Yep, i know it, me tardé, pero aquí esta un nuevo capítulo, en verdad disfruto cada palabra que plasmo en este fic, y también agradesco a los que continuan apoyándolo, ojala que lo estén disfrutando igual que yo.

Todos los personajes de The Legend of Zelda pertenecen a Nintendo.

Capitulo 14

Garras y Espadas.


El aire levantaba arena en el gran cementerio del mundo crepuscular, éste sería el escenario del enfrentamiento entre dos seres de ojos brillantes. Las tumbas de los antiguos moradores del mundo del atardecer eterno serían testigo del suceso, los pocos árboles que alguna vez existieron ahí, habían muerto muchos siglos atrás, sus cuerpos retorcidos y petrificados, eran el recordatorio para todo el que visitara ese lugar, de que después de la muerte, no queda nada, solo un vago recuerdo de lo fue la vida.

El único sonido que se escuchaba era el del viento soplar, las lápidas parecían observar a los dos seres, que no movían ni un solo músculo de sus cuerpos.

Lunox miraba fijamente a su rival, él sabía que no debía subestimar a su oponente, ambos esperaban el primer movimiento, todos sus sentidos estaban totalmente alerta, repentinamente Lunox desapareció de la vista de Marthus, el cual, sin voltear levantó su codo derecho impactando la quijada de Lunox, quien había aparecido detrás del ser de cabeza flameante.

La bestia de ojos rojos, enfurecido rugió levantando su garra derecha en forma de puño, para golpear la cabeza de Marthus, lanzándolo con una fuerza impresionante a la entrada del mausoleo, el ser del crepúsculo impactó una columna de mármol con tal magnitud, que ésta se cuarteó.

Sin siquiera tener tiempo de reaccionar, Marthus fue golpeado nuevamente, Lunox había proyectado su pierna en el abdomen del ser de ojos dorados, lanzándolo al interior del enorme mausoleo, el ser de ojos dorados se encontraba rodando en las escalinatas que conducían al interior de la tumba de sus ancestros, sin perder tiempo, logró extender su brazo para poder colocar la palma de su mano sobre una escalinata y poder impulsarse hacia arriba para evitar seguir cayendo, pero no pasó mucho tiempo cuando Lunox con ambos puños golpeó la espalda de Marthus proyectándolo nuevamente al suelo.

El cuerpo del ser de cabeza flameante yacía en un pequeño cráter que se había formado en el suelo del gran mausoleo, debido al impacto. Lunox comenzó a caminar en dirección de Marthus; con una de sus grandes garras lo tomó de la cabeza, levantándolo del suelo, Marthus parecía gemir de dolor, y fue en ese momento cuando la bestía de ojos color sangre, lo golpeó brutalmente en la cara una y otra vez, el ser del crepúsculo parecía ya no tener vida, al recibir tal golpiza, finalmente Lunox arrojó el cuerpo inerte de Marthus al centro de esa gran sala principal del mausoleo, la luz se colaba por el techo del lugar permitiendo ver como grandes columnas lo sostenían por encima de diez metros, algunas estatuas en las orillas representaban a los antiguos moradores y fundadores del mundo crepuscular.

"Vaya y según tú estaría en desventaja, creo que te equivocaste Marthus, ahora me servirás, para poder cumplir con mi objetivo" caminando calmadamente hacía el de ojos dorados, Lunox comenzó a pronunciar algunas palabras en un dialecto desconocido, su pecho comenzó a abrirse, sus costillas comenzaron a quebrarse permitiendo ver el interior del ser de ojos rojos, algo parecido a una enorme lengua salió a toda velocidad del pecho de Lunox y comenzó a enrollar el cuerpo de Marthus, el cual no mostraba signos de vida.

La bestia parecida a una sombra comenzó a carcajearse, inundando el lugar con un sonido macabro. La gran lengua comenzó a arrastrar a Marthus al interior de las entrañas de Lunox.

Repentinamente la bestia rugió de dolor, y lo que parecía sangre negra salpicó por todos lados, Un segundo Marthus había cortado la gran lengua liberando a su doble.

