Jane trabajaba durante el mes de julio, así que por las mañanas no la veíamos nada y estábamos Hermione y yo solos, unas veces íbamos los dos de compras, o nos quedábamos en casa leyendo o bien íbamos a la biblioteca. Ella y yo siempre preparábamos la comida juntos y cuando Jane llegaba de trabajar tenía ya la comida lista. Después de comer Herms normalmente se iba a descansar una hora o así y yo me iba para mi casa a intentar relajarme, tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para aguantar las indirectas de Jane y no sabía como ponerles freno, ni amenazándola con no volver conseguía que me dejase en paz y es que bien sabía que no iba a cumplir con mis amenazas, porque alejarme de Jane y no volver sería lo mismo que alejarme de Hermione, vale, sí, nos veríamos el resto del año en Hogwarts, pero allí volvíamos a ser profesor y alumna y no nos podíamos permitir quedar a vista de todos para tener una charla agradable, y ya no podría disfrutar de su cercanía. Así que, por las tardes, y una vez en mi casa, me quedaba allí hasta las siete de la tarde que regresaba a junto de ellas para hacer cosas los tres juntos. Ya intentaba estar lo más que podía aguantar lejos de Herms, que generalmente era como mucho tres horas y eso recordando el motivo por el cual no podía ir antes.

Las cosas con Jane cada vez estaban más descontroladas, ella intentaba seducirme de todas las maneras posibles, o bien se vestía demasiado sexy para mi gusto, a veces diría que hasta vulgar, otras veces dejaba caer alguna cosa al suelo para después agacharse con el culo hacia atrás intentando llamar mi atención, y aunque debo reconocer que me era imposible no mirar, lo cierto es que esos actos me resultaban de lo mas insulsos y no despertaban otra cosa en mi más que risa, resultaba demasiado evidente hasta para Hermione, quien a veces se ponía roja y le decía un -Mamá, que se te están viendo las bragas. Jane normalmente se reía y miraba para mi con un -ups, no me había dado cuenta, perdona Severus, yo rodaba los ojos y regresaba a mi conversación con Hermione.

El último sábado de julio decidimos hacer un picnic y nos aparecimos en un rio precioso al que yo iba cuando era pequeño con mi madre, en los días, cada vez más frecuentes en los que mi padre desaparecía de la casa y mi madre y yo por fin podíamos respirar un poco durante al menos tres días, en los que podíamos hacer todo lo que nos gustaba sin temor a desatar la ira de mi padre por cualquier gilipollez.

El lugar les gustó mucho a las dos, dejamos un mantel extendido en el suelo y dimos un paseo por el lugar, no era demasiado grande pero si que merecía la pena pasear por allí y disfrutar del paisaje. Luego de la comida los tres nos tumbamos en el suelo, sobre las dos mantas grandes que habíamos llevado, Jane se quedó dormida y Hermione y yo nos pusimos a hablar mientras que ella miraba muy fijamente para las nubes, mientras que yo me queda absorto admirando el bello rostro de Hermione, de repente ella me dijo:

-gato

-gato?, cómo que gato?

-digo que parece un gato.

- Hermione, no te estoy entendiendo, qué cosa parece un gato?

-Esa nube blanca que hay justo encima de mi. Y al lado hay un avión dibujado.

Yo miraba, pero por más que lo intentaba no daba visto nada, así que me levanté, pase por encima de Jane con cuidado de no pisarla y me senté del otro lado, cerca de Hermione, acerqué mi cabeza a la suya y le pedí que me lo enseñase, hasta que de repente lo vi y me di cuenta de que ella tenía razón. Durante un rato estuvimos jugando a descubrir el mundo oculto en las nubes, naturalmente a ella se le daba mucho mejor que a mi.

Cuando Jane despertó aún era temprano, así que nos propuso darnos un chapuzón en el rio, yo me negué, no había llevado bañador y a parte no me apetecía nada mojarme, ellas dos sin embargo, se quitaron el pantalón y la blusa que llevaban puesta y se metieron en el agua. Las dos llevaban un biquini, el de Hermione era en azul cielo y algo de rosa, y me permití observar lo hermosa que se había dado cuenta, y no pude evitar fijarme en su pecho, redondo, no demasiado grande y levantadito, y un culito respingón como siempre me han gustado, además de que ese biquini la hacia ver inocente, pues no era un biquini llamativo, ni era dos tallas más pequeñas de la suya, era el biquini perfecto para su cuerpo. Sin embargo el de Jane era demasiado pequeño, casi se le podía ver todo el pecho y la parte de abajo parecía más un hilo en el medio del culo que la parte de abajo de un biquini, no sé como le llaman a ese tipo de braga pero a mi no me gusta demasiado. Soy partidario de que la mujer vista como le da la gana, pero a mi me gusta la mujer discreta a la que no le hace falta mostrar todo lo que tiene, y lo peor no fue eso, lo peor es que era blanco y cuando se salieron del agua a Jane se le veía todo completamente. Entre en su mente con curiosidad para saber si se había vestido así en un intento de llamar mi atención y me di cuenta de que así era, ella estaba feliz pensando que lo había conseguido, sin darse cuenta de que a quien yo miraba con toda la atención del mundo era a Hemione. Cuando las dos estuvieron a mi lado las sequé con un pase de varita y les dije que era hora de irnos a casa, así que recogimos todo, tiramos las sobras en un contenedor de basura que hay a la salida del rio y nos fuimos.

