Capítulo 14: Al fin nos encontramos.

—Shampoo, ¿ya estás despierta? — decía Ukyo, mientras movía suavemente a Shampoo para que despertara.

—Ukyo, ¿qué quieres?, es muy temprano— decía Shampoo, aún adormilada.

—Lo siento Shampoo, esque no pude dormir bien y estaba un poco inquieta.

—¿Y qué quieres que yo haga? — Contestó la chica de cabellos morados, molesta porque Ukyo interrumpió su sueño—, ¿por qué no fuiste a despertar a alguno de esos extraños guerreros? — La amazona tenía ganas de tener una batalla con Ukyo, pero se contuvo. A pesar de que no eran amigas, habían aprendido a llevarse muy bien.

—Shampoo, podríamos preparar el desayuno de una vez.

—Está bien— contestó Shampoo—, de todas maneras ya estoy despierta y no podré reconciliar el sueño…

Las dos bajaron a la cocina a preparar los alimentos. Cada una preparó su especialidad: Ukyo hizo okonomiyakis, y Shampoo cocinó una deliciosa sopa de fideos.

—Bueno Ukyo—dijo la amazona—, ya está todo listo. Deberías ir a despertar a los guerreros, y avisarles que el desayuno está servido.

—¿Por qué debo ir yo? — dijo un poco molesta Ukyo.

—Pues ya que te gusta tanto despertar a las personas, ve y despiértalos a ellos también. Anda, yo estaré esperando por ustedes aquí.

Ukyo fue a la habitación en la que se encontraban aún dormidos los guerreros.

—Hey, oigan…— dijo en voz bajita al abrir la puerta—. **Ay, al parecer aún no se despiertan**— caminó lentamente y en silencio hacia los guerreros. Primero se dirigió a Bankotsu— Bankotsu, hey, despierta.

—¿Ukyo? — Bankotsu aún estaba medio dormido—, ¿qué pasó? ^bostezo^ ¿hay algún problema?

—No, lo que pasa es que Shampoo y yo ya les preparamos el desayuno, y creo que sería bueno que se despierten y se preparen para irnos a desayunar.

—^bostezo^ Está bien.

—¿Podrías despertar a Jakotsu y Renkotsu?, Shampoo y yo los esperamos en la cocina.

—Sí, yo los despierto. Gracias Ukyo.

Ukyo le ofreció una sonrisa a Bankotsu, y salió de la habitación. Regresó con Shampoo para arreglar los platillos.
Después de un rato llegaron los tres guerreros.

—^Bostezo^, qué bien que ya tienen todo preparado, muchas gracias chicas— dijo Jakotsu.

Los cinco se sentaron en el suelo y consumieron a gusto y en tranquilidad sus alimentos.

—¡Está buenísimo! — exclamó Jakotsu—, ¿cómo aprendieron a cocinar esto? Son un poco raros sus alimentos.

—Recuerda que venimos de otra época Jakotsu— contestó Shampoo—, y ahí es donde aprendimos a cocinar Ukyo y yo.

Después de que todos terminaron su desayuno, salieron de la casa para tomar aire fresco. Todos, a excepción de Renkotsu, se recostaron en el pasto para contemplar un rato el cielo.
Muchos insectos comenzaron a rondar por ahí.

—¡Ash, odio estos bichos! — dijo la joven de largos cabellos morados.

—Te entiendo querida, yo también— contestó Jakotsu—. Oye hermano— se dirigía a Bankotsu—, ¿estos no son los insectos de Naraku?

—Así es, son ellos— respondió el líder de los guerreros. Miró un momento al cielo, y observó que la mujer que controla los vientos se dirigía hacia ellos, sentada sobre su pluma gigante—. Dime Kagura, ¿qué te trae por aquí?

—Ya lo sabes, órdenes de Naraku.

—¿Y qué quiere esta vez? —preguntó Jakotsu, mientras se sentaba.

—Que peleen con Inuyasha, lo mismo. Sólo quiere que los lleve a un lugar que él me indicó, y ahí deberán esperar a Inuyasha y sus amigos.

