Capitulo 14 Castigos peores que la muerte.

-¿Que hacías en la sala de los menesteres?- preguntó Sirius.

-Venid- les dijo Alex a Sirius y a Aurim.

-Cuánto misterio…- dijo el mayor de los tres.

-De esto no deben enterarse ni Kath ni Susy- dijo Alex. –Lily nos espera en la sala.

Después de la caminata hasta el séptimo piso y de que Alex hizo todo lo que debía para que apareciera la puerta, esta se materializó. Dentro, efectivamente, los esperaba Lily.

-Habéis tardado mucho- dijo la pelirroja.

-Si, un poco. Tuve que esperar a que Kath y Susy estuvieran distraídas para traerlos…

-¿Vais a decirnos por qué hemos venido aquí?- preguntó Aurim.

-Si. Por venganza- dijo Alex. –En el último partido los de Ravenclaw nos hicieron una broma muy pesada… Es tiempo de devolvérsela.

--------------------------------------------Flashback--------------------------------------------------

-Esto es insoportable- dijo Sirius a Brooke Trevor, una de las cazadoras de Gryffindor.

-Si que lo es… Parece que con Kath se han ensañado, mírala. Apenas puede mantenerse sobre su escoba- contestó Hugge Petersen, el tercero de los cazadores.

-Mirad a Aurim. A él también le han hecho este encantamiento… ¡Ya no aguanto el uniforme!

-¿Ganas de rascarte, Weasley?- dijo muy sonriente Kendall, el capitán de Ravenclaw, a Kath.

-Ni así nos ganaréis- contestó enojada Kath.

------------------------------------------Fin del Flashback-------------------------------------------

-¿Que planeas hacerles?- dijo Aurim.

-Lo que sea que hallas planeado cuanta conmigo- afirmó Sirius golpeándose la palma de la mano con el puño de la otra.

-Hace una semana escuché que el responsable fue Kendall, el capitán. Él se enorgullece de que en su familia no hay muggles- dijo Lily.

-Ese tipo odia a Kath.

-No puedo creer que aun existan prejuicios de sangre- dijo Sirius, molesto.

-Creo que aparte de eso, está el hecho de que Kath no ha permitido que le marque en dos años- dijo la única chica.

-Bueno, Kendall odia todo lo muggle, así que pensé que seria buena idea si cambiamos su escoba… por ésta- dijo Alex, sacando una escoba de un armario cercano.

-¡Es estupenda!- dijo Sirius.

-Impresionante- dijo Aurim admirado.

-Es muggle- dijo Lily entre risas.

-¿Queeeeeee?- dijeron Aurim y Sirius como si acabaran de oír una blasfemia.

-Es una escoba muggle con algunas adaptaciones que he hecho- explicó Alex, no sin ocultar que se sentía orgulloso de su trabajo. –En vacaciones, en casa de los abuelos, mi madre insistió en enseñarnos a hacer limpieza estilo muggle y los abuelos tenían una de estas…

-Solo falta ponerle un encantamiento ilusionador, para que todos la vean- dijo Lily con malicia.

-Kendall es un idiota y no dudará en usarla- dijo Alex. –Y más con esto que le enviaré el día del partido- y les dio una nota a sus primos.

Sr. Kendall G. Williams

Capitán y Cazador del equipo de Ravenclaw de Hogwarts

W´s, la nueva casa manofacturadora de escobas de alta calidad en competencia le envía esta escoba para que pruebe nuestro último modelo de lujo: La Flama Solar. Esta escoba esta especialmente diseñada para cazadores. Su velocidad es superior a la de la Saeta de Fuego. En nuestros campos de prueba hemos comprobado que al menos es el doble de veloz que la saeta. Además el manillar deportivo añade confort y estabilidad al modelo. Dándole a los cazadores la seguridad requerida. Ssta escoba será utilizada en el próximo campeonato mundial de quidditch como la escoba oficial de la selección de Inglaterra.

Sabiendo que es usted el mejor cazador del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, ha sido elegido para que pruebe este modelo en su próximo partido.

Ronald Granger.

Director de W´s manofacturadora de escobas de alta calidad Inc.

-Jajajajaja El muy tonto se creerá eso de que es el mejor cazador del colegio- rió Sirius.

-Solo faltan dos cosas- dijo Alex. –Dañar un poco la escoba de Kendall antes del partido y enviar esta ese mismo día.

-Yo puedo ir a los vestuarios… Nadie se fijaría en una chica…- propuso Lily.

-Yo usare una de las lechuzas del colegio, y enviare la escoba- dijo Aurim.

-Y yo distraeré un poco al profesor Krum para que no se de cuenta de la escoba de Kendall- dijo Sirius.

-Será muy divertido verlo caer de la plataforma de vuelo- dijo Alex con ojos soñadores.

-¿No será peligroso?- dijo Lily.

-No… solo son dos metros- dijo Aurim quitándole importancia.

-Falta también quien haga el encantamiento ilucionador- dijo Alex.

-Podríamos pedírselo a Kath o a Su…- dijo Sirius.

-Ellas no nos dejarán hacer la broma- le interrumpió Alex.

-Podríamos pedírselo a Aaron- dijo Lily.

-Si… Aaron detesta a Kendall por lo que ha dicho de Kath…- dijo Sirius.

Tres días mas tarde los planes de los chicos habían sido ejecutados con total precisión. Las cosas les habían salido tal y como habían planeado. Y Aaron les ayudó en su venganza. Kendall recibió su escoba esa mañana, y pensaba probarla al día siguiente. Pero al llegar al campo vio que su escoba estaba infestada de termitas de fuego y ya habían causado gran daño en la parte de las ramitas, así que decidió que usaría su nueva escoba. Krum se distrajo en el momento de revisar los equipos y Kendall salio con una espectacular escoba con ramas sintéticas color rojo fuego. Nadie en las gradas podía dejar de mirarla, y hasta los profesores hacían comentarios.

Cuando Krum se dio cuenta ya era muy tarde: Kendall estaba en el suelo. El Ravenclaw salió corriendo y salto de la plataforma de vuelo, pero su espectacular escoba no voló y termino en el suelo. Todas las gradas, incluyendo la de Ravenclaw, estallaron en risas. Algunos profesores también rieron, pero Kath solo cerró los ojos, mientras meneaba la cabeza en forma negativa. Aurim y Sirius se partían de la risa. En las gradas de Gryffindor, Susy miraba retadora a sus primos, mientras que Krum tenía una extraña sonrisa.

El partido termino muy rápido, Kendall tuvo que usar una vieja barredora que tenia uno de los suplentes y Aurim tardo muy poco para atrapar la snitch. Solo diez minutos. Aunque Kath estaba tan distraída riéndose de la increíble velocidad que la vieja barredora le daba a Kendall que por poco le anotan un tanto, pero al final pudo detenerlo. Al pasar junto al ravenclaw le dijo "mi padre usaba una barredora mas veloz cuando estudiaba aquí… y eso que era guardián".

Al terminar el partido, Krum revisó la escoba muggle y la carta que había recibido Kendall y se dirigió a los vestuarios de Gryffindor.

-Aurrim, Kath y Sirrius, os veo en mi despacho en quince minutos. Avisad a Lily, Alex, Susanne y Aarron- dijo el búlgaro, que luchaba por no reír ante la cara que los chicos habían puesto.

Quince minutos más tarde los chicos estaban allí donde se les había requerido. Susy y Kath no paraban de reñir a sus hermanos y primos. Hasta ese momento nadie había dicho nada a Aaron, pero el Slytherin sabía que tarde o temprano Kath sabría de su participación en la broma.

-La brroma que han jugado al Sr. Williams fue cosa de todos ustedes… Así que comprrenderrrán que tendrré que ponerrles un castigo- dijo Krum.

-Profesor Krum, nosotras no hemos hecho nada- dijo Susy.

-Tío Krum, Susy, Aaron y yo somos inocentes- dijo Kath, ceñuda.

-Ehh….Kath…Este…Yo si ayudé a los chicos- dijo Aaron con hilo de voz.

-AARON YAXLEY ¿Cómo te has atrevido a ayudarles con esta broma?

-Ehhh, yo- trataba de decir Aaron.

-¡Vamos, responde!- exigió molesta.

-Es que…- balbuceaba el chico.

-No sabes cuanto me decepcionas- dijo Kath, y se dio la vuelta para no mirarle.

-Profesor, Kath y Susy no han participado- dijo Aurim con seriedad.

