Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. Aquí de nuevo, con otro capítulo. Cuesta bastante continuar escribiendo, pero sigo aquí. Espero que sea de su agrado, nos leemos allá abajo.
La vida es un vals
Orgullo y Prejuicio
No sabía cómo iba funcionar su "acuerdo" con el profesor Snape, de hecho, ni siquiera sabía si iba a funcionar del todo.
Pero sin duda iba a intentarlo.
La mañana siguiente despertó temprano, lista para otro día de intenso estudio… sólo para darse cuenta de que era fin de semana, y todos sus compañeros saldrían a Hogsmeade.
Aquello la decepcionó un poco, debía admitirlo. No por el hecho de que no podría estudiar, si no por el hecho de que no quería ir. No se sentía con el ánimo necesario para salir de Hogwarts a un lugar donde la mayoría espera que al menos sonrías un poco.
―¿Estás segura de que no quieres venir? ―cuestionó Harry, por decimoquinta vez en el día―. Podemos ir por unas cervezas de mantequilla, con ajenjo, las que te gustan a ti…
―¿Es por Lavender? ―interrumpió casi enseguida Ron, frunciendo un poco el ceño antes de hacer una pequeña mueca―. Ya te lo dije, ella se invitó sola, si quieres puedo decirle que…
Hermione alzó su mano sólo un momento, como una forma silenciosa de pedirles que callaran por aunque fuera un momento. Soltó un largo suspiro, antes de negar levemente con su cabeza, esforzándose en formar una pequeña sonrisa amable.
―No es por Lavender. Sólo no me siento muy bien hoy―murmuró, encogiéndose de hombros mientras apartaba la mirada, dirigiéndola a las afueras del castillo por un segundo―. En serio, no se preocupen. Vayan y diviértanse.
Ni Harry ni Ron parecían muy convencidos por sus palabras, pero aún así aceptaron. Se despidieron de ella allí mismo, y salieron de la Sala Común, porque probablemente ya empezaría el tan dichoso paseo.
La muchacha se quedó allí por unos momentos, sin decidirse a qué hacer a continuación, hasta que recordó un par de ensayos que debía terminar. Así que se dirigió a la habitación de las chicas y recogió un montón de pergaminos en blanco, junto a un par de plumas.
Cargada de esa manera se dirigió a la biblioteca, disfrutando inconscientemente del inusual silencio que inundaba el castillo en ese momento.
Al llegar allí, pudo ver a un par de alumnos Ravenclaw de segundo años sentados en un mesa apartada, pero a nadie más. Soltó un suspiro de alivio, acomodándose en una de las tantas mesas libres alrededor, antes de comenzar con su trabajo.
Estuvo escribiendo sus ensayos en silencio durante unos momentos, dándose cuenta de que de alguna manera extrañaba tener a Harry y Ron hablando mientras ella estudiaba, aunque siempre se quejara de que lo hicieran.
Soltó otro suspiro, aunque esta vez, era uno cansado y algo aburrido. Escuchó un par de pasos ingresar a la biblioteca, pero no le dio importancia. No al menos hasta que vio a los dos Ravenclaw levantarse bastante rápidamente para retirarse.
Frunció un poco los labios, preguntándose qué estaba ocurriendo. Pronto obtuvo una respuesta.
―¿Acaso Hogsmeade no es entretenimiento suficiente para usted?
Hermione alzó la vista, y no pudo evitar que una pequeñísima sonrisa apareciera en sus labios. Intentó disimularlo, pero finalmente se rindió, observando la mirada ligeramente curiosa que el profesor Snape le dedicaba.
―En realidad no me siento lo suficientemente animada para ir esta vez―respondió entonces con honestidad, preguntándose si su profesor esperaba una respuesta o sólo era una pregunta retórica.
Sin embargo, el hombre arqueó una ceja ante sus palabras, y dio un leve asentimiento. Observó a su alrededor por unos segundos, como si estuviese intentando asegurarse de que nadie estaba allí espiándolos, antes de tomar una silla cercana y sentarse en el lado opuesto de la mesa.
―¿Y pensaste que ponerte a estudiar hasta caer exhausta te ayudaría a subir tu ánimo? ―preguntó él, y Hermione pudo notar el cambio que le indicaba que su acuerdo parecía estar funcionando.
―No, pero sí pensé que podría al menos adelantar algo de trabajo―susurró, encogiéndose levemente de hombros mientras bajaba su pluma, ladeando un poco su cabeza con curiosidad―. ¿Qué haces tú aquí?
