-¡Papa!

-¡Hermanita! ¡Espera! –Olga trato de detenerme, pero yo ya corría detrás de la ambulancia, la que había desaparecido hace unos minutos.

Era increíble lo que había pasado, ¿Cómo era posible que Miriam…? Ahora por su culpa mi padre podría…no, no puedo pensar en eso.

.

.

.

Al llegar al hospital, me acerque a la recepcionista para saber si ya había llegado mi padre.

-¡Buenas tardes, señorita!

-Buenas tardes, pequeña ¿Qué haces aquí, linda?

-Mi papa, fue traído, quiero saber cómo esta

-¿Cuál es su nombre?

-Bob Pataki

-Bien, en un momento saldrá el doctor a informarte, ¿estás sola?

-Yo…mi hermana pronto llegara

-Bien

La recepcionista me miro con curiosidad, una manera en la que no me agrado, tome asiento para esperar al doctor, en aquel momento llego Olga, quien venía corriendo buscándome al parecer.

-¡Helga! No lo vuelvas a hacer, por favor

-Como sea

Olga solo se sentó a mi lado sin decir más.

Minutos más tarde salió el doctor, quien pregunto por los familiares de Bob, inmediatamente nos acercamos…

-Bien señoritas lamento mucho lo que les voy a decir

-¿Qué ocurre, doctor?

-Bob está mal, el golpe que recibió, provoco una fractura de cráneo –Explico el hombre lo más entendible que podía –Hemos intervenido a tiempo, pero el perdió la conciencia, está dormido como si fuera un vegetal y si despierta, tal vez tenga problemas de audio, visión o tal vez tenga parálisis de su rostro o problemas para hablar, en fin al momento en el que despierte se realizarían las pruebas, pero debo ser honesto con ustedes –Nos miró tristemente –No sé si despierte, puede tardar días, semanas, incluso meses o años, para que él despierte o tal vez nunca lo haga

Olga comenzó a sollozar fuertemente, yo simplemente no podía creerlo, en la mañana estaba bien y ahora esto…

-Ahora el caso de ustedes es algo complicado, sobre todo para la pequeña –Me señalo –Olga por lo que se, tú tienes 17 años ¿no?

-Si –Susurro mi hermana con miedo -¿Por qué?

-No puedes hacerte cargo de tu hermana aun, no sé si estés capacitada

-Pero…no me la pueden quitar, es todo….todo lo que tengo

-Eso lo determinara una trabajadora social, por ahora les recomiendo que se vayan a la delegación, donde ha sido llevada su madre, por su padre no se apuren, Bob está en buenas manos, no haremos nada sin su previa autorización, señorita.

-¿Enserio?

-Sí, lamento mucho que no hayamos podido hacer más por su padre, pero no podemos autorizar a desconectarlo, sin el consentimiento de sus familiares, le sugiero que localice también a alguien para que pueda hacerse cargo de los trámites, puesto que aún es menor de edad.

Olga lo miro indignada pero no dijo nada, me tomo de la mano y me saco de ahí.

.

.

.

-¿Qué hacemos aquí?

-Tengo que demostrar que puedo hacerme responsable de ti, para eso tengo que ir a la delegación y no sé cuánto tarde, por lo que será mejor que te quedes en buenas manos, mientras arreglo todo.

-¿Por qué aquí? Llévame con Phoebe

-No, se hará lo que yo diga, Helga, entiende solo nos tenemos la una a la otra –Olga dejo salir unas lágrimas más, por lo que simplemente obedecí, solo para evitarle más dolor

-Buenas tardes señores Shortman –Dijo Olga cuando Puki y Phill salieron.

-Hola pequeñas, nos acabamos de enterar de lo que paso, ¿están bien?

Era la primera vez que veía a Phill y Puki tan preocupados y serios.

-Si… -Olga los miro incomoda –Solo deseaba saber si…es posible que… ¿Podrían cuidar de Helga? Mientras voy a arreglar papeles de la delegación y demás, ya saben jejejeje

-Claro, pasa pequeña

Le di una última mirada a mi hermana y entre con los abuelos de Arnold.

.

.

.

Pasaba ya de la medianoche y mi hermana no fue por mí, Phill y Puki me dieron de comer y cenar, para después llevarme a la habitación de Arnold y arroparme para que durmiera, me trataban como a una bebe, lo cual me hacía sentir incomoda, pero a la vez me hizo sentir calidez en mi corazón, ni siquiera mis padres lo hacían, en realidad no recordaba que lo hubieran hecho alguna vez, pero aun así no podía dormir, me sentía extraña.