-Lo siento, chicos. Perrro tendrrré que castigarros a todos- dijo Krum tratando de ocultar la risa que le provocaba las caras que tenían Kath y Aaron.

-Pero, nosotras no hemos hecho nada…- decía Susy.

-Lo siento, perrrro estarréis castigados dos meses- dijo el búlgaro. –El castigo comienza hoy. Os esperrro a las siete de la tarde aquí mismo.

-Kath, lo siento. No pensé que nos descubrirían…- decía Aaron, que seguía a Kath.

La chica estaba muy enfadada y ni siquiera le hablaba al Slytherin.

–De verdad que lo siento. No quería que os castigaran a vosotras. Convenceré al profesor Krum… Kath…Kath…

-Pobre Aaron- dijo Sirius –Esta muy enfadada… bueno, al menos eso ha hecho que a nosotros no nos riña.

-No os preocupéis por Kath- dijo Susy. –Preocuparos por mí. Tenéis que darme una buena explicación.

-Era solo una broma- le dijo su hermano.

-A los ravenclaw no los castigaron por el encantamiento pica-pica que le pusieron a nuestras túnicas y a nuestras escobas- dijo Sirius con cara de enfado.

-Le escribiría a mis padres y a los vuestros… Pero creo que el profesor Krum escribirá a la tía Hermione y ella se lo contara a mamá y a la tía Ginny- dijo Susy.

No se equivocó. Tan pronto salieron del despacho, Krum comenzó a escribir una nota para Hermione y Ron.

Hermione y Ron.

Al fin pude castigar a los chicos. Hasta hoy no había podido encontrar algo para recluirlos, pero afortunadamente hoy encontré algo. Una broma al capitán de Ravenclaw. Le han cambiado su escoba por una escoba muggle. Que buen trabajo han hecho. Los castigaré dos meses. Espero que para entonces las cosas mejoren y si no, buscaré otro pretexto para castigarles.

El mas perjudicado, sin duda, ha sido Aaron. Kath esta muy molesta con él. Como se parecen esos chicos a vosotros. Ella lo riñe y después lo ignora y él va tras ella deshaciéndose en disculpas.

Sin duda que me divertiré estos dos meses con ellos.

Reciban un saludo de su amigo,

Víktor Krum

-Ya estoy más tranquila- dijo Hermione con un suspiro. –Tenemos que reñir a Kath y a Alex.

-Estoy seguro de que Kath no hizo nada- dijo Ron.

-Lo se, pero si Víktor los castigó tenemos que fingir que estamos enojados con ellos para que nos crean

-Tienes razón- dijo Ron, que volvía a leer la carta. –Oye nosotros no nos parecíamos a ellos.

-Tienes toda la razón, cielo. Aaron es muy sensible y todo un caballero- dijo Hermione entre risas.

-Oye, yo también era sensible y un caballero- dijo Ron, fingiéndose ofendido.

-Claro… pero si tu solo me gritabas cosas feas…- dijo ella haciéndose la enfurruñada.

-Pero te seguía- dijo él. -Eso es lo que cuenta.

-Pobre Aaron, le costara trabajo quitarle el enfado a Kath.

-Pero al menos "La Diva del Quidditch" los cuidará.

-No puedo creer que aun le llames así- dijo ella riendo.

-Sabes que es de cariño…

-Kath, escúchame…de verdad que lo siento- decía Aaron.

-Alcornoque- dijo Kath a la señora Gorda para que la dejara pasar.

-Tú lo serás, querida- dijo la señora gorda a Kath antes de hacerse a un lado para que la pelirroja pasara.

-Ehh, Kath, ¡espera!

-Ya se le pasará- le dijo Sirius a Aaron cuando lo encontraron sentado fuera de la torre de Gryffindor.

-Esta muy enfadada- dijo Aaron con gesto preocupado.

-Hablaré con ella- dijo Lily.

Ya por la noche, los chicos habían llegado al despacho de Krum.

-Bien. Los chicos que comiencen a pulirrr esas escobas- dijo Krum. –Las chicas tenéis que reparar las ramitas rotas de estas de aquí.

Habían pasado apenas unos minutos y Aaron buscaba acercarse a Kath, que aun estaba muy molesta con él y no le dirigía la palabra ni para darle la hora. Krum los miraba divertido. Aaron y Kath apenas habían hecho su trabajo ya que el primero no paraba de hablarle a ella y ella solo lo ignoraba, pero no dejaba de mirarlo.

-Así erran vuestros padres…- le dijo Krum a Alex con un movimiento de barbilla hacia la conflictiva pareja.

-Usted los conoció cuando estudiaban en el colegio, ¿verdad?- preguntó Sirius.

-Profesor, ¿es verdad que usted fue novio de tía Hermione?- preguntó Aurim.

-No, perrro si fui con ella a un baile. Cuando yo vine a Hogwarts participaba en el Torrneo de los trrres magos. Así conocí a Herrrmione- dijo Krum.

-¿Tío Ron y usted eran amigos?- pregunto Lily.

-¡No! Rrron me detestaba porrrque fui con ella al baile. Cuando dábamos paseos porr los terrrenos, él nos seguía. Varrias veces lo vimos- dijo divertido Krum.

-¿Usted y papa eran amigos?- dijo Sirius.

-Tampoco… Pero nos rrrespetábamos. De hecho yo pensaba que él erra el novio de Herrrmione- dijo Krum.

-Eso si que es gracioso… El tío Harry de novio de la tía Hermione- dijo Aurim.

-No me di cuenta de que ella estaba enamorrada de Rrron. Discutían porr todo…- dijo Krum riendo.

-Entonces usted es el tipo al que se refirió el señor Weasley…- dijo Aaron pensando en voz alta. Cuando vio que todos, incluida Kath, lo miraban, comprendió que eso había sido un gran error.

-¿Rrron te habló de mi?- pregunto Krum con curiosidad.

-Ehh… bueno. El día del baile Kath estaba con un idiota, y ese tipo estaba a punto de besarla, así… Así que yo estaba a punto de irme del baile… El señor Weasley me contó lo que le había pasado a él en un baile con la señora Weasley. El dijo… ¡ejem!… que ella había salido con otro tipo y que ellos lo pasaron mal- dijo Aaron, rojo de la vergüenza que le daba contarle eso a todos. –Así que me animó a que sacara a bailar a Kath.

-¿Te ibas a ir?- dijo Kath.

-Tu estabas con otro- dijo él mirando al techo.

-Yo quería ir contigo… pero no me invitaste…

-Siempre que iba a hacerlo llegaba alguien para interrumpir- dijo él, mirando disimuladamente a Sirius. -Y cuando por fin estuvimos a solas ya habías quedado con ese idiota.

-Ejem, pero al final fuisteis juntos… Eso es lo que importa…- dijo Susi para romper esa escena, que estaba siendo algo incomoda para los demás.

A las diez de la noche Krum los escoltó hasta la torre de Gryffindor. Kath y Aaron estaban algo adelantados a ellos y hablaban en voz muy baja. A la pelirroja por fin se le estaba pasando el enfado y al menos ya le hablaba a Aaron. Cuando llegaron al retrato de la señora gorda y esta les abrió, antes de que Kath entrara Aaron la cogió de la mano. Ella lo miró y él dijo:

–De verdad que lo siento.

–Lo se.

Krum y Aaron bajaron a las mazmorras no sin antes advertirles que al día siguiente los esperaba a la misma hora en su despacho.

-¿CÓMO OS HABÉIS ATREVIDO A PORTAROS DE ESA FORMA? SIN DUDA LOS GENES POTTER HAN PODIDO MAS QUE LA EDUCACIÓN QUE OS HE DADO- bramó el vociferador que estaba ante Sirius y Lily y que imitaba la voz de su madre.

-Oye- se escucho en voz muy baja. Sin duda esa era la voz de Harry.

-¡COMO VUELVA A ENTERARME QUE HABÉIS SIDO CASTIGADOS DE NUEVO QUEMARÉ TU ESCOBA Y TU MUÑECA!

Alex y Kath se miraron, al mismo tiempo que Aurim miraba a su hermana. Samantha miraba a Sirius con ternura. Los demás chicos de la mesa estaban que se doblaban de la risa. En la mesa de Slytherin, Aaron, que conocía lo estricto que era su padre, miraba hacia el techo esperando que algo igual llegara a sus manos. En la mesa de Ravenclaw Kendall les miraba con regocijo. Aunque aun era victima de las burlas por lo ocurrido en el partido.

Pig, la vieja lechuza de Ron, se posó frente a Kath con una carta. Afortunadamente no se trataba de un vociferador.

