Disclaimer: Nada de esto me pertenece. La trama y los personajes son de Suzanne Collins, pero el redactado es mío. Gracias :)

IMPORTANTE: LEER LA NOTA DE AUTOR CUANDO ACABÉIS EL CAPI! Muchas gracias *-*


CAPÍTULO 14. LA CUEVA (II)

No puedo parar de mirarla mientras duerme, porque está preciosa. Mantiene su cara relajada, a veces casi sonriendo, y me pregunto en qué estará pensando.

¿En su hermana? ¿En su padre o en su madre? ¿En mi? ¿Está feliz porque estamos juntos? Bueno, si hemos de ser sinceros aún no hemos hablado de nosotros y este tampoco es el lugar para hacerlo. Tomo nota mental. Esto será lo primero que haga cuando salga de esta arena, si es que salgo.

Le vuelvo a acariciar el pelo y esbozo una sonrisa triste. Pierdo la cuenta del tiempo y me doy cuenta, o algo así, que ya es de noche porque el sol se ha escondido, pero sigo sin querer despertarla. Este momento es nuestro, es perfecto, y es uno de los últimos que viviremos juntos, posiblemente.

Cuando la veo abrir los ojos se me para el corazón. Intento moverme un poco para hacer ver que he hecho algo más que mirarla, pero llevo tanto tiempo quieto que tengo los músculos agarrotados. Se levanta y, aunque su voz me quiere hacer ver que está ofendida o enfadada, las bolsas de sus ojos, su cara, y su cuerpo me dicen otra cosa. Se encuentra perfectamente bien.

-Peeta, se suponía que ibas a despertarme en un par de horas-dice.

-¿Para qué? Aquí no ha pasado nada-afirmo. Además, me gusta verte dormir; no frunces el ceño, lo que mejora mucho tu aspecto-bromeo. Cómo no, frunce el ceño otra vez y eso sólo me hace sonreír. Es absolutamente adorable.

Me mira los labios y después me toca la cara. Veo la preocupación en su mirada.

-Eh... tranquila-digo, intentando calmarla-. He estado bebiendo.

Sé que es una mentira que no tiene mucha validez porque fácilmente puede comprobar que nuestras reservas de agua apenas se han movido, pero no tengo corazón suficiente como para decirle que no tengo sed ni hambre, que no tengo ganas de nada, sólo de mirarla, y que eso me da un poquito más de vida. Sé que decir eso es admitir que me estoy muriendo. De cualquier modo, ella aparenta el creerse mi mentira y me da más píldoras antes de revisarme las heridas. Intento controlar mis emociones y mis pensamientos una vez más. No es el momento para dejar sueltos mis sentimientos más "oscuros". Sus manos recorren mi piel y me concentro en Cuento hasta diez e intento no pensar en el dolor que siento en la pierna cuando Katniss me quita la venda, y siento que se me para el corazón cuando el olor a podrido alcanza mis fosas nasales.

Es asqueroso.

Tengo la pierna podrida e inflamada, y como ya no hay pus puedo distinguir perfectamente las líneas rojas que serpentean en ella.

Septicemia.

Hace dos minutos tenía claro que podía morir si los Juegos tardaban mucho tiempo en concluir. En mi mente la única opción posible es que Katniss gane, más tarde o más temprano, así que mi supervivencia dependía exclusivamente del tiempo transcurrido. Ahora, aún así, esto ya no es posible. Si no consigo una medicina pronto, como mucho en dos o tres días, si nadie me manda nada o si los Juegos no acaban en las próximas 72 horas no tengo ninguna opción de sobrevivir. Seamos realistas. Si Haymitch no me ha mandado nada aún no empezará ahora, cuando las medicinas son aún más caras. La medicina no caerá del cielo, y aún quedan 4 tributos, además de Katniss y yo, así que no creo que los Juegos acaben pronto.

-Bueno, está más hinchado, pero no hay pus -dice Katniss. Tengo que reconocer que su mentira me cabrea; no quiero que sea compasiva conmigo, quiero que me diga la verdad y que la reconozca. Voy a morir.

-Sé lo que es la septicemia, Katniss, aunque mi madre no sea sanadora-murmuro cabreado.

-Simplemente significa que vas a tener que sobrevivir a los otros, Peeta. Te curarán en el Capitolio, cuando ganemos.

-Sí, buen plan -digo, intentando sonar animado. Sus ganas de que pueda seguir con vida me animan un poco durante un rato, pero... pero la verdad es que eso solo me hace hundirme cada vez más. Pensar en todo lo que podría tener si esta pierna estuviera sana...

Intenta animarme un poco más antes de anunciar que saldrá a hacer una sopa. Una vez sale por la entrada de la cueva, libero mi cuerpo de toda la tensión y empiezo a llorar. A llorar por ella y por mí, que ahora que teníamos una oportunidad de volver los dos y empezar algo juntos mi pierna decide fastidiar el plan; por mi padre y mi hermano, que pensaban que tenían alguna opción de volver a verme y ahora se dan cuenta de que no será así.

No le tengo miedo a la muerte, pero me da rabia el darme cuenta de que estoy rozando todos mis sueños y que nunca podré alcanzarlos.

Mientras Katniss está fuera, la fiebre sube cada vez más y el dolor empieza a ser insoportable. Ahora que no está a mi lado, he dejado de luchar contra mi enfermedad, otra vez como en el río; Cierro los ojos y después los vuelvo a abrir. Veo borroso, las rocas ya no son rocas, son meras figuras que no paran de moverse, riéndose de mí.

Vuelvo a pensar en Katniss cuando me doy cuenta de que es ella la que me mantiene vivo, la que consigue que, aunque la fiebre no me disminuya, al menos los síntomas se mantengan alejados. Cuando ella está a mi lado no tengo alucinaciones, ni náuseas, ni nada. Bueno, claro que los tengo, pero no tan fuertes como cuando está a mi lado, porque por ella intento mantenerlos a ralla.

Sonrío.

Por ella estoy vivo... se lo debo todo. Pienso en los chicos del colegio que querían besarla, que se morían por estar con ella, que la admiraban por salir a los bosques. Pienso también en todos aquellos que la ponían verde simplemente por envidia. Katniss y yo.

Creo que después de todo lo que ha pasado, ha quedado bastante claro que Katniss siente algo por mí. Sonrío. Pero... ¿aún pensará que lo mío es todo actuación? Sí que es verdad que Haymitch me avisó que ella lo creería así, pero no sé sí...

Veo una sombra en la entrada de la cueva y después Katniss entra. Me intento incorporar y sonreír un poquito, pero me mareo al instante. Como me ve bastante mal, me coloca una toalla con agua congelada en la frente, pero al minuto ya está empadada de sudor, ardiendo como si hubiera estado al sol todo el día.

-¿Quieres algo? -me pregunta.

-No, gracias.-Nada más decir esto me da miedo que se vuelva a ir. Recuerdo lo mal que lo he pasado mientras hacía la sopa, y como su recuerdo me ha ayudado a seguir más o menos despierto-. Espera, sí: cuéntame un cuento.

-¿Un cuento? ¿Sobre qué?

-Uno que sea alegre. Cuéntame el día más feliz que puedas recordar-Me muero de ganas de saber más de ella, y aún no hemos tenido ese tipo de conversa. Su voz me tranquilizará y me ayudará a mantener los síntomas alejados. Katniss suelta un suspiro que no se interpretar muy bien y parece dudar durante unos segundos hasta que al final me pregunta:

-¿Te he contado alguna vez cómo conseguí la cabra de Prim? -sacudo la cabeza y lo miro expectante, ilusionado. Me encantará conocer esa historia, estoy seguro.

