CAPÍTULO 13 : INDICIOS
- Y además de un imbécil, es un idiota, y un desconsiderado, y un egocéntrico, y un arrogante, y un aprovechado y... y... ¡¡ y lo odio!!.- gritaba furiosa la princesa de la Luna mientras daba vueltas por la amplia habitación del palacio real terrestre.
- ¿Has terminado?.- inquirió con demasiada tranquilidad la imagen que el comunicador proyectaba de la princesa de Marte.
- ¿Terminado?.- se extrañó la aludida.- pero si hasta ahora solo he hablado de sus virtudes.
Rei cerró los ojos, apretó los puños y contuvo la respiración.
- Porque si te contara sus defectos.- prosiguió la rubia ignorando a su amiga.- podría escribir un libro entero y, aún así, me quedarían montones de cosas por contar porque...
- Serena...
- Espera que aún no termino.- hizo una pausa en su relato para luego continuarlo.-Porque...
- Serena...
- ¡Quieres dejar de interrumpirme!.- protestó la princesa.
- ¡¡¡Y tu quieres dejar de hablarme del príncipe de la Tierra!!!.- explotó finalmente Rei.- ¡¡¡A ver si te entra en la cabeza hueca que tienes qué me importa un comino que sea un idiota!!! ¡¿Lo que yo quiero saber es cuando demonios piensas volver a tu casa?!
- Rei....- la llamó con suavidad.
- ¡¡¡¿Qué?!!!
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Que dejes de gritar o despertarás a todo el palacio!!!!!!!!!!!!!!!.-exclamó la rubia a pleno pulmón.
"Tranquilidad Rei, tranquilidad, el asesinato es malo, el asesinato no es una opción"
- Serena... vamos a ver si te enteras de una buena vez de la situación, llevas tres días en la Tierra y aun no tienes el anillo, cada día que pasas allí aumenta un poco más el peligro de que te descubran, tu madre sospecha algo y no deja de preguntar por ti y, para colmos de males, a Arthur le ha dado por ir a visitarte todos los días y ya no sé que excusa darle para que se largue.
- ¿Arthur ha preguntado por mí?.- se emocionó la chica olvidándose de todo lo demás.- ¿Y qué te dijo?¿Me echa de menos?¿Me ha traído algún regalo?
-
- Bueno... vale... que solo te he hecho una pregunta.
Rei suspiró.
- ¿Cuándo vuelves entonces?
- Cuando recupere el anillo.
- ¿Y si no lo consigues?, por lo que cuentas ese tipo no tiene ninguna intención de devolvértelo. Creo que lo mejor es que te olvides de todo este asunto y le digas a Arthur que se te calló patinando o algo, así no se enfadará y todos seremos felices.
- No puedo Rei.- dijo Serena muy seria.
- Y se puede saber por qué demonios no puedes, es lo mejor que podrías hacer antes de que la reina se entere de todo y nos encierre de por vida.
- Pues porque ahora se ha convertido en una cuestión de honor.
- ¿?
- No dejaré que ningún egocéntrico príncipe de tres al cuarto se burle de mí, recuperaré ese anillo aunque sea lo último que haga.- sentenció muy segura de sí misma.
- Me parece que el aire de este planeta te ha afectado a la cabeza.- comentó Rei medio en broma medio al borde de la desesperación.- ¿Qué tal si...
Toc, toc, toc.
- Están llamando a la puerta.- se sobresaltó Serena.- Mañana hablamos.
Y antes de que a Rei le diera tiempo a decir algo más la princesa había cortado la comunicación.
- ¿Usagi?.- se escuchó la voz de Hiperión al otro lado de la puerta.