Severus hizo una pequeña mueca, como si estuviera debatiéndose internamente entre decir lo que estaba pensando o no. Al parecer finalmente decidió hacerlo, porque revisó su túnica de forma breve, antes de sacar de allí un libro.
Apenas lo colocó sobre la mesa, Hermione pudo reconocerlo, por lo que sus labios se fruncieron un poco en señal de su confusión.
―¿Orgullo y Prejuicio?―cuestionó entonces, arqueando una ceja―. Pero Jane Austen es una autora muggle…
―Justamente―farfulló Snape, observando la cubierta del libro como si fuera algo muy interesante que no hubiese visto jamás―. A veces… a veces traigo libros muggles aquí, y los dejo en las estanterías junto a los demás, así tal vez algún alumno los lea.
Hermione permaneció en silencio durante unos minutos, observando a su profesor con una expresión bastante indescifrable en su rostro. Realmente no sabía cómo sentirse ante eso. Bueno, en realidad sí sabía.
Aquella información le hizo sentir una extraña calidez en el estómago, junto a la urgencia de sonreírle abiertamente a su profesor, sin pena alguna. Y es que nunca hubiera imaginado que el profesor Snape hiciera algo tan… ¿desinteresado?
―¿Por qué haces eso?―preguntó de repente, sin siquiera darse cuenta de lo que decía hasta que lo hubo dicho
Severus se encogió de hombros, apartando la vista mientras sacaba su varita, y con un movimiento de la misma hacía levitar el libro, hasta colocarlo a ciegas en una de las estanterías, dónde se perdió en el montón.
―Supongo que no tengo un motivo válido―murmuró él entonces, aún con la misma mueca, aunque luego de unos momentos no pudo evitar transformarla en un sonrisa de lado―. Aunque ver a Draco leyendo 'Grandes Esperanzas' fue una buena recompensa, he de admitir.
Hermione intentó contenerse, pero simplemente tuvo que soltar la risotada que intentaba escapar de su garganta, agradeciendo a Merlín y Morgana que Madam Pince no estuviera allí para hacerla callar, cualquiera fuera el motivo de su ausencia.
―¿Le contaste sobre Charles Dickens…?
―Algo parecido. Hasta el día de hoy cree que fue un brujo.
La muchacha negó levemente con su cabeza, aunque había una pequeña sonrisa en sus labios cuando volvió a bajar la vista hacia su pergamino sin a medio escribir. Soltó un suspiro algo cansado.
―Nunca se me hubiera ocurrido hacer algo así―admitió entonces, antes de alzar la vista otra vez, sonriéndole un poco―. Estás haciendo algo muy noble.
―No exageres―murmuró él, apartando sus ojos oscuros distraídamente, como si recibir un cumplido lo incomodara. Y tal vez así era.
La muchacha se mantuvo en silencio durante unos momentos, simplemente observando al hombre sentado frente a ella. Tenía una pequeña mueca dibujada en su pálido rostro, y si lo observaba más de cerca, podía hasta notar un ligero sonrojo comenzar a pintarse en sus mejillas…
La muchacha se sobresaltó ligeramente cuando él aclaró su garganta, ahora probablemente incómodo por la mirada fija de ella sobre su persona. Hermione apartó la vista, ahora sintiéndose ella misma bastante abochornada por su propia actitud.
Pensó en disculparse por su extraña actitud, pero realmente no sabía cómo hacerlo, por lo que guardó silencio. Sólo pasaron un par de segundos antes de que escuchara pasos acercarse apresuradamente.
―¡Sabía que estarías aquí…!―exclamó Ron, sonriendo un poco, aunque se detuvo en seco al llegar junto a la mesa, algo descolocado.
Hermione se sobresaltó ligeramente al verlo, porque de verdad no esperaba verlo regresar tan pronto. Pudo ver al profesor Snape ponerse en pie de forma rígida, perdiendo casi automáticamente cualquier color que su rostro pudiera haber adquirido.
Dio un cortés asentimiento como despedida, antes de retirarse del lugar a largas zancadas, ante la mirada atenta de su alumna. Ron chasqueó sus dedos por un momento, y Hermione se vio obligada a mirarlo, aún algo confundida.