Resulta que la cabra de Prim era un poco inútil y que, además, estaba casi muerta. Aún así, veo como vacila cuando intenta explicar como la encontró y me doy cuenta de que esa cabra apareció en el bosque. ¿La gente del Capitolio sabrá que Katniss ha infringido la ley en incontables ocasiones? Después acaba hablando de las habilidades sanadoras de su madre y su hermana.

-Suenan como tú -digo sin poder evitarlo. Katniss da un saltito, como si se hubiera olvidado que estoy ahí.

-Oh, no, Peeta, ellas saben hacer magia. Esa cosa no podría haberse muerto ni queriendo.

Definitivamente, ese ha sido un comentario poco afortunado. Aún así, la cara que pone cuando acaba de decirlo, me hace reforzar la idea de que es adorable.

-No te preocupes, que no quiero -bromeo-. Termina la historia.

Katniss acaba de explicarlo y me parece una pasada como su voz baila con las palabras, las abraza, las mima, las acaricia. Su mente vuelve lentamente al Distrito 12.

-¿Todavía llevaba puesto el lazo rosa?-pregunto cerrando los ojos una vez ha acabado su relato.

-Creo que sí. ¿Por qué?-me pregunta intrigada. Dios, mi mente ha formado la imagen de Prim y la cabra con el lazo en la cama, durmiendo, mientras Katniss lo observa todo desde la esquina de la habitación. Me imagino esta misma escena con la niña de mi sueño en vez de Prim como protagonista. Sería un futuro feliz.

-Intento imaginármelo. Ahora entiendo por qué fue un día feliz.

-Bueno, sabía que esa cabra era una mina de oro.

-Sí, claro que me refería a eso, no a la inmensa alegría que le diste a tu hermana, a la que quieres tanto que ocupaste su lugar en la cosecha -ironizo.

-La cabra se ha amortizado con creces-dice repentinamente seria.

-Bueno, no se atrevería a lo contrario, teniendo en cuenta que le salvaste la vida. Pretendo hacer lo mismo.-digo, y siento que nunca había dicho algo nada tan en serio. Mi muerte servirá para que Katniss gane, no hay otra opción.

-¿De verdad? ¿Y cuánto decías que me has costado?

-Muchos problemas. No te preocupes, te lo pagaré con intereses-respondo con una sonrisa triste.

-No dices más que tonterías -dice tocándome la fiebre. Con mi temperatura siento que su mano está congelada, así que la fiebre no ha hecho más que subir, como era previsible-. Aunque estás un poco más fresco.

Voy a abrir la boca para contestar pero suenan las trompetas. El terror me invade durante unos segundos al pensar que podrán anular la regla que permite que ambos ganemos. Katniss se incorpora corriendo y avanza hacia la entrada de la cueva. Yo intento hacer lo mismo pero el dolor, el mareo y mi situación en general me lo impiden.

-Hola de nuevo, tributos de los Septuagésimo cuartos Juegos del Hambre. Llegados a este punto de los Juegos, es nuestra intención que todos tengáis una estancia agradable, así que todos estáis invitados a un banquete especial.

Katniss mueve la mano como rechazando su invitación. La entiendo. No tenemos hambre excesiva y no hay ninguna necesidad de ir al banquete a ver a quien podemos (o puede) matar. El riesgo no nos compensa. Entonces la voz de Claudius Templesmith suena de nuevo:

-Una cosa más: puede que algunos estéis ya rechazando mi invitación, pero no se trata de un banquete normal. Cada uno de vosotros necesita una cosa desesperadamente. En la Cornucopia, al alba, encontraréis lo que necesitáis en una mochila marcada con el número de vuestro distrito. Pensadlo bien antes de descartarlo. Para algunos, será vuestra última oportunidad.

Esto último va por mí, va por nosotros. Creo que soy la única persona en toda la arena que está en riesgo de morir directamente a causa de una infección. Todos necesitan algo desesperadamente, no sé qué será lo de los demás, pero nuestro objeto está claro. Mi medicina estará en esa mochila con el número 12, ahí estará mi posibilidad de salvarme. Si bien eso debería suponerme un gran alivio, lo que me causa en realidad es una gran ansiedad. Estoy seguro que Katniss quiere ir a ese banquete a por la medicina.

No.

Una determinación que no me dominaba desde que entré en la arena consigue que me levante de mi cama, apriete los dientes para superar el dolor y me consiga poner de pie. La cojo por los hombros y ella pega un salto, pero sólo soy capaz de decir lo que pasa por mi mente literalmente.

-No-digo-. No vas a arriesgar tu vida por mí.

-¿Y quién ha dicho que piense hacerlo?-me pregunta en un tono demasiado inocente.

-Entonces, ¿no vas?-cuestiono receloso.

-Claro que no voy, ¿por quién me tomas? ¿Crees que voy a meterme en una barra libre con Cato, Clove y Thresh? No seas estúpido -dice mientras me ayuda a volver a estirarme en la é que luchen entre ellos y veremos quién sale en el cielo mañana por la noche; después pensaremos en un plan.

Cuando miente, no me mira a los ojos, le tiembla la voz y mueve la boca con nerviosismo.

-Qué mal mientes, Katniss, no sé cómo has sobrevivido tanto tiempo. «Sabía que esa cabra era una mina de oro. Estás un poco más fresco. Claro que no voy.» -la imito-. Será mejor que no te dediques a las cartas, porque perderías hasta la camisa.

Imaginarme esa escena me hace sonreír durante un segundo. Después recuerdo la situación en la que estamos.

-Vale, sí que voy, ¡y no puedes detenerme! -chilla. No. No. No. La angustia me gana, la garganta se me seca y todo junto causa que decida fastidiarla por primera vez en once años.

-Puedo seguirte, al menos un trecho. Quizá no llegue a la Cornucopia, pero, si voy detrás de ti gritando tú nombre, seguro que alguien me encuentra. Así moriré, y punto.

-No podrías recorrer ni cien metros con esa pierna-replica.

-Entonces, me arrastraré-comento como un niño pequeño-. Si tú vas, yo voy.

Veo como la frustración aparece en sus ojos.

-¿Y qué se supone que debo hacer? ¿Sentarme a verte morir? -me pregunta.

-No me moriré, te lo prometo, si tú me prometes que no irás.

Es una promesa estúpida, lo sé, porque ambos sabemos que la septicemia en estas características es mortal, pero es lo más que puedo hacer para intentar que se quede a mi lado todo el tiempo que me queda con vida.

Moriré desesperado si veo su cara en el cielo, y si consigue llegar a la cueva pero muere aquí dentro por las heridas, tampoco me tomaría la medicina.

No quiero volver si ella no está.

Por fin la acabo convenciendo, eso sí, aceptando un sinfín de condiciones tales como comerme toda la sopa sin rechistar, hacer todo lo que ella me diga y similares. No es algo que me moleste hacer. Cuando me sirve la comida me la tomo enterita, e incluso decido rebañar toda la olla. No me puedo quejar, la sopa está deliciosa. Cuando empiezo a decírselo a Katniss me mira con una cara que me hace entender que no está nada buena, más bien al contrario, así que supongo que es la fiebre la que me hace sentir todo esto.

