Capitulo 14-Broma Pesada
Tras una larga caminata, se detuvo en el karaoke que había mencionado su hermanita, subió las escaleras a zancadas, no fue necesario preguntar en qué sala se encontraban, porque podía oír sus voces a lo lejos. Entonces se encontró con una escena inesperada. Kintaro y Dan discutían, mientras Momo se encontraba entre ellos, intentando separarlos. Siendo observados por dos castañas que le gritaban que se detuvieran.
— ¿Qué sucede aquí? ¿Dónde está? Ryuzaki—Los interrogó el ambarino.
—Ryoma-Sama, creí que no vendrías—Apareció Tomoka, nunca antes se había sentido tan feliz de verlo como en esas circunstancias—Pues verás…Sakuno ha desaparecido.
— ¿Qué? ¿Cómo sucedió?
—La descuidamos unos minutos, cuando intentábamos llamarte desde un teléfono público. Dan y Kintaro debían cuidarla, pero ellos
—Nos distrajimos, lo siento—Se disculpó Dan— Había ido a buscarle un vaso de agua que me había perdido y Kintaro la perdió.
—No es así—Gruñó el pelirrojo.
—No importa de quien haya sido la culpa, debemos separarnos y buscarla ahora—Gruñó Ann, le estaban colmando la paciencia.
— ¿Buscaron en el local?
—Sí, lo hicimos...pero no la encontramos—Susurró Momo
—Lo peor es que no contesta su celular— Habló Tomoka preocupada
—Ya veo, iré a buscarla. No puede haber ido muy lejos.
—Unos chicos dijeron haberla visto saliendo de aquí, pero no sabemos si se trataba de ella en verdad—Comentó Kintaro
—Está bien, entonces debe estar por los alrededores. Iré ahora.
—Yo también iré—Habló Dan sonrojado
—Sólo estorbarás— Respondió el ambarino fríamente
—No lo haré, estoy preocupado por ella.
—Yo también iré y la encontraré antes que ustedes dos—Los desafió el pelirrojo
—N-No es verdad, yo la encontraré primero—Se defendió Dan
"No iré con ninguno, la buscaré por mi parte" Susurró el ambarino, desapareciendo en frente de todos. Mientras Dan lo miraba triste y Kintaro con odio.
No tenía muchas alternativas, si se ponía a pensar en todos los posibles lugares en los que podría encontrarse la castaña eran cientos, pero si descartaba entre esas opciones las casas de sus amigas, considerando que ellas estaban ahí, entonces podría pensar en la probabilidad de que quisiera volver a casa, pero si estaba enfadado con él no lo haría. Caminó sin rumbo, tratando de pensar en que otro lugar podría estar, pero era todo tan confuso. Se detuvo al recordar que su celular tenía el GPS activado, dado que como siempre desaparecía, un día lo había configurado de ese modo mientras dormía. Eso explicaría porque no contestaba sus llamadas, debido a que se podría haber quedado sin batería por haberlo utilizado todo el día. Por ello, si buscaba entre sus contactos, podría averiguar donde estuvo por última vez antes que se apagara. Al encontrar la dirección exacta, se dirigió hacía dicho lugar a toda velocidad, no estaba tan lejos. Esperaba encontrarla allí aun.
Caminó en medio de la oscuridad de la noche agotado, hasta finalmente llegar a un parque con juego de niños en el centro. Miró hacía todos lados, pero las sombras de los árboles no le permitían ver con facilidad. Tras verificar bien en cada rincón, dio por descartada era posibilidad, no había rastro de ella. Quizás donde se encontraría, si aquel lugar era el último que había recorrido, no imaginaba cual sería el otro. Tenía que encontrarla pronto o tendría que dar la noticia a los demás, conociendo a su madre llamaría a la policía, Nanjiro y Sumire realizarían una búsqueda, mientras Sakura pegaría cartelitos impulsada por su madre. Sería un verdadero caos y lo peor de todo, él sería el responsable de todo.
Caminó sobre el césped mojado, tratando de pensar a dónde iría a esas horas, hasta que repente sus pies tropezaron con un extraño objeto, cuando se detuvo para examinarlo, se percató que se trataba de nada menos que el celular de la castaña, que efectivamente estaba apagado ¿Acaso había sido tan tonta que lo había tirado sin darse cuenta? Era posible. En eso, sintió el ruido de una rama cerca de él, al voltear hacía el árbol que tenía en frente logró ver que en lo alto se encontraba una chica, al visualizar bien se dio cuenta que era precisamente la castaña sentada en un tronco, mirando perdida el cielo.