Abrace la almohada y la olfatee, inmediatamente me llego el aroma de Arnold.

"Todavía huele a ti, amor….Arnold como te necesito" pensé mientras dejaba escapar las lágrimas de mis ojos "Papa… ¿Por qué Miriam lo hizo?"

Comencé a llorar todo lo que no había hecho durante todo lo sucedido…

A la mañana siguiente me levante tarde, por lo que no fui a la escuela, cuando baje las escaleras encontré a Puki quien hacia el desayuno.

-Buenos días, Puki –El día anterior ella y Phill insistieron en que les llamara por sus nombres, por lo que encantada lo hice, eran unas personas de lo más lindas y agradables.

-Buenos días, soldado

Me hizo señal de saludo, por lo que le seguí el juego y opte una posición de soldado.

-Descanse, ahora a desayunar pequeña Eleonor

-Gracias –Me senté y comencé a comer un poco -¿No ha hablado mi hermana?

-No querida, aun no, pero no te preocupes, no creo que tarde –Me sonrió dulcemente

-Claro

-Buenos días, pequeña –Phill me dio un beso, lo cual me dejo sorprendida –Hola galletita, ¿Qué desayunaremos hoy?

-Frambuesas

-¡Estás loca, mujer! ¡¿Acaso quieres matarme?!

-¡Urra, jejejeje! –Puki siguió cocinando

-¡Vieja loca! –Pero lo vi sonreír dulcemente -¿Qué ocurre pequeña?

-Mi hermana no ha llamado –Comente molesta

-¿Acaso estas enojada por eso?

-No, es solo que…

-Helga, sé que extrañas a tus padres, sé que todo esto ha sido muy sorpresivo y más para una niña de tu edad, pero te aseguro que todo está bien.

En ese momento antes de que pudiera responder

-¡Hola buenos días!

-¡Olga!

Involuntariamente me levante para ir a abrazar a mi hermana, quien a decir verdad estaba extraña pero no me importo en aquel momento, solo me aferre a ella.

-Gracias por cuidarla –Dijo dirigiéndose a los abuelos de Arnold

-No hay de que –Phill la miro seriamente, algo que yo note pero no quise saber porque.

-Quédense, en un momento te sirvo, querida –Puki también la vio seriamente, esto me sorprendió

-No muchas gracias, pero es mejor que nos vayamos a casa –Me miro y pude notar algo en su rostro, algo diferente como algo que se hubiera quebrado dentro de ella –Por ahora me dejaron tenerte conmigo, pero seguiré a prueba hasta que cumpla los 18 años, lo bueno es que son tan solo tres meses

"Huele a…no, no imposible, ella no es así" pensé sorprendida al oler su aliento

-Toma, Eleonor –Puki se acercó a mí –Son galletas que te iba a dar después de comer pero como ya te vas –Me abrazo –Cualquier cosa puedes venir a vernos y tómatelas con leche saben mejor, jejejeje

-Claro, gracias Puki

-Bien, vámonos Helga, debemos pasar por algunas cosas

-Bien, nos vemos

-Cuídate mucho, Helga

-Come bien, estás muy flacucha

-Claro

Antes de salir, observe como ambos se miraban preocupados, me preguntaba si ellos sabían algo que yo ignoraba.

.

.

.

Al llegar a la casa, Olga se fue a la cocina e increíblemente, me di cuenta de que estaba tomando, pues vi la botella.

-¡Olga!

-Bien, Helga, a partir de ahora yo me tendré que hacer cargo de ti, por lo que espero que seas más obediente, porque no quiero problemas –Olga me miro fríamente sin expresión en sus ojos como antes –Papa sigue igual y a nuestra madre le esperan muchos años de prisión, además de rehabilitación por la adicción que tiene, la culpan de lo que le paso a nuestro padre y ella lo ha aceptado, por lo que estará 7 años dentro de la cárcel por intento de muerte

-Y sabes que la adicción de Miriam es el alcohol ¿verdad?

-No molestes, ahora ve a tu cuarto, en cuanto esté lista la comida te llamare, ah y ni creas que seguirás faltando a la escuela, mañana te iras ¿de acuerdo?

-Como digas Olga

-Bien

Vi desde lejos a mi hermana, quien siguió tomando, no podía creer que Olga, mi hermana la perfecta, la que no comete errores, estaba ahí empezando a cometerlos, pues bien sabía que aquello no la llevaría a ningún lado ¿O sí?

"Arnold…" subí sin ánimos a mi cuarto