Disclaimer: Los personajes de FF8 pertenecen a Square-Enix, uno por ahí es de Aedora y los qe sobran son míos,,, así como la historia!
¡Rayos! sufrí como nunca con este capítulo...
Capítulo 14
Había pasado un mes desde que Eglaé había contado toda su historia y desde entonces, la chica no se podía levantar de la cama, las fuerzas le fallaban. Se encontraba más pálida que de costumbre y el color de sus ojos y cabello estaba apagado.
-Creí que sería suficiente con lo que tenía Adel para recuperar lo demás.
-Pero, su cuerpo es joven- replicaba Getch.
-Sí, pero su putrefacta presencia es muy fuerte. Y un cuerpo no puede albergar a dos almas.
-Entonces ¿qué es lo que queda?
-No lo sé, pero no quiero morir- dijo Eglaé para después cerrar los ojos sin poder evitar que una lágrima solitaria se escapara por su mejilla.
Getch sólo observaba impotente cómo moría despacio. ¿Qué no había nada que pudiera hacer?
-Sí lo hay- dijo con convicción. Salió a paso presuroso del lujoso cuarto, bajó los escalones de dos en dos y se precipitó fuera de la casa. Montó una moto y comenzó su viaje.
¿Pero por qué se preocupaba tanto por ella?
Estaba claro, el tonto se había enamorado.
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Rinoa's POV:
Squall y yo teníamos mucho tiempo tratando de localizar a Edea. Sin éxito.
Las cosas iban de mal en peor, había ido a la zona de entrenamiento y de nuevo había perdido el control, por suerte esa vez había estado sola. Todas las cosas que me pasaban las iba guardando en secreto, para evitarme problemas.
Trataba de acostumbrarme a todos los cambios que surgían en mí. Ya no me asustaba cuando veía en el espejo unos ojos dorados observándome, sólo trataba de que volvieran a ser castaños. Y cada vez que sentía que el poder fluía, respiraba profundamente y lo empujaba hacia dentro.
Lo que me atormentaba era que siempre que estaba con mis amigos, sentía una intensa necesidad por tomar entre mis manos sus cuellos y romperlos, o estrellarlos contra una pared para escuchar como sus huesos se quebraban al contacto con el metal y concreto. Pero cada vez esos deseos creían más y más, haciendo que me odiara a mí misma.
Por eso, había decidido separarme un poco de todos. Mi rutina diaria consistía en mantenerme escondida o paseando por los patios del jardín.
Mientras hacía mi recorrido, como de costumbre, sentí una presencia conocida. El viento la traía, arrastrando las hojas secas y revolviendo mi cabello, erizándome los vellos de la espalda.
-Señorita Rinoa…
-Esa voz- me giré rápido y me puse en posición defensiva. No traía mi arma pero eso no importaba ahora.
Caminaba hacia mí despreocupadamente, con las manos levantadas.
-¡No te acerques más!- le grité.
-Por favor- dijo en voz queda- Vine aquí porque necesito de su ayuda.
-Primero me atacas ¿y ahora quieres mi ayuda? No te acerques- le repetí cuando comenzó a avanzar de nuevo.
-Por favor- suplicó de nuevo- Necesito que hablemos.
Me enderecé despacio y me acerque a una distancia considerable para no tener que gritar.
-¿Qué quieres?
-Yo necesito un favor especial, por favor ayude a mi señora Eglaé.
-¿Ah sí? ¿Y por qué habría de hacerlo?
-Ella se está muriendo, su cuerpo no puede con su alma con la de la señora Adel.
-Eso no me incumbe- dije y me giré para irme.
-Por… Por favor, yo no quiero que se muera, Eglaé no es mala, sólo que tiene un estorbo.
-¿Por qué Adel es un estorbo?
-Adel es la madre de Eglaé.
-Oh- suspiré- Pues no puedo permitir que Adel regrese, lo siento- comencé mi camino.
-La señora puede ayudarle con sus poderes.
Detuve mis pasos, pero no me giré por completo, solo ladeé un poco la cabeza.
-Escuche. Al brindarle su poder a la señora, usted volverá a ser una mujer común y corriente, ya no sentirá esa necesidad por matar. Será libre.
-Libre- repetí. Ser normal de nuevo, poder estar con mis amigos, con Squall sin ese miedo, era demasiado tentador. Sacudí la cabeza y me giré hacia él.
-No puedo.
Se acerco a mí y sin previo aviso me besó. Me quede estática en mi lugar, con los brazos a los costados y los ojos abiertos de par en par. Sentí como si algo saliera de mi pecho, haciéndome daño y quemándome por dentro. Reaccioné, levanté los brazos y lo empuje, retrocedi unos pasos y cai de rodillas y con una mano sostenía mi pecho. Era increíble lo que había hecho en unos cuantos segundos.
-Con esto bastará por un tiempo- dijo mientras se alejaba.
-Maldito Getch- dije mientras me incorporaba, de cierta forma sus palabras se habían quedado guardadas en mi cerebro. ¿De verdad podría volver a ser normal?
Lo que yo no sabía era que desde el otro lado del jardín, alguien nos había estado observando.
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Xu caminaba tranqulamente hacia la cafetería para tomar un merecido descanso después de haber estado revisando papeles con Squall y Cid.
Rinoa pasó junto a ella, pero al parecer no se percató de su presencia. Iba tan sumida en sus pensamientos que Xu sintió una fuerte necesidad de seguirla.
Estaban en el patio, la morena detuvo sus pasos de repente y la castaña se resguardo tras las paredes de los pasillos que daban a las escaleras de la enfermería. Podía observarla desde el ventanal. Un chico rubio se acerco a ella y Xu se sorprendió, se resguardó para no ser descubierta.
