Capitulo 14

La rubia entró a su tienda la que compartía ahora con su esposa, fue a su cama esperando encontrarla allí pero no estaba para su sorpresa, se tiró en el colchón mirando el techo que la separaba de aquellas estrellas que relucían en esa fría noche, un sonrojo apareció cuando recordó lo que habían hecho en el baño junto a Nanoha, de repente empezó a sentir el deseo de querer volverla a hacer suya.

-" cof, cof".-

Fate se puso de pie rápidamente, su esposa la observaba desde la entrada de la tienda.

-"perdón por demorar más de lo estipulado, nos tomó más del tiempo previsto ver sus artefactos."- dijo Ginga acercándose más a la rubia.

-"no te preocupes, ven, debes estar cansada, te preparare un café."- dijo la rubia amablemente hiendo a la improvisada cocina puesta en un esquina.

La peli morada la observaba atentamente mientras la rubia se dedicaba a su labor, le gustaba ver como Fate tenía ciertos detalles cuando se trataba de ella.

-"ten, cuidado que está un poco caliente."- dijo la rubia mientras se lo extendía lentamente.

-"gracias."- dijo la chica sonriendo.

En el momento en que la rubia se acercó Ginga pudo ver por un segundo algo que le llamó la atención, se quedó pensativa mientras bebía el café pensando en que si era o no real lo que pudo observar, miró a Fate quien bebía de su taza mientras miraba los informes de su dispositivo en la pantalla. Ginga la miró detenidamente mientras Fate corría un poco su blusa, sin lugar a duda Fate tenía una marca en su clavícula derecha. Sin pensarlo dos veces la peli morada se encaminó hacia la rubia poniéndose en su espalda, lentamente comenzó a masajear los hombros de su esposa, la rubia disfrutaba de aquel mimo, de pronto la mano blanquecina de la peli morada se entrometió dentro de la blusa tocando los senos cubiertos por la ropa interior, Fate se estaba excitando y la peli morada lo sabía, bajó por su cuello proporcionándole besos, dejando su rastro y quitándole alguno que otro gemido, tenía a la rubia a su merced, desabotonó unos botones devorando todo a su paso hasta llegar al lugar donde cada segundo la ponía más nerviosa, su expresión fue de asombro al descubrir que lo que había visto hace un rato era sin duda alguna una marca, y no cualquier marca, era una mordedura; dejó de besarla para ahora observarla, Fate tenía los ojos entrecerrados mientras su pecho subía y bajaba, Ginga la respiró hondo antes de hablar.

-" dime, que es esto Fate?."- cuestionó la chica indicando el lugar exacto donde una mancha morada más uno que otro diente se podía apreciar.

Fate no comprendía nada, se puso de pie y se dirigió a la habitación donde tenía un espejo en la mesa de noche , lo tomó mientras en su rostro se desfiguraba una cara de completo horror, Nanoha la había marcado, pasó sus dedos por la marca, a pesar de lo feo una tímida sonrisa apareció al recordar a la cobriza. Rápidamente dejó el espejo en la mesa nuevamente y fue a donde se encontraba una Ginga muy enojada.

-" no sé qué es, creo que debe ser una marca de cuando peleamos con esos tipos."- dijo apresuradamente rezando para que Ginnga le creyera.

-" está bien, debes cuidarte Fate, no quiero encontrar más marcas en tu hermoso cuerpo."- dijo Ginga mirándola con cara desafiante, por un momento Fate pensó que ya todo había acabado y que ella sabía todo.

Un suspiro emergió de sus labios, se había salvado de una gran y larga explicación que por el momento no quería enfrentar.

El estruendo junto con el movimiento del suelo captó la atención de ambas, rápidamente salieron de la tienda para ver que sucedía, en el aire estaba Signum con Nanoha peleando contra tres hombres, Fate se armó de inmediato con su barrier jacket y se elevó por lo cielos antes de que le llegase un impacto a Nanoha , el cuál iba directamente a su pecho pero que gracias a su barrera pudo evitar.

-" gracias Fate.- le dijo la cobriza regalándole una hermosa sonrisa.

-" de nada, tu dijiste, siempre llego para salvarte ."- dijo la rubia devolviéndole la sonrisa.

Ginga observaba aquella interacción tan familiar como hace muchos años atrás, de inmediato sacó su dispositivo llegando junto a las ases quienes la observaron dedicándole una sonrisa.

Los tres hombres las observaban , uno de ellos se acercó, era bajo de pelo rojizo, se notaba que era fuerte, atrás de él estaba el hombre que los atacó la vez pasada , y había otro que estaba cubierto por una especie de manto dejando ver solamente sus ojos blancos.

-" así que ustedes son los intrusos que quieres apoderarse de nuestra reliquia, saben, tienen exactamente un día para largarse del lugar, nosotros no queremos dañarlos, solamente queremos estar en paz."- dijo el bajo mirando a Nanoha quien no le despegaba su mirada.

-" saben que tienen algo que no pueden manejar, deben entregárnoslo , somos de la administración espacio…"- estaba diciendo Signum pero fue cortada por una risa , el sujeto bajo la manta se reía estrepitosamente.

-" han hecho reír a mi compañero, eso no es nada bueno".- explicó el pequeño abriendo sus brazos.

-"dejen de hacer pavadas, nosotros no nos iremos sin antes llevarnos el artefacto, es sumamente peligroso , ustedes no saben que poder maligno puede tener aquello."- sentenció la rubia mirándolos ya desafiante.