-Voy al río a lavarme un poco, ¿vale?-me dice.

-¿Puedo ir contigo?-bromeo.

Me regala otra mirada preocupada que apenas distingo entre las manchas borrosas y me obliga a tomarme otra de esas píldoras para la fiebre, que en realidad no me hacen nada aunque no se lo haya dicho aún, y sale de la cueva. Hace apenas unas horas el recuerdo de Katniss me ha ayudado a mantener la cabeza serena, apartada de las alucinaciones de la fiebre, pero ahora ni eso sirve. Cada segundo que pasa estoy más cerca de la muerte.

No sé cuanto rato a pasado, podría haber sido un minuto o tres horas, cuando oigo la voz de Katniss a mi lado.

-Te he traído un regalo. He encontrado otro arbusto de bayas un poco más abajo.

Bueno, un último manjar para el cuerpo-pienso.

Me las tomo sin dudar, pero su sabor me extraña. Son demasiado dulces, un gusto muy alejado del de las bayas que suelo tomar en el distrito y que, a la vez, me recuerda a él. Es un sabor conocido.

-Están muy dulces-comento.

-Sí, son almezas; mi madre las utiliza para hacer mermelada. ¿Es que no las habías probado antes?

-No, pero me suena el sabor. ¿Almezas?

No me suena haber comido nunca en el distrito así que no sé de qué me puede sonar el sabor.

-Bueno, no es fácil encontrarlas en el mercado, son silvestres –me explica mientras me da un poco más. Mmmmm… Dulce, muy dulce.

-Son tan dulces como el jarabe –comento mientras me da la última porción y entonces me doy cuenta. Mierda-. Jarabe.

La adrenalina empieza a correr por mis venas. Sé que cuento con pocos segundos antes de que el jarabe, cuyos efectos ya empiezo a notar, me deje fuera de combate por completo. Una pequeña dosis te duerme durante una hora más o menos, y a mí me ha dado un bote entero, lo suficiente para que me duerma mientras ella arriesga su vida por mí.

¿No entiende que si ella no vuelve a mí no me queda nada por lo que vivir?

Intento vomitar todo el contenido pero ella me sujeta la nariz para que casi no pueda ni respirar. No puedo luchar más, y mientras caigo lentamente dormido, la miro con tristeza y pena, no queriéndola dejar marchar e impotente por tener que quedarme aquí sin poder hacer nada.

Los sueños que tengo no son placenteros ni mucho menos. Tengo las mismas pesadillas que cuando estaba en el río, incapaz de saber si Katniss estaba bien, confundiendo la realidad con la fantasía, lo real con lo imaginario, solo que esta vez no me puedo despertar. La cantidad de somnífero en mi organismo evita que pueda abrir los ojos, aunque a ratos soy consciente de que estoy soñando.

La pesadilla número 56, o algo así, empieza con mí madre entrando en la panadería a primera hora de la mañana, gritándole a mi padre, echándole en cara todo lo que ama a la madre de Katniss. Después se dirige a mí.

-No eres mi hijo. Que lo sepas. Yo no te quería.

Estoy algo confundido al principio, porque eso no es una pesadilla; es un recuerdo. Recuerdo esa mañana, hará un año o así, cuando mi madre entró cabreada después de ver a papá volver del Quemador. ¿Me he vuelto loco?

La cabeza de mi madre muta rápidamente y suspiro aliviado. Al menos sigo cuerdo. Aparece entonces Cato, con su espada, la que está impidiendo que vuelva a casa, en alto. Me está amenazando otra vez, y una vez me clava su arma en la pierna, siento otra vez el dolor que aquella vez, sólo que mil veces peor, porque en ese momento la adrenalina bloqueó parte del sufrimiento, y ahora estoy completamente centrado en él.

Después mi cuerpo, aún dolorido y ensangrentado, viaja hacia la Cornucopia. El banquete está a punto de empezar. Cada paso que doy es una tortura. De repente, de la nada sale una mesa con las mochilas y Thresh sale de una esquina, corre como un rayo, coge la suya y huye hacia su guarida otra vez.

-Mierda-oigo susurrar a Katniss a mis espaldas. Decide que no tiene tiempo que perder y ella sale corriendo también, en dirección a la mesa con la mochila del 12. Se choca con la chica del 5 a su paso, pero ambas se ignoran. Cuando Katniss ya ha cogido la mochila, Clove aparece detrás suyo y la tira al suelo. Yo sigo impotente escondido detrás de un arbusto, chillando sin ser oído, dando pasos que me desgarran por dentro pero sin avanzar ni un solo centímetro.

-¿Y el enamorado?-dice Clove, mientras coloca un cuchillo en su garganta. Oigo una risita a mis espaldas que me hiela la sangre. Cato avanza silenciosamente hacia mí, pero no parece verme, porque no levanta la espada en ningún momento. Sólo observa la escena del banquete, mira como su compañera tortura lentamente a Katniss. Recuerdo ahora que ellos son la otra pareja que puede vivir también, así que son un equipo; el equipo más fuerte.

Mientras sigue avanzando me interpongo en su camino para que me mate a mí, Katniss lo vea y escape, para que toda esta tontería acabe de una vez… pero no sólo no se para, sino que me atraviesa.

He muerto.

Es algo que tarde o temprano debía pasar, pero aún así me duele profundamente sentirme tan lejos de ella y saber que se está sacrificando por mí. La medicina, el anuncio, el banquete, el somnífero, todo ha llegado demasiado tarde. He muerto mientras dormía y me he convertido en un espíritu que…

Y entonces me doy cuenta de por qué sigo en esta arena. Porque aún debo proteger a Katniss. Recuerdo las palabras de Haymitch "sigue ahí mientras seas útil"; aún soy útil, aún puedo hacer algo.

Katniss sigue en el suelo, acorralada por Clove. Me dirijo a ella corriendo, y me fijo en que mis pasos ahora sí que consiguen que me mueva, el dolor ya no es en vano. Cuando por fin llego hasta ellas, me arrodillo al lado de Katniss y le toco el pelo mientras susurro:

-Tú puedes. Vamos preciosa, tú puedes.

En ese momento, Katniss le da un puñetazo a Clove que hace que esta se ponga de pie de golpe, y después le propina una patada en el estómago. En un segundo, las posiciones se han invertido; ahora Katniss es la dominante, la que acorrala a Clove en el suelo.

-¡Cato!-la oigo chillar desesperada-. ¡Cato, ayúdame!

Me giro y veo que Cato está reaccionando, cogiendo su arsenal de armas y dirigiéndose hacia ellas.

No.

Corro hacia él y, aunque no lo puedo matar porque soy un fantasma, me interpongo en su camino, concentrándome en intentando parecer sólido, en volver a ser una persona.

Funciona.

Cuando choca conmigo, no siento ningún dolor, pero él está en el suelo preguntándose qué narices ha pasado, cuando un grito de su compañera lo congela.

Katniss sigue encima de ella, pero Clove ya no patalea. Mi aliada coge su mochila y corre desesperada con una piedra en la mano derecha llena de sangre.

Acaba de matar a Clove.

La veo desaparecer entre los árboles y la intento seguir, pero de nuevo mis pies vuelven a estar anclados al suelo. Sólo puedo ver la desesperación de Cato al comprobar que su compañera de distrito está muerta.

Después, abro los ojos.

