Bajo la profecía de un fin inevitable, la facción nordica ha encontrado la única esperanza que puede evitar este destino fatal, por ordenes de las deidades principales, una joven valquiria tiene el designio de llevar a este elegido y que en sus manos recaera proteger a la humanidad o desencadenar el Ragnarok y reinar sobre este.

¡Y un nuevo arco da inicio! Lamento mucho la tardanza en elaborar el inicio de la nueva saga, pero por una u otra cosa el nuevo episodio termino por prolongarse demasiado tiempo. Pero tal como lo prometi, aquí les traigo el inicio de un arco, que se muchos han estado esperando a que llegara. Asi que sin mas ni mas, les dejo el nuevo episodio con el cual inicia otro arco de Lost Ragnarok. ¡Que lo disfruten!


~Descargo de responsabilidades~

La historia de High School DxD no me pertenece, de ser asi Akeno y Asia tendrian mayor participacion, no habria principal en el harem e Issei seria mas serio como protagonista y no un chico obsecionado por las tetas.

Historia basada en la idea original de bustercall, quien amablemente me la cedio para crear esta historia

PD: Pienso que Akeno deberia mandar en el harem, ella es tan linda y pro.

PD2: Creanme chicos, esta historia es la primera en la que me centrare de forma deprimente y con hechos reales de la vida de un mundano habitante de Midgard

PD3: Sin temas a especificar, pueden escuchar el que sea de su agrado en esta ocasion

PD4: ¿Me extrañaron? ¿A que si?

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Una obscuridad absoluta, un sitio donde incluso la mas minima presencia de luz desaparecía entre aquel abismo negro. Un lugar que no reflejaba vida alguna, alguna señal de un ser residiendo ahí… algo que en pocas palabras, se podia describir como…

Un vacio eterno.

O eso al menos se podia intuir, de no ser porque si uno agudizaba sus sentidos al máximo, podia atisbar, apenas resplandeciente, un pequeño brillo, casi del tamaño de una semilla en ese sitio tan desolador y lúgubre. De pronto, surgido de la misma nada de ese extraño lugar, sonidos parecidos al de unas pisadas fuertes comenzaban a romper con el armonioso silencio que reinaba, sonido que al parecer, se dirigía a donde estaba aquel brote de luz diminuto.

La obscuridad pareció ceder ante esa presencia, ya que de forma lenta, una silueta de un ser vivo se iba manifestando, aclarándose a si misma. Se trataba de un ser humano, de unos dieciséis años de edad, cabello castaño algo largo y recogido en una pequeña coleta en la nuca, ojos de tonalidad un poco mas clara que su cabello y tez bronceada. Vestia una camisa manga corta color roja, por debajo de una chaqueta de cuero negra, pantalones del mismo tono y un par de tenis rojos.

En efecto, esa presencia se trataba del actual Sekiryuutei… Issei Hyoudou.

Pero extrañamente, parecia haber algo muy raro en el. A pesar de que la forma física era exactamente del chico mencionado, su mirada distaba mucho de la que le pertenecía originalmente al descendiente de la familia Hyoudou. Esta portaba un dejo apagado, vacio, como si todo lo que le rodeara le diera igual, no tuviera importancia alguna. Podria ser semejante a la mirada de una persona muerte en vida.

"Issei" de inmediato se agacho al estar a la altura de la semilla luminosa, misma que el tomo delicadamente con una de sus manos, mirándola con una curiosidad marcada, antes de que usando su otra mano disponible, "excavara" en lo que presumiblemente era el suelo, depositando aquella semilla de luz y cubriéndola con la misma obscuridad que al final termino por engullirla… o eso al menos parecia.

Poco a poco, algo parecia abrir la obscuridad que supuestamente era el suelo, dando paso a la creación de un pequeño brote, una pequeña vida vegetal de apenas un centímetro de tamaño, llena de vigor y de un tono verde claro que rompia con el esquema negro que predominaba el lugar.

Satisfecho por la labor hecha, "Issei" se sento en el suelo, mirando con firme curiosidad aquella diminuta vida que había comenzado a crecer, dejando entrever una leve sonrisa, sin quitar su vista del brote surgido de la nada misma.

Arco 4

Fenix vs Dragon. Disputa Por La Princesa Carmesi & La Monja Guardiana.

Capitulo 13

Verdades Sorpresivas.

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Aokigahara

Conocido como Mar de Árboles, es un bosque de treinta y cinco kilometros cuadrados, ubicado al noroeste de la base del Monte Fuji entre la prefectura de Yamanashi y Shizuoka en el país de Japón. El bosque comúnmente tenia una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa, habiendo poemas de mil años indicando que el bosque está maldito. El turismo fue sido limitado únicamente a zonas vigiladas, y aunque no estába prohibido adentrarse al bosque, se colocaban numerosas señales de advertencia en varios idiomas para ayudar a las personas que piensan en suicidarse, a buscar ayuda de familiares antes de dejarlo todo.

