Aviso
La mayoría de los personajes de este anime "Candy Candy" pertenecen a Mizuki e Igarashi y TOEI Animation; pues yo al igual que todas ustedes solo los tomamos prestados para escribir nuestras historias con ellos.
La siguiente historia está escrita solamente con el fin de entretener, es totalmente salida de mi imaginación y cualquier parecido con otra es pura coincidencia
Sobre toda cosa guardada, guarda tú corazón porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23
¡HOLA…! 8)
No quiero ofender a nadie, cada quien cree en lo que quiera pues ante todo está el respeto aquí... y pues tampoco pretendo mezclar el fic con la biblia esta será la única, pero este lo escuche hoy en la iglesia y pues quise compartirlo con ustedes.
Chicas…nosotras que somos mujeres con corazones sensibles muchas veces permitimos que el entorno o las situaciones que nos rodea nos lastime y nos dañe ya sea resentirnos con ello o bajarnos la moral, pero yo les quiero decir que no permitan entrar todo eso a su vida y mucho menos dejen que su corazón se endure, crean en lo que son y lo en lo que pueden llegar a ser plis…Espero y pueda ayudarles en su diario vivir donde sea que se encuentren.
Abrazos Wall-e17
Mansión de las Rosas, Lakewood, marzo 01 de 1822
"Demonios"
Medito alguien mientras el tlac, tlac de las zapatillas llenaban el profundo silencio de la habitación, sin embargo, aunque fuera lo único que se oyera en el cuarto no lograban distraer ni aplacar los pensamientos de su portadora.
"Rayos ¿Cómo se supone que haré?"
Candy se hacía la misma pregunta una y otra vez mientras caminaba de un lado a otro, haciendo mímicas de exasperación con sus manos a causa de lo que le esperaba durante los siguientes días, no pudo dormir toda la noche y bajar a desayunar justificando que se encontraba indispuesta y todo eso a razón de un problema, un gran y serio problema con nombre.
"Albert"
INICIO DE FLASH BACK
Observaba con detenimiento su mano derecha, esa que hacía unos escasos momentos había estado sujeta por una más grande y viril aún ahora podía seguir sintiendo la sensación de calidez que dejo plasmada en ella.
¿Cómo fue que se permitió un momento de debilidad?
No era que no le hubiera gustado estar entre sus brazos de hecho era algo que siempre había deseado experimentar con él, con su príncipe… nunca habían bailado un vals juntos antes, ya sea porque estaba rodeado de hombres que intentaban hacer un negocio con el prestigioso patriarca o de mujeres casaderas intentando atraparlo o así de frustrante, él era el ocupado bailando con algunas de ellas y negociando con ellos.
Lo que le molestaba era la cara que tuvo que haber puesto en los últimos minutos que bailo con él y más aún, era que su corazón latiera agitado… que no había tenido ya claro y suficiente con lo sucedido… - soltó sus manos y miro hacia el cielo para encontrar un poco de lógica con lo acabado de suceder; una parte de ella agradecía por muy dentro que su esposa y su hija no hubieran llegado con él, porque si hubieran asistido no habría sabido cómo actuar, probablemente no lo hubiera soportado, lo único que la obligo a no serle indiferente era la promesa que le había hecho en esa carta "De ser siempre la misma y apoyarle con su esposa, sin resentimientos" si, solo por eso lo hizo, por esa tonta promesa escrita en esa carta en donde nunca debió haberle desnudado su corazón.
Candy permaneció unos minutos más allí, ahora con sus ojos cerrados recibiendo el viento arrojaba bocanas de aire a su rostro llevándose consigo sus ideas y sentimientos; quizás era posible que su sentir fuera motivo por la sorpresa y el recuerdo de verlo de nuevo; luego de un momento más de estar allí iba caminando de regreso a la mansión cuidado de no ensuciar, rasgar o arruinar nada de su apariencia por otra parte, no era correcto que una dama anduviera sola y sin la compañía de alguien afuera y menos desabrigada. Sería una completa vergüenza y escándalo.
Antes de entrar inspiro hondo, lo único que la tranquilizaba era la certeza de que Albert seguramente al día siguiente se volvería a Escocia y ella se quedaría cómo en aquella ocasión, pero ahora concentrándose en su verdadero futuro - Reflexiono, por último.
Momentos más tarde…
-¿Candy me estas escuchando?