—Al fin te encontré...Ryuzaki
— ¿Eh? ¿Ryoma-Kun?— Habló confusa, mirando hacia abajo, intentando verificar al dueño de esa voz que tanto amaba.
—Sí, soy yo—Suspiró, se veía tan confusa que llegaba a pensar que los demás habían exagerado en la cantidad de alcohol que había consumido, porque se veía normal. Es más se veía como una niña pequeña que se había separado de su madre sin darse cuenta y ahora no sabía dónde estaba— La pregunta es ¿Cómo lograste subir? Bueno eso no importa ahora, tienes que bajar.
—De ninguna manera—Bufó— No iré a ningún lado contigo, no pienso seguir permitiendo que me trates mal.
—No seguiremos entrenando— Le prometió, pero ella lo seguía mirando con odio. Sí antes siendo consciente de sus actos ya era terca, en ese estado era mucho peor. Retractaba lo que había pensado hace unos minutos con respecto a que estaba bien.
— ¡Mentiroso!— Lo señaló—Quieres hacerme creer eso, pero no es verdad. Además ¿Por qué has venido?-
—He venido a buscarte ¿No es obvio? No puedo creer que hayas bebido tanto...
—No pienso irme contigo. —Se cruzó de brazos enfadada.
—Si no bajas, tendré que ir por ti— Se acercó al tronco—No me hagas las cosas más difíciles ¿Estás consciente que desde esa altura se puede ver tu ropa interior?
— ¿Eh? No me veas, pervertido—Gruñó sonrojada y se levantó, afirmándose del tronco, un poco mareada— Además no te atrevas a venir por mí.
—Ryuzaki, te pido que te tranquilices ahora o podrías caerte. Sólo espérame unos minutos e iremos a casa.
— ¡No! No quiero ir a casa, no quiero seguir siendo un estorbo para ti— Sus ojos se nublaron repentinamente—No quiero volver nunca más.
— ¡Entra en razón! Te puedes caer, afírmate. Después hablaremos de esto. Ahora debes tener cuidado.
—No cambies el tema, hablo en serio...no volveré— Se movió más a la superficie sin darse cuenta.
—Está bien, si quieres quedarte ahí…hazlo. Pero debes sentarte.
— ¿Porqué actúas así? Deberías dejar de fingir que estás preocupado por mí, no tienes que hacerlo.
—No estoy fingiendo, detente ahora.
—Quizás lo mejor sería caerme ahora, así dejaría de causarte problemas.
—Ni lo pienses, no te encuentras en tus casillas ahora producto del alcohol, podrías arrepentirte más tarde.
—No lo haré…
— ¿Eres tonta o qué? No puedes pensar así—Sintió el sonido de una rama estremecerse, ese tronco no soportaría mucho.
—Si puedo, es lo mejor.
— ¿Para quién lo es? Reacciona Ryuzaki.
—Ya reaccioné
—No es así, reflexiona un momento...si mueres ahora ¿Dejarás todos tus sueños de lado? Incluso tus amigas, tu abuela, mi familia ¿Todo por un capricho? ¿Acaso no quieres a esas personas?
—Si las quiero...pero estarían mejor sin mí.
—No lo creo, les causarías un dolor muy grande y lo sabes.
—S-Sí, pero
—Tú no quieres esto, no estás pensando racionalmente ahora...por ello vamos a casa y olvidémonos de esto.
—T-Tienes razón, es sólo que…
De súbito producto del nerviosismo que sentía, retrocedió un paso pensando afirmarse mejor y terminó dando un salto hacía el vacío. Sintió como caía hacía el precipicio, nunca antes se había tirado en paracaídas, pero pensaba que estar sin ninguna protección era mil veces peor. Muchos pensamientos pasaron por su mente, pero no logró sostenerse de ninguno de ellos. En cualquier momento su cabeza se estrellaría con el césped y no podría evitarlo. Sólo se atrevió a cerrar los ojos y perderse en las sombras.
Al abrirlos de nuevo, se percató que estaba en los brazos de alguien, conocía perfectamente ese aroma. Entonces lo vio y sus miradas se encontraron.
— ¿Estás bien? Ryuzaki
—S-Sí estoy bien...—Se levantó con cuidado— ¿Cómo es que...lograste hacerlo?
