14.- Lobo Domesticado y caminos separados
Me dirigía a la dirección, Sirius me había mandado un vociferador, era la primera vez que recibía uno, y creo que me lo tenía merecido; había desaparecido sin darle señales a ninguno, ni siquiera cuando llegue al castillo, pero no digamos que tuve mucho tiempo para hacer algo… Severus Snape me había secuestrado, y aunque sus motivos no eran altruistas si me habían servido para poder aclararme. No podía permitir que una simple ilusión de una escritora me convirtieran en una persona ciega, él no era para mí y punto; debíamos seguir caminos separados. Mi mente tiene que estar lúcida, tengo otros planes en mente, como salvar a todos los que mueren sin necesidad y estar con Snape no me iba ayudar. Tengo que seguir esto con Alexandra a costa de todo, aunque sea de nuestra felicidad. Suspiré.
Cuando entré a la oficina del viejo loco una avalancha de pelo negro me abrazó y no pude menos que sonreír. Alexxa no era muy dada a las demostraciones de cariño con los demás, pero entre nosotras era diferente. La solté para observar a mi alrededor y pude ver a Sirius con una mirada de profundo enfado y a Remus, sí, mi señor ojos dorados, mirándome con cara de preocupación. Se me había olvidado completamente Remus, él tampoco podría formar parte de mi vida por ahora… aunque eso no quería decir que se lo iba a tirar a los brazos de Tonks… Remus Lupin era mío. Al igual que Severus Snape, me dijo una voz odiosa en mi cerebro.
Buenas tardes – dije mirando a todos los presentes – ¿Puedo saber porque me han mandado a llamar?
¡Porque estas castigada! – exclamó Sirius, moviendo los brazos excesivamente – Te desapareces por horas y no das señales de vida, luego apareces en el castillo y no tienes el tacto de decirnos nada – lo miré aturdida - ¡Soy tu hermano, carajo!
Sirius… - dijo Remus en tono censurador – Puede que tenga una explicación para lo que paso.
No la defiendas, Lunático – dijo Sirius – el castigo no se lo va a quitar nadie – levanté una ceja muy al estilo Snape y me crucé de brazos.
Creo - dije mirándolo directamente a los ojos – que tengo la edad suficiente para hacerme cargo de mis actos, Black – si por el apellido, para que duela – No soy una niña para que quieras mandar en mi vida, ¿Lo escuchaste bien? Mi vida.
Estaba preocupado por ti – insistió sin bajar su tono de voz, pude percibir un toque de desesperación – No sabía que hacer… los Patronus se me devolvían – Perdón, ¿qué? Lo miré confundida por un momento y descrucé los brazos, eso era imposible, a menos que estuviera rodeada de magia muy poderosa, pero el castillo….
Eso fue mi culpa, Black – me giré hacia la puerta para ver la figura de Severus Snape en ella – Ella estaba conmigo.
¡Maldito infeliz! – exclamó abalanzándose sobre Severus.
Lo demás fue muy rápido. Alexxa y yo sacamos nuestras varitas de manera sincronizada. Mientras ella apuntaba a Remus por precaución yo apuntaba directamente al pecho de Sirius.
Mala jugada, hermanito – dijo en tono burlesco Alexxa, mientras sonreía dulcemente – a menos que quieras terminar convertido quién sabe en qué cosa no te muevas ni un poco – le guiñó un ojo a Remus – Tú tampoco, lobito… no es mi intención hacerte daño.
¡Estás loca! – exclamó Sirius, totalmente descontrolado.
Creo que eso es predominante en la familia Black, chucho – respondió Severus con una sonrisa maligna.
No me ayudes tanto, Severus – dije con una media sonrisa.
No lo estoy haciendo, Sofía – respondió. Pude notar cierto alivio en su voz, de reojo vi que estaba sonriendo disimuladamente.
Baja esa varita, Sofía por favor – pidió Remus – Esto ya se salió de control lo suficiente, no hagan una tormenta en un vaso de agua, necesitan calmarse todos o algo va a salir realmente mal.
¿Mal? ¿Cómo convertirte en un lobo furioso dentro de la dirección? – preguntó Severus.
Serás canalla – susurré – Insisto Snape, no estas ayudando.
Esto es divertido – dijo Alexxa con los ojos brillosos.
No me lo parece – dijo Remus, cruzándose de brazos – Han sacado de contexto algo sin importancia.