Me levanto de golpe antes de recordar el dolor que eso me produce, pero… no siento nada. Bueno, evidentemente noto una presión en la pierna y algo de dolor, pero ya no está inflamada. Por otro lado, siento como una fuerza que lucha en mi brazo. Me giro para observar que es y compruebo que ahí es donde Katniss me debe haber pichado.

En general, puedo decir que encuentro relativamente bien.

Miro angustiado a mí alrededor y ahí está Katniss, en medio de un charco de sangre.

¿Qué coño ha pasado?

La llevo con cuidado hacia el saco y rebusco en el botiquín de primeros auxilios y encuentro vendas y unos pocos analgésicos y antibióticos. Leo los prospectos con atención y decido lavarle con cuidado la herida, colocarle una pomada y vendarle la herida. Aunque Katniss sigue inconsciente, parece que todo está bien, así que decido dejarla descansar un poco. Supongo que ayer por la noche no durmió nada nerviosa para que llegara el alba, y no sé que habrá pasado en la Cornucopia, pero la lucha habrá sido agotadora. En ese momento suena el himno. Hora de saber quien ha muerto en el banquete.

Salgo de la cueva y miro hacia el cielo. Clove ha muerto.

¿Clove?

Recuerdo mi pesadilla, aquella en la que yo era un fantasma e ayudaba a Katniss en el banquete. Hasta ahora lo había tomado como eso, una simple (y horrible) pesadilla, pero nunca pensé que eso podría haber pasado realmente. Además, en mi sueño Katniss mataba a Clove con una piedra, y ella no llevaba ninguna. Aún así, el corte de su frente parecía estar hecho por un cuchillo muy afilado…

En fin, nada de esto lo sabré hasta que despierte, así que mejor dejar de pensar en ello.

Voy hacia nuestra pila de reservas personal cuando me doy cuenta de que no tengo mi chaqueta, sino que la lleva ella. ¿Me la quitó ayer, antes de ir hacia la Cornucopia? ¿Por qué?

Más preguntas sin respuesta.

Ansioso por matar el tiempo, me vuelvo hacia la pila y cojo un trozo de ganso. Dios, había olvidado lo que es tener hambre de verdad. Empiezo a comer sin parar, y cuando me he acabado el tercer trozo de ganso recuerdo que Katniss también necesitará comer.

Joder, siempre lo estropeo todo. En ese momento Katniss empieza a gimotear algo en voz baja y me preocupo. Decido que es momento de despertarla.

-Katniss -murmuro-. Katniss, ¿me oyes?

Abre los ojos y, aunque al principio parece sorprendida o en shock, después noto la alegría en su mirada.

-Peeta.-No soy capaz (ni seré nunca) de describir la absoluta y profunda felicidad que siento al volver a oír como pronuncia mi nombre. Estaba convencido que nunca volvería a escucharlo.

-Hola.-digo sonriendo-. Me alegro de volver a verte los ojos.

Es verdad. Los tiene preciosos.

-¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?

-No estoy seguro. Me desperté anoche y estabas tumbada a mi lado, en medio de un charco de sangre aterrador. Creo que por fin has dejado de sangrar, aunque será mejor que no te sientes ni nada.

Levanta la mano para tocarse la venda pero noto como se marea. Cojo la botella de agua más cercana y se la acerca para que beba un poco.

-¿Estás mejor? –me pregunta. Es irónico, porque es ella la que está tan mareada que ni siquiera puede mover un brazo, pero contesto feliz igualmente, contento de que se preocupe por mí.

-Mucho mejor. Lo que me inyectaste en el brazo hizo efecto. Esta mañana ya no tenía la pierna hinchada.

Odio estar así de agradecido, pero ahora mismo estoy feliz de que me drogara. Sé que progresivamente esa idea irá desapareciendo conforme asimile lo que hizo, pero ahora mismo sólo doy las gracias. Me ha salvado la vida una vez más. Después, hablamos de todo y de nada mientras sigo cuidando de ella como siempre había soñado. Es una rutina agradable a la que no me costaría acostumbrarme en absoluto, prácticamente podemos decir que he adoptado esta cueva como nuestra casa, y no veo hora para salir de esta arena y estar en nuestra Aldea de Vencedores.

-¿Qué habrá provocado la tormenta? Es decir, ¿quién es el objetivo? –pregunto al cabo de un rato, cuando Katniss parece lo suficiente recuperada como para hablar seriamente durante un rato. Me muero de ganas de saber si mi sueño fue real.

-Cato y Thresh-me contesta-La Comadreja estará en su guarida, donde sea, y Clove..., ella me cortó y después...

Los nervios se empiezan a apoderar de mí una vez más. En mi sueño Thresh escapaba sin ningún problema, pero de cualquier modo Cato lo podría haber perseguido más tarde… su descripción de la Comadreja encaja con lo que yo he visto y respecto a Clove… la ha cortado…

-Sé que Clove está muerta, la vi en el cielo por la noche. ¿La mataste tú?-digo sin poder contenerme.

-No, Thresh le aplastó el cráneo con una roca.

Así que todo ha sido un sueño. Un sueño muy parecido a la realidad, es verdad, pero un sueño al fin y al cabo. No sé como tomármelo. Por una parte estoy aliviado de que no tenga sueños raros ni nada por el estilo, pero por otro lado me hubiera gustado saber que, en parte, he sido el responsable de darle un empujoncito a Katniss y que la he protegido de Cato… pero ahora eso da igual. Está a mi lado y, aunque ambos estamos algo tocados, estamos vivos.

-Qué suerte que no te cogiese a ti también.

-Lo hizo, pero me dejó marchar -respondo.

Empieza entonces a contarme todo lo que ella ha vivido durante los Juegos. Sus primeros días, como me odió cuando supo que estaba aliado con los profesionales, su alianza con Rue después de lo de las rastrevíspulas, como hizo estallar las provisiones de los profesionales, como mató a Marvel y como se hundió cuando Rue murió. Como le cantó mientras moría y como la cubrió de flores y, después, el pan que le enviaron desde el 11.

De vez en cuando interrumpo su relato con ¡Oh! ¡Lo siento! Vaya… Lo siento de verdad… Pero el final me deja parado. No entiendo como Thresh ha renunciado a una oportunidad de ganar esta locura simplemente por no deber una deuda.

-¿Te dejó ir porque no quería deberte nada? –pregunto.

-Sí. No espero que lo entiendas. Tú siempre has tenido lo necesario, pero, si vivieras en la Veta, no tendría que explicártelo.

Argh. Ya estamos otra vez con sus comentarios de "soy de la Veta, tu de la parte comerciante, he pasado por mucho y tú por nada, no me entenderás, no comprendes lo que significa esto y lo otro…" Es verdad que no entiendo muchas cosas porque, al menos, nunca he tenido que pedir teselas, pero sí que sé lo que es pasar hambre, sí que sé lo que son los sacrificios y las privaciones, así que creo que me merezco algo más de respeto.

-Y no lo intentes. Está claro que soy demasiado tonto para pillarlo-digo escupiendo las palabras.

-Es como lo del pan. Parece que nunca consigo pagarte lo que te debo.

-¿El pan? ¿Qué? ¿De cuando éramos niños? –pregunto sin acabar de creérmelo. ¿Es que ella cree que me debe algo por darle ese pan?-. Creo que podemos olvidarlo. Es decir, acabas de revivirme.