Y eso era algo notable a simple vista. A escasos metros de verse inmerso en lo frondoso de los arboles, uno podia ir hallando regados en el piso, como siendo parte de la decoración de aquel sitio espeluznante y con toques macabros, objetos tales como zapatos, prendas de vestir, accesorios como sombreros, gorras, pasadores o broches para el cabello, hasta otros que llenaban de dudas sobre el como fueron usados, tales como navajas, agujas o medicamentos de uso controlado junto a botellas de agua vacias.

Todos esos objetos no tendrían sentido, de no ser porque se trataba de uno de los lugares mas celebres por su misticismo y horror entremezclados… siendo eso mas claro… con otras cosas que se iban viendo, conforme uno mas se adentraba al horroroso sitio.

Craneos, femures, huesos de brazos y piernas, tibias, y algunas espinas dorsales, algunos restos oseos aun tenían debajo de ellos las ropas de las personas que en vida las vistieron. No podia ser menos los cuerpos aun recientes, algunos muertos por sobredosis de medicamentos, otros colgados de las ramas de arboles frondosos, muertos por evidente asfixia provocada por ellos mismos. En algunos la pestilencia inundaba el bosque, combinado con el silencio profundo que acompañaba aquel bosque, que parecia sacado de las peores fantasias existentes.

-Vaya panorama el de este sitio. – Una voz masculina rompió el perpetuo silencio del bosque de Aokigahara, a pesar de ser ya altas horas del dia, y que la poca luz que entraba en el sitio no ayudaba a dejar visible el camino que uno debía seguir, entre tanta maleza, pobredumbre y rastros de muerte.

Un hombre de apariencia joven y moreno, de ojos obscuros como la noche, que vestia un uniforme Gakuen de otoño color negro junto a unos ropajes chinos en la cintura, y que mantenía sujeta en su espalda, una lanza de aspecto decoroso y muy bien detallada, caminaba sin pena ni gloria por aquel sitio lúgubre, tal pareciera que los detalles horrorosos o los cadáveres humanos no le importaran en lo mas absoluto.

-Me pregunto si todo esto es obra de los demonios que aun consumen almas. ¿Tu que crees? – Hablo con los ojos cerrados, sintiendo otra presencia que había aparecido desde los aires, cayendo de pie de forma ligera entre las ramas de un frondoso árbol que afortunadamente, no tenia restos humanos en sus raíces, o cadáveres colgando de sus fuertes y robustas ramas.

-Sera mejor que cuides muy bien tus palabras… De otra forma, me encargare de callarte para siempre. – La presencia que se había hecho presente, pertenecía a una mujer de aspecto maduro pero bastante hermosa, de una tonalidad de piel morena semejante al color caoba, y una estatura un poco baja. Su cabello era de un tono café claro y sus ojos color purpura ocultos detrás de un par de gafas de pasta y estaba ataviada con un vestido color vino de corte algo provocador, el cual mostraba sin pudor alguno los grandes pechos que portaba.

-Oh, que interesante, ¿Asi que eres tu a quien han enviado? ¿Tan aburrida creen que son estas reuniones que mandan a la mensajera de su facción? – Decia con un ligero tono de burla el pelinegro de la lanza, ocasionando un enojo evidente en la mujer morena quien solo apretaba los dientes por la furia que corria por todo su cuerpo, cosa que el mencionado no noto, debido a que estaba mirando hacia otro punto algo alejado, mirando detenidamente como otra presencia se había hecho presente. – Vaya… asi que realmente llegaste.

Se trataba esta vez de un hombre de edad ya mayor, reflejado en sus facciones maduras y fornidas. Cabello negro/rubio algo alborotado, piel algo bronceada y una barba cuadrada perfectamente afeitada. Parecia ser un clérigo debido a que su ropa consistía en un un vestido clérigo azul cobalto con cinturón negro, un pantalón del mismo color, botas negras y una capucha negra en su cabeza con dos hebillas amarillas, junto a otro par en las muñecas que sujetaban las mangas de su ropaje. En ese momento tenia unos lentes de lectura encima de sus ojos de color azul, ya que leia atentamente un libro de portada negra, que al parecer contenía un escrito hecho con alfabeto antiguo.

-Es todo un honor el poder ver nuevamente a mis compañeros de batalla. – Respondio con un tono solemne el hombre de cabello bicolor, antes de quitarse las gafas lentamente y guardarlas al mismo tiempo que su libro, dentro de un bolsillo que se encontraba dentro de su túnica de clérigo. – O debería de decir… las escorias que habitan la tierra.

Este comentario tan… amigable provoco en la mujer de piel morena una furia aun mayor que la provocada por el joven de atuendo Gakuen, quien solo cerro los ojos y solto una ligera risita ante esas palabras "ofensivas".

-¿Deberia tomar eso como un insulto? Ah por supuesto, no es de mi interés las palabras que salgan de la boca de aquellos que no son humanos. – Susurro el joven pelinegro antes de apoyarse en uno de los troncos de los arboles del bosque, justo donde había un paramo deshabitado, y donde curiosamente, en el centro aun había un cráneo humano que parecia llevar mucho tiempo ahí presente.