—No lo sé, sólo reaccioné...
Al ponerse de pie, sintió como ella seguía observándolo confusa, parecía que esa caída había logrado hacerla reaccionar de una vez por todas y ahora si estaba consciente de lo que estaba viviendo. Tal vez el sistema nervioso había logrado despertarla.
—Ten...no tiene batería por ahora—Le entregó el teléfono móvil
—Gracias.
— ¿Vamos?
—N-No lo sé...-
— ¿Sigues enfadada conmigo?-
—No es eso.
—Lo sé, debo ser racional...te debo una disculpa— La miró viendo como sus ojos carmesí se abrían de par en par de sorpresa. —Lamento haber sido tan duro en el entrenamiento, no debí haberte gritado, ni haberte exigido tanto.
—Estaba bien que me exigieras asistir a los entrenamientos, porque la rival con la que puedo jugar, puede ser más fuerte que yo...no debes disculparte por eso, además sé que aún me falta mucho, dudo mucho que pueda ganarle.
—No digas eso, has mejorado bastante, posees buenos reflejos y logras manipular bien la raqueta, además de que tus técnicas son buenas. Sólo te falta concentración, eso es todo.
— ¿De verdad...crees eso?
—Más bien, lo sé.
—Gracias, daré lo mejor de mi...—Lo observó sorprendida de que le haya dicho todo eso y más aun, estaba sorprendida de haber recibido una disculpa por parte de él que era tan orgulloso.
—Eso espero...Ahora ¿Cómo te sientes?
— ¿Eh? ¿Quieres entrenar ahora?—Preguntó exaltada
—No estoy diciendo eso, sólo quiero comprobar de que estés bien para regresar.
—Ah...estoy un poco mareada, pero no es nada.
— ¿Puedes caminar?
—S-Sí
—Olvidé traer dinero.
—No importa, puedo caminar, no te preocupes.
—Está bien, cualquier cosa me avisas y nos detenemos.
—S-Sí, lo haré.
Caminaron en dirección a su casa en silencio, Sakuno seguía pensando en lo sucedido hace unos segundos, ante la forma en cómo se había comportado con ella, era tan cambiante, llegaba a confundirla. Pero lo dulce y atento que era en esas circunstancias, lograba que su amor por él creciera. Era tonta, lo sabía, si era un chico tan bipolar en ese sentido, no podía imaginar cómo sería estar a su lado toda la vida. No obstante, otra parte de ella creía que lo amaba tanto que sería capaz de tolerar todo, tanto en sus debilidades como fortalezas. Sonaba un poco obsesiva, pero en verdad lo amaba. Además consideraba que de cierta manera también eran compatibles, porque a veces lo odiaba con la misma intensidad que lo amaba, como un tipo de ambivalencia afectiva, es decir que sentía dos sentimientos contrarios entre ellos en la misma intensidad. Aquello que sentía era ilógico, pero al mismo tiempo lo encontraba racional si lo analizaba más, dado que él lograba desatar esas emociones en ella, esas sensaciones desconocidas por él y ese odio incontrolable. Sin duda, él tenía la culpa de todo.
Al llegar al paradero, se sentó rendida en la banca, estaba agotada, era extraño como el alcohol le había ocasionado tantos síntomas a la vez, no sólo el hecho de estar cansada, sino también las cosas que se había atrevido a decir sin pensarlo. Ryoma se sentó a su lado, también estaba cansado debía admitirlo, había corrido toda la noche, incluso había logrado hacer una acrobacia demasiado compleja para salvarla antes que cayera al césped, lo cual no se comparaba con los saltos que daba cuando jugaba baloncesto. Suspiró, esperaba que el bus pasara pronto, no era tan tarde, agradecía que estuvieran dentro de los nuevos horarios disponibles. Miró a su compañera de banco pensativa, se preguntaba que tantas cosas pasarían por su mente en esos minutos...Apuesto que eran cosas irracionales, no se comparaban con sus pensamientos lógicos, así que no podía imaginar en qué exactamente pensaba. Quizás estaba insegura por el partido o tal vez seguía creyendo que era un estorbo para él. Desde que vivían bajo el mismo techo, había aprendido a conocerla más de lo que sólo podía apreciar a la distancia, por ello ya tenía claro cuáles eran sus constantes inseguridades. Era la chica más trasparente de todas y al mismo tiempo más sensible. Pero eso no le molestaba en absoluto, sólo le causaba curiosidad su comportamiento, prefiriendo hacer feliz a los demás que sí misma. Era extraña de alguna forma, demasiado honesta con sus sentimientos, totalmente opuesta a otras personas que había conocido...Entonces un leve recuerdo de una pequeña niña riéndose de él pasó por su mente fugazmente, dejándole un gusto amargo por aquel incidente que había presenciado, nunca se había vuelto a encontrar con dicha chica de nombre Nanami y tampoco sabía que sería de ella, sólo le deseaba el peor destino de todos. Aún si consideraba que la venganza no era buena, los recuerdos de ella le inquietaban tanto que sentía deseos de hacerlo.
