Atrapando a un Youkai
Autora: YukaKyo
Serie: Inuyasha
Parejas: Sesshoumaru x Inuyasha, Naraku x Miroku y la novedad de SangoxKagome
Categoría: Yaoi, Yuri, Romance, Comedia. ¬¬ si les gusta que bueno, si no, se joden -o-
Beta-reading Oficial: Pily-chan, aunque para este hubo ayuda de Carol. Domo Arigato!
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Revisado, corregido: 01/07/07
14— Todo por el vino.
—Inuyasha— Dijo el youkai, caminando hasta detenerse delante del hanyou— ¿Qué fue lo que quisiste decir con eso? Eso de que, nadie toca lo que es tuyo-. Inuyasha siguió callado, sintió que sus mejillas se tornaban más calientes y seguramente más rojas de lo normal.
—Yo, solo, yo-. Tartamudeo—No lo se-
—Eso no es una respuesta ¿ Dime porqué lo hiciste?— Volvió a preguntar Sesshoumaru con suavidad.
—Es que. Kagura. Me molestó con lo que hacia— Gruño Inuyasha frunciendo el cejo.
—¿Con que algo que Kagura hacia?— Pregunto Sesshoumaru, sujetando con sus dedos la mejilla del hanyou, que levemente tembló al contacto de los dedos del youkai con su piel. Inuyasha asintió levemente aunque fue incapaz de mirar a los ojos a Sesshoumaru.
— Pues lo que Kagura hizo, fue, besarme..— Inuyasha asintió furioso a las palabras del youkai.
—Y tu llegaste, me la quitaste de encima y dijiste que nadie tocaba lo tuyo— Sesshoumaru dio algunos pasos mas, quedando mas cerca del hanyou, que apenado asentía una vez mas.
—Eso fue lo que te molesto. Y dijiste eso porque yo..—
—¡Porque me gustas!- Finalmente el hanyou le miro, sus pupilas doradas brillaban, aunque había una pequeña queja en los mismos. Aunque no se percato de que el rostro de Sesshoumaru, estaba cerca del suyo. Demasiado cerca.
—¡Todos querían algo contigo y yo no podía decir nada! Y ella te beso antes de que yo pudiera decirte lo que sentía. Justo cuando te buscaba para decírtelo, tenia que pasar eso ¡No es justo Sesshoumaru! Y seguramente ahora..—.
Las protestas del hanyou dejaron de escucharse, los tibios labios del youkai se habían posado en los suyos con suavidad, Inuyasha al principio no supo que ocurría. Pero cuando aquella húmeda lengua acaricio sus labios pidiendo le dejase entrar en su boca, cerró los ojos, suspirando antes de abrirla tímidamente, dejando entrar al youkai en la misma.
Realmente Inuyasha era adorablemente tierno. Eso era lo que le parecía al youkai, que levemente abrió los ojos mirado su rostro sonrojado y feliz, mientras correspondía con timidez su beso. Finalmente había hecho realidad uno de sus anhelos, aunque debía hablar con él primero, pero simplemente no pudo resistirse a besarlo. En contra de lo que quería y con esfuerzo se aparto un poco del hanyou que con un gruñidito se quejo de que aquellos labios lo dejasen.
—Desde hace mucho tiempo.. Tu también me gustas— Se acercó nuevamente al rostro del hanyou, mirándolo con ternura en sus ojos dorados. Inuyasha lo miro sorprendido. Aunque sus semblante cambio esbozando una suave sonrisa, había ansiado tanto escuchar aquellas palabras de los labios del youkai al que mas quería.
¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.
Kagura se encontraba sobre uno de los bellísimos cojines que Naraku en ocasione sutilizaba para sentarse. Cerca de ella había a una mesita donde se encontraba una botella de vino. El favorito de Naraku. La miro con recelo, pensando en lo que le había sucedido a en la mañana. Había podido besar a Sesshoumaru, lo que siempre había querido, pero este no le había correspondido para nada.
Y también estaba Inuyasha que lo había reclamado como suyo.
Y cuando había buscado la mirada de Sesshoumaru, deseando ver asco y repulsión por las palabras del hanyou, solo encontró, un asentimiento de su parte e incluso orgullo. Inuyasha había escogido a Sesshoumaru y el lo había aceptado.
Alargo su mano hacia la botella, destapándola con sus dedos. Tomo un gran trago y luego suspiro decepcionada.
—¿Va en emborracharse?. ¿Con el vino de Naraku?— dijo en voz alta, Hakudoshi mirando con una ceja alzada a Kagura.
—Así parece— respondió Kanna sin ninguna emoción en su rostro.
—A Naraku no le gustara eso. Es su vino favorito— Menciono Kohaku, mirando hacia los dos albinos. Los tres niños al instante recordaron que Naraku los había amenazado, si llegaban a probar de ese alcohol.
Parecían que sus cabezas eran una ya que comenzaron a imaginarse lo que pasaría si Naraku llegaba en esos momentos y encontraba a Kagura bebiendo y ellos ahí, cerca sin detenerla. Una imagen donde Naraku, que estaba convertido en su clásica voluta de veneno, estaba sobre ellos como una nube negra, mirándolos con demasiado odio en sus pupilas rojas centellantes. Su energía maligna siendo lanzada por todos lados de forma colérica.