El clérigo de igual manera, se apoyo en el robusto tronco de un árbol frondoso, mientras que la mujer de piel ebano se sento en la base de un árbol que había caído hace tiempo. Esto se podría resumir como en una especie de "reunión" entre un grupo de sujetos diferentes pero con objetivos afines… o eso se presumía, porque no lograba concordar, debido a la tensión que se sentía en el ambiente.

-¿Por qué tengo que tratar con un par de críos? – Susurro molesta la mujer de gafas y atuendo algo escandaloso, cosa que fue perfectamente escuchada por los dos varones presentes, aun cuando ella no logro darse cuenta de ello.

-¿Qué sucede descendiente del Dai Maou Leviathan? ¿Cansada de no atraer la atención de los descendientes de Beelzebu o de Asmodeus? Ni que decir de Lucifer. – El comentario tan ironico y provocador del clérigo, ocasiono que la paciencia de la morena alcanzara su punto limite, reflejado en la intensa cantidad de energía que brotaba de cada poro de su cuerpo, sin contar ese gesto de odio puro que dejaba ver su rostro.

-¡¿Qué has dicho maldito hijo de Gaia?! ¿¡Sabes con quien te estas metiendo!? – Pero siquiera antes de poder hacer algo al respecto, el pelinegro alzo una de sus manos frenando a la mujer, quien sin quitar su gesto de odio, asi como la intensidad del poder de su mano, se detuvo en el intento de "destrozar" al clérigo.

-Hablando de cosas personales, hay algo que tengo que preguntarte. ¿Se puede saber porque un sujeto de tu grupo intento matar a los dos humanos en los que he fijado mi atención? – Pregunto con una leve sonrisa algo socarrona, pero que demostraba el descontento sobre el actuar del individuo que hace dias, intento borrar del mapa tanto a Issei Hyoudou, asi como a Asia Argento.

-Mi grupo solo esta interesado en la búsqueda de dos objetos muy importantes para nuestro objetivo cumbre. – Respondio el hombre cabello bicolor, respondiéndole con la mirada al pelinegro que ignoraba que la morena poco a poco comenzaba a perder la paciencia que recupero en ese momento el cual fue detenida de sus intenciones de ataque. – Si eso sucedió, fue porque esa jovencita contiene uno de esos tesoros, nada mas, nada menos.

-Sabes, he estado investigando sobre esos dos niños hace tiempo. Y los resultados que obtuve, me han dejado claro que no tienen nada que ver contigo. – Dijo de forma calmada mientras cerraba los ojos, para que apenas pasados quince segundos, el los abriera mostrando que una frialdad increíble se había apoderado de ellos, sujetando la lanza de su espada de forma rápida, moviéndola en sus manos con una destreza asombrosa, apuntando con ella al clérigo en un claro amago de ataque. – Si tu insistes en querer meterte con lo que es mio… no tendre contemplaciones en borrarte a ti y a tu grupo.

Segundos después, su mirada se dirigió hacia la morena, quien seguía en pose de batalla, devolviéndole la mirada al pelinegro que seguía apuntando con su lanza al clérigo.

-Y por supuesto, no me olvido de ti… inmunda y sucia sangre demoniaca.

-¡Es suficiente con ustedes estúpidos niñatos! ¡Me encargare de que aprendan de una vez por todas, quien es la que verdaderamente tiene el poder de su lado! – Grito de forma furica la morena, acumulando mas poder en sus manos, con la estela de energía demoniaca aun cubriéndola, apuntando al joven y al hombre cabello bicolor con sus orbes de energía naranja.

-Yo no tengo nada en contra de cualquier ser vivo. Pero si esos seres osan interferir en mi camino. – Dijo el hombre con los ojos cerrados, antes de abrirlos, dejando ver que sus pupilas se volvia color amarillo opaco, además de que su iris se rasgaba de forma vertical, imitando la mirada de una serpiente, mientras que usando solamente su mano derecha, acumulaba lo que era un viento demasiado fuerte, mismo que se encargaba de agitar sus ropajes clérigos.

Lo que en suposición seria una reunión en uno de los lugares mas peligrosos del mundo, se había convertido en el hervidero de lo que pronto, cambiaria a un combate de proporciones gigantescas, que posiblemente podrían ser capaces de borrar de la ubicación terrestre, el bosque maldito de Aokigahara y todo lo que conllevaba, incluso agregando en el proceso, parte del territorio de Japon.

Para fortuna de lo que podría suponer una tragedia de alcance mundial, hubo "alguien" quien los detuvo en sus intentos de comenzar una pelea entre los tres.

-Es suficiente. – Una voz con un tono algo infantil, que al mismo tiempo denotaba una indiferencia que rayaba en una actitud demasiado fría, interrumpió el momento donde los tres seres estaban a punto de chocar en un combate. – No están aquí para iniciar una pelea entre ustedes.

¿Quién había sido la responsable de interferir en la discusión/conflicto surgido entre tres seres vivos, que al parecer contenían un gran poder destructivo? La respuesta podría rayar en lo absurdo, incluso para los mas seres ingenuos, eso si uno no conocía la identidad de esa "persona".

