Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer
Capitulo 13: Contestando preguntas
Sentí cinco pares de ojos dorados fijos en mi persona. Cinco pares de ojos que en su anterior conversación se habían delatado así mismos.
Esa palabra escapo de mis labios antes de que pudiera darme cuenta de ello.
--Vampiros…
Por un instante nadie dijo nada, me observaban con una expresión indescifrable. Delante de mí se encontraban, Carlisle, Esme, Alice, Jasper y Emmett. Ni rastro de Rosalie.
Entonces Carlisle hablo:
--¿Te encuentras bien, Bella?
Me limite a asentir.
--¿Estas segura?
Repetí el gesto. Entonces extendió sus manos hacia mí con las palmas hacia arriba de un modo conciliador.
--Bella…
--¿Dónde está?
Me miro extrañado.
--¿Dónde está quien?
--Anthony.
--El no…
--¿Dónde está Anthony?—empecé a impacientarme.
--El… fue a dar un paseo.
--Bien.
Sentí como mis brazos doloridos se resistían a ayudar, pero conseguí levantarme y guardar el equilibrio con toda la determinación que pude. Me sentía un poco mal por tratar a Carlisle de un modo tan tajante pero necesitaba respuestas y las quería ya.
--¿Sabes hacia donde fue?
Alice señalo hacia unos pinos no muy lejos de mi posición.
--Gracias—y comencé a moverme hacia allí dando traspiés.
Carlisle hizo ademán de agárrame del brazo. Me aparte lo mas amablemente que pude.
--Quiero ir sola.
El me miro por unos instantes y después asintió.
--Lo encontraras a unos sesenta metros en esa dirección, no está lejos.
--Gracias—repetí y partí hacia allí sin saber que me esperaba al final del trayecto.
No vi a Jacob, Renesmee, ni a los niños. De algún modo habían conseguido despejar la zona para mí y Kevin, al que por cierto no había visto. En cuanto volviera (si es que lograba volver) me preocuparía por saber cómo se encuentra.
Aun estaba el astro sol iluminando los frondosos caminos que me conducían hacia él. Supuse que aun era media tarde, pero gruesas nubes se acercaban amenazando con tapar la luz y regalarnos un fresco manto de lluvia.
Mi corazón latía a ritmo irregular y mi respiración era agitada, bien por lo costoso que me estaba resultando el trayecto o por el miedo que en parte me invadía. Si estaba en lo cierto frente a lo que Anthony y su familia era, tenia escasas posibilidades de salir viva de allí. Por otra parte, algo me decía que el no sería capaz de hacerme daño aun recordando lo que había hecho ese mismo día en medio del bosque. Sin embargo, no dejaba de encontrar por ello un punto excitante en la manera en que sus labios se posaron sobre mi piel, y lo sensual de sus mechones cobrizo cayendo por su rostro semioculto tras la máscara.
--Genial Bella, solo te faltaba sentir morbo por esa situación. Realmente algo va mal con tu cabeza.
Cada vez estaba más cerca de el, era como si pudiera captar su fragancia en el aire. O quizás era mi imaginación que lo añoraba desde lo más profundo de mi alma.
De pronto lo vi. En medio de unos árboles sentado con la espalda apoyada en el tronco, sus rodillas encogidas hacia su pecho y sus manos tapando su rostro. Parecía tan vulnerable…
Me acerque un poco mas sin hacer ruido, aunque sabía que el ya había notado mi presencia.
--¿Qué haces aquí?
No sonó acusador, sino más bien un todo de reproche de quien hace algo indebido o peligroso.
--Sabes para que vengo.
--No puedo ayudarte.
--Eres el único que puede.
Nos quedamos en silencio unos instantes.
--Solo necesito que contestes a mis preguntas—dije lo mas tranquilizadoramente que pude.
--No puedo responder a ellas.
--¿Al menos serias capaz de contestar con monosílabos?
El no se movió.
--¿Eres humano?
No hubo respuesta.
--Contesta, ¿eres humano?
Negó con la cabeza casi imperceptiblemente. Eso me lleno de satisfacción, al menos era un comienzo.
Me acerque más a él, quedando de pie justo en frente.