-¿Crees que papá está enfadado?- dijo Alex.

-No me preocupa papá… Mamá es la que me preocupa. Papá lo tomara con más humor… Su expediente en el colegio no es el mejor, ni tampoco el del tío Harry.

Kath y Alex

Papá y yo estamos decepcionados de su mal comportamiento. Se que Víktor os ha castigado, así que obedecedlo. No queremos mas quejas sobre vosotros.

Mamá y Papá.

-Todo esto es muy raro.

-¿Por qué?- preguntó Alex.

-Mamá no pasaría por alto que uno de los profesores le mandara una lechuza acusándonos de algo- dijo la pelirroja.

-Bueno, no fue cualquier profesor. Fue el tío Krum.

-No, si fuera de papá la creería. Pero mamá es más estricta. Además ella nos daría la oportunidad de explicar que pasó, y la carta indica que ya nos cree culpables.

-Pobres de los primos.

-Si, todos se han reído de ellos.

-Siento lo que te pasó- dijo Samantha a Sirius cuando ambos se dirigían a los invernaderos.

-Gracias, es bueno saber que alguien no se burló- contesto Sirius con una sonrisa amarga.

Los días siguientes Krum puso a los chicos a pulir algunas escobas, pero por lo regular les contaba cosas acerca de su colegio y de su paso por varios equipos profesionales de quidditch, así como los países que había conocido, con lo que el castigo era más llevadero.

-Tenías razón, Kath. Esto es muy raro- dijo Susi.

-Si, tus padres no os enviaron nada, los míos fueron poco creíbles, el tío Harry no hizo nada y la tía Ginny sobreactuó.

-¿Crees que debemos de preguntárselo?

-Creo que es mejor preguntárselo a tío Krum… Podemos decirle que lo sabemos todo.

-Prima, no sabemos nada. Solo tenemos sospechas…

-Si, pero tío Krum no lo sabe- dijo Kath con una sonrisa de oreja a oreja

Esa noche, en el despacho de Krum...

-Llegais prronto.

-Profesor, lo sabemos todo- dijo Susi sin dar rodeos.

-¿Queee?- dijo Krum con la boca demasiado abierta.

Esa era la reacción que Susi y Kath esperaban, así que Kath decidió improvisar un poco.

-Si tío, el tío Hagrid nos lo acaba de contar- afirmó la pelirroja.

-¿Hagrrrid os lo ha contado? ¿Qué os dijo?- preguntó alarmado Krum.

-Todo- dijo Susi.

-El por qué del castigo.

-Siento haberros castigado, perrro Harrry me pidió que os cuidarra. Después del atentado contrrra Alexandrra, vuestrros padrres temían que algo os pudierrra pasarr

-¿Atacaron a Alexandra?- preguntó Alex -¿Está bien?

-¿No os los dijo Hagrrrid?- preguntó el búlgaro confundido.

-Hagrid no nos ha dicho nada- dijo Susi. –Tenías razón, Kath. Tuviste una muy buena idea

-¿Qué?- dijo Krum algo molesto.

-Perdona, tío Krum, pero sospechábamos del castigo y de la actitud de nuestros padres y esta era la única forma de enterarnos- dijo Kath.

-Vuestrros padrres tendrran que explicarros…

Minutos después Harry, Ginny, Hermione y Ron salían por la chimenea de Krum. El búlgaro los había puesto al tanto de lo que habían hecho Susi y Kath. Hermione no podía ocultar una sonrisa de satisfacción por lo que había hecho su hija. Ron y Harry se miraban entre ellos, hasta que Harry le dijo a Ron:

–No puede negar que es su hija…

Después de que Hermione les explicara a los chicos la situación peligrosa por la que atravesaban y de que los chicos prometieran portarse bien y pasar sus ratos libres con Hagrid o con Krum, todos pudieron retirarse a descansar.

-Hoy comenzaremos- dijo Sallomon.

-Si, cuantos más podamos tomar de una sola vez será mejor- dijo Yates.

-Así será menor el riesgo- dijo Lawssons.

-¡Harry, date prisa! Hay que ir a la oficina enseguida- dijo Ron, cuya cabeza estaba en la chimenea de la habitación de Harry y Ginny.

-¿Qué pasa?- contestó el moreno que apenas se despertaba. -Hoy no teníamos que ir tan temprano…

-Rápido, allí te lo explicaré. Es urgente, no tardes- dijo Ron antes de desaparecer.

-Al fin llegas Potter- dijo Kingsley.

Harry vio que había al menos diez aurores en la oficina, incluidos Ron y Cromak.

-Harry, ayer por la noche desaparecieron al menos treinta magos y brujas- dijo Cromak.

-En una de las casas en la que irrumpieron los traidores había un niño que se escondió bajo la mesa. Pudo ver y escuchar algunas cosas. Kingsley ha extraído el recuerdo para que podamos verlo- explicó Ron.

No había nada raro. Una familia de magos. Estaba el padre sentado leyendo un libro cerca de la chimenea. La madre salía de la cocina y se disponía a aparecer mágicamente la comida. Había dos jóvenes, una chica y un chico que jugaban naipes explosivos. Cuando la puerta explotó, de inmediato entraron dos magos vestidos de negro. Uno era Sallomon, el otro era McNair, uno de los fugados de Azkaban. Aturdieron al padre y a los más jóvenes. La madre intentó sacar su varita pero no pudo. Sallomon apiló los cuerpos y con un traslador los desapareció. Lo más interesante fue lo que McNair dijo a Sallomon.

-Estos cuatro servirán bien, los dementores los aprovecharan durante un buen rato.

-Esos malditos han secuestrado gente para dársela a esos monstruos- dijo Ron.

-Debemos de acabar con ellos lo antes posible- dijo Cromak.

-Ni Voldemort se había atrevido a hacer eso- dijo Harry.

-Hablaré con el Ministro, debemos de dar una alerta inmediata- dijo Kingsley.

-Esos dos ya están casi muertos- dijo Yates.

-McNair, Lestrange, sacadlos de la celda y llevadlos a la cámara del amo- dijo Sallomon.

-Estos han durado poco- dijo la voz.

-Eran escoria mágica amo- dijo Bellatrix.

-¿Qué piensa hacer con ellos amo?- preguntó Sallomon.

-Bella, haz lo que te ordené.- dijo la voz –Úsala.

-¡Avada Kedavra!- dijo Bella apuntando al primero de los desafortunados con la varita que su amo le había dado. –Mortuum Corpus Voltum Vitem Mortuum-

-¿Habías visto esto antes?- preguntó Yates a Sallomon.

-Nunca. Pero en una de las misiones, en Rumania, un brujo tenebroso tenía a su servicio más de una veintena de estos seres. Después de eliminarlo tome uno de sus diarios y ahí venía el hechizo. Es magia negra del más alto calibre- dijo Sallomon.

-Dicen que el amo le enseñó a ella todo lo que sabe- dijo Robins.

-Puede ser- dijo Yates.

-Pero ella siempre ha tenido fama de ser una bruja hábil y poderosa.

-Muchos de los aurores temían encontrarla porque no eran rivales para ella.

-Y vosotros, ¿no os daba miedo encontrarla?

-No- contestó Sallomon. –Nosotros la encontramos.

-Robins, nosotros tenemos nuestros propios trucos. No tenemos nada que temer a Bellatrix- dijo Yates.

-Es poderosa, pero aun ella dudaría en enfrentarnos.

-Nada. No hemos encontrado nada- dijo Harry.

-Calma, Potter. Están cubriendo bien sus rastros- dijo Kingsley.

-Si no habíamos podido hacer nada contra Bellatrix antes… ahora que hay mortifagos y traidores con ella será casi imposible detenerlos- dijo Ron.

-Además tienen a esa… bestia…- dijo Cromak.

-No os desaniméis. Hace diecisiete años se logró detener a Voldemort, y teníais diecisiete años. Ahora sois aurores bien entrenados. No dudéis de que vamos a detenerlos. Nada puede ser peor que Voldemort-dijo Kingsley.

-Ron, tú y Harry nos inspiráis. Para los más jóvenes vosotros sois verdaderas leyendas. Dos chicos que lucharon y derrotaron a Lord Voldemort y sus mortífagos. Gracias a vosotros la comunidad mágica tuvo años de paz- dijo Cromak.

-Tiene razón. No hay que desanimarse. Vamos a encontrarlos y esta vez acabaremos con ellos- dijo Ron.

-Si- dijo Harry, –eso haremos.