Cuando las deje en su casa me di cuenta de que el chico con el que Hermione tanto habla siempre estaba esperando por ellas, así que me baje yo también del coche para acompañarlas a la puerta, el muchacho nos saludó y Hermione nos presentó, ya que yo solamente lo conocía de vista. Luego de las presentaciones Paul, que así se llamaba invitó a Hermione a ir el sábado a su cumpleaños, pues cumplía los dieciocho años y sus padres lo iban a celebrar por todo lo alto, y que después por la noche lo celebraría con unos amigos, cena y luego ir a bailar. Jane antes de que Hermione pudiese responder, le dijo a Paul que su hija iría encantada, pero Hermione le replicó que se suponía que habíamos quedado de ir los tres al pueblo, a ver a los abuelos paternos, a lo que Jane le respondió que no se podía pasar todo el día con gente mayor y que tenía que pasar más tiempo con muchachos de su edad, y le dijo también que podíamos ir ella y yo igual al pueblo y dejar a Hermione sola en la casa todo el fin de semana.

-Jane, Hermione es solo una niña, cómo la vas a dejar en casa sola todo un fin de semana.

-Hermione ya no es una niña Severus, en poco más de un mes va a cumplir los catorce años y es lo suficientemente responsable como para poder quedarse sola, además, Paul es un buen chico y estoy segura de que la cuidará muy bien. Además, así tu y yo podemos pasar más tiempo juntos, nosotros también necesitamos estar con gente de nuestra edad en lugar de pasarnos todos los días del verano con Hermione.

-Cómo puedes decir eso Jane?, es tu hija, lo normal es que quieras pasar tiempo con ella y no al revés.

-Y me gusta pasar tiempo con ella, pero ya lo hemos hecho, además estoy segura de que a ella no le importará que tu y yo vayamos igual.

-Per...

-No importa Sev, yo puedo quedarme sola sin problema. Esta bien Paul, me gustaría acompañarte en tu cumpleaños.

Yo la miré con mala cara pero no dije nada más, al fin y al cabo yo no soy nadie para decidir sobre la vida de Hermione, solo soy un amigo de la familia.

El sábado llegó en seguida, agarré mi maleta y fui a buscar a Jane y a despedirme de Hermione, al llamar a la puerta, fue ella quien me abrió.

-Mamá está terminando de arreglarse, me ha pedido que te diga que la esperes en el salón, que no va a tardar.

Así que entré detrás de Herms y los dos nos sentamos en el sofá.

-realmente te apetece ir a ese cumpleaños Hermione?

-bueno, estoy un poco nerviosa porque no conozco a nadie, pera Paul es mi amigo y ya que me ha invitado se me hacía muy feo decirle que no, aunque también me apetecía ir con vosotros.

-dime una cosa Hermione, es este el chico que te gusta, el que es más mayor que tu.

-no, no es el. El chico de quien te hablo no es un chico Severus, es un hombre.

-¿un hombre?, cómo que un hombre?

-pues que es mucho mayor que yo, unos veinte años más mayor que yo.

-Hermione, algún hombre te está haciendo algo? alguien te está obligando a alguna cosa?

-no claro que no, ya te he dije que el no sabía que yo existía y que nunca se iba a enamorar de mi.

-Herms, ten cuidado, tu eres una muchacha muy inocente y no quiero que ningún imbécil se burle de ti.

-No te preocupes, el jamás me haría daño, estoy segura.

Yo quería seguir con la conversación, pero apareció Jane para decirme que estaba casi lista, y volvió a subir.

-a Mamá le gustas

-no es verdad.

-sí lo es y lo sabes. Ella te gusta?

-no Hermione, ella no me gusta, tu madre dista mucho de ser el tipo de mujer que a mi me gusta.

-es porque aún sigues enamorado de Lily?

-no tiene que ver con ella, al menos no del todo, simplemente tu madre es, bueno, no me gusta en ese sentido.

Hermione se acercó a mi, me agarró la mano derecha apoyándola sobre su cintura y mirándome a los ojos se fue acercando lentamente a mi, sus labios muy cerca de los míos, podía sentir el frescor de su aliento sobre mis labios, se acercó más y me dijo:

-y a mi no me gusta que ella y tu vayáis a estar solos durante dos días, no me gusta que esté tan cerca de ti, y no me gusta que te coqueteé delante de mi.

