Elsa

Cuando despierto mi frente se encuentra húmeda y el olor a fuertes hiervas llenan a mis fosas nasales con rapidez ¿Dónde estoy?

El último recuerdo que tuve fue de Jack alejándose hacia una aldea, tenía la tonta idea de que necesitaba ayuda. Después de eso no tengo ningún recuerdo.

La madera que conforma el techo me hace pensar en aquella posibilidad y en eso mi vista viaja hacia un señora de edad avanzada a unos metros de mí, quien prepara algún tratamiento ya que comienza a moler con fuerza algunas hiervas. Todo es extraño, todo es diferente y la primera diferencia que noto es la falta de una voz que siempre me calma a pesar de todo.

- ¿Jack…?- susurro buscándolo

La mujer se gira pendiente de mí y me sonríe con dulzura.

- Reina Elsa, gracias a dios que he despertado…- murmura la mujer llegando a mi

Me levanto con cuidado y en eso siento que comienzo a marearme, me sostengo con fuerza de las sabanas de mi cama.

- ¿despertado?- logro preguntar confundida- ¿Qué ha pasado?-

- Estuvo inconsciente por tres días su majestad- me dice atenta a mis ojos

Parpadeo confundida. ¿Tres días? Ha pasado mucho tiempo desde que se cerró el portal, ¿he estado inconsciente tanto tiempo?

- ¿tres días…?- susurro

- Así es su majestad, estaba muy débil- comenta la mujer- además de la grave herida que tenía, pudo haber sido capaz de desangrarla-

Bajo la mirada hacia mi herida de mi costado y noto que ahora una capa de vendajes la cubren muy bien protegiendo mi suave piel.

- Le… Le agradezco por su hospitalidad, pero necesito encontrar a alguien- me levanto de la cama con cuidado

Mis piernas parecen no querer sostener mi peso, así que termino tropezándome al primer paso.

- ¡No su majestad! ¡Aún se encuentra débil!- me detiene la mujer

- ¡Tengo que salir de aquí!- subo la voz intentando sacar la anciana de mi vista

La mujer parece luchar por mi estancia y en eso escucho como la madera golpea con fuerza haciendo eco en la habitación. Me giro con cuidado hacia aquel ruido ignorando los reclamos de la mujer, ella parece no haber escuchado aquel sonido. Encuentro a Jack golpeando con fuerza su bastón contra el suelo de madera sentado cómodamente en mi camilla.

- Creo que deberías de hacerle caso a la anciana- murmura Jack

Sonrió levemente al escuchar su voz y en eso frunzo el ceño.

- ¡¿Dónde estabas?!- me quejo- ¡Desperté y no estabas!

Jack sonríe con burla y sin decirme una sola palabra posa sus ojos en la anciana, la mujer me mira declarándome una demente. No digo nada, no hago nada simplemente me limito a que me observe y me juzgue por dentro, esto es vergonzoso. Jack se tira a carcajadas.

- ¡De acuerdo me quedare otro día más!- digo sentándome en la camilla cruzando los brazos

- Le traeré un poco de sopa de vegetales… ya se encuentra delirando- murmura la mujer

Ruedo mis ojos ignorando aquel comentario y dándole una gran oportunidad a Jack de burlase. Algunas veces odie esos momentos de burla pero siempre terminaban haciéndome una leve sonrisa.

- ¿Cómo te sientes?- me susurra descendiendo a un lago mío de la cama

- Estoy bien…- miento lo mejor que puedo, pero Jack me mira con seriedad- De acuerdo estoy algo agotada-

Jack asiente levemente.

- Eso quería escuchar…. Me… me preocupe por ti cuando caíste en la nieve- me dice poniendo atención en mis ojos

Aquellos ojos de zafiros jamás los había visto tan verdaderos y al mismo tiempo tan hirientes, sonrió levemente ante su preocupación y tomo con cuidado sus fríos dedos reconfortándolo. El rubor comienza a subir por sus mejillas pero no digo nada simplemente me limito a sonreírle con dulzura. Ha salvado mi vida nuevamente.

- Aquí tiene su alteza… sopa de verduras- anuncia la mujer llevando un cuenco

- Gracias- digo aceptándolo

El deliciosos aroma de las verduras calientes hacen que mi estómago gruña con suma fuerza, me dejo llevar por el aroma y comienzo a dar grandes sorbos terminándome aquel cuenco en menos de diez minutos.