-" Colombriaro."- dijo el pequeño en un susurro.

De inmediato el hombre grande desapareció, las tres quedaron perplejas, un golpe en la espalda de Signum la hizo caer al vacío de golpe, los reclutas que estaban perplejos mirando fueron a su rescate.

Fate estaba enfurecida, observó a Nanoha, luego a su esposa, iba a ser una batalla como ninguna otra, rápidamente Fate se acercó hacia donde estaba el hombre que había atacado a Signum atacándolo con Bardiche, este se defendió interponiendo su brazo frente a la espada, la mirada perpleja de la rubia lo decía todo, le había quitado el antebrazo, un golpe en su estómago la hizo despertar del asombro, ahora era ella quien atacaba, los golpes contra el hombre eran veloces sin él poder defenderse. Una atadura mágica rosada detuvo una patada que iba directo al rostro de la rubia, Fate observó a Nanoha dándole las gracias por aquello. Nanoha por otro lado se encontraba luchando con el más pequeño, quien tenía un arma parecida a una espada, la velocidad del pequeño era extraordinaria, Nanoha luchaba con todas sus fuerzas, cada movimiento era respondido haciendo enfurecer a la cobriza.

-"peleas bien, dime, cuál es tu nombre?".- le cuestionó la cobriza haciendo al pequeño detener su próximo ataque y observarla pensativo.

-" Zada, el tuyo es Takamachi Nanoha, aquella es Fate Testarossa, y aquella chica."- dijo apuntando a Ginga.-" Ginga Nakajima, se mucho de ustedes con solo observarlas, como también sé que deberías preocuparte por tu batalla no por la de ella." Dijo mientras observaba a la rubia quien ya estaba en su último modo.

-" tú también deberías preocuparte por tu batalla… divine…."- empezó a decir la cobriza antes de que una luz rosa cubriera los cielos.

Ginga estaba peleando con aquel ser que aún no sabía cómo pero se defendía de una forma extraña, manipulaba dos espadas delgadas, pero lo más extraño era que aquel no se movía de su lugar, su velocidad y manejo de las armas era tanta que le era imposible a su ojo seguir cada movimiento. El cansancio se hacía visible, Ginga tomó distancia para poder pensar bien una estrategia, observo un haz de luz amarillo que surcaba rápidamente por el cielo, de pronto apareció a su lado Signum quien venía enfadada.

-" bueno Nakajima, vamos a ganarle a este así podemos ir a ayudar a las demás, ¡vamos!".- grito la peli rosa antes de acercarse al peleador y propinarle un golpe con su puño justo en el rostro, este se retorció en el sitio mientras Ginga preparaba un golpe con su arma.

Fate observaba los caminos que hacia Ginga alrededor de aquel hombre, se despreocupó cuando vio a Signum con ella, su contrincante la miraba furioso, ya le había quitado su otro brazo, aún no podía entender como no moría , el sangrado era intenso pero aun así luchaba.

De pronto todo ocurrió muy rápido, el hombre que estaba con Signum desapareció intercambiando su lugar con el de Nanoha, Fate observó todo como si fuese cámara lenta, aquel ser descubrió su rostro para mostrar a una mujer con rasgos finos quien se acercó con una velocidad extraordinaria hacia Nanoha con sus espadas.

Un grito ahogado se escuchó en todo el sitio, Fate observaba a todos lados sin comprender nada, observó a Ginga quien la miraba perpleja, con los ojos desorbitados ,luego a Signum quien gritaba algo sin poder entender, luego observó a aquellos ojos color zafiro que la miraban tristemente mientras le gritaba cosas sin sentido. Lentamente sintió como aquellos metales salían de su cuerpo, se dejó caer hacia adelante siendo recibida por una Nanoha que no paraba de llorar, rápidamente Signum y Ginga fueron a socorrer a la rubia quien estaba semi consiente, los guerreros se disolvieron en el aire sin antes mirar a una cobriza furiosa llena de rencor y decirle.

-"recuerda, un día, esto puede ser peor".- dijo el pequeño mientras desaparecía.

Rápidamente llevaron a Fate hacia la nave donde el personal médico la colocó en una camilla para poder estabilizarla, Nanoha en ningún momento soltaba la mano de la rubia mientras como si fuese un tipo de rezo le decía a la rubia inconsciente de que todo andaría bien. Los separaron de la rubia para poder comenzar con la cirugía, dentro de su organismo se habían quedado incrustados algunos metales pudiendo ser un peligro más que latente.

La cobriza salió hacia el exterior, estaba furiosa y preocupada por toda la situación; de pronto salió Ginga tras ella , está la observó calmadamente antes de caminar hacia la cobriza y quedar a unos escasos pasos, su rostro era firme casi sin sentimiento cosa que alertó a la cobriza.

-" sé lo que hacen, lo sé desde hace tiempo, solamente quiero decirte una cosa Takamachi-san."- dijo la peli morada que era observabada por unos ojos atónitos.-" Fate es mía, no te la voy a dar, peleare por ella hasta que caiga muerta, por eso Takamachi-san, aléjate, o ya veremos que puede suceder."- terminó de decir con una voz gruesa y amenazante.

Nanoha estaba en su sitio anonadada, Ginga lo sabía todo, Ginga la estaba amenazando, Fate le habría contado?, millones de preguntas se formularon en su cabeza mientras observaba como la noche empezaba a esclarecer.