Entonces se apartó lentamente y durante unos segundos nos quedamos mirando fijamente el uno para el otro, yo estaba alucinado por sus palabras y me preguntaba si aquello significaba lo que yo creía que significaba y cuando le iba a preguntar escuchó los tacones de su madre y en seguida me alejé de Hermione pero sin dejar de mirarla a los ojos, ella se mordía el labio inferior y agachó la mirada sin dejar de mordérselo, por Merlín, como me gusto ese gesto, tuve que hacer un gran esfuerzo para no lanzarme a sus labios y besarla con toda la pasión que guardo dentro solo para ella.

A veces creo que estoy loco, y no sé exactamente en que momento deje de verla como a una niña para quererla como a una mujer, creo que la primera vez que pensé en ella de esa forma fue cuando supe que ya le había bajado la primera regla, y todo se fue complicando más cada día que pasaba al darme cuenta de como la empezaban a mirar algunos compañeros de clase y por que no decirlo, algún hombre adulto también cuando los dos paseamos por algún sitio. Cuando eso sucede y siento que la miran demasiado, cierro las manos en un puño y aprieto hasta que me hago sangre. Hermione es una tentación para cualquiera.

Ese fin de semana lo pasé hablando con los padres de John, paseando con Jane intentando evitar en la medida de lo posible estar a solas con ella. La madre de John se dio cuenta de que ella no paraba de insinuarse y de que a mi me hacía sentir incómodo.

El domingo por la mañana me levanté temprano y Elda, la madre de John ya estaba levantada también y mientras que los dos desayunábamos tuvimos una interesante conversación sobre Jane.

-Severus, no te sientes cómodo con Jane verdad?

-¿qué?, si que estoy cómodo, por qué no había de estarlo?

-Severus, yo soy una mujer mayor, tengo más experiencia que tu y conozco a Jane incluso mejor de lo que la conocía mi hijo, y te digo lo que un día le dije a él, solo espero que no te lo tomes tan a mal como lo hizo m hijo, quien me advirtió que si no aceptaba a su mujer que lo iba a perder a ella y a la nieta que venía en camino.

-Jane no te cae bien.

No era una pregunta, era una observación.

-no, Severus, Jane nunca me ha caído bien, esa mujer es una trepa que nunca a amado realmente a mi hijo. Francamente Severus, a veces incluso dudo que quiera a su propia hija. A esa mujer lo único que le ha interesado siempre ha sido el dinero de mi hijo, nada más.

-la verdad Elda es que nunca noté nada raro, aunque para ser sincero, tampoco me fijaba demasiado en ella, mi amistad era con John y con Jacob y la verdad es que ahora lo único que me une a ella es Hermione, de no existir ella a la primera insinuación de Jane yo ya habría desaparecido de la vida de Jane.

-quieres mucho a mi nieta verdad?

No le respondí y ella me dijo que no hacía falta que respondiese, que bien se me notaba en la mirada que esa pequeña era muy especial para mi.

-Severus, no voy a preguntarte si eres un hombre con dinero porque no es asunto mío, pero alguna vez John y tu habéis hablado de esas cosas? y de hacerlo, estaba Jane delante?

-yo no soy hombre de hablar de ciertas cosas, el dinero y mis sentimientos son dos de esas cosas, pero una vez John me pidió dinero para pagar unas deudas prometiéndome que al mes siguiente me lo devolvía y yo le contesté que no tenía prisa, que no necesitaba del dinero y que ya me lo devolvería, sin embargo, tal y como me lo prometió, al mes siguiente me lo devolvió y nunca más me volvió a pedir ni un céntimo. De todos modos Jane no estaba allí.

-ummmm!, ya veo, aún así ten cuidado Severus y por favor, cuida de mi nieta como si fuese tu propia hija.

-No voy a poder cuidarla como si fuese mi propia hija, pero te prometo que la voy a cuidar. Tu nieta es lo que más quiero en este mundo Elda y siempre la voy a proteger.

Ese día por la tarde regresamos a casa, al llegar Hermione estaba en pijama viendo una película y partiéndose de risa, al vernos le dio dos besos a su madre, después se acercó lentamente hacia mi y me abrazó de la cintura, apoyando su cabeza en mi pecho, yo le besé la coronilla y apreté el abrazo. Después de unos segundos la separé de mi y le dije que no íbamos a poder pasar el resto del verano juntos, que me había surgido algo y que tenía que regresar a Hogwarts, por supuesto no era verdad, pero sus palabras antes de irme el fin de semana con su madre me dejaron un remolino en mi cabeza y muchas cosas en las que pensar, sabía que debería tener una conversación con ella, pero primero tenía que poner mi cabeza y mi corazón en orden y tomar una decisión sobre como debería proceder.

Me despedí de ambas y me aparecí en mi casa de la Hilandera, no sé todavía como le voy a hacer para pasar un mes entero lejos de ella, pero debía pensar en lo mejor para ella y para mi y estar seguro y firme en lo que decidiese. Tengo claro que siempre voy a cuidar a mi pequeña, pero no sé bien en que modo debía hacerlo.

Deseo a Hermione, eso lo sé, pero ella solo tiene trece años, a punto de cumplir los catorce y esa juventud es lo que me da miedo y lo que me echa hacia atrás.