Usagi alisó el vestido verde de mangas acampanadas que llevaba puesto y que era uno de los muchos regalos que Endymión le había enviado en apenas tres días( por supuesto del anillo ni rastro ). En realidad no le gustaba mucho, no solo porque se lo hubiera regalado él sino porque era demasiado ostentoso( tenía lazos a doquier y un escote excesivamente grande para su gusto ), pero como no se atrevía a seguir con el camisón blanco que llevaba cuando se teletransportó a la Tierra y que afortunadamente habían confundido con un vestido no le quedaba más remedio que aguantarse. Resoplando se dirigió a la puerta y la abrió encontrándose al instante con un sonriente Hiperión que le traía un hermoso ramo de azucenas.
- Buenos días mi ángel.- le besó la mano con dulzura.- ¿Con quien hablabais?
La pregunta cogió por sorpresa a Usagi quien pensaba que el chico no había oído nada.
- No os entiendo.- respondió algo nerviosa.- en la habitación solo estoy yo.
- En serio.-se asomó con curiosidad.- Pues me había parecido... bueno no importa, ¿venía a preguntaros si aceptaríais desayunar conmigo?
- ¿Solo contigo? ¿Y qué pasa con Endymión?.- inquirió aliviada de poder cambiar de tema.- Lo pregunto porque en el poco tiempo que llevo aquí siempre habéis venido juntos a buscarme.
- Lo que pasa es que mi primo hace ya un buen rato que se marchó.
- ¿Y eso?.- preguntó con cautela. Después de todo Endymión tenía el anillo y por muy odioso que le resultara no conseguiría la joya sino lo veía.
- Pues nada importante.- respondió casi con fastidio por tener que sacar el tema.- Mis tíos acaban de regresar de su viaje por el reino para todo ese lío de mantener las apariencias y las buenas relaciones y Endymión tiene la obligación de ir a recibirlos.
- ¿Y no tendríais que estar allí? Acaso no sois su primo.
- Se supone, pero digamos que he hecho novillos.- le guiñó un ojo.- La verdad es que la idea de tener que estar casi una hora de pie a la espera de que los reyes terminen de saludar a todo el que se le acerque y a que atraviesen el puente junto con toda su comitiva no me atrae demasiado sobre todo teniendo en cuenta que para la ocasión tengo que ponerme una de esas pesadas armaduras ceremoniales. ¡¡La última vez casi me deshidrato del calor!!.- se quejó con una mueca muy cómica que hizo reír a Usagi.- Nop... definitivamente no estoy hecho para la vida de monarca, lo mío es vagar libremente de ciudad en ciudad conociendo a gente nueva ( más concretamente a chicas nuevas pero se abstuvo de decirlo delante de Usagi) y vivir el día a día con ilusión y valor.
- Suerte que para eso esté Endymión, ¿no?
- Por supuesto, por supuesto, después de todo mientras él aguanta el aburrimiento y el calor yo converso con hermosos ángeles.-le tendió el brazo y el ramo de azucenas.
Por toda respuesta Usagi se limitó a dedicarle una de sus mejores sonrisas.
Base militar de la Luna
El capitán Arthur estaba tremendamente enojado, acababa de volver de su viaje a Marte y a pesar de ser tan solo las nueve de la mañana esto no parecía importarle demasiado a juzgar por el ruido que hacía. Sus pasos lo condujeron hasta la habitación de su mejor amigo, en la que penetró hecho una furia. Al ver la cara que traía, Alex les indico a sus compañeros de juego que se marcharan y en cuanto los presentes hubieron salido de la estancia Arthur cerró la puerta de un portazo.
- Te recuerdo que mi seguro no incluye desperfectos por hiperhormonas.- comentó mientras barajaba las cartas para echarse un solitario ahora que se había quedado sin compañeros.
- No estoy para bromas Alex.- se sentó en una de las sillas que su amigo había colocado alrededor de la mesa para el juego.- Ocurre algo y no me gusta no saber lo qué es.
- Tal vez la princesa se haya arrepentido y ya no quiera casarse contigo.
- Lo dudo mucho.
- La arrogancia no es una virtud.