—¡COMO PUDIERON DEJAR QUE PASARA ESTO!- un pequeño tentáculo había salido de la nube señalando hacia donde se encontraba Kagura, tirada en el suelo, dormida, con la ropa revuelta, las mejillas rojas y la botella de vino, completamente vacía a su lado— ¡ESE VINO ERA MI FAVORITO LO SABÍAN!-
—¡USTEDES SON LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE ESTO!—de la nada montones de monstruos aparecieron al lado de nube Naraku, sin buenas intenciones.
La nube Naraku los señalaba con su mini tentáculo- ¡Y AHORA PAGARAN POR SU DESCUIDO. MÁTENLOS!— Los monstruos que habían estado esperando hasta esos momentos se habían echado contra ellos tres.
Con un simple plof, aquélla imagen desapareció de su cabeza. Los tres niños se quedaron viendo entre si con una mueca de terror en el rostro. Hasta que.
—¡Ahí se ven!— Soltó de improviso Hakudoshi levantándose, mientras corría a toda prisa alejándose del castillo. Kohaku lo imito. Y solo Kanna se quedo ahí sentada, como si meditara alguna excusa. Pero inmediatamente se levanto también.
—¡Hey!. ¡Espérenme!—
¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.
Sango caminaba furiosa alejándose del pequeño campamento en el que hasta segundos antes había estado. Kirara no se encontraba esta vez junto a ella y era lo mejor. Si alguien hablaba o decía algo, esta segura que lo golpeaba. Había estado tan a gusto. Justo como deseaba.
Flash Back
—¡Espera Sango!- Kagome detuvo a la exterminadora colocando su mano libre sobre su hombro y retrocediendo un poco donde se encontraba sentada—Alguien puede venir y vernos.
Sango se detuvo, era verdad Shippo, Kirara, incluso Inuyasha y Miroku podrían llegar y verlas, Kagome era demasiado tímida y pocas veces dejaba que algunos vieran como se besaban, tal vez lo mejor seria que se esperaran o fueran a otro lugar, tendría que pensar a donde irse, así que reflexiono unos breves segundos para pensárselo antes de contestar.
—No creo que ni ninguno este cerca— murmuro suavemente antes de volver a inclinarse sobre Kagome, dejándola recostada sobre la suave manta que en el suelo había puesto.
—¡Pero!- Kagome quiso volver a protestar, pero los labios de Sango se lo impidieron. Despacio rompió el beso, para acariciar con sus labios las mejillas de la joven bajando despacio hasta su cuello, repartiendo lametones y mordidas sobre el mismo.
—Sa… Sango— susurro apenas Kagome, estremeciéndose con cada caricia que la joven exterminadora le regalaba. Sango mordió levemente la piel del cuello de la chica haciendo que de la garganta de la misma brotara un suave y contenido gemido.
Una sonrisa apareció en los labios de la joven de cabellos castaños, al escucharlo, sus manos dejaron de sujetarle la cintura, repartiendo sutiles caricias por el cuerpo de Kagome. Quien mordió levemente uno de sus labios, tratando de contenerse y no gritar por las emociones que Sango le hacia sentir con el roce de sus manos.
—Kagome-. Ronroneo su nombre antes de que esta vez la joven de cabellos azabaches le sujetara de la nuca, atrayéndola a ella, para compartir un nuevo beso entre ambas.
Aquello era tan perfecto.
Deliciosamente perfecto.
—¿SANGO?. ¿QUÉ LE ESTAS HACIENDO A KAGOME?- Kagome y Sango dejaron de besarse al escuchar aquellos gritos, sus ojos se dirigieron hasta el zorrito que con ambas manos en la cara de forma escandalosa las miraba—TE PERVERTISTE CUANDO ESTUVISTE CON MIROKU Y AHORA LA QUIERES PERVERTIR A ELLA TAMBIÉN—
—¡SHIPPO!- gritó Sango apartarse de Kagome, pero mirando colérica al niño— ¡NO DIGAS TONTERÍAS YO…- sus ojos de dirigieron a Kagome, quien estaba aun debajo de ella sumamente sonrojada. Fue entonces que reparo en la comprometedora pose en la que estaban. Ella sobre la joven de cabellos azabaches, quien tenía las piernas abiertas a ambos lados de sus caderas.
—¡QUE OCURRENCIAS!—volvo a gritar, levantándose finalmente de donde estaba.
—¡PERO ES VERDAD LA ESTABAS PERVIRTIENDO!— Volvió a atacar el zorrito viendo como Kagome, se medio sentaba en el suelo, aun mas roja.
—Espera Shippo, no es lo que crees— intentó decir tímidamente Kagome.
—¡NO TE PREOCUPES KAGOME¡. ¡SE QUE DUELE POR LO QUE HAS PASADO!—
—¡SI NO HA PASADO NADA!-. Le hizo notar Sango, aquellas palabras hicieron mella en la joven de cabellos azabaches, quien solo bajo la vista. Mas que apenada.
