Disclaimer: como siempre, el capitán América no me pertenece, no tengo cabeza para hacer algo así.
Perdón por retrasarme tanto, soy horrible y me disculpo por ello. Este curso es más difícil del esperado y tengo tantas cosas en la cabeza que se me olvida subir el capítulo cuando estoy con el portátil… Espero al menos que la espera valga la pena.
XIV
Cuando le sentaron en la silla, todo cambió. El rostro del hombre del puente con su expresión llena de dolor no se había borrado y era incapaz de no pensar en él. No estaba bien. Aquello no estaba bien. Podía notar sus entrañas revolverse cada vez que recordaba cómo había cambiado su expresión al verle.
No sabía cómo interpretar lo que estaba sintiendo. Era dolor, pero uno al que no estaba acostumbrado, que casi había olvidado desde que provocase que aquel coche se saliese de la carretera. No le gustaba ese dolor porque no desaparecía como el otro, como el que le provocaba la silla.
De repente todo desapareció a su alrededor. Los científicos y militares desaparecieron y sólo quedó él. Lo que estaba ocurriendo era malo, pero su cerebro a veces no funcionaba bien, se lo habían dicho muchas veces. Su mente estaba con ese hombre, intentando descifrar lo que significaba aquella sensación de familiaridad.
Entonces vinieron a él unas imágenes borrosas.
Nieve. Aquel hombrecillo de las gafas. Nieve. Un tren. El hombre del puente gritando aquel extraño nombre. Nieve. Un bosque. Un soldado. Sangre. Hombres… médicos, o científicos. Ese hombrecillo de nuevo… Zola… sonriéndole.
"Serás el nuevo puño de HYDRA"
A lo lejos oyó gritos de dolor y pistolas cargarse, pero hizo caso omiso. Algo no estaba bien. Ese hombre del puente estaba en sus recuerdos, en los pocos que tenía de antes de ser el soldado. Estaba ahí y era algo suyo.
Escuchó pasos y de nuevo las pistolas.
- Reporte de la misión.
Era Pierce, pero su voz sonaba lejana.
- Reporte de la misión. ¡Ahora!
Sabía que Alexander estaba ahí con él, pero su mente era incapaz de volver a él. Estaba con el hombre del puente, intentando saber quién era.
De repente sintió el impacto de la mano de Pierce contra su rostro. Fue entonces cuando volvió a aquella sala de banco, rodeado de científicos y soldados, y Alexander Pierce.
- El hombre del puente… ¿Quién era? –preguntó casi sin voz.
Los ojos azules de Pierce brillaron de una forma extraña antes de contestar.
- Lo conociste en otra misión esta semana.
Era cierto, cuando disparó a Fury. Pero había algo más con él, lo sabía. Le conocía de antes, de una vida pasada, de antes de ser un fantasma para HYDRA.
- Le conocía –dijo.
Pierce tenía que entender que él le conocía. No se trataba de haberle visto en aquella terraza, sino de haberle conocido realmente.
Pierce se sentó mientras le miraba fijamente con esos ojos azules que brillaban preocupados. Eso no ocurría a menudo.
- Tu trabajo ha sido un regalo para la humanidad. Moldeaste el siglo.
Le miró cuando empezó a hablar. Entendía lo que eso significaba. Sabía que era importante lo que hacía para HYDRA. Pero había algo más que se le escapaba.
- Y necesito que lo hagas una vez más.
Desvió la mirada.
- La sociedad está al borde del cambio entre el orden y el caos. Mañana por la mañana le daremos un empujón. Pero si no haces tu parte, yo no puedo hacer la mía.
Él lo entendía, pero ellos no parecían entender lo que él quería decir, lo que significaba ese recuerdo.
- Y HYDRA no podrá darle al mundo la libertad que merece.
Volvió a mirarle. Él entendía a Pierce, pero por primera vez Pierce no le comprendía a él. El hombre del puente era importante.
- Pero le conocía –replicó sin poder evitarlo.
Era la primera vez que hacía algo semejante. Pierce suspiró con cierta tristeza en su mirada y se levantó decepcionado. Sabía que no debería haber dicho eso, que no era lo que Pierce quería, pero debía intentar hacerle comprender que él conocía a ese hombre.
- Prepárenlo.
Pierce no entendía lo que quería decirle sobre el hombre del puente. Él era importante. No sabía por qué, pero lo era. Estaba ahí, en su memoria. Entre los pocos recuerdos de su vida pasada que aun podía recordar.
- Entonces borren su memoria y empiecen de nuevo.
Al escucharle todo su cuerpo tembló de forma imperceptible. Eso significaba las descargas, el dolor. Miró a Pierce mientras un científico le decía algo. Pero Pierce le ignoró. Comprendía que lo hacía por el bien de la humanidad, que necesitaba ser preparado para enfrentarse a él y que lo mejor era no recordar. Pero eso no hacía el proceso menos doloroso.
Miró fijamente a Alexander Pierce mientras le apoyaban contra la silla y le colocaban el plástico ente los dientes. Alexander sabía qué era lo mejor, debía saberlo incluso cuando no comprendía la importancia del hecho de que él conocía al hombre del puente.
Se preparó para el dolor, anticipó las descargas y, cuando vinieron realmente, ahogó sus gritos. Poco a poco todo se volvió más borroso, incluso las memorias del hombre del puente y, sin comprender cómo eso era posible, perderle a él, le dolió más que las descargas.
Fin
Eso fue todo por ahora, si todo va bien y no se me va la cabeza el próximo estará antes de que termine la semana. Lo prometo y esta vez de verdad. De hecho antes del viernes estará.
Agradecimientos: Darkela, Shizenai, Guest