-Además, Harry, hace años teníamos a la bruja mas inteligente de Hogwarts para desentrañar cualquier misterio… Ahora tenemos a la inefable mas inteligente de todas- dijo Ron con una sonrisa.

-Si… además están mis sobrinas. que siguen los pasos de su madre y su tía- dijo finalmente mas animado Harry.

-¿Veis? Hay muchos motivos para no fallar- dijo Cromak.

Los días siguientes los aurores siguieron los pocos rastros que habían dejado los traidores, que los llevaban a nada. Tampoco habían registrado más ataques de los dementores.

-Harrry, Rrron, venid rápido. Estoy en el ministerrrio de magia. En el departamento de los misterios- comunicó el patronus de Krum a Harry y a Ron.

Segundos después ambos aurores se aparecieron en el ministerio de magia y recorriendo todo el camino hacia el lugar en que los esperaba Krum.

-¿Que ha pasado?- preguntó Ron, que tenía ya su varita fuera y lo miraba todo con desconfianza.

-Nada, Rrron- dijo Krum al ver los nervios de su amigo.

-Ayer charlaba con Víktor acerca del día del ataque, y me di cuanta de que Perkins sabia lo que buscaba. El quería saber cosas sobre el velo- dijo Alexandra.

-Alexandrra trrbaja con la bestia y los dementorres, perro ella trrabajó algunos años con Herrrmione en su investigación del velo- dijo Krum.

-Recordé que desde que yo era aun estudiante Robins siempre trataba de enterarse de lo que hacia Hermione. Y ahora estaba como mi ayudante. El día que Hermione vino para invitarme a Grecia, Robins escucho una pequeña parte de la conversación- dijo Alexandra.

-Así que decidí que bien podrriamos interrrogarrlo, parra estarrr segurros de que él no tuvo nada que verr con el ataque. Perro al llegarr no lo encontrramos- dijo Krum.

-En el ministerio no lo echaron de menos porque como yo tenia varios días de permiso, pensaron que él estaría en casa conmigo- dijo muy molesta Alexandra.

-Ese fue un grave error por parte de tus superiores- dijo Harry.

-Ahora mismo pediremos a Kingsley que inicie una búsqueda- dijo Ron. –Si lo encontramos y no tuvo nada que ver, será decisión de tus superiores el dejarlo o no entre los inefables.

-Pero si tuvo algo que ver, debemos sacarle toda la información. Eso nos puede llevar a los mortifagos- dijo Harry.

-Yo estoy casi segura de que él tiene algo que ver con el ataque- dijo Alexandra.

-Me contasteis que la bestia muerrta desaparreció del ministerrrio…

-Si, todo parece indicar que hemos encontrado a otro traidor más- dijo muy molesto Ron.

-Calma, amigo. Ya sabemos quien es, lo atraparemos.

-El sabe que Hermione es la encargada de la investigación del velo. Ahora ella es la que está en más peligro- dijo angustiado Ron.

-Pondremos más gente vigilándola, no la dejaremos sola a ninguna hora.

-¿Qué hechizo utilizó Perkins?- preguntó Bellatrix.

-No lo se, antes de que intentara sacarle información a la inefable Crane, me dijo que usaría ese hechizo- dijo Robins.

-¿De donde lo sacó?- dijo Bellatrix.

-No me lo dijo, pero creo que debió de haberlo aprendido con su anterior jefe.

-Es una lástima que esa tal Lovegood este muerta- dijo Yates.

-No me enseñó como hacer el hechizo, pero si me enseñó a rastrearlo- dijo el inefable.

-¿Estás seguro de que funcionará?- preguntó la voz.

-Perkins aseguró que si, que ya había hecho esto antes y que nunca había fallado.

-Ese tonto nunca intentó entrar a un lugar tan bien protegido- dijo la bruja.

-Comenzare a hacer todo lo necesario para llegar a ella amo- dijo Robins.

-No quiero que llegues a ella. Quiero que encuentres la forma de entrar a su casa. Según Perkins el hechizo crearía un vínculo y nosotros podríamos seguirte, ¿cierto?

-Si, amo. Así funciona el hechizo. ¿Quiénes me acompañarán, amo?- preguntó Robins.

-Nadie. Lo harás solo. Toma esto. Si estás en peligro llámanos y podremos ir contigo y entrar a esa casa. Cuando estés seguro de que la inefable está en casa actívalo y llegaremos. Destruiremos la casa y a los que estén y cogeremos a la inefable y su investigación.

-Es necesario que apenas veas que ella esta ahí, nos llames. Todo debe de ser muy rápido. Nadie debe de darse cuenta hasta que sea demasiado tarde- le espetó Sallomon.

-En unos días estaré totalmente listo para hacerlo- dijo Robins.

-Bien- dijo la voz.

-Weasley no olvidará ese día- dijo Yates.

El domingo tocaba visita a Hogwarts. Los adultos y los más pequeños estaban muy contentos por que verían a los chicos. Todos estaban muy animados.

Mia les enseñaba los pequeños progresos que había tenido con su varita ahora que había retomado sus clases con Ron. Sin embargo Kath parecía preocupada.

-¿Qué pasa, hija?- dijo Hermione.

-Nada, mamá- contesto la pelirroja.

-Pareces preocupada- dijo Ron.

-Lleva varios días así- dijo Aaron, que llegaba con sus padres.

-Ven, hija. Vamos a caminar un poco- dijo Ron. –Volveremos más tarde.

Kath y Ron caminaron en silencio hasta que llegaron más allá de la casa de Hagrid. Allí, Ron se sentó en un tronco seco, e invitó a su hija a hacer lo mismo.

-Estas preocupada por lo que le pasó a Alexandra, ¿verdad?

Kath no dijo nada, solo bajó la mirada. Ron reconoció ese gesto, así que con su mano levanto gentilmente la cara de ella, y vio que estaba llorando.

-No tienes de qué preocuparte, hija.

Una vez más Kath no dijo nada. Solo se abrazó a él con todas sus fuerzas. Ron la abrazó. Kath era una chica muy fuerte y era muy raro que llorara. Hasta en eso se parecía a su madre. El pelirrojo la abrazaba con ternura mientras dejaba que ella se desahogara.

-No quiero que os pase nada a vosotros… Ni a los tíos, ni a los abuelos.

-No pasará nada- dijo Ron, -de verdad.

-Pero ya atacaron al abuelo y a Mia y los gemelos… Y no nos lo contasteis y ahora a Alexandra…

-Los abuelos ya no viven solos. Están en casa, con nosotros- dijo Ron. –Y el abuelo ya está bien.

Kath se abrazó a su padre lo más fuerte que pudo. Ron comenzó a recordar algo similar que había pasado diecisiete años atrás.

-Te voy a contar algo hija… ¿Conoces la historia del tío Harry?

-Si- contestó ella.

-Cuando él dejo el colegio para buscar los restantes Horcruxes que destruirían a Voldemort, mamá y yo fuimos con él y…- comenzó a narrar Ron.

-------------------------------------------Flashback---------------------------------------------------

-¿Que te pasa, Hermione?- preguntó Ron.

-Nada- dijo la castaña evitando a toda costa mirarlo.

-Has estado muy callada. No me has reñido por nada.

-No me pasa nada.

-¿Entonces por qué no me miras?

Hermione intentó fingir, pero lo que sentía fue más fuerte que ella, y gruesas lágrimas comenzaron a derramarse de sus ojos.

-Estás asustada, ¿no?- dijo Ron mientras la abrazaba.

Hermione se abrazo a Ron con todas sus fuerzas. Sintió la necesidad de sentirse protegida. Ron así lo entendió y la abrazó lo más fuerte que pudo.

-Nunca se me dio bien la adivinación, pero te puedo asegurar que saldremos de esta- dijo el pelirrojo.

-Sabes que no es cierto. Voldemort terminará por encontrarnos… y no podremos hacer nada… para salvarnos… ni a Harry…- dijo ella entre sollozos.

-NO. Harry conseguirá derrotar a Voldemort y terminará esta guerra. Y nosotros vamos a terminar juntos y vamos a ser felices- dijo Ron –No nos va a pasar nada.

-¿Cómo estás tan seguro de eso, Ron?- dijo ella mirando al pelirrojo a la cara.

-Porque se que pasará. Porque luchamos por algo que vale la pena. Porque hemos arriesgado mucho por vencer a Voldemort. Porque no dejare que te pase nada… ni a Harry… porque merecemos ser felices- dijo Ron, más tratando de convencerse a si mismo que a Hermione.