La aludida fijo sus ojos en los de su hermana, no mucho después de que hubiese entrado al salón fue interceptada por Annie quien necesitaba de su apoyo para arreglarse antes de salir con su esposo a la tan esperada "Luna de Miel"
Y ahora allí se encontraba ella a casi hora y media de estar con Annie observándola en un ir y venir por todo el cuarto, origen por los nervios de recién casada por supuesto.
-Lo siento, Annie que decías - contesto apenada por su falta de interés, pero ella que iba a saber de esos temas.
La pelinegra hizo una venía a las criadas para que abandonaran el cuarto y seguidamente se volvió a una muy ausente Candy con lo que creía saber el porqué de su rostro.
-¿Vamos Candy… es por Albert? – se fijó en como la rubia abrió su boca solo para luego cerrarla con fuerza y poner su rostro serio.
-No voy a negar que ha sido una sorpresa- dijo en tanto se alisaba el vestido.
Annie aprovecho a estudiar ese comportamiento, no pudo ignorarlo por más que intento durante la fiesta; se había fijado en su forma tan correcta de hablar o sus gestos para con los demás y ahora prácticamente le restó importancia a su pregunta con delicadeza además de la manera tan pulcra en la que arreglaba su apariencia frente al espejo, parecía toda una dama… – especulo Annie
- ¿Por qué actúas así? – resolvió que lo mejor era ir directo al grano.
-No te entiendo …
-Tú sabes Candy, fue lo primero que note desde hoy que nos volvimos a ver.
-Si te refieres a lo de Albert pues no esperabas a que corriera a saltar a sus brazos como acostumbraba antes – se defendió si era sobre eso la acusación y no lo otro.
-No, aunque en parte sí, pero no me refería a eso exactamente – aclaro con suspicacia al percibir que ella ya sabía a lo que se refería.
- ¿Entonces…?
-Has estado comportando con mucha prudencia aun cuando somos tus amigos ¿Dime, acaso el tiempo afuera cambio algo en ti después de lo sucedido con Albert? –
Candy cerro los parpados al escucharla solo para después responderle agriamente.
-Por lo visto nadie esperaba a que lo lograra ¿Verdad?
-No te molestes Candy, es solo que …- entrecerró los ojos - esperábamos a la de siempre aún con lo que paso… nunca creí que lo cumplieras - terminó susurrando.
-He conocido a alguien – Candy decidió que era mejor cambiar de tema; no quería entrar en detalles ahora del por qué su nueva forma ser y que mejor que decirle lo que se había estado aguantando con ansias durante meses.
-Es un caballero buen mozo y de buena familia – prosiguió ignorando el perplejo de su compañía - Vendrá a mediados de este mes con su familia a pedir mi mano en matrimonio, puedes creerlo… – siguió entusiasmada – No te alegras por mi Annie - le pregunto al verla pálida y balbuceando incoherencias.
- ¿Lo amas tanto como para poder casarte con él? – fue lo único que le escucho preguntarle seriamente.
Se detuvo a pensarlo por un instante, si bien era cierto Allan era muy distinto de todos a los que conoció, había aprendido a quererlo de una manera muy especial sin compararlo con nadie, se sentía cómoda estando a su lado a pesar del contraste de su estatus y su forma de ser; tal vez con un poco más de tiempo terminaría completamente enamorada él así de la misma forma en la que él la amaba.
-Sí…- admitió al fin con firmeza, mientras Annie tenía un rostro indescifrable
-Oh…! vamos Annie quita esa rostro, me casaré con alguien que me ama y a quien amo también sin avergonzarlo – le dijo luego de un momento – Me habría gustado que estuvieras presente para que lo conocieras y me aconsejaras, pero ahora no hagas esperar más a Archie; te espero en el pasillo no tardes – concluyo dándole un abrazo y un beso en la mejilla para luego salir de la pieza.
FIN DE FLASHBACK
Después de ese momento e incluso seguido de que la pareja de tórtolos partiera, todo había transcurrido de maravilla, pues no volvió a ver a Albert el resto de la noche, en esos instantes pensó que quizás se había retirado a preparar lo de su viaje de regreso a Escocia y esa convicción la tranquilizo por un largo rato hasta que la tía Elroy la hubiera llamado a su habitación, cuando ella ya se disponía a retirarse para descansar e imaginar todo para la llegada de Allan.
INICIO DE FLASH BACK
-Quería hablarme tía Elroy – pregunto al momento de que las dos se quedaran a solas en la elegante y pulcra habitación.