Apareciendo desde los aires, y descendiendo poco a poco hacia la tierra, una presencia femenina se había hecho presente, ante la ligera sorpresa de los tres seres vivos que aun se mantenían a la defensiva. Se trataba de una niña, quizás de unos once o doce años de vida si se tomaba en cuenta su físico, el cual era de una menor de edad. Sus ojos eran violetas, en combinación con una larga cabellera obscura como la noche, misma que cubria sus oídos, los cuales tenían una forma puntiaguda y se ocultaban bajo los mechones obscuros. Sus atuendos consistían en un conjunto de ropa del estilo "Gothic Lolita" de tonos negro, blanco y morado, con la diferencia mas que evidente, que la parte superior del pecho estaba descubierta, siendo solo cuatro tiritas colocadas en forma de "tache" las encargadas de cubrir los pezones de las juveniles y todavía en crecimiento Oppais de la pequeñita.

Si, era mas que lógico que ningún ser que se jactaba de ser lo bastante poderoso como para barrer de forma tan fácil con seres de alto nivel, le hiciera caso a una simple niñita que había aparecido de la nada, y que ahora mismo estaba en el centro de los tres individuos, quienes observaban como la pequeñita había tomado entre sus manos, el cráneo humano semienterrado en el suelo, mirándolo detenidamente sin mostrar emoción alguna en su rostro. Pero, contrario a lo esperado, la morena de vestido exageradamente corto desvaneció su aura demoniaca asi como sus esferas de energía, el joven de atuendo Gakuen volvió a colocar su lanza detrás de su espalda, mientras que el clérigo desvaneció la ráfaga de aire que lo cubria, cerrando los ojos y cruzándose de brazos.

Parecia ser que esa niñita era algo mas de lo que aparentaba, como para que esos tres sujetos de amplio poder, obedecieran su orden de detenerse.

-No tengo tiempo para molestias. – Dijo de forma seca la jovencita, sin dejar de mirar el cráneo, el cual giraba para observarlo en todos los angulos posibles, sin molestarse siquiera en mirar de forma concreta a alguno de los tres presentes. – Cao Cao, Karatea Leviathan, Leopold Goenitz… ¿Queda claro?

-Tranquila Ophis, solo quería hablar con Leopold para aclarar ciertas cosas sobre su intervención sobre dos chicos que estoy vigilando. – Dijo de forma indiferente el pelinegro de nombre Cao Cao, mostrando una sonrisa falsa que no convencía en nada.

-Lo mismo es de mi parte Ophis-Sama. No son problemas de causa mayor. – Respondio el identificado como Goenitz, quien si sonrio de forma sincera, mostrando un cambio de actitud algo radical.

-Hmp. No soporto tratar con críos como estos. – Fue lo único que respondió la mujer de piel ebano, quien por lo dicho anteriormente, parecia ser descendiente de uno de los originales Dai Maou del inframundo, el Demonio Leviathan, de nombre Karatea.

-Ahora largo. – Fue la "orden" dada por la niñita llamada Ophis, quien al final dejo el cráneo humano en el suelo, mirándolo fijamente y sin importarle como Karatea desaparecia por medio de un sello de transporte, en tanto que Goenitz se desvanecía entre un pequeño tornado, quedando solamente el joven, quien curiosamente, tenia el mismo nombre que el héroe de la novela mitológica "Romance de los Tres Reinos". – Cao Cao, ¿Conoces a Hyoudou Issei y Argento Asia?

-Por supuesto, uno de mis compañeros los vigila de forma constante. – Respondio ligeramente el pelinegro, ocasionando que la pequeña lo mirara de forma fija, con esos ojos indiferentes y que no transmitían sentimiento alguno, cosa que no lo incomodo o lo lleno de nerviosismo, ya que intimidarlo era algo casi imposible.

-Bien… dime todo lo que sabes de esos dos humanos.

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Habian pasado dos largos dias desde que el mundo cambio de manera radical para la joven Asia Argento. Cuarenta y ocho horas desde que ella decidió renunciar a su rasgo de humano, para en el proceso ser reencarnada como una demonio de clase baja, todo por obra y acción de la joven Rias Gremory, con quien había hecho un "Acuerdo" mutuo, donde ella a cambio de poner bajo su disposición su Sacred Gear Twilight Healing, asi como del recién adquirido artefacto sagrado, el cual seguía sin saber dato alguno y que le fue entregado por una joven mujer llamada Chizuru Kagura, obtendría de parte de la joven pelirroja protección, entrenamiento e información sobre su nueva habilidad, asi como mas fuerza para que la joven monja, pudiera cuidar y mantener a salvo a Issei Hyoudou, el chico quien la había ayudado en esos momentos donde ella pensó que había sido abandonada por haber cometido ese pecado de hace años, el cual la condeno a ser tratada como una hereje y bruja para la comunidad del cristianismo.

El verse inmersa en un mundo totalmente desconocido, y que iba en contra de todo lo que ella creía desde que tenia razón de memoria, bien podría haberle sido algo extremadamente difícil de admitir y aceptar, debido a los motivos de bien contra el mal que ella creía correctos. Sin embargo, lo que ella vio con las primeras impresiones de quien ahora era su "Ama" y sus compañeros siervos… le dieron una perspectiva diferente de las cosas.