—Shippo veras..—
—¡TRANQUILA KAGOME, DEBISTE DE HABERLA PASADO MUY MAL!— Shippo se acerco hasta ella, dándole unos golpecitos en una de sus manos, como consolándola.
—No…yo…—
—¡SANGO¿POR QUÉ LO HICISTE? POBRE KAGOME—el zorrito se echo contra las piernas de la chica llorando a grito abierto. Kagome lo miro con tristeza, era normal que reaccionara así, después de todo a él jamás le había dicho nada de la relación que ambas tenían.
—¡DEJA DE LLORAR! KAGOME ES MI NOVIA Y PODEMOS HACER LO QUE SEA— Sango estaba desesperada. Ya solo faltaba que Kagome se pusiera a llorar también.
—¡QUUUEEEEEEEEEEE ¿Novias?- Shippo miro a Kagome, quien asintió, sonriéndole dulcemente.
—Yo no sabía. Lo siento-
Fin de Flash Back
Sango gruño, siempre pasaba lo mismo, cuando creía que finalmente iba a suceder algo entre ella y Kagome. Llegaba Shippo y les arruinaba el momento. Aunque esta vez si que había exagerado. Solo se estaban besando. Pero bueno, no podía reclamarle mucho al pequeño. Después de todo el no sabia nada.
Sango se detuvo de pronto. No debería estar tan enfadada después de todo. Pero aun así.
—¡MALDITO MOCOSO!- volvió a gritar encolerizada—¡COMO SE ATREVIÓ A ESTROPEAR ASÍ ESE MOMENTO—
¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.
—Nunca me ha gustado viajar de esa forma—Naraku giro la vista hacia el monje que con algunos movimientos de sus dedos trataba de acomodar sus cabellos desordenados—El viento siempre me despeina—
El hanyou, sonrió suavemente, acercándose a él, deseaba besarlo una vez mas y no solo eso. Miroku vio sus intenciones y coloco sus brazos tras la nuca de Naraku, acercándolo a él. Pero quedaron completamente petrificados cuando escucharon.
—¡NARAKU-CHAAAAAN!—
Realmente Naraku no se esperaba aquel recibimiento tan afectuoso, no de ella. Kagura estaba ahí, sobre él abrazándolo, más bien asfixiándolo entre sus brazos. Mientras reía tontamente. La youkai abrió los ojos mirando a Miroku e igual que con el hanyou se le echo encima.
- ¡HOOOLAAAAA¡QUE GUSTO ME DA VERTE!—
Miroku la miro extrañado, pero desvió sus ojos hacia Naraku que miraba con recelo a la mujer. Un momento. ¿Qué era ese olor? Vino. Kagura había estado bebiendo. Si, era eso, los ojos de la youkai brillaban extrañamente y sus mejillas estaban teñidas de carmín, sonriendo muy feliz de verlos, mas a Naraku quien se suponía ella odiaba hasta la muerte.
—¡MIROKU-CHAN!-dijo su nombre después de alejarlo de sus brazos, pero sin soltarlo lo suficiente, empujándolo adentro del castillo, exactamente hasta donde hacia algunos minutos aun estaba.
— Hacia mucho que no venias al castillo¡Debemos hablar de mushas, mushas cosas!—Kagura entonces desvió su mirada hacia el hanyou, volviéndose a echar contra él.
—NARAKU-CHAN QUE BUENO QUE LO TRAJISTE DE VUELTA— Naraku entonces fijo su vista en la botella que llevaba la youkai en sus manos. Completamente vacía, reconociéndola.
¡OH SI¡ESTABA BORRACHA! Y SEGURAMENTE SE HABÍA TOMADO SU VINO.
ESPEREN. HABÍA PENSADO QUE SE BEBIÓ SU.
Miro otra vez a la botella.
¡SI! ERA ¡SU VINO¡ NO HABÍA DUDA
—HAKUDOSHI, KANNA, KOHAKU— grito Naraku cabreado, sacándose de encima a Kagura, mirando a todos lados— SALGAN DE DONDE ESTÉN, NO ME HAGAN IR A BUSCARLOS—
—¡Buscarlos! SIIIII. Yo voy a buscarlos— festejo la youkai, caminado a tropezones y riendo de forma estúpida mientras buscaba los niños en algunos arbustillos, como si a las escondidillas jugaran.
—¡YO MISMO, A LOS CUATRO LOS MATO!— gruño el hanyou, comenzando a dar un paso hacia Kagura que aun con movimientos torpes se perdía en el castillo llamando a los niños.
—¿Ahora?—Naraku se detuvo, girando los ojos a donde Miroku estaba, vio como este se acercaba, volviéndole a colocar los brazos sobre su cuello, acercándole a él, mientras paseaba sus labios por el cuello del hanyou.
Oh, claro que no.
—Tal vez mañana— murmuro suavemente antes de cerrar sus brazos tras la cintura del monje. Sujetándolo con suavidad conduciéndolo a sus habitaciones.
¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.•´¨"¤.¸¸.
Vuelve a casa, vuelve a amarme, vuelve a verme