-¿Qué eres?
Tampoco hubo respuesta. Entonces me agache frente a él, a pocos centímetros de su cara tapada.
--Bebes sangre. ¿Eso te convierte en un vampiro?
El dio un pequeño brinco ante esa mención, lo cual era algo así como un asentimiento. Mis manos comenzaron a sudar y mi corazón parecía querer salirse de mi pecho. Mis pupilas se dilataron de terror por unos instantes mientras trataba por todos los medios de aguardar la calma. Una cosa es creer en la teoría, pero al confirmarlo no pude evitar pensar en que probablemente acababa de condenarme. Así lo había dicho su familia, yo no debía saber el secreto y algo tenían que hacer al respecto. Aun así no dejaba de parecerme vulnerable en esa posición.
--¿Qué pasara conmigo ahora?—pregunte con voz temblorosa.
El se estremeció.
--Nada.
--¿Qué?
--No va a pasarte nada—sus hombros se hundieron, parecía cansado y afligido—no dejare que te pase nada, aun tenga que marcharme y llevármelos a todos conmigo.
Un ligero dolor se acoplo en mi pecho cuando hablo de marcharse. No quería que se fuera.
--¿Y si no quiero que te vayas?—pregunte acercando mi mano lentamente y acariciando su cabello de color bronce. El pareció agradecer el contacto, aunque se encogió un poco.
--Soy peligroso para ti. Deberías estar huyendo y no consolándome en vez de estar aterrada.
--Lo estoy.
El retrocedió alejándose de mí poco a poco, hasta dejar un metro de distancia. Yo volví a cruzar ese espacio.
--Pero eso no significa que el terror sea más fuerte que el deseo de querer estar contigo—dije volviendo a acariciar su pelo. Parecía desconsolado.
--Esto no está bien…
--Mírame—no me obedeció.
Intente tirar de sus manos, pero daba el mismo resultado que tirar del árbol más grueso del bosque.
--Colabora un poco hombre.
--¿Qué tienes en la cabeza para actuar de este modo? ¿Serrín? Va contra natura.
¡Auch! Eso dolió. ¿Quieres hablar de cosas sobrenaturales?
--¡Oye!
--Perdón—se apresuro a disculparse. Quién diría en esos momentos que él era el depredador.
--Anthony, habla conmigo—le rogué.
Volví a agarrar firmemente sus manos y tire de ellas. Esta vez se dejo, pero mantuvo los ojos fuertemente cerrados.
--Abre los ojos.
--No.
--¿De qué tienes miedo?
Hubo un corto silencio.
--A que te des cuenta de tu error. A que salgas huyendo de mí como deberías.
Esa respuesta no la esperaba. De verdad que no.
--Abre los ojos Anthony—repetí. Trate de que mi voz sonara lo más firme posible. Al parecer funciono, porque lentamente sus parpados se fueron elevando hasta desvelar los penetrantes ojos rojos que ocultaban.
--Tus ojos…
--Mis ojos son la evidencia de mis actos—mascullo asqueado volviendo a taparse. Me precipite para detenerla antes de que lograra su cometido.
--…son hermosos—dije clavando mi mirada en la suya. Su expresión pareció suavizarse un poco.
Algo estaba ocurriendo allí donde nuestras manos se tocaban. Como una corriente eléctrica que traspasaba un cuerpo para introducirse en el otro. Me estremecí ante la placentera sensación.
--¿Mejor?--asintió.--Bien, porque tenemos un par de cosas de las que hablar—decía mientras me sentaba a su lado. El aun estaba algo reticente por el acercamiento.
--¿Qué deseas saber exactamente?—pregunto en voz baja, afligida.
--¡Oh! Muchas cosas.
--Desembucha.
--A ver… mmm… ¿Qué tal tus ojos?
--¿Mis ojos?
--Si, no es la primera vez que cambian de color. Me recuerda que aquella vez en el callejón, cuando me salvaste los tenias rojos. ¿Se te ponen así cuando ves sangre o algo por el estilo? ¿Cómo conseguiste acabar con todos ellos?
--Eso son dos preguntas—protesto algo incomodo.