El pecho de Lunox se cerró abruptamente, regresando a su forma original, pero causando gran dolor a la bestia de ojos rojos, la cual respiraba agitadamente después de recibir el ataque de su enemigo.

"¡Vaya! No creí que fueras tan fácil de engañar" reía Marthus mientras miraba fijamente a Lunox, el cual le regresaba la mirada bastante furioso.

"P…pero ¿cómo es posible que estés ahí… si tú… estabas…?" preguntaba Lunox mientras presionaba su pecho para mitigar el dolor.

"Eres bastante lento Lunox, no te diste cuenta, que cuando te di el primer golpe, y me perdiste de vista, el que se quedó peleando contigo no era más que mi sombra" respondía Marthus mientras se acercaba a su doble y con su mano derecha lo tocó, haciéndolo que regresara a su interior, desapareciendo del suelo donde había quedado con los restos de la gran lengua.

"¡Ya veo! Pero no creas que me has vencido con ese ataque tan simple, esto está por comenzar" reía Lunox.

"No esperaba menos…" contestaba Marthus desenvainando su espada.

Sin esperar más Lunox lanzó su garra en contra de Marthus el cual detuvo el ataque con su espada, ambos comenzaron a lanzar ataques con una velocidad impresionante, la habilidad del ser de cabeza flameante con la espada era excepcional, tan solo se podía escuchar el impacto de la hoja de la espada de Marthus con las grandes garras de Lunox.

Sin que la bestia de ojos rojos pudiera anticiparlo, cayó al suelo con un gran dolor en la rodilla, pero sin detenerse a lamentarse, se levantó del suelo, y contraatacó a Marthus proyectando su cabeza contra el pecho del guerrero del mundo crepuscular, el cual soportó el peso de su oponente lanzando un ataque lo suficientemente veloz para que Lunox no lo viera y volviera a caer al suelo, ahora con gran dolor en la otra rodilla; esto enfureció a la bestia, y sin importar el dolor se levantó lanzando una patada, la cual, Marthus alcanzó a bloquear cerrando ambos brazos frente a él, pero eso no impidió de que fuera proyectado hacía atrás, sin perder el equilibrio logró permanecer de pie.

"¡Vamos! ¿Es todo lo que tienes?" preguntaba sarcásticamente Marthus.

Lunox rugió nuevamente y comenzó a levitar en el aire, "Te arrepentirás de tu osadía, basura del mundo del atardecer eterno" insultaba el ser parecido a una sombra.

Sin que Marthus advirtiera, Lunox desapareció repentinamente de su vista, pero a diferencia de la primera vez, el ser de cabeza flameante no pudo sentir la presencia de su oponente.

Una risa se escuchó por todo el lugar, "Veamos si puedes volver a tocarme Marthus" la voz de Lunox se escuchaba retumbar por las paredes del lugar.

Marthus estaba concentrado, intentado sentir la presencia de su oponente, pero esa vez era diferente, Lunox realmente había logrado desaparecer completamente del lugar, el silencio invadió el mausoleo, repentinamente, Marthus recibió un gran impacto en la espalda, lanzándolo contra el suelo, sin perder tiempo se levantó de un salto propulsándose con sus brazos y girando en el aire para caer en sus pies, pero inmediatamente que sus extremidades tocaron piso, recibió otro impacto en el pecho lanzándolo nuevamente al suelo.

Sin pensarlo y por reflejos propios, Marthus logró incorporarse nuevamente y comenzó a correr en círculos en el lugar, pero sin que pudiera evitarlo, un golpe en su cabeza lo lanzó contra una estatua de uno de sus ancestros, la cual terminó por colapsarse contra el piso, Marthus se levantó nuevamente y comenzó a correr a mayor velocidad sin un rumbo fijo, haciendo quiebres con sus piernas y siguiendo su instinto, logró evitar ser golpeado nuevamente, mientras se movía a toda velocidad comenzó a pronunciar algunas palabras mientras su mano izquierda sostenía su espada y la derecha la colocaba frente a su rostro haciendo algunos movimientos con ésta.