- Y la presunción tampoco.- contraatacó el capitán.- Si se hubiera arrepentido me lo hubiera dicho a la cara, Serena no es de las personas que se callan lo que sienten.
- Ni que la conocieras de toda la vida.
- No pienso volver a discutir sobre ese asunto.- le dirigió una mirada ceñuda.- He venido a por ayuda pero si solo vas decir estupideces mejor me voy.
- No hace falta que te pongas así.- se disculpó el pelirrojo.- En mi opinión te preocupas demasiado, el que ella viajara a Marte para pasar unos días con su amiga no quiere decir que tuviera que estar pendiente de poder verte solo porque tu estuvieras allí. A lo mejor ni se le ha pasado por la cabeza la idea, a estas alturas ya debe saber lo importante que es el trabajo para ti.
- Eso ya lo sé, lo que no entiendo es por qué no intentó contactarme después de que le pedí a la princesa Rei que se lo dijera, por la cara que puso estoy seguro de que ya sabía lo de nuestro compromiso y lo único que yo quería era decirle a Serena que podríamos volver juntos a la Luna cuando terminara mi misión en Marte para anunciar nuestro compromiso, no veo que exista razón alguna para que no quisiera verme.
- Deberías dejar de calentarte la cabeza en estupideces como esa.- lo acusó el joven.-Si la princesa no ha contactado contigo es porque no habrá podido.- el chico le miró con hostilidad.- No me mires así, solo digo la verdad.
- ¿La verdad?. Y se puede saber que estabas haciendo jugando a las cartas cuando deberías estar supervisando la unidad en mi ausencia.
- Le he pedido a Max que se encargue de eso durante unos días.- respondió con calma.
- ¿Qué has hecho qué?.- preguntó incrédulo.
Por toda respuesta Alex le tendió un sobre abierto que iba dirigido a él.
- ¿No tenías otra cosa mejor que hacer a parte de abrir la correspondencia ajena?.- lo acusó el joven capitán.
- Tenía que asegurarme que no era nada urgente.-se encogió de hombros.- Recuerda lo que pasó la última vez que te ausentaste.
Arthur comenzó a leer la carta sin molestarse siquiera en contestar y para cuando hubo terminado su lectura su rostro había perdido todo rastro de emoción, cualquiera que lo hubiera visto en ese momento jamás lo hubiera creído capaz de mostrar sentimiento alguno, ni siquiera de rabia.
- Recoge tus cosas, nos vamos a Júpiter.
En el jardín ( la Tierra )
Después de desayunar Hiperión se había ofrecido a enseñarle a Usagi el jardín de rosas que tanto deseaba ver. A la princesa le encantaban las flores y las de la Tierra eran especialmente bellas, sobre todo las rosas rojas. Además, tenía que reconocer que la compañía de Hiperión le agradaba a pesar de que en el pasado le hubiera mentido. No era que se estuviera enamorando de él ni nada parecido, después de todo su corazón le pertenecía a Arthur, era más bien la forma despreocupada y risueña del joven que le recordaba mucho a Minako, haciéndola sentir un poco menos extraña en ese planeta.
Endymión, en uno de sus muchos intentos por desacreditar a su primo ante sus ojos, le había contado que a pesar de que él lo apreciaba mucho tenía el deber de advertirle que era un mujeriego empedernido y que lo mejor era que se mantuviera lejos de él.
"Ni para eso tiene un poco de dignidad. ¡Mira que hablarme mal de su propio primo solo para que le haga caso a él!"pensó indignada.
Sin embargo, no pudo evitar pensar también en lo divertido que sería ver como el apuesto y cautivador príncipe Hiperión se encontraba con la horma de su zapato, más concretamente, con la princesa de Venus, pues para nadie era un secreto que Minako coleccionaba pretendientes como quien colecciona anillos.
- ¿Qué os resulta tan gracioso?.- inquirió el joven al verla sonreír.
- Nada importante.- le respondió con dulzura.- Decidme una cosa, ¿qué es esa luz que rodea al palacio? No la había visto antes.