Rias Gremory, la joven pelirroja que había sido quien le ofreció una oportunidad de poder superarse, y mejorar en sus habilidades curativas y de combate otorgadas por la Twilight Healing y el artefacto sagrado aun desconocido, una jovencita que no por nada obstentaba el titulo de "Onee-Sama" de la Academia donde ella asistia, ya que su forma de ser elegante, bien refinada y solemne, no hacia sino mas que acentuar la fama que ella se había ganado entre el cuerpo estudiantil, aunque eso era solo por dar una imagen de ella misma, ya que en realidad y durante los pocos dias que ella llevaba siendo su sirviente, la joven Gremory se mostro como una jovencita amable, alegre y que al parecer les tenía un gran cariño a los chicos que conformaban su sequito de demonios reencarnados. Era cierto, ella se portaba como una Ama tal como lo dictaba el protocolo de un Demonio de Clase Alta, pero lejos de tener un comportamiento de ser "superior" a los que le rodeaban, se podia decir que ella rompia ese estereotipo, mostrándose como alguien amorosa hacia quienes eran los seres quien le servían.

Akeno Himejima, la segunda "Onee-Sama" de la Academia, y quien era la Reina de Rias Gremory. Una jovencita que no hacia sino que irradiar un aura de dama elegante, calmada y servicial para con su "Ama", además de tener un porte elegante, reservado y muy sumiso, tal como lo dictaba el protocolo de los siervos que portaban la pieza de la Reina de los sequitos demoniacos. Otra joven que también guardaba su faceta real, el de una joven amable y siempre sonriente, demostrado en los momentos en los que ella horneaba pastelitos y otros dulces para los integrantes del club, o cuando era el momento de servir el té, el cual ella preparaba con gran esmero, dando como resultado una bebida de lo mas deliciosamente posible. Alguien a quien Asia veía como un ejemplo a seguir respecto a forma de ser.

Yuuto Kiba, el "Principe" de la Academia y quien no necesitaba guardar apariencias fuera del Club, ya que el rubio siempre mostraba una gran sonrisa y una actitud muy carismática, cosa que evidentemente, no hacia sino mas que enamorar a las jovencitas que lo veian como un perfecto prospecto para novio, o futuro esposo si se daba el milagroso caso. Un chico de buenos modales, respetuoso hacia Rias Gremory y Akeno Himejima, y alguien en quien se podia confiar ampliamente, aunque por algunos instantes, Asia podia jurar que el joven Kiba mantenía algo oculto, ya que por casi imperceptibles momentos, se veía pensativo y algo melancolico, aunque ella pensó que solo eran ideas suyas, después de todo, la vida que el había llevado hasta ahora, no parecia del todo mala… o eso pensaba la rubia monja.

Koneko Touhou… de la jovencita que tenia el titulo de "Mascota" de la Academia Kuoh no podia decir mucho, ya que la chica de cabello albino era muy callada, inexpresiva y difícil de entablar una conversación larga, ya que ella usualmente estaba sentada en uno de los sofás del club, comiendo algun pastelillo o galletas hechas por Akeno Himejima. La relación como compañeros era mas bien.. cordial, debido a la falta de comunicación entre ellas.

Un grupo muy variado, pero que entre ellos resaltaba algo en especial. Que había una unión y un lazo afectivo muy considerable, que los hacia un equipo muy fuerte, y que a futuro tenia posibilidades de destacar de entre toda la nobleza demoniaca.

-Etto… Con permiso. – Decia la joven Asia Argento, aun ataviada con sus ropas de monja, aunque sin el crucifijo en su cuello debido a que ahora, no podia llevar encima cosas del índole sacro, ya que solo le causarían un grave daño… por no decir que posiblemente la terminarían matando.

-Asia, bienvenida seas. – Respondia desde su asiento la presidenta del Club de Ocultismo Rias Gremory, quien dejo de leer los papeles que tenia en su escritorio para prestarle atención a la monja, quien simplemente se sento en uno de los sofás del club.

-Bu-Buchou-San, me había dicho que tenia algo importante que decirme hoy… ¿Es cierto? – Pregunto con algo de timidez la joven monja, ya que aun no se acostumbraba del todo al ambiente algo gotico del sitio en cuestión, aunque por el lado positivo, la comunicación con los demás miembros del club era buena.

-Asi es Asia. Como te daras cuenta, el Club de Investigacion es mas que nada una imagen para cubrir nuestros papeles como Demonios, los cuales son cumplir con los contratos que nos piden los humanos. – Respondio la joven pelirroja, llamando la atención de la rubia de ojos jades, quien la miraba con la máxima atención posible. – Por lo que he decidido que debes ingresar a la Academia de Kuoh como una estudiante mas del plantel, de esa forma podras cumplir con tus obligaciones como mi amada sierva.