Sus pensamientos desaparecieron al ver el bus frente a ellos, ambos abordaron en él y se ubicaron en el último asiento, dado que los demás estaban ocupados. Ryoma fue quien se sentó junto a la ventana, mientras ella seguía perdida en sus pensamientos.
— ¿Cómo te sientes?
—Mejor.
—Eso es bueno.
—S-Sí…—No sabía de qué hablar, por lo mismo permaneció en silencio, intentando no dormirse, porque sentía que su cuerpo pesaba, estaba demasiado agotada, como si hubiera corrido millas o hubiese estado jugando dos set— Sólo estoy cansada...
—Es normal por los efectos del alcohol.
— ¿Alguna vez has bebido?
—Rara vez, sólo me ha sucedido por accidente.
— ¿Por accidente?—Bostezó un momento
—Debido a mi padre.
— ¿Qué sucedió exactamente?
—Es una larga historia-
—Tengo tiempo para oírla—Bostezó una vez más.
—No me escucharás, se nota que estás cansada.
—Si lo haré, te lo prometo.
—Está bien—Suspiró—Ocurrió en una fiesta de navidad, mi padre había tomado demasiado como siempre y comenzó a ofrecerme beber Sake junto a él. Por supuesto me negué.
— ¿Y qué pasó después?
—Entonces me distraje unos minutos y cambio mi vaso, entonces bebí de él sin darme cuenta. Lo que no logró causarme muchos efectos, porque alcancé a percatarme lo que era y lo dejé de inmediato. Sólo recuerdo el sabor amargo, no tuve efectos secundarios. —Se detuvo al sentir como la cabeza de la castaña caía sobre su hombro, percatándose que estaba dormida— ¿Ryuzaki? Te conté la historia ¿y te duermes así?—Por más que le habló fue inútil, ella había entrado en un sueño tan profundo que era incapaz de despertarla.
Quería moverla para que no siguiera apoyada en su hombro, pero no lo consiguió, suspiró no le diría nada por ahora, dado que estaba dormida. Observó su rostro por un momento, pero desvió su mirada inmediatamente cuando vio como unas ancianas sonreían al verlo. Lo más seguro es que habían creído aquello que temía, pero por más que intentaba contradecirlas, ellas le decían que no se avergonzara en absoluto por su novia.
Miró hacía la ventana, la noche se había apoderado completamente de cada lugar. Estaba cansado, pero no dormiría, no podía hacerlo con ella ahí, ni mucho menos sabiendo que no podía confiarse demasiado del trayecto, porque podrían llegar a la estación de buses en cualquier momento.
Media hora después, sintió su celular sonar, lo tomó de su bolsillo extrañado y contestó sin ver siquiera quien lo llamaba. Entonces identifico inmediatamente aquellas voces, eran ellos...los había olvidado completamente, parecían alterados por la desaparición de la castaña, sin tener idea que ya estaba a salvo.
— ¿La encontraste? —Preguntó Ann nerviosa
— ¿Debemos llamar a la policía?— Preguntó Dan preocupado
—Sí, está a salvo.
— ¡¿Eh?!— Exclamaron todos sorprendidos— ¿Está contigo? ¿Hace cuanto tiempo?
—Hace bastante, la encontré a los pocos minutos que me separé de ustedes.
— ¿Qué?—Gruñó Ann en la línea—Sabías que estábamos preocupados ¿Y no nos avisaste?
—Lo olvidé.
—Bueno, mirando el lado positivo Sakuno-Chan está bien, eso es bueno—Habló Tomoka, tratando de calmar a su amiga que deseaba matarlo apenas lo viera.
—Es verdad—Habló Momo—Ann tranquila.