- Eso es porque solo se aprecia a determinadas horas del día. Además, no es luz, es una barrera mágica.- le aclaró el príncipe.
Usagi lo miró sin entender, ¿para qué querían una barrera de ese tipo en la Tierra?
- Una perdida de energía, ¿verdad?.
- Yo no he dicho eso.- protestó contrariada al ver descubiertos sus pensamientos.
- Pero me lo he imaginado, al fin y al cabo, es lo que todo el mundo piensa. La magia es algo que nuestra gente no domina demasiado bien y solo hay unos pocos que son capaces de manejarla, entre ellos mi primo y yo.- comentó orgulloso. Usagi se abstuvo de decir algo al respecto ( y eso que podría haber dicho unas cuantas cosas ).- Por eso todo el mundo piensa que es un desperdicio crear una barrera que no es necesaria pues solo sirve para detectar y repeler ataques mágicos que se supone nadie es capaz de realizar fuera de palacio.
- ¿Se supone?.- preguntó intrigada.
Hiperión se detuvo en seco y después de mirar hacia todos lados para cerciorarse de que no había nadie cerca, tomó a Usagi del brazo y le susurró al oído.
- ¿Prometéis no reíros si os cuento una cosa?
- Lo prometo.- respondió muy seria, picada por la curiosidad.
- ¿De verdad?
- Sí.- asintió la chica acercándose un poco más al joven.- Lo prometo de verdad.
- Veréis, es que tengo una teoría que no suelo contar a nadie porque siempre terminan riéndose de mí. Endymión lo suele hacer muy a menudo.
- Pero Endymión es tonto.- advirtió la princesa.- no deberíais hacerle caso.
- Tal vez.- contestó el joven sin dar importancia al comentario.- El caso es que creo que la barrera está ahí para protegernos de otro tipo de amenaza, otra de la que tía Calice y tío Etlio no quieren que sepamos nada.
- ¿Ah sí?.- inquirió la princesa sin sospechar nada.- ¿El qué?
- La Luna.
- ¿Qué?.-Usagi parpadeó totalmente desconcertada.
- La Luna está habitada por gente del mal, hace mucho tiempo enviaban a los criminales allí para que no volvieran nunca más pero lo que nadie sabía era que en la Luna vivían unas chicas demonios con terribles poderes, eran muy hermosas y utilizaron su encanto para embaucar a los recién llegados y que hicieran lo que ellas quisieran. Les enseñaron su magia y los enviaron de vuelta a la Tierra para que la destruyeran. Afortunadamente, fracasaron en su intento, pero todo el mundo teme que las chicas demonio vuelvan y acaben con nosotros, de ahí la presencia de la barrera.
Aunque pensándolo bien....- hizo una pausa para meditar sin percatarse de la furiosa mirada de Usagi.-... la parte de las chicas suena un poco rara, tal vez lo traduje mal y eran chicos demonios, esos libros eran muy antiguos, después de todo, las chicas no son demasiado hábiles como para ser capaces de utilizar la magia, y que conste que lo digo sin ánimo de ofender... ¿os pasa algo?.- se preocupó el chico al ver la expresión del rostro de la joven.- Si queréis reíros podéis hacerlo, igual ya estoy acostumbrado.- se encogió de brazos.
Usagi no respondió. Tenía la cabeza agachada y apretaba fuertemente los puños.
- ¿Usagi? .- le tocó el hombro.
Usagi levantó la mirada y la clavó en la de Hiperión. Si las miradas matasen el pobre chico ya estaría tres metros bajo tierra.
- Usagi... por qué me miráis así.
- ¡¡Imbécil!!.- le gritó con todas sus fuerzas y salió corriendo ante la pasmada mirada del joven.
- ¿Pero qué he hecho?
- Hiperión.- apareció Endymión en ese momento.- Te estaba buscando.
- ¿Qué? ¿A mí? ¿Para qué?.