La castaña se dio cuenta del esfuerzo que hacia Ron por animarla a ella y lo abrazó con todas sus fuerzas.

-Tienes razón, Ron. Vamos a ganar esta guerra.

-No puedo morir en esta guerra.

-No digas eso, Ron- dijo ella. -Tú no puedes morir- y una vez más las lagrimas comenzaban a asomarse a sus ojos.

-Aun tengo muchas cosas que hacer- dijo él. Ron no se lo decía a ella, se lo decía a él mismo. -Hermione yo…- comenzó a decir Ron.

-¡Demonios! El frió es insoportable- dijo un malhumorado Harry que acaba de entrar a la cueva en la que se escondían -¿Interrumpo?- dijo el moreno al ver las caras con las que lo miraban sus amigos.

----------------------------------------------fin del flashback----------------------------------------

-Teníamos diecisiete años, Kath, y nos enfrentábamos al brujo tenebroso mas poderoso que ha existido. Tenía muchos seguidores y criaturas tenebrosas. Ni el ministerio había podido hacer algo contra él.

-Tengo miedo.

-Lo se, todos tenemos miedo. Pero ahora las cosas son muy diferentes, estamos preparados. El tío Harry y yo hemos entrenado durante años para ser aurores, y no dejaremos que nada os pase. Además está la Orden, que nos ayuda, y en el departamento de Aurores quedan todos los aurores jóvenes que no permitirán que el mal triunfe, hija. Si pudimos detener a Voldemort cuando teníamos diecisiete años, podremos detener a cualquier brujo. Solo hay que tener paciencia.

-Si, papá- dijo Kath mas tranquila.

-¿Sabes por qué vamos a detener a los malos?

-Por que sois aurores- dijo Kath como si fuera obvio.

-No, porque así como mamá y yo teníamos mucho que hacer cuando peleamos contra Voldemort, tú, y tus hermanos y tus primos tienen mucho más que hacer aun. Y Harry, la Orden y los Aurores nos vamos a encargar de que vosotros podáis hacer todo lo que queráis. Además, mamá y yo tenemos mucho más que hacer. Verte ganar tu placa de prefecta, tu premio anual, verte graduada y eligiendo una profesión… Y... si fuera necesario… entregarte en el altar a ese tal, Aaron. Mamá y yo queremos ser abuelos… Hay muchas cosas por las que ganar, hija.

-Gracias, papá- dijo Kath.

-Te prometo que no va a pasarles nada ni a ti ni a tus hermanos ni a mamá

Kath y Ron volvieron con los demás. Nadie preguntó nada, no había necesidad. Susi había ya tenido una plática con sus padres y con Hermione y la habían puesto al corriente de todo.

-Estáis empeñados en superar todo lo que hicieron ellos- dijo Bill, señalando a Hermione, Ron y Harry.

-Pobre Víktor, engañado por dos alumnas…- dijo Ginny entre risas.

-Oye, no son dos alumnas cualesquiera. Son mi hija y mi sobrina- dijo Ron orgulloso.

-Nosotros nunca engañamos a ningún profesor- dijo la castaña.

-No Hermione, ustedes engañaron a todo mundo cuando se escaparon después de mi boda- dijo Bill en el tono más sarcástico que pudo adoptar provocando que el trío se sonrojara.

-¿Que pasó? ¿Qué paso?- preguntó Aurim.

-Eso nunca nos lo habíais contado- dijo su hermana.

-Oye…eso es personal- rogó Harry.

-Pues la abuela se despertó temprano. Los días anteriores a la boda los había hecho trabajar muy duro, así que preparó el desayuno favorito de Hermione. Cuando estuvo listo subió a la habitación de Ginny a avisarles para que bajaran, y solo encontró a Ginny, profundamente dormida- dijo Bill.

-La intachable tía Hermione puso algunas gotas de poción del sueño en mi jarra de agua. Yo me tomé un vaso antes de dormir y no supe nada más- dijo Ginny mirando a Hermione.

-¡No te dormías! Solo hablabas sobre que Harry te había sacado a bailar y de que había estado muy romántico… ¡Y nosotros teníamos que preparar todo para irnos!- dijo la castaña justificándose.

-La abuela, salio corriendo a la habitación de Ron pensando lo peor.

-¿Sospechaba de que se querían escapar?- preguntó Alex.

-No, creía que Ron y Hermione estaban juntos- dijo Ginny sonriendo. Kath, Susy, Aurim, Sirius y los adultos se rieron. Los más pequeños no entendieron lo que Ginny había dicho.

-Pero no los encontró por ningún lado. Ni a Harry. Ese día en la madriguera solo estaban los abuelos, Charlie, Kya y Ginny. Llamaron a Fred y George a su apartamento para que ayudaran a buscarlos. Encontramos una nota que había dejado Hermione, en la que se disculpaba por la forma en la que se habían ido y pedía perdón- dijo Bill.

-¿Y que pasó después?- dijo Sirius.

-La abuela se desmayó y el abuelo juró que castigaría a esos tres hasta que fueran ancianos. Fred y George estaban furiosos porque no los habían invitado a ir con ellos y Ginny, bueno….- dijo Bill.

-No te atrevas a contárselo…- dijo la aludida.

-Ginny no paró de llorar en varios días y de maldecir a Ron y a Hermione- dijo Arthur.

-También decía que Harry era un idiota repelente y sin sentimientos- dijo Molly.

Todos los niños reían al ver las caras de Harry y Ginny.

-No te preocupes, compañero- dijo Ron. –Ginny sabe que si tienes sentimientos.

-Gracias, Ron- dijo Harry –Pero habría sido mejor si también dijeras que no soy un idiota repelente…

-Ahhh, si. Bueno, no eres un idiota…- dijo Ron.

-Tampoco soy repelente.

-¿Lo veis?- dijo Sirius – ¡Es de familia! Mi abuelo, mi padre…

-Tu no eres repelente primo- dijo Kath mientras abrazaba a Sirius. -Eso no lo heredaste del tío Harry.

Los siguientes días los aurores habían estado muy ocupados. Habían desaparecido más magos y brujas. Familias enteras habían sido sacadas de sus casas, y se tenía registro de que más de una veintena de vagabundos muggles habían desaparecido.

-La situación es insostenible- dijo Kingsley.- Scrimgeur está molestando a todas horas pidiendo respuestas que no puedo darle.

-No hemos podido encontrar nada, esta vez no ha habido nadie que escapara de ellos- dijo Cromak.

-Lo que están haciendo no tiene nombre- dijo Harry.

-Si que lo tiene- dijo Ron. –Secuestro, tortura y asesinato.

-¡Amo! ¡Amo!- corría gritando Rabastan Lestrange.

-¿Qué pasa? ¿Ha avisado de algo Robins?

-No, señor. Pero venga a ver lo que ha pasado con los dementores- dijo Lestrange.

-¿Nos han traicionado?- preguntó el amo.

-No… Hay más…- contestó Lestrange.

Lestrange y su amo recorrieron los oscuros pasadizos del lugar en el que se escondían y llegaron al sitio en el que habían encerrado a los secuestrados con los dementores.

-Ayer por la noche cuando encerramos a los demás prisioneros había solo una veintena de dementores y hoy hay por lo menos el doble de ellos.

-Busca a Bellatrix y dile que se entreviste con alguno de ellos. Que les pregunte como es que se han multiplicado.

-El amo quiere saber. ¿Cómo es que se han multiplicado?- preguntó Bellatrix.

El dementor abrió la boca, o lo que parecía ser la boca y de ella salio una nube gélida y nauseabunda. Instantes después se escucho una cavernosa voz.

-Hay muchos prisioneros. Tienen mucha energía. Nuestra raza es así. Así fuimos creados. Si hay poco alimento para nosotros nos debilitamos. Pero si hay mucha energía para alimentarnos simplemente nos multiplicamos. Somos indestructibles.

-Yo no estaría tan segura. Tu raza llegó casi a la extinción después de que El señor tenebroso fue destruido- dijo Bellatrix.

Por toda respuesta el dementor alzó su capucha. Bellatrix, imaginándose lo que el dementor estaba a punto de hacer, sacó su varita y lanzó su patronus. El dementor retrocedió. Bella llamó a su patronus y sonrió.

-Jamás pensamos que tenías algún recuerdo feliz- dijo Sallomon sorprendido.

-Pensábamos que era el único encantamiento que no podías realizar- dijo Yates irónicamente.

-Ya veis que os equivocabais- dijo ella. -Hay mucho de mí que os sorprendería…

-Lo dudo- dijo Sallomon. –Sabemos todo lo que hay que saber de ti.