Fruncí el ceño. El suspiro.
--En realidad eso solo me pasa a mí. Cuando veo, huelo o…
--Bebes—trate de ayudarle un poco.
--Solo cuando es sangre humana. Es en esas ocasiones que me cambian de color.
--¿Sangre humana? ¿A qué te refieres con solo cuando es sangre humana?
--Me alimento de animales.
--¡Oh!—dije asombrada—entonces era cierto…--murmure para mí misma.
--¿Cierto? Algo me dice que sabes mas del tema de lo que intentas hacer entender—me miro intensamente.
--Bu-bueno… yo solo se las típicas historias del coco y los monstruos que vienen a secuestrarte si te portas mal…
Alzo una ceja bajo la máscara.
Suspire.
Bella, eres horrorosa mintiendo.
--Cuando era pequeña, mi abuelo me dijo que tenía un amigo vampiro. Un amigo vampiro bueno que bebía sangre de animales. Por entonces pensé que era una simple historia para entretenerme y hasta hace unos minutos aun lo pensaba pero…
--¿Pero?
--Comencé a tener sueños. Sueños en los que la mayoría de las veces era perseguida y finalmente mordida. Estuve mucho tiempo asustada por ello. ¿Quién lo iba a decir? Te cuentan una anécdota curiosa e inofensiva y acabas teniendo pesadillas. Con el tiempo fueron desapareciendo y finalmente las olvide, pero cuando me quede dormida hace un rato, lo reviví. Solo que por primera vez ese ser tenía rostro. Tu rostro aunque no consigo recordar cómo era sin la máscara—él se encogió-- pero hice la conexión.
--¿Me estás diciendo que has acabado sabiendo lo que soy por culpa de un sueño?
--Y sin él, como si verte bebiendo de mi no fuera suficiente prueba—el agacho la cabeza avergonzado—aunque he de reconocer que hasta que no soñé no recordé nada de lo que había pasado. Fue como un detonante. Es curioso, como si en mis sueños hubiera previsto lo que iba a pasar—él se estremeció.
--Eso no va a pasar. Antes muerto, ¿me oyes?—la agarro por los hombros—yo nunca te haría daño. Nunca.
Sus ojos me miraban suplicante, como si su propia determinación dependiera de que lo creyera. No sé qué fue lo que me impulso a llevar una mano a su rostro y murmurar:
--Te creo.
El se relajo y apoyo su rostro contra mi mano mientras me miraba de un modo indescifrable.
¡Y qué mirada!
--¿Como conseguiste sacarnos del agua a mí y a Kevin tan rápidamente?
--Fuerza y velocidad…
--Hasta ahí llegaba yo gracias—le entrecerré los ojos.
--No me has dejado terminar—me reprocho.
--Ups, perdón.
--Fuerza y velocidad superiores a las de cualquier humano.
--¿Cómo de superior?
El se giro hacia el árbol que estaba a su lado y lo agarro con ambas manos. En lo que tan solo pareció un pequeño tirón, despego las raíces del suelo y lo mantuvo tranquilamente como si no pesara nada.
--Así y más—dijo volviendo a colocarlo en su sitio.
Supe que mis ojos debían estar saliéndose de sus orbitas porque se echo a reír.
--¿Y qué tan veloz puedes ser?
En ese momento estaba ahí y al siguiente había desaparecido de mi vista. Sentí un frio aliento en el cuello.
--Así de rápido—susurro con voz ronca pegada a mi oído. Me entraron escalofríos.
--Es como en mi sueño—susurre.
Lo sentí envararse detrás de mí y apareció de nuevo sentado nuevamente en frente. Hice un puchero.
--Lo siento no era mi intención…--me disculpe.
--No importa.
Nos quedamos callados un rato, yo pensando en nuevas preguntas que hacerle y el esperando para contestarlas.
--¿Dijiste que tu abuelo conoció a un vampiro vegetariano?
¿Vegetariano?
--Si te refieres a que no bebe sangre de personas, entonces si--El asintió—me conto que era medico. Otra anomalía para su condición.
--Entonces fue Carlisle—se recostó contra el tronco del árbol que había arrancado antes.