-Pero no me conocías. No habíamos hablado nunca. Además, el primer regalo siempre es el más difícil de pagar. Ni siquiera estaría aquí para salvarte si tú no me hubieses ayudado entonces. De todos modos, ¿por qué lo hiciste?

-¿Por qué? Ya lo sabes –respondo algo miedoso. Todo lo que estaba pensando hace unos días, que ella no se acabe de creer que todo esto es real, parece ser realidad-. Haymitch decía que costaría mucho convencerte.

-¿Haymitch? ¿Qué tiene que ver con esto?

-Nada.-digo nervioso. Por algún motivo, no quiero que se entere de que hablé de ella con él-. Entonces, Cato y Thresh, ¿eh? Supongo que sería mucho pedir que se matasen entre ellos.

El cambio de tema la toma por sorpresa, pero lo sigue como quien no quiere la cosa. Después, se lleva la mano a la cabeza y noto que se marea.

-¿Qué te pasa? –pregunto preocupado. Tengo miedo de haberla curado mal, de no haber hecho suficiente…-. ¿Te duele mucho?

-Quiero irme a casa, Peeta –me dice poniendo un pucherito. Definitivamente, esta chica me puede. El corazón se me derrite y solo soy capaz de decir:

-Te irás, te lo prometo.

-Quiero irme ahora-repite como una niña pequeña.

-Vamos a hacer una cosa: duérmete y sueña con casa; antes de que te des cuenta, estarás allí de verdad, ¿vale?

-Vale -susurra-. Despiértame si necesitas que monte guardia.

-Yo estoy bien y descansado, gracias a Haymitch y a ti.-respondo, consciente de que no tengo planes de despertarla en toda la noche-. Además, ¿quién sabe cuánto durará esto?

Cierra los ojos y se envuelve en el mundo de los sueños. Me encanta esta rutina, que ella me cuide, cuidarla yo; protegernos el uno al otro. Pero me da miedo que todo acabe, que mi pierna, que está un poco mejor pero no está curada, decida que no tengo derecho de volver a casa. Que los Vigilantes decidan sepultarnos en la cueva, que Cato nos encuentre incluso con esta lluvia. Que esta calma, esta felicidad acabe de un momento al otro.

Cierro los ojos y me imagino esta misma situación en nuestra casa de la Aldea de los Vencedores. Sonrío y una lágrima cae por mi mejilla.

Algún día…-pienso mientras le coloco un mechón de pelo detrás de la oreja. Apenas noto que el tiempo pasa hasta que veo como el agua empieza a entrar a chorros en nuestra cueva. Coloco la olla de caldo debajo del río para evitar que muramos ahogados y pongo el plástico en una posición estratégica que evita que Katniss acabe demasiado empapada. Me muero de hambre, pero no me parece correcto empezar a comer sin ella otra vez. Empiezo a observar con pena la comida hasta que abre los ojos.

-¿Deberíamos racionarlo?-le pregunto algo ansioso. Tenemos pocas provisiones y tengo miedo de que se acaben.

-No, mejor nos lo terminamos. De todos modos, el ganso se está poniendo malo, y sólo nos faltaría acabar enfermos por comer carne en mal estado.

Empezamos a comer y después suena el himno. Nos asomamos a la entrada de la cueva y, con dificultades, vemos que hoy no ha muerto nadie. Después nos enzarzamos en una conversa sobre el escondite de Thresh.

-Quizás haya un arbusto del pan en ese campo –dice al final-. Quizá por eso Thresh parece mejor alimentado ahora que cuando empezaron los juegos.

-O eso, o tiene unos patrocinadores muy generosos –respondo, incluso sabiendo que eso es poco probable-. Me pregunto qué tendríamos que hacer para que Haymitch nos enviase un poco de pan.

Argh. Eso me está matando. Si bien parece que la estrategia funcionó durante los primeros días, ahora ya nadie nos envía nada. ¿Se han cansado de los trágicos amantes del Distrito 12? ¿He estado tan moribundo que pensaban que iba a morir? Pero cambiaron las reglas por nosotros, ¿no?. Algo no me cuadra. El cambio de reglas fue por nosotros, eso lo tengo más o menos claro, y Katniss y yo nos hemos besado, hemos demostrado (y de sobras) que nos queremos. ¿Por qué nadie nos envía nada?

Noto que me coge la mano y me la aprieta.

-Bueno, probablemente gastó muchos recursos para ayudarme a dejarte fuera de combate –bromea. A mí no me hace ninguna gracia.

-Sí, en cuanto a eso –respondo entrelazando nuestros dedos. La agarro fuerte, tengo miedo de volver a perderla-. No se te ocurra volver a hacerlo.

-¿O qué?

-O..., o... –Busco en mi mente algo que pueda hacer para herirla, pero no se me ocurre nada porque nunca le haría daño-. Espera, dame un minuto.

-¿Hay algún problema?-me pregunta sonriendo. ¿Problema? ¡Pues claro que hay un problema! ¡Que arriesgó su vida por mí, me quiso salvar y, aunque sí que es verdad que gracias a ella estoy vivo, si hubiera muerto no me habría hecho ningún favor!

-El problema es que los dos seguimos vivos, lo que, en tu cabeza, refuerza la idea de que hiciste lo correcto-respondo con sinceridad.

-Sí que hice lo correcto.

Argh.

-¡No! ¡No lo hagas, Katniss! –Grito apretando su mano-. No mueras por mí. No me harías ningún favor, ¿de acuerdo?

Quiero que me entienda, que sepa que si ella muere, a mí no me queda nada por lo que vivir.

-Quizá también lo hice por mí, Peeta. Quizá lo hice por mí, Peeta, ¿se te había ocurrido pensarlo? Quizá no eres el único que..., que se preocupa por... qué pasaría si...

Siento que esto no es real, que no está pasando. He soñado con este momento tantas veces… Sí que es verdad que nos hemos besado y que eso significa mucho, pero oír de su propia boca esas palabras, la confirmación de que realmente siente algo por mí, de que si yo muero ella tampoco tiene nada por lo que luchar, me seca la garganta de golpe. Apenas puedo respirar. Se me ha parado el corazón y las manos casi ni me responden. Al final, como veo que se ha quedado sin palabras, consigo susurrar:

-¿Qué pasaría si qué, Katniss?

La miro directamente a los ojos. Quiero grabar este momento en mi mente para siempre.

-Ésa es la clase de tema que Haymitch me dijo que evitara.

¿QUÉ? ¡No! Conozco a Haymitch lo suficiente como para saber que en este preciso instante se debe estar agarrando los pelos. Todo Panem debe estar enganchado a la pantalla ahora mismo, y creo que ese es el principal motivo por el que Katniss he evitado el tema; no quiere mostrar su corazón, y en parte, no puedo culparla… pero esta es nuestra relación, ¿y qué más da si está mirando todo el mundo? La quiero y me importa una mierda que todos lo sepan, es más, quiero que todos lo sepan.

-Entonces tendré que rellenar los huecos yo solo-murmuro mientras me inclino hacia ella.

Nuestros labios se juntan y siento algo cálido en mi interior que se remueve, que bota de felicidad, algo que es mucho más potente que las mariposas que sentí en nuestro primer beso, cuando estaba medio muerto por la fiebre. Poco a poco nos adaptamos el uno al otro y al final, somos uno. Mis manos recorren su cara y las suyas me acarician la espalda. Este beso es distinto, es especial, es mejor, mucho mejor que el primero. Siento el impulso de inclinarla sobre su espalda y tumbarme encima de ella, besarle cada rincón de su cuerpo y hacer cosas que hasta ese momento sólo había soñado, pero en ese momento se separa de mí y me doy cuenta de dónde estamos; en los Juegos del Hambre.