La joven monja reacciono un poco sorprendida ante esta orden, aunque era algo que ella esperaba que sucediera, ya que en aquella noche en la cual fue reencarnada, aceptando el trato que Rias le había ofrecido, se había planteado la idea de que posiblemente debía ingresar a la Academia de Kuoh como una estudiante mas, no solo para cumplir con sus obligaciones, sino también para poder recibir el entrenamiento adecuado para controlar su Sacred Gear, y el artefacto divino del cual seguía sin saber algo al respecto.

-De… de acuerdo, pero Buchou-San… ¿Cómo convencerá a los padres de Issei-San para que entre a estudiar a la Academia? – Pregunto la joven de ojos jades, debido a que en esos momentos, los señores Hyoudou eran quienes tenían la "custodia" de Asia, por decirlo en cierto modo (Ya que debido a que vivía con ellos, las decisiones de índole mayor eran tomadas por los padres del castaño).

-De eso no te preocupes Asia, lo tengo todo manejado. – Respondio Rias con una sonrisa amable, tranqulizando a la rubia quien asintió ante lo dicho por ella. – Por ahora será mejor que regreses a casa, muy pronto comenzaremos con tus deberes para con mi clan, asi como con tu entrenamiento. Buenas noches.

-Buenas noches Buchou-San. – Fue lo ultimo que dijo la jovencita Argento, antes de levantarse y abandonar el recinto, dejando a solas a la pelirroja quien cerrando los ojos, sonrio con una gran satisfacción debido a que todo había salido como ella esperaba.

El hecho de haber convencido a Issei de formar parte del Club de Investigacion de lo Oculto, no solo le había dado una gran ventaja ante Sona Sitri en su objetivo de añadir al castaño a su respectivo sequito, sino que usando las palabras adecuadas, y utilizando la situación en su beneficio, logro convertir en su sierva a una usuaria del Twilight Healing, una Sacred Gear bastante rara por su habilidad no solo para curar a seres humanos, sino también seres sobrenaturales como Angeles, Demonios y Caidos por igual. Ademas de ello, se trataba de Asia Argento, una jovencita que por la información que Koneko había recopilado, tenia un gran lazo sentimental con Issei Hyoudou, el cual fue el principal motivo por el cual ella decidió convertirse en una Demonio Reencarnada.

Si todo salía como ella esperaba, no pasaría mucho tiempo, antes de que ella, por medio de palabras y el ofrecerle lo que el deseara, conseguiría unir a Issei Hyoudou como uno de sus siervos. Todo estaba saliendo a pedir de boca.

-Pero por ahora, será mejor cumplir con mi parte, e investigar sobre ese segundo Sacred Gear que Asia tiene. – Dijo la joven Gremory, antes de sacar de uno de los cajones de su escritorio, un Grimorio de aspecto antiguo, por lo desgastado del lomo y parte de la tapa, mismo que contenía las descripciones de algunas Sacred Gear estudiadas por los humanos, un libro que su familia había conseguido como pago recibido por un mago que había hecho un trato con su familia. – Esta será una noche de investigación, ojala Akeno estuviera libre para hacerme compañía, me caería bien una taza de su té.

~0~0~0~0~0~0~0~0~ Bosque En Las Cercanias De Kuoh ~0~0~0~0~0~0~0~0~

Eran aproximadamente las seis de la tarde, tiempo en el cual todavía había algo de luz iluminando la tierra, cosa que permitia aun las actividades al aire libre.

Caminando entre los frondosos arboles del bosque cercano a la ciudad de Kuoh, el joven castaño Issei Hyoudou, aprovechando el tiempo libre que tenia, antes de tener que volver a la Academia de Kuoh, había decidido por iniciativa propia, comenzar un entrenamiento para poder mejorar el uso de la Twice Critical, asi como seguir manejando una habilidad que había descubierto de su Sacred Gear.

Todo esto había decidido hacerlo a escondidas de Rossweisse, debido a que seguramente ella no estaría de acuerdo con que Issei interviniera de lleno en el mundo sobrenatural, cosa que irremediablemente había sucedido con el incidente no solo de Raynare, sino también del desconocido que había intentado asesinar a Asia dias atrás.

Ademas debía hacerlo. Era necesario que el se volviera lo suficientemente fuerte, no solo para manterse a salvo el mismo, sino también a sus seres queridos. Queria cuidar de sus padres, deseaba cuidar de Asia… quería cuidar a su amada Onne-Sama de quienes quisieran hacerle daño.

-Debo aprovechar este don que me han otorgado. Debo volverme poderoso para cuidar de aquellos a quienes quiero. Debo hacerlo para no volver a ser el mismo que fui hace tiempo. – Esas eran las palabras con las cuales Issei se daba animos para continuar con su pesado entrenamiento, el cual aceptaba de buena gana, aun cuando de estas practicas saliera algo lastimado y/o mallugado.

Al llegar a su sitio de entrenamiento, un paramo despejado y en el cual, se veian rastros del arduo entrenamiento al cual el se sometia, el de forma tranquila se quito la chaqueta que traia puesta, dejándola colgada de una rama de los tantos arboles que ahí había. Cerrando los ojos y suspirando ampliamente, Issei abrió los ojos de manera rápida, mientras que una gran cantidad de energía se acumulaba en su brazo izquierdo, dando paso a la aparición del Twice Critical, el cual se mostraba con gran esplendor.