-Aun podría darte algunas sorpresas- dijo Bella mirándolos con desprecio antes de salir.

-Bahh, una mortifaga no es rival para nosotros- dijo Yates.

-Claro que no, hay clases Yates. Soy una mortifaga, siempre lo he sido. Pero ustedes solo son…traidores. No hay nada más despreciable que eso- dijo Bellatrix.

Sallomon y Yates sacaban ya sus varitas cuando vieron la figura del amo que estaba frente a ellos con su varita levantada. De la punta salía una luz verde.

-No más peleas, ¿queda claro?

-Si, señor- dijeron Sallomon, Yates y Bellatrix.

-Hoy será el día. Granger se arrepentirá de todas las que me ha hecho- se decía a si mismo, Robins. –Hasta ahora el hechizo ha funcionado. He podido entrar a todos los lugares en los que Crane ha estado y ese estupido novio suyo no se ha dado cuenta. Ahora solo falta que entre en casa de Granger para que pueda capturarla y a toda su investigación con ella… Y sin la ayuda de esos idiotas traidores.

-¿Por qué estas tan nerviosa?- dijo Ron.

-Por la audiencia- contestó la castaña.

-No veo el por qué de los nervios. No es la primera vez que te reúnes con los miembros del consejo de inefables.

-Esta vez es diferente- dijo ella. –Esta vez estará presente el inefable Rowling.

-¿Y ese que tiene de especial?

-Es el inefable supremo. Presidente del consejo de inefables de Inglaterra y líder de la confederación de inefables.

-Relájate. Todo va a salir bien. Sabes que yo estaré contigo.

-Espero que te dejen entrar esta vez…

-Inefable Weasley, Auror Weasley, pueden pasar. El consejo les esta esperando- dijo uno de los inefables que custodiaba una de las puertas.

-Hemos analizado detenidamente el informe que entregó a este consejo. Y el mismo ha decidido que la presencia de la Inefable Rowling es más que necesaria.

Ron y Hermione enseguida se fijaron en la mujer que estaba en el centro del presidium. Era una anciana de rostro amable que los miraba con mucho interés.

-Hermione Weasley, hemos revisado detenidamente la información que has recabado acerca del velo y estamos gratamente sorprendidos. La confederación internacional estaba segura de que tras la muerte de Arthemisa Lovegood no podríamos desentrañar el misterio del velo. Los hallazgos encontrados en Grecia son alentadores. Así como la combinación de métodos muggles y mágicos para extraer información de la hija de Arthemisa Lovegood- dijo la Suprema Inefable Rowling.

-Auror Weasley, sabemos por los informes de la inefable Weasley que gracias a usted se logró la decodificación del cuaderno de la inefable Lovegood. Además de la seguridad que usted y el grupo que lidera junto al auror Potter han proporcionado a la inefable Weasley y a la inefable Crane. Este consejo le está plenamente agradecido. Ahora bien, comenzaremos el análisis de la información- dijo el inefable Greystone.

Ron apretó suavemente la mano de Hermione al mismo tiempo que se acercaba a su oído para desearle suerte y decirle que la esperaba en el departamento de aurores. El pelirrojo estaba acostumbrado ya a tener que esperar fuera a Hermione y se comenzaba a girar para retirarse. Apenas había avanzado un par de pasos cuando…

-Ronald Weasley, es usted bienvenido a quedarse a esta reunión. Usted sabe todo lo que hay en los informes. Y no solo eso. Usted estuvo y ayudó a su esposa a recopilar todo lo que nos ha traído. Justo es que pueda quedarse, en caso de que ese sea su deseo- dijo la Suprema Inefable Rowling.

-Eeehhh, si, por supuesto que me quedo- dijo Ron un poco nervioso.

-¿Como lo estará pasando Hermione?- se dijo Alexandra.

-Segurro que está bien- dijo Krum.

-Esta mañana cuando hablé con ella estaba muy nerviosa- dijo la inefable.

-No deberría de estarrlo.

-Yo estaría igual o peor. No todos los días conoces al supremo inefable.

-¡Lily! ¡Estas perrdiendo el control! ¡Ten más cuidado o podrrias hacerrte daño!

-Lo siento, profesor- dijo Lily que había retomado el control de su escoba.

-Lo logré. He podido entrar a Hogwarts y ni las barreras ni los hechizos de protección me han detectado. Al amo le encantara saber esto. Ahora estoy seguro. Las barreras de la casa de Granger no me detendrán- pensaba Robins, que miraba detenidamente a Krum y Alexandra, escondido cerca del campo de quidditch. –Solo falta que la estupida de Crane visite a su amiga y será mia.

-Inefable Weasley, este consejo analizó el detallado informe de sus descubrimientos acerca del velo, y por supuesto de sus hallazgos en Grecia y estamos gratamente sorprendidos por toda la nueva información que encontró- dijo Greystone.

-Esta audiencia es para que nos explique cuales son los nuevos avances después de haber estudiado y procesado al información que encontró en Grecia, referente al mago Basiles, a quien desde ahora podemos atribuirle la creación del velo- dijo uno de los ancianos inefables.

-He logrado descifrar la mayoría de la información encontrada- dijo Hermione. –Basiles creó el velo, pero este velo es realmente un portal que comunica el mundo de los vivos con el de los muertos.

-Inefable Weasley. Décadas atrás los primeros inefables que comenzamos el estudio del velo pensamos que era un portal.Sin embargo un portal tiene la característica de dejar pasar, pero también de regresar y este velo solo deja pasar porque nadie nunca ha regresado de él- dijo Rowling.

-Aun me faltan algunas tabletas por descifrar, y estoy segura de que hay mas información en Grecia, pero puedo adelantarles un poco de lo que descubrí…- comenzó a narrar Hermione.

"El mago de la antigua Grecia, y sacerdote del dios Hades, Basiles, estaba perdidamente enamorado de una sacerdotisa de Apolo (dios de la danza, la música, la sanación y la medicina, la arquería y la razón) llamada Aleteia. Por más que Basiles intentó cortejarla sus intentos fueron en vano ya que Aleteia estaba secretamente enamorada de un sacerdote de su mismo templo, Philos.

Basiles, en su afán de ayudar y honrar al dios del inframundo había trabajado hasta la extenuación en una puerta que comunicara el mundo de los muertos con el de los vivos.

En su desesperación, y empujado por el desamor y el rechazo de Aleteia, Basiles concibe un desquiciado plan. Empujaría a Aleteia a través del arco y luego la rescataría para ganarse su aprecio y su gratitud y que ella finalmente lo amara. Cuando llegó el momento la sacerdotisa se resistió y se defendió con uñas y dientes para no ser arrojada al otro lado del arco. Basiles, en su afán por someterla acabó asfixiándola casi hasta la muerte. La arrojó a través del velo y se dispuso a preparar los hechizos para traerla de nuevo al mundo de los vivos. Pero no funcionaron. No conseguía invocar su alma hasta el arco de nuevo así que Basiles pidió ayuda al dios Hades. Hades consintió en acercar el alma de Aleteia hasta Basiles pero ella no salió. Basiles la llamó decenas de veces por su nombre pero ella no parecía oírle, o no le reconocía o simplemente le ignoraba. Finalmente acabó por alejarse del arco y Basiles no pudo volver a invocarla. Furioso consigo mismo y con los acontecimientos, el mago consiguió cerrar el paso desde el mundo de los vivos al de los muertos a través del arco. Dejó abierto el paso en sentido inverso por si alguna vez, el alma de Aleteia lo recordaba por fin y venía a buscarle. Basiles se acurrucó junto al arco por el que había lanzado a su amada y se emparedó con él dentro. Cuando el hambre y el frío lo atenazaban Hades le visitó en sueños y le comunicó que sus esfuerzos por cerrar la entrada al inframundo eran inútiles. Había sido creado, en algún lugar, un arco igual al primero por el que llegar al mundo de los muertos.

-Esto que usted nos cuenta parece una fabula, un mito. ¿Cómo es que está tan segura de lo que dice?- dijo uno de los ancianos.

-La gran mayoría de los mitos son ciertos. Siempre han existido mitos, leyendas, fabulas acerca de magos y brujas, de dragones y unicornios. En fin, nosotros sabemos que existen, por que son parte de nuestro mundo, y hemos sido nosotros, los mismos magos los que nos hemos encargado de hacer pensar a los muggles que no existimos. Esto que acabo de narrar estaba grabado en tabletas antiquísimas y estaba en un templo. El cadáver del mago basiles estaba allí, y había un portal, igual que el que hay en este edificio- dijo Hermione.