Se inclina para volver a besarme pero sé que si nos damos otro beso así no seré capaz de parar. La quiero demasiado y sé que ella tampoco lo querría así. De todos modos, tampoco sé hasta dónde llegaría, si hasta unos besos un poco más apasionados de lo normal o a algo más íntimo, pero no. No es el momento. Le doy un besito en la punta de la nariz como siempre había soñado hacer y como excusa le digo que la herida le ha vuelto a sangrar y que necesita descansar. Ella no pone objeciones, es más, insiste en hacer el primer turno de guardia, lo que me lleva a la conclusión de que sabe que en realidad no le sangra ninguna herida. Acepto que se quede de guardia a cambio de que se meta conmigo en el saco. Quiero volver a sentir aquello que viví cuando durmió a mi lado una de las primeras noches en la cueva. Quiero sentirlo estando plenamente consciente. Nos metemos juntos y podríamos decir que modifico nuestra posición hasta que ella tiene su cabeza reposando en mi brazo y con el otro brazo la rodeo, intentando protegerla. No tardo demasiado en quedarme dormido. Un sueño muy parecido al que tuve aquella vez cuando estaba alucinando vuelve a aparecer en mi mente, sólo que ahora no hay niños que nos interrumpan cuando empezamos a besarnos con pasión. El sueño tiene la duración perfecta; algo me despierta justo cuando Katniss, que me abraza el torso desnudo, me susurra:

-Ha sido genial. Te amo…

Abro los ojos para encontrarme con la misma voz que me hablaba al oído, sólo que me anuncia esta vez que, por favor, empiece la guardia porque ella se muere de sueño.

No es algo que me importe.

-Mañana, cuando todo esté más seco, buscaré un lugar muy alto en los árboles para que los dos podamos dormir en paz –su promesa me hace sonreír. Los dos, durmiendo juntos sin que nada nos moleste. No suena nada mal.

El día transcurre sin demasiadas novedades; fuera no para de diluviar y no podemos salir a buscar comida aunque queramos. Haymitch sigue sin enviarnos nada, lo cual me hace estar preocupado. ¿Qué ha pasado con todos los patrocinadores que le enviaron recursos a Katniss?

-Peeta –me dice de repente-, en la entrevista dijiste que estás enamorado de mí desde que tienes uso de razón. ¿Cuándo empezó esa razón?

-Bueno, a ver...-Llevo esperando este momento mucho, mucho tiempo a contarle esto a ella. Once años para ser exactos. Intento que los nervios no me ganen, tomo aire y empiezo a contar mi historia.

Al cabo de mucho rato, empezamos a llegar al final:

-Y, justo cuando terminó la canción, lo supe: estaba perdido, igual que tu madre. Después, durante los once años siguientes, intenté reunir el valor suficiente para hablar contigo.

-Sin mucho éxito.

-Sin mucho éxito-acepto, sonriendo-. Así que, en cierto modo, el que saliese mi nombre en la cosecha fue un golpe de buena suerte.

Lo que he dicho es una tontería, porque que salga tu nombre de la cosecha nunca es buena suerte, pero teniendo en cuenta que ahora ambos podemos sobrevivir… sí, creo que definitivamente ha sido un golpe de buena suerte. Después la veo sonreír durante un segundo antes de perderse en sus recuerdos.

-Tienes una... memoria asombrosa-dice cuando sale de su trance

-Lo recuerdo todo sobre ti-respondo feliz, por fin contento de poder parar de esconderme-. Eras la única que no se daba cuenta.

-Ahora sí.

-Bueno, aquí no tengo mucha competencia-bromeo.

-No tienes mucha competencia en ninguna parte.

Y entonces, se inclina para besarme. No soy capaz de explicar cómo me siento. Acaba de reconocer que me quiere.

Me quiere.

Nuestros labios se rozan cuando oigo un fuerte estruendo fuera de la cueva. Katniss se gira para coger el arco, pero a lo lejos veo la inconfundible luz roja del paracaídas. Salgo corriendo de la cueva y lo agarro rápidamente, para evitar mojarme en exceso.

Una vez vuelvo a la cueva Katniss me saca el paracaídas de inmediato y lo abro. No me lo puedo creer. Dentro del paracaídas hay un festín. Panecillos, queso, manzana, y ese estofado de cordero con arroz que Katniss mencionó en su entrevista.

Maravilloso.

Durante un rato dudamos si comer toda la comida de golpe o no.

-Vamos a hacer una cosa: esperamos una hora y, si no lo echamos, nos servimos más-propongo.

-De acuerdo. Va a ser una hora muy larga.

Y entonces tengo una idea.

-Quizá no tanto -responde él-. ¿Qué estabas diciendo justo antes de que llegase la comida? Algo sobre no tener... competencia..., que soy lo mejor que te ha pasado...-bromeo.

-No recuerdo haber dicho eso último –dice ruborizándose. ¿Hay algún momento del día en el que Katniss no me resulte tremendamente adorable?

Creo que no.

-Ah, es verdad, eso era lo que estaba pensando yo. Ven aquí, me estoy helando.

Nos volvemos a meter dentro del saco con su cabeza apoyada en mi hombro y mis brazos rodeándola. Sé que esta felicidad no será para siempre, que en algún momento tendremos que salir para hacer frente a Cato o a Thresh, pero de momento la lluvia nos tiene agradablemente atrapados en nuestra pequeña burbuja de paz.

-Entonces, ¿ni siquiera te has fijado en las otras chicas desde que teníamos cinco años?-me pregunta de repente.

-Me fijaba en casi todas-respondo acordándome de Beth y de las demás-, pero tú eras la única que me dejaba huella.

-Seguro que a tus padres les encantaba que te gustase una chica de la Veta.

-No mucho-digo acordándome de mi madre. Nunca lo supo, o eso creo, pero supongo que no le haría gracia saber que estaba enamorado de la hija del primer amor de mi padre, que además era de la Veta-, pero no me importaba nada. De todos modos, si volvemos, ya no serás una chica de la Veta, serás una chica de la Aldea de los Vencedores.

-Entonces... ¡nuestro único vecino será Haymitch!

-Ah, será maravilloso -respondo Peeta, abrazándola con fuerza-: Haymitch, tú y yo. Y muy acogedor: picnics, cumpleaños, largas noches de invierno junto al fuego recordando viejas historias de los Juegos del Hambre...

Sin querer acabo de describir el sueño que tuve cuando estaba alucinando, además de todo aquello que me muero por hacer. Pasar el resto de mi vida a su lado.

-¡Te lo dije, me odia! –exclama.

-Sólo a veces. Cuando está sobrio, no lo he oído decir ni una cosa negativa sobre ti.

Tiene razón en parte; muchas veces la mira con odio, sobre todo cuando está borracho, pero mientras estábamos preparando las entrevistas y todo eso, sólo decía que era una chica dura de mollera, pero que era comprensible. Creo recordar, también, que un par de veces o así también la defendió.

-¡Si nunca está sobrio!

-Claro, ¿en qué estaría pensando?-pregunto retóricamente. Creo que a Haymitch no le hará mucha ilusión todo esto, pero en fin….