-Candice, no tengo tiempo para rodeos solo espero que lo comprendas y sepas comportarte – dijo la anciana con austeridad, sabía que lo siguiente que iba a comunicarle le desagradaría, pero ella siempre había tomado al toro por cuernos – William ha decidido hospedarse aquí dos semanas por asuntos de negocios y firmas antes de viajar de nuevo a Escocia para después iniciar un nuevo proyecto en África, espero y sigan teniendo la misma familiaridad de antes y no te incomode en los preparativos para la llegada de Allan y su familia.
Por la mente de la rubia solo paso una afirmación.
"Diablos ¿Cómo haría con Albert estando allí?
FIN DE FLASH BACK
Y a causa de ese comunicado era que ahora se encontraba allí cavando un agujero con sus pies de tanto pensar; entonces sintió más que nunca la falta de apoyo de Annie. Fuera como fuera Albert estaría dos semanas y ella tendría que tratar de que su presencia no le fuera a afectar en sus planes.
Se detuvo frente al ventanal y observo como Albert regresaba de las caballerizas, seguro acababa de regresar de cabalgar desde la mañana y ahora retornaba para el almuerzo a prepararse; tenía que aceptar que su postura aún seguía siendo la misma de siempre viril y con aire de autoridad - ¿Habría cambiado en algo desde que se casó? - se preguntó distraídamente - pero que le pasaba… eso a ella no tendría por qué importarle - se recordó - ahora su meta era Allan y organizar su pronta llegada.
-Señorita…disculpé toque, pero no recibí respuesta – hablo una criada de quince años con gesto temeroso por su falta.
-No te preocupes – contesto Candy con una sonrisa de conciliación a ella también le pasaba antes cuando todavía no era una dama - ¿Qué se te ofrecía?
La criada sonrió por su amabilidad –Gracias señorita, le prometo que no volverá a pasar y he venido a ayudarle en su aspecto para el almuerzo ya que Madame Elroy me coloco como su doncella personal.
-Qué raro…ya me habían asignado a una el día de ayer ¿Cómo te llamas? – dijo Candy
-Alice y no lo sabía señorita, apenas me lo comunicaron a mí esta mañana luego de ayudar en la cocina.
La rubia solo asintió con la cabeza y se dejó llevar al biombo por ella, no era relevante el por qué la criada de ayer ya no se encontraba a su disposición.
- ¿Cómo estuvo el aire de esta mañana William? – pregunto Elroy, quien se encontraba ya casi terminando de almorzar con el par de rubios.
-Muy refrescante debería decir tía – contesto Albert.
-Concuerdo contigo, a mí también me ha parecido lo mismo, ¿No es así Candice? – se dirigió a la rubia – ¡Cielos Candice! ¿te encuentras bien? – se preocupó al ver el cansancio en su semblante
-Ah…Si tía no se preocupe, solo debe ser aún el cansancio por el viaje y el cambio de ambiente – Candy contesto con la mayor animosidad en su voz, el no haber dormido le estaba pasando factura y más al no verse involucrada en la plática de Albert y su tía.
-Tienes razón, deberías pedir que te suban un té para lograr conciliar el sueño – le aconsejo
-Gracias tía, pero no creo que sea necesario tengo cosas que hacer también.
-Creo que si me disculpan yo si me iré a mi habitación, Ágata haz que me suban un té a mi habitación – le dijo a la criada que se había acercado para ayudarle y acompañarla a su cuarto – Candice creo que eso puede esperar un día, luego de que termines de almorzar sube y descansa – le ordeno ignorando el comentario anterior de ella – y William tú también deberías hacerlo hasta donde sé las reuniones empiezan mañana – le ordeno también a su sobrino, Albert se atraganto con el bocado que tenía, tomo agua para lograr disiparlo y solo logro asentir con la cabeza, era increíble que su tía aún se preocupara por él como si fuera un niño – Entendido – les amonesto a ambos
-Claro tía – escucho sus voces al unísono cuando salía por la puerta.
Mientras caminaba a sus aposentos recordaba la plática que tuvo lugar entre William, Archie y ella, durante la fiesta se había fijado como ambos se dirigían a la biblioteca, agradecía al Todopoderoso haber hecho caso a su intuición de irse a meter pues de otro modo no sabría cómo hubiesen terminado las cosas entre ellos; aun no podía salir de su asombro por tanto enredo; más que el viaje de regreso, la tenía agotada haberse enterado de tanto en tan poco tiempo justo antes de que Archie se fuera a su luna de miel.