"¡Umbra duplicare magnum!" al tiempo que pronunció esas palabras, Marthus se había duplicado a sí mismo en cinco.

Los cinco Marthus comenzaron a dispersarse por todo el lugar, algunos de un salto, lograron situarse encima de algunas estatuas, otros, simplemente quedaron en posición de defensa, nadie podría decir cuál era el verdadero, repentinamente uno de ellos calló al suelo, una garra de Lunox lo había atravesado por su espalda y abdomen, los demás voltearon a ver en esa dirección, el que seguía en cercanía, también cayó al suelo abatido cuando su yugular fue cortada de extremo a extremo, después un Marthus que se encontraba sobre una estatua, se lanzó con su espada, intentado predecir el lugar donde se encontraba Lunox, pero este fue decapitado, el siguiente más próximo, también fue derrotado por Lunox partiendo su torso por la mitad.

"De nada te sirvió llamaras a tus amigos Marthus, ahora solo quedas tú" la voz de Lunox se escuchaba por todo el lugar, con un tono burlón, el quinto Marthus que se encontraba encima de una estatua cayó de ésta, cuando la escultura se desplomó al ser golpeada por el ahora invisible ser de ojos rojos, para después ser asesinado por Lunox cuando logró abrir sus entrañas desparramando todos sus órganos internos.

Lunox celebraba parado frente al cadáver de Marthus, la sangre brotaba del cuerpo despedazado, indicando la victoria de la bestia.

"Es una lástima que no haya podido obtener tu poder Marthus pero ahora que estás fuera de mi camino, será fácil obtener lo que he venido a buscar". Lunox finalmente se hizo visible, con su enorme cuerpo parecido a una sombra, y sus brillantes ojos color sangre, caminó al centro de la gran sala, tumba de los ancestros de los moradores del mundo del crepúsculo, Lunox comenzó a acumular una gran cantidad de energía obscura entre sus dos garras, los ojos de las estatuas alrededor de ese gran espacio comenzaron a brillar con un intenso azul, el lugar comenzó a temblar, del techo caía polvo, debido al gran movimiento de la tierra debajo de Lunox.

Finalmente pronunciando algunas palabras en un lenguaje antiguo; Lunox levantó sus brazos y una gran esfera de energía obscura comenzó a crecer por encima de él cubriendo todo el lugar. "En verdad me ahorraste la molestia Marthus" Lunox con su garra, tocó el suelo, manchándolo con la sangre de Marthus que aún tenía en sus garras, al hacer esto, el suelo comenzó a abrirse, dos plataformas se comenzaron a separar, permitiendo que un antiguo pedestal emergiera de las profundidades de la habitación, sobre de éste se encontraba una armadura negra, con algunas tonalidades grises, parecía estar hecha de un material muy resistente, símbolos muy característicos del mundo del atardecer eterno la adornaban, lo único que faltaba era el casco, Lunox maravillado pudo ver como una gran cantidad de energía obscura la rodeaba.

"¡Sí! Con este poder finalmente podré complacer a mi amo" rugía Lunox, el cual comenzó a caminar en dirección de la armadura, pero sin que pudiera preverlo, un gran dolor atravesó su pecho, al bajar la mirada, pudo ver como una afilada cuchilla sobresalía de su torso, y escuchó una voz detrás de él, "Veo que eres muy fácil de engañar Lunox, y que no aprendes de tus errores" Marthus empuñaba la espada que atravesaba a la gran bestia.

"P…pero ¿cómo?" preguntaba sorprendido el ser de ojos rojos, el cual no podía moverse, debido a que la mano de Marthus que no empuñaba la espada, había lanzado un hechizo, paralizante sobre la bestia en forma de sombra.

"Me quedaría a explicarte mi querido enemigo, pero este lugar está a punto de derrumbarse y solo puedo agradecerte que hayas liberado esta armadura para mí" Marthus con su pierna derecha empujo el cuerpo de Lunox para liberar su espada, el cuerpo de la bestia cayó al suelo, sin poderse mover aún. La mano de Marthus terminó de liberar el hechizo paralizante envolviendo a Lunox en una capsula de energía obscura, impidiendo todo movimiento de su cuerpo.