Pasamos el rato que nos sobra burlándonos de Haymitch, cosa que seguro que él estará disfrutando con ganas, nótese la ironía. Al cabo de media hora o así, tenemos tanta hambre que no podemos aguantarnos y comemos un poquito más antes de que suene el himno. Me asomo entre las grietas mientras Katniss me asegura que es una tontería porque no ha sonado ningún cañonazo, pero después del himno aparece la cara de Thresh. Siento un puñetazo en el estómago. Sé que el tenia que morir para que ambos ganáramos, pero gracias a Thresh Katniss está a mi lado ahora mismo.

-Katniss –murmuro con la garganta seca.

-¿Qué? ¿Quieres que compartamos también un panecillo?

-Katniss –repito. Ella sigue empeñada en ignorarme

-Voy a partir uno, y guardaré el queso para mañana –Cansado, me giro y la miro a los ojos-. ¿Qué?

-Thresh ha muerto.

-No puede ser.

-Habrán disparado el cañón durante los truenos y no lo oímos.

-¿Estás seguro? Es decir, está lloviendo a cántaros, no sé cómo ves algo.

Me aparta de la grieta y se asoma ella. Veo como su cara pasa de la incredulidad al dolor en un segundo. Está estática mirando al cielo hasta que la cara de su ¿aliado? desaparece de él y entonces se deja caer hacia el suelo.

-¿Estás bien? -pregunto

Por mucho que se encoja de hombros y haga como si nada, sé que la muerte de Thresh le ha dolido, y mucho. Si a mí ya me ha hecho sentir fatal, y ni siquiera hablé con él, no sé cómo se debe sentir ella ahora mismo.

Intento mantenerla alejada del dolor hablándole de Cato. Está claro que ahora que su rival a muerto, su siguiente objetivo seremos nosotros, pero no estamos asustados. Somos dos, y él es uno.

Nos metemos en el saco y, por primera vez en horas, siento como Katniss se relaja mientras la abrazo, y eso sólo me hace sonreír tanto que al final me duelen las mejillas.

De verdad.

Hago guardia durante toda la noche, y al final tengo tanta hambre que no soy capaz de esperar a que Katniss se levante para comer un poco. Cocino algo mínimamente decente con la comida que tenemos y al cabo de unos minutos Katniss se despierta.

-No te enfades-digo antes de que me diga nada-. Es que tenía que comer otra vez. Toma tu mitad.

-Oh, bien. Ummm.

-En la panadería hacemos tarta de queso de cabra y manzana.-respondo con una sonrisa triste al recordar mi casa.

-Seguro que es cara.

-Demasiado para que se la coma mi familia, a no ser que se haya puesto muy rancia. Casi todo lo que comemos está rancio, claro –añado, feliz de que por fin alguien explique la verdad del Distrito 12 a todo Panem. Que todos pasamos hambre, sin excepciones.

Me quedo dormido al momento, y siento que sólo ha pasado un minuto cuando Katniss me sacude el hombro para despertarme. Al principio, como cada mañana, estoy algo confuso, y al final encuentro su cara entre los borrones. La cojo por el cuello y la acerco a mí para besarla como siempre he querido.

Qué bonita forma de despertar. ¿La puedo repetir cada día del resto de mi existencia?

Gracias.

-Estamos perdiendo tiempo de caza –afirma.

-Yo no diría que esto sea perder el tiempo –digo. ¿Desde cuándo besarte con la persona que amas es perder el tempo? Al contrario. Es aprovecharlo al máximo… Creo que la muerte de Thresh la ha afectado de verdad-. Entonces, ¿cazamos con el estómago vacío para estar más alerta?

-Nosotros no. Nosotros nos atiborramos para tener más energía.

Me gusta esa idea

-Cuenta conmigo –respondo. Aunque ya me ha dicho que nos vamos a atiborrar, me sorprende la cantidad desmesurada de comida que coloca en mi plato-. ¿Todo esto?

-Lo repondremos hoy –me asegura-. Es como si viese a Effie Trinket escandalizándose por mis modales.

-¡Eh, Effie, mira esto! –exclamo, deseoso de hacer un poco de broma. Tiro el tenedor por encima del hombro y empiezo a limpiar el plato a lametones dejando escapar ruiditos de satisfacción. Después le soplo un beso y grito:

- ¡Te echamos de menos, Effie!

Recuerdo como intentó ¿coquetear? conmigo mientras preparábamos mi entrevista. Ahora parece muy lejano, pero sé que en estos momentos debe estar muriéndose de vergüenza, de ilusión, o de ganas de que todo Panem sepa que los trágicos amantes del Distrito 12 la quieren.

-¡Para! –dice mientras me tapa la boca. El contacto de su mano con mis labios me hace temblar de emoción. Las mariposas vuelven a aparecer; llevaba como 1 hora sin sentirlas y eso es demasiado tiempo. Las echaba de menos-. Cato podría estar ahí fuera.

-¿Qué más me da? –respondo cogiendo su mano mientras la acerco a mí.

Te tengo a ti para protegerme.


….

Ni! *-* Antes que nada, en este capítulo en especial me gustaría remarcar la importancia que han tenido los reviews a la hora de realizarlo. Si os soy sincera, mientras escribía el capi decidí cortarlo más o menos a la mitad porque se me hacía muy largo, y de hecho ya lo tenía prácticamente preparado para publicar, pero mientras contestaba los reviews y leía que muchas teníais ganas de leer unas partes determinadas ¡puf! No me podido publicarlo cortado y lo he escrito entero. Así que muchas gracias a todos los reviews del capítulo anterior que me han motivado a hacer este capítulo. Va dedicado a vosotras: Coraline Kinomoto, catniphutcherson95, mabeling, LenaPrince yumiiyumyum, kenigal, Pulga Mellark, Vale-Misty Cullen, Tonks Lunatica, Lynx, Camiibell03, katniss luz y Andiwilltrytofixyou (Y un Guest que no sé su nombre D: )

Muchas gracias :)

Por cierto! La parte en la que Peeta "viaja" hacia la Cornucopia, no quiero en ningún momento decir que Peeta murió y fue fantasma ni nada de eso (por eso hago que sea Thresh el que salga primero y tal) sino que me gusta pensar que, inconscientemente, estaba "conectado" con Katniss y que, de algún modo, le dio fuerzas para seguir, además de parar a Cato. Espero que no os haya importado!

Dios, en el otro capi íbamos por 113 reviews y ahora ya llevo 128 O.O Puf, aún no me lo creo xD Muchísimas gracias a todos! 3 Espero que os haya gustado el capi!

También muchísimas gracias a los alerts, favoritos y lectores anónimos, que os veo con los views 8) Un solo review me hace muy feliz, andaaaaaaa *-* Jajajajaja!

REVIEW'S TIME!

