un extraño cosquilleo se apodero de mis labios al recordar el sitio donde nuestras bocas habían hecho contacto.

¿Y si lo que ella dijo era verdad? Que nosotros dos estábamos destinados a estar juntos.

Bah, eso eran todo mentiras y tonterías, yo estaba felizmente junto a Ryan y nada ni nadie podría separarnos.

¿Verdad?

Poco a poco fui cayendo profundamente dormida recordando inconscientemente aquel beso robado, produciéndome una pequeña e imperceptible sonrisa.

Sin saber que pronto toda esa felicidad duraría menos de lo que yo me imaginaba, porque sí, la vida me tenía preparado otro duro golpe.

La mañana siguiente llegó antes de lo deseado y con toda la pereza del mundo me levante lenta y pausadamente de la cama.

Quería tardar todo lo posible para no encontrarme con cierto moreno, aunque sabía que eso iba a ser imposible ya que estar viviendo con el no ayudaba mucho la verdad.

Tras asearme todo lo posible y vestirme a la velocidad de -20 km por hora, ya estaba lista.

Cogí a la pequeña Yuki entre mis brazos haciendo que esta emitiera un gruñido de frustración al verse interrumpida en lo que parecía un placido sueño.

Salí de la habitación rezándole a Merlín que no me encontrara con el, ya que casi siempre a la hora de desayunar coincidíamos los dos juntos y nos hacíamos compañía el uno al otro hasta el salón.

Pero hoy no quería.

Sentía que en cuanto lo viera una parte de mi sentiría furia pero sin embargo a otra sentiría algo de nerviosismo al estar cerca.

Me dirigía tranquilamente a desayunar cuando una aguda voz lo mando todo al diablo, no hacía falta darme a vuelta para reconocerla.

-¡Hermanita, buenos días!-. Exclamó ella demasiado fuerte y alegre para mi gusto.

-Bueno días-. Fue lo único que le, conteste secamente.

-Vaya parece que alguien se ha levantado con el pie izquierdo-. Dijo ella sarcásticamente.

Esta mañana me había levantado de mal humor y con solo escuchar la aguda voz y las respuestas que ella me daba hacia que mi enfado aumentara.

-Oh perdóneme señorita Elizabeth Rousse, no quería importunarla con mi vocabulario. Permitirme disculpadme apropiadamente-. Le dije molesta frunciendo el ceño.

-¿Sabías que cuando te pones así te vuelves realmente una idiota?-. Me preguntó ella haciendo que mi enfado aumentara más.

Aumente el ritmo de mis pasos y la adelante, no quería seguir escuchándola o si no explotaría como una bomba y empezaría a gritarle, cosa que no me apetecía ahora.

-¡Oye, te estoy hablando!-. Me grito ella un poco más lejos de mí.

Yo la seguí ignorando completamente mientras bajaba las grandes escaleras y cuando me di cuenta había legado a las puertas que daban al salón.

Pude escuchar unos rápidos pasos bajando por las escaleras, entonces note un fuerte tirón del hombro haciendo que mi espalda chocara bruscamente en la pared. Entonces pude ver la furiosa mirada que me echaba.

-¡Te he dicho que me respondas cuando te hablo!-. Me gritó.

-¡Tu no eres nadie para darme órdenes!¡Así que deja de molestarme de una buena vez y lárgate!-. Le grite yo igual de fuerte.

-¡Aquí la única molestia eres tú, que te levantas de mal humor y pagas el enfado conmigo!-. Volvió a gritar ella.

-¡Yo no soy la que va por ahí pegando gritos felizmente a primeras horas de la mañana molestando a todo el mundo! ¿Qué pasa acaso anoche conseguiste que todos los hombres tuvieran su atención sobre ti y de paso te ligaste a unos cuantos?-. Le grité descargando mi furia, sin embargo al cabo de unos segundos me di cuenta de las palabras que había dicho y me arrepentí.

En cambio todo arrepentimiento se fue al notar el fuerte impacto de una mano sobre mi mejilla.