—Bueno, ¿y cuándo nos vamos? — Renkotsu participó en la conversación.

—Ahora mismo, preparen lo que se vayan a llevar, nos vamos en un rato—Kagura bajó de su pluma para caminar un poco en el bosque que se encontraba demasiado cerca.

Desea su libertad, es lo único en lo que piensa desde que fue creada por Naraku. Siente, siente los árboles, las rocas, la tierra en contacto con sus pies… Se aparece enfrente de ella la niña albina, sosteniendo un espejo en sus manos.

—Vaya Kanna, ¡me sacaste un gran susto! —Kagura se sentó sobre una gran roca—, ¿a qué te mandó Naraku?, ¿a vigilarme?

—No.

—¿Entonces?

—Yo quiero estar contigo, Kagura.

Al parecer, ellas dos, extensiones de Naraku, convivían demasiado bien; crearon un lazo de confianza y cariño único, aunque no lo demostraran demasiado.

—Vamos Kanna, es hora de ir a aquel lugar.

Kagura y Kanna fueron en busca de los guerreros.

—Bien, vámonos—dijo Kagura, hablando a Bankotsu—. Oye, ¿te llevarás a esas mujeres a aquél lugar tan peligroso?

—Sí, son demasiado fuertes, quizás nos sirvan de ayuda.

—Si tú lo dices…

Así pues, los guerreros, Ukyo, Shampoo, Kagura y Kanna emprendieron su camino al lugar indicado por Naraku, el lugar en donde esperarían lo inesperado…

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—¡Ranma, Inuyasha!, me envían las señoritas Akane y Kagome a decirles que el desayuno está servido.

—¿Desayuno? —preguntó el chico de la trenza, mientras frotaba sus ojos con sus manos—, ¿qué hora es?

—Anda Ranma—decía el chico de cabellos plateados, con más energías que el otro—, hay que apresurarnos, presiento que hoy tendremos una batalla…

Ranma se puso de pie rápidamente y salió en busca de su prometida.

—¡Akane! —divisó a algunos metros de él una cabellera azul oscuro, era ella.

—¿Qué sucede Ranma? Voy al río a lavarme las manos, ¿me acompañas?

Ranma estaba a punto de negarse, pero visualizó a Kagome a algunos pasos de ellos, y diciéndole a Ranma por medio de señales, que fuera con Akane.

—Está bien—decía entre dientes Ranma—, vamos… ¡Pero más te vale no tirarme al río, o aventarme agua fría Akane!

La chica de corta melena azul rió, y asintió con la cabeza, tomando del brazo a su prometido y caminando apresuradamente hacia el río.

Se sentaron en la orilla, metiendo sus manos a la cristalina agua una y otra vez. Finalmente, después de un rato de silencio, Akane decidió hablar.

—Ranma… Tengo algo que decirte…

El chico de la trenza puso atención a Akane, y la miró fijamente, esperando que aquellas palabras salieran de la boca de su joven prometida.
Pasaron unos minutos, y Akane no dijo nada más.

—Akane, ¿qué pasa? —Ranma tomó una mano de Akane, haciendo que ella reaccionara nuevamente—, ¿qué me tienes que decir?

—Yo… Bueno… Quiero que pruebes lo que he cocinado.

—¡¿QUÉ?! **Creí que era algo mucho más importante—pensó Ranma—. Por un momento, pasó por mi mente que Akane se me adelantaría a decir… Eso**. Akane, ¿Cómo se te ocurre eso? ¡Podría morir intoxicado por tu comida!

—Ranma—, la chica de cortos cabellos fijó la mirada en su prometido, más decidida que nunca—, esta vez hablo en serio, te sorprenderás demasiado por mis avances en el área de cocina… Kagome, Sakura, Tomoyo e incluso Sango me han ayudado demasiado a mejorar, y quiero que seas la primer persona que me dé su opinión.

—^Lanzando un pequeño suspiro^, está bien Akane, yo probaré tu comida.

—¡Síiiiiii! — Akane estaba tan contenta, que comenzó a dar grandes saltos, celebrando un pequeño pero significativo paso en la relación que sostenía con Ranma.