Lunox sin decir nada solo pudo ver como Marthus se acercó a la armadura, extendió su mano y la armadura desapareció. Al hacer esto, el lugar comenzó a temblar, seguido a esto, Marthus caminó en dirección de cada uno de los cinco Marthus asesinados por Lunox, al tocarlos, estos regresaban al interior de su cuerpo, uno a uno, desaparecían frente a los ojos de Lunox.

"¡Ya veo! Todos eran sombras, muy ingenioso, veo que todo esto lo habías planeado desde el principio, pero no volverá a pasar…"amenazaba Lunox al ser de cabeza flameante.

"Por supuesto que no volverá a pasar Lunox, porque esta será tu tumba, pondré fin de una vez por todas a tu patética existencia" respondía Marthus, al mismo tiempo que lanzó una pequeña esfera de energía concentrada, que se situó encima del ser de ojos rojos, el cual al verla abrió sobremanera sus ojos, los cuales denotaban miedo.

Grandes piedras comenzaban a caer por todo el lugar, Marthus sin decir más salió corriendo del lugar.

"Te atraparé Marthus y cuando lo haga me aseguraré de que tu cabeza sea clavada en una estaca en el último círculo del infierno" rugía Lunox, su voz se escuchaba por todo el lugar mientras intentaba liberarse del hechizo paralizante.

Marthus mientras subía a toda velocidad las escaleras que lo llevarían a la salida, cerro su puño izquierdo, lo cual, detonó la esfera de energía concentrada, una gran explosión se escuchó y todo el lugar se vino abajo, Marthus evadiendo las últimas rocas que caían sobre su cabeza logró salir a toda velocidad del antiguo mausoleo, el cual terminó de colapsarse dejando los restos de Lunox enterrados muchos metros bajo tierra.

Marthus dio una última mirada a lo que antes había sido la entrada a la tumba de sus ancestros y sin más, se colocó la capucha de su capa, dio media vuelta y abandono el lugar.


La Villa de Ordon comenzaba a sobre poblarse, las luciérnagas adornaban el lugar en esa noche de cielo despejado, los refugiados provenientes del castillo de Hyrule comenzaban a levantar campamentos dentro de la villa y en sus alrededores, algunas fogatas comenzaban a ser encendidas.

Midna, Zelda y Link habían arribado al lugar algunas horas atrás, la princesa del crepúsculo al momento de su llegada comenzó a buscar a sus compañeros, finalmente Ilia le indicó en donde se encontraban, ahora Midna y el doctor del palacio real, atendían las heridas de Yarl. Link esperaba recargado en la entrada de su casa, de brazos cruzados y con los ojos cerrados, muchos pensamientos cruzaban por su mente, se sentía confundido, al ver a Ilia calentar agua en una fogata en la parte externa de su casa, se preguntó si en verdad estaría haciendo lo correcto, su corazón había sido golpeado y agrietado nuevamente, había mucho movimiento en la aldea esa noche, pero Link estaba sumergido en una realidad solitaria, su encuentro con Midna no había sido como él lo había esperado, pero era claro que, la princesa del crepúsculo no había sentido alegría de volver a verlo, Midna no le había dirigido la palabra a Link desde que comenzaron su regresaron a Ordon, el héroe de Hyrule desvió su mirada y ahora observaba a Midna atendiendo a sus amigos, en realidad no sabía que sucedía, pero prefería que Midna se lo dijera en cuanto ella se desocupara.

El espadachín decidió dirigirse al centro de la aldea para ayudar a los demás a instalarse en la villa, Ilia lo vio alejarse, intentó hablar con él, pero entendió que lo más importante en ese momento era ayudar con los refugiados, Link se perdió entre la multitud, casas de campaña y fogatas.