Me lleve una mano hacia el sitio donde ella me había golpeado y entonces el caos se desato.

-¡¿Pero qué te crees que estas haciendo estúpida?!-. Le grite fuertemente pero esta vez dándole yo una bofetada a ella.

Ella se llevo una mano a la mejilla mientras me miraba con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta, sin duda no se esperaba aquello.

Y de repente ella se abalanzo sobre mi como un fiero león agarrándome del cuello de la camisa y tirándome bruscamente al suelo, se coloco encima de mi y ahí empezó la pelea.

-¡Suéltame imbécil!-. Le gritaba yo entre gritos, patadas, bofetadas, arañazos y algún que otro insulto por ahí.

Yo intentaba que se quitara de encima de mi pero ella llevaba una ligera ventaja sobre mi, en uno de sus descuidos le di un fuerte empujón haciendo que cayera de espaldas y por fin liberándome.

Nos pusimos en pie mientras nos matábamos con la mirada y jadeando fuertemente.

Entonces note un caliente liquido caer por mi barbilla, me lleve l manga de la camisa y al revisarla vi restos de sangre.

Tenía el labio roto, unos cuantos de arañazos por los brazos y algún que otro moretón por ahí. Esta vez la mire a ella y no estaba en mejores condiciones, en su mejilla resaltaba un corte algo profundo y cortes y moretones como yo.

-¡Discúlpate ahora mismo!-. Me ordenó ella furiosa.

-¿O qué? ¿Me vas a matar?-. Le dije provocándola mas todavía.

-¡A lo mejor sí!-. Contesto abalanzándose sobre mí de nuevo, en cambio yo fui mas rápida que ella y le cogí los brazos mientras la empujaba hacia atrás.

Su espalda choco bruscamente en las puertas del salón haciendo que estas se abrieran de par en par y provocando que las dos cayéramos al suelo inmediatamente.

Esta vez la posición se había invertido y yo me encontraba encima de ella.

Entonces la pelea comenzó de nuevo.

-¡Quítate de encima de mí idiota!-. Me gritaba ella retorciéndose en el suelo.

-¡Tu eres la que ha empezado así que discúlpate ahora mismo!-. Contraataque yo.

-¡Vete al diablo!-. Fue lo único que dijo antes de escuchar el grito de nuestra madre.

-¡¿Pero qué estáis haciendo?-. Pregunto alarmada y preocupada.

Escuchamos como unas sillas eran arrastradas en el suelo bruscamente haciendo que una que otro se cayera.

Escuchamos pasos ligeros dirigirse hacia nosotras.

-¡Separadlas antes de que se maten!-. Ordeno nuestra madre firmemente.

Note como alguien me cogía por detrás y me separaba de ella, forcejee un poco pero él tenía más fuerza que yo.

-¡Discúlpate ahora mismo!-. Le ordené.

-¡Nunca! ¡Prefiero ir a infierno antes que disculparme contigo!-. Me contestó.

-¡Entonces bienvenida al infierno!-. Le dije burlona.

-¡Ya basta, parad las dos de una buena vez!-. Grito nuestra progenitora haciéndonos callar inmediatamente.

El silencio reino la sala, solo se podía escuchar nuestras respiraciones aceleradas debido a la pelea.

-¡¿Se puede saber que forma de comportaros es esa?!-. Gritaba ella furiosa.

-¡Ha empezado ella!-. Dijimos las dos a la vez.

-¡Me da igual quien haya empezado, ahora mismo cada una os iréis a vuestras habitaciones y no saldréis hasta haber reflexionado sobre lo que habéis hecho! ¡Vergüenza tendría que daros!-. Dijo ella muy cabreada saliendo rápidamente por las puertas.

Por un momento levante la mirada, esperanzada por ver que Tom era el que estaba sujetando a mi hermana. Pero me equivoque completamente.

El que estaba era mi padre, entonces eso significaba que la causa de todos mis problemas estaba ahora detrás de mi. Inmediatamente mi cuerpo se tensó.