Akane, de la emoción, olvidó que no sabía nadar, y se adentró al río, percatándose de que era más hondo de lo que ella creía. Su prometido la vio en apuros, y acudió rápidamente a su rescate. Así pues, emergieron del agua una chica pelirroja de trenza, y otra de melena azul.

—Perdón Ranma, llegando a la casa pondré a calentar un poco de agua, y desayunaremos tranquilos con los demás chicos.

Ranma y Akane camiaron de regreso a la cabaña en silencio, pero muy cómodos. Salió a recibirlos Shaoran.

—¡Ranma! Inuyasha y la señorita Kagome me mandaron a buscarlos, dicen que es mejor que se den prisa.

Entraron rápido a la cabaña, y ya estaban todos sentados, listos para comenzar a devorar los alimentos. Ranma, Akane y Shaoran se unieron a ellos.

—Pero antes…—, dijo Akane, mientras se ponía nuevamente de pie y se dirigía a las brazas de leña que aún quedaban ardiendo. Acercó una tetera, y se tibió el agua dentro de ella. Fue hacia Ranma, y le echó el agua encima.

—Gracias Akane—, decía Ranma, adoptando su figura masculina nuevamente.

El chico de la trenza cumplió su promesa, y probó la comida preparada por Akane.

—Akane, ¿realmente cocinaste esto tú..?

—S-Sí Ranma, las chicas me dieron instrucciones y estuvieron vigilándome, pero lo preparé yo sola…

—Así es Ranma—decía la chica de cabellos azabache—, y lo hizo sólo para ti.

Al pronunciar estas últimas palabras, los jóvenes artistas marciales se sonrojaron.

—Bueno, bueno—decía Inuyasha, tratando de salvar a su nuevo acompañante, su amigo—, será mejor que nos demos prisa, detecto el olor a tierra de esos tontos guerreros… Y dos olores extraños para mí los van acompañando.

—Sí—complementó Kagome—, yo puedo sentir el poder de los fragmentos que están utilizando… Esperen un momento, ya no se mueven.

—¿Nos estarán esperando? —dijo Shaoran, que por primera vez participaba en esa conversación.

—Es posible, esos guerreros son inteligentes, y presiento que una de las extensiones de Naraku los acompaña…

—¿Podría ser la misma mujer de la otra vez? —preguntó Akane.

—Sí, es muy posible que sea ella: Kagura—contestó Kagome—. Akane, será mejor que esta vez vayas más prevenida, y no te desconcentres en tu batalla… Bueno, esto va para todos, no me gustaría ver herido a alguien.

—Kagome tiene razón—, decía el chico de cabello plateado—. Terminemos nuestros alimentos de una vez, ¡y vayamos en busca de los guerreros y esas extrañas personas que los acompañan!

A continuación, todos los personajes se encaminaron al lugar desconocido, el lugar donde se produciría la segunda batalla, o por lo menos eso creían.

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Shampoo, Ukyo y Jakotsu se encontraban sentados, esperando la llegada de sus oponentes. Renkotsu estaba caminando de un lugar a otro, y Bankotsu solamente estaba de pie, mirando hacia "la nada", aunque en realidad observaba a cierta chica de cabellos castaños y largos, con ojos azules y profundos como el mar...

—Ya van llegando—, dijo Kagura sentada en su pluma.

A lo lejos, veían seis figuras acercándose a ellos, y otras cuatro más pequeñas.

—¿Traen a la batalla a unos niños? —, decía Ukyo un poco molesta—, deben ser unas personas realmente desagradables…

—Mira Ukyo— dijo la amazona, boquiabierta—, ellos se parecen demasiado a…

—¡RANMA Y AKANE! —decían las dos chicas al unísono, perplejas.

—¿Qué? — decía el guerrero de larga trenza negra—, ¿los conocen?

—¡Vaya que sí!, él es mi pro…— Ukyo se interrumpió en la última frase.