-¡Gyaaaaaahhhh! – De forma repentina el castaño se abalanzo sobre uno de los arboles, comenzando a asestar puñetazos de forma repetitiva, sin importarle que no tuviera protección en sus manos para protegerse de la dura e hiriente astillas de la madera.

Pasaron varios minutos en los cuales, el enemigo del castaño eran los troncos de los arboles del sitio, el cual le permitían adquirir mayor fuerza en los brazos, y por ende, en los puñetazos que el lanzaba. Seguido de ello, el joven Hyoudou comenzó a entrenar la potencia de sus patadas, también ignorando el dolor punzante que comenzaba a invadirlo.

Nuevamente pasaron varios minutos usando como entrenamiento los arboles del sitio, antes de frenar por unos momentos, tomando aire a bocanadas y secarse el sudor que corria copiosamente de su frente. Sin embargo el entrenamiento aun no acababa, ya que apenas había cumplido con la mitad del mismo.

Y de ello se trataba de su nueva habilidad. Aquella que descubrió al escuchar de propias palabras de Asia, el como surgió este mismo.

El castaño cerrando los ojos, comenzó a meditar levemente en su mente, trayendo a sus recuerdos, algunas escenas sucedidas hace dias, entre ellas, el intento de asesinato por parte de Raynare, el mal trato que había recibido de Murayama y Katase, además del estado lamentable en el cual termino al enfrentarse a aquel sujeto desconocido. Esta acción no hacia mas que llenar de odio al castaño, lo cual irónicamente era lo que el quería… todo esto para poder acceder a aquella habilidad.

Soltando leves gruñidos, mostrando un gesto de odio el cual Issei contenía de forma adecuada y con una aura de color rojiza y obscura cubriéndolo por completo, el castaño alzo con fuerza su brazo izquierdo, logrando que la energía se concentrara en el brazo que contenía la Twice Critical, lo que ahora le permitia manejar aquella energía, aunque solo en partes infimas, lo cual no hacia menos el daño que podia ocasionar usando ese poder negativo.

-¡AAAAAAHHHHH! – Issei por medio de movimientos rítmicos, usaba su brazo derecho para poder lanzar esa energía rojiza/obscura por medio de proyectiles, mismos que a pesar de ser pequeños, eran lo suficientemente poderosos como para generar cráteres de gran tamaño.

Diez minutos de usar esa energía la cual parecia no agotarse, ya que poco a poco se hacia mas y mas grande, lo cual significaba al mismo tiempo, que el castaño iba perdiendo la cordura y se estaba dejando dominar por el odio que sentía, lo cual significo que era momento de detenerse, y dar por finalizado el entrenamiento de hoy, por lo que cayendo al piso respirando de forma pesada, Issei sonreía satisfecho de ver avances en su manejo de aquella aura, además de fortalecer sus ataques físicos.

-Creo que… que… he hecho… un… avance… muy bueno. – Hablaba de forma entrecortada el joven castaño, mientras miraba con detenimiento la Twice Critical que aun no desaparecia, mientras que en su mente una ligera idea se gestaba. – Aunque… ¿Que pasaría si… combino ese poder… con la habilidad de mi Sacred Gear?

Ciertamente esa idea no se le había pasado por la mente hasta ahora, mas que nada porque desconocía lo que le podría haber pasado si el duplicaba el poder que cubria la Twice Critical para haber mas fuertes los ataques, ya que o bien podría tener un aumento de poder drástico… o el se podia salir de control.

Sin embargo eso lo pensaría para después, ya que tenia que regresar a casa para poder curarse las leves heridas de sus manos y tomar un merecido descanso. Esa idea la dejaría para después, ya que no era necesario aumentar de forma drástica su poder. Al menos no había motivo urgente para ello.

~0~0~0~0~0~0~0~0~ Residencia Hyouodou ~0~0~0~0~0~0~0~0~

La noche ya había caído, por lo que era hora de la cena en la Residencia de la familia Hyoudou, solo que esta noche era algo especial.

Los señores Hyoudou habían salido a cenar por petición de Rossweisse, ya que ella quería invitar a Jeanne d´Arc y a Mami Tomoe a pasar la noche juntos, mas que nada para conocerse un poco mas y hacer mas fuerte la amistad entre ellas. Issei ciertamente pensaba que salía sobrando en lo que parecia ser una "Noche de chicas" pero a el le bastaba con estar encerrado en su habitación y no asomarse en el cuarto de Rossweisse, quien seguramente soltaría secretos femeninos y algunos chismes de la Academia donde el estudiaba.

No había que decir que aquella reunión fue muy agradable. Rossweisse, Asia, Jeanne y Mami se la pasaron algunas horas frente al televisor, mirando algunos doramas mientras Ross y Jeanne comían helado directo de un bote, sollozando y soltando lagrimas al ver las "tragedias" que se veian en la novela visual, mientras que Asia y Mami solo se tallaban los ojos, intentando contener la gotas salinas que querían salir libres de sus orbes oculares.

