¡Buf, la de tiempo que pasó desde la última vez! En fin, exámenes, ya sabéis.
Bueno, aquí llega la continuación. Aún darán guerra un rato las chicas.
13.- ¿Los cuatro elementos?
"Au… mi cabeza… ¿Dónde estoy?
Veamos, estaba en Townsville, peleando con Ése junto a mis hermanas. Entonces se desvaneció, me lancé y…
¿Y? ¿Qué… narices ocurrió entonces? Recuerdo oscuridad, pero de ésa que se instala en la mente y anula cualquier pensamiento… como un sueño sin sueños, pero… no me sentía… viva.
Y ahora, no veo nada… encenderé una luz. Vamos, concéntrate. Cómo duele la cabeza… Bien, así mejor."
Bajo la luz verdosa que despedía la energía acumulada en mi mano, pude distinguir… nada. No había nada, era como estar en el espacio, pero sin estrellas tan siquiera. Sin embargo, había aire, aunque estaba como enrarecido, se hacía pesado respirar.
Bueno, no había tiempo para pensar. Tenía que encontrar a mis hermanas; y dado que no sabía dónde estaban ellas, o yo, cualquier dirección era buena.
"Es como si me hubieran dado una paliza… ¿Dónde están todos?"
En ese momento descubrí que ya no estaba en Townsville; era alguna clase de llanura estéril y, haciendo honor a su nombre, perfectamente llana, sin huellas de ninguna clase tan siquiera. Aunque cabría esperarlo dada la ausencia de montañas, no había ni una ligera brisa que aliviara el calor sofocante del lugar. Si no fuera capaz de volar hasta una estrella sin más problemas que quien se pasa el día en la playa sin protección, no habría aguantado mucho en ese lugar.
"Au, me duele todo… ¿Y mi lazo? Debo de haberlo perdido cuando… ¿Cuándo? ¿Qué ocurrió? En fin, por suerte tengo otro de repuesto. Debería buscar a las chicas."
Y así, recogido mi pelo de nuevo en su habitual y larga cola, elegí una dirección y comencé a andar.
"¡No puedo respirar! ¡Me ahogo! Un momento, pero si apenas necesito respirar…"
Había despertado en medio de lo que parecía ser el mar; por un momento me asusté, hasta que recordé que sabía nadar, era casi capaz de vivir sin aire y, además, podría volar sobre la superficie.
Así que decidí buscar la superficie, y ascendí, o al menos creí que ascendía; la extensión acuosa parecía no tener fin. Cansada de este juego, concentré energía y salí disparada como una bala azul, aunque con un esfuerzo superior al esperado; casi perdí la consciencia antes de alcanzar la superficie, sólo para descubrir que el mar se extendía en todas direcciones, aparentemente infinito.
"Eso ha estado cerca… Menos mal que la hipotermia no es un problema, sino tendría uno muy gordo; esto está helado. En fin, supongo que sólo puedo intentar reunirme con las chicas…"
Me elevé unos centímetros sobre el agua y comencé a volar, en una dirección. Cualquiera serviría.
-¡Estoy harto de este lugar! ¿No podemos salir?
-Ése no lo permitiría… Lo sabes.
-¡A la mierda! ¡Lucharé si es necesario!
-Y él te derrotará. Aquí es demasiado poderoso.
-¡Me cago en…!
Así era mi hermano, temperamental, impaciente y algo violento. En fin, en algo tenía razón: no podíamos quedarnos aquí sin hacer nada.
-Butch, en vez de quejarte, ¿por qué no haces algo productivo y me ayudas a encontrar de una vez a Boomer?
-¿Encontrarlo? ¿Quién te dice que también está muerto? La suya era más bien fácil en comparación.
-¿Tienes otra idea mejor? ¿Un fabuloso plan que nos saque de aquí y nos devuelva al mundo de los vivos sin ser los títeres de ese bastardo?
-Lo suponía. Vamos. Maldita Esfera del Fuego… ¿No podían apagarla de vez en cuando?
Desperté en medio de un calor abrasador. Bueno, no es tan abrasador cuando eres capaz de nadar en roca fundida y recibes ondas de energía en estado puro suficientes veces, pero os hacéis una idea.
El lugar parecía diseñado por alguien con poca imaginación; consistía en un mar de roca fundida, con géiseres y un gran muro de fuego detrás de mí. Por alguna razón, algo me dijo que ese muro era demasiado caliente hasta para nosotros…
-¡Boomer! ¿Dónde estás?