--¿Cómo puedes estar tan seguro?
--Solo él tiene el control necesario para ser médico—la mire incrédula—si, es médico.
Silbe.
--Es increíble.
--Si.
Jugué con una rama en las manos un rato antes de seguir con el interrogatorio.
--¿Co-como se convierte en…?
En frunció el ceño.
--¿Para qué quieres saberlo?
--¿Por curiosidad?
El me miro unos instantes y después agacho la cabeza nuevamente.
--Un mordisco.
--¿Solo uno?
Asintió.
Recordé entonces lo cerca que había estado de convertirme en uno de ellos. Mire la herida de mi brazo. Ya estaba cerrada pero tenía un ligero color morado alrededor, fruto de la succión de sus labios. El la vio y soltó una maldición.
--¿Quien te convirtió a ti?
--Carlisle.
--¿Por qué?
--Carlisle solo convierte a los que no tienen otra oportunidad. Solo cuando ya no te queda otra opción que la muerte.
Me sentí enormemente agradecida hacia Carlisle en ese instante.
--¿Qué te paso?
El no contesto.
--¿Anthony?
--No es algo que quiera contar. Al menos no ahora.
Eso me dolió, pero supuse que sus razones tendrían al no decírmelo.
--¿Entonces no sois todos hermanos?
--¡Por dios, no! Solo nos hacemos pasar por hermanos "adoptados" para poder vivir juntos.
--Ahh.
Con razón todos eran tan diferentes. Además, eso concordaba con el porqué Alice y Jasper, Emmett y Rosalie estaban tan apegados.
--¿Cómo es que no hay millones de vampiros en el mundo?
--Por la… dificultad que supone resistirse a dejar seca a la persona de la que bebes. Es adictiva, es…--miro nuevamente mi brazo—casi imposible dejar de beber.
Supe que no se estaba refiriendo a cualquier sangre.
--Pero tú lo resististe.
Su cara se endureció.
--A duras penas.
--Pero lo hiciste.
--Tuviste que desmayarte para que me diera cuenta.
Su cara era una máscara de odio, pero sus ojos reflejaban lo asustado que estaba.
--Yo estoy bien.
--Pero podría no haber sido así. Y nada en el mundo podría haberme quitado la pena por lo que podría haber hecho o perdido.
Perderme. Le dolía perderme. Una inexplicable calidez se instalo en mi corazón, recordándome que parte de él le pertenecía y lo anhelaba cono al aire.
--Confió en ti—dije acariciando su rostro.
--No lo hagas. Es como confiar tu vida a un animal salvaje.
--No soy tan idiota para confiar mi vida a un animal salvaje.
Puso los ojos en blanco.
--Un animal salvaje no se hubiera detenido si yo me hubiera desmayado. Es más aprovecharía.
--No lo entiendes…
--¿El que no entiendo?
Volvió a sujetarme de los hombros.
--Tu sangre es la mayor de las tentaciones para mí—me zarandeo con delicadeza—cada minuto que estoy a tu lado es una completa lucha entre mente y cuerpo, una lucha entre lo que debo o no debo hacer, entre lo que quiero y no quiero hacer.
Me acerque a su rostro.
--¿Y qué es exactamente lo que quieres hacer?—susurre.
El pareció quedarse hipnotizado bajo mi mirada por un instante. Después aparto ligeramente la vista y agacho la cabeza. Yo aun sujeta por los hombros, lleve mis manos hasta su rostro y lo volví a elevar hacia mí, quedando solo a unos centímetros de distancia.
Todo mi ser ansiaba que siguiera, que me dejara ir. Esa parte de mi corazón albergaba esperanzas de que terminara lo empezado aquella vez en su casa. La otra parte me decía que estaba cometiendo traición a Edward, y me dolía por ello. Mi cuerpo se debatía en ambas direcciones, incapaz de tomar una decisión que llevaba un tiempo desvelándome por las noches. Por una parte dolía. Por la otra estaba en las nubes. ¿Qué hacer cuando amas a dos personas al mismo tiempo y no puedes tenerlos a ambos contigo?