- Sí, a ti.- lo miró raro.- Mis padres no están esperando en la sala de audiencias, quieren hablar con nosotros sobre lo de la pelea. ¡En menudo lío nos has metido!
- ¿Qué?¿Yo?
- Sí, tu... ¡se puede saber qué te pasa! Parece que estuvieras en las nubes.
- ....
- ¿Y Usagi? Me han dicho que estaba contigo.- preguntó Endymión tratando de ocultar su irritación.
- Sí, pero no sé que ha pasado que se ha enfadado y se ha ido corriendo.
- ¿Qué se ha enfadado? ¿Contigo?.- sonrió levemente.- Y qué le has dicho para que se enfade.
- Nada, solo le he contado lo de la gente de la Luna.
- ¿Seguro qué se ha enfadado? ¿No será que se ha ido para que no la vieras reírse de ti?.- sugirió desilusionado.
- ¡¡Claro que no!!.- se indignó Hiperión.- Ella no es como los demás, no se reiría de mí, se ha enfadado y no sé por qué.
- Pues en ese caso....- carraspeó sin poder ocultar su alegría.- ... será mejor que vayas a ver a mis padres mientras voy a buscarla para ver que le ha pasado.
- ¡A no! ¡De eso ni hablar! ¡¡No pienso tragarme yo solo el marrón mientras tu intentas arrebatarme a mi novia!!
- Te recuerdo que ella no es tu novia.- lo encaró el chico enfadado.- Y que tu tuviste toda la culpa de la pelea.
- ¡Eso no es cierto!
- ¡Claro que...
- ¡Hiperión, Endymión!.- sonó una atronadora voz que ambos conocían demasiado bien.- ¡Dejad de hacer el imbécil y no hagáis esperar a la reina!
Los dos chicos tragaron saliva y, olvidando por un instante su pequeña disputa, siguieron a Diocles hacia la sala de audiencias.
Usagi caminaba por el jardín de rosas muy enfadada. Le había molestado sobremanera que Hiperión hablará tan a la ligera de la Luna sin saber nada acerca de ella, basándose tan solo en viejos libros que sin duda habían sido escritos por gente igual de ignorante que él. Mira que decir que la gente de la Luna era malvada y que las sailors eran unos demonios.Controlando las ganas de ir a buscarlo y decirle unas cuantas verdades se sentó en una banca cercana y resopló. Lo cierto era que tal vez se había pasado un poco, el joven no lo había dicho con ánimo de ofenderla, al fin y al cabo, ella misma había creído en las historias que se contaban en la Luna sobre la Tierra hasta que había comprobado por sí misma que la mayoría de ellas carecían de fundamento. De lo único que se podía acusar a los terrícolas era de ser muy cerrados respecto a la existencia de vida en otros mundos y de su deficiente capacidad para la magia. Por lo demás, eran iguales a ellos.
Además, tenía que reconocer que la gente de la Tierra empezaba a caerle bien( a excepción de Endymión, por supuesto ) aunque se pasará todo el día criticando su forma de ser, pero eso era debido más que nada a la tensión que sentía de solo pensar que su madre pudiera enterarse de que estaba allí.
"Al menos he sacado algo en claro" pensó "Lo único que no puedo hacer para arrebatarle el anillo a Endymión es utilizar mi magia porque la barrera la detectaría, pero... eso no implica que pueda emplear otro tipo de armas"
Una amplia sonrisa iluminó su inocente rostro mientras olía el perfume de una rosa cercana y su mente entretejía las primeras hebras del plan que le devolvería lo que era suyo.
Endymión se acordaría de ella para el resto de su vida.
Sala de audiencias
- ¿Es cierto o no?.- volvió a preguntar la reina Calice muy molesta por los continuos rodeos de su hijo y de su sobrino.- Golpeasteis a Áyax sin razón alguna, sí o no.
- Verás tía.- se aproximó Hiperión al trono.- Si o no son palabras demasiados radicales, yo más bien diría que fue una pelea entre camaradas, nada que tener en cuenta.