—No puedo estarlo, si sabías que estábamos preocupados—Gruñó
—Entiendo tu odio por él, Ann-Chan—Habló Kintaro—Yo también tengo deseos de matarlo.
— ¿Eso era todo?— Preguntó el ambarino, impaciente por querer colgar.
—Espera...sólo para asegurarnos, deja hablar con Sakuno.
—No puede.
— ¿Eh? ¿Por qué?
—Está dormida-
— ¿Eh? ¿Dónde están? ¿Ya llegaron?—Preguntó Dan
—Vamos en camino en el bus.
— ¿Y en qué está durmiendo?— Interrogó el pelirrojo
—Eso no es importante ahora, lo fundamental es que Ryuzaki se encuentra bien, así que pueden dormir tranquilos.
Dicho esto el ambarino colgó, dejando a Ann furiosa ante lo sucedido, mientras Momo y Tomoka intentaban calmarla, si no lo hacían, ella sería capaz de ir a la casa de los Echizen a golpearlo. Kintaro la apoyaba, odiaba a Ryoma Echizen con todo su ser. Y Dan por su parte, estaba feliz de que se encontrara bien, pero al mismo tiempo estaba triste por haber sido derrotado por él.
Despertada por el sonido del celular, Sakuno abrió los ojos confusa, no comprendía donde se encontraba ni mucho menos entendía cómo se había quedado dormida. Al percatarse que estaba apoyada en alguien, logró relacionar la conversación que había escuchado recientemente y ese perfume que sentía cerca de ella ¡Estaba apoyada en Ryoma! Sonrojada, se levantó raudamente, siendo observada por el ambarino.
—Veo que ya despertaste.
—S-Sí, lo siento por haberme dormido.
—Sospechaba que sucedería en medio de la historia
—Oh es verdad, no escuché el final.
—No lo haré volveré a repetir.
—Está bien, lo siento—Susurró avergonzada
—No te disculpes.
—Por cierto ¿Quién era?
—Tus amigos
— ¿Eh? Oh es verdad...—Al recordar todo, se sintió aún más avergonzada
—Debía llamarlos cuando te encontrará, pero lo olvidé.
—Ya veo...deben haber estado muy preocupados por mi culpa.
—Ya no lo están, así que no debes preocuparte. Por cierto, nos bajamos aquí— Se levantó y caminó por el pasillo.
— ¡Es cierto!
Cuando llegaron finalmente a casa, Rinko abrazó a la castaña y le ofreció un remedio para la resaca, mientras Sakura las acompañaba sigilosamente. Y Nanjiro felicitaba al ambarino por haberla encontrado "Buen trabajo" le sonrió, pero su hijo sólo lo ignoró como siempre solía hacerlo para dirigirse a su habitación, había sido una tensa noche y quería descansar, agradecía que fuera viernes.
A la mañana siguiente, la castaña se levantó como todos los días temprano, con una horrible jaqueca, lo que había sido advertido por Sumire que sucedería. Luego de haber lavado su cara, bajó en pijama a comer, como era fin de semana no debía preocuparse por nada. Nanjiro se encontraba comiendo tras su periódico, Sakura comía frente a él y extrañamente dicho puesto permanecía vacío, lo que le llamó la atención ¿Qué horas eran? ¿Ya había comido? ¿O seguía durmiendo? Ante su rostro inquietante, Rinko sonrió, indicándole que se sentara junto a Sakura para que comiera y además aprovechó de comentarle a que se debía la ausencia de su hijo.
— ¿Fue a entrenar?
—No esta vez, sino que debía realizar unos asuntos.
—Como veo no estás enterada de esto, Sakuno—Habló Sakura— Pero mi hermano ya tiene planes para su futuro. Cuando salga de la Preparatoria deberá hacerse cargo de la empresa de mi padre.
— ¿De verdad? ¿Qué empresa es?
—Una empresa que genera grandes ingresos, gracias a ello nuestra casa es tan grande—Sonrió Nanjiro— Pero en fin, como yo ya me he retirado de eso, se ha decidido que mi hijo se hará cargo de esto, dado que como sabes...Ryoma es muy inteligente y es capaz de hacerlo todo bien, por esto mismo está capacitado para entrar en esa empresa.
—Es conocida por su comercio internacional, Sakuno-Chan—Sonrió Rinko— No podría explicarte muy bien en qué consiste, porque no soy muy buena en esto. Najiro puede explicarlo mejor.