¡Claro que tiene importancia! – dijo Sirius, sacando su varita. Me tensé al instante al ver que Severus también sacaba la suya y apuntaba a Black - ¡Las dos desaparecen sin decir nada! ¿Y es sin importancia?
¿Las dos? – me giré para mirar a Alexxa con una ceja levantada, la muy perra no me había dicho nada, digo, como para suavizar la situación o inventar algo. Ahora estaba a manos atadas.
Ya les dije – se defendió Alexxa – estuve recorriendo en Callejón y se me pasó la hora… no me fijé – si claro, y yo he sido modelo profesional durante toda mi anterior vida.
¿Y tú? – me preguntó Sirius - ¿Dónde diablos estuviste tú?
No tengo que darte explicaciones, Sirius – dije un tanto molesta por esta ridícula situación – Tengo veintitrés años, no soy una nena.
Eres mi hermana – dijo como defensa Black.
Sí, pero eso no te da el derecho de inmiscuirte en mi vida privada – fruncí el ceño – ni aunque seas mayor que yo, así que tu castigo lo puedes meter donde mejor te parezca – vi como su rostro se crispaba por la furia.
Para mí sigues siendo una niña – dijo en tono fiero, de su varita salieron chispas rojas – Tu comportamiento no dice lo contrario – sonreí de medio lado – te vas y no nos dices nada, estábamos preocupados por tu seguridad.
No me metas en el mismo saco, Canuto – dijo Remus tranquilamente – Ella se sabe cuidar muy bien, más me preocuparía por el idiota que la hiciera enfadar – mientras decía eso miraba directamente a Severus – es más me apiadaría del pobre hombre, aunque no lo mereciera.
¡Me importa una mierda los demás! – gritó Sirius – yo estoy hablando de esas dos mocosas irresponsables.
Eres cínico, Sirius – dije bajando mi varita y guardándola en la correa de mi pantalón – me dices irresponsable a mí siendo que cuando tú eras un crío eras mil veces más irresponsable que yo – su cara se puso blanca – ¿O acaso ya olvidaste que casi matas a un chico por una estúpida broma?
Severus en ese entonces se lo merecía – fue la respuesta de Sirius. Nunca pensé que fuera a decir eso, quedé helada – Era un chico entremetido y además que le gustaba la mujer de mi amigo.
Y otra vez con la puta Lily – dije molesta. Alexxa se giró para mirarme intrigada, mientras que tanto Remus como Severus me miraban con precaución - ¿Me vas decir que tú también la amaste o te la follaste a la espalda de tu mejor amigo? – Sirius empezó a boquear como un pez fuera del agua – Dime la verdad… ¿Por qué tuviste que comportarte como un crío toda tu vida de estudiante? Decías que odiabas a los Slytherin por la casa en que naciste, pero siempre fuiste y serás un estúpido resentido, que no puede sacarse la venda de los prejuicios de los ojos – Sirius levantó la varita y pude apreciar como Remus sacaba la suya. Yo no me iba a defender.
¡ALTO! – todos nos giramos al escuchar la voz de un enfadado director, que venía entrando a su despacho acompañado nada más y nada menos que del Ministro de Magia - ¿Se puede saber qué está ocurriendo aquí?
Problemas familiares, señor – dijo Remus, tomando de un brazo a Alexxa, quién pretendía responder; lo más probable que mandando al demonio al director.
Creo que este no es el lugar – dijo mirándonos a todos con molestia – Necesito que se vayan todos, excepto las señoritas.
Tengo cosas más importantes que realizar que escuchar cómo se habla de burocracia y otros temas que no me interesan – dije molesta.
Este le puede interesar, señorita Black – dijo el Ministro irritado – Además si no quiere escuchar por las buenas lo hará por las malas.
¡A ella no la amenaza! – exclamaron a la vez Remus y Severus, apuntando directamente al Ministro. Oh, oh, oh… esto se está saliendo de control, nuevamente. Me interpuse entre ambos grupos con una sonrisa forzada.
Creo que el señor Ministro no me quiso amenazar, ¿no es así? – dije de forma helada – Porque creo que es lo bastante inteligente para saber que no le conviene tenerme como enemiga a menos que quiera que todo el mundo mágico se venga abajo – vi su mirada de horror – Y no lo estoy amenazando, solo confirmando un hecho.