-… ¿Brick?
Si no era él, por el demonio que su voz se parecía. Me dirigí hacia la voz, y pronto estuvimos reunidos.
-¿Dónde estamos? – pregunté.
-Según Ése, esto es la Esfera del Fuego Elemental, una de las zonas del mundo de los muertos, concretamente la que él domina.
-Estamos… ¿muertos?
-¡Bravo! ¿Te has dado cuenta tú sólo? – dijo Butch, burlón.
-La parte buena de ello es que las chicas estarán a salvo, si no hacen locuras. La parte mala es… bueno, que estamos muertos claro.
-Oh, sí – saltó Butch –, sólo eso, claro. Eso y que no podemos salir de aquí, por culpa de esa estúpida muralla. No es que nos pueda matar, pero doler duele igual.
-Menuda perspectiva para la eternidad… "Vivir" con un rubiales medio tonto y un gallo de pelea.
-¡Tampoco creas que tú eres tan bueno, señor Tomate!
Ya llevaba un rato volando bajo el resplandor de mi energía (por creído que eso suene), cuando vi algo por fin; parecía una gran superficie terrestre, esférica. Sin embargo, lo que me hizo pararme fue otra cosa: bajo la gran iluminación de una esfera ígnea, se hallaba la dicha esfera de tierra, así como una inmensa esfera acuática. De alguna manera subconsciente, supe que me tocó el aire.
"Bueno, aquí no hay nada más. Será mejor que baje a mirar; quizás las encuentre en la esfera terrestre, si hay suerte."
"Sólo agua, agua y más agua… Qué aburrido. Espera, ahí arriba hay algo."
Sobre mi cabeza, se sostenía de forma físicamente imposible un planeta íntegramente de piedra roja, posiblemente tan grande como el que yo recorría; a una distancia relativamente corta, se encontraba una esfera de fuego, pero no como las reacciones nucleares del sol; era como una auténtica bola de fuego, que alguien encendiera con un mechero y luego dejara descontrolarse. Sin embargo, volví a centrar la atención en la "tierra": había visto una mancha verde.
-¡Cactus! ¡Por fin encuentro a alguien!
-¡Pétalo! ¿Estás bien?
-Sí, sólo un poco dolorida.
-Yo también; es como si un elefante hubiera saltado a la comba en mi cabeza.
-¿Viste a Burbuja?
-Nah, allí fuera no había nada. Quizás esté en el planeta acuoso, o en esa especie de estrella.
-¿El qué?
-Mira arriba.
Y miré. Contra toda lógica y contradiciendo lo que había estudiado de física, se encontraban dos esferas, de agua y fuego, inmensas y muy cercanas entre si y a donde estábamos.
-O el universo se ha vuelto loco, o no estamos en el universo…
-Ya ves. ¿Eso no es un destello azul?
-Será Burbuja. Esperemos un poco.
Cuando Burbuja llegó, repasamos lo poco que sabíamos: por lo que saqué en limpio, Ése debió abrir alguna clase de portal interdimensional, que cruzamos antes de que cerrara. O quizás lo cerramos justo cuando lo cerró, y por eso estábamos dispersas por el lugar en vez de junto a Ése. De alguna manera, ese sitio parecía estar construido por los cuatro elementos, tierra, aire, agua y fuego; esto era físicamente incorrecto, pero sería mejor adaptarse a las normas de la dimensión en que nos encontrábamos.
-Y sólo nos falta por rastrear el fuego – finalizó Cactus.
-Eso parece. Sea como sea, nuestra prioridad es encontrar a Ése y convencerlo de que nos devuelva a nuestro mundo; tan difícil como el objetivo del plan original…
-Pétalo, míralo así: ellos ya están muertos, pero nosotras no. La primera obligación son los vivos.
Me sorprendió oír esas palabras de Burbuja, pero tenía razón. Aunque me doliera, y posiblemente luego me doliera más aún, debíamos olvidar a los chicos y centrarnos en sobrevivir, al menos de momento.
Nos dirigimos a la esfera de fuego. Como imaginaréis, allí recibiríamos varias sorpresas.
Bueeno, como veis, abandoné esa idea del teatro de marcar las intervenciones. No me convence, le quita misterio. A partir de ahora adivinad quién habla chicos xD
Sin miedo de comentar, me gusta saber que mi historia se lee, aunque sea poco.
P.D.: Gracias a todos por las reviews, sin ellas no sé si habría escrito éste. Quizás debiera decir a todas... me da la impresión de que es público femenino xD