Coraline Kinomoto ¡Muchas gracias! :D En este capi no hay tanto Peeta hormonado (solo alguna parte y es por la fiebre *-* xDD) Pero con todo el tema de la fiebre, creo que estaba más bien en los "campos de la muerte" que otra cosa! Aquí tenemos el primer beso de verdad y todo eso *-* Estoy reescribiendo tu review porque en el anterior me disculpaba por no incluirlo :3 JAJAJAJA Espero que te haya gustado, estoy un poco nerviosa! Un besito! 3

catniphutcherson95 ¡Jajajaja! Muchas gracias! : 3 Espero que también te haya gustado este capi, un besito muy fuerte! 3

mabeling ¡Hola! :D Si, verdaderamente ya no hay mucho que contar, los capítulos "próximos" serán básicamente los mismos que en el libro, sólo que con algunas ideas de Peeta por en medio, así que son más difíciles de escribir porque tiene que interpretar las palabras de Katniss y todo TT De cualquier modo, he incluido lo de la Cornucopia para dar algunas explicaciones como he dicho arriba y también porque me gusta escribir al Peeta solitario de los primeros días en la arena : 3. Seh, los pensamientos hormonados son muy, muy lights xD pero está en unas circunstancias muy malas, a punto de morir y en toda esta escena de muerte, así que tampoco es plan de ponerle ahí "a tono" XDD Si te soy sincera, me muero por escribir la parte de cuando se entera que todo es mentira… porque además el piensa que está claro que ella siente algo y… aw. Pobrecito :( Espero que te haya gustado toda la parte de los besos . No estoy muy convencida de haberlo retratado suficientemente bien, así que estoy algo nerviosa xD Un besito! 3

Guest (1) ¡Hola! :D Muchas gracias! :D No te preocupes por nada! : 3 Tengo planeado escribir en Llamas y Sinsajo en un futuro, aún no sé cuándo porque tengo mi otro fic entre manos y es muy agotador tener tantos fics en marcha, así que aún puede que falte un tiempo, pero lo haré : 3 Creo que es muy importante mostrar todos los lados de Peeta, no solo el amoroso, quiero decir… es un chico de 16 años! xD Un besito! 3

LenaPrince ¡Jajajaja! Muchas gracias! : 3 . Katniss está en su mundo "asexual" por llamarlo de alguna manera xD Como ella no siente esos impulsos, seguro que cree que nadie más los siente xD Perdón por lo de que Peeta haya besado a otras chicas, pero se me hace raro que no haya besado a nadie en 16 años O.O Boys will be boys! xDD! Espero que te haya gustado el capi!, un besito! 3

yumiiyumyum Sé que me repito, pero yo ya no sé qué decirte! JAJAJAJA! Si prácticamente lo sabes todo del fic antes de que lo publique! (Bueno, de este capi no, pero qué más da : 3 ) JAJAJAJAJA! Si en el futuro hacen esa categoría en los TCA… MUERO. LITERALMENTE. Sería como: OGBJKNAHDIULY. Sé que te ha gustado el Peeta hormonal e.e Quiere que Katniss lo obseeeeeeerve 8) xDD DIOS, ME ENCANTA TU REVIEW HORMONAL XDDDDDDDDDDDDDDDDDDD (hormonal, hormonas, hormonal… creo que sí, es la palabra random de hoy!XD) A mí me hubiera encantado que la maldita cueva en la peli fuera más larga… SOLO HAY UN MALDITO BESO. UNO! TT Y Gale que se fastidie. Jejejejee! (risa maligna de niña pequeña : 3) Y tranquila, no te pasas del límite : 3 Un besito pedazo de loca! 3

kenigal Jajajaja! Muchas gracias! Sí, es que Peeta es un adolescente que tiene sus… necesidades. xDD El capítulo en el que se da cuenta de que todo ha sido estrategia será el último y tengo ya planeado como acabará y pretendo que sea como O.O Será muy duro para él TT Y lo que me pides tranquila :) De momento tengo planeado escribir En Llamar y Sinsajo desde su punto de vista, pero dentro de un tiempecito, cuando tenga este fic acabado y L.A más avanzado, porque es mucho estrés ir con tantos fics a la vez xDD Dios, muchísimas gracias por decirme eso, me animas un montón a escribir! : 3 Un besito muy fuerte! 3

Pulga Mellark JAJAJAJAJAJA! Te veo a través de la pantalla del ordenador mientras lees las partes hormonadas e.e XDDD Los novios nunca entienden lo que es el mundo de LJH y de los fics… es como GZDFIJHA *-* Espero que te haya gustado (aún más a ser posible: 3 JAJAJAJA) En este capi no hay sueño de Peeta, pero si alucinación (¿) Un besito muy fuerte! 3

Vale-Misty Cullen Hola! :D Perdona por tardarme tanto, pero he ido algo ajetreada con los otros fics TT Y de nada por lo del cumple, ya ves! : 3 Jajajaja! Argh, muchas gracias por tu review, de verdad *-* No sabes todo lo que significa para mí y como me anima a continuar y a hacer estos capis cada vez un poco mejores, o al menos a intentarlo! Bueno, respecto a lo del Peeta hormonado, creo que es algo natural en esas circunstancias, y es más, seguramente un chico normal estaría aún más "apasionado", pero Peeta está en unas circunstancias algo raras, por decir algo xD Muchas gracias por lo de en llamas y sinsajo *-* No lo tenía planteado, pero ya me lo habéis dicho muchas y creo que sí que me gustará hacerlo *-* Pero aún tardaré un poquito, porque como aún tengo este fic y el de L.A (y colgar el ultimo capi de Estamos Locos xD) Voy un poco estresada, pero en cuanto acabe de organizarme, empiezo : 3 Jajajajajajaa! Espero que te haya gustado el capi, un besito muy fuerte! 3

Tonks Lunatica Muchas gracias! :D *-* Siento mucho que no te gustara la idea de que Peeta besara a otras chicas, sí que es verdad que se parece mucho a Gale, pero creo que a fin de cuentas es un chico de 16 años que, si ve que la chica que no le gusta no le hace caso, intenta encontrar otras posibilidades (en vano, evidentemente! : 3) Muchísimas gracias por dejarme un review, me ayuda un montón *-* Un beso muy fuerte! 3

Lynx ¡Dios! Creo que nunca me había sonrojado tanto con un review! Muchísimas gracias *-* Gracias a ti por tus dos reviews! Jajajajaja! Creo que lo que has dicho de Peeta y las hormonas es BÁSICO, quiero decir, todos hemos pasado, estamos pasando, o pasaremos por esa edad en la que todo es caliente y morboso, así que se me hace raro que Peeta, que está en una CUEVA, UNA CUEVA POR FAVOR! ¿HAY UN LUGAR MÁS MORBOSO?XD no tenga pensamientos impuros e.e xDD Tomo nota de que quieres que los capis sean larguillos *-* Y mil gracias por lo del monologo interior, porque es una técnica que me cuesta mucho dominar y a veces estoy un poco insegura de si lo hago bien o no, así que mil gracias!*-* Un besito muy fuerte! 3

Camiibell03 Jajajajaja! Ahora mismo te busco en twitter! Espero que te haya gustado el capi! Un besito muy fuerte! 3

katniss luz ¡Jajaja! Vale, entonces tu eres luz : 3 Peeta ama a Katniss, está claro, pero sigue siendo un chico y como todo chico necesita cierto contacto físico e.e xDD Lo del sueño fue una locura que se me ocurrió mientras escribía, pero me gustó como quedó y lo dejé : 3 Gracias por decir que te ha gustado! :D Y argh, de verdad lloraste con esa parte? Dios, no sabes lo que significa para mi *-* Un besito muy fuerte! 3

Andiwilltrytofixyou Jajajajaja! Muchísimas gracias guapa! : 3 ¿Quién no ama a Peeta? Es como PERFECTO en todos los sentidos! Incluso un amigo mío lo ama! XDDD Un besito muy fuerte, espero que te haya gustado el capi! 3