Las amenazas solo las usan los cobardes – dijo Alexxa, llegando a mi lado con esos andares de bailarina – y que sepa que nosotras tenemos bien puesto lo que a usted le falta, señor – sonreí de medio lado – Cojones.
¡Jamás en mi vida una mocosa me había insultado de esa forma! – gritó furioso – Si a eso me trajiste Albus, creo que es todo por hoy.
No se preocupe señor ministro – dije con una gran sonrisa – Nosotros nos retiramos - tomé del brazo a Alexxa y salimos dando grandes zancadas, fuimos seguidas por Remus y Sirius. Escuché la voz de Severus, sonreí, como siempre, dando la estocada final.
Al llegar abajo Sirius jaló de un brazo a Alexandra y se la llevó con él a rastras, no sin antes dirigirme una mirada de profundo resentimiento. Severus nos dio una inclinación de cabeza y se marchó rumbo a sus mazmorras. Por fin, Remus y yo solos.
Remus me tomó delicadamente de la mano y me pidió que lo acompañara, aunque me hubiera querido negar sus ojos habrían ganado la batalla contra mi voluntad. Recorrimos el castillo en un cómodo silencio que ninguno de los dos se atrevió a romper. Llegamos hasta los linderos del Bosque Prohibido, me detuve en seco. Yo no iba a entrar ahí.
Yo no voy a entrar a ese condenado lugar – dije mirando desconfiada al oscuro entramado de árboles.
Estarás conmigo – dijo sonriendo divertido Remus – jamás permitiría que te pasara algo.
Tal vez tengas razón – dije todavía desconfiada – pero conozco muy bien este lugar para saber que el nombre lo tiene excelentemente puesto.
Vamos, cobarde – dijo arrastrándome tras él.
Caminamos por unos minutos hasta que llegamos a un pequeño descampado, nos sentamos en el suelo en silencio.
Necesitaba hablar contigo – dijo mirándome directamente a los ojos – pero tenía que ser en un lugar privado donde no hubieran oídos indiscretos.
Podría haber sido en cualquier parte – dije sonriendo – Total únicamente lo sabrá Dumbledore.
Es lo que pretendo evitar – respondió también con una sonrisa – Déjame mantener la ilusión que no nos escucha.
Muy bien – dije, poniéndome seria – Ahora, dime de que deseas hablar conmigo.
Me gustas mucho, Sofía – dijo, tomándome una mano – pero sé que soy correspondido además sé que también te gusta otra persona.
No sé qué tiene eso de importante – dije levantándome de un salto – Cómo le dije a Sirius es mi vida personal.
Pero yo entro dentro del concepto de vida personal tuya – dijo también levantándose y tomándome del brazo para evitar que me fuera – Necesito que me digas que sientes por mí.
No es fácil, Remus – dije, evitando mirarlo a la cara – Eres lo que siempre he quiero en un hombre, te miro a los ojos y ya no pienso, solo veo un nosotros – levanté mi cabeza para enfrentarlo – pero ni tu ni nadie más calza en mis planes futuros – vi como fruncía el ceño – Tenemos que tomar caminos separados.
Al decir eso implica que yo pueda estar con otra mujer y olvidarte – dijo, soltándome.
¡NO! – grité, haciéndome daño en la garganta- no implica eso, ni implica nada.
Entonces no entiendo – dijo cruzándose de brazos – No me quieres cerca pero tampoco me quieres con otra, eres egoísta.
¿Y qué si soy egoísta? – pregunté desesperada. Con Snape había resultado más fácil – No quiero perderte porque me gustas y al estar conmigo, digo, involucrados en una relación sentimental todo se me podría ir al a mierda muy fácil.
Entonces soy una distracción – dijo, mirándome divertido.
¡Si lo eres! – grité.
Creo que tenías razón, Snape – dijo Remus hablándole al aire. Me quedé helada. ¿Acaso Severus Snape estaba escondido entre los árboles? Abrí mi boca formando una perfecta "o" al verlo aparecer desde uno de los árboles cercanos con una gran sonrisa satisfecha.
Querida MJsnape-prince1996 Este capítulo va dedicado especialmente para ti. Gracias por leer y comentar cada uno de mis capítulos, me ilusiona saber que tengo a una fiel lectora.
Nos leemos en el siguiente.
Abrazos de oso, Sakura