Luego recordé que en menos de dos semanas me casaría y no tendría oportunidad de volver a ver a Anthony. Ese impulso fue el que me empujo a deslizar mis labios sobre los suyos. A saborear la miel que en poco tiempo me estaría vedada y que echaría de menos como a los mil demonios. La fruta prohibida.
El por su parte, no respondió de inmediato, sino que comenzó a moverse gradualmente, convenciéndose de que no me haría daño. Decidiendo entre lo que era correcto y lo que no. Tal como acababa de hacerlo mi subconsciente.
A cada momento que pasaba, el beso se tornaba más apasionado. El fuego corría por nuestros cuerpos y almas avivando el deseo y la lujuria. El no me quería. No podía hacerlo debido a lo que es. Yo era un ser insignificante, el era superior, y sin embargo me estaba besando. Tenía el consuelo de que al menos, le resultaba apetecible.
Pronto me encontré tendida en el espeso follaje, el encima de mí. Mi mente estaba completamente nublada por su olor, su delicioso olor. Sus manos acariciaban mi estomago por encima de la tela, al mismo tiempo en que el roce de nuestras bocas de hacia más excitante y pasional. Su lengua lamio mi labio inferior pidiendo permiso para poder entrar. No tuve reparos en concedérselo como en otras ocasiones.
¡Que me aspen! Si me quiere soy toda suya.
La temperatura subió en zonas ocultas de mi cuerpo. Mi espalda se arqueaba para buscar el contacto perfecto, pero nunca tenia suficiente. Tire del cuello de su camisa para aplastar aun mas mi boca contra la suya y después se fueron deslizando por el largo de su amplia y apetecible espalda. No era ya consciente de mis actos, solo del inmenso placer que ellos me producían, por lo que no tuve el suficiente uso de razón cuando deslice mi lengua por debajo de sus dientes con demasiada rapidez. Lo cual me hizo un ligero corte.
El gruño fuertemente cuando su lengua encontró la mía cortada. Su espalda se irguió y después se pego aun mas a mí, sus movimientos se volvieron casi frenéticos y se apodero por completo de mi boca a una velocidad vertiginosa. Y yo... bueno no me queje. Sus labios atraparon allí donde se produjo el corte y empezó a chupar con ansia, produciéndome un enrome placer, encontrándome extremadamente húmeda allí donde sus piernas rozaban. Dios, esto era el paraíso. Gemí fuertemente rogando porque nunca se detuviera, que continuara hasta que perdiera el sentido. Por desgracia pareció entender lo contrario.
De un momento para otro se había erguido frente a mí y retrocedía poco a poco, jadeando.
--¿Q-qué pasa?—pregunte sin aliento mientras me sentaba.
El negaba una y otra vez, como si quisiera despejar su mente. Sus ojos brillaban como dos rubís.
--Soy un monstruo—su voz se quebró y casi pude escuchar un sollozo—aléjate de mi, antes de que sea demasiado tarde.
Me partía el alma verlo así.
--¿Tarde para qué?—pregunte con el corazón en la boca.
--Tarde para mí. Tarde no para tener la suficiente cordura para poder alejarme de ti. Ya me es extremadamente difícil ahora. No lo compliques más.
--Estas hablando…
--Estoy hablando de que te amo Bella Swan.
Hola¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Como estan???
Lo prometido es deuda, subi antes de una semana¡¡ wiiii¡¡¡¡¡ Me lo he currado eh? tengo el ordenador medio roto porque se me apaga
cada 10 minutos, es horrible¡¡
Que bonito verdad?? ya estan las cosas comenzando a desvelarse¡¡ no creo que falte mucho mucho para que estalle la bomba¡¡
Como siempre me encanta leer sus teorias acerca de lo que va a pasar o de las similitudes entre los protagonistas, algunos aciertan en
parte pero fallan en algo jajaja otros fallan en todo. De todas maneras es muy entretenido¡¡¡¡ Gracias a las que comentaron el cap¡¡
Ahora si les pido consideracion eh? que de 20 personas que tienen esta historia en favoritos solo me envian review 7 jajajajaaja
(tecnicamente no llevo la cuenta)
Diganme que les parecio si? Las quiero¡¡¡¡
Besitos, Sele.