-¿Qué hace Seifer aquí?
Sacó la cabeza de nuevo y vio algo todavía peor.
-¿Qué hace Seifer aquí? ¿Y besando a Rinoa?
Prefirió irse de ahí para no ver más "atrocidades". Corrió hacia su destino principal sin dejar de regañarse a sí misma por ser tan curiosa.
Recorrió la cafetería con la mirada y vio que Quistis le hacia señas con la mano, se acercó a donde estaba la rubia quien se asustó por la cara que traía la castaña.
-¿Qué te pasa? Parece que viste un fantasma.
-Algo peor, no puedo decirle a Squall así que necesito contártelo
-¿Con Squall?
-Sí, es que vi a Rinoa con Seifer y... Estaban besándose.
Quistis estaba comiendo un coctel de frutas y con la noticia, sintió un enojo intenso y partió por la mitad el tenedor desechable que tenía en sus manos. Se levantó de la silla, dejando a una asombrada Xu atrás, comenzó su camino hacia el patio.
Rinoa se había recargado en un árbol para tranquilizarse y tratar de calmar la pequeña punzada que se había quedado en su cuerpo, se sentó despacio, sin dejar de sostener su pecho. Cerró los ojos y respiró profundamente.
Squall la vio ahí y se sentó a su lado, la chica no abrió los ojos, sabía perfectamente de quién se trataba así que deslizó su cabeza hacia el hombro del muchacho para aspirar de cerca su aroma.
-¡Hey Quistis!- dijo Squall.
Abrió los ojos y se enderezó para ver como su amiga se acercaba a ellos, su rostro tenía una mueca que no supo descifrar. La rubia se acercó y tomó de la muñeca a Rinoa para levantarla, acto seguido, le dio una cachetada. Rinoa se tocó la zona dañada y con furia regresó el golpe, provocando con las uñas unas marcas en la mejilla de Quistis.
-Pasé por alto el golpe anterior porque sé que lo necesitaba, pero tampoco te voy a permitir que me pegues cada vez que se te antoje.
-¡Xu me dijo que te besaste con Seifer!-gritó molesta.
Rinoa se quedó callada y Squall, que se había mantenido al margen de todo, se levantó y se puso en medio de las dos para evitar que siguieran haciéndose daño.
-¡Por supuesto que eso no es cierto! Además ni siquiera era Seifer- dijo con la voz quebrada.
-Oh entonces si te besaste con alguien- dijo Squall.
-No, no es lo que ustedes están pensando. Ese rubio no era Seifer- dijo mirando hacia Quistis- Era Getch.
-¿Getch?
-Sí y se llevó algo, creo que se llevó algo de mi poder, me lo arrancó.
-¿Pero estás bien?
-No, no estoy bien, no voy a estar bien mientras tenga estos poderes- dijo y se fue.
-¿Así que tu y Seifer tienen algo?
-Algo parecido.
Rinoa salió del jardín y caminó por toda la orilla de la carretera, con las manos cerradas en puños, estaba segura que en ese momento sus ojos eran dorados y su rostro tenía unas marcas azules atravesándolo.
Llegó a Balamb y se sentó en la banca frente a la casa de la mamá de Zell, permaneció sentada por horas, hasta que el sol comenzó a ponerse, Ma Dincht salió de la casa con una taza en las manos y se la ofreció a la muchacha, la miró a los ojos y la señora se retiró despacio. La morena comprendió el por qué, se veía como un monstruo.
Rinoa dejó la taza intacta y se fue de ahí, caminando despacio, atravesó un callejón oscuro y de pronto se vio rodeada de hombres ebrios que salían de los bares clandestinos.
-Hola preciosa.
-¿Quieres unos tragos?
-No me toquen- advirtió.
Uno de los tipos le pasó una mano por la espalda, la chica se giró y con un rápido movimiento le cortó la cabeza y se volteó para ver al otro hombre, que lo último que pudo distinguir fueron unos ojos dorados y una sonrisa llena de maldad.
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Rinoa's POV:
Observé mis manos, cubiertas de sangre y me di cuenta de que ya no podía estar más ahí, por lo que corrí a toda prisa hacia el jardín y me metí a mi cuarto. Angelo me observaba atentamente
Saqué de debajo de la cama una mochila e introduje toda la ropa que cupo. Solté un grito ahogado cuando escuché que alguien tocaba a la puerta. Abrí y Mid pasó.
-¿Te vas a una misión?- me preguntó.
-Ehmm… Sí.
-¿Tan tarde?
-Lo que pasa es que está lejos, entonces me voy de noche para llegar temprano en la mañana.
-¿Hacia dónde vas?
-Voy a… Ilzidan, de nuevo.
-¡Vaya! Entonces te dejo empacar- concluyó para después salir.
Aguardé a que la chica de ojos verdes se alejara más y salí acompañada de Angelo. Me recargaba en cada pared, para buscar algún indicio de que alguien me viera o siguiera. Atravesé los pasillos hasta llegar al cuarto de Squall, saqué una tarjeta y abrí la puerta.
La habitación estaba vacía y oscura. Estaba a punto de hacer lo más difícil de toda mi vida. Me agachó a la altura del animal y le hablé con voz clara.
-Angelo, no puedo llevarte conmigo, soy peligrosa y me moriría si te hiciera algo, corazón. Así que quiero que te quedes aquí y cuides a Squall por mí- Abracé su cuello y me puse de pie.
Miré la cama y vi la hoodie que usaba mi novio cuando hacía deportes, lo sopesé por unos segundos y decidí tomarla para llevarme al menos un recuerdo de él.
Así, acogida por la oscuridad, comencé un nuevo camino, para evitar dañar a lo que más amaba.
Chan chan chan chan... T.T dejen review por favor