—Sí, verás además de dedicarme al tenis, estudie Arquitectura. Realicé grandes proyectos en mi desempeño en la Universidad, lo que llamó la atención de muchas compañías dedicadas a la creación de urbanismo de Japón. Entre ellos, fui llamado de la Empresa Nishizawa que gestiona proyectos inmobiliarios, buscaba personas con talentos como los míos que desearan trabajar desarrollando nuevas ideas para crear espacios urbanos en un principio. Cuando decidí trabajar con ellos, había una sola empresa en Tokio de ellos, pero con el paso del tiempo se fue extendiendo por todo Japón. Un día, un arquitecto inglés vino a nosotros para ofrecernos un nuevo proyecto, tras haber visto unos diseños míos en una revista, había quedado tan encantado con ellos, que pensó que debían ser aceptados en el extranjero. Así es como nuestra pequeña empresa, se volvió más grande, siendo ahora la sostenedora de alguna forma de la economía de Tokio.
—Es increíble por todo lo que avanzaron, me alegro que ahora siga creciendo—Sonrió Sakuno— Pero los proyectos que plantean ¿Son sólo espacios públicos o tienen una finalidad específica?
—Creamos todo tipo de espacios, ya sean urbanos, culturales u otros. Tanto dentro del país como fuera, cada uno destinado a una finalidad.
—Ya veo, Ryoma debe estar orgulloso de usted—Lo observó la castaña—Y debe sentirse agradecido que lo haya dejado a cargo de todo.
—Sí, confió que podrá llegar muy lejos. Como maneja perfectamente el inglés, puede viajar al extranjero a proponer nuevos proyectos para la compañía, eso les ayudaría mucho— Sonrió—Y nos generaría mayores ingresos. — Se levantó con su diario— En fin, iré a jugar tenis, después te hablaré más sobre ello.
—Está bien.
Nanjiro se marchó dejando a Sakuno maravillada con la historia, Ryoma sería un buen empresario, estaba segura de eso. Luego de comer, Rinko le pidió que la ayudara a doblar ropa, dado que debía ordenar y Sakura se había marchado antes de lo esperado.
Hablaron toda la tarde de diversos temas, entre ellos de lo que había sucedido la noche anterior, aunque Sakuno no lo recordaba con exactitud. Al llegar al segundo piso, Rinko le entregó una libreta rosa que le había comprado con otra fotografía en ella que había encontrado de él de pequeño, esta vez tenía alrededor de diez años, lo que la llevó a recordar cuando lo había conocido, dicha fotografía había sido tomada sólo tres años antes de conocerlo y lucía totalmente distinto. Leyó en reverso de la fotografía "Para Sakuno", lo que provocó que se sonrojara. Como debía seguir ayudándole, la guardó en la pequeña libreta y siguió a Rinko, quien inesperadamente le pidió que fuera a dejar unas cosas a la habitación de Ryoma. Tomó aire y entró, si bien sabía que no había nadie en su interior, no podía evitar sentirse nerviosa. Dejó la libreta sobre el escritorio junto a la cama, mientras ordenaba la ropa donde correspondía, sentía su aroma desprendiéndose de su ropa, tenía deseos de sentir ese aroma siempre, pero no podía quedarse ahí parada como si nada, podría llegar en cualquier momento y la descubriría. Pensar que en ese lugar dormía aquel príncipe encantador que todos amaban, aun si era perverso y malvado en algunas situaciones, parecía serlo. Al sentir el ruido de las escaleras decidió correr hacía la salida, temiendo que hubiera llegado, pero apenas se encontró en el pasillo, se percató que sólo se trataba de Karupin.
Volvió a su habitación pensando que había estado en el paraíso por unos minutos, pero ahora había vuelto a la realidad.
El día pasó más rápido de lo que imaginaba, se dedicó a estudiar la materia vista en clases, entrenó las técnicas que le había enseñado el ambarino y hasta durmió siesta olvidándose de todo..Las clases, el tenis, el mundo, pero menos a él. Soñó que lo veía a los diez años con su misma mirada, mirando a la cámara que sostenía su padre, llevando una gorra en su cabeza para prevenir insolación, pero su rostro era inexpresivo. Todo relacionado con esa fotografía se lo imaginaba, entonces recordó...