Solo podía estar consciente de los reclamos de Archie y las aclaraciones con las que se defendía William, hasta que él acusado confeso todo, si no estuviera acostumbrada a recibir noticias albo rotantes quizás ahora se encontraría en algún hospital por hipertensión aguda; sintió lástima por la joven que se decía era su esposa y más ver en el problema en el que se encontraba su sobrino ahora; después de haber escuchado todo lo que pudo haber sido un completo banquete de escándalo para la sociedad; no había tenido valor a negarse a ver que hacía por ayudar a William y a la joven por supuesto, si bien era cierto que su comportamiento en aquel entonces fue erróneo, tuvieron que reconocer con Archie que no fue culpable del todo y que todo lo pasado había sido una muy mala jugada del destino para todos.
Por todas esas razones había permitido que su sobrino se quedará, merecía al menos intentar aclarar con Candice lo sucedido y para ello iba a necesitar de tiempo a solas con ella, motivo por el cual redujo la servidumbre en la mañana dejando solamente a los de confianza; no quería murmuraciones o especulaciones que se vertieran por toda la sociedad, suficiente tenía con lo acabado de descubrir, lo único que la preocupaba era la actitud de Candy y la sorpresa que seguramente se llevarían William y Kate al saber quién era el caballero que pretendía a la rubia.
-Si Ágata – le dijo a la criada que acaba de entrar.
-El señor William y la señorita Candy se encuentran en el jardín señora también pasaron por la cocina a robar unos chocolates – como lo sospecho no le hicieron caso como siempre ese par de desobedientes ante lo impuesto. Sonrió de lado, había cosas que ni aún con toda la educación y circunstancias se quitaban; William tendría unos días para lograr enmendar todo antes de que apareciera Allan.
-Albert no debiste robarte esos chocolates de la cocina – lo reprendió la rubia ahora que regresaban a la mansión.
-No fue lo que me dijiste cuando te compartí en el jardín – le dijo moviendo las cejas de arriba hacia abajo.
Sintió todos los colores subirle al rostro – Eh…bueno yo…- intentaba justificarse atropelladamente – pero tú fuiste quien me lo dio y debería darte más vergüenza ahora que eres casado– lo acuso.
Albert sonrió por dentro ante su forma de actuar – Supongo que hay hábitos que no se quitan Candy y no te preocupes, no me estoy burlando, debe ser muy agotador ser una dama – diciéndole con una sonrisa – Muchas gracias por aceptar acompañarme al jardín Candy, me alegra mucho que lo hicieras y también que puedas descansar bien – finalizo con la mayor sinceridad y haciendo sin querer su sonrisa más cálida.
Ella no le devolvió la sonrisa y solo asintió con la cabeza antes se dirigirse por el camino que la llevaría a su cuarto seguida de Alice que solo estuvo de lejos en compañía de ella.
El rubio observo como ella se perdía entre el camino y rememoraba como fue que pararon en el jardín.
Luego de que terminaran de almorzar la había invitado a dar un paseo por el jardín, fue grande su asombro cuando ella acepto aún con la orden que les había impuesto la tía, no esperaba a que lo hiciera, pero antes de llegar al lugar, él quiso pasar por unos chocolates, extrañaba mucho el sabor único que les daba Margaret, la cocinera.
Estando en el jardín ninguno de los dos hablo, pudo haber aprovechado la ocasión, pero algo muy dentro de él le indico que aún no era el momento, le compartió de los chocolates que robo sin esperar a que ella aceptara y después se había dedicado a ver los rosedales por largos ratos recordando a Rosemary y a Anthony, de vez en cuando se sentía observado por ella, pero en ninguna oportunidad se volvió, no quería apenarla con lo incorrecto que era observar a las personas y así fue como estuvieron sumergidos en un silencio que lejos de hacerlos sentir incomodos a ambos los había relajado, lo supo al ver su rostro más relajado en un vistazo que le dio; hasta que luego de un largo rato estar así decidieron regresar, ella acepto ser escoltada por él y hasta en ese momento fue que le dirijo la palabra.
Gracias a la tía Elroy y al apoyo de Archie con quien aún no podía creer que supiera de la dichosa carta, tenía dos semanas para intentar enmendar todo antes de marcharse a África y de que el susodicho pretendiente llegará.
Su dulce Candy…- susurro aun viendo el corredor por donde se había ido ella y pensaba que ahora ya no era la atolondrada de antes, para luego él irse a su cuarto.
Si…si…ya lo sé otra vez y me imagino ya sus comentarios, ¿Por qué? Rayos sigue perdiendo el tiempo y no le habla de una vez por todas, eso sumado a lo cobarde que es este Albert ¿verdad?, si… ya lo sé, pero tranquilas que yo ya tengo previsto en que momento será jeje…8)
Gracias por los comentarios… 8)