Zelda se había reunido con los consejeros reales en la casa del jefe Bo, donde trataban algunos temas relacionados con la problemática que estaban viviendo en esos momentos, al parecer Renado también se les había unido.

Link estuvo ayudando a varios refugiados para que pudieran terminar de levantar sus campamentos, su amabilidad y cortesía hablaba por él como siempre, pero su mente se encontraba en otro sitio, sus pensamientos lo hacían recordar los momentos que pasó junto a Midna en su aventura pasada, habían podido conectarse de una manera que en cierta forma, los hacía ser uno mismo, pero al parecer todo eso había quedado en el pasado, La Midna que había regresado, no parecía tener simpatía por él.

Sin pensarlo el joven héroe estuvo caminando sin rumbo fijo, cuando finalmente se dio cuenta, se encontraba en una de las colinas más altas de Ordon, desde ahí podía verse toda la aldea y sus alrededores, sin duda era una vista hermosa en esa noche despejada, pero en definitiva no era perfecta para Link, no sin Midna a su lado.

La princesa del crepúsculo se encontraba ayudando al doctor para terminar de vendar a Yarl, finalmente la infección había sido controlada, y la fiebre comenzaba a ceder.

"Lo mejor será dejarlo descansar…" comentaba el doctor del palacio real a lo cual Midna asintió.

El doctor tomó sus cosas y salió de la casa de Link, la princesa tan solo miraba directamente al rostro de Yarl, el cual descansaba profundamente dormido. La mente y corazón de Midna se encontraban confundidos, no sabía qué hacer en esos momentos, pero estaba claro que lo que importaba en ese instante, era que Yarl se recuperara.

"Finalmente pudo descansar" una voz conocida para la princesa venía detrás de ella, cuando Midna volteó pudo ver a Ilia que traía un té caliente para ofrecérselo a la soberana del mundo crepuscular.

"Me da mucho gusto que tu amigo se encuentre fuera de peligro" comentaba Ilia al tiempo que extendía sus manos para darle la pequeña taza blanca a Midna.

"Sí, y todo te lo debo a ti Ilia, te estaré eternamente agradecida" contestaba amablemente la princesa, aceptando la taza de té caliente.

"Por lo que veo ustedes son diferentes, en Hyrule existen distintas razas, pero jamás había visto a alguien como ustedes, ¿de dónde son?" preguntaba la joven de ojos verdes.

Midna estaba escéptica de revelar su verdadera identidad, sabía que Ilia era muy celosa y que si se enteraba que, ella estuvo con Link durante muchos meses en esa larga travesía para salvar ambos mundos, posiblemente Ilia pensaría otras cosas, sabía que ella estaba enamorada de Link desde la infancia, debido a lo que Link le había hablado sobre ella en algunas ocasiones en su aventura pasada, aunque al joven héroe no se le hubiera ocurrido percatarse de los sentimientos de Ilia hacia él en ese entonces, Midna como mujer podía deducirlo de manera rápida, con solo poner atención a los relatos de Link, en algún otro momento Midna hubiera guardado el secreto, pero al recordar a Link con Zelda, no dudo en responder, "venimos… de otra dimensión… del mundo… del crepúsculo" respondió la soberana.

Como si un caballo la hubiera golpeado de frente en su carrera, Ilia quedó pasmada, el mundo se paralizó un instante para ella, la impresión la inmovilizó, la persona que había odiado en las últimas semanas se encontraba frente a ella, "e…entonces t… tú eres…" las palabras se tropezaban en los labios de la joven.

Esas mismas palabras entrecortadas de la joven dejaban en claro que ella sabía de la existencia de Midna, lo cual sorprendió a la princesa de ojos color ámbar.

"A…así es… soy… la princesa del mundo crepuscular, mi nombre es Midna" se adelantó a decir la princesa de piel celeste.

Ilia se quedó sin palabras, el silencio se hizo entre las dos féminas, los músculos de Ilia no respondían, todo lo que pasaba por la mente de la joven de Ordon era el bello rostro de Midna, la cara de la joven comenzó a denotar rabia, los dientes de Ilia comenzaban a verse más mientras sus labios se despegaban el uno del otro, sus puños se apretaron con tal fuerza que, sus dedos comenzaron a dolerle, una punzada cruzo de extremo a extremo su cabeza.