- ¡No te lo he preguntado a ti! Ya tengo bastante con que te dijera antes de mi viaje que te quedaras a estudiar en tu habitación y que aprovecharas la primera oportunidad que se te presentara para meterte en problemas.
-Pero tía Calice.- protestó el joven.- Soy muy joven y necesito divertirme, no puedes encerrarme todo un día en mi habitación.
- ¿Pasaste el examen?
- Esto... pues verás... no era.- titubeo mientras retrocedía lentamente hasta donde estaba Endymión.- ... un poco difícil.
Calice le dirigió una mirada de advertencia que lo calló al instante.
- Y bien Endymión, ¿qué tienes que decir al respecto?
- No fue culpa nuestra, madre. Cuando Euclides y yo llegamos, Áyax estaba golpeando a Hiperión y no nos quedó más remedio que acudir en su ayuda.
- Pero según Áyax fue Hiperión quien comenzó la pelea.
- Porque lo provocaron.
- Y se puede saber por qué no lo ignorasteis. Pensaba que había quedado bastante clara la opinión de tu padre y mía al respecto.
- ...
- Hubo un testigo, Endymión.- suspiró la reina.- No puedo pasar por alto este accidente y luego pretender que el resto del reino me obedezca cuando les ordeno impartir justicia por igual independientemente de quien sea el acusado.
- ¡Pero solo fue una pelea sin importancia!
- Da lo mismo hijo.- intervino por vez primera el rey.- Amadeus es el hijo de uno de los nobles con mayor influencia en el reino, si pasamos por alto el incidente él mismo se encargará de convertirlo en algo más importante para perjudicarnos.
- No es justo.- clavó Endymión su mirada azul en la de su padre.- Sois el rey, no tenéis por qué dar explicaciones a nadie de vuestros actos.
- En eso te equivocas hijo mío.-respondió el rey con la mirada ensombrecida.-Sin el pueblo un rey carece de poder. Estos son tiempos difíciles y no nos conviene estar a malas con nadie más.
- ¡Pues no lo entiendo!.-replicó Endymión furioso.-Un buen rey debe defender los principios que él cree justos aún a riesgo de quedarse sin aliados. No debe ceder a otros menos dignos solo por miedo a perder su reino.
- ¡Ya es suficiente Endymión!.- intervino su madre.- Aún eres muy joven y no pretendemos que entiendas completamente por qué actuamos como lo hacemos solo...
- Si lo dices por los rebeldes yo...
- Ni una palabra más.- le advirtió la reina.
Endymión apretó los puños y guardó silencio.
- Si os hemos llamado, ha sido solo para oír vuestra versión. La cuestión es que el hecho ocurrió y que no podemos pasarlo por alto, sin embargo, y como muy bien habéis tenido la amabilidad de recordarnos, solo fue una pelea sin mayores consecuencias.
Endymión e Hiperión la miraron esperanzados.
- No os enviaremos a prisión, pues aunque no lo creáis ni tu padre ni yo disfrutamos con ello pero no podréis salir de palacio en las próximas dos semanas. Tal vez así evitemos más enfrentamientos innecesarios, ¿entendido?
- Sí.-afirmaron los dos.
- Bien, podéis marcharos entonces-
- Hijo, espera un momento.- detuvo el rey a Endymión y a su primo antes de que abandonaran la sala.- Dime una cosa, ¿quién es la joven a la que trajisteis del bosque?
-Joven, ¿qué joven?.-se interesó la reina quien no había oído nada al respecto.
- Una chica muy hermosa que los acompañaba cuando volvieron de su "pequeña" aventura. Unos cortesanos me han dicho que está instalada en palacio y que en los tres días que lleva aquí Endymión no ha dejado de hacerle regalos.
- ¿En serio?.- preguntó la reina a su hijo con los ojos brillantes de la emoción.- ¿Y por qué no me has hablado antes de ella?¿Quién es?¿A qué familia pertenece?¿Título?