- Vaya parece que desea más…- murmura la anciana

Yo solo asiento.

Jack sonríe al verme comer nuevamente pero noto en su mirada un poco de pena y tristeza. Termino comiéndome cinco cuencos de vegetales, jamás había comido tanto en mi vida en el castillo solo eran comidas decentes, jamás podían pasar más platillos de lo debido. No para la futura reina.

La comida me hace sentir más tranquila y con mejor energía, al punto de desear salir por un segundo a tomar verdadero aire. No aquel ambiente de hierbas medicinales.
Doy un respiro recordándome en mis piernas débiles y me preparo mentalmente para caer al suelo, pero para mi sorpresa estas comienzan a reaccionar nuevamente. La anciana parece no tener objeción en que salga y Jack simplemente me sigue volando sobre mí, tomo una capa y salgo.

La blanca nieve decora el ambiente, los delgados copos comienzan a descender con lentitud mientras que el sol aun logra alumbra lo suficiente para darme una buena mañana. Camino con cuidado de mis heridas entre la nieve dejándome llevar por aquel frío que jamás he sido capaz de controlar.

- ¿Es una dulce aldea no?- me pregunta Jack

- Ya lo creo…- murmuro

Jack vuela a un lado mío curioso de mi mirada, me giro mirándolo y él me sonríe dulcemente.

- Ayer jugué con unos niños…- me dice pendiente de mi mirada- bueno tu sabes… fue día de nieve.

Me rio levemente al recordar aquellos días de nieve.

- Fue… muy divertido- me dice y desciende por un momento- creo que ya comenzaba a olvidar lo que era jugar…-

Suspiro ante aquellas palabras, por supuesto que casi ha olvidado todo lo feliz que era ser guardián. Ha estado en una guerra todo este tiempo, tenía que volver a ser él.

- Estoy feliz de que lo hayas hecho- le digo dándole una sonrisa

La risa de unos niños llama nuestra atención rápidamente, un grupo de pequeños van corriendo y atacando a sus enemigos con bolas de nieve, unos caen, otros gritan corriendo y otros se atacan entre sí.

- ¿Qué tal si jugamos por un momento?- me pregunta Jack sin quitar la vista de aquellos niños

En mi mente recuerdo aquellas veces que he usado mis poderes, lo que he congelado, el castillo oscuro que creé, la forma en que ataque a Pitch. Mis poderes no son para jugar, son para destruir.

- No creo que sea buena idea…- murmuro alejándome lentamente

- ¿porque no?- pegunta Jack

Cierro mis manos en puño incapaz de poder acercarme a nadie, Jack mira mis manos entendiendo lo que pienso.

- ¿Aun tienes miedo?- me susurra

Trago saliva. Y respiro hondo.

- Tal vez…- susurro

Jack sonríe levemente y se eleva hacia a mí, tan cerca que puedo sentir sus frío labios y ver sus hermosos ojos dándome toda su atención.

- Aun no se controlarlo- murmuro bajando la mirada

Jack me toma del mentón y levanta mi mirada hacia él, dándome una dulce sonrisa. En ese momento recuerdo aquel dulce beso que nos dimos en el bosque, como sus labios tocaron los míos haciendo que mi corazón latiera lo más acelerado posible.

- Tal vez pueda hacer algo para que lo controles…- me susurra

Me aparto un momento.

- ¿Cómo puedes enseñarme? – pregunto cruzándome de brazos- ¿Y si te lastimo?

- Podría esquivarlo….- comenta encogiéndose de hombros- además soy el único con poderes de hielo que conoces-

Ruedo mis ojos provocando que él se ría por un segundo. Respiro hondo.

- Tal vez podría funcionar…- murmuro dándome por vencida.

Jack sonríe como si hubiese ganado un gran conflicto tal vez estuvo en camino de convertirse en uno. Me tranquilizo por dentro ya que como él me lo prometió no saldrá herido.


Ya solo quedan 4 capítulos para terminar! Nuevamente disculpen por la tardanza... he tenido mucho problemas en la uni y personales que bueno espero que marchen bien su curso.

YA SOLO QUEDAN 4!

las cosas se podrán más bonita y feas para Jelsa. Mañana subo el próximo.

Ahí nos escribimos...