Despertó de un salto pensando en que no tenía su libreta ¿Dónde la había dejado? Miró hacía todos lados, pero no la encontró. Entonces un leve recuerdo vino a ella "La habitación de Ryoma". Su corazón latió a mil por hora, debía sacarla antes que él la viera. Eran las ocho, él se iba a dormir a las nueve ¿Acaso ya la había visto y había pensado que era una psicópata por tener esa foto con ella? Corrió al pasillo y vio la puerta cerrada, eso significaba una cosa, él estaba allí. Tocó la puerta y esperó pacientemente, esperando que no se encontrara para escabullirse en ella. Pero la puerta se abrió, descartando por completo esa opción.
— ¿Qué quieres?
—P-Pues...bueno yo, es que—No sabía cómo decirlo ¿Y si al coger la libreta, la fotografía se escapaba de las páginas?
—Habla ahora, Ryuzaki.
—Y-Yo...sólo quería saber si...—Sentía sus mejillas rojas y sus manos temblaban— ¿Cómo te fue hoy día?—Fingió una sonrisa, reprochándose a sí misma por haberle preguntado eso.
—Bien... ¿Eso querías saber?
—Tu padre me contó lo de la compañía, es genial—Sonrió—Serás un buen empresario.
—Quién sabe.
—Pero tú eres brillante, seguro lo harás bien.
—Gracias...Si querías hablar sobre esto, podríamos haberlo hecho en la mañana. Ahora planeaba ir a dormir.
— ¿Eh? ¿Tan temprano? Pero si son las 8
—Estoy cansado—Suspiró—Bueno si era eso…hasta mañana—Cerró la puerta.
Debía planear en un método de entrar sin que se diera cuenta, él dormía con la puerta abierta según lo que tenía entendido, si era así...tal vez podría hacerlo más tarde cuando todos durmieran. Decidida, esperó que fuera más tarde y que todos durmieran profundo en sus aposentos.
Iban a ser las diez y media, las luces del pasillo permanecían apagadas al igual que el resto de la casa, lo que significaba que hasta la propia Sakura se había dormido. Su puerta rechinó cuando la abrió, pero esperaba que nadie despertara por ello. Se sacó las pantuflas para no hacer ruido y caminar por el piso de madera. Sus pies se detuvieron frente a la puerta y su mano se posó sobre la manilla temblando, esperaba que no sonara al abrirla. Respiró profundo, tenía que hacerlo o sería descubierta. La puerta se abrió sin hacer ruido alguno, apenas podía distinguir donde pisaba, estaba tan oscuro. Prendió una pequeña linterna y avanzó, no había rastro de Karupin, lo que la aliviaba, ya que si descubría, estaba segura que maullaría y delataría su ubicación. Lamentablemente la cama donde dormía estaba antes que el escritorio. Su corazón latía a mil, pero no podía rendirse en esos momentos, por ello se aproximó hacía el escritorio y buscó el objeto con la pequeña luz que tenía. Para su sorpresa, no estaba ¿Acaso la había visto? ¿Cómo era posible? Revisó los cajones despacio, creyendo que tal vez la había confundida con otra, pero no estaba. Entonces pensó en la posibilidad que se hubiese caído. Se hincó en el suelo y comenzó a desplazar sus manos por el frío piso, hasta hallar la libreta que escondía en su interior la fotografía, estaba todo tal cual la había dejado. Ahora tenía que salir de ahí lo antes posible, antes que él la descubriera. Tras guardar la fotografía en su bolsillo, tomó la libreta para salir de allí. Pero se percató que había dejado los cajones abiertos, eso causaría sospechas. Tomó aire, nada podía salir mal, así que los cerró. Cuando volteó para irse de una vez por todas, cruzó el espacio entre el escritorio y la cama para marcharse. Se sentía aliviada de haber podido recuperarla. Ya no era necesaria la linterna, sólo huir de esa habitación. Pero entonces se encontró en medio de la oscuridad con una sombra, asustada dejó caer la linterna y la libreta, pensando que quizás un fantasma había entrado a asustarla, retrocedió asustada. La figura se acercó más y más a ella, logrando que terminara sentándose al borde de la cama, olvidando por completo quien dormía en ella. Fue cuando recordó lo sucedido el día que había creído que había un ladrón ¿Podría ser que de nuevo pensara cosas ilógicas? Si era así, esa persona era.
Sintió sus ojos en los suyos y lo supo de inmediato, logrando identificar con la pequeña luz que entraba por la ventana quien era.