Midna al ver la reacción de Ilia, supo de inmediato que no había sido buena idea revelar su identidad, al parecer Ilia sabía de ella y por lo que parecía, tenía que ver con la relación que Link tuvo en su momento con ella, por un momento sintió que Ilia la golpearía, pero cuando más exaltada vio a la joven de ojos verdes, esta comenzó a perder fuerza, Ilia bajó la mirada, sus puños dejaron de ejercer fuerza, sus energías la abandonaron, y las lágrimas comenzaron a caer de sus mejillas, Ilia sollozaba en silencio.

Midna intentó abrazar a Ilia pero, ésta, de un manotazo, alejó los brazos de Midna, y entonces lo pudo sentir, pudo sentir el dolor de Ilia, y por primera vez supo, que la causa de que la joven de ojos verdes estuviera sufriendo, era precisamente ella, "E…entonces Link… me prefirió a mí" pensó la princesa en su interior.

En algún otro momento, Midna hubiera sentido alegría de saber que Link la quería a ella, pero después de verlo a él con Zelda a las afueras del palacio real, todo había cambiado, ahora lo que sentía era lastima de sí misma, de saber que ya no estaría con Link, nuevamente intentó consolar a Ilia, la cual se encontraba perdida en su silencioso sufrimiento.

"Él no me quiere a mí Ilia, pero tampoco debes sufrir por él, él ya ha elegido a alguien, y debes respetar su decisión" la princesa del crepúsculo, abrazó a Ilia, y ésta terminó por llorar a lágrima suelta en el regazo de Midna. La princesa trató de no derramar lágrima alguna, pero, también compartía el sufrimiento de Ilia, y algunas lágrimas surcaron sus azuladas mejillas.


Kahdar comenzó a caminar en dirección del gran puente de esfinges, el silencio era sepulcral en ese lugar, todos lo miraban fijamente, incluso Kahina. Dinnus apareció repentinamente a lado de la princesa acrabiana, la cual no despegaba los ojos de su más fiel súbdito.

"En verdad, hubiera sido más fácil simplemente ofrecer el sacrificio de cinco de sus guerreros, sin involucrar a Kahdar, su majestad" comentaba Dinnus también sin despegar los ojos del guerrero acrabiano.

"Pero de esa manera no tendríamos un espectáculo, como el que está por comenzar" contestaba la princesa, Dinnus pudo deducir, que debajo de ese velo que cubría siempre la mitad del rostro de Kahina, se estaba dibujando una sonrisa, al ver como parte de sus mejillas se contraían.

Kahdar se detuvo justo antes de poner un pie sobre el puente, volteó hacia atrás, y sin pensarlo puso su pie derecho sobre la estructura, inmediatamente la primer esfinge despertó, todos los que observaban a Kahdar miraban sin pestañear, aunque algunos decidieron cubrir sus ojos para no ver el sangriento espectáculo.

Sin que nadie lo advirtiera Kahdar desapareció y apareció detrás de la esfinge, la cual, al percatarse de la hazaña del guerrero dio media vuelta e intentó atacar con su garra derecha al espadachín, pero antes de que pudiera si quiera tocarlo, el cuerpo de la esfinge se desplomó en pedazos sobre el suelo, mientras la sangre salió a presión de las arterias y venas de la bestia.

Todos quedaron sorprendidos, el silencio reinó por unos segundos, y de repente la multitud con un grito unísono vitorearon a Kahdar, pero esto no distrajo al guerrero de armadura atigrada, inmediatamente dos esfinges cobraron vida y atacaron al mismo tiempo a Kahdar lanzando sus garras frontales en contra de él, con movimientos que nadie podía advertir Kahdar los evadió, para posteriormente golpear con gran fuerza la cabeza de una esfinge con su puño derecho, la otra esfinge al percatarse del movimiento del guerrero lanzó un ataque con sus afiladas garras, dirigido al abdomen del espadachín, pero este al desaparecer nuevamente con una velocidad impresionante, provocó que la otra esfinge fuera decapitada por su compañera, el cuerpo sin cabeza comenzó a retorcerse de una manera perturbadora, para después caer al rio, Kahdar apareciendo nuevamente golpeó con fuerza el abdomen de la otra bestia con su pierna izquierda, lanzándola contra otra esfinge que aún conservaba su forma de piedra, destruyéndola al instante.