-Aun así, es necesario hacer más prue…- continuó diciendo el anciano.

-Inefable Weasley, este consejo está satisfecho con los innumerables progresos que ha obtenido. Pensamos que después de la lamentable desaparición de la inefable Lovegood, nadie seria capaz de desentrañar el misterio del velo- dijo Rowling. -Auror Weasley, su ayuda ha sido invaluable para nosotros, le agradecemos que cuide tan bien a nuestra inefable.

-Seguiré colaborando con mi esposa en lo que sea necesario- dijo Ron un poco sonrojado.

-En ese caso, la audiencia ha terminado. Inefable Weasley cuando tenga más información para nosotros, informe al inefable Greystone, para que él nos haga llegar sus descubrimientos. Que tengan un buen día- dijo la Suprema Inefable antes de ponerse de pie y retirarse.

-Jamás pensé que fuera una mujer- dijo Hermione.

-Ni yo- dijo Ron.

-La mayoría de los inefables apenas conoce a alguno de los miembros del consejo. Hasta ahora nadie de los jóvenes conocía a más de tres integrantes- dijo Hermione.

-Bahh, ellos son inefables comunes…

-Ron, tienen el mismo rango que yo.

-Si, pero tu no eres igual que ellos- dijo Ron. –Tu eres la inefable mas inteligente y además la más hermosa bruja que ha pisado este mundo.

-Ohh, Ron- dijo Hermione enternecida. –Tú eres mi príncipe.

-Solo puedo ser tu príncipe por una razón- dijo él. -Porque tú eres mi princesa.

-Ya ha tardado demasiado. La mayoría de las reuniones que tuvo antes duraban poco tiempo. No más de media hora- decía Alexandra.

-Calma, Rrron esta con ella- dijo Krum.

-Es que ya debería de haberse comunicado conmigo- dijo Alexandra.

-Quizás este ocupada…

-¿Qué podría estar haciendo ahora que sea mas importante que esto?

-Alexandra debe de estar que se sube por las paredes- dijo Hermione riendo.

-No lo creo- dijo Ron, que tomaba una esponja para mojar la espalda de Hermione.

-¿Es que no la viste esta mañana? Estaba tan nerviosa como yo.

-Seguro que esta con Krum.

-¿Tu crees?

-Esos dos han estado muy juntitos… A Krum se le van los ojos cada vez que ve a Alexandra.

-Pues están a mano… Por que a ella se le cae la baba cuando lo ve.

-Es raro, pero sucedió.

-¿Por qué es raro? No tiene nada de raro que se gusten.

-Él estuvo enamorado de ti y yo le gustaba a ella.

-Es cierto- dijo ella con una sonrisa,- es raro.

-Deberíamos ir a su casa, quizás ya han llegado- dijo Alexandra.

-No, debemos esperrar a que nos llamen.

-Pero es que quizás son malas noticias- dijo Alexandra.

-Calma, ya llevas mas de dos horrras con lo mismo.

-Pero es que es imp…- decía Alexandra antes de que Krum la besara, allí, en medio del campo de quidditch.

-Es impor….- trató de decir de nuevo, pero otra vez Krum no la dejo terminar.

-Importante- dijo ella finalmente, pero Krum nuevamente la besó.

-¿Te sigue parreciendo imporrtante?

-No, ya no- contesto la inefable que comenzaba a ruborizarse.

-Un profesor debería dar ejemplo y no andarse besando delante de los alumnos- dijo Snape que había apenas llegado al campo. –Señorita Crane, aquí están los libros que me pidió. Tenga mucho cuidado con ellos. Los quiero en las mismas condiciones en las que se los entrego- y después se fue.

-¿Habéis visto?- dijo Rupert Nash. -El profesor Krum tiene novia.

Los niños comenzaron a hacer comentarios y a soltar risas respecto de la nueva pareja, que parecía que estaba a punto de explotar de lo rojos que se habían puesto.

-El entrenamiento ha terrminado porr hoy- dijo Krum

-Hola Alexandra.

-Ehhh, hola Alex, hola Lily- dijo la inefable.

-Te pareces a mi hermana- dijo el pequeño pelirrojo.

-Siempre que está con Aaron termina por ponerse tan roja como vosotros- dijo la niña.

-Lily… -dijo Krum visiblemente sonrojado.

-Al profesor Snape no le ha hecho gracia- dijo Lily.

-El profesor está amargado- dijo Alex.

-¿Quá ha pasado?- dijo Susi. –Vi a varios de tus compañeros que entraban al castillo y reían mucho.

-Ahh, es que el tío Krum besó a Alexandra en el campo.

-¿Cómo?

-Si- afirmó Lily.

-¿Un beso?- dijo Susi.

-Si, como los que tú le das a tu novio- dijo Alex.

-Alex- dijo Susi. –Pero es que él es un profesor…

-¿Y qué?- dijo Lily

-Es que… el reglamento…- dijo la prefecta.

-¿Y los prefectos de sexto si se pueden besar en las rondas?- dijo Alex.

-Ahhhhhhhg, Kath me juró que no se lo contaría a nadie- dijo Susi más roja que un tomate.

-No ha sido Kath- dijo Lily.

-¿Fue Sirius? Le perdoné un castigo con la condición de que no se lo contara a nadie…

-Nooooo… Te vimos- dijo Alex.

-Hace dos semanas teníamos hambre, y baje por comida a las cocinas. Lily me acompañó y os vimos- dijo Alex

-Por Merlín, que vergüenza…

-Por fin- dijo aliviada Alexandra después que la nutria plateada se desvaneciera.

-Vamos- dijo Krum y ambos salieron del colegio para después aparecer afuera de la casa de Hermione y Ron.

-Os esperábamos- dijo el pelirrojo cuando les abría la puerta.

-¿Que ha pasado? ¿Por qué habéis tardado tanto? ¿Algo ha ido mal?- dijo Alexandra rápidamente apenas estuvo frente a Hermione.

-Cálmate- dijo la castaña. –Todo salió muy bien.

-Es que tardaron mucho tiempo…- dijo la joven inefable.

-Si, la audiencia duró más de lo acostumbrado, pero todo salió bien. Al final el consejo está de acuerdo con el desarrollo de la investigación.

-Pero ¿conociste al Supremo Inefable?- preguntó Alexandra.

-Dirás la Suprema Inefable- dijo Ron.

-¿Una mujer?- preguntó Alexandra boquiabierta.

-Yo tampoco lo imaginaba- dijo Hermione.

-Apuesto a que si lo decimos nosotros, se molestan- dijo Ron a Krum en voz muy baja.

-Te he oído, Ronald…

-Rrron tiene rrrazón.

-Nosotras solo nos sorprendemos de que los hombres permitan a una mujer ser la líder- dijo Alexandra.

-No es por que nos sorprenda que tenga la capacidad de ser la líder- dijo muy ufana Hermione.

-Siemprrre tienen que decirr la última palabrrra- le dijo Krum a Ron por lo bajo.

-Dímelo a mi que la conozco desde los once años- dijo Ron sonriendo.

-Te sigo oyendo, Ronald…

-Bueno, ¿y si la audiencia no duró tanto tiempo por qué hasta ahora no nos llamaron?- preguntó Alexandra.

Hermione y Ron se miraron, no sabían que contestar a Alexandra.

-Estábamos tomando un baño- dijo Hermione ruborizada.

-Hum, pues bien debieron llamarnos antes y tomar el baño después- dijo la joven inefable.

-Por fin. Esa estúpida tardó mucho, pero al fin está en casa de Weasley- se dijo Robins. Segundos después estaba dentro de Grimmauld Place. El hechizo que Perkins había puesto sobre Alexandra funcionaba a la perfección. Sabía que su amo le había ordenado que tan pronto entrara activara el hechizo para que pudieran entrar a destruir la casa y llevarse a Weasley y su investigación. -Con esto seré el favorito del amo. Yo solo llevare a Weasley y su investigación ante él.

-Entonces, Hermione, el velo es un portal al mundo de los muertos como creíamos- dijo Alexandra.

-Si. La entrada está en el departamento de los misterios, en la cámara de la muerte. La salida creo que es el portal que encontré en la tumba de Basiles- contestó la castaña.

-Hasta ahora nadie ha regresado…- dijo Alexandra.

-No, y ya estoy comenzando a pensar una teoría acerca de cómo volver.

-¿No has pensado en pedirle a Harry que ponga a algunos de los miembros de la Orden a vigilar la casa, por dentro y por fuera?- dijo Alexandra.