—Oye, Ukyo— decía en secreto Shampoo—, no me digas que ese tal Bankotsu te llama la atención…

—¡SHHHH!, calla Shampoo, no hay tiempo que perder ahora— Ukyo estaba un poco colorada y nerviosa—. Mejor pensemos: ¿en realidad lucharemos contra ellos? Yo nunca he podido ganarle a Ranma, y tú tampoco, y amabas sabemos que Akane es una chica fuerte y terca… Además, las personas que los acompañan parecen fuertes, ¿qué hacemos?

—Yo lucharé— dijo firme la amazona—, y tú deberías hacer lo mismo. Al final de la batalla, ya veremos de qué lado quedarnos.

Mientras tanto, en "el bando de los buenos":

—Ranma, ¿ya viste? Pelearemos contra…

—Ukyo y Shampoo, ¡será algo fácil!

—No deben confiarse—comentó Miroku—, es posible que esos guerreros les hayan dado algún fragmento, y con eso, elevan su poder.

—Bah, para mí siguen siendo las mismas niñas bobas—dijo Ranma, confiado.

—Miren— Sakura señalaba con la mano el lugar en el que se encontraban los oponentes—, el muchacho de la trenza se va a acercando.

—¡Hey, hola! —Bankotsu agitaba uno de sus brazos den el aire, mientras que en el otro, cargaba su Ban-Ryu. Era seguido por sus dos hermanos, y por Ukyo y Shampoo—, Inuyasha, es bueno volver a vernos, ¿no crees?

—Feh— se limitó a decir Inuyasha—, será mejor que comencemos esto de una vez por todas.

—Sakura, debemos estar atentos al momento en que necesiten nuestra ayuda, debes tener algunas cartas preparadas, los elementos, y alguna otra como vuelo o lo que consideres necesario.

—Entendido Shaoran. Tomoyo— decía la pequeña carda captor, dirigiéndose a su amiga—, será mejor que te quedes refugiada en un lugar cerca de aquí.

—No te preocupes Sakura, yo me quedaré con Shippo. Y él me protegerá.

—Perfecto— decía Inuyasha, observando que los pequeños se organizaban—, ustedes nos serán de gran ayuda. Ahora bien, yo me ocuparé de Bankotsu…

—¡RANMA! — Inuyasha fue interrumpido por el chico de cabellos negros,que utilizaba una pañoleta en su cabeza—, ¡he regresado!

—¡Justo a tiempo Ryoga! —decía el chico de trenza y ropas chinas— estamos a punto de comenzar una lucha, y necesitamos tu ayuda… Ahora, todos debemos escuchar el plan de Inuyasha, ¿sí?

—De acuerdo—, dijeron todos los presentes al mismo tiempo.

—Bien, como iba diciendo, yo me ocuparé de Bankotsu. Ranma y Ryoga se ocuparán de Jakotsu… ¡Por poco lo olvido! Kagome…

—¿Sí Inuyasha?

—¿Trajiste el arco extra que te pedí en la mañana?

—Sí, aquí lo tengo.

—Bien, dáselo a Akane, si es verdad que también tiene algunos poderes espirituales como tú, supongo que servirá de mucha ayuda, además de que pelea bastante bien.

—Está bien— decía Akane, al momento en que aceptaba el arco y las flechas—, haré mi mejor esfuerzo.

—Muy bien, continúo—Inuyasha observó a Kagome, y le habló—: tú y Akane se quedarán un poco alejadas de la pelea, sólo se acercarán más si es muy necesario. Ustedes dos nos cubrirán de lejos con ayuda de los arcos y las flechas, ¿entendido?

—Sí—, pronunciaban las dos jóvenes estudiantes.

—Ahora… Sango y Miroku, ustedes dos se encargarán de Renkotsu. Y finalmente, Shaoran y Sakura se encargarán de esas dos jovencitas… ¿Todos de acuerdo?

—¡Sí!

—Muy bien… ¡Hora de pelear!


¡Hola! Siento de verdad no haber actualizado en taaanto tiempo u.u pero de verdad, la escuela y actividades extra-escolares me absorbieron por completo D: Pero bueno, aquí estoy. En un rato subo el capítulo 15 ;) gracias por su paciencia y comprensión. Saluditos :)