Furiosa la bestia se incorporó e intentó golpear a Kahdar con su cola de león al girar su cuerpo, pero Kahdar aprovechó para sujetarla con fuerza y girar con ella varias veces, para después lanzarla en contra del suelo, los gritos de emoción, de los soldados a sus espaldas, resonaban por todo el lugar.

Con un gran rugido, la esfinge se levantó, y ahora en una posición sobre sus cuatro patas, corrió a toda velocidad para envestir a Kahdar, el cual permaneció quieto sin moverse, la bestia a toda velocidad se lanzó en contra del guerrero, pero éste, de un salto logró evadir a su oponente por encima, Kahdar desenvainó su espada mientras giraba su cuerpo en el aire y de un solo tajo, cortó la cabeza de la esfinge, la cual rodó, hasta los pies de Dragnar, el cual pudo ver como los ojos de la esfinge aún se movían, con algunas gesticulaciones del rostro.

Kahdar permaneció de pie, sus colmillos superiores sobresalían sobremanera de su boca, pero permaneció quieto, esperando a su oponente final, pero nada sucedió, la esfinge final no cobró vida, lo cual, extraño al guerrero, el espadachín comenzó a escanear con la mirada a las esfinges restantes que continuaban petrificadas, al contar las que faltaban pudo ver que un espacio estaba vacío, ese espacio era de una esfinge que no había visto despertar.

"Demonios…" después que Kahdar dijera eso, la cola de la quinta esfinge se enredó en el cuello de Kahdar, el cual intentó zafarse, pero lo sujetaba con mucha fuerza, la cola lo jaló debajo del puente, y finalmente Kahdar comprendió que en un pequeño descuido de él, la esfinge había cobrado vida mientras combatía con la esfinge anterior, ocultándose debajo del puente y sujetándose con sus poderosas garras del mismo.

La cola lo acerco a la cabeza de la bestia, la cual comenzó a abrir la boca desmesuradamente, mostrando una hilera de afilados dientes y colmillos parecidos a los de un tiburón.

Kahdar desenvainó su espada con su brazo derecho, y de un movimiento rápido logró cortar las garras delanteras de la esfinge, provocando que ambos cayeran al rio, la batalla se volvió más difícil, ahora la corriente los arrastraba y Kahdar seguía intentado liberarse de la poderosa cola, pero era imposible, el aire comenzaba a faltarle al guerrero.

La esfinge intentaba con sus garras traseras cortar el torso de Kahdar, pero la corriente también le dificultaba asestar un buen ataque, el guerrero acrabiano haciendo un gran esfuerzo logró sujetarse de una roca en el lecho del rio, impidiendo que el rio lo siguiera arrastrando, la esfinge seguía sujetada al cuello de Kahdar, pero éste, maniobrando con gran habilidad debajo del agua y con gran fuerza, logró cortar con su espada la cola de la esfinge, enturbiando el agua con la sangre de la bestia, la esfinge fue arrastrada por la corriente, perdiéndose en las profundidades del rio.

Kahdar sujetándose de las rocas, finalmente pudo salir a la superficie, con una gran bocanada de aire logró llenar sus pulmones nuevamente, al llegar a la orilla del rio pudo ver que la corriente lo había arrastrado algunos kilómetros, alejándolo del campamento; una extraña sensación recorrió el cuerpo del guerrero, por lo que sin perder tiempo emprendió el regreso a toda velocidad.