Pudo notar que sus orejas estaban coloradas, pero no supo si era por pena o por enfado, aunque asumió que era una mezcla de ambos. También pudo ver como se mordía la lengua por un momento, como si no quisiera siquiera hablar de su profesor.
―Te traje algo―anunció entonces, sacando de su abrigo una pequeña cajita envuelta en terciopelo rojo―. No es la gran cosa, pero bueno… sólo quería hacerte un obsequio.
La muchacha no pudo evitar dedicarle una mirada curiosa, y se puso en pie para poder mirarlo mejor, bajando la vista hacia la pequeña caja de terciopelo. Con algo de nerviosismo visible, Ron abrió dicha caja y sacó de allí una pulsera de plata, pero además tenía un delicado dije de madera, con la forma de una nutria.
―Éste era tu patronus, ¿no? ―preguntó entonces el chico pelirrojo, como si de verdad temiera haberse equivocado―. Lo tallaron a mano justo frente a nosotros… espero que te guste.
Hermione sólo asintió ligeramente, algo distraída mientras observaba la pequeña joya con fascinación. Le ofreció su muñeca derecha, y aunque las manos le temblaron un poco con torpeza, Ron logró colocarle la pulsera exitosamente.
―Entonces, ¿sí te gusta o…?
―¡Por supuesto que me gusta, me encanta! ― aseguró ella entonces, sin poder evitar acercarse a él para abrazarlo―. Muchas gracias, Ron.
Hermione no recibió una respuesta formal de su parte, pero sí pudo notar que la estrechaba entre sus brazos con fuerza, como si no quisiese soltarla pronto. La muchacha suspiró, dejándolo sostenerla tanto como quisiera.
Eso fue al menos hasta que se apartó un poco, y se inclinó para poder posar sus labios sobre los suyos.
No supo cómo explicarlo, pero sintió la ferviente necesidad de apartarse. No, no le causaba asco, claro que no. Tampoco rechazo, solamente una cierta incomodidad, aunque no entendía del todo el por qué de la misma. Correspondió solamente porque no quería incomodarlo a él también, y agradeció mentalmente cuando se apartó un poco.
―¿Ocurre algo? ―preguntó él entonces, con una expresión algo confundida en su rostro.
Hermione negó levemente con su cabeza, convenciéndose de que la sensación anterior probablemente se debía a la situación actual en la que ambos vivían ahora. Suspiró, formando una pequeñísima sonrisa mientras tomaba su mano.
―Creo que ya me siento un poco mejor―aseguró entonces, haciendo que su pergamino y demás útiles de estudio levitaran junto a ella―. ¿Crees que aún tengamos tiempo de ir a Las Tres Escobas?
Cuando vio la pequeña sonrisa que Ron le estaba dedicando, la muchacha volvió a relajarse, asegurándose mentalmente que sus pensamientos no estaban claros, y lo mejor sería no pensarlo demasiado, aunque fuera en contra de sus mayores instintos.
Pasaron juntos de la mano, notándose cada vez más relajados mientras avanzaban, justo frente a un marco de retrato que solía estar vacío, pero ahora no lo estaba. Albus Dumbledore tenía una pequeña sonrisa divertida al seguirlos con la mirada.
―Ah, el amor―comentó entonces en voz alta, ladeando la cabeza al verlos desaparecer en la esquina del pasillo―. Tan bello y tan puro, aunque eso, esté en los ojos que lo miran. ¿Cierto, Severus?
El hombre dentro del retrato pudo escuchar un bufido de impaciencia, lo cual sólo consiguió que su sonrisa se ensanchara, mientras observaba al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras salir de entre las sombras que le habían servido de camuflaje.
―¿Siempre tienes que encontrar la mejor manera de fastidiarme?―masculló él con tono cansado, acomodándose mejor la túnica antes de comenzar a caminar, probablemente con la intención de alejarse.
Sin embargo, el retrato del anterior director del colegio también empezó a avanzar, invadiendo algunos retratos ajenos y provocando quejas en sus residentes, a pesar de que estos intentaban disimular su molestia por ser él quién era.
―Oh, vamos, Severus―dijo entonces con tono tranquilo, avanzando junto a él a pesar de la frustración latente en su rostro―. Hasta las almas más escépticas no pueden negar la existencia del amor. Y tampoco pueden evitar sentirlo, de vez en cuando. Tú deberías saberlo.
El hombre soltó un gruñido por lo bajo, aunque se negó a detenerse y continuó avanzando, incluso apresurándose ligeramente. Pero eso tampoco funcionó, por lo que bufó una vez más.