-No, esta casa es tan segura como Gringotts o Hogwarts. Nadie que no sea invitado puede entrar con los nuevos hechizos que pusieron los miembros del consejo, Kingsley, Harry y Ron. Nadie que no sepa la dirección se podría aparecer, ni siquiera por las chimeneas. El número doce de Grimmauld Place es la casa de magos más segura que pueda existir.

-Al Amo le encantará saber esto- pensaba Robins, que escuchó todo lo que Hermione y Alexandra conversaban.

-Que bueno que llegaste, Harry- dijo Ron a Harry que salía de una de las chimeneas.

-Tus padres tenían curiosidad acerca de la audiencia- contestó el moreno.

-¡¡INTRUSOOOOOO!! ¡¡INTRUSOOOOO!! ¡¡HAN ENTRADO EN LA CASA!!- gritó Walburja.

-Calla- dijo Robins lanzándole un desmayus a la pintura de Walburja.

-No te atrevas a moverte- gritó Ron.

-¡Cuidado, va a usarrr su varrita!

-La orden llegará en segundos- dijo Harry.

Un aura dorada cubrió a Robins. Ron, reconociendo lo que era, se aferro a Robins. Harry apenas tuvo tiempo de coger a Ron por la túnica. Un instante después los tres habían desaparecido de Grimmauld place.

-¡Suelta la varita!- dijo Harry.

-Ya no la necesito- dijo burlonamente Robins. -Aunque desobedecí al amo, al final tengo un regalo mejor para él.

-Este lugar lo conozco…- dijo Harry. -Es el cementerio donde Voldemort renació.

Pero Ron no le hizo caso, estaba más ocupado interrogando a Robins.

-¿A quien sirves?- insistía Ron.

-Ya lo conocerás. En unos minutos estará aquí para eliminarlos.

-No estaremos aquí para entonces- dijo Harry. – ¡Demonios! ¡Hay un hechizo anti aparición!

-Es solo parte del hechizo… Debería de haberlo activado en tu casa, Weasley. Para que el amo entrara por tu esposa y su investigación. Destruirían la casa y nos iríamos. Pero intenté atraparla yo solo, ese fue mi error. El amo se molestará, pero cuando le diga la dirección, con ella podrá entrar libremente. Además se alegrará de saber que han formado la Orden del Fénix. Podremos coger a tu mujer y a tu hija en el momento que deseemos y la investigación del velo será nuestra. Mi señor estará satisfecho con mis servicios porque podrá terminar con ustedes.

-¿Quién es tu señor?- preguntó Harry enfurecido.

-Su nombre no lo se. Pero tiene muchos sirvientes. No debería decírtelo, pero ahora que vas a morir, no importa que lo sepas. La bestia que ataco en Wiltshire es del amo. La creó con tecnología muggle. La fuga de reos en Azkaban fue idea del amo y los secuestros de magos y muggles también. Los dementores están con nosotros y el amo quiere crear un ejército de inferis. Algunos gigantes pelearán con nosotros, igual que los licántropos… Esta vez no podréis ganar… y vuestras familias serán torturadas hasta la muerte o la locura.

-Mira- dijo Harry.

Apenas Ron se dio la vuelta para ver lo que Harry decía comenzaron a aparecer decenas de mortífagos. Algunos eran viejos conocidos, los que pelearon junto con Voldemort, otros más eran desconocidos para ellos, nunca los habían visto.

-Rápido, Harry. Hay que invocar una barrera. Seguro que la Orden y los Aurores ya nos buscan. Solo tenemos que aguantar y terminar esto de una vez por todas.

-Si- dijo el moreno, que de inmediato comenzó a invocar una barrera.

-Aun no nos ven- dijo Ron.

-Si, es una suerte que hallan aparecido al otro lado del cementerio.

-No podréis huir. Nadie puede aparecerse aquí, y vosotros no podéis iros tampoco. El hechizo de Perkins está muy bien pensado y está ligado a mi- dijo muy jactancioso Robins.

-Ron, están apareciendo más y ya han empezado a buscar.

-Pronto el amo va a poder entrar en tu mansión y la buscará, la torturará y cuando tenga lo que quiere la matara…

-¡Cállate! ¡Jamás permitiré que le hagan daño a Hermione!- bramó Ron.

Robins reía a carcajadas, estaba fuera de sí.

-Tenemos que hacerlo, Harry- dijo Ron.

-Lo se, es la única forma- dijo Harry.

En ese mismo instante la barrera fue acribillada por decenas de maldiciones imperdonables. Al mismo tiempo una figura aparecía atrás de los mortífagos. Montaba en la bestia, y a su lado estaba Bellatrix, junto a Sallomon y Yates. Por más que trataron de ver la cara del líder, los resplandores de las maldiciones se lo impidieron.

-No vamos a aguantar mas- dijo Harry – ¡Eeh! ¿Qué haces?

-Cuando te diga ya, usa la aparición- dijo Ron, que tenía a Robins a sus pies. Los ojos del inefable brillaban. Ron tenía sus manos puestas sobre las sienes de Robins, y de sus manos se desprendía gran cantidad de energía. Harry vio que Ron parecía estar muy débil, así que el moreno lo tomo del brazo.

-Ya- dijo Ron.

Inmediatamente Harry y él desaparecieron del cementerio para aparecer en Grimmauld Place.

-Todo está bien. Solo fue agotamiento. Un gasto enorme de energía- dijo Ginny.

-Ron, compañero, ¿estás bien?- dijo Harry.

-Si, no hay de qué preocuparse- dijo el pelirrojo.

-Amor, Grimmauld Place ya no es seguro- dijo Hermione.

-Todo esta a salvo, créeme. Robins no molestará más.

-Ron, no lo mataste- dijo Harry.

-Lo se, Harry. Hay castigos peores que la muerte- contestó Ron. –Si lo hubiera matado, los mortifagos nos habrían eliminado. Sin darnos tiempo a aparecernos.

-¿Qué le hiciste?- dijo Harry.

-Hace años, en una de las visitas a Dumbledore, el me recomendó que leyera un libro que habla de la energía mágica. Parecido a cuando en una boda se cambia la energía interna con la pareja. Con esa energía puedes llegar a hacer magia sin varita. Dumbledore y Voldemort podían hacerlo- dijo Ron. – Leí que si tú dejabas ir toda tu energía contra la mente de una persona, la destruías. Solo quedaba un cascaron, que sentía, pero que ya no tenia nada. Ni recuerdos, ni forma de comunicarse. Lo convertías en un objeto inanimado. Eso hice con Robins. Los mortifagos estarían mas preocupados por no dañarlo para tener la información que querían que por matarnos.

-Pero, ellos trataran de entrar otra vez- dijo Ginny.

-No, usando legeremencia me di cuenta de que quien echó el hechizo a Alexandra fue ese tal Perkins, y Robins solo estaba ligado al hechizo. Ahora nadie de ellos podrá usarlo- dijo Ron. –Estuve a punto de ver el rostro del que llaman "Amo" pero no pude. Me estaba debilitando mucho y tenía que terminar con la mente de Robins. Lo siento.

-¿Lo siento? Ron, gracias a ti estamos vivos- dijo Harry mientras abrazaba a Ron.

-Amor, ¿quieres que hablemos?- dijo Hermione, pensando que Ron se sentiría culpable por lo que le hizo a Robins.

-No, cielo, se lo merecía- dijo Ron adivinando lo que Hermione estaba pensando. –Ya te lo había dicho. Esta vez haremos todo lo que sea necesario para terminar con ellos y poder estar en paz de nuevo

-Bien dicho, hermano.

-Estúpido- dijo la voz. –Algo tan sencillo y falló…

-Señor, por medio de la maldición Cruciatus podríamos intentar sacarle algo de información- dijo Yates.

-Hacedlo- contestó el Amo fríamente.

Después de mas de tres horas…

-Nada, solo grita y llora. Pero nada, parece que…- dijo Bellatrix.

-Que Weasley y Potter le hicieron algo- dijo Sallomon.

-No servirá de nada. Aunque estuviera bien, con la tortura que le aplicamos ya debería de estar loco- dijo Yates.

-Dejadlo entonces- dijo la voz del amo.

-¿Qué hacemos con él?- preguntó Bellatrix.

-Podríamos dárselo a los dementores- propuso Sallomon.

-O matarlo y hacerlo inferi- dijo Yates.

-NO- dijo el Amo. –Dádselo a mi mascota para que se entretenga…