—R-Ryoma-Kun
— ¿Qué haces aquí?—Encendió una pequeña lámpara
— ¿Eh? Y-Yo...bueno—Miró la libreta que estaba en el suelo, producto del miedo que le había causado— Por esa libreta...la había olvidado cuando le ayudé a tu mamá a ordenar.
— ¿Porqué no me la pediste?
—E-Esto...porque bueno...no sabía cómo.
— ¿No has escuchado alguna vez…que no debes entrar a la habitación de un chico?
—Lo sé, pero...era una emergencia y
—Y también debes saber…que nunca debes sentarte a la orilla de la cama.
— ¿P-Porqué lo dices?
Sin saber cómo, terminó acostada en su cama siendo observada por él que estaba sobre ella. Aun si el colchón era cómodo, estaba demasiado nerviosa y tensa ante lo que estaba presenciando ¿Por qué estaba haciendo eso? ¿Era otro de sus juegos? Su corazón latía a mil, estaba sobre ella.
—R-Ryoma-Kun ¿Q-Qué haces? Los demás pueden venir y
—Están dormidos, dudo que nos escuchen—Se acomodó, apoyándose sobre sus rodillas, situándolas a cada lado de sus piernas.
—P-Pero...
—Querías esto ¿no?— Apoyó sus manos en el colchón, alrededor de sus hombros. Entonces se aproximó a su rostro.
—N-No quería esto—Susurró sonrojada, sintiendo su aliento— Detente— Sintió como su cálida mano se apoyaba en su mejilla, logrando inquietarla aún más ¿Por qué estaba haciendo eso?—Si intentas algo, voy a gritar y
—No podrán escucharte—La miró intensamente
—No tienes que seguir fingiendo esto, además no te atreverías a hacerlo— Habló nerviosa— Sólo lo haces para burlarte de mí, como siempre.
—Puede que tengas razón, pero...cometiste un error.
— ¿Cuál?
—Desafiarme.
— ¿Eh? ¿Por qué?
—Has dicho que no atrevería a hacerlo.
—N-No me has entendido, no estoy provocando que lo hagas...—Susurró nerviosa, pero se sintió aún peor cuando sus labios se detuvieron a centímetros de los suyos—No lo hagas.
Entonces se detuvo al ver su reacción y se alejó de ella riendo, de nuevo había caído en sus juegos ¿Realmente creía que lo haría? Sakuno lo miró molesta ¿Lo había hecho otra vez? ¿Estaba con ella jugando nuevamente? Se sentía aliviada por un lado, pero enfadada por el otro, porque después de todo estaba burlándose de sus sentimientos y eso le dolía. Cogió la libreta que estaba en el suelo y caminó hacia la puerta, quería salir de allí.
— ¿De qué te ríes?—Gruñó
—No es nada.
— ¿Podrías dejar de hacer eso?
— ¿Qué?
—Burlarte de mí.
—No lo hago.
—Si lo haces, ahora mismo...has vuelto a engañarme—Infló sus pómulos en forma de enfado.
—Estás diciendo que ¿Querías que pasara en serio?
— ¡No es eso!—Su rostro ardió de un color rojo—Sólo estoy diciendo que no te burles más de mis sentimientos.
—Ya veo…lo pensaré.
— ¿Lo pensarás?—Gruñó—Bueno, he venido sólo por esto, adiós—Dijo señalando la revista en su mano izquierda y cerró la puerta tras de sí enfadada, olvidando que era tarde y golpearla tan fuerte lograría llamar la atención de todos, pero eso sentía en esas circunstancias… odio puro por él de nuevo.
Cuando volvió a su habitación guardó la fotografía en un lugar seguro y la libreta junto a ella. Para finalmente acostarse a dormir, intentando quitar de su cabeza la escena que había presenciado, nunca lo había tenido tan cerca, o más bien ningún chico nunca antes se había acercado tanto a ella, su corazón latía tan frenéticamente, que si no se conociera pensaría que sufriría un infarto.
Continuará….
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que les haya gustado este capítulo, pasó algo similar en el dorama versión taiwanes, pero no fue por la fotografía, sino porque quería copiar su cuaderno para un examen. Quería hacer algo similar, pero cambiando algunos aspectos, como saben es una adaptación, pero hay cosas como lo del Bullying que ha sido invento mío. Gracias por sus comentarios: D Pronto subiré el siguiente, recuerden que mi página de facebook es Hinata-Sakuno fanfiction, donde aviso las actualizaciones de los fanfic.
Cuídense! Saludos :D