- Verás. .- Endymión tragó saliva.- .. es que no lo sé.
- ¿Qué no lo sabes?.- se extrañó la reina.
- Lo que pasa.- intervino Hiperión.- es que no recuerda nada, debió de darse un golpe o algo así porque lo único que sabe es que se llama Usagi. Y por cierto.-añadió.- es mi novia.
- ¡De eso ni hablar!.- protestó el príncipe.- Ella no ha dicho que lo sea.
- Ni falta que hace, por sino te has dado cuenta mi compañía le agrada pero lo que es la tuya. acéptalo amigo, no te soporta.
- Pues esta mañana no parecía muy contenta de estar a tu lado.- le recordó Endymión con el ceño fruncido.
- Usagi. .- los interrumpió la reina.- no recuerdo a ninguna doncella con ese nombre. ¿Y tu Etlio?
- No, tampoco, tal vez sea una campesina.
- Para nada.- se apresuró a aclarar Endymión.- Sus modales son propios de la realeza.
- Estoy de acuerdo.- corroboró Hiperión.- Es una joven fina y educada además de hermosa.
"Aunque tiene reacciones de lo más extrañas" pensó para sí mismo.
La reina miró a su marido y se quedó pensativa.
- Lo mejor será que nos la presentéis.- dijo tras unos minutos.- Así tal vez la recuerde. Mañana durante el almuerzo invitadla, se sentará a comer con nosotros, ¿entendido?
Ambos jóvenes asintieron y dejaron a los reyes solos sumidos en sus pensamientos.
Continuará.
Y hasta aquí llegó el capítulo, espero haber tardado menos esta vez, y la próxima tardaré menos aún, digamos que porque he terminado los exámenes y las ideas para cada capítulo se van perfilando más y más, dentro de poco entraremos en acción.
Mandy, los correos electrónicos no se me suelen quedar muy fácilmente pero creo que eras tu quien me ha enviado los review a mi correo, de nuevo muchas gracias por tu apoyo.
Maron-chan, tu no te preocupes que a Endymión le costará trabajito conquistar a Usagi, aunque al final lo logrará, lo digo porque supongo que a estas alturas es evidente que esa ha sido mi intención desde el principio, ya como lo haga tendréis que leerlo. Por cierto,gracias por decirme que te ha parecido perfecto el capítulo, yo creo que podría haberlo hecho mejor pero después de haber escrito tantas versiones y haberme decidido por una al final y que guste es muy alentador ( no voy tan mal después de todo ).
Tatekanine, je,je, aquí tienes el siguiente capítulo, espero que no te defraude y te guste tanto como el anterior.
Carrie, vaya, no sé que decirte, no me esperaba un review como este, en todo caso, la ilusión que me hizo recibirlo, gracias de corazón.
Ceres, pues sí lo de que Serena no se enamorara de Endymión a primera vista lo hice con la intención que dices, en principio iba a hacer que se enamoraran a la vez, ya sabes un flechazo dual pero después me pareció que eso no era muy lógico teniendo en cuenta que a Serena le gustaba mucho Arthur ( en el caso de Endymión, tiene amigas no novias ) y después de pensarlo me di cuentas que hacerlo así además habría más posibilidades para la historia. En cuanto al del odio al amor, lo siento en verdad por todos los que están esperando un capítulo pero primero voy a escribir uno más de este y depués escriberé alguno del otro fic. Solo espero que el recibir capítulos de la Tierra y la Luna satisfaga el no recibir por ahora del otro fic.
Hola Mer, tu espera que cuando la reina se enteré de lo que ha hecho Serena se va a armar la gorda ( o por lo menos esa es la idea original a no ser que con el transcurrir de la historia la cambie ), y respecto a como conseguira Serena el anillo, uf ya sé como pero me parece muy feo de mi parte revelarlo antes de tiempo. Graciaspor tu review