―Así es. Y mira cómo me fue esa vez―espetó entonces con tono cortante, haciendo un gesto con su mano para quitarle importancia al asunto―. ¿No tienes nada mejor que hacer que espiar 'parejitas felices' y molestarme?
―No realmente―admitió el hombre del retrato, mientras hacia una caballerosa reverencia a una joven dentro de otra pintura, antes de seguir avanzando―. ¿Tú tienes algo mejor que hacer que dejar libros muggles en la biblioteca del colegio y charlar con tu alumna? Oh, disculpa, quise decir esposa.
Severus soltó un prolongado suspiro, que mezclaba casi perfectamente resignación y coraje, antes de detenerse en seco, volviéndose hacia el retrato en la pared. El hombre también se detuvo, observándolo a través de sus gafas de medialuna, a pesar de que su expresión era por completo diferente.
―Muy bien. Tú ganas―masculló el profesor, apretando un poco el puente de su nariz como demostración de su creciente frustración, antes de volver a mirarlo con impaciencia―. Volveré a colgar el retrato vacío en mi despacho. ¿Satisfecho?
Albus Dumbledore se mantuvo en silencio por unos momentos, llevándose una de sus manos a su barba plateada para acariciarla distraídamente, como si estuviera pensando en algo sumamente importante. Negó con su cabeza.
―No. Quisiera que colocaras de nuevo el retrato vacío, y además coloques en el mismo un hechizo de presencia permanente―señaló entonces el hombre con tono relajado, formando una sonrisa que indicaba que se estaba divirtiendo con aquello―. Pero si no quieres hacerlo, estás en todo tu derecho. Como yo en el mío de seguirte a todas partes, claro está.
Snape estuvo a punto de soltar un par de improperios bastante malsonantes, pero afortunadamente para cualquier oído inocente que pudiese escucharlo, logró contenerse. Suspiró pesadamente, dando un solo asentimiento como aceptación.
―¿Y qué me asegura que no volverás a seguirme luego de que haga eso?―preguntó entonces con tono tan aburrido como cansado, observando al hombre del retrato encogerse levemente de hombros.
―Supongo que tendrás que confiar en mí, Severus.
El profesor Snape soltó una risita entredientes ante eso, disponiéndose a continuar caminando con una mueca molesta en su rostro.
―También hice eso antes. No me fue muy bien, tampoco.
Notas finales: Hola otra vez. Otro capítulo que a duras penas logré terminar, y sé que quedó bastante corto… cada vez tendré menos tiempo libre y les pediré más paciencia.
Espero que podamos seguir juntos con esta historia, aunque tardemos mil años.
Por otra parte, hubo un pequeño Easter egg por ahí, veremos si alguno lo captó, aunque no los culpo si no lo hicieron. Es momento de responder reviews.
ringo-tensai: Aaawww~ Hehehe. Me alegra que te haya gustado. Creo que el acuerdo va bastante bien por ahora, pero tú me dices qué te parece. ¡Suerte para ti también, besos!
Tomoe-99: ¡Hola! La intención es dar algo extra a las notas, ya que tal vez les resulta interesante :) ¡Muchísimas gracias, me alegra que te guste!
La Castaaneda: Paso a paso, todo a su tiempo. Siento que es mejor así ;)
Yazmin Snape: Pues sí, Hermione no es una Gryffindor por nada, tiene su carácter. Todo eso que estás esperando, llegará a su momento, eso te lo aseguro… ¡porque ya quiero escribirlo! Lamento no haber podido actualizar el fin de semana, pero aquí estoy. ¡Saludos!
yetsave: Espero no pasarme con el tiempo, es algo que me tiene algo preocupada, pero por el momento creo que vamos bien. ¡Besos!
Valery Ryddle: ¡Muchas gracias a ti! ¡Eres el review 100, felicidades! ¡Espero oír de ti pronto!
YUKI. NICKY1: Así es, el orgullo Gryffindor debía salir a relucir tarde o temprano. ¡Gracias por comentar y seguir la historia! Saludos.
Aigo Snape: Sí que lo son… y la verdad, yo espero lo mismo. Ojalá y aprendan a soportarse.
Muchas gracias a…
… nekoarale por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, en Estados Unidos hay más flamencos de plástico que de carne y hueso? (?)
Ahora sí, ha llegado el momento de despedirme. Gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