Zelda había terminado de tratar los asuntos de su pueblo con los consejeros reales, y los jefes de las villas, al salir escoltada por cuatro caballero reales, de la casa del jefe Bo, pudo ver a lo lejos en la colina a Link parado observando al cielo.

"¿Estás bien?" Link escucho la voz de Zelda a sus espaldas, ella había decidido ir a donde se encontraba el espadachín, Link volteó y observó a la princesa con una mirada un tanto confundida.

"¿A qué te refieres con eso? Preguntó con extrañeza el joven mientras se cruzaba de brazos frente a la soberana de Hyrule.

Zelda notó cierta hostilidad por parte de Link, "Sólo quería saber si te encontrabas bien después de lo de Mid…" Link no le permitió terminar su comentario a la princesa.

"¿Midna? ¿Por qué tendría que estar mal por Midna?" Preguntaba molesto el héroe.

"Ella nos observaba Link…" comentó tímidamente la princesa mientras bajaba la mirada.

"¿A qué te refieres con que nos observaba?, ¿quién nos observaba?" preguntó urgentemente Link.

"Midna… Midna nos observó mientras nos besamos después de que bajamos de la torre del castillo" respondió la princesa un tanto desesperada.

"¿Cómo sabes que nos vio? ¿la viste mientras eso ocurrió?" preguntó dudoso el espadachín.

"No, no la vi, yo… no tenía los ojos abiertos… e…es decir yo…no…" Zelda torpemente intentaba explicar a Link.

"Entonces ¿cómo sabes que ella nos vio?" preguntó molesto y desafiante el joven de túnicas verdes.

"¡No lo sé! Link solo sé que ella nos vio, además por qué otro motivo te hubiera abofeteado de esa manera" respondía exaltada Zelda.

Link se quedó callado, intentando entender lo que la princesa de ojos azules intentaba decirle, si eran verdad las palabras de Zelda, entonces eso significaba que Midna sentía algo por él, lo cual explicaría la reacción de la princesa de ojos rojo-ámbar. Por un momento Link sintió un alivio, tan solo sería cuestión de explicarle a Midna lo ocurrido y podrían finalmente estar juntos.

Link intentó correr en dirección de Midna, pero, Zelda se interpuso en su paso.

"¡¿Qué intentas hacer Zelda?! Preguntó Link sorprendido de la reacción de la princesa del destino.

"Antes de que vayas con ella, solo quiero que me digas, ¿por qué después de ese beso, dijiste que no era amor?" Zelda intentaba a toda costa resolver sus sentimientos con el guerrero de Hyrule de una vez por todas.

"Muchas cosas pasaron Zelda, ni siquiera sé por qué nos besamos, además eso fue antes de saber que Midna había regresado… ¿qué importancia tiene?..." Link trataba de dar por terminada esa platica, lo que en ese momento quería era ir con Midna y explicarle todo.

"¡¿Qué importancia tiene?!... por si no te has dado cuenta Link, una princesa está declarándote su amor, y tu simplemente lo tomas a la ligera" La desesperación de Zelda la estaba haciendo ser demasiado directa e imprudente.

Link intentando evadir la pregunta, quiso seguir su camino, pero la princesa, nuevamente se interpuso con los brazos extendidos a manera de impedirle el paso.

"No hagas esto Zelda, yo siento algo especial por ti, pero debemos olvidar lo que pasó" Link intentaba seguir su camino, pero su caballerosidad le impedía quitar a la fuerza a la princesa de en medio.

Zelda intentaba retenerlo a como diera lugar, por lo que Link desesperado tomó a Zelda con ambos brazos para quitarla de su camino, pero al hacerlo ambos forcejearon, lo cual, los hizo caer al suelo, Link cayó de espaldas y encima de él Zelda, con sus rostros uno frente a otro y a pocos centímetros de separación.

Por algún motivo ambos sintieron la mirada de alguien, lo cual los hizo voltear al mismo tiempo, para sorpresa de ellos, pudieron ver que Midna se encontraba parada a unos metros de ellos, observándolos, el mundo exterior desapareció para el trio, solo eran los tres y solo los tres en ese momento.