Ante todo esto, el castaño no podia sentirse ignorado por todas las chicas, aunque esto era de mas agrado para el. A pesar de que su Caliginefobia no se mostraba con Rossweisse y Asia por evidentes razones, no podia decir lo mismo de Jeanne y de Mami, ya que con la primera, había algunas dudas, mas considerando que ella tenia demasiados conocimientos del mundo sobrenatural, mucho menos Mami con quien no había podido entablar una conversación de lo mas adecuada posible, por lo que ignoraba mucho de ella, y por ende, la confianza era nula.

-En fin Jeanne, Mami. Es hora de ir a mi cuarto a contarnos secretos femeninos. – Dijo la joven peli platino con una gran sonrisa, mas que nada porque esta noche era muy especial para ella, debido a que no había tenido una reunión entre amigas en casi toda su vida, y este momento era mas que especial para ella. – Asia tu vienes con nosotras, esto realmente te interesa. ¡Y por cierto Ise, ni se te ocurra espiarnos intentando vernos en ropa interior!

-¡Pufffff! ¡¿Q-que?! – Dijo el castaño muy sonrojado, escupiendo el jugo de manzana que estaba bebiendo ante lo dicho por su hermana mayor. - ¿¡Co-como se te ocurre decir eso Nee-San!? ¡Sabes que yo ya no soy un pervertido!

-Lo se Ise, es solo que me gusta verte sonrojado. –Dijo la joven de ojos azules, mientras le daba un beso en la mejilla al castaño, logrando sonrojarlo y de paso ocasionando un puchero en Asia, una ligera risita complice en Jeanne y una sonrisa en Mami.

El castaño, sin decir algo al respecto prefirió marcharse de la sala, y subir a su habitación, donde se echo de forma pesada en su cama, mirando al techo de forma aburrida, ya que nada se le pasaba por la cabeza en ese momento, debido a que su entrenamiento lo había dejado para el dia siguiente y los deberes escolares eran nulos en su caso.

-Quizas lo mejor sea irme a dormir. – Susurro el castaño ante lo que el pensaba era la mejor opción… pero en ese momento de distracción.

-¡KYAAAAAAAAAA! – Un horrible chillido inundo toda la casa, llegando a los recovecos mas profundos y asustando al castaño, ya que esa voz la identifico como la perteneciente a Asia, lo cual no era lógico debido a que ella estaba junto con Rossweisse, Jeanne y Mami.

Rapidamente salió de su habitación y sin avisar, abrió la puerta del cuarto de su hermana de un portazo, preocupado ante lo que podría haber pasado ahí.

-¡Nee-San, Asia! ¿Qué pa…? – Pero el joven no pudo preguntar algo, mas que nada por lo que sus ojos cafes estaban observando con detenimiento… algo que el no creía que iba a pasar.

En esa habitación, se encontraban las cuatro jóvenes, quienes vestían sus atuendos para dormir, siendo el de Jeanne unos shorts cortos color negro con un top del mismo tono que acentuaba sus grandes pechos, mientras que el de Mami era una bata holgada color amarillo pastel que cubria todo su cuerpo hasta las rodillas. Ellas junto a Rossweisse veian en estado de shock como Asia, quien había dado el grito de dolor, se sujetaba la mano derecha mientras dejaba escapar algunas lagrimas de sus ojos jades, totalmente asustada por lo sucedido.

Inexplicablemente para el, el crucifijo que ella solia tener en su cuello, ahora estaba tirado en los pies de la joven monja, mismo objeto que por unos segundos dejo escapar un humo blanquecino, ya que parecia haberse calentado con algo… o este había quemado algo.

-Asia… ¿Qué ha pasado? ¿Por qué el crucifijo te ha hecho daño? – Pregunto una todavía shockeada Jeanne a la rubia que no atinaba a responder algo, ya que estaba congelada por completo.

-Asia… tu… acaso tu… - Pregunto con algo de ira escondida la joven Valquiria, ya que por lo que había sucedido, solo podia haber una explicación muy lógica, una que ella no quería que fuera real bajo ningún concepto.

No fue sino hasta que un leve rastro de energía dentro de la joven Asia Argento, confirmo las sospechas de Rossweisse, Jeanne y Mami.

La energía sacra y pura que antes tenia la joven monja, había sido reducida considerablemente, dejándola en ínfimas cantidades, siendo reemplazada por un poder obscuro y maligno que se iba haciendo mas y mas grande.

Asia Argento… había dejado de ser humana… para convertirse en lo que la Valquiria y la Caballero odiaban… un Demonio Reencarnado.


Y acaba. Las cosas parece que se volvieron dificiles para la monja, mas con Rossweisse y Jeanne, ni que decir de que dira Issei. ¿Qué pasara ahora que se sabe lo que paso con Asia? Eso próximamente en la continuación de Lost Ragnarok. Sin mas ni mas, me despido chicos, esperando haya sido de su agrado esta continuación, asi que, hasta pronto.

Asamiya Athena Deshita!

Dark Zephir se acomoda en su sillón y se dispone a jugar una partida de Earthbound para SNES.