Todavía podía sentir la adrenalina recorrer todo mi cuerpo a lo que le acompaño mi acelerado corazón debido al sujeto que tenía detras.

-Tom por favor ¿podrías acompañarla a su habitación?-. La voz de mi padre me saco rápidamente de mis pensamientos.

-No hace falta, yo puedo ir sola-. Conteste bruscamente mientras me deshacía del agarre de el.

Sin embargo antes de darme la vuelta para irme de ahí lo más rápido que pudiera me volví hacia mi hermana y la mire fríamente.

-Asssquerossa Gryffindor-. Fue lo único que dije en el idioma de las serpientes antes de irme de aquella sala.

Llegué a mi habitación casi corriendo y a la rapidez de la luz me tire en la cama mientras recordaba todo lo que había pasado en un momento.

Me levante y me dirigí al baño, por culpa de la pelea ahora olía toda a sudor y me tendría que duchar de nuevo.

Tras un largo y relajante baño donde derrame unas cuantas de lágrimas de tristeza me salí de la bañera.

Maldije mentalmente al ver que no había cogió la ropa y que ahora tenia que salir a la fría habitación.

¿Mi sorpresa?

Encontrarme a Tom en medio de mi habitación mirando la estantería de mis libros.

Me lleve una mano a la toalla que me envolvía todo el cuerpo sujetandola fuertemente.

-¿Qué haces aquí Ryddle?-. Pregunte frunciendo el ceño.

-¡Vaya, por fin! Ya creía qu- Sin embargo no termino la frase ya que al darse la vuelta se quedo fijamente mirándome.

Cosa que me intimidaba, y mucho.

-¿Qué pasa? ¿Acaso tengo monos en la cara?-. Pregunte un poco molesta por su actitud.

-No, pero desde aquí tengo una muy buena vista-. Dijo el recorrièndome de arriba a abajo.

Yo me sonroje un poco.

¡Pero solo un poco!

-¿Vas a decirme de una buena vez que es lo que quieres antes de que te eche a patadas de aquí?-.

-Bueno, venía a ver como estabas pero por lo que veo ya estas mejor y vuelves a ser la misma de siempre-. Dijo el sonriendo.

-Si, ya puedes ver que me encuentro bien, ahora vete de una vez y deja de incordiar-.

-¿Y si no quiero irme?-. Me provoco él.

Yo lo mire furiosamente.

-Vale vale me voy antes de que saltes encima de mi como antes has hecho con tu hermana-. Dijo el chinchandome sobre lo ocurrido.

El se dio la vuelta, sin embargo antes de salir por la puerta se quedo parado en la mitad.

-Por cierto Rousse-. Dijo el volviéndose a mi.

-¡¿Ahora qué?!-. Le dije groseramente frunciendo el ceño-

-Bonitas piernas-. Comento el sonriendo pícaramente haciendo que me sonrojase hasta las orejas.

-¡Pervertido!-. Le grite avergonzada.

Él cerro la puerta antes de que un libro impactara en él chocando violentamente sobre el trozo de madera.

¡Maldito Ryddle!

Cuando calme un poco mi acelerado corazón me vestí y me acosté en la cama mientras leía mi libro favorito.

Entonces me estómago gruño, tenía hambre, mucha hambre.

Y solo había un culpable debido a mi gran problema.

¡Maldito Tom Sorvolo Ryddle y maldita la hora en que apareciste en mi vida!

Continuará...


Y bueno, ¿Qué os ha parecido? Ese Tom es un loquillo jajaja XD. Solo espero que os haya gustado y que decidáis dejarme un hermosho review sobre que os ha parecido el episodio :P

Y ahora sobre el favor que os iba a pedir, resulta que ando muy escasa de ideas y que me sería de gran ayuda que me dijerais algunas aportaciones, cosa que estaría muy muy agradecida :,D y bueno esto es todo lo que os tenía que pedir.

¡Nos vemos en el siguiente episodio!

¡Un fuerte abrazo! :D 3